Categoría: La película

  • Miedo a la soledad

    1501NACIDAS PARA SUFRIR

    Miguel Albaladejo es uno de los directores más prolíficos de nuestra cinematografía, ya que desde que debutó con La primera noche de mi vida (hace doce años) ha estrenado ocho filmes, en los que ha tocado tanto la comedia como el drama. En esta ocasión, con esta Nacidas para sufrir, se ha decantado por la primera (aunque no deja de lado cierto toque tristón) y de la que es mejor no desvelar demasiado de su argumento.

     

    {xtypo_code}España, 2009. (114’)
    Escrita y dirigida: Miguel Albaladejo.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Fotografía:  Kiko de la Rica.
    Montaje:  Pablo Blanco.
    Intérpretes: Adriana Ozores (Purita), Petra Martínez (Flora), Maria Alfonsa Rosso (Madre de Purita), Malena Alterio (Marta), Maria Elena Flores (Tía Josefa), Marta Fernández-Muro (Salvadora), Sneha Mistri (Maria Pilar), Mariola Fuentes (Mariana), Mari Franç Torres (Mari Carmen), Jorge Calvo (Cantante), Ricard Borras (Ciriaco).{/xtypo_code}

    Albaladejo se traslada al medio rural (que ya había tocado ligeramente en otras cintas) para contarnos la historia de Flora, una mujer que se ha dedicado toda su vida a cuidar de sus mayores, pero ahora, superados los setenta y tras la muerte de su tía teme quedarse sola y que sus sobrinas (a las que tuvo que cuidar tras la temprana muerte de los padres de las pequeñas) quieran llevarla a una residencia. Su única esperanza de salvación es Purita, la mujer que ha estado ayudándole a cuidar de sus parientes enfermos los últimos años.

    La cinta se sustenta en unas interpretaciones soberbias de la pareja protagonista, Petra Martínez y, sobre todo, Adriana Ozores (en su cuarta colaboración con Albaladejo), y en un buen guión, de marcado estilo realista, que mezcla las situaciones cómicas con el drama del miedo a la soledad (principal tema de la historia). Tiene algunos momentos que resultan forzados, y quizás se le pueda achacar el uso (y, pocas veces, abuso) de algún que otro tópico, pero ello impide que el director haya logrado una de sus mejores obras en esta cinta.

    Nacidas para sufrir tiene todos los ingredientes de una comedia romántica con una diferencia muy simple: sus protagonistas no son conscientes de estar en una comedia romántica. Todos los pasos y elementos incluidos en toda relación base para un filme de este género se encuentran en la cinta de Albaladejo.

    Un filme que deja buen sabor de boca, que provoca más de una carcajada, algún que otro pellizco, y que está repleto de verdad, que seguramente funcionará más por el boca a oreja que por una publicidad exacerbada, pero al que, por otro lado, le falta ese algo que hace que una película pase a la historia.

  • La guerra, tal cual

    1501EN TIERRA HOSTIL

    La última muestra de cine bélico en llegar a nuestras pantallas es, quizás, la menos bélica de todas. Pero tampoco lo necesita, ya que Kathryn Bigelow ha creado una de las mejores cintas del año (por no decir la mejor) y que será la más dura competidora de Avatar para los Oscar.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (121’)
    Título original: The hurt locker.
    Director: Kathryn Bigelow.
    Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal, Nicolas Chartier, Greg Shapiro.
    Guión: Mark Boal.
    Fotografía:  Barry Ackroyd.
    Música: Marco Beltrami, Buck Sanders.
    Montaje:  Chris Innis, Bob Murawski.
    Intérpretes: Jeremy Renner (Sargento William James), Anthony Mackie (Sargento J.T. Sanborn), Brian Geraghty (Owen Eldridge), Guy Pearce (Sargento Matt Thompson), Ralph Fiennes (Contratista Jefe), David Morse (Coronel Reed), Evangeline Lilly (Connie James), Christian Camargo (Tte. Coronel John Cambridge), Suhail Aldabbach (Hombre del traje negro), Christopher Sayegh (Beckham).{/xtypo_code}

    En tierra hostil nos cuenta el duro día a día de un grupo de artificieros del ejército de los Estados Unidos en Irak. Todo marcha medianamente bien hasta la muerte del jefe del grupo. Es entonces cuando toma el mando el sargento James, cuyo carácter temerario e impredecible hará que sus dos subordinados empiecen a valorar seriamente el riesgo que corren sus vidas cada día, y a plantearse si verdaderamente merece la pena continuar.

