Categoría: La película

  • Unos buenos preliminares

    hacemos una porno¿HACEMOS UNA PORNO?

    Kevin Smith ha sido desde sus inicios un director que ha demostrado una gran facilidad y procacidad verbal en sus películas. El ejemplo más claro de ello, y el que le dio la fama de la que disfrutó durante años, fue la célebre Clerks (de la que hace un par de años hizo una segunda parte menos celebrada), sin olvidar las posteriores Mallrats, Persiguiendo a Amy, e incluso Dogma. Después de las mencionadas, Smith se perdió por otros derroteros, con cintas de marcado carácter romántico (Una chica de Jersey), cosa que, en el fondo, siempre ha estado en el cine del director, aunque él pretenda ocultarlo o disfrazarlo.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2008 (102’)
    Título original: Zack and Miri make a porno
    Escrita y dirigida: Kevin Smith.
    Producción: Scott Mosier.
    Fotografía:  David Klein.
    Música: James L. Venable y Chris Ward.
    Montaje: Kevin Smith.
    Intérpretes: Seth Rogen (Zack Brown), Elizabeth Banks (Miriam Linky), Craig Robinson (Delaney), Jason Mewes (Lester), Jeff Anderson (Deacon), Traci Lords (Burbuja), Katie Morgan (Stacie), Ricky Mabe (Barry), Tisha Campbell-Martin (La mujer de Delaney), Brandon Routh (Bobby Long), Gerry Bednob (Sr. Surya), Justin Long (Brandon St. Randy).{/xtypo_code}

     Zack Brown y Miri Linky son amigos desde el instituto. Juntos comparten un espíritu de Peter Pan, un cutre apartamento y una montaña de facturas. Accidentalmente, un video de ella en bragas llega a Internet y resulta un éxito. Entonces, acuciados por las deudas, en un piso sin luz ni agua (cortadas por impago) decidirán rodar una película porno casera para ganar algo de pasta. Tras los castings y la escritura del guión llega el rodaje. Ellos nunca se han sentido atraídos el uno por el otro, pero a la hora de la verdad, descubrirán que entre los dos quizás haya algo más que la amistad platónica que siempre les ha unido. Aunque para entonces quizás sea tarde.

    ¿Hacemos una porno? es una película divertida (y mucho) en algunos momentos, sobre todo en su primera parte, en los preliminares. En la presentación de los personajes y sus acuciantes problemas económicos en tiempos de crisis, en la fiesta de antiguos compañeros, cuando llegan los problemas, cuando surge la idea, en la preparación del proyecto… Pero cuando llega el rodaje, cuando nos metemos en el asunto, la cosa cae y casi se hunde. Se pierde todo el interés, porque, no nos engañemos, lo que aquí nos presenta el bueno de Smith es una comedia romántica en toda regla. Ni más ni menos. Con todo lo que todo ello implica, sobre todo en la previsibilidad de la cinta, cuyo final puede intuirse desde el mismo principio.

    Kevin Smith cuenta con uno de los exponentes más claros de la nueva comedia americana como protagonista, un Seth Green que hace las veces de alter ego del director, aunque más delgado que éste, en la que es su película más erótica (tampoco es nada del otro mundo, que nadie espere grandes despliegues en ese sentido), que recupera al Smith más friki, pero que no presenta nada rompedor. Antes al contrario, es una película, en cierto sentido, conservadora, una comedia romántica (casi) típica, divertida a ratos, pero que podía haber dado bastante más de sí misma.

     

     

  • Fast love

    cine7 MINUTOS

    Tras dos películas rodadas a dúo con Inés París, Daniela Féjerman se lanza a la aventura de dirigir en solitario con esta comedia coral sobre la dificultad de encontrar el amor en los tiempos que corren, y donde uno de los modos más rápidos, aunque quizás no demasiado fiable para algunos, son las citas rápidas, organizadas por agencias que se desarrollan sobre todo en la red de redes, donde personas solitarias pueden conocer, previo pago, a varias posibles parejas en tan sólo siete minutos.
     

