Categoría: La película

  • Una historia anodina

    1101EL AMOR Y OTRAS COSAS IMPOSIBLES

    Aprovechando el reciente Oscar a Natalie Portman, se estrena esta cinta rodada hace ya dos años y que en su momento quedó guardada en un cajón a la espera de fecha de estreno, y que, a saber por qué motivo, aún seguía allí. Al menos, eso podría parecer en un principio, ya que la cinta está plagada de nombres populares y rostros conocidos (de esos que, al verlos, sabes que has visto en varias películas, aunque ni recuerdas cuáles ni sabes el nombre del intérprete en cuestión). Pero lo cierto es que, una vez vista, empiezas a comprender por qué se quedó guardada en un cajón, por qué no se estrenó en su momento, y por qué ha sido ahora, aprovechando el tirón del premio recibido por Portman, cuando se ha recuperado del olvido.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (106′)
    Título original: Love and other impossible pursuits
    Dirección: Don Ross.
    Producción: Carol Cuddy, Marc Platt.
    Guión:  Don Ross basado en la novela de Ayelet Waldman.  
    Fotografía: Steve Yedlin.
    Música: John Swihart.
    Montaje: David Codron.
    Intérpretes: Natalie Portman (Emilia Greenleaf), Scott Cohen (Jack), Lisa Kudrow (Carolyne), Lauren Ambrose (Mindy), Anthony Rapp (Simon), Charlie Tahan (William), Debra Monk (Laura), Michael Cristofer (Sheldon), Mona Lerche (Sonia).{/xtypo_code}

     

    Aunque está rodada con solvencia, aunque no hay errores claros que se le puedan achacar, aunque la puesta en escena sea más que correcta, esté bien iluminada y (en la mayoría de momentos) bien interpretada, la cinta tiene un tufillo permanente a telefilme que tira de espaldas. Tanto en su temática, como en el modo de abordarla, como en su resolución.

    El argumento gira en torno a la joven abogada Emilia Greenleaf, casada con su jefe (que estaba casado cuando se conocieron), que acaba de perder a su hija, fallecida a los tres días de nacer. A pesar de su dolor, se esfuerza por conectar con su hijastro William. Pero lo que más le cuesta es lidiar con las constantes intromisiones de la celosa y furiosa ex-mujer de su marido.

    La película quiere ser una comedia con tintes románticos y dramáticos, pero es un drama romántico con algún toque cómico. Los personajes evolucionan todos del mismo modo: empiezan cayéndonos mal (desde el niño, hasta su madre, el padre de la protagonista, su marido…) y al final son todos buenos… Y con Natalie Portman ocurre casi lo contrario, y a medida que va pasando el tiempo uno le va cogiendo más tirria.

    Es la típica película independiente rodada en Nueva York, un drama con temática dura (la muerte súbita de un bebé), bien interpretada, pero adolece de una monotonía que aburre. Mantiene siempre el mismo ritmo, la misma intensidad, la historia no evoluciona, es lineal y no hay la más mínima sorpresa. Una historia anodina para fans de Natalie, pero poco más.

     

  • Una historia anodina

    1101EL AMOR Y OTRAS COSAS IMPOSIBLES

    Aprovechando el reciente Oscar a Natalie Portman, se estrena esta cinta rodada hace ya dos años y que en su momento quedó guardada en un cajón a la espera de fecha de estreno, y que, a saber por qué motivo, aún seguía allí. Al menos, eso podría parecer en un principio, ya que la cinta está plagada de nombres populares y rostros conocidos (de esos que, al verlos, sabes que has visto en varias películas, aunque ni recuerdas cuáles ni sabes el nombre del intérprete en cuestión). Pero lo cierto es que, una vez vista, empiezas a comprender por qué se quedó guardada en un cajón, por qué no se estrenó en su momento, y por qué ha sido ahora, aprovechando el tirón del premio recibido por Portman, cuando se ha recuperado del olvido.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009 (106′)
    Título original: Love and other impossible pursuits
    Dirección: Don Ross.
    Producción: Carol Cuddy, Marc Platt.
    Guión:  Don Ross basado en la novela de Ayelet Waldman.  
    Fotografía: Steve Yedlin.
    Música: John Swihart.
    Montaje: David Codron.
    Intérpretes: Natalie Portman (Emilia Greenleaf), Scott Cohen (Jack), Lisa Kudrow (Carolyne), Lauren Ambrose (Mindy), Anthony Rapp (Simon), Charlie Tahan (William), Debra Monk (Laura), Michael Cristofer (Sheldon), Mona Lerche (Sonia).{/xtypo_code}

     

    Aunque está rodada con solvencia, aunque no hay errores claros que se le puedan achacar, aunque la puesta en escena sea más que correcta, esté bien iluminada y (en la mayoría de momentos) bien interpretada, la cinta tiene un tufillo permanente a telefilme que tira de espaldas. Tanto en su temática, como en el modo de abordarla, como en su resolución.

