Categoría: La película

  • Vuelve el hombre del látigo

    indiana jonesINDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

    Muchos años se ha hecho esperar la cuarta película del aventurero del látigo, el profesor que enamoraba a todas sus alumnas, Indiana Jones. Y a lo largo de todo este tiempo numerosos rumores han ido naciendo y cayéndose poco después. Muchos nombres se han dado como posibles guionistas, directores e intérpretes (Natalie Portman y Scarlett Johansson fueron serias candidatas a participar en el proyecto durante bastante tiempo, pero finalmente se quedaron fuera). Después de todo, fue el mismo Spielberg el que se ha encargado de dirigir, como en las anteriores ocasiones, las aventuras de un Indy ya entrado en años, al que ya le cuesta hacer lo que antes no le costaba, aunque sigue saliendo (casi) indemne de los líos en los que se mete (y, a veces, le meten).

    Estados Unidos, 2008. (124')
    Título original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull.
    Director: Steven Spielberg.
    Producción: Frank Marshall.
    Guión: David Koepp.
    Fotografía: Janusz Kaminski
    Música: John Williams.
    Montaje: Michael Kahn.
    Intérpretes: Harrison Ford (Indiana Jones), Kate Blanchett (Irina Spalko), Karen Allen (Marion Ravenwood), Shia LaBeouf (Mutt Williams), Ray Winstone (‘Mac’ George McHale), John Hurt (Profesor ‘Ox’ Oxley), Jim Broadbent (Decano Charles Stanforth), Igor Jijikine (Dovchenko).

    El resultado del film es, básicamente, lo que se esperaba. El director (no estamos hablando de un cualquiera) es un maestro en estas lides, y sabe perfectamente qué hacer y cómo hacerlo (salvo contadísimas ocasiones, como aquella cinta de infame recuerdo titulada Amistad) para entusiasmar al público. Aunque a veces, también es de rigor reconocerlo, se le va la mano. Y bastante.

    La acción se sitúa en el desierto norteamericano de Nevada en 1957. En plena Guerra Fría, Indiana Jones es secuestrado por un grupo de militares rusos que le obligan a ayudarle a encontrar un misterioso objeto oculto en una base secreta. Indy consigue escapar y, poco después, descubre que el FBI le investiga por colaborar con el enemigo,siendo expulsado de la universidad en la que da clases. A punto de irse, conoce a un joven rebelde llamado Mutt, que le pide ayuda para salvar a su madre y a un amigo común, el profesor Ox. Si accede, Indiana podrá hacer el mayor descubrimiento de su vida, la legendaria y misteriosa calavera de cristal de Akator. El aventurero y el joven viajan a un rincón perdido de Perú, pero no tardan en descubrir que no están sólos, ya que los militares rusos, comandados por la fría científica Irina Spalko, le siguen los talones con la intención de hacerse con la calavera para descubir su secreto y dominar el mundo.

    La cuarta entraga de la saga (muy posiblemente la última), da exactamente lo que se espera de ella: aventuras y humor. Sigue los derroteros que ya marcaban las tres anteriores, y recupera el viejo y mítico temor de Indy por las serpientes y a personajes que ya aparecieron y a los que había perdido de vista (como Marion, que aparecía en la primera entrega).

    El Reino de la Calavera de Cristal se ve con facilidad, divierte bastante, pero en su última parte toma un giro inesperado, demasado cercano a la ciencia-ficción, que hace que la historia resulte extraña, que pierda la intensidad que tenía hasta entonces (se van dando datos durante todo el metraje, pero no llega a chocar tanto como con las últimas secuencias).

    No obstante, cumple a la perfección su propósito, que no es poco, está bien interpretada, es divertida y hace difrutar prácticamente a todo el mundo. Y con eso, para una cinta de este género, es suficiente.

     

  • Una nueva nadería repleta de tópicos

    rompiendo las olasROMPIENDO LAS REGLAS 

    Cuando se acude a ver una película como Rompiendo las reglas, una cinta claramente destinada al público adolescente, uno ya sabe lo que se va a encontrar. Sin embargo, siempre existe la esperanza de que, por alguna remota casualidad, sus responsables quieran aportar a la historia del cine un producto que, sin ser brillante, al menos resulte decente y, sobre todo, visible. Desafortunadamente, nada de ello sucede en esta nadería que ha dirigido Jeff Wadlow, el mismo que en su día también colmó nuestra paciencia con Cry Wolf.

