Categoría: La película

  • La historia a modo de culebrón

    Escena de la película Deseo, PeligroEL DESTINO DE NUNIK

    Los ya casi octogenarios hermanos Taviani fueron, hace años, unos autores respetados, reputados, que contaban historias de profundo calado que emocionaban y dejaban huella en el espectador. Los ejemplos más destacados de su obra los encontramos en los años setenta y ochenta (Padre padrone, de 1977 y Las afinidades electivas, de 1996). Pero precisamente desde esta última película, hace ya 12 años, no se había estrenado ninguna de sus obras en España.
     

    Italia-Bulgaria-España-Francia, 2007.
    Título original: La masseria delle allodole.
    Escrita y dirigida por: Paolo y Vittorio Taviani, basada en la novela de Antonia Arslan.
    Producción: Ramón Colom, Juan Carlos de la Hoz, Gianfranco Pierantoni.
    Fotografía: Giuseppe Lanci.
    Música: Giuliano Taviani.
    Montaje: Roberto Perpignani.
    Intérpretes: Paz Vega (Nunik), Moritz Bleibtreu (Ferzan), Alessandro Preziosi (Egon), Ángela Molina (Ismene), Arsinée Khanjian (Armineh), Mohammed Bakri (Nazim), Tchéky Karyo (Aram), Mariano Rigillo (Assadour), Hristo Shopov (Isman), Christo Jivkov (Sarkis), Linda Batista (Señora turca), André Dussollier (Coronel Arkan), Yvonne Sció (Livia), Stefan Danailov (Presidente del Tribunal), Assen Blatechki (Mudir), Marius Donkin (Dr. Krikor), Elena Rainova (Zia Hasmig)

    Esta El destino de Nunik, basada en la novela histórica La casa de las alondras, de Antonia Arslan, llega a las salas españolas gracias a la coproducción de la empresa Sagrera y a estar protagonizada por la sevillana Paz Vega, que continúa su proyección internacional, aunque, a decir verdad, esta cinta no es precisamente la más acertada para hacer que la actriz se gane un puesto entre las favoritas de los aficionados europeos.

    La historia se sitúa en un pequeño pueblo de Turquía, en 1915, en los inicios de la I Guerra Mundial. La familia Avakian es armenia y prepara con devoción el retorno del hermano mayor, Assadour, que emigró a Italia siendo muy pequeño, preparando con lujo la Casa de las Alondras, una residencia de campo familiar. Pero entonces, la guerra llega al lugar y los turcos comienzan a desarrollar un plan que tenían desde hacía tiempo pero que no se habían atrevido a llevar a cabo hasta entonces: el exterminio armenio, matando a todos los hombres (desde el más tierno infante al mayor de los ancianos) y haciendo que las mujeres marchen en un éxodo desesperado en busca de una libertad que se antoja difícil. Nunik, la menor de las hermanas Avakian (interpretada con cierta solvencia por Paz Vega, quien -según los directores- se aprendió el guión de memoria en italiano), enamorada -y correspondida- de un oficial turco, verá como su hasta ahora acomodada y tranquila vida cambia por completo en tan solo un momento, perdiéndolo todo.

    La película, que podía haber sido una buena muestra de cine histórico y que tiene como punto más fuerte el tratar un tema que había pasado prácticamente desapercibido (con excepciones como la muy notable Ararat, de Atom Egoyam), y que aún hoy es reconocido por muy pocos países (sólo 21 estados reconocen el exterminio armenio por parte de los turcos), se decanta por la parte más simple de todas las posibles: por la del culebrón (en el peor sentido del término), con una dirección plana, tediosa, demasiado academicista y con una planificación errónea prácticamente en todos sus planos (ni un riesgo, ni una innovación, ni un leve intento de aportar algo). Las interpretaciones resultan forzadas, destacando una Ángela Molina imposible (más risible que otra cosa), como otros tantos personajes, en una sucesión de caricatos para nada creíbles (por mencionar un ejemplo, el hermano mayor de la actriz sevillana podría ser fácilmente su abuelo: el actor nació realmente en 1939 y Paz en 1976).
    Una película, en definitiva, sobre unos hechos historicos para olvidar, pero que, lamentablemente se han repetido con posterioridad en varias ocasiones.

     

  • La familia es lo que tiene…

    peliVIAJE A DARJEELING

    Wes Anderson es uno de los cineastas más originales e innovadores de la ‘nueva’ hornada de realizadores americanos. Solo comparable a los más extraños aún Spike Jonze (Cómo ser John Malkovich y El ladrón de orquídeas) o Michel Gondry (¡Olvídate de mí! y La ciencia del sueño). Eso es innegable para los que hayan visto sus filmes (los más recientes son Life Aquatic y Los Tenenbaums), en los que suele contar con un grupo de incondicionales colaboradores, entre los que no faltan Owen Wilson, Bill Murray, Anjelica Huston y Jason Schwartzman, que también están presentes, en mayor o menor medida, en esta entretenida y algo melancólica Viaje a Darjeeling.

