Categoría: La película

  • No apta para corazones débiles

    REC[REC]

    Jamás, y digo jamás, había pasado tan mal rato en una cinta de terror como con esta [REC]. Lo había pasado mal, por otros motivos, con la reciente ganadora de Cannes, pero son situaciones y sentimientos distintos.

    España, 2007. (85')
    Directores: Paco Plaza y Jaume Balagueró.
    Producción: Julio Fernández.
    Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Luiso Berdejo.
    Fotografía: Pablo Rosso.
    Montaje: David Gallart.
    Intérpretes: Manuela Velasco (Ángela), Ferrán Terraza (Manu), Jorge Serrano (Policía joven), Pablo Rosso (Pablo), David Vert (Álex), Vicente Gil (Policía mayor), Martha Carbonell (Sra. Izquierdo), Carlos Vicente (Guillem), María Lanau (Madre de la niña), María Teresa Ortega (Abuela), Manuel Bronchud (Abuelo), Akemi Goto (Japonesa), Kao Chen Min (Japonés), Claudia Font (Jennifer).

    Multipremiada en Sitges (mejor película, mejor director, mejor actriz, premio del público, de la crítica, Méliès de plata a la mejor cinta europea), [REC] vuelve a unir en la dirección a Plaza y Balagueró, miembros de la nueva hornada del terror hispano (el primero ha dirigido El segundo nombre y Romasanta, mientras el segundo triunfó con Los sin nombre, la flojita Darkness , que era exactamente igual a la anterior, y Frágiles, cintas todas ellas que tienen sus buenos defectos e incongruencias). Ambos ya trabajaron juntos en la, por otro lado, también terrorífica OT: la película, consiguiendo al fin su gran, gran obra.

    Una reportera de televisión y su cámara graban un reportaje sobre un día normal en una estación de bomberos. La noche se presenta aburrida hasta que reciben una llamada para ayudar a una anciana que se ha quedado atrapada en su casa. Parece una intervención rutinaria, pero todos ellos pronto se dan cuenta de que no va a ser así. La anciana se abalanza contra un policía y le arranca parte de la cara de un mordisco. Cuando la consiguen reducir y pretenden sacar al herido del edificio descubren que fuera la situación ha cambiado por completo. El edificio ha sido precintado por razones sanitarias extremadamente graves y nadie puede salir de allí. Atrapados en el interior, los bomberos y el equipo de televisión tendrán que enfrentarse a un terror desconocido. Algo siniestro y maligno que se está extendiendo sin control. Lo único que importa ahora es esconderse, sobrevivir, tratar desesperadamente de escapar, y seguir grabando, pase lo que pase.

    Son inevitables las referencias a la película que abrió el género de la cámara que todo lo graba y todo lo ve, la sobrevaloradísima El proyecto de la Bruja de Blair, aunque las diferencias son también más que evidentes. Aquí sí hay un motivo para seguir grabando: el espíritu informativo de los periodistas les empuja a ello, las ganas de querer mostrar todo lo que allí está ocurriendo, algo que las autoridades no desvelarían jamás (no hay más que ver la reacción de todo el que manda algo al ver la cámara de TV allí dentro), y claro, nadie sabía de antemano donde se iban a meter, no como en la cinta americana.

    [REC] empieza de golpe, como la grabación de una cámara. Sin créditos, sin música (ausente durante todo el metraje); las tomas falsas, los errores de la chica cuando intenta presentar, están incluidos. Todo ello le otorga un gran realismo y verosimilitud, el tono cuasi documental hace que el sufrimiento sea aún mayor porque todo "es" real. Incluso están presentes las confidencias de la chica al cámara "si tú ves que se hace muy pesado cortas y ya está"

    A destacar el gran y sorprendente trabajo de la televisiva Manuela Velasco (sobrina de Concha, y popular por presentar durante años Los 40 Principales y actualmente Braniac, aunque lleva trabajando como actriz de series y cine, en papeles secundarios desde los 12 años)

    Tras ver la película, está ya muy claro que el Goya a la actriz revelación va a ir a manos de una Manuela (yo apostaría por -y desearía que fuese- Velasco, aunque no olvidemos que la Vellés de la Caótica Ana de Medem también tiene muchos adeptos)

    [REC] da miedo, da mucho miedo. Es una de las cintas más angustiosas de los últimos tiempos, aunque no se separa del todo de cierto toque irónico (las entrevistas a los vecinos, que, en cierto modo, llegan a chirriar dentro del tono general de la cinta). Reitero lo que dije al hilo de El orfanato: en España se puede hacer cine de género, comercial, y bueno, y tener éxito en taquilla. Cuando las cosas se hacen bien, los que saben de esto (los grandes estudios de Hollywood, que son los que dirigen el cotarro en todo el planeta, no nos engañemos) lo copian. Allí están rodando ya (desde el día 12) el remake de esta cinta, con el nombre de Quarantined, y con la chica de El exorcismo de Emily Rose como protagonista.

