Categoría: La película

  • Un buen comienzo, un final nefasto

    La película: Odette, una comedia sobre la felicidadODETTE, UNA COMEDIA SOBRE LA FELICIDAD

    El cine francés tiene la peculiaridad de que, con la misma facilidad con la que hace una película que entra en los anales de la historia del cine sin el más mínimo problema, hace otra que puede calificarse despectivamente aduciendo únicamente a su nacionalidad, es decir, diciendo “es una película muy francesa”.
     

    Francia-Bélgica, 2007. Duración: 100’.
    Escrita y dirigida por: Eric-Emmanuel Schmitt.
    Producción: Gaspard de Chavagnac.
    Fotografía: Carlo Varini.
    Música: Nicola Piovani.
    Montaje: Philippe Bourgueil.
    Intérpretes: Catherine Frot (Odette Toulemonde), Albert Dupontel (Balthazar Balsan), Jacques Weber (Olaf Pims), Fabrice Murgia (Rudy), Nina Drecq (Sue Helen), Camille Japy (Nadine), Alain Doutey (Editor), Julien Frison (François), Laurence d’Amelio (Isabelle), Aïssatou Diop (Florence), Philippe Gouders (Sr. Dargent), Nicolas Buysse (Polo), Bruno Metzger (Jesús), Jacqueline Bir (Mujer del autobús).
    **

    Odette no entra fácilmente en ninguna de las dos categorías. Es una comedia que sólo hace reír a veces, con tintes dramáticos (que en ocasiones están cerca de convertirse en tragedia) y no menos toques del surrealismo que inundaba Amélie.

    De hecho se anuncia como la nueva Amélie, no porque el personaje protagonista, la historia, ni nada tengan que ver lo más mínimo (al menos en principio), sino porque (dicen, yo no pienso lo mismo) desde que se estrenara la cinta protagonizada por Audrey Tautou, no se salía del cine con tan buenas sensaciones. Lo cual demuestra, una vez más y por si aún hiciera falta, la relatividad de las opiniones.

    Odette Toulemonde no tiene ningún motivo para ser feliz, pero lo es. Balthazar Balsan no tiene motivos para ser infeliz, y sin embargo lo es. Ella es viuda, tiene un trabajo aburrido, un hijo peluquero y una hija en plena pubertad, y está convencida de que el escritor Balthazar Balsan, al que admira, le ha salvado de suicidarse veinte veces. Él está casado con una bella mujer, tiene éxito y vende muchísimo, pero recibe malas críticas. La vida de ambos se unirán cuando ella le escriba una carta de agradecimiento y él, hundido, recurra a ella como última salvación.

    La película comienza con muy buen ritmo, con mucho humor, con las dosis justas de surrealismo y se mantiene así los primeros cuarenta y cinco minutos aproximadamente. Pero después inicia su descenso y acaba con una última media hora que se hace interminable, eterna, aburridísima y que resulta muy poco creíble.

    La protagonista, Catherine Frot, que otras veces nos ha regalado grandes interpretaciones, en esta ocasión sólo cumple. Y del resto del reparto (quizás exceptuando a Albert Dupontel) casi ni se nota su presencia. Lo peor de la cinta es que, después de habernos presentado a un buen personaje, de hacernos creer que es una buena persona, se cambia (casi sin que nos demos cuenta) de mensaje, y parece terminar diciéndonos que ella es feliz porque es tonta, y lanzándonos un mensaje tremendamente machista (la normalidad del adulterio masculino y la conformidad al respecto de la esposa), tan desfasado a estas alturas.

  • Harry cae en desgracia

    harry potterHARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FÉNIX

    Cuando ya está preparándose la próxima entrega (tiene previsto estrenarse para mediados del año que viene, y la cinta que cierre la historia estará lista para el 2010) llega a las pantallas la quinta parte de las aventuras del joven mago que tiene hechizados a miles de niños (y no tan niños) a lo largo y ancho del planeta.