    Estados Unidos, 2008. (110')
    Título original: Never back down.    
    Dirección: Jeff Wadlow.
    Guión: Chris Hauty.
    Producción: Craig Baumgarten y David Zelon.
    Fotografía: Lukas Ettlin.
    Música: Michael Wandmacher.
    Montaje: Victor Du Bois y Debra Weinfeld.
    Intérpretes: Sean Faris (Jake Tyler), Djimon Hounsou (Jean Roqua), Amber Heard (Baja Miller), Cam Gigandet (Ryan McCarthy), Leslie Hope (Margot Tyler), Evan Peters (Max Cooperman), Wyatt Henry Smith (Charlie Tyler), Neil Brown Jr. (Aaron), Lauren Leech (Jenny), Tilky Jones (Eric).

    El film nos presenta a la familia Tyler, cuyos integrantes se mudan a otra ciudad. El joven Jake jugaba al fútbol americano en su antiguo instituto y mantuvo una pelea con otro deportista que, al ser grabada con un móvil, se difundió rápidamente por Internet. En el nuevo centro en el que estudia conoce a Baja, una chica que le invita a acudir con ella a una fiesta, tratándose en realidad de una encerrona para que el carismático ‘niñato’ de turno se permita el capricho de combatir contra él. Magullado en su cuerpo y herido en su orgullo, tiene la suerte de tropezarse en su camino con Jean Roqua, una especie de Kesuke Miyagi, que le enseñará todo lo que sabe sobre las artes marciales.

    Rompiendo las reglas es un desvergonzado y mal hilvanado cúmulo de tópicos, una cinta de manida estructura que maneja conceptos muy básicos y en los que el desarrollo de los personajes no tiene cabida. El guión de Chris Hauty deja mucho que desear, no ya por la simplicidad de su trama, sino sobre todo por la escasa calidad de los diálogos y por su empecinamiento en introducir en la narración unos pasajes dramáticos realmente forzados. Y sí, hay acción, ruidosas escenas de acción, pero éstas no son nada del otro mundo y de ningún modo justifican la exagerada duración de la película.

    Aunque a muchos lectores no les gusta que se les detalle el argumento de un largometraje, por esta vez no puedo resistirme a contarles directamente los minutos finales de esta fallida propuesta de Jeff Wadlow. Así, cuando Jake vence a su rival y regresa al instituto, no sólo se queda con la chica-florero de turno, sino que gracias a él su amigo también puede ligar con otras jovencitas de buen ver y su mentor reflexiona sobre su vida y decide visitar a a su padre con el que ha perdido el contacto. El disparate llega a tal punto que incluso los que hasta hace poco se estaban aporreando de lo lindo, ahora se lanzan miradas de respeto. Vamos, que si hubieran cambiado la canción que se escucha durante esos instantes por una emotiva música de Alan Menken… ¡uno hasta hubiera creído que estaba presenciando una producción de Disney!

    Los intérpretes se limitan a exhibir sus atléticas (ellos) y curvilíneas (ellas) figuras, pero, desde luego, lo suyo no es la actuación. La mayoría se han dejado ver en papeles de televisión muy secundarios, caso de Sean Faris (Smallville), Amber Heard (Mentes criminales), Evan Peters (Invasión) y Cam Gigandet (Jack & Bobby, donde también daba vida al típico engreído de la clase, si bien todos ellos tienen alguna que otra experiencia cinematográfica. Los más conocidos del reparto son Leslie Hope y Djimon Hounsou, aunque está claro que no ganarán ningún Oscar por sus respectivos trabajos. 

  • Otra cinta del ‘ojo por ojo’

    Película Sentencia de muerteSENTENCIA DE MUERTE

    Basado en una novela de relativo éxito, Sentencia de muerte, cinta que se produjo el pasado año pero que se estrena ahora, tiene mucho en común con otra película del 2007, que sí se estrenó cuando debía, dirigida por Neil Jordan y protagonizada por Jodie Foster, que (por cierto) también comentamos en estas páginas: La extraña que hay en ti. de hecho, tiene tanto en común como que son cintas prácticamente paralelas, que cuentan casi lo mismo, con las mismas problemáticas sociales y (casi) las mismas consecuencias. La diferencia estriba en que el protagonista es un hombre (Kevin Bacon) en vez de una mujer, aunque con el policía que investiga ocurre lo opuesto, pasa de ser un hombre en el filme de Jordan, a una mujer en ésta, aunque en ambos casos (otra coincidencia) sea de raza negra.
     

    Estados Unidos, 2007. (106')
    Título original: Death sentence.
    Director: James Wan.
    Producción: Ashok Amritraj, Howard Baldwin, Karen Elise Baldwin.
    Guión: Ian Jeffers, basadoe n la novela de Brian Garfield.
    Fotografía: John R. Leonetti
    Música: Charlie Clouser.
    Montaje: Michael N Knue.
    Intérpretes: Kevin Bacon (Nick Hume), Garrett Hedlund (BillyDarley), Kelly Preston (Helen Hume), Jordan Garrett (Lucas Hume), Stuart Lafferty (Brendan Hume), Aisha Tyler (Detective Jessica Wallis), John Goodman (Bones Darley), Matt O’Leary (Joe Darley), Edi Gathegi (Bodie), Héctor Atreyu Ruiz (Heco), Kanin J. Howell (Baggy), Elizabeth Keener (Amy).

