Categoría: La película

  • Como anillo al dedo

    Película AmateursAMATEURS

    Tras el éxito el pasado año del director Jaime Rosales y su película La soledad, aparecen nuevos títulos que siguen la misma senda por él planteada, en la estética, en la temática, así como en el modo de ver y concebir el cine. Uno de estos seguidores es Gabriel Velázquez, pese a que no es un novato precisamente, ya que este es su séptimo trabajo tras las cámaras, después de la buena prensa y buenas sensaciones que dejaron su anterior proyecto (y debut en el largo tras varios cortometrajes) Sud-Express. Y precisamente la soledad (parafraseando el título de la cinta de Rosales) es el tema fundamental de esta historia, pequeña, sencilla, rodada con intérpretes no profesionales y con pocos medios, poca parafernalia, y casi con estilo documental.
     

    España, 2008. (86’)
    Director: Gabriel Velázquez.
    Producción: Gabriel Velázquez.
    Guión: Blanca Torres, Gabriel Velázquez.
    Fotografía: David Azcano.
    Música: Pablo Crespo, Marieta Vázquez.
    Montaje: María Lara.
    Intérpretes: Emilie de Preissac (Blanca), Francisco Luque (Nieves), Alberto Díaz (Toñín), Juanma Hernández (Guti), Miguelón (Carnicero).

    Blanca es una adolescente francesa que vive en Marsella y a la que le gustaría dedicarse al mundo del atletismo. Inesperadamente, su madre muere y se queda sola en el mundo. Revolviendo entre viejas cajas de papeles, encuentra cartas dirigidas a su madre de un hombre español. Tras las dudas y los miedos iniciales, un día se escapa de la casa de acogida en la que ahora se encuentra y marcha a España. Julio Nieves es capataz en una obra, un hombre que siempre ha vivido solo y que ahora se enfrenta también solo a su cercana jubilación. Su vida cambiará por completo cuando llegue a su casa, como caída del cielo, una joven francesa a la que acogerá como a una hija. Pero ¿y si no lo es?, ¿y si sólo lo hace para paliar su soledad, pese a que la policía esté buscando a la pequeña huida?

    La historia es buena y en algunos momentos llega a emocionar. Se nota el amor por los personajes por parte del director. En algunos momentos se disfruta de buen cine, pero en otros muchos, la película es sencillamente aburrida. Sobre todo en aquellas escenas (que son varias) en las que la acción se detiene, con momentos reiterativos en los que el tiempo pasa sin que pase absolutamente nada.

    Aunque el término ‘amateur’ tiende a tomarse en el sentido de ‘aficionado’, en esta ocasión la historia va más encaminada hacia el sentido francés de la palabra, ‘ser amante de…’. No es gratuito pues, que la protagonista proceda del país vecino. En ambos casos, el título le vendría a la película como anillo al dedo. En el sentido francés, por el argumento, ya que es el amor, o más bien su búsqueda, lo que mueve a los protagonistas, la necesidad de ser querido, de no estar solos. Para entenderlo en el sentido más habitual, el de ‘aficionado’, habría que tener en cuenta las actuaciones de los intérpretes.

    Es habitual en este tipo de cintas el utilizar a actores y actrices no profesionales, lo cual tiene muchas ventajas (mayor frescura y mayor identificación con el personaje al no ser ya alguien conocido), siempre que se les dé cierta libertad de actuación. Pero cuando se les da un guión que deben seguir, resultan poco creíbles, se les ve forzados, encorsetados, repitiendo la misma frase, con la misma entonación, una y otra vez.

    La película, que se rodó en tan sólo cinco semanas y con un presupuesto que no llegó al millón de euros, participó en la sección Zabaltegui del último Festival de San Sebastián, donde recibió una cálida acogida por parte del público.

  • Un mal año

    FESTIVAL DE CINE DE SEVILLAFESTIVAL DE CINE DE SEVILLA

    Tras numerosos problemas, con la dimisión del director del certamen Manuel Grosso como colofón, llegó el momento de que se pusiera en marcha la quinta edición del Sevilla Festival de Cine Europeo, un festival que este año ha tenido menos presupuesto, menos tiempo de preparación (ha sido una de las excusas esgrimidas) y, evidentemente, menos calidad. Ya era evidente desde antes de que comenzaran las proyecciones, desde el mismo momento en que se hizo público que el premio honorífico iba a recaer en Franco Nero, un actor mediocre (como mucho) que nunca ha tenido un gran papel en la cinematografía europea. 