    España, 2009. (102’)
    Directora: Daniela Féjerman.
    Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky y Javier López Blanco.
    Guión: Daniela Féjerman y Ángeles González Sinde.
    Fotografía: Alfonso Parra.
    Música: Roque Baños.
    Montaje: Fernando Pardo.
    Intérpretes: Luis Callejo (Zulu), Toni Acosta (Ana), Marta Etura (Nerea), Antonio Garrido (Luismi), Pilar Castro (Sonia), Asier Etxeandía (Vicente), Juanma Cifuentes (Juanma), Cristina Alcázar (Anfitriona), Jorge de Juan (Psicólogo).

     

    Zulu es un entrenador de segunda abandonado por su mujer, que le dejó sus dos hijos, a los que se dedica en cuerpo y alma; Sonia toca la viola en una orquesta y es una mujer tan exigente que ningún hombre le parece el adecuado; Ana está casada, pero acude a la cita para acompañar a su amiga Sonia; Luismi es un tipo con pinta de macarra que dice ser abogado pero que esconde un secreto que no quiere confesar a nadie; y Nerea es una neurótica profesora universitaria eternamente insegura que cree que no le gusta a los hombres. Todos ellos creen saber lo que buscan, y coincidirán en una sesión de citas rápidas. Los encuentros y desencuentros que se producirán a partir de ahí entre ellos les demostrarán que no todo es como parece ser, y que su pareja ideal puede ser quien menos esperan.

    7 minutos es una cinta irregular, mezclando momentos y elementos demasiado costumbristas, con otros  patéticamente divertidos. Ocurre lo mismo con los diálogos, donde la directora (a medias con la actual Ministra de Cultura) crea situaciones donde abundan los tópicos más manidos, y otras que verdaderamente llegan al espectador.

    A pesar de todo ello, Féjerman es la directora (dentro de la ‘nueva hornada’ de realizadores patrios) que ha demostrado tener más vista para captar las neurosis de la sociedad actual y trasladarlas al mundo del celuloide y de la comedia.

    Es precisamente aquí, en las neuras, donde el reparto destaca. Todos están (medianamente) bien, quizás haya algún personaje que se termina de entender del todo, pero de todos ellos cabría destacar a la extraña pareja formada por unos fantásticos Antonio Garrido y Marta Etura (debutante con nota en un papel de comedia), cuya relación alcanza los mayores logros de la película.

    Una cinta entretenida, mejor que muchas otras películas españolas recientemente estrenadas (que no nombraremos para no alimentar susceptibilidades), pero que también alimenta algunos tópicos, y recorre situaciones ya vistas.

     

  • Chanel antes de Chanel

    cineCOCO, DE LA REBELDÍA A LA LEYENDA DE CHANEL

    En una reciente entrevista, la actriz francesa Audrey Tautou se lamentaba con cierta razón argumentando que para el 90% de los espectadores, ella siempre sería Amélie. Y tiene motivo para quejarse, pero también es cierto que su caso no es único. Cuando un intérprete que no es conocido por la inmensa mayoría del público hace una película que resulta un rotundo éxito mundial, y además con un personaje que consigue convertirse en icónico, casi en mítico, lo normal es que en los años posteriores, todos le recuerden por ese papel, cuando no confundan su nombre con el del personaje en cuestión.

    Francia, 2009.
    Título original:Coco avant Chanel.
    Director: Anne Fontaine.
    Producción: Caroline Benjo, Philippe Carcassonne y Carole Scotta.
    Guión: Anne Fontaine y Camille Fontaine, basado en el libro de de Edmonde Charles-Roux.
    Fotografía: Christophe Beaucarne.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje: Luc Barnier.
    Intérpretes: Audrey Tautou (Gabrielle ‘Coco’ Chanel), Benoît Poelvoorde (Étienne Balsan), Alessandro Nivola (Arthur ‘Boy’ Capel), Marie Gillain (Adrienne Chanel), Emmanuelle Devos (Emilienne d’Alençon), Régis Royer (Alec, el jockey), Yan Duffas (Maurice).

    Siguiendo este pensamiento, no resultaba muy lógico a priori meterse en la piel del mayor mito francés de la moda, Coco Chanel para corregir esta tendencia en el público a la hora de reconocerla, pero después de comprobar el resultado, mucho me temo (por ella, claro) que la seguirán reconociendo como Amélie.

    Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel (título incomprensiblemente largo y absurdo) nos cuenta los orígenes del mito. Desde que fue abandonada en un orfanato junto a su hermana, esperando la visita de su padre cada domingo, su trabajos como cantante en un cabaretucho de mala muerte, y cosiendo dobladillos en la parte trasera de una sastrería de provincias, su etapa de cortesana a quien su protector ofrece un refugio seguro, hasta que por su perseverancia consigue crear su propia ropa, alejada de los estándares sociales que la época marcaba para las mujeres, y realiza su primer desfile. Es decir, Chanel antes de ser Chanel.

    La película se antoja larga, como su título. Y durante muchos momentos, aburrida. Audrey Tautou está notable, pero hay varios papeles secundarios que la superan, entre ellos su ‘hermana’ (la belga Marie Gillain, a la que no hace mucho veíamos en Espías en la sombra). La ambientación es más que correcta, como es de esperar en este tipo de películas. Pero es una cinta olvidable, y muy pronto deja de merodear por la cabeza del espectador.

    Y en estos tiempos de lucha anti-tabaco, la promoción que se le hace al acto de fumar (Coco está casi constantemente con el cigarrillo en la boca) es inmensa.

     

     

  • El principio de una saga de éxito

    cineMILLENIUM 1: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

    Nacida de la pluma del periodista Stieg Larson, que no llegó a ver el éxito que alcanzaban las tres largas novelas que componen la trilogía Millenium, llega a las pantallas la adaptación del primero de los capítulos del mayor éxito editorial de los últimos años, Los hombres que no amaban a las mujeres, con la intención de repetir en cine lo conseguido por la obra escrita. Y, por cierto, sus responsables no piensan dar mucha tregua, ya que a finales de año llegará la segunda parte, y en la primera mitad del 2010, la tercera.

    Suecia-Dinamarca, 2009.
    Título original: Män som hatar kvinnor.
    Director: Niels Arden Oplev.
    Producción: Soren Staermose.
    Guión: Nikolaj Arcel, Rasmus Heisterberg, basado en la novela de Stieg Larson.
    Fotografía: Eric Kress, Marcos Engman.
    Música: ss.
    Montaje: Anne Osterud.
    Intérpretes: Michael Nyqvist (Mikael Blonqvist), Noomi Rapace (Lisbeth Salander), Sven-Bertil Taube (Henrik Vanger), Peter Andersson (Nils Bjurman), Peter Haber (Martin Vanger), Marika Lagercrantz (Cecilia Vanger), Lena Endre (Erika Berger), Ingvar Hirdwall (Dirch Frode).

    Michael Blonqvist es un periodista caído en desgracia que dirige una revista (Millenium) dedicada a destapar escándalos financieros y corruptelas. Tras verse obligado a dimitir al ser declarado culpable en un juicio, el empresario Henrik Vanger le contrata para que encuentre al asesino de su sobrina Harriet, que desapareció cuarenta años atrás, de la isla privada de la familia, y cuyo cuerpo nunca fue encontrado. Vanger está convencido de que un miembro de su familia acabó con la joven, y que desde entonces intenta volverle loco. Por una serie de azarosas casualidades, Michael conoce a Lisbeth, una hosca y marginada hacker, y la convencerá para que le ayude en la investigación. Pese a la dificultad del caso, por el tiempo transcurrido, la extraña pareja protagonista descubre que detrás de todo hay una serie de asesinatos con tintes de fanatismo religioso, y descubrirán que algo oscuro se esconde en el pasado de la familia Vanger.

    Los hombres que no amaban… tiene el problema que se le presupone a toda adaptación de un libro de este calibre. Es decir, que es muy difícil traducir a tan sólo dos horas y media las casi setecientas páginas del texto original. Algo debe quedarse por el camino. La novela tenía uno de sus puntos fuertes (a parte de la poderosa prosa de Larson, que consigue enganchar al lector y hacerle leer hasta el final casi sin poder despegarse de sus páginas) en la utilización de una decena larga de tramas distintas que se van mezclando y desarrollando hasta llegar al desenlace final. Para la adaptación cinematográfica se han prescindido de varias de ellas (la relación del protagonista con su compañera de revista está apenas esbozada, y la que tiene con el miembro de la familia que investiga desaparece, la participación del jefe de Salander queda reducida casi a la nada, el protagonismo del sacerdote en la resolución del caso ya no existe… por nombrar sólo un par de ejemplos). En definitiva, el filme se ha centrado casi básicamente en la investigación del caso, dejando lo más importante (los trapos sucios de la familia Vanger, que le servían a Larson para realizar la denuncia que pretendía (a la doble moral, a la corrupción de los poderosos, incluso a la violencia de género, que no es tan potente como en el libro)

    Interesante, aunque no tanto como el libro, la película se ve con facilidad, tiene numerosos momentos de buen cine, aunque los temas verdaderamente interesantes, los conflictivos, se han eliminado de un plumazo, y ello hace que pierda parte del interés que podría tener.