    Nick Hume es gerente de una compañía de seguros. Tiene la familia perfecta. Cada noche regresa a casa, donde le esperan su bella esposa Helen y sus dos hijos adolescentes, Brendan y Lucas. Un día, Nick y Brendan regresan a casa de un partido de hockey que éste ha disputado y paran en una gasolinera. Poco después llegan unos pandilleros enmascarados. No es un robo más, sino un rito de iniciación para uno de ellos, que debe matar a alguien: el elegido es Brendan. Nick consigue desenmascarar al asesino, Joe Darley, que es detenido. Pero en el juicio, Nick no declara en su contra. En ese momento, decide tomarse, muy a su pesar, la justicia por su mano, y salir en busca del asesino. Entonces comenzará su verdadera pesadilla: se verá con sangre en las manos y con Billy, el jefe de la pandilla y hermano de Joe, siguiéndole los talones. Nick se verá abocado a hacer todo lo posible por salvar a su familia.

    Pese a algunas buenas secuencias, visualmente muy logradas (la persecución en el parking, por ejemplo), Sentencia de muerte no deja de tener en ningún momento ese tufillo a serie B, que sólo es bueno cuando la película es consciente de ello, pero aquí se toma a sí misma demasiado en serio.

    La novela en la que está basada la cinta, publicada hace treinta años, es la segunda parte de El justiciero de la ciudad, que ya fue llevada al cine con Charles Bronson como protagonista. Aquí, Kevin Bacon hace (intenta hacer) lo mismo, aunque con más cara de  miedo que de vengador y llegando a la misma conclusión que en la cinta que mencionábamos al principio (la de la Foster), el temor a que, en su afán justiciero y vengativo, se convierta en parte de aquello contra lo que creía luchar. 

  • Una cinta insustancial

    algo pasa en las vegasALGO PASA EN LAS VEGAS

    Una cosa es que se diga (en la publicidad y promoción del filme) que Algo pasa en Las Vegas no es otra comedia más al uso (que por cierto, sólo es verdad al principio, y pocos minutos después pasa a ser una comedia más, exactamente igual al resto, y completamente previsible), y otra muy distinta es que, en esa misma publicidad, se incluya a esta película en el grupo de las screwball comedies (comparándola, por tanto, con películas como La fiera de mi niña, Con faldas y a lo loco, Historias de Filadelfia o Ninotchka),  lo cual es, directamente, escandaloso.

    Estados Unidos, 2008. (99')
    Título original: What happens in Vegas…
    Producción: Michael Aguilar, Dean Georgaris y Shawn Levy
    Fotografía: Matthew F. Leonetti
    Música: Christophe Beck
    Montaje: Matt Friedman
    Intérpretes: Cameron Diaz (Joy McNally), Ashton Kutcher (Jack Fuller), Rob Corddry (Steve Hader), Lake Bell (Tipper), Jason Sudeikis (Mason), Treat
    Williams (Jack Fuller, Sr), Deirdre O'Connell (Sra. Fuller), Michelle Krusiec (Chong), Dennis Farina (Banger), Zach Galifianakis (Dave 'el Oso'), Queen Latifah (Dra. Twitchell), Krysten Ritter (Kelly).

    Joy es una agente de bolsa que planifica casi al milímetro todos los aspectos de su vida y que termina por hacer que su prometido la abandone delante de todos sus amigos justo en la fiesta de cumpleaños que ella le había preparado. Jack es un juerguista infantiloide que es incapaz de hacer nada a derechas y es despedido de su trabajo por su jefe, a la sazón, su propio padre.

    Para recuperarse de la depresión, cada uno por su lado, deciden irse a Las Vegas con sus respectivos mejores amigos. El destino los une en el mismo hotel y, tras una noche de tremenda borrachera, despiertan en la misma cama, y casados. Pronto deciden que todo es un gran error y hay que divorciarse. Pero entonces, una moneda les hace ganar en las tragaperras tres millones de dólares, que ambos exigen como suyos (la moneda era de ella, pero la tirada la hizo él). Obligados por un juez a convivir durante seis meses como el matrimonio que son y demostrando 'lo muchísimo que se quieren', comenzarán entonces una guerra sin cuartel por conseguir que el otro abandone y quedarse así con el dinero.