    Muchos han criticado a la directora (a la que muchos aún recordamos por aquella fantástica cinta que era El peso del agua, y mira que ha llovido desde entonces) por su falta de posicionamiento ideológico respecto a la intervención de su país en Irak. Pero es precisamente esto lo fundamental de la película, su mayor baza. Y es que lo que Bigelow hace es mostrar un riguroso planteamiento visual, valorando más el aspecto sensorial por encima de cualquier discurso propagandístico o crítico.
    En tierra hostil fue premiada por la crítica estadounidense y por el sindicato de directores del país, siendo la primera mujer en ganar el premio. Sin embargo, en los Globos de Oro perdió la batalla contra la insulsa Avatar. El próximo enfrentamiento entre ambas será en los Oscar, y podría darse el hecho de que Bigelow ganara a Cameron (lo cual no tendría nada de especial de no ser por que ambos estuvieron casados hace unos años).

    Estamos ante una película de gran intensidad, que mantiene en tensión durante casi todo el metraje. Bigelow dirige su maestría en el manejo de la puesta en escena, su utilización de los escenarios y la planificación de las escenas. La película, hasta el momento, que mejor ha mostrado cómo se siente la guerra de Irak, cómo viven allí los soldados, sin ningún atisbo de heroísmo, sin intentar lanzar mensajes demagógicos de ningún tipo, y con un reparto (desconocido) que actúa a un nivel excelente.

    Gran película, gran historia, a la que sólo le falta ganar el Oscar, más que nada para que la masa, el gran público, piense lo mismo.

  • Patinazo de Eastwood

    1101INVICTUS

    Decir que Clint Eastwood es un magnífico director no es nada nuevo. Antes al contrario, son varias las películas que demuestran este hecho. Pero también es cierto que todos los maestros se equivocan. Tres ejemplos claros: Francis Ford Coppola, que tras varias muestras de su enorme talento, metió la pata con Jack, o la reciente e insufrible Tetro; Steven Spielberg, por su lado, perpetró las dolorosas La guerra de los mundos y Amistad; y Tim Burton, maestro en tantos y tantos filmes, machacó su historial con aquel petardo que fue el remake de El planeta de los simios. Ahora le ha llegado el turno a Eastwood.

     

    {xtypo_code}Estado Unidos, 2009. (134’)
    Título original: Invictus.
    Director: Clint Eastwood.
    Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz, Lori McCreary, Mace Neufeld.
    Guión: Anthony Peckham, basado en la novela de John Carlin.
    Fotografía:  Tom Stern.
    Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens.
    Montaje:  Joel Cox, Gary Roach.
    Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Tony Kgoroge (Jasón Tshabalala), Patrick Mokofeng (Linga Moonsamy), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Adjoa Andoh (Brenda Mazibuko), Marguerite Wheatley (Nerine).{/xtypo_code}

    Y es que el bueno de Clint se dejó convencer por Morgan Freeman para llevar a la pantalla la novela de John Carlin sobre el final del apartheid en Sudáfrica y la transición a un país democrático de la mano de Nelson Mandela. A priori, una historia interesante, con un buen director, un buen guionista, un buen equipo técnico y un gran reparto. Pero sólo a priori.

    El argumento se centra en un acontecimiento en concreto, el mundial de rugby celebrado en el país en 1995, para ejemplificar el proceso político en el que Mandela metió al país. De este modo, salvando las distancias, Invictus se convierte en una más (con mayor calidad, eso sí, que algo debe tener el ser Clint Eastwood) de esas cintas que abundan, la mayoría de una ínfima calidad, en la que un mal equipo de una deporte cualquiera, que no le gana a nadie, acaba siendo el campeón del torneo de turno (teniendo en cuenta que la película está basada en un libro basado, a su vez, en hechos reales, tampoco puede decirse que haya destripado demasiado).

    Lo último de Eastwood es de lo más flojo que se le recuerda, rodada de modo correcto (no podemos olvidar quién está detrás de la cámara), pero que es una cinta previsible, con bastante menos intensidad de la que se le presuponía, basada además en un deporte que no tiene tanto interés en nuestro país, con varios momentos carentes de toda credibilidad (la secuencia en la que el equipo, hasta entonces, bastante partidario del régimen anterior, acude a regañadientes a un gueto a jugar con los niños negros es el ejemplo más claro).

