Categoría: La película

  • Spider-Man. Lejos de casa: Héroes de excursión

    Spider-Man. Lejos de casa: Héroes de excursión

    Como los superhéroes también son, en el fondo, seres humanos, también terminan agotándose, agobiados por las responsabilidades y, al menos por una temporada, buscan tomarse unas vacaciones. Ese es el caso de Peter Parker (o Spider-Man), quien después de los hechos acontecidos en Vengadores: Endgame, y de que su mayor protector desapareciese, solo quiere descansar. Así, decide irse con su clase a una excursión por distintas ciudades de Europa, donde espera poder declararse a MJ.

    Pero los planes se tuercen cuando Nick Furia aparece para pedirle que les ayude a vencer a unas criaturas elementales (seres hechos de arena, piedra, agua y fuego) que han surgido provocando el caos. El joven Parker deberá decidir si quedarse con sus amigos o enfrentarse junto al equipo de Furia y el apoyo de Mysterio, un héroe procedente de otra dimensión, abierta con el chasquido de Iron Man, para evitar la destrucción del continente.

    Estados Unidos, 2019 (129′)
    Título original: Spider-Man: Far from home.
    Dirección: Jon Watts.
    Producción: Kevin Feige, Amy Pascal.
    Guión: Chris McKenna, Eric Sommers.
    Fotografía: Matthew J. Lloyd.
    Música: Michael Giocchino.
    Montaje: Leigh Folsom Boyd, Dan Lebental.
    Intérpretes: Tom Holland (Peter Parker / Spider-Man), Jake Gyllenhaal (Quentin Beck / Mysterio), Zendaya (MJ), Marisa Tomei (May Parker), Samuel L. Jackson (Nick Furia), Cobie Smulders (Maria Hill), Jon Favreau (Happy Hogan), Jacob Batalon (Ned Leeds), Angourie Rice (Betty Brant), Tony Revolori (Flash Thompson), Remy Hii (Brad Davis).

    Cierre de una fase

    Con Spider-Man: Lejos de casa se cierra definitivamente (ahora sí) la fase 3 del universo MCU llegando a los 3000 minutos de duración total y dando todo el sentido (como se venía diciendo desde la anterior) a la declaración de amor paterno-filial “I love you three thousand”. Y se cierra cambiando el tono de modo radical, centrándose en un humor que está presente en todo momento, algunos verdaderamente delirantes, que aligera de modo evidente la seriedad de las cintas anteriores.

    Ello provoca que el resultado, aunque sin ser para nada malo, sí se queda por debajo de lo deseado. Es una película divertida, mucho, más centrada en los asuntos amorosos de Parker (y alguno de sus amigos) que en las escenas de acción, alguna además demasiado aparatosa y recargada. Se ve con facilidad, se disfruta, se goza, a pesar de cierta previsibilidad. Se ha hecho una cinta conscientemente delirante. Tanto que a veces, por ese afán de los norteamericanos de destruir Europa (y quedar como los salvadores) recuerda a aquella ida de olla que era Team America: La policía del mundo (que Trey Parker dirigió en 2004).

    Las piezas encajan y los momentos más serios (alguno hay) se conectan bastante bien con los más leves, esos de los estudiantes de paseo por el viejo continente o en las que Gyllenhaal se ríe de sí mismo con un personaje glorioso. Posiblemente no pasará a la historia (aunque es mejor de lo que pareciera), pero cumple con creces sus objetivos. Incluso en algunos momentos (sobre todo en esa escena post-créditos) pilla por sorpresa a muchos y, quizás, abre alguna puerta a lo que en breve será la cuarta fase del MCU, que nos llevará por caminos hasta ahora no transitados.

    Más críticas en https://happyphantomblog.wordpress.com.

  • La (Des)Educación de Cameron Post: La conducta inadecuada

    La (Des)Educación de Cameron Post: La conducta inadecuada

    A pesar de que en nuestro país se haya estrenado tres meses más tarde, lo cierto es que esta muy interesante La (des)educación de Cameron Post es anterior (casi un año) a la más floja Identidad borrada, con la que comparte temática y (en cierto modo) estructura argumental.

    Ganadora del Gran Premio del Jurado en Sundance y de la Espiga de Plata y el Premio del Jurado Joven en Valladolid, La (des)educación de Cameron Post es más potente, más solvente, y ofrece un mayor deleite cinematográfico, abordando un tema de los que cabrean, de los que uno lamenta que sigan existiendo en estos tiempos.

    Como en aquella, una adolescente (la Cameron del título), al ser descubierta en actitud íntima con una amiga, es enviada por sus padres adoptivos a un centro de rehabilitación cristiano que, bajo el nombre de La promesa de Dios, pretende ‘curar’ a esas personas ‘desviadas’ que, como ella, sienten atracción por otras personas del mismo sexo al suyo.