    Estados Unidos, 2007. (91’)
    Título original: The Darjeeling Limited.
    Director: Wes Anderson.
    Producción: Wes Anderson, Roman Coppola, Lydia Dean Pilcher, Scott Rudin.
    Guión: Wes Anderson, Roman Coppola, Jason Schwartzman.
    Fotografia: Robert D. Yeoman.
    Montaje: Andrew Weisblum.
    Intérpretes: Owen Wilson (Francis Whitman), Adrien Brody (Peter Whitman), Jason Schwartzman (Jack Whitman), Amara Karan (Rita), Wallace Wolodarsky (Brendan), Waris Ahluwalia (Jefe de Servicio del tren), Irfan Khan (Padre en el pueblo), Barbet Schroeder (Mecánico), Camilla Rutherford (Alice), Bill Murray (Hombre de negocios), Anjelica Huston (Hermana Patricia Whitman), Natalie Portman (Ex-novia de Jack).

    Tres hermanos americanos se reúnen en un tren que recorre la India, en un viaje organizado por uno de ellos a través da las áridas llanuras del Rajastán, a bordo del Darjeeling Limited, un tren que atraviesa . Los tres no se han visto desde que un año atrás coincidieran en el funeral de su padre. La intención del viaje es reiniciar su relación como hermanos, aunque antes deberán encontrarse y conocerse a sí mismos. Pero los planes no salen como estaban previstos y, de pronto, se encuentran perdidos en medio del desierto, con 11 maletas a cuestas, y deben comenzar un viaje que no estaba en los planes.

    Viaje a Darjeeling, que se inicia con el corto Hotel Chevalier, ubicado en Paris un año antes de la historia que se cuenta en la película, y que narra el encuentro ‘casual’ de Jack (uno de los hermanos) con su ex-novia, sirve para explicar el carácter y la actitud reservada del personaje durante la película. El corto se ha vendido con la noticia (falsa, por cierto) de que incluye el primer desnudo en la carrera de Natalie Portman (algo parecido a lo que podemos ver aquí lo vimos ya en otra de sus cintas, Closer, recientemente de gira por teatros de toda España).
    Anderson repite aquí temas ya tratados, sus filmes pueden verse como relatos de familias estrambóticas (cuanto menos), nos hablan de la soledad en compañía, de secretos que no se cuentan (o no se quieren contar, por algo son secretos), y utiliza para ello su ya habitual estética puntillosa, dedicando tiempo hasta al más mínimo detalle (a Jack, en el tren, le vemos utilizar un albornoz robado en el Hotel en que se reencontró con su ex, por poner sólo un ejemplo) y numerosos temas de música indie (mismo recurso que utiliza Sofia Coppola, miembro también de la misma ‘pandilla’ y colaboradora ‘en la sombra’ del realizador).

    Emotiva y divertida a un tiempo, Viaje a Darjeeling requiere de una segunda e incluso una tercera vision para captar todos sus numerosísimos matices.

  • Todo suena demasiado

    Película La Brújula DoradaLA BRÚJULA DORADA 

    Tras la estela de los éxitos de recientes (unas más que otras) adaptaciones de grandes bestsellers de la literatura infantil, se estrena la última de ellas, una película destinada a ser uno de los taquillazos de las navidades, con todos los niños de vacaciones llenando las salas, aunque la mayoría de las veces sean los que acompañan a estos niños los que eligen la película. Mezcla de Las crónicas de Narnia, Harry Potter y El señor de los anillos, La brújula dorada es la adaptación de Luces del norte, la primera novela (de una serie de cuatro) que bajo el título genérico de La materia oscura, publicó el británico Philip Pullman entre 1995 y 2003. Como es habitual en el género, la cinta está protagonizada por un lujoso elenco de estrellas y, cómo no, por una legión de seres fantásticos, mitológicos, mundos paralelos y un elaboradísimo trabajo de postproducción, en el que prácticamente no queda un solo plano sin retocar y que es el que soporta todo el peso de la película. 

    Estados Unidos, 2007. (115')
    Título original: The golden Compass.
    Escrita y dirigida por: Chris Weitz.
    Producción: Deborah Forte.
    Fotografía: Henry Braham.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje: Anne Coates.
    Intérpretes: Nicole Kidman (Marisa Coulter), Dakota Blue Richards (Lyra), Sam Elliott (Lee Scoresby), Eva Green (Serafina Pekkala), Tom Courtenay (Farder Coram), Simon McBurney (Fra Pavel), Jim Carter (John Faa), Daniel Craig (Lord Asriel), Ben Walter (Roger), Nonso Anozie (Iorek Bymison), Charlie Rowe (Billy Costa), Clare Higgins (Ma Costa), Steven Loton (Tony Costa).