  • Navidades violentas

    Viggo Mortensen y Naomi Watts en una escena del filmePROMESAS DEL ESTE

    Tras inaugurar el pasado Festival de San Sebastián y ser premiada en el reciente certamen de Toronto, llega a las pantallas la última obra del canadiense David Cronenberg, que sigue así en la línea de su anterior cinta, Una historia de violencia, con la que también comparte protagonista, un Viggo Mortensen portentoso que borda un papel más profundo de lo que parece en un principio.  

    Reino Unido-Canadá, 2007. (100')
    Título original: Eastern Promises.
    Director: David Cronenberg.
    Producción: Robert Lantos.
    Guión: Steven Knight.
    Música: Howard Shore.
    Montaje: Ronald Sanders.
    Intérpretes: Viggo Mortensen (Nikolai), Naomi Watts (Anna), Vincent Cassel (Kirill), Armin Mueller-Stahl (Semyon), Josef Altin (Ekren), Mina E. Mina (Azim), Aleksandar Mikic (Soyka), Sarah-Jeanne Labrosse (Tatiana), Sinead Cusack (Helen), Jerzy Skolimowski (Stepan), Shannon-Fleur Roux (Maria), Donald Sumpter (Yuri).

    Nikolai es un hombre enigmático, misterioso. Trabaja como chófer para una de las familias más importantes de la mafia rusa de Londres, encabezada por Semyon, quien tiene en su alocado hijo Kirill su principal problema. La tranquila vida de Nikolai da un giro cuando conoce a Anna, una matrona de un hospital londinense, muy afectada por la reciente muerte de una adolescente al dar a luz. Al encontrar su diario entre sus pertenencias, decide buscar a su familia para entregarles el bebé, pero éste está escrito en ruso y debe buscar ayuda para comprenderlo. Sin buscarlo, Anna desencadena la ira entre los mafiosos.

    El guionista Steven Knight reinventa el género del cine negro con su libreto, situando el argumento en una gran ciudad multicultural, estructurada de forma más cercana a la realidad actual. Y Cronenberg lo pone en imágenes con inusitada fuerza visual, con escenas en las que no obvia nada, presentando varias secuencias violentas que pueden herir sensibilidades (aviso a futuros espectadores), incluso desde el principio, sin habernos advertido antes, sentando las premisas así de lo que vamos a ver. Cabría destacar a este respecto la gran secuencia de las saunas.

    Promesas del este puede entenderse también como una variante de las clásicas películas de buenos (“la gente corriente”) y malos, ángeles y demonios, salvo que los segundos sólo se mezclan con los primeros por causa del azar, son mundos distintos, que coexisten sin que los primeros sepan de los segundos (que sí parecen estar más al tanto de la realidad del mundo).
    El director nos presenta un Londres diferente al que estamos acostumbrados. Sólo el famoso puente de la Torre, en un plano general, nos indica que estamos en la capital inglesa. En Promesas del este vemos un Londres suburbial, de bajos fondos y personajes marginales, al margen de la ley.

    Con unas imágenes magnéticas, un tratamiento del color y de la luz magistrales y una narrativa intachable, Cronenberg firma un extraño y atípico cuento de Navidad en el que algunos sueños se cumplen, algunas personas se redimen de sus actos. Pero sería injusto reducirlo a eso. Promesas del este es mucho más, es sin duda su cinta más redonda y compleja. Una  cinta magistral, con un soberbio Viggo Mortensen y unos acompañantes (Watts, Mueller-Stahl y Cassel) que mantienen el gran nivel.

  • Belén Rueda, de miedo

    belén ruedaEL ORFANATO

    El debut en la dirección de largometrajes de Juan Antonio Bayona se estrenó en el prestigioso Festival de Cannes. Allí, la prensa le tributó un aplauso de más de diez minutos. Después de eso, ha pasado también por el Festival de Toronto y recientemente inauguró el Festival de Sitges. Entre medias, la Academia de nuestro cine la designó como candidata española a competir por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Y todo ello, antes de que se estrenara.

    España, 2007. (100')
    Director: Juan Antonio Bayona.
    Producción: Mar Targarona, Joaquín Padró y Álvaro Augustín.
    Guión: Sergio G. Sánchez.
    Fotografía: Óscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Elena Ruiz.
    Intérpretes: Belén Rueda (Laura), Fernando Cayo (Carlos), Roger Príncep (Simón), Geraldine Chaplin (Aurora), Mabel Ribera (Pilar), Montserrat Carulla (Benigna), Andrés Gertrudix (Andrés), Edgar Vivar (Balaban). Alejandro
    Campos (Víctor).

    Son inevitables las referencias a El laberinto del Fauno (Guillermo del Toro está en la producción ejecutiva, y el tono fantástico está latente durante gran parte de la cinta), pero también son evidentes (y declaradas) las influencias de otras muchas obras (Los otros, Peter Pan o Poltergeist entre ellas). Y, por supuesto, de algún u otro modo, a todas las películas con caserones y fantasmas.