    Estados Unidos, 2018 (91′)
    Título original: The miseducation of Cameron Post.
    Dirección: Desiree Akhavan.
    Producción: Cecilia Frugiuele, Jonathan Montepare, Michael B. Clark, Alex Turtletaub.
    Guión: Desiree Akhavan, Cecilia Frugiuele, basado en el libro de Emily M. Danforth.
    Fotografía: Ashley Connor.
    Música: Julian Wass.
    Montaje: Sara Shaw.
    Intérpretes: Chloë Grace Moretz (Cameron Post), John Gallagher Jr (Reverendo Rick), Sasha Lane (Jane), Forrest Goodluck (Adam), Marin Ireland (Bethany), Owen Campbell (Mark), Jennifer Ehle (Dra. Lydia Marsch), Kerry Butler (Ruth), Quinn Shephard (Coley), Emily Skeggs (Erin), Melanie Ehrlich (Helen), Isaac Jin Solstein (Steve), Dalton Harrod (Jamie).

    Huir del morbo gratuito

    Akhavan acierta de pleno al huir del morbo gratuito, y demuestra un enorme cariño por sus personajes, a los que dota de una entidad en la que no cabe la confusión. Cameron sabe lo que siente, no hay conflicto en su interior. El enfrentamiento viene de fuera, de aquellos que la ven como enferma, como desviada, cuando lo que la inundan son una infinidad de dudas.

    Dudas de un adolescente que está buscando su lugar en el mundo y que lucha contra esos elementos externos que pretenden modificar su conducta y destruir su identidad. Así, La (des)educación de Cameron Post se centra en la protagonista, cada vez más convencida de una identidad sexual que desde fuera se empeñan en modificar.

    Estéticamente, Akhavan también acierta en el modo de plantear la planificación de la cinta. Tras empezar con primeros planos, tanto de la protagonista como de elementos fragmentados y desestructarados, que muestran su desubicación en el mundo, pasa a planos generales y abiertos en los que Cameron forma parte de una totalidad en la que debe integrarse, un mundo (el centro reformatorio) en el que tratan de despojar de toda diferencia usando uniformes comunes para todos, ejercicios programados…

    Reflexión sobre la individualidad

    Y es cuando Cameron reflexiona sobre su individualidad, cuando se percata que no es culpable de ningún delito, los planos se cierran de nuevo, pero centrando al personaje en la pantalla. Ella se convierte en el centro de su propia vida, abriéndose al mundo, pasando de los muy escuetos “OK” de su llegada, al casi epitáfico “No tenéis ni idea de lo que estáis haciendo” que le espeta a uno de los directores al ser consciente de las injusticias que está viviendo allí dentro.

    En el terreno interpretativo, Chloë Grace Moretz nos regala el que (muy posiblemente) es el mejor trabajo de su carrera, sabiendo expresar la gestualidad no verbal que infunde de manera fantástica a su personaje. También cabría destacar el retrato de los dos educadores, la psiquiatra que trata a todos los jóvenes internos, y su hermano, un ser en el fondo débil y solitario, que se enorgullece de haberse curado de la homosexualidad, y que ahora trata de corregir a otros su malos comportamientos.

  • Toy Story 4: La vida sigue después de Andy

    Toy Story 4: La vida sigue después de Andy

    Ejemplo claro de personajes que crecen con los espectadores que los acompañan en el camino, Woody, Buzz y compañía vieron la luz hace casi un cuarto de siglo. Aunque Toy Story 4 está en apariencia destinada a los más pequeños, a nadie se le escapa que los que empezamos el camino con ellos aquel 1995, disfrutaremos tanto o más que ellos.

    En principio hay que agradecer la existencia de Toy Story 4, que no debería existir. Todo apuntaba a que la historia se iba a quedar en trilogía con la desaparición de escena de Andy, ese niño al que todos los juguetes aman (sobre todo Woody), que ya ha crecido lo suficiente para ir a la universidad y dejar de lado a los muñecos que le acompañaron durante la infancia.

    Ahora, la nueva dueña es Bonnie, quien en su primer día de escuela, crea con basura un pequeño juguete, Forky. Está obsesionado con que su sitio es la papelera, lo que ocasionará una enorme aventura en la que Woody y los demás tratarán de salvar al despistado juguete, por lo que significa para Bonnie, y evitar que ésta sufra con su pérdida.

    Estados Unidos, 2019 (100′)
    Título original: Toy Story 4.
    Dirección: Josh Cooley.
    Producción: Mark Nielsen, Jonas Rivera.
    Guión: Andrew Stanton, Stephany Folsom.
    Música: Randy Newman.
    Montaje: Alex Geddes.
    Intérpretes(voces originales): Tom Hanks (Woody), Tim Allen (Buzz Lightyear), Annie Potts (Bo Peep), Tony Hale (Forky), Keegan-Michael Key (Ducky), Madeleine McGraw (Bonnie), Christina Hendricks (Gabby Gabby), Jordan Peele (Bunny), Keanu Reeves (Duke Caboom), Ally Maki (Giggles McDimples), Jay Hernandez (Padre de Bonnie), Lori Alan (Madre de Bonnie), Joan Cusack (Jessie).