    La joven Lyra vive en el Jordan College, una residencia para niños. En su mundo, uno de los muchos mundos paralelos que existen, las almas de las personas toman la forma de un animal que siempre le acompaña y a los que le unen unos fuertes vínculos emocionales y espirituales. Lord Asriel, tío de Lyra, cree haber encontrado el modo para viajar entre los diversos mundos, pero el Magisterium (el cuerpo supremo del gobierno) quiere mantenerlo oculto, como hasta ahora ha hecho. Mientras, el Magisterium aprieta sus garras contra la población, provocando una sucesión de secuestros de niños a manos de unos seres conocidos como Gobblers y hay rumores entre los navegantes Gipcios (que han perdido a muchos de los suyos a manos de los secuestradores) de que se están llevando a los niños a una estación experimental en el norte para someterlos a diversas y crueles pruebas.

    Lyra, siguiendo los pasos de su tío y escapando de la Sra. Coulter (con la que se había ido del colegio), inicia un peligroso viaje hacia el Polo Norte. Allí formará una curiosa alianza con una bruja, un aviador tejano y un enorme oso polar. Lyra contará con la secreta ayuda del Aletiómetro (la brújula dorada), para explorar los secretos del mundo y de las almas de los seres con los que se cruce.

    Nicole Kidman y Daniel Craig vuelven a coincidir tras la reciente Invasión, y lo mismo ocurre con Eva Green y Craig, que ya trabajaron juntos en el último 007: Casino Royale. Aunque lo de coincidir es un decir, ya que ninguna de las 'parejas' mencionadas comparte un solo plano.
    La brújula dorada puede que guste a los pequeños que sean capaces de seguir la enrevesada trama (a veces, tantas razas llegan a confundir un poco), pero la historia es aburrida, porque suena demasiado a ya visto y oído en multitud de ocasiones. El plantel de estrellas no consigue despertar demasiado interés y la cinta se centra más en los efectos especiales (algunos muy logrados, como la creación de algunos paisajes y los movimientos e interactuación de los dimons (las almas con forma animal) con sus 'dueños') que en contar algo. Y lo peor, con diferencia, es su final, rodado y presentado de tal modo que en vez de acabar en lo alto, con el clímax propio de toda película que se precie, lo hace con el más brutal anticlímax visto en los últimos años, dejando portales abiertos para que la saga siga, si es que la película convence a la taquilla, claro.

  • Soberbia Marianne Faithfull

    Irina PalmIRINA PALM 

    Tras haberse estrenado en el Sevilla Festival de Cine, donde compitió en la sección oficial a concurso (e incluso hubo algún miembro del jurado que quería premiarla, cosa que al final no consiguió), llega a las pantallas Irina Palm. El alabado trabajo de Marianne Faithfull, por cuyo papel en este filme estuvo apunto de lograr el galardón a la mejor actriz en el pasado Festival de Berlín (de hecho sonaba en todas las quinielas), pero el premio finalmente se lo llevó Nina Hoss por su papel en Yella (también vista en el festival hispalense, y que por otro lado, tampoco era para tanto, pero sirvió para cubrir la cuota alemana de premios en el festival berlinés).

    Bélgica-Alemania-Reino Unido-Luxemburgo-Francia, 2007.
    Título original: Irina Palm.
    Director: Sam Garbarski.
    Producción: Sébastien Delloye, Diana Elbaum, Georges van Brueghel.
    Guión: Sam Garbarski, Philippe Blasband, Martin Herron.
    Fotografia: Christophe Beaucarne.
    Música: Ghinzu.
    Montaje: Ludo Troch.
    Intérpretes: Marianne Faithfull (Maggie ‘Irina Palm’), Miki Manojlovic (Miki), Kevin Bishop (Tom), Siobhan Hewlett (Sarah), Dor­ka Gryllus (Luisa), Jenny Aguter (Jane), Corey Burke (Olly), Meg Wynn Owen (Julia), Susan Hitch (Beth), Flip Webster (Edith).