    Una vez más, los más mimados del festival han sido los estudiantes. Han sido varias las sesiones a las que numerosos miembros de la prensa acreditada no hemos (me incluyo entre ellos) podido asistir porque no quedaban entradas: los estudiantes acreditados como tal podían sacar entradas para cualquier película, para cualquier sesión, desde tres semanas antes de que comenzara el festival; la prensa sólo desde el primer día del mismo y sólo para el día siguiente. Así no era raro que cuando llegaran los (escasísimos) platos fuertes de este año ya estuviese todo vendido. Y ello sin contar con que se les permita la entrada (cargados de palomitas y demás) a los pases de prensa, algo que no ocurre en ningún otro festival.
    Dentro del grupo de despropósitos, la Sección Oficial, con unos horarios terroríficos y en numerosas ocasiones incomprensibles, ha contado con al menos tres cintas de carácter muy comercial. Ejemplos claros pueden ser la francesa Espías en la sombra (con Sophie Marceau, Julie Depardieu y Marie Gillain) o la inglesa Un gran día para ellas (con Frances McDormand y Amy Adams como protagonistas). Ambas se estrenarán comercialmente y es segura su buena carrera en la taquilla de nuestro país. Ambas, además, comparten el hecho de transcurrir durante la Segunda Guerra Mundial, aunque con enfoques bastante distantes. Así como Gomorra, de la que hablamos la pasada semana.

    También con cierta comercialidad, aunque con posibilidades de estreno bastante menores, podrían contarse la finesa Black Ice (una mujer se hace amiga de la joven amante de su esposo con aviesas intenciones), Robert Zimmermann se encuentra con el amor (un joven creador de videojuegos se enamora de una lavandera bastante mayor que él) e incluso Back soon (una mujer vive una odisea al intentar traspasar su negocio de venta de marihuana mientras un nutrido grupo de personas se reúnen en su cocina esperando a que vuelva).

    Ciertamente, también este año hemos contado con varias cintas, digamos, aburridas. The hollow hizo honor a la fama que se está ganando el cine ruso en la sección oficial de este certamen (para dormir a las ovejas); en el mismo sentido, la israelí My father, my lord, fue la cinta más tediosa (y ciertamente incomprensible) de todo el concurso. La croata Tres historias en vela (que contaba con dos actrices españolas en su cartel, Rosana Pastor y María Almudéver) dejó la sensación de que las actuaciones eran demasiado teatrales, y las situaciones muy forzadas y poco creíbles.

    Para terminar este breve repaso, la rumana Boogie dejó cierta indiferencia; la polaca Katyn es una cinta interesante, pero demasiado enrevesada, con personajes nuevos que aparecen por primera vez a la hora y media de metraje, pero que estaba muy bien filmada; lo mismo ocurría con Katya’s sister (una historia sobre la dificultad de ser mujer e inmigrante en la sociedad occidental) y En el séptimo cielo, una cinta sobre el sexo en la tercera edad (aunque esta definición le haga un flaco favor a la historia). Por último, Delta, una cinta húngara sobre un (supuesto) incesto tenía gran calidad  y estaba rodada con mucha elegancia. Era mi favorita, pero se fue de vacío. Como casi siempre, las mejores cintas, en las secciones paralelas: La ola, Il divo, Just another love story, entre ellas… Esperemos que para la próxima edición el SFC remonte el vuelo y alcance la calidad que este año ha perdido.

    PALMARÉS

    GIRALDILLO DE ORO: Back Soon (Islandia-Francia).
    GIRALDILLO DE PLATA:  Katya’s Sister (Holanda).
    PREMIO ESPECIAL DEL JURADO:  Gomorra (Italia).
    GIRALDILLO DE ORO (EURODOC):  La madre (Suiza-Francia-Rusia).
    PREMIO DEL PÚBLICO: Bienvenidos al norte (Francia).
    PREMIO EURIMAGES:  Il divo (Italia).
    PREMIO DE LA CRÍTICA:  Katya’s Sister (Holanda).
    PREMIO ESPECIAL (A SU TRAYECTORIA):  Andrzej Wajda (director, Polonia).

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  • Farragosa historia de la Camorra

    Película GomorraGOMORRA

    Comenzó el Sevilla Festival de Cine, y lo hizo rodeado de polémica. Gomorra fue la cinta que sirvió para inaugurar (aunque también entra en la Sección Oficial a Concurso) esta quinta edición del certamen hispalense. La película, dirigida por Matteo Garrone, llega precedida de numerosos premios (entre ellos el Gran Premio en el pasado Festival de Cannes) que le han otorgado un prestigio cada vez mayor, aún antes de estrenarse oficialmente en nuestro país. Además, la cinta ya nació rodeada de la citada polémica: basada en una exitosa novela de Roberto Saviano, Gomorra se centra en cinco historias entremezcladas, con el imperio del crimen de la mafia napolitana como hilo conductor, que transcurren en un gueto, un barrio marginal donde todos deben obedecer las normas que dicta el poder de las armas, las drogas y la opresión del poderoso. Ambos, Garrone y Saviano, estuvieron en Sevilla para el estreno del filme, el segundo de ellos rodeado de numerosos guardaespaldas y policías, que le protegen de la amenaza de muerte por parte de la mafia retratada en su obra.

    Italia, 2008.
    Título original:  Gomorra.
    Director: Matteo Garrone.
    Producción: Domenico Procacci.
    Guión: Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Matteo Garrone, Massimo Gaudioso, Roberto Saviano, basado en la novela de Roberto Saviano.
    Fotografía: Marco Onorato.
    Montaje: Marco Spolatini.
    Intérpretes:Salvatore Abruzesse, Simone Sacchettino, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Toni Servillo, Carmine Paternóster, Alfonso Santagata, Salvatore Cantalupo, Gigio Morra, Marco Macor, Ciro Petrone, Giovanni Venosa, Zhang Ronghua, Massimo Emilio Gobbi, Carlo del Sorbo, Salvatore Ruoco.