     

  • Cantos de sirena

    cineGOOD

    El nazismo y sus consecuencias ha sido un tema que el cine ha tratado con profusión a este y al otro lado del Atlántico. Son muy numerosas las cintas que han tratado el asunto, la mayoría de ellas narrando la historia en el apogeo del exterminio judío, y las menos, como ésta, se centran en los inicios, en cómo empezó todo. Good cuenta la historia de un apocado profesor universitario cuya vida cambia radicalmente con la llegada del nacionalsocialismo al poder.

     

    Reino Unido-Alemania, 2008. (96’)
    Título original: Good.
    Director: Vicente Amorim.
    Producción: Sarah Boote, Billy Dietrich, Kevin Loader, Miriram Segal, Dan Lupovitz.
    Guión: John Wrathall, basado en la obra de C.P. Taylor.
    Fotografía: Andrew Dunn.
    Música: Simon Lacey.
    Montaje: John Wilson.
    Intérpretes: Viggo Mortensen (John Halder), Jasón Isaacs (Maurice), Jodie Whittaker (Anne), Steven Mackintosh (Freddie), Mark Strong (Bouhler), Gemma Jones (Madre), Anastasia Hille (Helen), Ruth Gemmeil (Elizabeth).

    John Halder enseña literatura en la universidad. Es un hombre honrado y bueno, casado, con dos hijos, pero con problemas personales. Halder publica una pequeña novela que, sin pretenderlo, es utilizada por varios líderes del nacionalsocialismo que acaba de llegar al poder, para apoyar su propaganda gubernamental. Ello hará posible el despegue de su carrera de escritor. Ese cambio de suerte en su vida le harán tomar decisiones, aparentemente sin importancia, pero que cada vez son más comprometedoras, y las consecuencias que acarrearán para las personas que le rodean serán cada vez más devastadoras.
    La película puede pecar, en determinados momentos, de un ritmo que se antoja excesivamente pausado, pero es ciertamente intensa en sus diálogos, también con claroscuros, como las imágenes, en lo que se dice y en lo que no se dice, en los silencios incómodos.

    En el reparto, habría que destacar la tripleta protagonista, Jodie Whittaker (a la que ya vimos hace un par de años en Venus, cinta que ganó en el Festival de Sevilla), un gran Jason Isaacs, que interpreta al amigo judío del protagonista, y sobre todo a Viggo Mortensen, soberbio en su papel de hombre tímido, en una encrucijada, forzado por la situación y el miedo a claudicar, a dejarse embaucar por los cantos de sirena que le presentan un futuro mejor, a caer seducido por el entorno, y le llevan a afiliarse, a uniformarse, a tomar decisiones casi imposibles, y elegir entre la amistad y la supervivencia. Su corazón le pide una cosa, pero su cabeza le dicta otra distinta.

    Good es una de esas películas que llegan en silencio, como de tapadillo, pero que merece ser vista, que te pega un pellizco en el estómago, y que va subiendo en intensidad, pausadamente, poco a poco, hasta llegar a la secuencia final, cuando la realidad se haga tristemente patente, con sus cristales rotos, las deportaciones y los campos de concentración.

     

     

  • Una secuela que no es tal

    ángeles y demoniosÁNGELES Y DEMONIOS

    Tras el enorme éxito, hace tres años, de la adaptación cinematográfica del best-seller de Dan Brown El código Da Vinci, también dirigido, como ésta, por Ron Howard, era inevitable que nos llegara una nueva aventura del investigador Robert Langdon, que por otra parte ya existía, aunque en esta ocasión, la traslación del papel al celuloide haya sufrido cambios considerables.