    Laura vuelve, 30 años después, al orfanato en el que creció, y donde pasó unos años que recuerda con cariño, junto a su marido Carlos y a Simón, su hijo de siete años. Su intención es convertir la vieja casa en un hogar para niños discapacitados. Poco después de su llegada, el pequeño empieza a contar historias sobre unos niños a los que sólo él puede ver, y que inquietan a su madre, aunque cree que la situación se calmará con la presencia del resto de menores. Pero un día, Simón desaparece sin dejar rastro.

    El orfanato es una mezcla de cine de terror y drama. De hecho puede tomarse como una efectiva y efectista cinta de fantasmas, con casa encantada de por medio, de esas que nos llegan de Hollywood a menudo y que suelen hacer muy buena taquilla (es la muestra más palpable de que aquí también puede hacerse cine comercial de calidad, capaz de seducir a medio planeta, y triunfar allá donde vaya; es decir, que cuando se copia un género con las ‘reglas’ de otra cinematografía hay que saber hacerlo, y hacerlo bien).

    Pero también puede verse como un drama sobre el descenso a los infiernos (hay un plano, casi al final, que es claramente significativo al respecto) de una madre que pierde a su hijo, y su desesperada lucha por encontrarlo, cuando todos los demás ya lo dan por perdido, pese a que no se haya encontrado el más mínimo rastro del mismo.

    En este último aspecto, es inevitable resaltar la portentosa interpretación de Belén Rueda, cuyo demacramiento físico se acentúa a medida que el metraje avanza, víctima del sufrimiento al que se ve sometida (y que incluso ya suena para el Oscar).

    Al debut de Bayona sólo cabría ponerle una pega: no es una cinta demasiado original. Tanto el argumento, como el tratamiento como la elección de planos recuerdan a otras cintas ya vistas, a otras numerosas películas (como las nombradas anteriormente).

    Ello no quita que El orfanato sea una cinta deslumbrante, con unas imágenes poderosas y poéticas, que enamora casi desde el primer momento, una cinta mágica.

  • Mensaje peligroso

    Fotograma de la película La extraña que hay en tiLA EXTRAÑA QUE HAY EN TI

    Pese a ser una de las actrices que más talento han demostrado, tanto delante como detrás de las cámaras, y ser una de las más conocidas en el panorama cinematográfico mundial desde hace bastantes años, lo cierto es que en los últimos tiempos Jodie Foster se deja ver bastante poco, y desde 2002 sólo ha grabado una película por año.  La extraña que hay en ti, dirigida por el aclamado realizador irlandés Neil Jordan (autor de títulos destacados como Juego de lágrimas, El fin del romance o Michael Collins, y del que el pasado año pudimos ver en el Sevilla Festival de Cine su anterior obra, Desayuno en Plutón) es la última de estas cintas, y en ella, una vez más, la Foster sorprende por su versatilidad y su genialidad interpretativa, pese a que el mensaje que lance la historia, en principio cercano al valor y al coraje humano, acabe siendo una apología de las armas

    Estados Unidos, 2007. (122')
    Título original: The brave one.
    Director: Neil Jordan.
    Producción: Susan Downey y Joel Silver.
    Guión: Roderick Taylor, Bruce A. Taylor y Cynthia Mort.
    Fotografía: Philippe Rousselot.
    Música: Dario Marianelli.
    Montaje: Tony Lawson.
    Intérpretes: Jodie Foster (Erica Bain), Terrence Howard (Detective Mercer), Nicky Katt (Detective Vitale), Naveen Andrews (David Kirmani), Mary Steenburgen (Carol), Ene Oloja (Josai), Luis da Silva Jr (Lee), Blaze Foster (Cash), Rafael Sardina (Reed), Jane Adams (Nicole), Gordon MacDonald (Murrow), Zöe Kravitz (Chloe), John Magaro (Ethan), Victor Colicchio (Cutler), Julia Garro (Shauna Nelson).

    Erica Bain es una conocida locutora de radio de Nueva York. Un día, dando un paseo por un parque con su novio y su perro, son asaltados y reciben una dura paliza. Él muere y ella queda en coma varias semanas. Cuando despierta pasa una larga temporada aterrorizada, sin valor para salir a la calle. Un día se arma con el suficiente coraje, y con un revólver y vuelve a su trabajo. Casualmente, asiste a una violenta escena en una pequeña tienda, y dispara al asaltante matándolo. Desde entonces, se convertirá en algo que ella misma no pensaba que fuera capaz de ser, una vengadora anónima, disparando a aquellos que lo merezcan. Mientras la policía busca a este justiciero que muchos ciudadanos empiezan a admirar, a ella le surgirá la duda de si realmente está haciendo bien, o si se está convirtiendo en lo que quiere eliminar.