    Lo dicho: aunque en un primer momento parece que la cinta vaya a ser distinta a lo que el cine de Hollywood nos tiene acostumbrados, muy pronto nos damos cuenta de que no va a ser así, de que estamos ante otra película más, que incluso repite gags ya utilizados, con una Cameron Diaz que hasta la media hora larga aparece (físicamente) espantosa, para ir mejorando poco a poco, aunque en el apartado interpretativo mantenga el nivel al que nos tiene acostumbrados. Exactamente lo mismo le ocurre a su compañero, más conocido por ser la actual pareja de Demi Moore que por su trabajo (solo mencionar que las cintas más populares en las que ha trabajado son El efecto mariposa y Colega, ¿dónde está mi coche? ya dice mucho de él). O sea, que con ello no estoy diciendo, precisamente, que me gusten como intérpretes.

    A esto se le añade el asunto del título que se le ha puesto a esta película en nuestro país (del que ya hemos hablado en varias ocasiones, con motivo de otras traducciones ridículas). Una vez más un título que poco tiene que ver con el original y que aprovecha el de otro filme (no creo que sea necesario decir cual) que también estaba protagonizado por Cameron Diaz.
    Algo pasa en Las Vegas es (casi) una película para el verano, de esas (digamos) insustanciales, que divierten lo justo, que no hacen pensar y que tienen los mismos ingredientes que otras miles, que se ven con la misma facilidad con la que se engullen las obligatorias palomitas que la acompañan y que acaban inevitablemente bien.

     

  • Apocalipsis personal

    3 DÍAS3 DÍAS 

    No es la primera vez que decimos que los temas tratados en una película son completamente distintos (y cuando son los mismos la diferencia radical estriba en el tratamiento que se le da) según la cinta se haya realizado o bien en Hollywood o bien a este lado del Atlántico. Ejemplos hay muchos a lo largo de los últimos años, y ahora se suma a ellos una pequeña película española, que a primera vista puede parecer otra historia apocalíptica más (en la senda de Armaggedon o Deep Impact), pero cuya principal diferencia está en la ubicación de la trama (no es una gran ciudad, sino un pequeño pueblo rural al sur de España), en que aquí no hay grandes héroes que salven a la humanidad, y, fundamentalmente,  en que la película es buena, muy buena.

    España, 2008. (93')
    Director: F. Javier Gutierrez.
    Producción: Antonio Banderas y Antonio P. Pérez.
    Guión: F. Javier Gutierrez y Juan Velarde.
    Fotografía: Miguel A. Mora.
    Música: Antonio Meliveo.
    Montaje: Nacho Ruiz Capillas
    Intérpretes: Víctor Clavijo (Alejandro), Mariana Cordero (Rosa), Daniel Casadellá (Emilio), Ana de las Cuevas (Raquel), Elvira de Armiñán (Clara), Eduard Fernández (Lucio), Antonio Dechent (Urbano), Juan Galván (Nico), Sebastián Haro (Atienza), Mariló Muñoz (Viuda), Vicente Romero (Marcial)

    Multipremiada en el reciente Festival de Cine de Málaga, donde ha logrado cuatro galardones (al mejor guión novel, al mejor maquillaje, a la mejor actriz de reparto y, sobre todo, la Biznaga de Oro a la Mejor Película), la cinta llega de puntillas, silenciosamente. No era precisamente de las que más se esperaban del cine patrio en este año, pero la sorpresa ha sido mayúscula, porque 3 días es un thriller, con gotas de película de terror, de gran calidad y que viene a demostrar (también lo dijimos hace un tiempo en estas páginas) que se puede hacer cine comercial, siguiendo (más o menos) los estilos y géneros de los grandes estudios de Hollywood, de calidad, y obtener (esperemos que así sea) grandes resultados de taquilla. Más que nada porque lo merece.

    En un caluroso día, en un pequeño pueblo rural del sur de España, sus habitantes ven en televisión cómo el Secretario General de la ONU anuncia que un meteorito, mayor que el que acabó con la extinción de los dinosaurios, va a estrellarse contra la Tierra en tres días. Se ha hecho todo lo posible por evitarlo, sin éxito. Ahora sólo queda esperar el fatal desenlace. Ante la histeria colectiva, Ale, un joven que vive con su madre y hace chapuzas a domicilio, decide pasar sus últimos días encerrado y emborrachándose. Pero sus planes cambiarán cuando se vea obligado a proteger a los cuatro hijos de su hermano ante la llegada de Lucio, un oscuro personaje del pasado que ha huido de la cárcel y llega con oscuras intenciones de venganza.
    La película no utiliza el apocalipsis como base argumental, no es lo que mueve a los personajes, ya que pronto deja de ser lo verdaderamente importante. No hay grandes efectos especiales, no se intenta encontrar una manera de salvar al planeta (no hay un Bruce Willis que se sacrifique por salvar la humanidad, ni falta que hace), ya que no hay posibilidad alguna de salvación. Lo que interesa es qué se hace en esos tres últimos días de existencia, en llegar vivo hasta el final y proteger a los tuyos de individuos del pasado ávidos de venganza.