     

    Estados Unidos, 2009 (138’).
    Título original: Angels & demons.
    Director: Ron Howard.
    Producción: John Calley, Brain Grazer, Ron Howard.
    Guión: David Koepp y Akiva Goldsman, basado en la novela de Dan Brown,
    Fotografía: Salvatore Totino.
    Música: Hans Zimmer.
    Montaje: Daniel P. Hanley, Mike Hill.
    Intérpretes: Tom Hanks (Robert Langdon), Ewan McGragor (Camarlengo Patrick McKeena), Ayelet Zurer (Vittoria Vetra), Stellan Skarsgård (Comandante Richter), Pierfrancesco Pavino (Inspector Olivetti), Nikolaj Lie Kaas (Asesino), Armin Mueller-Stahl (Cardenal Strauss).

    De entrada convierte en secuela lo que en realidad era una historia anterior. Ángeles y demonios (la película) es la continuación de la cinta del 2006, cuando, en realidad, el libro se escribió, publicó y transcurre antes que él. Pero eso es lo de menos, es simplemente una licencia que se permite el director para que la historia pueda funcionar mejor (y no es la única diferencia respecto al libro)

    Tras el fallecimiento del Papa, el cónclave para elegir a un nuevo pontífice se reúne en el Vaticano. Mientras, en el CERN (acelerador de partículas) de Ginebra los experimentos para conseguir crear la antimateria (que entre sus posibilidades está la de ser un potente explosivo) dan resultado positivo. En Roma, los cuatro favoritos para convertirse en el nuevo Papa son secuestrados, y uno de los recipientes con antimateria es robado en las instalaciones del CERN. Después de que llegue un mensaje de los Illuminatti avisando de los futuros asesinatos de los secuestrados y la posterior destrucción del Vaticano, las altas esferas de la curia recurren, muy a su pesar, a solicitar la colaboración de Robert Langdon, para que les ayude en el caso.

    El libro original, con todas sus carencias e inexactitudes, que se verían después multiplicadas en El código Da Vinci, es al menos algo más radical que la película. Aunque eso era previsible viniendo de un gran estudio de Hollywood. Por ejemplo, uno de los grandes desafíos de la ciencia a la iglesia que aparecían sobre el papel (la llegada al Vaticano de la investigadora Vittoria Vetra en minishorts) se ha eliminado y modificado por completo, así como algunos personajes que se han unido en uno, otros que han desaparecido y un final ligeramente distinto al original.

    Ángeles y demonios tiene mucho ritmo, una vez que Langdon llega al Vaticano la cinta se convierte en una especie de capítulo de la serie 24, con la pareja protagonista recorriendo la capital italiana, metiéndose de lleno en las catacumbas, y poniendo en peligro sus vidas mientras el reloj corre en su contra.

    Tiene ritmo, tiene mucha acción, algunas escenas muy buenas, pero no hay que creer todo lo que se cuenta, no caigamos en la trampa de creer (como muchos hicieron con El código…) que lo que se dice es completamente cierto. Cine palomitero y poco más, mucho mejor que la primera (también es cierto), pero tampoco hay que alzar las campanas al vuelo.

  • El Enterprise despega de nuevo

    star treckSTAR TREK

    Desde que se supo que había en marcha un proyecto para llevar al cine una nueva entrega del fenómeno social que significó hace décadas la serie televisiva Star Trek, muchos empezaron a temer lo que nos podía deparar el resultado. Pero cuando se desveló, poco después, que era J. J. Abrams (creador de series como Felicity, Alias o Perdidos y director de la mejor entrega de las tres que se han hecho para el cine de Misión: Imposible), todos esperábamos con ansias que llegara el momento de poder ver el resultado final de lo que había creado. Y como se esperaba, no defrauda en absoluto.

    Estados Unidos, 2009 (121’).
    Título original:  Star Trek.
    Director: J.J. Abrams.
    Producción: J.J. Abrams y Lamon Lindelof.
    Guión: Roberto Orci y Alex Kurtzman, basado en la serie de televisión creada por Gene Roddenberry
    Fotografía: Daniel Mindel.
    Música: Michael Giacchino.
    Montaje: Maryann Brandon y Mary Jo Markey.
    Intérpretes: Chris Pine (James T. Kirk), Zachary Quinto (Spock), Eric Bana (Nero), Bruce Greenwood (Capitán Christopher Pike), Karl Urban (Dr. Leonard ‘Bones’ McCoy), Zoe Saldaña (Nyota Uhura), Simon Pegg (Scotty), John Cho (Hikari Sulu), Anton Yelchin (Pavel Chekov), Ben Cross (Sarek), Winona Ryder (Amanda Grayson), Chris Hemsworth (George Kirk), Jennifer Morrison (Winona Kirk), Rachel Nichols (Gaila), Leonard Nimoy (Spock, anciano).