     

    Gran Bretaña-Estados Unidos, 2007.
    Título original: Harry Potter and the Order of the Phoenix.
    Director: David Yates.
    Producción: David Barron, David Heyman.
    Guión: Michael Goldenberg, basado en la novela de J.K. Rowling.
    Fotografía: Slawomir Idziak.
    Música: Nicholas Hooper.
    Montaje: Mark Day.
    Duración: 144 minutos.
    Intérpretes: Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Green, Richard Macklin, Gary Oldman, David Thewlis, Maggie Smith, Julie Walters, Ralph Fiennes, Bonnie Wright, Robert Hardy, Jason Isaacs, Michael Gambon, Imelda Staunton, Evanna Lynch, Alan Rickman, Emma Thompson, Helena Bonham-Carter, Brendan Gleeson, Katie Leung, Fiona Shaw, Richard Griffiths, Natalia Tena, Tom Felton.

    La película ha logrado lo que se esperaba: un arranque demoledor en la taquilla, el mejor de la saga, alcanzando los 343 millones de dólares (casi 242 millones de euros) a nivel mundial, según los datos que se publicaron el pasado lunes, y situándose en el número uno allí donde se estrenó.

    No obstante, esta quinta entrega es de largo la más aburrida de las cinco. Y es que ver a unos muchachotes de 17 años comportarse y actuar (en la mayoría de situaciones) como niños de poco más de 9 ó 10 años estaba bien antes, en las primeras entregas, ahora ya chirría.
    Harry Potter regresa para su quinto año de estudio en Hogwarts, y allí se encuentra con que parte de la comunidad de magos niega el encuentro del joven con el malvado lord Voldemort, arguyendo que Harry miente. Por otro lado, el Ministro de Magia, que esta mintiendo sobre el retorno de Voldemort para debilitarle y tomar el poder en el ministerio, envía a una nueva profesora para Defensa contra las Artes Oscuras, que poco a poco irá haciéndose con el control de la Escuela. Como las enseñanzas de ésta no son las adecuadas,  Harry y un grupo de compañeros se reunirán para prepararse ante la inminente llegada del maligno, que muchos niegan o no quieren ver.

    La quinta entrega de las aventuras de Harry Potter es poco más que una sucesión de juegos de artificio, un espectáculo pirotécnico, visualmente ‘bonita’, correctamente realizada, pero con un guión plano y torpe, que ni profundiza ni se esmera en ir más allá de unos cuantos tópicos que están lejos, muy lejos, de las tres primeras entregas.

    Mucho se ha hablado, por ejemplo, del primer gran amor del protagonista (que aparece en esta entrega), pues bien, a parte de no ser nada creíble, de estar presentado de modo muy forzado, resulta que tras el ‘nombrado-hasta-la-saciedad’ beso de amor, Harry no vuelve a dirigirle la palabra a la chica en toda la película. Hubiera sido más creible, sin duda, que se enamorara de la “loca” Luna, con la que comparte mucho más tiempo y sentimientos.
    La culpa debemos otorgársela a director y guionista, que han pasado de ser reputados creadores a trabajadores sin una trayectoria que les haga acreedores de la oportunidad de estar a los mandos de una saga que ya está consagrada y que se merecía alguien con más talento a los mandos de la misma.

  • Apocalipsis vírico

    28 semanas después28 SEMANAS DESPUÉS

    Si en la primera parte de la historia, 28 días después, Danny Boyle quería hacer una película de zombis (aunque realmente no lo sean, la cinta podría encuadrarse en el género) sin que se notara que lo eran, en esta continuación de la historia, el canario Juan Carlos Fresnadillo quiere hacer que se note que es una película de zombis, pero contando algo más interesante: la progresiva desintegración de una familia en un ambiente casi apocalíptico.

    Gran Bretaña- España-Estados Unidos, 2007.
    Título original: 28 weeks later.
    Director: Juan Carlos Fresnadillo.
    Producción: Enrique López Lavigne, Andrew Macdonald, Allon Reich.
    Guión: Juan Carlos Fresnadillo, Rowan Joffe y Jesús Olmo.
    Fotografía: Enrique Chediak.
    Música: John Murphy.
    Montaje: Chris Gill.
    Duración: 99 minutos.
    Intérpretes: Robert Carlyle (Don), Rose Byrne (Scarlet), Jeremy Renner (Doyle), Imogen Poots (Tammy), Mackintosh Muggleton (Andy), Catherine McCormack (Alice), Amanda Walker (Sally), Shahid Ahmed (Jacob), Harold Perrineau (Flynn), Emily Beechan (Karen), Idris Elba (Stone).