    El cordobés Francisco Javier Gutiérrez, que debutó con el corto Brasil, con el que obtuvo numerosos premios en distintos festivales de todo el mundo y que incluso llegó a estar preseleccionado para los Oscar, debuta en el largo con 3 días, un thriller distinto, con dósis de terror psicológico, que atrapa al espectador casi desde el principio.

    Muy bien dirigido, escrito e interpretado (excelentes Eduard Fernández y Mariana Cordero), con una banda sonora y una fotografía soberbias (cerrando con un bellísimo plano final, nunca mejor dicho), 3 días es una gratísima sorpresa, una película para disfrutar y para pensar. ¿Qué haríamos nosotros de encontrarnos en una situación similar?

     

  • La magia de lo cutre

    Película Rebobine, por favorREBOBINE, POR FAVOR 

    Una amiga, y sin embargo compañera de trabajo (¿o era viceversa?), llamémosla Isabel, me ha confesado en varias ocasiones que me ve como a un friki (claro que también dice que soy prácticamente clavado a Miguel Ríos y eso sí que dista mucho de ser cierto). Así que, o ella tiene un concepto equivocado del término, o el que está confundido soy yo, pero no terminaba de estar de estar de acuerdo con ella. Aunque, con el paso de los años, poco a poco voy empezando a estarlo. El motivo (uno de ellos) es que cada vez va siendo más frecuente que me encuentre en una sala de cine en la que los asistentes se puedan contar con los dedos de una mano, cuando no esté completamente solo (como ocurrió en esta ocasión, sábado de Feria de Abril, con colas casi kilométricas, pero absolutamente nadie más en mi sala), y no porque la cinta en cuestión sea mala, ni porque esté protagonizada por desconocidos, sino porque son películas menores, de esas que llegan sin hacer ruido, pero que son (mucho) mejores que las que vienen precedidas de una cara y poderosa campaña publicitaria. Y, eso sí, más raras, más frikies.

    Estados Unidos, 2008. (101')
    Título original: Be kind, rewind.
    Escrita y dirigida por: Michel Gondry.
    Producción: Georges Bermann y Julie Fong.
    Fotografía: Ellen Kuras.
    Música: Jean-Michel Bernard.
    Montaje: Jeff Buchanan.
    Intérpretes: Jack Black (Jerry), Mos Def (Mike), Danny Glover (Elroy Fletcher), Mia Farrow (Señorita Falewicz), Melonie Diaz (Alma), Irv Gooch (Wilson), Chandler Parker (Craig),Arjay Smith (Manny), Quinton Aaron (Q), Gio Perez (Randy), Basia Rosas (Andrea), Tomasz Soltys (Carl), David Slotkoff (Jack), Heather Lawless (Sherry), Kishu Chand (Hermana de Alma).

    Uno de los directores más originales, con mayor imaginación, y que podríamos encuadrar sin ningún problema dentro del frikismo más radical, es el francés Michel Gondry. Sus anteriores cintas (Human nature, La ciencia del sueño y, sobre todo, ¡Olvídate de mí!, hasta el momento su mejor obra) así pueden atestiguarlo. Sin embargo, aunque con la lectura de la sinopsis, Rebobine, por favor, pueda parecer lo contrario, ésta es, con diferencia, su película más ‘normal’, incluso con una narración lineal, sin saltos temporales y/o espaciales, divagaciones oníricas ni imaginativas marcianadas.
    Tras un fallido sabotaje a la central eléctrica de su pueblo, Jerry queda magnetizado y, motivado por ello, accidentalmente, borra todas las cintas del viejo videoclub (que únicamente trabaja con anticuadas películas en VHS) en el que trabaja su amigo Mike, al que su jefe ha dejado encargado del local mientras él pasa unos días fuera. Cuando se dan cuenta de que no queda ni una película sana a Mike le entra un pánico atroz y la única solución que se les ocurre para salvar el negocio no es otra que volver a grabar ellos mismos las películas, con medios más que escasos, un estilo más que casero y esperar mágicamente a que nadie se dé cuenta del cambio. Contra todo pronóstico, las películas que graban resultan ser un rotundo éxito.
    Rebobine, por favor es una de las más divertidas cintas que se han visto en mucho tiempo, un claro mensaje contra la tecnología y, si se quiere, un alegato del VHS, anti-DVD, una defensa de lo clásico (podríamos poner otro ejemplo en el vinilo frente al cedé), una nostálgica alabanza a los viejos tiempos (las películas que versionan los protagonistas también son ejemplo de ello: Los cazafantasmas, 2001, Paseando a Miss Daisy, Cuando fuimos reyes, El rey león…), con unos protagonistas en estado de gracia, un guión brillante y muchos momentos prodigiosos que hacen que sea posible hablar de ello, con verdadero sentido, de aquello que llamamos La Magia Del Cine.