    Maggie es una mujer sencilla y tímida, cercana ya a la tercera edad. Su nieto está en el hospital enfermo, muy enfermo, y todos los recursos económicos se han agotado. Entonces surge una posibilidad de salvación, pero sólo en Australia pueden curarle. Y ni ella ni los padres del pequeño tienen el dinero necesario ni los métodos para lograrlos. Un día ve un cartel: “se necesitan azafatas”, y no se lo piensa. Sin saberlo, entra en un club erótico, donde descubre la verdadera descripción del trabajo, y el significado de la palabra ‘eufemismo’. Pero la necesidad es mucha, esa es su última oportunidad, y el modo más rápido de obtener el dinero que necesita. Su joven compañera Luisa le enseña los trucos del oficio, y entre las dos acaba surgiendo una sorprendente amistad. Maggie llega a convertirse en una estrella, y todos requerirán sus servicios, sin saber quién se esconde realmente detrás del nombre Irina Palm. Aunque deberá mantener el secreto ante sus cotillas vecinas, y sobre todo ante su hijo, nuera y nieto, que no deberán conocer jamás el origen del dinero que puede salvar al pequeño.

    Irina Palm es una película muy completita: tiene drama, comedia, amor, sexo… Eso se agradece, pero lo que quizás se le podía achacar (a la hora de participar en festivales, como en las secciones oficiales de Sevilla) es que es ‘demasiado’ comercial como para ganar un festival de cine, sea el que sea.

    Marianne Faithfull realiza un trabajo notable, muy contenido, dotando a su personaje de una humanidad poco habitual en la mayoría de películas, y mucho más para este tipo de personajes como el que le ha tocado interpretar.

    Aunque Irina Palm se ve con agrado, y se disfruta casi desde el primer momento, a la historia le falta algo, ese algo que termine de redondearla, puede que otro final menos convencional, con menos pinta de ese temible ‘happy ending’, en el que no todos terminen contentos, y que tanto ha perjudicado al cine en tantas y tantas películas.

  • Scarlett se pasa al enemigo

    Scarlett Johanson en Diarios de una niñeraDIARIOS DE UNA NIÑERA

    ¿Se han parado a pensar qué sería de Mary Poppins si hoy día volviese para hacerse cargo de algún niño al que sus padres no pueden atender todo lo necesario por culpa del trabajo o lo que sea? Posiblemente, como los niños de hoy no son como los de antes, y con cinco o seis años ya saben latín, y hay muchos que son un poquito puñeteros, la pobre señora acabaría tirando la toalla más pronto que tarde y, por mucha magia y muchos trucos que utilizara, no podría superar la situación. Aunque claro, si Mary Poppins no tuviese los años y la figura de Julie Andrews sino el cuerpazo y la juventud de Scarlett Johansson, el niño en cuestión (por el motivo ya mencionado antes, y porque hoy día las hormonas atacan antes) acabaría a sus pies en poco tiempo. El niño y el vecino, el padre y hasta algunas madres.

     

    Estados Unidos, 2007. (100')
    Título original: The Nanny diaries.
    Escrita y dirigida por: Shari Springer Berman y Robert Pulcini, basado en la novela homónima de Emma McLaughlin y Nicola Graus.
    Producción: Richard N. Gladstein, Dany Wolf.
    Fotografía: Terry Stacey.
    Música: Mark Suozzo.
    Montaje: Robert Pulcini.
    Intérpretes: Scarlett Johansson (Annie Braddock), Laura Linney (Sra. X), Alicia Keys (Lynette), Chris Evans (El macizo de Harvard), Nicholas Art (Grayer), Donna Murphy (Judy Braddock), Paul Giamatti (Sr. X).

    Diarios de una niñera está basada en una novela homónima que es más satírica y más dura que la película que la adapta. Ya sabemos que en Hollywood no gustan las comedias sin finales completamente felices (donde todos, salvo el 'malo') salen ganando y consiguen lo que perseguían. Además, lo que sobre el papel era una disección de parte de la sociedad americana, tomando como antagonistas una de las familias más pijas del barrio más pijo de Nueva York, frente a una chica de un barrio de clase obrera de la vecina Nueva Jersey que acaba de licenciarse, en la película se convierte en un aburrido muestrario de poses por ambas partes. Sin crítica y sin dar caña, más bien todo lo contrario.

    Annie Braddock es una joven estudiante con un futuro muy prometedor por delante. Pero ante la búsqueda de un buen empleo se da cuenta de que en realidad no sabe quién es ni qué persigue en la vida. Sin saber muy bien cómo acaba aceptando la oferta de una rica familia del Upper East Side, los X, para ser la niñera de su hijo. Instalada en su casa deberá lidiar con un niño peleón que la odia y con los caprichos de la señora X, además de con un vecino que se enamora de ella.