    ****

    La acción comienza justo cuando acaba la cinta precedente. Un grupo de supervivientes está escondido en una casa en el campo. Han logrado escapar de la turba infectada con el virus de la ira. Pero logran dar con ellos y sólo Don consigue escapar. Semanas después, cuando los zombis han muerto de inanición, las tropas americanas llegan al país para comenzar las tareas de limpieza, reconstrucción y repoblación. Los hijos de Don regresan de un largo período en España, donde estaban cuando surgió la crisis. Todo marcha bien, hasta que cuando nadie lo esperaba, llega un nuevo superviviente, la mujer de Don, que logró escapar milagrosamente de los infectados.

    Fresnadillo consigue una historia con mucha fuerza, con imágenes sobrecogedoras (la secuencia inicial, la del helicóptero, los túneles del metro a oscuras…) y otros aspectos de la trama con mucha enjundia para estar en este tipo de películas, como el hecho (contrario a todas las cintas de terror) de que la seguridad esté en la oscuridad, en túneles oscuros, y sean la luz y las calles los lugares peligrosos. Y es que las cintas de zombis suelen ser muy básicas. Al contrario que ésta.

    La familia que sufre un golpe cuando los hijos conocen por su padre la noticia de la muerte de la madre, recibe otro aún mayor cuando ésta regresa y los pequeños descubren que en realidad la abandonó a su suerte. La familia se rompe, y los hechos que ocurran en su seno a partir de entonces se precipitarán, en medio de un ambiente en el que los hechos hacen obligatoria la toma de una brutal decisión por parte de las tropas militares que controlan el único distrito seguro de la ciudad. Una decisión que ni pensaban ni deseaban tomar.

    Fresnadillo ha creado una gran película, de esas que hacen que uno que se reconcilie con los géneros menores que en tantas ocasiones nos dan razones para no querer ir al cine.
    La fuerza de sus imágenes y de su historia son demoledoras. Te hará pensar, te hará pasar un buen rato, aunque el pellizco en el estómago no habrá quien te lo quite.

     

  • Una película casi perfecta

    Película LadronesLADRONES 

    Digámoslo claro y sin más preámbulos. Ladrones es, junto a Bajo las estrellas, también reciente estreno, lo mejor que ha dado (y va a dar) el cine español este año. Ambas son obras de debutantes en la dirección y entre ambas acapararon la práctica totalidad de los premios del pasado Festival de Cine Español de Málaga, si bien es cierto que la gran ganadora del certamen fue Bajo las estrellas.

    España, 2007. Duración: 108’.
    Director: Jaime Marques.
    Producción: José Ibáñez.
    Guión: Jaime Marques y Juan Ibáñez.
    Fotografía: David Azcano.
    Música: Federico Jusid.
    Montaje: Iván Aledo.
    Intérpretes: Juan José Ballesta (Álex), María Valverde (Sara), Patrick Bauchau (Anticuario), Erik Probanza (Novio de Sara), María Ballesteros (Madre de Álex), Carlos Kaniowsky, Christian Sampedro.

    Jaime Marques ha contado con una pareja de jóvenes y buenos actores. Y los dos con un Goya en su haber, a pesar de que ambos tienen apenas 20 años (María Valverde los cumplió en marzo, Ballesta lo hará en noviembre). Aunque para ser correctos del todo habría que convenir en que ella es mejor intérprete (y más completa) que él, que prácticamente hace siempre el mismo papel, el de macarrilla de barrio con problemas pero con intenciones de mejorar. Valverde, en cambio, ha demostrado ya una gran versatilidad al variar con papeles tan distintos como los de Los Borgia, Melissa P, o éste.

    Álex acaba de salir de un centro de acogida y busca su lugar en el mundo. Mientras busca a su madre, a la que vio por última vez saliendo esposada de un vagón de metro en el que había intentado robar una cartera, empieza a trabajar como peluquero. Pero es cuestión de tiempo que caiga de nuevo en la tentación del robo. Sobre todo cuando conoce a Sara, una pija universitaria, que vive en un barrio acomodado, que tiene todo lo que necesita y quiere, pero que roba ocasionalmente. El chico le hace una propuesta delirante: robar juntos y repartir las ganancias. Pero ella busca un escape a una vida aburrida, busca sensaciones fuertes y acepta. Entre ambos irá naciendo una relación que pondrá irremediablemente en peligro el ‘trabajo’ que se proponen desarrollar.