    Las interpretaciones, tanto de Jodie Foster como de Terrence Howard, son más que correctas, saben transmitir los sentimientos de dolor  y angustia que sienten, hacen que el espectador los crea a pies juntillas. Neil Jordan sabe manejar los ritmos que en cada momento le pide la historia, reflejando con crudeza y sin vacilar las escenas más violentas. La historia tiene fuerza, pero el giro final hace que todo se tambalee. El inesperado cariz que toma y el argumento por el que se decanta la historia hace que parezca firmada por la americana Asociación Nacional del Rifle (la poderosa NRA), justificando, no sólo el que cualquiera pueda tener un arma, sino algo tan antidemocrático como que cualquiera pueda tomarse la justicia por su cuenta, disparar a quien le apetezca, y salir absolutamente impune por ello.

    Sin duda, es un mensaje peligroso en cualquier momento, pero mucho más en los últimos tiempos, sobre todo para una sociedad como la estadounidense, en la que tras el 11-S ha aumentado (aunque ya empieza a disminuir de nuevo) el miedo al desconocido, al otro, y no faltan las mentes fácilmente manipulables que puedan tomar al pie de la letra el ‘mensaje’ de películas como esta.  

  • Amor y fútbol

    cineSALIR PITANDO 

    Que el fútbol es una de las pasiones que mueve a millones de personas en este país es algo que no duda nadie. No hay más que ver la cantidad de páginas y de minutos que se le dedican, prácticamente a diario, en los periódicos (no sólo deportivos) y en los informativos (televisivos y radiofónicos).

    España, 2007. (98')
    Director: Álvaro Fernández Armero.
    Producción: Pedro Auriol y Álvaro Augustín.
    Guión: Juan Cabestany y Álvaro Fernández Armero.
    Fotografía: David Carretero.
    Música: Federico Jusid.
    Montaje: David Pinillos.
    Intérpretes: Guillermo Toledo (José Luis), Javier Gutiérrez (Rafa), Antonio de la Torre (Juanfran), Nathalie Poza (Yolanda), Lidia Navarro (Eva), Joseph Conte (Verguilla), Íñigo Navares (Jorge), Ales Furundarena (Echevarría), Joshean Mauleón (Mariano), Chiqui Fernández (Alicia), Sebastián Haro (Alfredo), Paco Churruca (Piloto), Alex O’Dogherty (Murillo), Jimmy Barnatán (Jimmy).

    El cine español le ha dedicado numerosas películas a lo largo de su historia. Aunque no fueron las primeras cintas (la primera es de 1915, Clarita y Peladilla van al fútbol), cuando verdaderamente se desató el interés por el tema fue en los años cincuenta, época de la que proceden los filmes más conocidos (como Once pares de botas o Saeta rubia, protagonizadas por los deportistas Kubala y Di Stefano). Años más tarde llegaron Las Ibéricas F.C. o Jenaro el de los 14. En los últimos diez años se ha vuelto a retomar el tema, sobre todo más recientemente, con varias cintas sucesivas: Dias de fútbol, El penalty más largo del mundo y esta Salir pitando, con la novedad de que los protagonistas no son jugadores, sino árbitros (algo que no es habitual, si exceptuamos el filme de La Cuadrilla, Matias, juez de línea).

    José Luis Pérez es un árbitro de primera división, de baja por depresión, por las muchas críticas y amenazas recibidas por su fama de casero y su reciente divorcio. Tras casi un año sin dirigir un partido, parece preparado para volver, pero el encuentro asignado no parece el más indicado: el Recreativo-Valencia, con el que se decide el campeón de Liga. La prensa y los aficionados le acribillan a insultos. Además, su ex mujer, con la que él todavía tiene esperanzas de volver, le confiesa que está con otro. Para colmo, el viaje a Huelva se complica más de lo previsto y su amigo y linier, Rafa, le hace una confesión que termina por destrozarle.

    Salir pitando está protagonizada por tres miembros del grupo teatral Animalario (Toledo, Gutiérrez y Poza), y eso se nota. Son buenos intérpretes, que han trabajado juntos infinidad de veces, que se conocen y saben complementarse a la perfección para sacar lo mejor el uno del otro. A ellos se les une Lidia Navarro, poco conocida en el cine (pese a que lleva ya varias películas a sus espaldas), pero más curtida en televisión y teatro (donde recientemente ha protagonizado la exitosa obra Closer).

    La historia mantiene un nivel  más o menos homogéneo, con algunas situaciones divertidas (aunque no es una comedia en el sentido estricto de la palabra), de hecho es más bien una comedia romántica, con fútbol de por medio.