    El argumento gira en torno a la joven abogada Emilia Greenleaf, casada con su jefe (que estaba casado cuando se conocieron), que acaba de perder a su hija, fallecida a los tres días de nacer. A pesar de su dolor, se esfuerza por conectar con su hijastro William. Pero lo que más le cuesta es lidiar con las constantes intromisiones de la celosa y furiosa ex-mujer de su marido.

    La película quiere ser una comedia con tintes románticos y dramáticos, pero es un drama romántico con algún toque cómico. Los personajes evolucionan todos del mismo modo: empiezan cayéndonos mal (desde el niño, hasta su madre, el padre de la protagonista, su marido…) y al final son todos buenos… Y con Natalie Portman ocurre casi lo contrario, y a medida que va pasando el tiempo uno le va cogiendo más tirria.

    Es la típica película independiente rodada en Nueva York, un drama con temática dura (la muerte súbita de un bebé), bien interpretada, pero adolece de una monotonía que aburre. Mantiene siempre el mismo ritmo, la misma intensidad, la historia no evoluciona, es lineal y no hay la más mínima sorpresa. Una historia anodina para fans de Natalie, pero poco más.

     

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • La nueva comedia romántica

    2101HAPPYTHANKYOUMOREPLEASE

    Cuando una película se alza con los premios del público en festivales tan poco dados a la comercialidad como Sundance o San Sebastián, es bueno tenerla en cuenta. Y cuando esa película está escrita, dirigida y protagonizada por el actor principal de esa serie de culto en que se ha convertido Cómo conocí a vuestra madre, las expectativas  aumentan. Aunque la historia en cuestión no sea más que una comedia romántica, con todo lo que ello conlleva.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original:  happythankyoumoreplease.
    Escrita y dirigida por:  Josh Radnor.
    Producción: Jesse Hara, Benji Kohn, Chris Papavasiliou, Austin Stark.
    Fotografía:  Seamus Tierney.
    Música: Jaymay.
    Montaje: Michael R. Miller.
    Intérpretes: Josh Radnor (Sam Wexler), Malin Akerman (Annie), Kate Mara (Mississippi), Michael Algieri (Rasheen), Tony Hale (Sam 2), Zoe Kazan (Mary Catherine), Pablo Schreiber (Charlie), Bram Barouh (Spencer), Marna Kohn (Melissa), Peter Scanavino (Ira).{/xtypo_code}

    HappyThankYouMorePlease, cinta de título largo y difícil traducción (con sentido) no es (después de todo) una excepción. Cierto que mejora la media de comedias románticas que nos llegan desde cualquier país, pero ni es la única que lo ha hecho, ni es la que mejor lo ha hecho (lo de unos adultos empeñados en ser adolescentes, negándose a tomar las decisiones que su condición de adulto les exige, ya hace bastantes años que la disfrutamos (aquí sí, de verdad) con aquella fantástica Beautiful girls, por ejemplo).

    Sam es un escritor que trata de vender su primera novela, y que se encuentra con un niño perdido de camino a una importante entrevista de trabajo. Poco después conoce a Mississippi, una bella camarera cantante a la que tratará de conquistar.
    Radnor basa el argumento en cuatro historias fundamentales (o tres, según se mire): la de Sam con el niño perdido, la del mismo Sam con la chica de la que se ha enamorado, la de una pareja de amigos (Charlie y Mary Catherine) que se ven metidos sin querer en una crisis, y la de una amiga enferma (fantástica Malin Akerman) con un compañero de trabajo enamorado de ella, pero que la chica no puede ni ver. Las que protagoniza el propio Radnor ofrecen una de cal y una de arena, si bien su aventura con el crío resulta bastante interesante y aporta un punto novedoso en lo visto hasta ahora en el género, además de estar muy bien tratado y presentado, su historia de amor con la chica, que era (presumiblemente) donde el director se iba a alejar de los tópicos, cae de lleno en ellos y es la historia de su amiga con su compañero la que destaca.