    La película es muy blandita y, lo que es peor, muy predecible. Incluso en los detalles. Los personajes son muy arquetípicos y todo en conjunto es muy obvio. Paul Giamatti (que ya protagonizó el debut de la pareja de directores, la -esta sí- muy buena American Splendor) es, pese a lo poco que aparece, y casi siempre de espaldas, el mejor de la función. Laura Linney tiene muy buenos momentos, aunque ha tenido trabajos mejores. ¿Y la Cenicienta de la historia, esa especie de Mary Poppins moderna (hay un guiño más que evidente al personaje en un sueño de la protagonista) que es Scarlett Johansson. Pues, la verdad, poco que decir. Una de sus actuaciones más flojas. Acostumbrados que estábamos a verla en películas de entidad, de interés y con grandes directores (desde los hermanos Coen a Brian de Palma, pasando por Sofia Coppola y Woody Allen), amén de haber sido musa de autores independientes en cintas más desconocidas pero de enorme interés, incluso haber puesto voz a Mindy en la película basada en esa 'serie de culto' que es Bob Esponja, y ahora nos sale con esto.

    Cierto es que ya había coqueteado con el cine comercial anteriormente, cuando era aún una adolescente, eso sí, en papeles secundarios (Si no te casas, me mato, Solo en casa 3, Arac Attack…) e incluso más recientemente (La Isla), pero ¿una comedia -si se puede llamar comedia a esto- romántica? ¿Y encima mala? Definitivamente, Scarlett se ha pasado al enemigo. 

  • Buen cine, aunque aún debe mejorar

    Sevilla Festival de Cine 2007Concluyó la cuarta edición del Sevilla Festival de Cine con un puñado de buenas cintas y otras no tanto, que de todo ha habido entra las 150 películas que se han podido ver en estos ocho días. La sección oficial a concurso se presentaba bastante interesante, al menos a priori, con nombres bastantes destacados entre los participantes (Fatih Akin, Ken Loach, Volker Schlondorff, Claude Chabrol, Jacques Rivette, Alexander Sokurov…), con lo que, al menos en principio, se planteaba difícil la elección final de los premiados.

     

    En el total de las 16 cintas a concurso (demasiadas quizás para los días de festival) hemos podido ver un poco de todo, algo lógico al fin y al cabo. Muchas de de las cintas trataban temáticas sociales, con las problemáticas que vive Europa en la actualidad (trabajo, inmigración, etc), aunque tampoco faltaron las que tenían un tratamiento más ligero.

    Entre las primeras se podría destacar el último trabajo de Ken Loach, En un mundo libre, sobre la inseguridad y temporalidad de los trabajos sobre todo para inmigrantes ilegales, que acabaría llevándose el máximo galardón del Festival, aunque no era la mejor de las cintas. Igualmente, El viaje de Iska, sobre una niña maltratada que se ganaba la vida recogiendo hierros en el vertedero y que acababa en manos de las mafias de trata de blancas; Irina Palm, una comedia agridulce sobre una abuela que se ve ‘obligada’ a trabajar en el negocio del sexo para ganar el dinero necesario para operar y salvar la vida de su nieto; la española Déjate caer, primera cinta de nuestro país en la sección oficial, dirigida por el sevillano Jesús Ponce, sobre la carencia de trabajo, ejemplificada en tres jóvenes incapaces de atreverse a dar el paso y que siguen pasando las horas y los días sentados en el banco de la plaza del barrio, hablando y bebiendo cerveza. Es una cinta que puede tener un buen futuro en la cartelera, sobre todo por el boca a boca.

    En el apartado de las malas cintas podrían incluirse las dos rusas: El destierro, larguísima y morosa cinta de dos horas y media de duración, y Aleksandra, en la que no pasa nada ni se sabe de qué va. Del mismo modo, la enésima versión de La duquesa de Langeais, de Rivette, muy lenta y aburrida, más propia del cine mudo (incluso incluye intertítulos) y Ulzhan, filme con numerosas incongruencias, sobre un francés deprimido que acude a suicidarse al culo del mundo.

    Cabe destacar, La condición humana, divertida y original cinta sueca que nos hizo reír como ninguna otra; la italiana Mi hermano es hijo único; lo último del checo Jiri Menzel (que también fue homenajeado en el Festival), una cinta a la que lo único que se le puede achacar es cierta misoginia (de los personajes femeninos, la única que no es ligera de cascos es nazi); y sobre todo Al otro lado, de Fatih Akin, la mejor de las cintas a concurso, premiada por el Jurado de la Crítica, del que tuve el honor de formar parte en ésta, la primera ocasión en que se otorgaba tal premio.