    La estructura narrativa

    La estructura narrativa no decae en ningún momento, ya que nada parece funcionar para arreglar los desaguisados que van surgiendo en el camino. Y cada intento por arreglar los embrollos en los que los personajes se meten solo provoca nuevos problemas. Mención aparte de ese, por momentos adorable, por momentos insufrible, Forky (el Jar Jar Binks de la saga Toy Story), es interesante también que son otros personajes los verdaderamente destacables en la trama, casi todos ellos femeninos. Aunque la pareja protagonista de la saga (Woody y Buzz) tiene, como no podría ser de otro modo, gran importancia en el desarrollo de los acontecimientos,

    Desde la reaparición de Bo-Beep (que ha crecido infinitamente desde la última vez que la vimos), a la diminuta Giggles McDimples, o a una ‘malvada’ de entidad como Gabby Gabby (que no podía tener mejor voz -original- que la de Christina Hendricks, por cierto). Y no es ella la única voz popular entre los nuevos personajes (ahí está también el amigo Keanu Reeves, por ejemplo).

    Toy Story 4 no llega al nivel de las anteriores (el tercer capítulo dejó el listón muy alto con una obra casi perfecta), pero estamos ante una película muy divertida, muy emotiva, con momentos que provocan la lágrima. Los diversos mensajes funcionan, y en la mente de la hasta ahora figura paternal de Woody, que ahora acoge bajo sus protectoras alas a Forky, crece la sensación de desplazamiento, múltiples neurosis, que le llevan a plantearse cuál es su función en la vida, una vez que el niño al que debe proteger y alegrar, le deja de lado. La saga puede continuar ahora con el nuevo giro con el que termina. Esperemos que si algún día termina, lo haga con la calidad obtenida hasta ahora.

  • Largo viaje hacia la noche: La estética de lo onírico

    Largo viaje hacia la noche: La estética de lo onírico

    LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE

    Al igual que hiciera en su primera y anterior película, el realizador chino Bi Gan, en este su segundo trabajo, Largo viaje hacia la noche, sitúa la acción en su ciudad natal Kaili. Allí regresa el protagonista, Luo Hongwu, después de muchos años fuera de ella. Y lo hace para buscar a la mujer que años atrás amó y a la que no ha podido olvidar, y de la que lo poco que recuerda es que ella dijo que se llamaba Wan Qiwen

    Avalada por la mayor parte de la crítica como una obra maestra indiscutible, la película es un viaje hermosísimo estéticamente, en el que la lógica argumental es casi nula, deconstruyendo una historia donde las diversas líneas temporales se funden con los recuerdos, con los sueños, con las historias que se cuentan de otros… Narrada por el protagonista por medio de una hipnótica voz en off, la película es seductora, sí, a pesar de que en muchos momentos es difícil de comprender, de entender lo que nos están contando, a quién estamos viendo, dónde y cuándo estamos situados, y solo podemos (aunque no es poco) dejarnos llevar.

    Frases que ayudan a ver la luz

    En este sentido, hay frases que se pronuncian y que ayudan a ver la luz en la oscuridad de la noche a la que alude el mismo título. “Cada vez que la veía, sabía que estaba soñando otra vez”, nos dice Luo, dando evidencias de lo onírico que vamos a ver a partir de entonces. Aún más, la frase (grande) “La diferencia entre el cine y los recuerdos es que las películas son falsas” nos ayuda a comprender la segunda mitad de esta Largo viaje hacia la noche, que es, además, su punto fuerte.

    Tras deambular por su vieja ciudad, en la búsqueda de su viejo amor, el protagonista acaba en una pequeña sala de cine; es entonces cuando aparece el título de la película (llevamos ya casi hora y media introducidos en este mundo), y a partir de ahí, el prodigio, casi el milagro: un plano secuencia de una hora (rodado en un 3D, muy difícil de ver en nuestro país -apenas hay salas que lo proyecten así-, y quizás algo alargado sin necesidad), en el que la cámara se mueve por un decorado ingente con total libertad, siguiendo al protagonista a través de sus recuerdos, de su subconsciente, porque (recordemos la frase) todo lo que vemos es falso.

    Película sensorial, repleta de simbolismo, con una detallista fotografía y una planificación soberbia, más pendiente de las emociones que de la lógica argumental, donde Bi Gan se sumerge en la (i)lógica del sueño, completamente introspectiva, de atmósfera onírica, y una belleza que roza lo sublime, pero en la que no es difícil desconectar en algunos momentos.

    Más críticas en: https://happyphantomblog.wordpress.com.