    El trabajo de Morgan Freeman es el de un gran actor, pero el resultado final no es el que se esperaba. Invictus es una cinta floja, previsible, demasiado larga y con una historia que pierde lo más interesante de la historia (todo lo que tiene que ver con el mandato de Nelson Mandela) a favor de una historia más baladí, centrada en el triunfo deportivo de un equipo segundón.

  • Poco brillo

    1501

    NINE

    Después de haber dirigido Chicago, uno de los mejores musicales de los últimos años, Rob Marshall vuelve al género con este homenaje al cine de Fellini, una película que llevaba muchos años deseando realizar. Nine es, efectivamente, una revisitación (vía musical teatral) de 8 y medio, la película en la que el realizador italiano escarbaba en la angustia del director en crisis, sumido en una crisis creativa justo cuando está a punto de empezar el rodaje de su nueva obra.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (118’)
    Título original: Nine.
    Director: Rob Marshall.
    Producción: John DeLuca, Rob Marshall, Marc Platt, Harvey Weinstein.
    Guión: Michael Tolkin y Anthony Minghella, basado en el musical de Broadway, basado en la película 8 y medio, de Federico Fellini.
    Fotografía:  Dion Beebe.
    Música: Andrea Guerra.
    Montaje:  Claire Simpson y Wyatt Smith.
    Intérpretes: Daniel Day-Lewis (Guido Contini), Marion Cotillard (Luisa Contini), Penélope Cruz (Carla), Nicole Kidman (Claudia Jenssen), Judi Dench (Lili), Kate Hudson (Stephanie), Sophia Loren (Mamma), Fergie (Saraghina), Ricky Tognazzi (Dante), Giuseppe Cederna (Fausto), Elio Germano (Pierpaolo).{xtypo_code}

    La  nueva cinta de Marshall es, pues, un poco redundante. Y aunque no es la primera adaptación de una obra de teatro, ni de una película, lo diferente es que ésta no aporta nada nuevo. Ni siquiera en los números musicales, la mayoría de ellos interpretados por actores y actrices que ni saben cantar ni saben bailar (el resultado queda medianamente bien por la magia del cine, del montaje y de la planificación, que oculta en numerosas ocasiones los pies del intérprete), y que en diversos momentos recuerdan alarmantemente a los ya utilizados por Marshall en Chicago (hasta alguna de las melodías se parecen a las utilizadas en aquella ocasión).
    Guido Contini es un exitoso director de cine. Está a punto de empezar el rodaje de su nueva película, pero tiene un pequeño problema: no tiene guión, ni ninguna idea de lo que va a rodar. Además, todas las mujeres de su vida se le presentan para intentar aportarle alguna idea o meterle en más problemas.

    Nine tiene un par de buenos números musicales, que son los que se recuerdan y los que se quedan. Concretamente los de Kate Hudson y, sobre todo, Fergie (aunque la interpretación que destaca sobre todas ellas es la de la francesa Marion Cotillard, ganadora del Oscar el pasado año por su papel en La vie en rose). El resto no destaca demasiado, demasiado brillo de lentejuelas, pero poca fuerza e intensidad.
    No es este el mejor musical, precisamente. Se le ha dado más bombo del que merece, y ni siquiera Day-Lewis, que tan bien acostumbrados nos tenía a buenas interpretaciones, puede brillar en una película en la que la parafernalia, el brillo y, sobre todo, la fuerza, se han quedado atrás, víctima de las tijeras y de las malas elecciones en la sala de montaje.

  • El paisaje como protagonista

    1501HIERRO

    Tras numerosos y reconocidos trabajos en el mundo de la publicidad y la post-producción, Gabe Ibáñez debuta en la dirección con esta cinta que, equivocadamente, muchos piensan (antes de su visionado) que es una cinta de terror. Nada que ver. Hierro es más un filme de intriga, o incluso un drama sobre la pérdida, que otra cosa.