     El destino de la galaxia depende de dos encarnizados rivales, James Tiberius Kirk, un joven de Iowa enganchado a las emociones fuertes y cuyo padre murió cuando él era un bebé luchando en una batalla espacial, y Spock, criado y educado en el planeta Vulcano, marginado por casi todos debido a su origen medio humano, que le hace vulnerable a las emociones y a los sentimientos que los vulcanianos rechazaron hace generaciones. Los dos se verán obligados a dejar a un lado las rencillas y luchar juntos para salvar el futuro del universo.

    El genio de Abrams ha conseguido lo que parecía imposible. La historia no plantea una continuación de lo que ya había ocurrido en la serie y las películas creadas hasta la fecha, antes al contrario, el director ha decidido centrarse en los orígenes de los personajes que ya eran conocidos, de dónde proceden, qué les llevó a ser compañeros en la nave Enterprise, a ser como son… Y aunque los más fanáticos seguidores de la serie pueden echar en cara algunas discrepancias, lo cierto es que Abrams se ha sacado de la manga una magnífica argucia (que no desvelaremos) y que permite hacer, no sólo verosímil y creíble tal cambio en la historia, sino que podría estar completamente en consonancia con la serie original, con su concepto, y con el modo en que la historia está concebida.

    Abrams ha dotado a la película de un ritmo endiablado que no da tregua, que deja sin respiración al espectador ya desde el principio, con unos efectos espectaculares y un sentido del tiempo increíble. Ha creado una cinta que será un hito en la historia del cine de ciencia ficción, de las películas espaciales, y ha usado para ello lo aprendido (y a veces utilizado también) en las series que le hicieron popular (la materia roja que es parte importante de la trama y de la resolución de este filme aparecía, en un aspecto semejante, como parte de uno de los inventos de Rambaldi en la serie Alias), quizás algo enrevesado en algunos momentos (sus series también lo son, y hay que seguirlas con atención desde el principio para poder captar todos los mensajes y todos los significados que pretende lanzar). Pero sin duda es una película fascinante, incluso para los que jamás han visto un solo capítulo de la serie original.

     

  • El viaje de la sirenita

    críticaPONYO EN EL ACANTILADO

    En una época en la que la animación intenta ser cada vez más realista, con la tecnología usando y abusando de los programas más avanzados de creación en 3D para lograr sus objetivos, es un placer que un maestro como Hayao Miyazaki siga creando magia con el mismo estilo, con la misma técnica (anticuada para muchos) de los dibujos animados clásicos, a mano, con los lápices de siempre, y en 2D, que ya usaba cuando dibujaba las míticas series Marco y Heidi.

     

    Japón, 2008.
    Título original: Gake no ue no Ponyo.
    Director y escritor: Hayao Miyazki.
    Producción: Toshio Suzuki.
    Fotografía: Atsushi Okui.
    Música: Joe Hisaishi.
    Montaje: Takeshi Seyama.
    Intérpretes: Diujos animados.

     

    El autor de las geniales El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke o El castillo ambulante, ha vuelto a sus orígenes, alejándose de historias que en cierto sentido eran más adultas, y que iban dirigidas a un público algo más maduro, y volviendo a la animación puramente infantil de sus comienzos (sobre todo de aquella Mi vecino Totoro) pero aunque la cinta está dedicada y dirigida a ellos, como en todas sus obras, Ponyo en el acantilado no sólo se disfrutará por los más pequeños. Antes al contrario, el universo mitológico de Miyazaki, con la ingente cantidad de dobles sentidos, de elementos significativos que acompañan a una historia que supuestamente es simple, hace que el espectador adulto pueda disfrutar de unas aventuras destinadas a un público que aún no ha cumplido los diez años.

    Sosuke es un niño de cinco años que vive en lo alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, encuentra a una pececita de colores atrapada en un tarro de mermelada. Él la rescata, la llama Ponyo y la guarda en un cubo verde de plástico. Sosuke y Ponyo sienten una profunda y mutua fascinación el uno por el otro. Él le promete que la protegerá y cuidará de ella. Pero el padre de Ponyo, Fujimoto, que en otro tiempo fue humano y ahora es un hechicero que vive en las profundidades marinas, la obliga a volver con él. Ponyo, que pese a su menudo tamaño es una poderosa princesa, se rebela, quiere ser humana, y volver con Sosuke, así que escapa, inconsciente de las consecuencias que ello puede traer al hacer que dos mundos distintos, que no deben mezclarse, lo hagan.