  • X-Men Fénix Oscura: El enemigo interior

    X-Men Fénix Oscura: El enemigo interior

    Tras numerosos atrasos en su fecha de estreno (posiblemente porque los responsables ya se olían el pastel), la última de las cintas de la saga X-Men producida por la Fox antes de que la todopoderosa Disney adquiriese la productora, llega por fin a las pantallas esta X-Men Fénix Oscura.

    Ubicada en una línea temporal distinta al resto de la saga, volviéndola algo más caótica, y en la que, aunque los personajes sean los mismos, no lo es la historia ya que (no estoy desvelando nada, ya que este elemento fundamental del argumento aparece en el trailer) una desatada Jean Grey (aquí conocida también como Fénix Oscura) mata a Mística, provocando una fractura entre los mutantes que quieren venganza y los que piensan que la Grey que todos quieren todavía puede salvarse.

    La película X-Men El Enemigo Interior toma como protagonista casi exclusiva a uno de los miembros más poderosos del grupo, Jean Grey, de la que conocemos su infancia, cuando con sus poderes provocó el accidente que mató a sus padres. Tras ello, la pequeña queda al cuidado del Profesor Charles Xavier, cabeza visible de los mutantes, que (en esta ocasión) tienen una excelente relación con el común de los mortales y ayudan al Gobierno cuando lo necesitan.

    Por ello, cuando años después una nave espacial quede a la deriva poco después de despegar al recibir una descarga de una energía cósmica desconocida, los X-Men acudirán al rescate de los astronautas. La misión va bien hasta que Grey es alcanzada por la desconocida energía, que debería haberla destruido pero que la convierte en un ser muy poderoso. Un poder que, ya de vuelta a la Tierra, descubre que no puede controlar ni comprender, cayendo en una espiral fuera de control destrozando todo lo que unía a los mutantes.

    Estados Unidos, 2019 (113′)
    Título original: Dark Phoenix.
    Escrita y dirigida: Simon Kinberg, basado en los cómics de Jack Kirby y Stan Lee.
    Producción: Todd Hallowell, Simon Kinberg, Hutch Parker, Lauren Shuler Donner.
    Fotografía: Mauro Fiore.
    Música: Hans Zimmer.
    Montaje: Lee Smith.
    Intérpretes: Sophie Turner (Jean Grey / Fénix), James McAvoy (Profesor Charles Xavier), Michael Fassbender (Erik Lehnsherr / Magneto), Jennifer Lawrence (Raven / Mística), Nicholas Hoult (Hank McCoy / Bestia), Tye Sheridan (Scott Summers / Cíclope), Alexandra Shipp (Ororo Munroe / Tormenta), Jessica Chastain (Vuk), Kodi Smit-McPhee (Kurt Wagner / Rondador Nocturno), Summer Fontana (Jean Grey, niña).

    Simon Kinberg, que llevaba años detrás de la franquicia como productor y guionista, se pone esta vez además detrás de la cámara, estrenándose como director además, y demostrando más carencias que virtudes. La película es un despropósito absoluto, fallando en todo lo que se propone. No funcionan ni las decisiones en la dirección, ni los numerosos problemas narrativos que su guion tiene a lo largo de todo el metraje.

    A pesar de un arranque prometedor, pronto el interés se difumina, y en su parte final se desquicia totalmente, acumulando planos en las peleas y escenas de acción en las que ni el propio director sabe lo que está pasando y quiénes están participando. Al final, no hay mayor sorpresa más allá de la (relativa) de que el enemigo no es externo, sino que pertenece al mismo grupo. Lo que quizás sea nuevo en la saga, pero no en el cine. Y es curioso además, que sirva para definir a la película: el enemigo, lo que le perjudica, lo que la hace mala, está en su interior, está en ella misma.

    X-Men Fénix Oscura es una película reiterativa (mucho), en la que los personajes (Charles Xavier sobre todo) no hacen más que repetir una y otra vez las mismas ideas; no sabemos qué es lo que nos quiere contar el director, que acumula ideas y mensajes que, en ocasiones, parecen metidas con calzador, que no estaban en su cabeza originalmente.

    Por ejemplo, el mensaje feminista que Mística le espeta a la cara nada más volver de la misión (son ellas las que siempre acaban sacando las castañas del fuego, por lo que deberían llamarse las X-Women) se menciona de pasada, y después se olvida para siempre. Así, en un momento en el que el universo cinematográfico donde se está mostrando a la mujer como el ser más poderoso (ahí están, por ejemplo, Capitana Marvel y Wonder Woman para demostrarlo), viene Fénix Oscura a sumarse al grupo.

    El problema, el principal problema, es que Sophie Turner, por muy Reina del Norte que sea, no tiene el carisma de Brie Larson ni de Gal Gadot. Ni ella, ni ninguno de los personajes que se mueven en esta historia que aburre y que, peor aún, pierde a medida que pasan las horas.