    La trayectoria de Fernández Armero continúa practicamente idéntica, ha evolucionado algo, pero la temática, los conflictos de los personajes, incluso las músicas elegidas suenan ya a oídas (aunque esto no dependa directamente de él), desde aquella Todo es mentira hasta la más reciente El juego de la verdad. Quizás la única variedad fuera El arte de morir, donde el género era claramente distinto. Así, ha conseguido una cinta que se deja ver con facilidad, que entretiene, pero a la que tampoco puede pedírsele 

     

     

  • Un ‘héroe’ con achaques

    jungla 4.0LA JUNGLA 4.0

    Como si de un videojuego o programa informático se tratase, y doce años después de su última versión estrenada, llega a las pantallas la cuarta entrega de la saga del cowboy urbano por excelencia, John McClane, o lo que es lo mismo, La Jungla 4.0. Y es que, la verdad, la cosa se esperaba, sobre todo después de que en los últimos tiempos hayan regresado (o se esté preparando el retorno) de los ‘grandes héroes’ de los 80: Rocky, Rambo, Indiana Jones…

     

    Estados Unidos, 2007. (130')
    Título original: Live free or die hard.
    Director: Len Wiseman.
    Producción: Michael Fottrell, John McTiernan, Arnold Rifkin y Bruce Willis.
    Guión: Mark Bomback.
    Fotografía: Simon Duggan.
    Música: Marco Beltrami.
    Montaje: Nicholas de Toth.
    Intérpretes: Bruce Willis (John McClane), Justin Long (Matt Farrell), Timothy Olyphant (Thomas Gabriel), Maggie Q.(Mai Lihn), Mary Elizabeth Winstead (Lucy), Kevin Smith (Frederick Kaludis “El Brujo”), Cliff Curtis (Subdirector Miguel Bowman), Jonathan Sadowski (Trey), Andrew Friedman (Casper), Yorgo Constantine (Robert Russo), Chris Palermo (Del), Cyril Raffaelli (Rand), Sung Kang (Raj), Zeljko Ivanek (Molina).

    Pero este John McClane no es el que era. Los años han pasado por él (aunque nadie lo diría viendo sus andanzas), y su hija ya no es aquella pequeña de antaño, sino una universitaria (Mary Elizabeth Wisntead, a la que vemos vestida de animadora en lo último de Tarantino) que no soporta a su padre. Sin embargo, su ‘suerte’ para estar en el sitio equivocado en el momento menos oportuno sigue siendo exactamente la misma que en las anteriores ocasiones.

    Tras un ataque informático a las instalaciones de la agencia gubernamental encargada de evitar dichos ataques, en vísperas del día 4 de julio, con medio país de vacaciones, a John McClane le encargan que detenga y traslade para un interrogatorio a un joven ‘hacker’. Pero cuando llega a su casa se ve inmerso en un tiroteo que pretende acabar con el joven. Ahí empieza su odisea, descubriendo poco después que numerosos ‘hackers’ han sido asesinados ese mismo día. Detrás de todo se encuentra un grupo liderado por un hombre que pretende crear un caos total en el país, haciendo que todos los sistemas informáticos, desde los que controlan los semáforos y el tráfico automovilístico hasta la bolsa y los servicios de electricidad y agua queden inoperativos, haciendo volver al país a la época de las cavernas. McClane se verá empujado a enfrentarse a ellos, más que nada porque al salvar al hacker se ha convertido también en objetivo de los malos.

    Cuentan que Bruce Willis aceptó interpretar de nuevo el papel que le lanzó definitivamente a la fama si para el guión se tenía en cuenta que el personaje no era el mismo de las entregas anteriores, que habían pasado más de diez años por él. Así se hizo… Más o menos. A pesar de todo, el agente McClane parece tener el mismo vigor y energía que antes, la misma resistencia y (más o menos) agilidad para escapar de persecuciones, balas y explosiones, aunque los malos de esta entrega vayan más con los tiempos y utilicen fundamentalmente las nuevas tecnologías para llevar a cabo sus maquiavélicos planes de dominación.

    Lo que sí mantiene vivo McClane es su cinismo, su fina (o no tanto) ironía en sus comentarios y (muchas de sus) actuaciones, su sardónico sentido del humor en una palabra. Y lo que también mantiene la saga es sus espectaculares escenas de acción, evitando (hasta donde es posible) el uso de los efectos creados por ordenador, con un montaje vertiginoso y grandes escenas de lucha, como la larguísima pelea del protagonista con Mai, la chica del malo.

  • Angelina fascina, y Winterbottom más

    un corazón invisibleUN CORAZÓN INVENCIBLE

    Aunque suene repetitivo (no es la primera vez que lo digo en estas páginas), es inevitable reconocer que Angelina Jolie es una actriz de un gran talento, que tiene la mala fortuna de que no suele acertar con las elecciones de los papeles que va a protagonizar, o mejor dicho, que en la mayoría de las ocasiones se deja guiar más por las probabilidades de éxito en taquilla que por la calidad de las historias. Pero de una actriz que antes de cumplir los 25 ya había ganado un Oscar y tres Globos de Oro no se puede negar que talento no le falta.