    Ponyo en el acantilado es una auténtica delicia, una verdadera joya, que se disfruta de principio a fin, con la historia y con el imaginario visual del gran maestro Miyazaki. La cinta, pese a haberse realizado (como ya hemos dicho) con la técnica clásica del dibujo a mano, en dos dimensiones, sin programas de última generación que ayuden, proporcionan una perfecta sensación de movimiento continuo (el mar es un personaje más, uno de los más importantes), y consigue que el espectador mantenga la atención en todo momento, ayudado por la magia que destila cada fotograma.

    Lo nuevo de Miyazaki es una auténtica maravilla, una joya de la animación, una película sencillamente fantástica e imprescindible.

     

  • El perfume del dinero

    críticaTHE INTERNATIONAL

    El director alemán Tom Tykwer debuta en la industria de Hollywood con una superproducción que se estrenará a nivel planetario (aunque algo parecido ocurrió con su versión de la novela El perfume) y que cambia el estilo y temática tratada en las cintas realizadas en su país, Soñadores de invierno, Corre Lola, corre y La princesa y el guerrero, de corte más intimista y que, con excepción de la segunda, apenas llegaron a verse fuera de las fronteras germanas.

     

    Estados Unidos, 2009 (119’)
    Título original: The International.
    Director: Tom Tykwer.
    Producción: Lloyd Phillips, Charles Roven, Richard Suckle.
    Guión : Eric Singer.
    Fotografía: Frank Griebe.
    Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer (Pale3).
    Montaje: Matilde Bonnefoy.
    Intérpretes: Clive Owen (Louis Salinger), Naomi Watts (Eleanor Whitman), Armin Mueller-Stahl (Wilhem Wexler), Ulrich Thomsen (Jonas Skarsen), Michel Voletti (Viktor Haas), Patrick Baladi (Martin White), Jay Villiers (Francis Ehames), Fabrice Scott (Nicholai Yeshinski), Haluk Bilginer (Ahmet Sunay), Luca Barbareshi (Umberto Calvini).Brunch (Teniente Becker).

    Salinger es un agente de la Interpol que lleva tiempo vigilando los movimientos de un poderoso grupo bancario con sede en Luxemburgo, intentando demostrar que están detrás de varios atentados terroristas y que trafican con armas que venden a países del tercer mundo para propiciar y facilitar los conflictos bélicos con los que enriquecerse. Pero todos los caminos parecen estar cortados, nada ni nadie le facilita el trabajo, y su vida corre peligro.
    La cinta no cuenta nada nuevo en realidad. Si acaso, que los malos dejan de ser rusos, árabes o terroristas, como venía siendo habitual hasta la fecha, y pasan a ser los poderosos bancarios de chaqueta y corbata. Aunque era algo que venía denunciándose desde hacía meses en diversos foros. El modo en que se cuenta tampoco es novedoso, incluso podría decirse que es demasiado obvio.

    Lo que destaca en la cinta es el uso de los elementos típicos que tiene, el manejo de la acción. El ejemplo más claro es la secuencia del tiroteo en el museo Guggenheim de Nueva York, de una factura sencillamente magistral. Aunque no es el único. El arranque está rodado de modo casi brillante, consigue que nos inmiscuyamos en la intriga sin que todavía nos haya contado prácticamente nada.

    El problema de la película es su final y su extrema complejidad. Después de haber estado dirigiéndonos por senderos peligrosos, demasiado enrevesados, a veces sin que lleguemos a comprender del todo lo que está ocurriendo, o de quién se está hablando, la historia concluye con una secuencia demasiado simple, que tira por la borda todo el camino que antes se ha recorrido, con elementos que resultan poco creíbles (¿dónde están los omnipresentes guardaespaldas del todopoderoso jefazo del banco?)