  • La Corresponsal: Palabras como balas

    La Corresponsal: Palabras como balas

    Habitualmente, aunque siempre hay excepciones, el género bélico suele apoyarse en un tono donde predomina la épica, el espectáculo, viviendo la guerra desde dentro, y sintiendo el silbido de las balas en nuestros oídos, las explosiones justo a nuestro lado. Incluso cuando la intención no es precisamente probelicista, como era el caso de la fantástica Salvar al soldado Ryan, el protagonismo recaía, precisamente en los soldados. En La Corresponsal no es así.

    Aquí, el documentalista Matthew Heineman, que debuta en el largometraje de ficción con La Corresponsal, este ‘biopic’ sobre una de las más importantes corresponsales de guerra de siempre. La norteamericana Marie Colvin, se posiciona en el lado opuesto, en el de los civiles que tratan de sobrevivir día tras día, superando las carencias, las pérdidas, las ausencias, entre tiroteos, explosiones y viviendas derruidas.

    Marie Colvin fue una periodista reconocida mundialmente por su cobertura de distintos conflictos bélicos por todo el planeta, testigo de batallas cruentas de las que trataba de contar lo que nadie más contaba, dando voz a las verdaderas víctimas de cada conflicto. Desde Sri Lanka (donde perdió un ojo tras la explosión de una granada junto a ella) a Kosovo, de Sierra Leona a Chechenia o la Primavera árabe. A pesar de que todos estos conflictos acaban haciendo mella en ella, llevándola a refugiarse en el alcohol y provocándole un trastorno de estrés post-traumático, Colvin sigue empeñada en mostrar el lado más duro de la guerra, y ello la lleva a Siria, a la ciudad sitiada de Homs, donde fue asesinada en uno de los bombardeos que el presidente del país lanzó contra diversos periodistas allí destacados.

    Reino Unido-Estados Unidos, 2018 (110′)
    Título original: A private war.
    Dirección: Matthew Heineman.
    Producción: Matthew George, Matthew Heineman, Basil Iwanyk, Marissa McMahon, Charlize Theron.
    Guión: Arash Amel, basado en el artículo de Marie Brenner.
    Fotografía: Robert Richardson.
    Música: H. Scott Salinas.
    Montaje: Nick Fenton.
    Intérpretes: Rosamund Pike (Marie Colvin), Jamie Dornan (Paul Conroy), Tom Hollander (Sean Ryan), Nikki Amuka-Bird (Rita Williams), Faye Marsay (Kate Richardson), Greg Wise (Profesor David Irens), Corey Johnson (Norm Coburn), Raad Rawi (Gaddafi), Jesuthasan Antonythasan (Thamilselvan), Stanley Tucci (Tony Shaw).

    Historia dura, estremecedora, permite el lucimiento de una Rosamund Pike que está sublime, en un papel complejo en el que sabe mostrar las múltiples heridas psíquicas de la protagonista, víctima de todos los horrores a los que se exponía, a la vez que su inquebrantable obsesión por destapar lo que nadie más contaba.

    Aunque Heineman no consigue escapar del todo (al menos, no en todo momento) de algún cliché, La corresponsal muestra su fuerza en la capacidad inmersiva que nos ofrece, sumergiéndonos en el horror sin necesidad de que (apenas) aparezca la batalla. Sufrimos con las víctimas, refugiadas, escondidas, mientras su mundo se desmorona a su alrededor. Así, comprendemos perfectamente que Colvin sucumba, y también su necesidad de contarlo todo. También compartimos, como le dice su director, que no todo el mundo es capaz de hacer lo que ella hace.

    La película La Corresponsal, que cuenta además con una sobria y muy realista fotografía, camina hacia el punto culminante de Homs, intercalando entre las numerosas coberturas de conflictos, con momentos privados de su vida personal, que sirven como contrapunto perfecto para mostrar la mentalidad herida de Colvin, trascendiendo del simple ‘biopic’, sirviendo así de mensaje claro, hablando de aquello que no se habla, de lo que no se ve, de lo que no se quiere ver.

  • La Viuda: Nunca hables con extraños

    La Viuda: Nunca hables con extraños

    Llevaba ya seis años sin dirigir cine el irlandés Neil Jordan hasta La Viuda. Es autor de interesantísimas cintas de éxito en las que ha tocado todos los géneros, como Michael Collins, El fin del romance, Entrevista con el vampiro, Juego de lágrimas, Contracorriente o Desayuno en Plutón, entre otras, y vuelve ahora con una cinta de terror psicológico, con un personaje femenino obsesivo y psicótico, clara heredera de películas de los noventa como Mujer blanca, soltera, busca…, o La mano que mece la cuna, cumpliendo uno tras otro todos los tópicos del género, sin ofrecer ninguna sorpresa.