    Don Ciro es el pagador de un poderoso clan.Su trabajo consiste en  ir por las casas dando un salario semanal a las familias de los detenidos de dicho clan. Nunca se involucra, pero cuando el poder de su grupo se debilita no sabe a quién debe obedecer y tiene que pensar en su propia supervivencia. Totò tiene trece años y desea hacerse mayor; poco a poco va escalando en la escuela de la vida, hasta que un día se ve obligado a tomar la decisión de entrar en la banda realizando una labor que le duele, pero que no puede evitar, una decisión sin vuelta atrás en su vida. Marco y Ciro son dos chicos que creen estar viviendo en una película de Brian de Palma, se creen poderosos, capaces de enfrentarse a los clanes mafiosos ellos solos y robarles un arsenal de armas sin que les pase nada; sus fanfarronadas estorban la rutina de los asuntos de la mafia, que decidirá tomar medidas en el asunto. Roberto ha terminado sus estudios y decide aceptar la oferta de Franco, que le ofrece una oportunidad en el campo de los residuos tóxicos; el trabajo le reporta grandes beneficios, pero cuando Roberto sepa realmente de qué va el asunto verá que es demasiado incómodo para su conciencia. Pasquale es un gran sastre que trabaja gracias a las concesiones de las casas de alta costura en un taller de trabajo sumergido. La competencia china le pide que explique en sus talleres los secretos de su trabajo; él, seducido por la oferta y la respetuosa petición, acepta aún sabiendo que pone en peligro su vida.

    Gomorra es larga hasta la extenuación, farragosa y difícil de seguir en numerosos momentos. Tiene tantos personajes y los cortes y pasos de una historia a otra son tantos y tancontinuos que llega un momento en que no sabemos quiénes son los que están en pantalla ni a qué clan pertenecen. Y lo que es peor… no te importa lo más mínimo.

  • Chicas en pie de guerra

    solo quiero caminarSOLO QUIERO CAMINAR

    Han pasado 13 años desde que, el hasta entonces guionista, Agustín Díaz Yanes se pasara a la dirección con aquella fantástica Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (que ganó ocho premios Goya y cuatro trofeos en el Festival de San Sebastián). Desde entonces, sólo dos películas más, la irregular Sin noticias de Dios y la estupenda Alatriste.

    Ahora estrena su cuarta película, y en ella recupera al personaje que protagonizara su primera cinta, la Gloria Duque a la que prestaba (y sigue prestando) cuerpo y cara Victoria Abril. Tras este filme, lo que está por ver es si dentro de otra década Díaz Yanes también retoma la historia, aunque en esta ocasión, del personaje que aquí interpreta Ariadna Gil, que (para el que suscribe) es del que se podía haber sacado más jugo en esta historia, el más interesante, el que gustaría saber cómo ha llegado a su situación actual y qué va a ser de ella en el futuro.

    Sólo quiero caminar cuenta la historia de cuatro amigas (Gloria, Aurora, su hermana pequeña Ana y Paloma) que realizan atracos hasta que uno a una banda de mafiosos rusos sale mal. Aurora va a la cárcel, y Ana (que sobrevive como prostituta) acepta la proposición de matrimonio de un capo mexicano con el que se va a su país. Poco después, Gloria, que no tiene nada (ni mejor, ni peor) con lo que vivir, acepta el puesto que Ana le ha conseguido en la organización de su marido. Allí, Gloria descubre que Ana no es feliz, y que recibe muchos golpes. Mientras, en España Paloma (que trabaja en los juzgados) intenta que Aurora sea liberada y al otro lado del Atlántico Gloria y Ana planean un golpe que acabe definitivamente con la fortuna del marido de la segunda. En el fondo, es un modo de vengar los golpes recibido por todas ellas  por parte de los hombres.

    No es esta, ni mucho menos, la mejor cinta de Díaz Yanes. Al contrario, Sólo quiero caminar tiene más defectos que virtudes. La banda sonora es buena, muy buena. Los diálogos están estudiados y casi milimetrados. El estilo recuerda a los maestros del thriller de la escuela americana. Ariadna y Pilar sobresalen en los papeles femeninos, aunque son los masculinos, los de Diego Luna y José  María Yazpik ,los que remueven por dentro, pese a ser esta (o lo intenta, al menos), una cinta eminentemente femenina. Pero algo no termina de encajar. No termino de creérmelo del todo. Faltan datos para que todo acabe convenciendo: de dónde viene la amistad de estas cuatro mujeres, qué es lo que las une, por qué se dedican a esto (o más bien , a qué se dedican realmente), de dónde vienen sus capacidades… Son muchas las dudas y pocas las certidumbres. Me gustaría creerlo, pero es que, ciertamente, hay algo que no termina de encajar.