     

    Estados Unidos-Reino Unido, 2007. (100')
    Título original: A mighty heart.
    Director: Michael Winterbottom.
    Producción: Dede Gardner, Andrew Eaton y Brad Pitt.
    Guión: John Orloff, basado en el libro de Marianne Pearl.
    Fotografía: Marcel Zyskind.
    Música: Harry Escott y Molly Nyman.
    Montaje: Peter Christelis.
    Intérpretes: Angelina Jolie (Mariane Pearl), Dan Futterman (Danny Pearl), Archie Panjabi (Asra Nomani), Irrfan Khan (Capitán), Will Patton (Randall Bennett), Denis O'hare (John Bussey), Adnan Siddiqui (Dost Aliani), Gary Wilmes (Steve LeVine), Mohammed Afzal (Shabir), Telal Saeed (Kaleem Yusuf), Ali Khan (Omar), Perrine Moran (Ruth Pearl), Jeffry Kaplow (Judea Pearl), Shah Murad Aliani (Farooq), Imran Patel (Jamal Paracha).

    Pero este John McClane no es el que era. Los años han pasado por él (aunque nadie lo diría viendo sus andanzas), y su hija ya no es aquella pequeña de antaño, sino una universitaria (Mary Elizabeth Wisntead, a la que vemos vestida de animadora en lo último de Tarantino) que no soporta a su padre. Sin embargo, su ‘suerte’ para estar en el sitio equivocado en el momento menos oportuno sigue siendo exactamente la misma que en las anteriores ocasiones.

    Y en esta poderosa Un corazón invencible nos da una muestra más de ello. Angelina interpreta a un personaje real, la periodista Marianne Pearl cuyo marido, también periodista, fue asesinado en en Karachi (Pakistán).
    La vida de Marianne Pearl cambió por completo el 23 de enero de 2002, cuando su marido, jefe de la oficina de Asia del Sur del Wall Street Journal, acudió a una entrevista con una fuente muy esquiva mientras investigaban sobre los grupos terroristas de la zona. Nunca más volvió. La película se centra en los esfuerzos que se hicieron para encontrarle, las dificultades de la investigación, en una ciudad tan caótica como Karachi (mostrada en el filme con ejemplos como el tráfico en las calles, prácticamente imposible).

    Winterbottom es un director muy versátil. En sus filmes ha tratado géneros dispares (desde el drama -la genial Wonderland, Jude…- al western -El perdón-, pasando por la ciencia ficción -Código 46-, la comedia -Tristram Shandy- e incluso rozó el porno -9 songs-), aunque en la mayoría de ellos haya un trasfondo social, cuando no político. Un corazón invencible tiene además un tratamiento casi documental, ya utilizado en su anterior cinta, Camino a Guantánamo, sobre todo en la utilización de la iluminacion (casi siempre natural), y en la elección de los planos y movimientos de cámara, casi siempre en mano, acompañando a los personajes, siendo testigo mudo de los hechos que ‘realmente’ están sucediendo.

    No es nada fácil hacer que el espectador mantenga la atención y la tensión en una historia cuando ya se conoce el final antes de que ésta comience. Pero Winterbottom sabe lo que se hace. Ya lo ha demostrado en numerosas ocasiones, haciendo (incluso con sus películas menos buenas, como Besos de mariposa o Contigo o sin ti) que sea difícil retirar los ojos de la pantalla y separar nuestra mente de la historia. Él es la verdadera estrella de la función, el maestro que nos guía a través de una trama con la suficiente fuerza como para que nos sobrecojamos, como para agarrarnos un pellizco en el estómago y mantenerlo hasta horas después de salir de la sala.

    Y para rematar la función, después de una cinta fascinante, se permite el lujo de empezar los créditos con la versión que Nouvelle Vague hace del In a manner of speaking de los Tuxedomoon (con la voz de Camille, una jovencita de París donde, por cierto, acaba el filme).

  • Placeres insanos

    death proofDEATH PROOF

    Tarantino vuelve por sus fueros. Después de la doble entrega de Kill Bill, se ha unido a su amigote Robert Rodríguez para el proyecto Grindhouse, un programa doble que homenajea a las películas de serie B, casi Z, que en los años sesenta y setenta se rodaban con muy bajo presupuesto y que en su argumento apelaban a los instintos más primarios.

     

     

    Estados Unidos, 2007. (113')
    Título original: Grindhouse: Death Proof.
    Escrita, dirigida y fotografiada por: Quentin Tarantino.
    Producción: Elizabeth Avellán, Robert Rodríguez, Erica Steinberg, Quentin Tarantino.
    Montaje: Sally Menke.
    Intérpretes: Kurt Russell (Especialista Mike), Sydney Taimiia Poitier (Jungle Julia), Vanessa Ferlito (Arlene 'Mariposa'), Jordan Ladd (Shanna Banana), Rose McGowan (Pam), Rosario Dawson (Abernathy), Zöe Bell (Zöe Bell), Tracie Thoms (Kim), Mary Elizabeth Winstead (Lee), Quentin Tarantino (Warren).

     

    Tarantino vuelve por sus fueros. Después de la doble entrega de Kill Bill, se ha unido a su amigote Robert Rodríguez para el proyecto Grindhouse, un programa doble que homenajea a las películas de serie B, casi Z, que en los años sesenta y setenta se rodaban con muy bajo presupuesto y que en su argumento apelaban a los instintos más primarios.