  • Un malo no tan malo

    Película The ContractTHE CONTRACT 

    No estamos acostumbrados a ver a Morgan Freeman como el malo de la función. Aunque no es la primera vez que el actor interpreta el rol de villano, lo cierto es que choca bastante verlo en ese tipo de papeles. Pero no menos cierto, después de ver esta película, es que, en realidad, su papel es el de un malo que tampoco es tan malo (se ve a la legua que jamás haría daño al prota de la cinta, pese a que -se supone- éste está en su contra). El australiano Bruce Beresford vuelve a coincidir con  Freeman (ya trabajaron juntos en Paseando a Miss Daisy y Doble traición) en este thriller que tiene la poco común virtud (para este tipo de películas) de desarrollarse prácticamente al completo en exteriores.

    Estados Unidos-Alemania, 2006. (96')
    Título original: The contract.
    Director: Bruce Beresford.
    Producción: Avi Lerner, Randall Emmett, George Furla, Les Weldon, Danny Lerner, Andreas Schmid.
    Guión: Stephen Katz y John Darrouzet.
    Fotografía: Dante Spinotti.
    Música: Normand Corbeil.
    Montaje: Mark Warner.
    Intérpretes: Morgan Freeman (Frank Carden), John Cusack (Ray Keene), Jamie Anderson (Chris Keene), Alice Krige (Gwen Miles),  Megan Dodds (Sandra), Corey Johnson (Davis), Jonathan Hyde (Turner), Bill Smithrovich (Jefe de Policía Ed Wainwright), Anthony Warren (Royko), Ned Bellamy (Evans), Thomas Lockyer (Johnson), Gary Whelan (Stanfield), Ian Shaw (Michaels), Atanas Srebrev (Rodrigues).

    Frank Carden es un calculador asesino, un malo malísimo que se traslada junto a su banda a un pueblecito perdido de los Estados Unidos para llevar a cabo uno de sus planes, calculado al milímetro. Ray Keene es un pacífico profesor (y ex-policía) de ese pueblecito perdido, que tiene problemas de comunicación con su hijo adolescente desde que su mujer murió de cáncer dos años atrás. Un accidente de coche hace que la policía capture a Carden y frustre la segunda parte de su plan. Mientras, Ray y su hijo se van de acampada a la montaña, con la intención de que sus relaciones mejoren. Tras un nuevo accidente en el traslado del prisionero Carden, esta vez provocado por él mismo, éste escapa, junto al policía que le custodia, ya herido y moribundo, y se cruzan con Ray y su hijo.
    El policía, con su último aliento, le pide a Keene que se encargue de trasladar al prisionero a prisión. Ray acepta, a pesar de que su propio hijo le pide que no lo haga. El trío inicia el camino, con el FBI, la policía local y la banda de Carden pisándoles los talones.
    The contract está bien construida, se ve sin problemas, incluso consigue mantener cierto nivel de tensión, aunque tampoco demasiado. Es una película sencilla que, por lo menos, cumple con el propósito de entretener, que es su única pretensión (eso salta a la vista). Pero la historia está llena de tópicos, de situaciones que ya empiezan a ser peligrosamente predecibles para la supervivencia del género. A la ya mencionada anteriormente de que se ve a kilómetros que al personaje de Freeman no se le pasa por la cabeza la idea de hacer daño a Cusack y a su hijo, hay que sumar el hecho de que el protagonista haya perdido recientemente a su mujer (además, en dramáticas circunstancias) y que por allí aparezca otra chica (siempre es una chica atractiva), con un novio-marido que (también es más que evidente desde la primera vez que aparecen en pantalla) va a ser el primero en caer, víctima de los malos que les persiguen (pocos minutos después) y que la chica en cuestión va a derramar pocas lágrimas por ello, ya que ¿adivinan en quién se ha fijado nada más aparecer?
    Entretenidilla, nada más. Una película sin la más mínima pretensión, que en Estados Unidos se estrenó directamente en DVD (eso ya lo deja claro del todo) y que, al menos, evita los lugares cerrados y oprimentes tan propios del género.

  • Crítica a la corrupción

    Escena de la película El menor de los malesEL  MENOR DE LOS MALES

    A medio camino entre el thriller y la comedia (entre agria y satírica), se estrena finalmente la última película de Antonio Hernández, con mucho retraso sobre lo que hubiese sido deseable (y tampoco hay una explicación convincente para ello). El menor de los males fue una de las ganadoras del pasado Festival de Cine Español de Málaga, hace ya un año (los premios se entregaron el 17 de marzo del 2007) al conseguir las Biznagas de Plata a la mejor actriz de reparto (Verónica Echegui, que saltó a la fama con su papel protagonista en Yo soy la Juani), mejor guión y mejor vestuario.
     