    No es la mejor de las cintas del director (que, como es habitual en sus creaciones, es el autor, junto a sus compañeros Heil y Klimek, de la banda sonora con su grupo Pale3), pero supera el examen de entrada en la industria de Hollywood con nota, no dejándose avasallar por los estudios, y abre las puertas a la esperanza de que en un futuro, de seguir trabajando allí, pueda hacer lo que realmente quiere, lo que tan bien sabe hacer, como ha demostrado en sus primeras obras, sobre todo en la deliciosa Corre Lola, corre.

     

  • Espías en la sombra

    crítica de cineMUJERES EN GUERRA

    La historia del cine nos ha dado una cantidad ingente de películas sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial (o cualquier otro conflicto bélico) en la que los protagonistas son casi exclusivamente hombres, y en el que las mujeres siempre han interpretado papeles accesorios, más que secundarios, de sufridoras en la retaguardia, y eso cuando aparecían. El director francés Jean-Paul Salomé (autor de Arséne Lupin o Belphegor, el fantasma del Louvre, que también contaba con Sophie Marceau como protagonista) ha querido darle a ellas el papel que se merecen, relatando esta historia basada en hechos reales, y sirviendo de homenaje a las mujeres que lucharon, y que dieron su vida por sus países en la este conflicto en particular, y por extensión, en cualquiera en general.

     

    Francia, 2008. (117’)
    Título original: Les femmes de l’ombre.
    Director: Jean-Paul Salomé.
    Producción: Eric Névé.
    Guión : Jean-Paul Salomé y Laurent Vachaud.
    Fotografía: Pascal Ridao.
    Música: Bruno Coulais.
    Montaje: Marie-Pierre Renaud.
    Intérpretes: Sophie Marceau (Louise Desfontaines), Julie Depardieu (Jeanne Faussier), Marie Gillain (Suzy Desprez), Déborah François (Gaëlle Lemenech), Moritz Bleibtreu (Coronel de las SS Heindrich), Maya Sansa (Maria Luzzato), Julien Boisselier (Pierre Desfontaines), Vincent Rottiers (Eddy), Volker Brunch (Teniente Becker).

    Tras el secuestro de un importante personaje, vital para el ejército aliado, un grupo de cinco mujeres es reclutado y lanzado en paracaídas a la Francia ocupada con una peligrosa misión: rescatar al secuestrado para evitar que el alto mando nazi conozca todos los detalles que él sabe sobre el inminente desembarco en Normandía, y asesinar al coronel Heindrich, jefe del contraespionaje alemán. El quinteto, en el que algunas de las mujeres han sido reclutadas a la fuerza (una suerte de Nikitas, chicas con antecedentes que serán perdonadas si aceptan) está liderado por Louise, experta francotiradora y viuda de un líder de la Resistencia, y entre ellas está Suzy, una ex-corista que fue amante de Heindrich.

    Una vez más, la cinematografía francesa demuestra su versatilidad, en ella son posibles todos los géneros, y (casi) siempre saben hacerlo bien. Eso sí, en todas sus películas hay algo (unas veces más claro que otras, incluso sin que se pueda precisar concretamente qué es, pero siempre está presente), que identifica a la película como gala, inconfundiblemente francesa. A veces para bien, otras para mal. Y en esta ocasión también es ciertamente perceptible ese algo que deja claro a todas luces que el filme está rodado en el país vecino.

    Aunque la historia que se narra está basada en hechos reales, es también evidente que se han realizado algunas modificaciones, algunos retoques, para hacerla más cinematográfica, para que la estética sea más de película, más comercial, y llame más al público, para que guste más.

    En unas ocasiones el objetivo se logra (las escenas de batalla, que están muy bien rodadas; o la secuencia del metro, que es un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas en cine),  pero en otras el resultado de la inventiva de los guionistas (es altamente improbable que ocurriera en la realidad), que notoriamente pretenden, como se ha mencionado, honrar a las mujeres que lucharon (casi) en las trincheras, es claro y patente, e inconfundible su intención: el ejemplo más claro es la secuencia en la que el director muestra a una de las heroínas, al intentar suicidarse con una pastilla de cianuro, desde un plano cenital, simulando una crucifixión con su cuerpo desnudo.

    Es un de esas películas que gusta ver, con un ritmo y un montaje que atraen al espectador, bien rodada, con una maravillosa reconstrucción del París ocupado, pero al que le falta algo para terminar de ser una cinta redonda, y se queda, simplemente, en una película que destila entretenimiento puro y duro.