    El filme de Tarantino es, con diferencia, la mejor de las dos partes de esta Grindhouse. Pese a que los orígenes de la historia son distintos, el filme no puede negar que Tarantino esté tras él. Y como nota diferencial está, una vez más, su característica autorreferencialidad. El director se cita a sí mismo en esta Death Proof (el tono del móvil de una de las protagonistas es el famoso silbido que acompañaba a Daryl Hannah en su aparición como enfermera en la primera parte de Kill Bill; el coche del segundo grupo de chicas recuerda inevitablemente al uniforme de Uma Thurman en la misma cinta…)

    Dos grupos de amigas independientes, valientes y sensuales son acechadas por un enigmático hombre, un especialista de cine con la cara marcada por una profunda cicatriz y con un coche que estremece a algunas de las chicas sólo con verlo. Y no es para menos, el coche está equipado a prueba de muerte (death proof) y con él ejecuta sus planes homicidas.
    Con Death proof se comprueba la progresiva feminización del cine tarantiniano. Comenzó con presencia cero en Reservoir dogs, y fue aumentando hasta hacerse apabullante en esta cinta, con presencia casi exclusiva de féminas. De hecho, esta cinta puede entenderse como en émulo femenino de aquella primera obra, más por los personajes que por el argumento (con él guarda poco en común).

    Los diálogos son chispeantes, rápidos, sin pelos en la lengua, como las chicas protagonistas. El montaje es trepidante, sin concesiones al descanso, y Tarantino ha sabido darle ese sabor genuino de las cintas a las que pretende homenajear (pese a que aquí sí ha habido un presupuesto importante), ya desde el diseño de los créditos iniciales, hasta esas imágenes 'gastadas' por el elevado número de proyecciones sufridas, esos planos cortados antes de tiempo, los crujidos del sonido, los finales de rollo en la proyección, dejando la pantalla en blanco, y ese final brusco, con un corte (que parece) precipitado. Aparte está también el habitual buen gusto en la selección musical en el cine de Tarantino.

    Death proof es una película divertida, de ritmo vertiginoso, y además todo un compendio del placer, desde varios fetichismos como el de los pies (el comienzo del filme es un claro ejemplo, de los varios que aparecen en el metraje), la chica vestida de animadora (la única de la que al final del metraje no sabemos qué ha sido de ella y la más ingenua del grupo, en la que recaen todas las bromas de las demás), hasta la búsqueda de placer, cada uno en su idiosincrasia, desde el temible Especialista Mike, que se excita estrellando su coche contra otros, hasta las chicas que disfrutan poniendo en peligro su vida tumbadas en el capó de un Dodge Challenger de 1970 a altas velocidades.

  • Conflicto de intereses

    Fotograma de la película NextNEXT 

    Al tener que tomar la decisión de si ver o no esta película me encontré con serias dudas, se me presentaba un gran conflicto de intereses. Por un lado, el argumento estaba basado en una obra de Phillip K. Dick, quien ya ha sido llevado al cine en numerosas ocasiones con gran éxito (Blade Runner, Desafío total, Minority Report, o la interesante Paycheck, por citar algunos ejemplos), además de contar entre los papeles principales con la gran Julianne Moore. Pero por otro lado, estaba dirigida por Lee Tamahori, un realizador que jamás me ha terminado de convencer desde que llegó a Hollywood, y sobre todo porque estaba protagonizada por Nicolas Cage, al que hace bastantes años que (sin un motivo del todo claro, de no ser por la sucesiva aparición en filmes de escasa calidad) no soporto.

     

     

    Estados Unidos, 2007.
    Título original: Next.
    Director: Lee Tamahori.
    Producción: Nicolas Cage, Todd Garner, Norman Golightly, Graham King, Arne Schmidt.
    Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum, basado en una historia de Phillp K. Dick.
    Fotografía: David Tattersall.
    Música: Mark Isham.
    Montaje: Christian Wagner.
    Duración: 96 minutos.
    Intérpretes: Nicolas Cage (Cris Johnson ‘Frank Cadillac’), Julianne Moore (Agente Callie Ferris), Jessica Biel (Liz Cooper), Thomas Kretschmann (Sr. Smith), Tory Kittles (Agente Cavanaugh), José Zúñiga (Jefe de seguridad Roybal), Jim Beaver (Eric Wisdom), Michael Trucco (Kendal), Enzo Cilenti (Sr. Jones), Jason Butler Harner (Jeff Baines), Jessica Barth (Michelle).

    Cris Johnson es un mago que trabaja en los casinos de Las Vegas. Tiene un secreto para realizar sus números, una bendición que es también su maldición: puede ver el futuro con una antelación de dos minutos, pero sólo si le afecta a él. Pero también utiliza esa habilidad para ganar pequeñas sumas, que no llamen demasiado la atención, en los casinos en los que trabaja cuando anda corto de dinero, que suele ser muy a menudo. La agente antiterrorista Callie Ferris se fijará en esta capacidad de Johnson e intentará reclutarle (a la fuerza) para que localice una bomba nuclear que unos terroristas prevén hacer explotar  en Los Ángeles.