    La película es una incursión en el género del cine de robos, mezclado con ciertas dosis de cine de romance de dos personajes que pertenecen a mundos casi puestos. El director ha creado una obra casi redonda. La elección de los planos es la correcta, la duración de los mismos, la necesaria, ni más ni menos.

    Además utiliza sólo lo necesario, con planos que no necesitan de texto que lo explique (la mirada de la carterista en el metro nos cuenta todo sobre ese personaje sin una sola palabra), eliminando lo superfluo para que la historia funcione (un cierto el que nunca veamos a la madre de la chica, siempre hablando fuera de plano), y con una fotografía, montaje y música de gran calidad.

    Y por supuesto, la química explosiva entre Ballesta y Valverde. Cada vez que los dos están juntos en pantalla saltan tantas chispas que hasta pueden verse.

  • Americanas en Europa

    Frgamento de la películaHOSTEL 2

    Tras el inesperado éxito de público que obtuvo hace dos años la primera parte de Hostel, el mismo equipo técnico (y sólo Jay Hernández del artístico) vuelven a las andadas con una segunda entrega con un punto de partida bastante parecido al de aquella ocasión, con unas leves variaciones, aunque alguna que, en principio, hacían interesante la propuesta.

     

    Estados Unidos, 2007.
    Título original: Hostel: Part II.
    Director: Eli Roth.
    Producción: Chris Briggs, Mike Fleiss, Eli Roth.
    Guión: Eli Roth.
    Fotografía: Milan Chadimas.
    Música: Nathan Barr.
    Montaje: George Folsey Jr, Brad E. Wilhite.
    Duración:  95 minutos.
    Intérpretes: Lauren German (Beth), Roger Bart (Stuart), Heather Matarazzo (Lorna), Bijou Phillips (Whitney), Richard Burgi (Todd), Vera Jordanova (Axelle), Jay Hernández (Paxton), Jordan Ladd (Stephanie), Edwige Fenech (Profesora de Arte), Stanislav Ianevski (Miroslav), Zuzana Geislerová (Inya), Milan Knazko (Sasha).

     

    Tres chicas americanas, con poca experiencia en la vida, pasan unas vacaciones en Roma cuando conocen a una guapa modelo europea que las invita a una excursión a un relajante spa natural. Y las chicas aceptan. Lo que no saben, ni esperan, es que van a entrar a formar parte de un mundillo en el que van a convertirse en piezas de una subasta, objetos para que un grupo de adinerados hombres y mujeres de negocio se entretengan martirizándolas, torturándolas, por el simple placer de matar a un ser humano.

    La mayoría de cambios respecto a la primera parte son leves: los chicos de la anterior son ahora chicas; Amsterdan se sustituye aquí por la capital italiana; y poco más. Los lugares donde se llevan a cabo las cacerías humanas, los siniestros lugares en los que tienen las escenas más sangrientas de la película (que aunque no lo parezca son sólo unas dos o tres) siguen teniendo lugar en Eslovaquia (afortunadamente, yo sólo estuve allí de paso, tres o cuatro horas el verano pasado, cuando visité aquellas tierras, sin tiempo a que fuera captado por estas organizaciones; a parte de que todo es pura ficción, claro…), y el elemento sexual sigue estando presente, y es el que mueve a los personajes.

    El principal punto fuerte de la historia es que, a pesar de estar protagonizado por las tres chicas americanas, el filme se centra más en la organización que en las víctimas. Conocemos quiénes están detrás, como los verdugos eligen a sus víctimas, cuánto pagan por ellas…
    Quentin Tarantino (que pronto estrenará su nuevo trabajo tras las geniales dos entregas de Kill Bill) sigue estando en la producción ejecutiva, y se nota su mano sobre todo en su habitual gusto por autoreferenciarse cada vez que puede (en la habitación del hostal las chicas están viendo Pulp Fiction).

    En fin, Eli Roth en estado puro, cine de terror con mucha sangre y más violencia, no apta para estómagos delicados. Una película con que los fans no se sentirán defraudados.
    Es enfermiza, es retorcida, algunas escenas (aunque pocas) provocan ganas de querer vomitar. Pero me gustó. Que dios me ayude…

     

  • Esta vez es un asunto personal

    Ocean´s 13OCEAN´S 13 

    La tercera entrega de la ya saga de los hombres de Ocean, y que seguramente no será la última de ellas, se estrena en las salas con el propósito de covertirse (y a fe que lo conseguirá) en una de las cintas más taquilleras del verano.