     

    {xtypo_code}España, 2009 (91’)
    Director: Gabe Ibáñez.
    Producción: Álvaro Augustín, Jesús de la Vega.
    Guión: Javier Gullón.
    Fotografía:  Alex Martínez.
    Música: Zacarias M. de la Riva.
    Montaje:  Quique García i Vila.
    Intérpretes: Elena Anaya (María), Bea Segura (Laura), Andrés Herrera (Antonio), Mar Sodupe (Tania), Miriam Correa (Julia), Javier Mejía (Matias), Kaiet Rodríguez (Diego).{/xtypo_code}

    En algunos momentos puede recordar a Plan de vuelo: Desaparecida (aquella peli con Jodie Foster desatada en un avión que cruzaba el Atlántico desde Berlín a Nueva York); de hecho, en principio, es muy similar (durante un viaje en ferry a la isla de Hierro, donde van a pasar unas vacaciones, una madre pierde a su hijo, que desaparece sin que nadie haya visto nada). Aunque las diferencias con la cinta americana son más que evidentes: para empezar, lo que en aquella ocupaba toda la cinta, en esta es apenas una cuarta parte de la misma, ya que la historia se centra meses después, cuando la madre de la criatura (una grandísima Elena Anaya) recibe la llamada de los policías del lugar anunciándole la aparición del cadáver de un niño y ella debe volver al paisaje marciano de la isla. Sin olvidar que, aquí, la protagonista no es una superheroína que se enfrenta (y gana) a los malos con bombas incluidas y todo, sino una auténtica sufridora, que sale malherida (en cuerpo y alma) de los enfrentamientos y de los retos que la vida le ha puesto por delante.
    Ibáñez ha planteado una historia en la que la isla y sus paisajes entre oníricos y alienígenas son los coprotagonistas de la historia.

    Hierro nos presenta algunas de las imágenes más bellas del cine español reciente, aunque para los amantes de las cintas de explosiones y espectaculares efectos variados eso les diga y les sirva de más bien poco. Cierto que en ocasiones puede dar la sensación de que se pierda entre tanto preciosismo y se olvide un poco de la historia, pero la mayoría de las veces consigue el resultado buscado, y pega ese pellizco en el estómago que el argumento necesita.

    La cinta ha recorrido diversos festivales, y en Sitges su protagonista recibió el premio a la mejor actriz, una Elena Anaya (una debilidad personal confesable) que está soberbia, y que se muestra tan poco pudorosa como siempre, en una película que no se presta a la presencia de escenas que inviten quitarse la ropa.

  • Más de lo mismo

    1501¿QUÉ FUE DE LOS MORGAN?

    Lo de la comedia romántica americana empieza a tomar un cariz ciertamente peligroso y a presentar síntomas que demuestran (salvo contadísimas excepciones) un agotamiento del género más que palpable. Al menos en cuanto a ideas se refiere porque en cuanto a taquilla, la cosa sigue funcionando (lamentablemente, el público parece que sigue apoyando unas historias que dejaron de tener sentido y dejaron de ser originales hace ya bastantes años).

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (103’)
    Título original: Did you hear about the Morgans?
    Escrita y dirigida por: Marc Lawrence.
    Producción: Martin Shafer, Liz Glotzer.
    Fotografía:  Florian Ballhaus.
    Música: Theodore Shapiro.
    Montaje:  Susan E. Morse.
    Intérpretes: Hugh Grant (Paul Morgan), Sarah Jessica Parker (Meryl Morgan), Sam Elliott (Clay Wheeler), Mary Steenburgen (Emma Wheeler), Elizabeth Moss (Jackie Drake), Michael Kelly (Vincent), David Call (Doc D. Simmons), Kim Shaw (Enfermera Kelly), Wilford Brimley (Earl Granger), Gracie Lawrence (Lucy Granger).{/xtypo_code}

    Esta ¿Qué fue de los Morgan? es un claro ejemplo de ello. La cinta está dirigida por Marc Lawrence, quien ya ha dirigido otras varias películas del mismo estilo; y protagonizada por Hugh Grant (¿qué vamos a decir de él, tan acostumbrados como estamos a verle balbucear, gesticular, enamorarse y enamorar a la prota de turno en numerosas ocasiones?), y los gags son reiterativos, mil veces vistos (el de Grant con el oso es tan previsible que más que carcajadas llega a provocar bostezos).
    Porque esta historia, no nos engañemos, no es nueva. Las vicisitudes de una pareja de urbanitas con problemas, un matrimonio de pijos de la gran ciudad a los que el departamento de protección de testigos traslada a la América profunda y rural, y sus consecuentes ‘enfrentamientos’ con un medio que desconocen y temen (el silencio de una noche sin gritos ni sirenas, los animales de cualquier tipo, la ausencia de luces de neón…) ya lo hemos visto otras veces (en las diversas cadenas televisión ya han emitido cien veces ese filme con Tim Allen y Kirstie Alley que se llama A las duras y a las maduras que viene a contarnos lo mismo).