    España, 2001. (112')
    Director: Antonio Hernández.
    Producción: Alfonso Blanco y Ramón Campos.
    Guión: Antonio Galeano y Antonio Hernández.
    Fotografía: Javier G. Salmones.
    Música: Pablo Martín.
    Montaje: Jorge Coira.
    Intérpretes: Carmen Maura (Julia), Roberto Álvarez (Eduardo), Verónica Echegui (Vanessa), Marta Belenguer (Ruth), Antonio Durán ‘Morris’ (Hugo), Xabier Deive (Rodero), César Cambeiro (Escoriza), Berta Ojea (María).

    Julia se encuentra en la vieja casa familiar, aquejada de un esguince, escribiendo las memorias de su padre, cuando recibe la visita de su hermano Eduardo, un hombre de mediana edad, casado, con hijas, y que está a punto de ser nombrado jefe de la oposición. Eduardo se presenta en la casa con todo su séquito, formado por su asistente y dos guardaespaldas. Pero el motivo oculto de la visita no es otro que Vanessa, la jovencísima amante del político, quien pretende que la chica le entregue unas fotos comprometedoras de la relación que ambos mantienen.
    Hernández confirma la trayectoria que inició con sus anteriores cintas (Lisboa y En la ciudad sin límites), aunque quizás esta adolezca de la toda la calidad que tenían las anteriores.
    El guión está muy bien construido, desarrollando toda la historia en un único decorado y (salvo la escena final) unas pocas horas, consiguiendo que la tensión vaya aumentando a medida que pasan las horas y se van descubriendo, poco a poco, los secretos ocultos, tanto por parte del político como por parte de su joven amante. La tripleta protagonista roza la excelencia. La música es fantástica y su colocación en las escenas es la acertada en todas y cada una de sus incursiones.
    La cinta, como hemos dicho,  mezcla con sabiduría géneros distintos, sorprendiendo con cada nuevo giro que toman los acontecimientos, y es una acerada crítica sobre la corrupción (política, sin entrar en colores, aunque aquí sí que se indiquen) y la doble moral de la sociedad actual, que en la búsqueda del poder, es capaz de casi todo y que lo que tenga que hacerse por el camino sea ‘el menor de los males’.
    Una de las curiosidades de la cinta la protagonizó Verónica Echegui: debía conducir un coche hasta acercarlo a un árbol, pero no calculó bien la distancia y acabó estrellándose con él. La actriz no sufrió ningún daño y la escena finalmente aparece tal cual en la película. 

  • Bellas imágenes de la vacuidad

    SEDASEDA

    Basada en la exitosa y breve novela de Alessandro Baricco, la adaptación cinematográfica de Seda se antojaba difícil. Como ha ocurrido en tantas otras ocasiones, una de las más recientes hace un par de años fue El perfume, el texto escrito tenía tantos matices, la mayoría de ellos muy poco visuales, más cercanos a los otros sentidos, a los sentimientos del alma, que resultaba, al menos a priori, muy difícil de reflejar en la gran pantalla.

    Canadá-Italia-Japón, 2007. (112')
    Título original: Silk
    Director: François Girad.
    Producción: Niv Fichman, Nadine Luque, Domenico Procacci, Sonoko Sakai.
    Guión: François Girard y Michael Golding, basado en la novela de Alessandro Baricco.
    Fotografía: Alain Dostie.
    Música: Ryuichi Sakamoto.
    Montaje: Pia di Ciaula.
    Intérpretes: Michael Pitt (Hervé Joncour), Keira Knightley (Hélène Joncour), Alfred Molina (Baldabiou), Kôji Yakusho (Hara Jubei), Sei Ashina (La chica), Toni Bertorelli (Verdun), Kenneth Welsh (Alcalde Joncour), Martha Burns (Sra Joncour), Chiara Stampone (Béatrice Berbek), Akinori Ando (Ronin), Jun Kunimura (Umon), Callum Keith Rennie (Schuyler), Miki Nakatani (Madame Blanche), Mark Rendall (Ludovic Berbek).

    Si con aquella gran obra de Patrick Süskind, el alemán Tom Tykwer hizo una cinta que, con sus leves deficiencias, mantenía un buen nivel, en esta ocasión, con una novela, que ha sido desde su publicación todo un descubrimiento para una pléyade de seguidores (en España ya va por su cuadragesimotercera edición) pero que (para el que escribe) no es más que una novelita con pretensiones de ser más de lo que en realidad es, el resultado de la adaptación deja bastante que desear. El canadiense François Girard no ha hecho más que compilar una colección de imágenes bellas, en paisajes exóticos (desde Egipto hasta Japón, pasando por las vastas estepas rusas), ayudado por la fotografía de Alain Dostie y la fascinante partitura de Ryuichi Sakamoto. Pero la historia de esta obsesión está apenas esbozada y las interpretaciones de sus protagonistas no ayudan a hacerla creíble en ningún momento.