    Estados Unidos, 2007. Duración: 122’.
    Título original: Ocean’s thirteen.
    Director: Steven Soderbergh.
    Producción: Jerry Weintraub.
    Guión: Brian Koppelman y David Levien.
    Fotografía: Peter Andrews (Steven Soderbergh).
    Música: David Holmes.
    Montaje: Stephen Mirrione.
    Intérpretes: George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Al Pacino, Ellen Barkin, Elliott Gould, Andy García, Eddie Jemison, Don Cheadle, Shaobo Qin, Casey Affleck, Scott Caan, Bernie Mac, Carl Reiner, Eddie Izzard, Olga Sosnovska, Jerry Weintraub, Luis Chavez, Julian Sands, David Paymer, Vincent Cassell.

    Detrás de todo se encuentra el mismo equipo, tanto técnico (únicamente cambia el guionista, que ha sido diferente en cada una de las entregas) como artístico (salvo que aquí falta Julia Roberts, y entra en acción Al Pacino).

    Willy Bank, despiadado propietario de casinos y hoteles, engaña a Reuben, el gran amigo y protector de Danny Ocean, y tras un negocio en el que se aprovecha de él, lo manda al hospital en estado crítico. Es el motivo que hará que la banda se reuna de nuevo y utilice todos los medios a su alcance, invirtiendo para ello todo lo obtenido en sus golpes anteriores, para vengar a su amigo. El plan es golpearle donde más le puede doler a Bank: derrotarle en la noche de la gran inauguración de su gigantesco y extremadamente seguro casino.

    Ocean’s 13 es exactamente idéntica a las dos anteriores entregas de la historia. Un plan enrevesado al máximo, del que no se nos dan todos los datos, para mantener la ‘tensión’ y provocar la sorpresa final. Los diálogos son más rápidos, con frases más cortas y lapidarias, preparadas para provocar las necesarias dosis de humor, presentes desde el comienzo de la historia.

    La película, séptima colaboración entre el Soderbergh director y el Clooney actor, se disfruta únicamente si se la ve como lo que es, puro divertimento. No hay que pedirle nada más, porque sólo es eso lo que ofrece.

    Estéticamente (incluso musicalmente) guarda muchas semejanzas con las dos partes precedentes, y con otras cintas como El gran lío (título horrible, por cierto, para una película no tan mala) o Cómo conquistar Hollywood.

    Guarda parecido en el diseño de los créditos iniciales, el modo en que se presentan, acompañando a la acción, siguiendo a los personajes, y la acción misma. El desarrollo de la historia, el modo en que se mezclan y presentan las diferentes tramas, en que entran nuevos personajes en acción. El tratamiento visual. El argumento (siempre tratando de robar grandes casinos, regentados por personajes detestables).

    Nada es nuevo, y sin embargo, uno se siente cómodo, se divierte viendo la película. Lo cual es lo que se persigue, y no es poco.

    Es cierto que hay elementos que resultan poco creíbles, personajes que no termina uno de comprender del todo.

    Pero esto es cine tal y como nació en Hollywood, o sea, puro espectáculo. No le pidamos más.

  • Enfrentarse al paso del tiempo

    una mujer invisibleUna mujer invisible

    En la tercera colaboración del director y productor Gerardo Herrero con la novelista-guionista Belén Gopegui, utiliza como punto de partida para su historia la carta de una mujer, que superaba los cuarenta, leída en un revista femenina y el comentario de una amiga en una cena. Con estos mimbres ha creado una historia de mujeres, una más en su trayectoria filmográfica, que buscan su lugar en el mundo, confirmarse, y reafirmarse. Y lo hace, pese a lo que pudiera parecer, en el género de la comedia, que nunca se le ha dado bien del todo.

    España, 2007. Duración: 105’.
    Director: Gerardo Herrero.
    Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky.
    Guión: Belén Gopegui.
    Fotografía: Alfredo Mayo.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Berta Frías.
    Intérpretes: Maria Bouzas (Luisa), Adolfo Fernandez (Jorge), Nuria Gago (Marina), Tamar Novas (Javier), Maria Salgueiro (Teresa), Carlos Blanco (Jaime), Ricardo Birmaun (Entrenador), Pepo Suevos (Marcos), Sonia Mendez (Clara), Cuca Escribano (Actriz).