    Estómago triunfa en la Seminci

    El Festival de Cine de Valladolid entregó el sábado sus premios con un claro ganador: la cinta brasileña Estómago, del debutante Marcos Jorge. El filme ganó la Espiga de Oro a la mejor película, así como los premios al mejor director y al mejor actor (João Miguel, ex-aequo con Unax Ugalde, por La buena nueva). El galardón a la mejor actriz fue para Maria Heiskanen por Los momentos eternos de María Larsson. La cinta Terriblemente feliz se llevó los premios a la mejor música y al mejor guión.

     

  • Ni pizca de gracia

    Película El gurú del buen rolloEL GURÚ DEL BUEN ROLLO

    Dicen por ahí que si no tienes nada bueno que decir, es mejor no decir nada. Pero claro, cuando uno tiene que rellenar cinco columnas a media página, algo hay que contar, ¿no? Pues vamos allá, y a ver cómo sale la cosa. el humorista canadiense Mike Myers llava ya bastantes años creando personajes, desde que comenzó a trabajar en el mítico Saturday Night Live, del que han salido multitud de cómicos (desde Dan Aykroyd a Will Ferrell, Molly Shannon, Ben Stiller, y un largo etcétera). Uno de los mejores fue llevado al cine a principios de los noventa en la muy divertida Wayne's World (su secuela tuvo ya menos gracia). Posteriormente creó para el cine el personaje de Austin Powers, que en las tres películas de la saga tuvo grandes momentos. Ahora regresa con El gurú del buen rollo, que se estrena en España un poco tarde, quizás precedida por la polémica creada en Estados Unidos, donde varias organizaciones religiosas han puesto el grito en el cielo por el tratamiento que Myers ha dado a varios elementos básicos de la religión y la cultura hindú (el mito del tercer ojo, por ejemplo, del que Myers se mofa descaradamente). Lo cierto es que en lo nuevo de Myers los buenos gags se pueden contar con los dedos de una mano (y sobrarían varios dedos…).

    Estados Unidos-Canadá-Alemania, 2008. (87')
    Título original: The love guru. Director: Marco Schnabel.
    Producción: Michael de Luca, Donald J. Lee Jr, Mike Myers.
    Guión: Mike Myers, Graham Gordy.  
    Fotografía: Peter Deming.
    Música: George S. Clinton.
    Montaje: Lee Haxall, Gregory Perler, Billy Weber.
    Intérpretes: Mike Myers (Guru Pitka), Jessica Alba (Jane Bullard), Justin Timberlake (Jacques 'La Cosa' Grande), Romany Malco (Darren Roanoke), Meagan Good (Prudence Roanoke), Verne Troyer (Entrenador Punch Cherkov), Ben Kingsley (Guru Tocamelaminga), Telma Hopkins (Lilian Roanoke), Manu Narayan (Rajneesh).

    Pitka es un ser espiritual que ofrece paz y armonía, aunque sueñe con destronar al gurú número uno (Deepak Chopra) como el mejor gurú de su tiempo, ocupando su puesto en el programa de Oprah. Jane Bullard, propietaria del equipo de hockey sobre hielo de Toronto le contrata para que ayude a su jugador estrella, Darren Roanoke, a recuperar su olfato goleador, perdido después de que su mujer le abandonara por Jacques 'La cosa' Grande, a la sazón el portero del equipo rival, contra el que tiene que enfrentarse en la final de la Stanley Cup. Pitka acudirá a la llamada y pondrá en marcha su peculiar estilo para conseguir lo encomendado, a la vez que empezará a sentirse atraído por Bullard.

    A lo largo del metraje (afortunadamente escaso) hay un par de buenos números musicales, y un par de gags con cierta gracia (siendo generosos), sobre todo, los enfrentamientos animados entre los escudos de los dos equipos que finalizan cada partido. En cuanto a lo demás, poco se puede decir. Myers se excede en el número de muecas y ruiditos, repite chistes, algunos (bastantes) de carácter escatológico, y hace que uno termine hasta el gorro de esa sonrisa tonta que tiene todo el metraje (dan ganas de abofetearle cuando hace de Pitka niño). Poco importa que se lleve a la chica más guapa (si fuese verdad que ellas buscan un hombre que las haga reír habría más hombres apuntados a arte dramático que al gimnasio), el problema es que la película es aburrida, cansina y que provoca más lástima que gracia, se la mire por donde se la mire.

    Definitivamente, Myers ha perdido su 'mojo'.

     

  • Horror y fuerza

    Película CaminoCAMINO

    Desde que se proyectó por primera vez en el Festival de San Sebastián, e incluso desde que empezó el rodaje y se supo de qué iba la historia que contaba Javier Fesser en su nueva cinta, tras los éxitos de El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón, Camino (que, aunque no lo parezca tiene varios puntos en común con las anteriores, aunque sólo sea en la puesta en escena de algunas secuencias) ha estado rodeada de una gran polémica.

     

    España, 2008. (142’)
    Escrita y dirigida por: Javier Fesser.
    Producción: Luis Manso, Jaime Toures.
    Fotografía: Alex Catalán. Música: Rafa Arnau, Mario Gosálvez.
    Montaje: Javier Fesser.
    Intérpretes: Nerea Camacho (Camino), Carme Elías (Gloria), Mariano Venancio (José), Manuela Vellés (Nuria), Ana Gracía (Inés), Jordi Dauder (Don Luis), Emilio Gavira (Mr Meebles), Fernando Carrera (Dr. Echeverría), Lucas Manzano (Cuco), Pepe Ocio (Don Miguel Ángel), Claudia Otero (Begoña), Miriam Raya (Elena).