    Cuando la epidemia de pebrina ataca a los criaderos de gusanos de seda de Europa a mediados del siglo XIX, y acaba extendiéndose por los lejanos países de África y el oeste asiático, el comerciante francés Baldabiou decide enviar al joven oficial militar Hervé Joncour a Japón, un país que durante siglos ha permanecido cerrado a occidente, pero que produce la mejor seda del mundo, a comprar huevos de gusano. Hervé acepta, a pesar de que deba dejar a su joven esposa Hélène durante meses. Tras su largo viaje, llega a Japón, donde entablará amistad con Hara Jubei, el líder de la aldea a la que es conducido, y conocerá a una joven, por la que se sentirá atraido al instante. Hay algo enigmático en ella, en sus ojos, que proclaman que no es japonesa. La obsesión por esta mujer va calando en el alma de Joncour, quien volverá en varias ocasiones más a Japón, a pesar del peligro que ello supone, al estar cada vez más cercana una guerra.

    Seda es una película que llega a aburrir. Estéticamente se ha realizado un gran trabajo, sobre todo en la elección de decorados naturales y en la banda sonora, pero casi no hay historia, incluso menos que en la novela (en la que no pasa prácticamente nada, sino que se centra en la creciente pasión obsesiva del protagonista por un imposible) y las interpretaciones son más bien endebles (destacando en este sentido un Michael Pitt cuyo inexpresivo rostro no refleja nada, en ningún momento).

  • Terriblemente doloroso

    dormidoDESPIERTO

    Esta bien podría ser una de las pesadillas más terribles para cualquier persona, mucho más si uno es algo hipocondríaco. Me refiero al hecho (científico, poco común pero que se da en la realidad) en que se basa esta cinta: el ser resistente a la anestesia general en un quirófano y permanecer despierto, sintiendo todo lo que está ocurriendo durante la operación, pero estando completamente inmóvil, sin poder siquiera gritar.

    Estados Unidos, 2007. (84')
    Título original: Awake
    Escrita y dirigida por: Joby Harold.
    Producción: Jason Kliot, John Penotti, Fisher Stevens, Joana Vicente.
    Fotografía: Russell Carpenter.
    Música: Samuel Sim.
    Montaje: Craig McKay.
    Intérpretes: Hayden Christensen (Clay Beresford), Jessica Alba (Sam Lockwood), Terrence Howard (Dr. Jack Harper), Lena Olin (Lilih Beresford), Christopher McDonald (Dr Larry Lupin), Sam Robards (Clayton Beresford Sr), Arliss Howard (Dr Jonathan Neyer), Fisher Stevens (Dr Puttnam), Georgina Chapman (Penny Carver), Lee Wong (Sr Waturi), Kae Shimizu (Traductora).

    El debutante Joby Harold se inspiró en una experiencia propia real, una dolorosa piedra en el riñón, para escribir un guión en el que el tema fuera el dolor, creando la historia con las bases y leyes del thriller.

    Clayton Beresford es un joven y rico hombre de negocios que lo tiene prácticamente todo: a sus   apenas 22 años es dueño de casi media ciudad, dando trabajo a miles de personas, es respetado por todos por ello y está prometido con Sam, una bella mujer que le adora. Pero no todo en su vida es perfecto: debe mantener la relación en secreto porque la chica es la asistente de su posesiva madre y padece una extraña enfermedad coronaria, por la que lleva un tiempo esperando un transplante de corazón. Su cardiólogo y amigo, el doctor Harper le insta una y otra vez a que no espere, a que le diga a su madre la verdad y se case con Sam, antes de que sea tarde. Por fin, él se atreve a enfrentarse a su madre, pero ésta no reacciona como él esperaba, ofreciendo dinero a la chica para que desaparezca de sus vidas, y él, enfadado, decide casarse con ella esa misma noche. Poco después, una llamada del hospital le informa de que ha aparecido un donante compatible para él.

    La película comienza como una cinta romántica, una historia de amor que se enfrenta a problemas para salir adelante, hasta que el protagonista entra en el quirófano para someterse a la difícil     operación a corazón abierto. En ese momento, la cinta toma otro cariz, cuando el protagonista, además de sentir todo lo que le están haciendo (que duele solo de pensarlo, pero que no es más que una cortina de humo para lo que es la trama principal), oye todo lo que allí se está hablando y descubre una trama, un complot contra él, que le duele aún más.

    Pero lo terriblemente doloroso son los huecos de guión, las lagunas que tiene la trama (a pesar de que, en conjunto, se deja ver con facilidad) precisamente en ese asunto, que hacen que el filme sea poco creible. Además de tener unas interpretaciones que sí que hacen daño (de hecho, tanto la de Christensen como la de Alba fueron consideradas unas de las peores del pasado 2007), estando, nominadas a los Razzies (anti-Oscar).