    Palmarés:
    Giraldillo de Oro: En un mundo libre (Ken Loach)
    Giraldillo de Plata: Mi hermano es hijo único (D.Luchetti)
    Premio Especial del Jurado: Aleksandra (Alexander Sokurov) y
    La condición humana (R. Andersson)
    Premio del Público: La burbuja (Eytan Fox)
    Premio Eurimages: Yumurta (Semith Kaplanoglu)
    Premio Eurodoc: Marcela (HelenaTrestíková)
    Premio de la Crítica: Al otro lado (Fatih Akin)

     

  • Víctima de su destino

    Imagen de la película First snowFIRST SNOW

     El guionista de uno de los mejores filmes del pasado año (Hijo de los hombres) se pasa a la dirección con esta cinta que se centra en un tema tratado en multitud de ocasiones en otras tantas películas, el de la dificultad de escapar al implacable destino, sin importar para nada lo que se haga o deje de hacer, la decisión que se tome. Pero el hecho de que el asunto central no sea precisamente nuevo no impide que, con un tratamiento adecuado de la historia, el filme pueda resultar de una calidad suficiente para superar la línea (a veces delgada) que separa una cinta endeble y/o floja de una con la calidad suficiente como para superar la media y resultar ciertamente interesante.

    Estados Unidos, 2007. (94')
    Título original: First snow.
    Director: Mark Fergus.
    Producción: Bryan Furst, Sean Furst, Tom Lassally, Robyn Meisinger y Bob Yari.
    Guión: Mark Fergus y Hawk Ostby.
    Fotografía: Eric Alan Edwards.
    Música: Cliff Martinez.
    Montaje: Jay Cassidy.
    Intérpretes: Guy Pearce (Jimmy), Piper Perabo (Deirdre), William Fichtner (Ed), J.K. Simmons (Vacaro), Shea Whigham (Vincent), Rick Gonzalez (Andy López), Jackie Burroughs (Maggie), Adam Scott (Tom Moreland), Portia Dawson (Camarera), Luce Rains (Roy Harrison), Cherilyn Hayres (Empleado de mercado)

     Jimmy es un experto vendedor. Sería capaz de encasquetar cualquier cosa a cualquiera, aunque no lo necesitara para nada. Tiene una novia joven y guapa y todo le va bien. Un día, tras un leve accidente, su coche lo deja tirado en una estación de servicio perdida en medio de la nada. Allí, para pasar el rato, decide entrar en una caravana en la que le leen el futuro. Él no cree nada de lo que le cuentan, pero cuando algunos de los detalles que le profetizan se cumplen, Jimmy empieza a obsesionarse. Es incapaz de olvidarlo, de pensar en otra cosa, y vuelve al lugar, donde se entera, tras insistir, de que estará a salvo hasta la primera nevada.
    El guión es sobrio, intenso, y la dirección (salvo algunos momentos de reiteración, reflejada en la repetición de las mismas imágenes una y otra vez) mantiene una buena línea, consiguiendo crear un cierto nivel de tensión.

    Guy Pearce demuestra ser un gran actor, algo que ya dejó ver en filmes como Memento, y antes en L.A. Confidential. Su agoníca peregrinación en busca de un futuro en su vida, de una explicación, de una ‘salvación’, le llevan casi a un desquiciamiento que sabe reflejar bien.
    First snow es una (en cierto modo) interesante cinta de cine negro, que en ocasiones (por su atmósfera) recuerda a aquella más que atractiva obra que fue Identidad, pese a que en ciertos momentos el tema resulte conocido (lo del destino cruel que persigue a unos personajes independientemente de las decisiones que éstos tomen o de las acciones que realicen, ya lo habíamos visto, por poner un ejemplo, en la endeble saga Destino final, salvando las distancias y las evidentes diferencias, por supuesto). 

  • Navidades violentas

    Viggo Mortensen y Naomi Watts en una escena del filmePROMESAS DEL ESTE

    Tras inaugurar el pasado Festival de San Sebastián y ser premiada en el reciente certamen de Toronto, llega a las pantallas la última obra del canadiense David Cronenberg, que sigue así en la línea de su anterior cinta, Una historia de violencia, con la que también comparte protagonista, un Viggo Mortensen portentoso que borda un papel más profundo de lo que parece en un principio.  

    Reino Unido-Canadá, 2007. (100')
    Título original: Eastern Promises.
    Director: David Cronenberg.
    Producción: Robert Lantos.
    Guión: Steven Knight.
    Música: Howard Shore.
    Montaje: Ronald Sanders.
    Intérpretes: Viggo Mortensen (Nikolai), Naomi Watts (Anna), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Josef Altin (Ekren), Mina E. Mina (Azim), Aleksandar Mikic (Soyka), Sarah-Jeanne Labrosse (Tatiana), Sinead Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan), Shannon-Fleur Roux (Maria), Donald Sumpter (Yuri).