    Camino es una niña de once años, alegre y risueña. Su madre la ha educado, al igual que a su hermana, a la que ella echa de menos, en el ideario del Opus Dei. Entonces, conoce a un niño, primo de su mejor amiga, y se enamora de él. Ese primer amor nace casi al mismo tiempo que le detectan un doloroso cáncer óseo que la dejan inmóvil y la postra en una cama, apagándola poco a poco. Mientras ella sufre, su castradora madre le impele a que aguante el dolor, por todos los que sufren y por su amor a Dios, que le demuestra que también la ama precisamente mediante el dolor.

    La película es una clara muestra del horror y del sufrimiento de una pobre niña, a la que manipulan sin ningún pudor ofreciéndola casi como sacrificio humano a su Dios. Inspirada en hechos reales, en la pequeña Alexia González Barros, Camino es una cinta dura, muy dura, que no ofrece concesiones al retratar los estragos de la enfermedad en la niña protagonista, ni al mostrar el comportamiento de (algunos) familiares y los miembros del Opus.

    La cinta está plagada de buenas interpretaciones: Mariano Venancio, que repite con Fesser (lo mismo que Gavira) es un padre sufridor, que asiste a la desgracia de su hija casi como un espectador que no puede hacer nada, no le gusta las opciones que le dan, el camino que toma la situación, pero es incapaz de ofrecer otra alternativa; Manuela Vellés (mucho más recatada que en el protagonista de la fallida última cinta de Julio Medem, Caótica Ana) es la añorada hermana mayor, que ha sufrido en sus carnes un proceso de robotización que la ha convertido en un ser frío, en una autómata que no tiene bemoles de rebelarse (queda bastante claro que su camino habría sido otro de no ser por la espantada de un noviete italiano motivada por la castradora madre); pero sobre todo las fabulosas Carmé Elias (la madre que, a su manera, adora a su hija), y Nerea Camacho, cuya aparición en pantalla sirve para iluminar toda la sala con esa fantástica mirada y que hace que uno salga del cine enamorado de ese personaje. Podríamos estar presenciando (no es nada descabellado) a las próximas ganadoras de los Goya a la mejor actriz protagonista y a la mejor actriz novel.

    Camino es una película que no va a dejar indiferente a nadie, un puñetazo en el estómago que deja tocado a cualquiera. Fesser bordea el abismo, juega al filo de la navaja durante todo el metraje, cortándose en numerosos momentos, cayéndose de bruces, pero recuperándose de nuevo y yendo a más. Muchos le recriminarán la excesiva utilización de las escenas de quirófano (aunque son necesarias), o los recurrentes y cursis sueños de la pequeña (aunque no olvidemos que son los sueños de una niña de once años, y que son su único modo de escapar del horror y del sufrimiento que vive), o incluso que haya instrumentalizado la vida real de Alexia (pero esto es ficción, inspirada, eso sí, no sólo en su caso sino en muchos otros, y que ha sido precisamente éste el que le ha servido al director de acicate para decidirse a hacer la película).

    De lo mejor (por no decir directamente ‘lo mejor’) del cine español de este año. Una película que golpea, que daña, que deja rastro y secuelas en cualquiera. Una película fundamental, no contra el Opus, sino contra los fanatismos, sean de donde sean, vengan de donde vengan.

  • Cuando no todo vale

    Escena de la película La conspiración del pánico.LA CONSPIRACIÓN DEL PÁNICO

    Vivimos (desde hace unos años) en una época de paranoias conspirativas, de miedos, donde (absolutamente) todo y todos pueden formar parte del enemigo, del que no tiene ningún temor y cuya única pretensión es causar el caos, provocar el pánico en el pacífico y tranquilo hombre/ mujer corriente. Y lo normal en estos casos, es que ese temor, ese miedo, sea provocado por algo o alguien de fuera del ambiente en el que uno se mueve con asiduidad, en el extraño, o por qué no decirlo, en el extranjero.
     

    Estados Unidos-Alemania, 2008. (117')
    Título original: Eagle eye.
    Director: D.J. Caruso.
    Producción: Patrick Crowley, Alex Kurtzman, Edward McDonell, Roberto Orci.
    Guión: John Glenn, Travis Wright, Hillary Seitz, Dan McDermott.
    Fotografía: Dariusz Wolski.
    Música: Brian Tyler.
    Montaje: Jim Page.
    Intérpretes: Shia LaBeouf (Jerry Shaw), Michelle Monaghan (Rachel Holloman), Rosario Dawson (Zoe Perez), Michael Chiklis (Secretario de Defensa Callister), Billy Bob Thornton (Agente Thomas Morgan), Ethan Embry (Agente Toby Grant), Anthony Azizi (Ranim Khalid), Cameron Boyce (Sam Holloman), Lynn Cohen (Sra. Wierzbowski), Bill Smitrovich (Almirante Thompson).