    Frances es una joven dulce e ingenua que, tras la muerte de su madre, se muda a Manhattan junto a su amiga Erica. Un día encuentra un bolso en el metro, y decide llevárselo a su dueña. Así conoce a Greta, una pianista viuda que vive sola desde que su hija se fue a París a estudiar. Rápidamente se convierten en amigas, al ver la una en la otra los papeles de la mujer que falta en sus vidas. Pero entonces, Frances descubre en la casa de Greta una colección de bolsos idénticos al que encontró, con los datos de otras jóvenes. Al decidir romper el vínculo, la joven empezará a verse acosada y su vida se convertirá en una pesadilla.

    Irlanda-Estados Unidos, 2018 (98′)
    Título original: Greta.
    Dirección: Neil Jordan.
    Producción: Lawrence Bender, James Flynn, Sidney Kimmel, John Penotti.
    Guión: Ray Wright, Neil Jordan.
    Fotografía: Seamus McGarvey.
    Música: Javier Navarrete.
    Montaje: Nick Emerson.
    Intérpretes: Isabelle Huppert (Greta Hideg), Chloë Grace Moretz (Frances McCullen), Maika Monroe (Erica Penn), Colm Feore (Chris McMullen), Stephen Rea (Brian Cody), Jane Perry (Trabajadora del refugio de animales), Jeff Hiller (Maitre), Parker Sawyers (Manager Park Hill), Brandon Lee Sears (Repartidor de flores).

    En la época de la paranoia, la era post-atentados, que alguien deje un bolso abandonado en un asiento del metro (impoluto, por cierto, para ser Nueva York) y que nadie se asuste, que nadie se percate de ello y avise a los artificieros, ni de que una desconocida (que no es dueña de dicho bolso) lo agarre y salga del vagón tranquilamente, ya es para mosquearse. Pero, venga, aceptamos la premisa. Entramos al trapo. Sobre todo porque después la amiga de la protagonista, la única con dos dedos de frente, pone algo de coherencia al asunto.

    La película se sostiene y se mantiene por la presencia, siempre magnética, siempre perturbadora, de una Isabelle Huppert muy pasada de rosca. Tanto que hace que la situación sea divertida más que aterradora. Jordan sigue todos y cada uno de los pasos prestablecidos en el género pero no arriesga lo más mínimo, como sí pasaba en las cintas noventeras mencionadas antes. A La viuda le falta algo, una vuelta de tuerca que Jordan ha tenido en casi todas sus películas, pero que aquí, quizás por su propia falta de interés en el asunto (puede que haya tenido que recurrir a esta historia por falta de apoyo a la hora de realizar otros productos más interesantes), brilla por su ausencia.

    A Huppert la acompañan, en un reparto casi eminentemente femenino, una Chloë Grace Moretz muy sosa, y una Maika Monroe (a la que conocimos con It follows) cuyo papel es quizás el más interesante y el que más sustancia presenta, aunque tampoco sorprenda demasiado.

  • Sombra: Shakespeare en la China medieval

    Sombra: Shakespeare en la China medieval

    SOMBRA

    Uno de los géneros que tradicionalmente nos llega de China, casi siempre con cierto éxito, y habitualmente dotado de una estética bellísima, es el wuxia, películas de artes marciales que transcurren en un escenario histórico (habitualmente, en la edad media), y en los que el toque melodramático y los temas de la amistad, la lealtad y la traición son habituales.

    Uno de los más reconocidos directores del género, también uno de los más afamados realizadores del país, es Zhang Yimou, que, con éxitos como Hero, La casa de las dagas voladoras o La maldición de la flor dorada, regresa al wuxia con la fantástica Sombra, que, si bien reúne casi todos los elementos habituales del género, también se diferencia de las anteriores incursiones en el mismo por parte de Zhang de modo considerable en su apartado estético.

    El condado de Peixian está regido por Pei Liang, un monarca tirano que vive con su hermana adolescente, la princesa. El comandante de su ejército, que ha sufrido una dolorosa derrota con un enemigo vecino, trama una venganza, mientras trata de sobrevivir a las intrigas que contra él se traman en la corte. Para ello, hace uso de un doble, una sombra que se hace pasar por él sin que ni los nobles ni el propio monarca se percaten de ello. Mientras el verdadero comandante, oculto en una cueva, prepara su siguiente paso, y el monarca planea el asedio a la ciudad amurallada de Jing, entre la sombra y la mujer del comandante surge una atracción prohibida.

    China-Hong Kong, 2018 (116′)
    Dirección: Zhang Yimou.
    Producción: Pang Liwei, Liu Jun, Wang Xiaozhu.
    Guión: Li WeiZhang Yimou, basado en la película escrita por Zhu Sujin.
    Fotografía: Zhao Xiaoding.
    Música: Loudboy.
    Montaje: Zhou Xiaolin.
    Intérpretes: Deng Chao (Jing / Comandante Zi Yu), Sun Li (Madam), Zheng Kai (El Rey de Pei), Wang Qianyuan (Capitán Tian), Wang Jungchun (Ministro Lu), Hu Jun (General Yang), Guan Xiaotong (La Princesa), Leo Wu (Ping).