    Nikolai es un hombre enigmático, misterioso. Trabaja como chófer para una de las familias más importantes de la mafia rusa de Londres, encabezada por Semyon, quien tiene en su alocado hijo Kirill su principal problema. La tranquila vida de Nikolai da un giro cuando conoce a Anna, una matrona de un hospital londinense, muy afectada por la reciente muerte de una adolescente al dar a luz. Al encontrar su diario entre sus pertenencias, decide buscar a su familia para entregarles el bebé, pero éste está escrito en ruso y debe buscar ayuda para comprenderlo. Sin buscarlo, Anna desencadena la ira entre los mafiosos.

    El guionista Steven Knight reinventa el género del cine negro con su libreto, situando el argumento en una gran ciudad multicultural, estructurada de forma más cercana a la realidad actual. Y Cronenberg lo pone en imágenes con inusitada fuerza visual, con escenas en las que no obvia nada, presentando varias secuencias violentas que pueden herir sensibilidades (aviso a futuros espectadores), incluso desde el principio, sin habernos advertido antes, sentando las premisas así de lo que vamos a ver. Cabría destacar a este respecto la gran secuencia de las saunas.

    Promesas del este puede entenderse también como una variante de las clásicas películas de buenos (“la gente corriente”) y malos, ángeles y demonios, salvo que los segundos sólo se mezclan con los primeros por causa del azar, son mundos distintos, que coexisten sin que los primeros sepan de los segundos (que sí parecen estar más al tanto de la realidad del mundo).
    El director nos presenta un Londres diferente al que estamos acostumbrados. Sólo el famoso puente de la Torre, en un plano general, nos indica que estamos en la capital inglesa. En Promesas del este vemos un Londres suburbial, de bajos fondos y personajes marginales, al margen de la ley.

    Con unas imágenes magnéticas, un tratamiento del color y de la luz magistrales y una narrativa intachable, Cronenberg firma un extraño y atípico cuento de Navidad en el que algunos sueños se cumplen, algunas personas se redimen de sus actos. Pero sería injusto reducirlo a eso. Promesas del este es mucho más, es sin duda su cinta más redonda y compleja. Una  cinta magistral, con un soberbio Viggo Mortensen y unos acompañantes (Watts, Mueller-Stahl y Cassel) que mantienen el gran nivel.

  • Belén Rueda, de miedo

    belén ruedaEL ORFANATO

    El debut en la dirección de largometrajes de Juan Antonio Bayona se estrenó en el prestigioso Festival de Cannes. Allí, la prensa le tributó un aplauso de más de diez minutos. Después de eso, ha pasado también por el Festival de Toronto y recientemente inauguró el Festival de Sitges. Entre medias, la Academia de nuestro cine la designó como candidata española a competir por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Y todo ello, antes de que se estrenara.

    España, 2007. (100')
    Director: Juan Antonio Bayona.
    Producción: Mar Targarona, Joaquín Padró y Álvaro Augustín.
    Guión: Sergio G. Sánchez.
    Fotografía: Óscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Elena Ruiz.
    Intérpretes: Belén Rueda (Laura), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Geraldine Chaplin (Aurora), Mabel Ribera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Andrés), Edgar Vivar (Balaban). Alejandro
    Campos (Víctor).

    Son inevitables las referencias a El laberinto del Fauno (Guillermo del Toro está en la producción ejecutiva, y el tono fantástico está latente durante gran parte de la cinta), pero también son evidentes (y declaradas) las influencias de otras muchas obras (Los otros, Peter Pan o Poltergeist entre ellas). Y, por supuesto, de algún u otro modo, a todas las películas con caserones y fantasmas.

    Laura vuelve, 30 años después, al orfanato en el que creció, y donde pasó unos años que recuerda con cariño, junto a su marido Carlos y a Simón, su hijo de siete años. Su intención es convertir la vieja casa en un hogar para niños discapacitados. Poco después de su llegada, el pequeño empieza a contar historias sobre unos niños a los que sólo él puede ver, y que inquietan a su madre, aunque cree que la situación se calmará con la presencia del resto de menores. Pero un día, Simón desaparece sin dejar rastro.

    El orfanato es una mezcla de cine de terror y drama. De hecho puede tomarse como una efectiva y efectista cinta de fantasmas, con casa encantada de por medio, de esas que nos llegan de Hollywood a menudo y que suelen hacer muy buena taquilla (es la muestra más palpable de que aquí también puede hacerse cine comercial de calidad, capaz de seducir a medio planeta, y triunfar allá donde vaya; es decir, que cuando se copia un género con las ‘reglas’ de otra cinematografía hay que saber hacerlo, y hacerlo bien).

    Pero también puede verse como un drama sobre el descenso a los infiernos (hay un plano, casi al final, que es claramente significativo al respecto) de una madre que pierde a su hijo, y su desesperada lucha por encontrarlo, cuando todos los demás ya lo dan por perdido, pese a que no se haya encontrado el más mínimo rastro del mismo.