    Estamos ante una película simple, con muy pocas pretensiones, aburrida en múltiples momentos, con una dirección plana, y una Sarah Jessica Parker en estado de desgracia, arruinando todas las secuencias en las que aparece. Su pareja en la pantalla está más o menos como siempre, gustando a quien ya le gustaba, desagradando a quien no podía verle. Aunque los mejores momentos los ofrecen los secundarios, sobre todo los encontronazos de los ayudantes, demasiado breves en pantalla. Esos sí que provocan la sonrisa, porque carcajadas, lo que se dice carcajadas, no hay ni una sola en toda la película.

  • Muñecos rotos

    1501NÚMERO 9

    Auspiciado por dos pesos pesados de la industria como son Tim Burton y Timur Bekmambetov (autor de la saga Guardianes de la noche y Guardianes del día, además de Wanted, aquella cinta de las balas con efecto) el director Shane Acker debuta en el largometraje con esta historia post-apocalíptica, en la que recupera su mayor éxito hasta la fecha, un cortometraje de mismo título y semejante historia que hace cinco años le llevó a las puertas de los Oscar.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009.(79’)
    Título original: 9.
    Dirección: Shane Acker.
    Producción: Timur Bekmambetov, Tim Burton, Dana Ginsburg, Jinko Gotoh, Jim Lemley.
    Guión:  Pamela Pettler.
    Música: Deborah Lurie.
    Montaje:  Nick Kenway.
    Intérpretes: Animación.{/xtypo_code}

    Lo que los personajes de aquel corto no tenían, y sí tienen en la película, es voz. De hecho, la primera intención de Acker era crear una película muda (algo que no es tan descabellado como parece, de hecho, si recuerdan una reciente obra maestra de la animación como Wall-E, los diálogos no aparecen hasta que la cinta ya está muy avanzada). En esta Número 9 ocurre algo parecido, ya que en las primeras secuencias, el protagonista deambula en solitario y en silencio por un planeta deshabitado y destruido, sin diálogos, y el resultado funciona.

    La historia, como decimos, es la misma que la de su afamado corto, aunque estirada y con los convenientes añadidos para que no resulte cansina. El planeta ha sido víctima de una guerra entre los humanos y las máquinas. La vida ha desaparecido de la faz de la Tierra, sólo un grupo de seres extraños, una especie de muñecos de trapo, deambulan por el desolado lugar buscando la salvación.

    El filme de Acker, al igual que ya ocurría con el corto del que procede, es una potente obra con un alto nivel estético, pero al contrario que en aquella, la intensidad de la ambición en la temática ha bajado y el interés narrativo ha perdido bastante. Y, pese a su brevedad, tiene algunos momentos reiterativos, algunas escenas que se notan alargadas (no en vano, como decimos, la historia ya la contó el director en un corto de once minutos).

    No es una obra de arte, pero sí un nuevo punto de vista, una nueva alternativa para los aficionados a la animación para adultos (aunque ese tema tampoco está tan claro en esta Número 9, el que esté destinada a un público adulto), una nueva ventana que se abre para un público con cierto criterio estético y artístico.

  • Después del Apocalipsis

    1701BIENVENIDOS A ZOMBIELAND

    Los muertos vivientes, los no-muertos o los zombies, como quieran llamarlos, han sido desde hace décadas un caldo de cultivo interesante que ha dado multitud de películas, algunas incluso de gran éxito, y que casi siempre se han insertado dentro del género de terror. En alguna ocasión (escasa, eso sí) el director de turno se ha decantado por la comedia. Pero en esta que hoy nos traemos entre manos, el debutante Ruben Fleischer se lanza de lleno a la comedia más cazurra e irreverente dando vida a una cinta muy divertida llena, eso sí (como bien pide el género), de sangre y vísceras.