    El abigarrado uso del color al que nos tenían acostumbrados en el género, se ve modificado aquí por una gama cromática en la que el predominio es casi absoluto del blanco, del negro, y de mil tonalidades de grises, lugar donde las sombras se pueden mover con sigilo, sin que apenas sean percibidas. Ello no es óbice para que la estética sea hermosísima. Los trajes, los decorados (minimalistas), las poéticas escenas de lucha (más semejantes a una danza que a una pelea en sí), donde la lluvia funciona casi como un personaje más… Sombra es una obra artística de extrema belleza, en la que (además) hay una buena historia con evidentes tintes de tragedia shakesperiana, con luchas de poder, amores imposibles, intrigas palaciegas movidas por la traición, la maldad y el deseo de poder.

    Destaca también en Sombra el papel de los dos personajes femeninos. Relegadas en un principio a un papel de sumisión (la mujer del comandante acepta el juego con la sombra que le propone su marido, y la princesa es vendida al enemigo para tratar de alcanzar la paz), serán ellas las que decidan su destino, luchando hasta el final por sus sentimientos.

    Planteada como una lucha de opuestos, luz-oscuridad, ying-yan, masculino-femenino (que tendrá importancia fundamental en la más épica batalla de la cinta), y en cierto modo el mito del doppelgänger (que también puede entenderse como dualidad), Sombra es una película épica, de bellísima factura, con una dramática muy potente, y cuyo final, además, queda abierto a posibles diferente interpretaciones con su estructura circular.

  • De la India a París en un armario de Ikea

    De la India a París en un armario de Ikea

    De la India a París en un armario de Ikea está a medio camino entre la apología del buen rollo, un documental de viajes y un publi-reportaje de la tienda de muebles del título español (¿habrán pagado por la enorme promoción gratuita que su sola mención supone?).

    Esta adaptación de una muy exitosa novela es emotiva, tierna, divertida en muchos momentos, aunque definitivamente con un exceso de azúcar que llega a empalagar en alguna circunstancias, dejando en un segundo plano el asunto verdaderamente importante de la cinta: la problemática de los inmigrantes ilegales en Europa y las mil vicisitudes a las que se enfrentan.

    Aja es un joven estafador y buscavidas que sobrevive en la India a base de engaños. Tras la muerte de su madre, decide viajar a París, donde siempre había soñado ir con ella, y siguiendo las huellas de su desconocido padre. Allí, acude a una tienda de Ikea, ya que está enamorado de sus muebles desde niño. Y entre sofás y estanterías conoce a Marie, una americana de la que queda prendado al instante y con la que acuerda encontrarse al día siguiente. Como no tiene dinero, decide quedarse escondido en la tienda, dentro de un armario. Pero esa misma noche ese armario es enviado al extranjero. Aja vivirá mil aventuras y recorrerá múltiples lugares intentando volver a París para encontrarse con Marie.

    Francia-India-Singapur-Bélgica-Estados Unidos, 2018 (92′)
    Título original: The extraordinary journey of the fakir.
    Dirección: Ken Scott.
    Producción: Aditi Anand, Luc Bossi, Gulzar Inder Chahal, Samir Gupta, Saurabh Gupta, Grégoire Lassalle, Genevieve Lemal, Jaime Mateus-Tique.
    Guión: Luc Bossi, Romain Puértolas, basado en la novela de Romain Puértolas.
    Fotografía: Vincent Mathias.
    Música: Nicolas Errèra.
    Montaje: Philippe Bourgueil, Yvann Thibaudeau.
    Intérpretes: Dhanush (Ajatashatru Lavash Patel), Bérénice Bejo (Nelly Marnay), Erin Moriarty (Marie), Barkhad Abdi (Wiraj), Gérard Jugnot (Gustave), Ben Miller (Oficial Smith), Abel Jafri (Capitán Fik), Sarah-Jeanne Labrosse (Rose), Kay Greidanus (Pieter), Amruta Sant (Siring), Hearty Singh (Aja, niño).

    Fábula de aventuras, Dhanush (o mejor, Aja) va de la India a París, y después a Londres, Barcelona, Roma, sin que (en realidad) hagamos una visita turística más que a la última de ellas, gracias a la amistad que entabla con la actriz diva que encarna Bérénice Bejo, En Barcelona no sale del aeropuerto, en Londres no abandona la comisaría. Porque lo que importa es las relaciones del protagonista con gente de muy variado pelaje, asunto en el que De la India a París en un armario de Ikea (original pero desastroso título que poco tiene que ver con el original y con lo que pasa en la historia), siendo demasiado edulcorada en la mayoría de ellas.