    En este último aspecto, es inevitable resaltar la portentosa interpretación de Belén Rueda, cuyo demacramiento físico se acentúa a medida que el metraje avanza, víctima del sufrimiento al que se ve sometida (y que incluso ya suena para el Oscar).

    Al debut de Bayona sólo cabría ponerle una pega: no es una cinta demasiado original. Tanto el argumento, como el tratamiento como la elección de planos recuerdan a otras cintas ya vistas, a otras numerosas películas (como las nombradas anteriormente).

    Ello no quita que El orfanato sea una cinta deslumbrante, con unas imágenes poderosas y poéticas, que enamora casi desde el primer momento, una cinta mágica.

  • Innecesaria e insípida nueva versión

    invasiónINVASIÓN

    Aalgún lumbreras de los grandes estudios se le ocurrió que las tres versiones realizadas hasta ahora de The Body Snatchers, uno de los clásicos de la novela de ciencia ficción, escrito por Jack Finney, y publicado por entregas en 1955 en la revista Collier, no eran suficientes, y que ya era hora de hacer una cuarta.

    Estados Unidos, 2007. (99')
    Título original: The Invasion.
    Director: Oliver Hirschbiegel.
    Producción: Joel Silver.
    Guión: David Kajganish, sobre la novela de Jack Finney.
    Fotografía: Rainer Klausmann.
    Música: John Ottman.
    Montaje: Hans Funck y Joel Negron.
    Intérpretes: Nicole Kidman (Carol Bennell), Daniel Craig (Ben Driscoll), Jeremy Northam (Tucker Kaufman), Jeffrey Wright (Dr. Stephen Galeano), Jackson Bond (Oliver), Veronica Cartwright (Wendy Lenk), Josef Sommer (Dr. Henryk Belicec), Celia Weston (Ludmilla Belicec), Roger Rees (Yorish), Eric Benjamin (Gene), Susan Floyd (Pam), Stephanie Berry (Carly), Alexis Raben (Ayudante de Belicec), Adam LeFevre (Richard Lenk), Joanna Merlin (Joan Kaufman).

    Don Siegel fue el primero en realizar la primera adaptación cinematográfica, La invasión de los ladrones de cuerpos, en 1956, sin duda la mejor de todas. A finales de los setenta Philip Kaufman dirigió La invasión de los ultracuerpos, y a principios de los noventa, Abel Ferrara se puso tras las cámaras para Body Snatchers. Las tres cintas presentaban algunas diferencias entre sí, aunque en todas ellas permanecía la base del rechazo al mundo igualitario que preconizaban los extraterrestres. Esta cuarta versión, que significa el desembarco en Hollywood del director alemán Oliver Hirschbiegel, que hace tres años triunfó en medio mundo con el filme El hundimiento, que llegó a estar nominado al Oscar, presenta una variación respecto a las anteriores versiones, y es que aquí los entes extraterrestres no realizan copias de los humanos, sino que los cambian ‘desde dentro’.

    Un accidente al volver a la Tierra hace que una nave explote al entrar en la atmósfera. Sus restos quedan esparcidos por medio Estados Unidos. Entre los fragmentos descubren unas esporas extremadamente resistentes de procedencia alienígena. Poco después, la psiquiatra Carol Bennell es alertada (y ella misma descubre) que muchos empiezan a cambiar, que no parecen ellos mismos, que parecen extraños sin sentimientos. El motivo de la mutación es la citada espora, que ‘muta’ a sus víctimas mientras duermen. Con la ayuda del doctor Ben Driscoll, Carol tratará de encontrar la cura de la ‘enfermedad’, y salvar a su hijo, que se encuentra con su ex-marido, quien también es una de las víctimas.

    Partiendo del hecho de que era del todo innecesario realizar una cuarta versión de la gran novela fantástica de Finney, y mucho más lo es el que no se aporten novedades (más allá de las ausentes vainas replicadoras de humanos) relativas a los avances tecnológicos evidentes en los cincuenta años transcurridos desde la publicación de la obra, Invasión resulta una cinta insulsa, que en ningún momento atrapa en el espectador una atención que ni siquiera logra captar, y la película misma cae víctima de una incompetencia común tanto del director como del guionista. Aunque lo cierto es que no podemos quitarle parte de la culpa al productor. Y es que Silver, descontento con el resultado de algunas escenas creadas por Hirschbiegel, mandó reescribirlas y contrató a James McTeigue (director de V de Vendetta) para que las rehiciera.

    Al final, el resultado es que Invasión es una cinta que carece de todo lo que presume. No tiene ni tensión, ni miedo, ni angustia, ni terror, ni nada de nada.