    La conspiración del pánico, el nuevo artefacto pirotécnico de Hollywood, se basa en ello. O eso parece en un principio, porque después la cosa cambia (aunque de fondo siempre está el mismo temor). La historia comienza con un hecho que (mucho nos tememos) ha ocurrido en alguna que otra ocasión en la vida real: el alto mando militar estadounidense vigila al que creen un terrorista islamista en una pequeña aldea perdida de oriente; no existe total seguridad de su identidad, y todo parece indicar que están asistiendo a un funeral, pero se da la orden de ataque y se lanza un misil que provoca numerosos muertos inocentes. Después la historia se va por otros derroteros hasta que al final vuelve a este asunto que sirve de explicación (o se intenta que así sea) a todo lo que hemos presenciado.

    La historia en cuestión: Jerry Shaw malvive como puede con un trabajo precario haciendo fotocopias. Tras asistir al funeral de su hermano gemelo, al regresar a casa se la encuentra llena de armas, documentos secretos del gobierno y cosas por el estilo. Una misteriosa voz de mujer al teléfono le invita a huir del FBI (que llegará a su casa en cuestión de segundos) y le informa de que debe seguir sus órdenes sino quiere morir. Así, se encontrará huyendo desesperadamente, con el FBI (que le considera un peligroso terrorista) pisándole los talones, sin saber para quién ‘trabaja’, ni qué se pretende de él. En su huída, intentando cumplir todos los planes de la voz que le guía al teléfono y que parece controlarlo absolutamente todo, se verá ayudado por Rachel, una joven pasante de un bufete a la que también ha llamado la misma voz amenazándole con matar a su hijo pequeño.

    La cinta de Caruso (que ya colaboró con el protagonista, LaBeouf, en su anterior película, Disturbia) podría entenderse (una vez más, como en tantos otros filmes) como un temible Gran Hermano, un ojo que todo lo ve, como el que creara la mente de Orwell en 1984, elevado al cubo (por lo menos). El tema que subyace en el argumento es, sin duda, el de las maldades de la tecnología, el peligro que conlleva tanto avance cibernético, tanta informatización, tanta maquinaria superpotente (ríete tú de HAL 9000, aquel terrorífico ordenador de 2001: Una odisea en el espacio). Y claro, con una máquina con tanta capacidad como la que aparece aquí, es fácil pensar que todo es posible.

    Al menos, así lo deben creer los guionistas de Hollywood, que deben pensar que los demás somos tontos. Una computadora así lo puede conseguir todo, absolutamente todo. Y nosotros vamos y nos los creemos. Para ayudar a crear esa sensación, director y guionista se confabulan para ametrallarnos con una cantidad ingente de información en la primera parte de la película. Pasan tantísimas cosas en tan poco tiempo, a tal velocidad se nos dan los datos, los cambios en la situación de los protagonistas, con la única pretensión de que nos rindamos, de que ante la dificultad para digerirlo todo digamos "vale, me lo creo" y a partir de ahí dar rienda suelta a la imaginación, y al ya mencionado 'todo vale'. Cuando lo cierto es que si nos paramos a analizar un poco lo que nos está contando, no sólo no vale todo, sino que uno llega a la conclusión de que lo que le están contando es sencillamente absurdo, ridículo. Y mucho más cuando lo que se pretende es lanzar un mensaje, mucho más allá del simple entretenimiento, donde la cinta funciona a ratos, porque ni siquiera en ese aspecto todo vale.

  • ¡Cuánto talento desperdiciado!

    Robert de Niro y Al Pacino en Asesinato Justo.ASESINATO JUSTO

    Nadie va a negarles ni a de Niro ni a Pacino su talento interpretativo. Lo han demostrado en infinidad de ocasiones en su ya larga carrera. Aunque en los últimos años los dos han demostrado con creces que eso es cosa del pasado, ya que ambos han encadenado fracaso tras fracaso (interpretativo se entiende, alguna de las cintas incluso han llegado a funcionar en taquilla), fiasco tras fiasco. Para demostrarlo están, en el lado de Pacino, La prueba, Apostando al límite o la reciente 88 minutos; en el de de Niro, estarían Hombres de honor, Showtime o El escondite.

    Estados Unidos, 2008 (99')
    Título original: Righteous kill.
    Director: Jon Avnet.
    Producción: Rob Cowan, Avi Lerner, Randall Emmett, Jon Avnet, Lati Brobman, Alexandra Milchan, Daniel M. Rosenberg.
    Guión: Russell Gewirtz.
    Fotografía: Denis Lendir.
    Música: Ed Shearmur.
    Montaje: Paul Hirsch.
    Intérpretes: Robert de Niro (Turk), Al Pacino (Rooster), 50 Cent (Spider), Carla Gugino (Karen Corelli), John Leguizamo (Detective Simón Pérez), Donnie Wahlberg (Detective Ted Riley), Brian Dennehy (Teniente Hingis), Trilby Glover (Jessica), Saidah Arrika (Gwen Darvis), Alan Rosenberg (Stein), Sterling K. Brown (Rogers), Barry Primus (Dr Prosky), Melissa Leo (Cheryl Brooks).