    Si la película funciona es sobre todo gracias al encanto de su protagonista, un actor muy popular en el cine de Bollywood. A este le acompañan otros conocidos intérpretes, entre los que encontramos dos nominados al Oscar.

    La historia está construida con la clara intención de gustar, hacer pasar un buen rato, divertir y hacer sonreír. En ese aspecto, consigue su objetivo. Más allá de eso, se lanza un mensaje sobre las bondades del multiculturalismo, y sobre el descubrimiento de lo que realmente importa en la vida. Aquí es donde ligeramente patina, resultando demasiado edulcorada en muchas de las situaciones.

    De la India a París en un armario de Ikea está a medio camino entre la apología del buen rollo, un documental de viajes y un publi-reportaje de la tienda de muebles del título español
  • El fin de una época

    El fin de una época

    VENGADORES: ENDGAME

    Han sido necesarias veintiuna películas para que el Universo Marvel llegue hasta aquí, para alcanzar este punto culminante, este cenit con el que se cierran todas y cada una de las tramas iniciadas en todas las cintas anteriores. Vengadores: Endgame cierra de modo (casi) perfecto una historia impresionante que emocionará a los fans hasta límites insospechados. Un no profano en el tema también podrá disfrutar, por supuesto, pero habrá detalles que se le escapen, y el goce (evidentemente) no será el mismo.

    La anterior entrega de Vengadores (quizás más redonda que esta) había dejado el listón muy alto, y nos había dejado a todos absolutamente destrozados. Aquel chasquido de dedos del ‘malvado’ titán Thanos con el guantelete del infinito que (con sus motivaciones) había eliminado de un plumazo a la mitad de los seres vivos de la galaxia había causado devastación. Ahora, tiempo después, los Vengadores supervivientes tratarán de reunirse para encontrar un modo de restaurar el orden en el universo y revertir estos terribles hechos.

    Estados Unidos, 2019 (181′)
    Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
    Producción: Kevin Feige.
    Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely, basado en los cómics de Stan Lee y Jack Kirby.
    Fotografía: Trent Opaloch.
    Música: Alan Silvestri.
    Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Schmidt.
    Intérpretes: Robert Downey Jr (Iron Man), Chris Evans (Capitán América), Mark Ruffalo (Hulk), Chris Hemsworth (Thor), Scarlett Johansson (Viuda Negra), Jeremy Renner (Ojo de Halcón), Don Cheadle (Máquina de Guerra), Paul Rudd (Ant-Man), Benedict Cumberbatch (Doctor Strange), Chadwick Boseman (Black Panther), Brie Larson (Capitana Marvel), Tom Holland (Spider-Man), Karen Gillan (Nebula), Zoe Saldana (Gamora), Evangeline Lilly (Avispa), Tessa Thompson (Valkiria), Rene Russo (Frigga), Elizabeth Olsen (Scarlet Witch), Anthony Mackie (Falcon), Sebastian Stan (Soldado de Invierno), Tom Hiddleston (Loki), Danai Gurira (Okoye), Benedict Wong (Wong), Pom Klementief (Mantis), Dave Bautista (Drax), Letitia Wright (Shuri), Tilda Swinton (La Anciana), Haykey Atwell (Peggy Carter), Natalie Portman (Jane Foster).

    Es una tarea muy difícil comentar esta película, una cinta en la que pasan tantísimas cosas y a tantos niveles, sin desvelar nada de importancia que destripe detalles importantes a aquellos que aún no la han visto. Así que trataremos de contar lo fundamental contando generalidades.

    A pesar de los momentos difíciles y duros que viven los supervivientes de aquel acto de Thanos que sacrificó lo que más quería por una causa que veía como justa y necesaria, Endgame tiene también muchos momentos cómicos. Algunos más logrados que otros. La mayor parte de ellos, por supuesto, protagonizados por Rocket, pero también algunos por Thor. Hay muchos momentos de acción, muchas batallas (épica y gloriosa la principal de todas, el culmen al que todo se dirige). Y también hay muchos en los que llorar a mares.

    Una película brillante, pero no perfecta, en la que todas las tramas iniciadas en las veintiuna películas anteriores se cierran, en la que todos los protagonistas tienen su pequeño (o no tanto) momento de gloria. Ello provoca que la cinta se vaya más allá de las tres horas (que se podrían haber reducido un poco sin que se perdiera absolutamente nada). Sorprende en el lado positivo, que el mayor protagonismo recaiga en los vengadores originales, y (es consecuencia de lo mismo) la poca participación de quien se esperaba bastante más (dejémoslo ahí). Eso sí, todo desemboca en un final emotivo y tierno que resulta el remate perfecto a una historia que nos ha tenido enganchados durante años y a la que ahora vamos a echar de menos.