    Luisa tiene cuarenta y cuatro años y no está precisamente en el mejor momento de su vida. Acaba de quedarse sola, abandonada por su marido, que se ha ido con una chica más joven, y con su hija estudiando fuera de casa. Además empieza a darse cuenta de que se está haciendo ‘invisible’ para la sociedad. Los hombres ni la miran, no es que la ignoren, es que ni se percatan de su presencia. Y ella no acaba de asimilarlo. Para poner freno a la situación se decide a seducir a un compañero de su misma edad de la empresa de telefonía móvil  en la que trabaja como supervisora de telemárketing, que es un machista redomado, que lleva años sin ‘verla’ y que mantiene una relación con Marina, una joven que trabaja como operadora en la misma empresa, y que (por ironías del destino) se siente invisible ante su jefa, que ni siquiera sabe que existe y que, para terminar de redondear la historia, no es otra que Luisa. Para llevar a cabo su plan pedirá la ayuda y consejo de su profesor de ping-pong y de una actriz que representa en un teatro de la ciudad Las amistades peligrosas.

    La película se ve lastrada por un comienzo aburrido y poco creíble. Pero poco a poco va tomando interés, aunque en ningún momento termina por entrar del todo en una verosimilitud que haga que el resultado sea apetecible. Los toques de humor no están bien resueltos en la mayoría de ocasiones, y el resultado global es más bien flojo.

    Las dos actrices son lo mejor de la función. Tanto María Bouzas, que va ganando poco a poco a medida que avanza la historia, como la joven Nuria Gago dan vida a personajes con fuerza como para sustentarse sin una historia fuerte. Juntas tienen la escena de más fuerza y realismo de toda la cinta, cuando conversan en un bar sobre el hombre que una ama y la otra no.

    Lo que no se le puede reprochar a Herrero es que muestra como nadie las miserias de la realidad social de nuestro país. En esta ocasión, centrándose en  esos trabajos, cercanos a la explotación, con los que muchos jóvenes (en su mayoría mujeres), malviven con un sueldo deleznable.

  • Una mujer luchadora

    la ganadoraLA GANADORA

    A veces resulta difícilmente explicable cómo determinadas películas que deberían pasar, por lógica elemental, directamente al mercado del DVD se estrenan, sin embargo en salas, y otras, que tendrían una carrera más interesante, y que cuentan con mayores dosis de calidad, pasan al mercado casero sin haberse proyectado ni una sola vez en ningún cine del país. Son demasiados los ejemplos, en ambos bandos, como para pararse a nombrar unos pocos.

    Estados Unidos, 2005. Duración: 99’.
    Título original: The prize winner of Defiance, Ohio.
    Escrita y dirigida por: Jane Anderson, basada en el libro de Terry Ryan.
    Producción: Robert Zemeckis, Jack Rapke, Steve Starkey.
    Fotografía: Jonathan Freeman.
    Música: John Frizzell.
    Montaje: Robert Dalva.
    Intérpretes: Julianne Moore (Evelyn Ryan), Woody Harrelson (Kelly Ryan), Laura Dern (Dortha), Ellary Porterfield (Tuffy, 13 a 18 años), Trevor Morgan (Bruce, 16 años), Simon Reynolds (Ray, el lechero), Monté Gagné (Lee Ann, 17 años), Robert Clark (Dick, 16 años), Erik Knudsen (Rog, 13 años), Jake Scott (Bruce, 11 años), Jordan Todosey (Tuffy, 9 años).

    El ejemplo más reciente es  La ganadora, basada en los hechos reales narrados en la obra La ganadora del premio, de Defiance, Ohio, escrita por la hija de la protagonista de la historia, y que narra las vicisitudes de una abnegada ama de casa para sacar adelante a su numerosísima familia de diez hijos y un marido alcóholico, en una época dura, donde el trabajo escaseaba y las oportunidades no eran demasiadas.

    Esta mujer utilizó su “don para las palabras”, como ella lo llamaba, para ganar muchos de los diversos concursos que las marcas comerciales montaban para promocionar sus productos y así ganar infinidad de productos o diversas cantidades económicas (alguna verdaderamente importante) que ayudara a hacer más llevadero el arduo día a día.