    Asesinato justo es la segunda ocasión en la que ambas estrellas coinciden en pantalla (la tercera en la que están juntos en una película) y el resultado es un completo y enorme desperdicio del talento que estos dos grandes atesoran y que aquí echan por la borda con un guión simple y ridículo, lleno de tópicos y con elementos que últimamente se están repitiendo en muchas películas.

    Turk y Rooster son dos policías veteranos, al borde de la jubilación. Un día comienzan a aparecer asesinados, y siempre se encuentra un poema junto a los cadáveres, personas que son culpables de diversos delitos, pero que la justicia ha declarado inocentes. Todas las pistas parecen señalar a uno de ellos, por lo que deberán investigar y enfrentarse a los comentarios de sus compañeros, para desenmascarar al culpable.

    El argumento es tramposo, pero con trampas que se ven a lo lejos, que no engañan a nadie (solo hay que prestar un poco de atención al principio para saber quién es el culpable), con numerosos elementos inexplicables (un ejemplo, ¿por qué tardan tantísimo tiempo en hacer un estudio grafológico de los poemas, sobre todo teniendo en cuenta que estos aparecen siempre escritos a mano?), dirigido de modo burdo, y con unos papeles en los que los intérpretes (del primero al último) hacen lo que pueden por salvar una película y una historia que nació insalvable.

    Lo vemos desde el principio, con una secuencia de créditos inicial que es una de las más cutres que se recuerdan en mucho, mucho tiempo. Asesinato justo recuerda a la reciente La extraña que hay en ti, en el hecho de plantear argumentalmente una historia común: la justicia es incapaz de acabar con los criminales y debe aparecer un justiciero anónimo que “equilibre la balanza”. Independientemente de cómo se considere el tema, lo que no se puede negar es que lo único que tenemos aquí es a dos grandes intérpretes desperdiciando su enorme talento. Nada más.

  • Lucha de egos en la guerra

    cineTROPIC THUNDER: UNA GUERRA MUY PERRA

    Es una lástima que la comedia americana no tenga más cintas como esta. Lo normal es que nos lleguen películas descerebradas, con escasa o nula calidad, muchas de ellas parte de una serie (tipo American Pie, Scary Movie y otras por el estilo) y otras tantas que, sin llegar a tales extremos, son simplemente divertimentos para pasar un rato, y fácilmente olvidables a los pocos minutos de dejar la sala.

    Estados Unidos, 2008 (106')
    Título original: Tropic Thunder.
    Director: Ben Stiller.
    Producción: Ben Stiller y Justin Theroux.
    Guión: Justin Theroux, Ben Stiller y Etan Cohen.
    Fotografía: John Toll.
    Música: Theordore Shapiro.
    Montaje: Greg Hayden.
    Intérpretes: Ben Stiller (Tugg Speedman), Robert Downey Jr. (Kirk Lazarus), Jack Black (Jeff Portnoy), Brandon T. Jackson (Alpa Chino), Nick Nolte (Four Leaf Tayback), Steve Coogan (Damien Cockburn), Matthew McConaughey (Rick Peck), Tom Cruise (Les Grossman), Jay Baruchel (Kevin Sandunsky), Danny McBride (Cody) y Bill Haden (Rob Slolom).

    Afortunadamente, de vez en cuando nos sorprendemos con algunos filmes como Superstar (que protagonizaba una desatada Molly Shannon hace ya cinco años), Quemar después de leer (lo próximo de los Coen, que promete y mucho) o, sin ir más lejos, Zoolander, la primera gran película de Ben Stiller como director antes de esta fantástica, muy gamberra y terriblemente crítica Tropic Thunder.

    Un cruel e insensible productor ha contratado a un artístico director europeo para rodar la película bélica más cara de la historia: Tropic Thunder. El problema es que el realizador no es capaz de controlar a los actores (y sus egos): el ex-héroe de cintas de acción Tugg Speedman, ahora caído en desgracia; la estrella del cine de pedos Jeff Portnoy, marginado por las drogas; un popular rapero con canciones explícitamente sexuales, Alpa Chino; y Kirk Lazarus, un popular actor australiano, capaz de operarse y cambiar la pigmentación de su piel para ser más convincente en su papel. El director decide entonces inundar la selva en la que ruedan de minicámaras escondidas y explosivos controlados por técnicos de efectos especiales, y soltar allí a sus actores en solitario. El problema llegará cuando un grupo de peligrosos mercenarios narcotraficantes decida eliminarlos y ellos crean que siguen en la película.

    Stiller no deja títere con cabeza en esta sátira no tanto de las películas bélicas como del mundillo de Hollywood. Desde los actores ególatras, a los tiránicos productores (ojo a un fantástico y difícil de reconocer en un primer momento, Tom Cruise), pasando por los directores-títeres e incluso llegando a los miembros de la Academia y sus métodos para conceder premios.

    La cinta comienza con tres trailers falsos, que son parte de la misma película, y que sirven para presentar a los “actores” protagonistas de Tropic Thunder (la falsa, es decir a Speedman, Lazarus y Portnoy), donde ya se ven detalles y gags de altísimo nivel (como el que da a conocer a Speedman o esa frase genial: “el cinco veces ganador del Oscar de la Academia, Kirk Lazarus, y el ganador del Premio MTV al mejor beso, Tobey Maguire…”).