    Pese a que el punto de partida es bueno, la película lo desperdicia, y se dedica a exponer uno tras otro clichés del cine del género, con numerosos momentos que se contradicen entre sí, y con las premisas que nos han expuesto al principio de la historia. Amén de otros muchos errores de bulto en la realización.

    Tiene alguna buena situación, sobre todo cuando el protagonista utiliza su poder para escapar en la primera secuencia. Pero después se repite una y otra vez, utilizando el mismo truco. Además no está explicada en absoluto: ¿cómo creer que la chica se enamore perdidamente del prota, en tan poco tiempo, sobre todo después del comienzo de su historia (la real, claro)? Y sobre todo, ¿quiénes son esos terroristas, coalición sin sentido de franceses, alemanes, rusos y asiáticos, y por qué quieren destruir Los Ángeles?

    El final, además de ser tremendamente tramposo, es una bofetada al espectador que ha perdido su tiempo viendo la película, y que sólo podrá reaccionar con una burlona risa de incredulidad.

    Si el protagonista de Next se pudiera tomar los dos minutos para ver por adelantado el resultado de la propia Next, probablemente no entraría a la sala y elegiría otra película.

  • Conflicto de intereses

    Fotograma de la película NextNEXT 

    Al tener que tomar la decisión de si ver o no esta película me encontré con serias dudas, se me presentaba un gran conflicto de intereses. Por un lado, el argumento estaba basado en una obra de Phillip K. Dick, quien ya ha sido llevado al cine en numerosas ocasiones con gran éxito (Blade Runner, Desafío total, Minority Report, o la interesante Paycheck, por citar algunos ejemplos), además de contar entre los papeles principales con la gran Julianne Moore. Pero por otro lado, estaba dirigida por Lee Tamahori, un realizador que jamás me ha terminado de convencer desde que llegó a Hollywood, y sobre todo porque estaba protagonizada por Nicolas Cage, al que hace bastantes años que (sin un motivo del todo claro, de no ser por la sucesiva aparición en filmes de escasa calidad) no soporto.

     

     

    Estados Unidos, 2007.
    Título original: Next.
    Director: Lee Tamahori.
    Producción: Nicolas Cage, Todd Garner, Norman Golightly, Graham King, Arne Schmidt.
    Guión: Gary Goldman, Jonathan Hensleigh y Paul Bernbaum, basado en una historia de Phillp K. Dick.
    Fotografía: David Tattersall.
    Música: Mark Isham.
    Montaje: Christian Wagner.
    Duración: 96 minutos.
    Intérpretes: Nicolas Cage (Cris Johnson ‘Frank Cadillac’), Julianne Moore (Agente Callie Ferris), Jessica Biel (Liz Cooper), Thomas Kretschmann (Sr. Smith), Tory Kittles (Agente Cavanaugh), José Zúñiga (Jefe de seguridad Roybal), Jim Beaver (Eric Wisdom), Michael Trucco (Kendal), Enzo Cilenti (Sr. Jones), Jason Butler Harner (Jeff Baines), Jessica Barth (Michelle).

    Cris Johnson es un mago que trabaja en los casinos de Las Vegas. Tiene un secreto para realizar sus números, una bendición que es también su maldición: puede ver el futuro con una antelación de dos minutos, pero sólo si le afecta a él. Pero también utiliza esa habilidad para ganar pequeñas sumas, que no llamen demasiado la atención, en los casinos en los que trabaja cuando anda corto de dinero, que suele ser muy a menudo. La agente antiterrorista Callie Ferris se fijará en esta capacidad de Johnson e intentará reclutarle (a la fuerza) para que localice una bomba nuclear que unos terroristas prevén hacer explotar  en Los Ángeles.

    Pese a que el punto de partida es bueno, la película lo desperdicia, y se dedica a exponer uno tras otro clichés del cine del género, con numerosos momentos que se contradicen entre sí, y con las premisas que nos han expuesto al principio de la historia. Amén de otros muchos errores de bulto en la realización.

    Tiene alguna buena situación, sobre todo cuando el protagonista utiliza su poder para escapar en la primera secuencia. Pero después se repite una y otra vez, utilizando el mismo truco. Además no está explicada en absoluto: ¿cómo creer que la chica se enamore perdidamente del prota, en tan poco tiempo, sobre todo después del comienzo de su historia (la real, claro)? Y sobre todo, ¿quiénes son esos terroristas, coalición sin sentido de franceses, alemanes, rusos y asiáticos, y por qué quieren destruir Los Ángeles?

    El final, además de ser tremendamente tramposo, es una bofetada al espectador que ha perdido su tiempo viendo la película, y que sólo podrá reaccionar con una burlona risa de incredulidad.

    Si el protagonista de Next se pudiera tomar los dos minutos para ver por adelantado el resultado de la propia Next, probablemente no entraría a la sala y elegiría otra película.