    La cinta es de lo más parecido que hemos visto en el cine a un telefilme en los últimos años, sólo comparable a la (en su mayor parte, igual que ésta) lacrimógena Tara Road, que pudimos ver en una de las secciones paralelas del pasado Sevilla Festival de Cine y que fue estrenada también recientemente en salas.

    A pesar de todo, la directora (debutante en el cine, aunque ya había dirigido un par de telefilmes de relativo éxito en Estados Unidos) lleva a cabo algunas novedades en el género (pero que ya habíamos visto en numerosas ocasiones en otros filmes que nada tienen que ver con este en ningún aspecto), como desdoblar a la protagonista en la misma escena, una de ellas es la que protagoniza la acción, y la   otra la que cuenta, mirando a cámara, la historia a la que estamos asistiendo.

    No creo que sea necesario destacar lo evidente: la gran Julianne Moore sobresale por encima del resto del irregular reparto, es la que va a hacer que esta cinta tenga algún reconocimiento y es la que sustenta un filme que (casi) con cualquier otra actriz hubiese sido una peliculita del montón (más todavía de lo que ya es). De hecho ella es la causante de que La ganadora se haya estrenado comercialmente, en vez de pasar directamente, tal como decíamos al principio, a las estanterías de los videoclubs.

  • Un entretenimiento decente

    película El retorno de los malditosEL RETORNO DE LOS MALDITOS

    Un año después de que se estrenara con éxito la primera parte de la historia, que a su vez era un remake de  otra película de los años setenta, la historia vuelve a repetirse, y los mutantes caníbales vuelven a tener carne fresca al alcance de sus manos. Ocasión que no piensan desperdiciar ni por un momento, a pesar de que esta vez las presas son algo más duras de roer.
     

    Estados Unidos, 2007. Duración: 89’.
    Título original: The hills have eyes II.
    Director: Martin Weisz.
    Producción: Wes Craven, Peter Locke y Marianne Maddalena.
    Guión: Wes Craven y Jonathan Craven.
    Fotografía: Sam McCurdy.
    Música: Trevor Morris.
    Montaje: Kurk M. Morri y Sue Blainey.
    Intérpretes: Michael McMillian (David ‘Napoleon’ Napoli), Jessica Stroup (Amber Johnson), Daniela Alonso (Missy Martínez), Jacob Vargas (‘Crank’ Medina), Lee Thompson Young (Delmar Reed), Ben Crowley (‘Stump’ Locke), Flex Alexander (Sargento Jeffrey Millstone), Reshad Strik (Mickey Elrod), Michael Bailey Smith (Hades), David Reynolds (Hansel), Derek Mears (Camaleón).

     De camino a unas prácticas de tiro, una unidad de soldados de la Guardia Nacional se detiene en un campamento científico en pleno desierto de Nuevo México para entregar material con que realizar las investigaciones sobre la radiación en el lugar tras años de pruebas nucleares. Pero al llegar encuentran el campamento extrañamente desierto. No saben que ese es el lugar en el que escaso tiempo atrás la familia Carter se vio obligada a detener su viaje y fue brutalmente atacada y masacrada por una horda de mutantes antropófagos que habitaban en las múltiples cavernas de la zona. Y en esta ocasión, los mutantes tienen más hambre que nunca.

    La película funciona si se la toma como lo que es, puro entretenimiento, a pesar de las muchas escenas de alto contenido violento que contiene el metraje, jalonados también con ciertas dosis de humor. Pero no hay que esperar mucho más de ella, ni siquiera ejercicios pláticos o estéticos (la primera parte era más rica en este aspecto) ni mensajes de ningún tipo (aunque no ha faltado quien ha visto una alusión a la lucha del ejército americano en Afganistán, contra un enemigo que se esconde en las numerosísimas grutas y que utiliza su conocimiento de las mismas para moverse por ellas para vencer en sus enfrentamientos).