    La cinta está repleta de situaciones desternillantes, momentos en los que Stiller se chotea sin el menor miramiento de cintas como Apocalypse now o Patton (dentro del cine bélico) y de Yo soy Sam o Brockeback Mountain (si hablamos de otros géneros), así como diálogos brillantes, con un Downey Jr y (sobre todo) un Cruise (grandioso el baile con el que se cierra la cinta, ya en los créditos finales), en estado de gracia. Pero, para este que les habla, lo mejor del Stiller director sigue siendo Zoolander, una película que ha “envejecido” (aunque tampoco ha pasado tanto tiempo) muy, pero que muy bien, y que sigue siendo una de las cimas de la comedia americana.

     

  • Un paseo por la ciudad condal

    cineFiel a su cita anual, aunque algo más temprano que en otras ocasiones (sus filmes suelen llegar a las salas a mediados o finales de octubre, cuando no más tarde, al menos desde que entramos en el siglo XXI), se estrena la penúltima película de Woody Allen (ya está ultimando el montaje de su nueva obra, Whatever works, con la que vuelve a su querida Manhattan tras cuatro filmes rodados en Europa). Vicky Cristina Barcelona es una película “de encargo” que, sin embargo, tiene retazos del mejor Allen, si bien también adolece de elementos que la lastran en demasía.

    España-Estados Unidos, 2008. (96’)
    Título original: Vicky Cristina Barcelona.
    Escrita y dirigida por: Woody Allen. Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Gareth Wiley. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Música: Giulia y los Tellarini.
    Montaje: Alisa Lepselter. Intérpretes: Javier Bardem (Juan Antonio), Scarlett Johansson (Cristina), Regina Hall (Vicky), Penélope Cruz (María Elena), Patricia Clarkson (Judy Nash), Kevin Dunn (Mark Nash), Chris Messina (Doug), Julio Perillán (Charles), Josep Maria Doménech (Julio).

    Vicky y Cristina son dos amigas neoyorquinas que llegan a Barcelona para pasar las vacaciones de verano en casa de una familiar de la primera. Vicky es una chica tradicional, intelectual, prometida a un joven ejecutivo con el que planea casarse en breve. Cristina es su polo opuesto, liberal y aventurera en el terreno emocional y sexual, busca algo, no sabe exactamente lo que quiere, pero sí lo que no quiere: ser como Vicky. En Barcelona conocen a Juan Antonio, un pintor bohemio que ha tenido un divorcio conflictivo, quien les ofrece a las chicas enseñarles la ciudad y una relación a tres bandas. Sólo Vicky acepta, pero cuando la unión parece ir viento en popa, aparece de nuevo en la vida del pintor su ex-mujer, María Elena, que acaba de intentar suicidarse, y que, como no tiene donde quedarse, deberá hacerlo en la casa en la que él convive con Cristina.

    Lo primero que choca en la cinta es el hecho, poco habitual, de que esté contada con voz en off por un narrador omnisciente, al estilo de la literatura. Ésta es una arma de doble filo que se vuelve contra el bueno de Woody. Si bien en un principio sorprende, precisamente por lo poco habitual del recurso, y puede llegar a enganchar al guiarnos y dirigirnos por la historia, pronto se vuelve pesada, cansina, cuenta más de lo que debe, ya que el espectador desea ver qué ocurre, no que se lo cuenten.

    La primera parte de Vicky Cristina Barcelona no es más que una postal turística, fantásticamente rodada, eso sí, de la ciudad condal, acercándose bastante a un documental de viajes. Poco después, entra en acción Javier Bardem y la película sube bastante en interés. El actor canario da una gran intensidad a su personaje, lo hace interesante, pese a no ser más que el arquetípico  latino seductor y de que en determinados momentos parece algo apático. Eso sí, no tanto como Scarlett Johansson, cuya interpretación es bastante floja (la peor de las tres cintas que ha rodado con Allen), sobre todo desde que entra en escena Penélope, a la que sólo se puede definir con una palabra: soberbia. Aunque, para el que les escribe, la verdadera sorpresa de la película es una fascinante (y hermosísima) Rebecca Hall, que quizás, aunque nadie cuente con ella, es el personaje más complejo de la historia.

    Si tienen la ocasión, no se pierdan la película en versión original. Las continuas peleas de Bardem y Cruz, mezclando el español y el inglés, en escenas casi sin cortes, son lo mejor de la cinta, sobre todo ese momento inolvidable en el que Pe (parece que le sale del alma) le espeta a Scarlett (hasta tres veces en la misma frase, con Bardem presente,  y en un castizo español) un “niñata de mierda” que deja con la boca abierta y provoca alguna sonrisa.

    Woody Allen realiza una divertida y sexy reflexión sobre las relaciones afectivas, cargada de humor negro y con un final ciertamente melancólico y algo desesperanzador. No es el mejor Allen, eso es cierto, pero está por encima de sus dos anteriores filmes, Scoop y Cassandra’s dream. Además, siempre es un placer ver una cinta del maestro de Manhattan.