     

    Estados Unidos, 2009. (86’)
    Título original: Zombieland.
    Dirección:  Ruben Fleischer.
    Producción: Gavin Polone.
    Guión: Rhett Reese, Paul Wernick.
    Fotografía: Michael Bonvillain.
    Música: David Sardy.
    Montaje: Alan Baumgarten.
    Intérpretes: Woody Harrelson, Jeese Eisenberg, Emma Harrelson, Abigail Breslin, Bill Murray, Amber Heard, Derek Graf.

    La historia está narrada en primera persona, a modo de road movie, con un protagonista que pretende cruzar el país para buscar a sus padres después de que se haya desatado una epidemia que ha convertido a todo el mundo en zombies sedientos de sangre.

    Aunque la película no llega a ser una sátira (más bien es una versión cómica de lo que otros se han tomado demasiado en serio), lo que sí puede verse como tal es el papel que interpreta un gran Woody Harrelson. Su personaje recuerda a otros varios que le hemos visto interpretar en diversas cintas, de modo respetuoso en aquellas, pasado de rosca y algo irreverente en ésta.

    Bienvenidos a Zombieland es una cinta post-apocalíptica, una historia que nos sitúa en el fin de los tiempos. Pero nada es triste, antes al contrario. Hay grandes dosis de humor en una película que, por otro lado, no tiene más pretensiones que esa.
    Bien dirigida, bien interpretada (gran Harrelson y sigue despuntando la jovencísima Abigail Breslin, aquella niña que sigue siéndolo y que saltó a la fama con Pequeña Miss Sunshine), con varios momentos para recordar (desde el comienzo con un tratamiento de la infografía en las reglas de supervivencia magnífico) y unos cuantos gags divertidísimos (todo Bill Murray, por ejemplo), Bienvenidos a Zombieland es toda una sorpresa. No esperen encontrarse una cinta sesuda, por supuesto, ni una película de terror ‘seria’ (entiéndanme bien, el terror nunca es serio). Lo que Fleischer ha pretendido hacer aquí, y ha conseguido, es un puro divertimento, una cinta para pasar un buen rato, reír con ganas, entretenerse, disfrutar con litros y litros de sangre (falsa) y vísceras (más falsas) y poco más.

    Cumple su objetivo, y eso es suficiente. Porque no todas las películas lo logran,

  • ¿Un nuevo cine?

    1701AVATAR

    De lo nuevo de James Cameron (esta Avatar) se ha escrito más (bastante más) antes de su estreno que después de éste. En cierto sentido, tiene su lógica (sólo hace cinco días que llegó a las pantallas y hace bastantes meses que se empezó a hablar de ella). Pero el caso es que se ha dicho mucho, y se ha escrito más, referente a que el director de Terminator y de Titanic (ha hecho muchas más, pero parece que todo el mundo le recordará por éstas) ha conseguido revolucionar el cine, que Avatar va a hacer historia y que cambiará para siempre el modo en que el público interacciona con la película. El problema es evidente: que todo esto se ha dicho antes de ver la película, sin poder comprobar si todo ello es cierto.

    Estados Unidos, 2009. (153’)
    Escrita y dirigida: James Cameron.
    Producción: James Cameron, Jon Landau.z.
    Música:  James Horner.
    Fotografía:  Mauro Fiore.
    Montaje:  James Cameron, John Refoua, Stephen Rivkin.
    Intérpretes: Sam Worthington, Zoë Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel Moore, CCH Pounder, Wes Studi, Laz Alonso, Dileep Rao.

    La gran baza de la cinta es más que evidente: su aspecto visual, la construcción y la estética de ese nuevo mundo que es Pandora, su naturaleza y todos sus seres. Pero volvemos a lo de siempre, a lo que ya hemos repetido hasta la saciedad: una buena estética, unos efectos visuales potentes, no son suficientes para hacer una buena película, si no van acompañados de una gran historia. Cosa que, en esta ocasión, no ocurre.

    Avatar es una historia de amor en tiempos de guerra. Un amor interracial (ciertamente cursi) y un amor a la naturaleza aún mayor. Pero el mensaje se centra en una crítica a las invasiones de territorios (los humanos, con la Tierra prácticamente desolada, acuden a un planeta para obtener de él un mineral carísimo con el que hacer un gran negocio) y la guerra preventiva (explicada y mostrada de modo muy tosco). Pero lo peor es que en los momentos de mayor conflicto, los momentos de lucha, los enfrentamientos más cruentos, tienen en la mayoría de ocasiones aspecto de videojuego.