    Uno de los (pocos) puntos positivos de la cinta está en el hecho (del que hablamos aquí recientemente, en referencia a The Messengers) de que el grupo se ve obligado por razones de fuerza mayor a entrar en las cuevas, aún a sabiendas de que ello es mucho más peligroso que quedarse fuera. Aquí hay algo que lo motiva, y no ese capricho tonto de entrar en la boca del lobo porque sí, como en otras tantas cintas, porque si no se acaba la película y la cosa no tiene gracia…

    El retorno de los malditos está realizada con la destreza suficiente como para mantener la atención al menos durante la primera hora. Después se hace repetitiva, cansina, hay escenas-enfrentamientos, sobre todo al final que se antojan largas; y hay varios momentos que no están explicados (¿quién es la chica embarazada de la primera escena?, no es nadie de la primera parte, y se supone que nadie ha pisado aquellas tierras desde entonces…)
    Al menos, suficiente para pasar el rato.

  • La gran obra, otra más, de Fincher

    zodiacZODIAC

    En un país que vive atenazado por los temores, donde cualquiera puede cometer numerosos asesinatos (los recientes hechos de la Universidad de Virginia son uno de los ejemplos más claros), los asesinos en serie han sido múltiples y variados a los largo de su historia. La peculiaridad (si es que puede denominarsele así) del que se hacía llamar Zodiac, que aterrorizó a la zona de la Bahía de San Francisco en los años sesenta y setenta, y que mantuvo en jaque a todas las autoridades, burlándose de ellos, es que nunca fue capturado ni su identidad descubierta.

     

    Estados Unidos, 2007. Duración: 152’.
    Título original: Zodiac.
    Director: David Fincher.
    Producción: James Vanderbilt, Mike Medavoy, Arnold W. Messer, Arnold W. Messer, Bradley J. Fischer.
    Guión: James Vanderbilt, basado en la novela de Robert Graysmith.
    Fotografía: Harris Savides.
    Música: David Shire.
    Montaje: Angus Wall.
    Intérpretes: Jake Gillenhaal (Robert Graysmith), Robert Downey Jr (Paul Avery), Mark Ruffalo (Detective Dave Toschi), Anthony Edwards (Detective William Armstrong), Brian Cox (Melvin Belli), Elias Koteas (Sargento Jack Mulanax), John Carroll Lynch (Arthur Leigh Allen), Chloë Sevigny (Melanie), Ed Setrakian (Al Hyman), Dermot Mulroney (Capitán Marty Lee), Philip Baker Hall (Sherwood Morrill), John Getz (Templeton Peck), John Terry (Charles Thieriot), Tom Verica (Jim Dunbar).

    En el verano de 1969 una inquietante carta al director llegó a las oficinas del San Francisco Chronicle y a otros dos periódicos más. En ellas su autor se declaraba el asesino de varias personas, aparecidas en diversos pueblos cercanos en los últimos meses y daba detalles que sólo la policía sabía de los casos. Además, adjuntaba una carta cifrada, dividida en tres partes (envió una a cada periódico), en las que decía que estaba oculta su identidad, y pedía su publicación, si no comenzaría su carnicería. En los posteriores meses seguirían más cartas y amenazas, mientras los detectives encargados del caso no dejaban de dar con pistas falsas que no llegaban a ningún lado, un periodista avezado se convertía en estrella con sus reportajes sobre Zodiac, y un dibujante del periódico se obsesionaba con encontrar la personalidad del asesino por su cuenta y riesgo.

    Este es el tema fundamental de la historia, la enfermiza obsesión que va atrapando a Graysmith, el dibujante que quiso desentrañar el misterio que ocultaban los enigmáticos y crípticos mensajes del asesino más esquivo de la historia de los Estados Unidos.
    David Fincher, quien ya creara otras grandes cintas como La habitación del pánico, El club de la lucha o Seven, consigue aquí su gran obra. Cierto que está lejana del estilo pirotécnico y estruendoso que se estila hoy en la mayoría de películas, independientemente del género en el que se incluyan. La realidad es que Zodiac está más cerca del cine clásico en su narración, con un estilo que recuerda en ocasiones a Todos los hombres del presidente, aunque con una inmensa maraña de datos que sobrecarga a sus personajes, incapaces de asimilar todo y, por tanto, de encontrar a su presa.

    Fincher, que no centra su foco en los asesinatos (a pesar de que muestra tres de ellos con toda la dureza que le permiten las técnicas actuales), consigue mantener un ritmo basado en el miedo   en la ansiedad, en las más de dos horas y media que dura el filme (y que se pasan en un suspiro).