    Dicen que para disfrutar Avatar en todo su esplendor hay que verla en su versión en tres dimensiones, aunque esto sólo es válido para las secuencias creadas digitalmente (según la productora, el 60% del metraje), donde (ahí sí hay que dar la razón) la cinta creada por Cameron es espectacular.

    No conviene contar mucho del argumento, para ello ya está el trailer (en cuatro minutos se cuenta toda la película) y de hecho la historia (como todas las grandes producciones que provienen de Hollywood en los últimos tiempos) no es tan compleja como alargada (dos horas y media).

    Con un parón en la intensidad del ritmo casi a mitad del metraje, Avatar es una cinta que supuestamente revolucionará el mundo del cine. Estéticamente espectacular, con una construcción visual impresionante (la naturaleza de Pandora es maravillosa), la obra de Cameron conquistará al público, aunque es dudoso que dicha revolución llegue. Más que nada porque pocas veces se podrán gastar 300 millones para realizar una película.

  • Una sátira muy suave

    2101ALGO PASA EN HOLLYWOOD

    No es una novedad utilizar el mundo del cine para contar una historia. Han sido numerosas las cintas que tienen por argumento el cine, los rodajes, la industria… El cine dentro del cine, vamos. Desde clásicos como El crepúsculo de los dioses, a cintas más recientes como Tropic Thunder, sin olvidar obras fundamentales como El juego de Hollywood de Robert Altman o tan variopintas como Cómo conquistar Hollywood (una de las debilidades no confesadas de este que les habla).

    Estados Unidos, 2009. (106’)
    Título original: What just happened.
    Dirección:  Barry Levinson.
    Producción: Mark Cuban, Robert de Niro, Barry Levinson, Art Linson, Jane Rosenthal.
    Guión: Art Linson, basado en su propia novela.
    Fotografía: Stéphane Fontaine.
    Música: Marcelo Zarvos.
    Montaje: Hank Corwin.
    Intérpretes: Robert de Niro (Ben), Catherine Keener (Lou), Sean Penn (Sean Penn), Bruce Willis (Bruce Willis), John Turturro (Dick Bell), Robin Wright Penn (Kelly), Stanley Tucci (Scott Solomon), Kristen Stewart (Zoe), Michael Wincott (Jeremy Bruell).

    En esta cinta, dirigida por el irregular Barry Levinson, que cuenta con un cada vez más flojo Robert de Niro como protagonista y productor, y basada en una novela del productor Art Linson (que cuenta sus propias experiencias), Algo pasa en Hollywood (por cierto, otra muestra de una mala traducción de un título original) cuenta las desventuras de un productor durante dos semanas duras de su vida, en las que tiene que lidiar con un director que se niega a remontar su película, a las exigencias de una estrella, a otras sanguijuelas varias de la industria, mientras sufre las presiones de sus jefes e intenta mantener lo poco que queda vivo de la relación con su familia.

    Algo pasa en Hollywood tiene algunos momentos en los que se puede percibir la sátira que intenta plasmar, los juegos de poder que se ocultan en la industria y las miserias del negocio. El problema es que, estando detrás uno de los grandes estudios, como es el caso, se podía prever que no iba a haber tanta mala hostia como se podría esperar. Si a ello le sumamos que Levinson es un director que no es muy propicio a morder la mano que le da de comer, el resultado es este, una cinta que pretende ser mordaz, pero que se queda en una película ligera, mucho más suave que otras (como la del maestro Altman, por ejemplo, donde, por cierto, también aparecía Bruce Willis interpretándose a sí mismo, como en ésta)

    El argumento va de un lado a otro sin mucho acierto en casi todo su metraje, pasando de una de las historias a otra (del director a la estrella quejosa, a los problemas familiares…), resultando muy previsible en la finalización de todas ellas. No es tan mordaz como pretende, incluso tiene momentos que son hasta aburridos, provocados por un ritmo cansino. Si a ello le sumamos el hecho de que ninguno de los protagonistas está en su mejor momento (de Niro lleva años lejos de sus grandes trabajos), el resultado es éste, una película con un argumento que se prevé interesante, pero que (como en otras ocasiones) carece de la mordacidad que se le presupone.