    La cinta tiene buenas intenciones, algunos momentos de diálogos de gran calidad, y algún atisbo de talento, que nos hacen ver un futuro luminoso en la trayectoria de Radnor, pero no llega a ser lo que promete. En el fondo es una comedia romántica más, por encima de la media eso sí, pero que repite esquemas y que acaba llegando al mismo puerto de siempre, una película que a algunos incluso llegará a recordarles al modo en que trata las relaciones (en alguna de sus numerosas películas) el maestro Woody Allen.

     

  • La nueva comedia romántica

    2101HAPPYTHANKYOUMOREPLEASE

    Cuando una película se alza con los premios del público en festivales tan poco dados a la comercialidad como Sundance o San Sebastián, es bueno tenerla en cuenta. Y cuando esa película está escrita, dirigida y protagonizada por el actor principal de esa serie de culto en que se ha convertido Cómo conocí a vuestra madre, las expectativas  aumentan. Aunque la historia en cuestión no sea más que una comedia romántica, con todo lo que ello conlleva.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (100′)
    Título original:  happythankyoumoreplease.
    Escrita y dirigida por:  Josh Radnor.
    Producción: Jesse Hara, Benji Kohn, Chris Papavasiliou, Austin Stark.
    Fotografía:  Seamus Tierney.
    Música: Jaymay.
    Montaje: Michael R. Miller.
    Intérpretes: Josh Radnor (Sam Wexler), Malin Akerman (Annie), Kate Mara (Mississippi), Michael Algieri (Rasheen), Tony Hale (Sam 2), Zoe Kazan (Mary Catherine), Pablo Schreiber (Charlie), Bram Barouh (Spencer), Marna Kohn (Melissa), Peter Scanavino (Ira).{/xtypo_code}

    HappyThankYouMorePlease, cinta de título largo y difícil traducción (con sentido) no es (después de todo) una excepción. Cierto que mejora la media de comedias románticas que nos llegan desde cualquier país, pero ni es la única que lo ha hecho, ni es la que mejor lo ha hecho (lo de unos adultos empeñados en ser adolescentes, negándose a tomar las decisiones que su condición de adulto les exige, ya hace bastantes años que la disfrutamos (aquí sí, de verdad) con aquella fantástica Beautiful girls, por ejemplo).

    Sam es un escritor que trata de vender su primera novela, y que se encuentra con un niño perdido de camino a una importante entrevista de trabajo. Poco después conoce a Mississippi, una bella camarera cantante a la que tratará de conquistar.
    Radnor basa el argumento en cuatro historias fundamentales (o tres, según se mire): la de Sam con el niño perdido, la del mismo Sam con la chica de la que se ha enamorado, la de una pareja de amigos (Charlie y Mary Catherine) que se ven metidos sin querer en una crisis, y la de una amiga enferma (fantástica Malin Akerman) con un compañero de trabajo enamorado de ella, pero que la chica no puede ni ver. Las que protagoniza el propio Radnor ofrecen una de cal y una de arena, si bien su aventura con el crío resulta bastante interesante y aporta un punto novedoso en lo visto hasta ahora en el género, además de estar muy bien tratado y presentado, su historia de amor con la chica, que era (presumiblemente) donde el director se iba a alejar de los tópicos, cae de lleno en ellos y es la historia de su amiga con su compañero la que destaca.

    La cinta tiene buenas intenciones, algunos momentos de diálogos de gran calidad, y algún atisbo de talento, que nos hacen ver un futuro luminoso en la trayectoria de Radnor, pero no llega a ser lo que promete. En el fondo es una comedia romántica más, por encima de la media eso sí, pero que repite esquemas y que acaba llegando al mismo puerto de siempre, una película que a algunos incluso llegará a recordarles al modo en que trata las relaciones (en alguna de sus numerosas películas) el maestro Woody Allen.

     

  • Preguntas sin respuestas

    1101

    EN UN MUNDO MEJOR

    Aún antes de que se convirtiera en una de las mejores películas realizadas el pasado año, cuando todavía estaba en fase de rodaje, ya se esperaba mucho de la nueva cinta de la danesa Susanne Bier, directora que ya nos ha hecho pasar otros buenos ratos en una sala de cine, y la espera definitivamente valió la pena. Bier pasó brevemente por la industria americana, donde rodó Cosas que perdimos en el fuego, y con esta dura historia regresa a Europa.

    {xtypo_code}Dinamarca, 2010 (110′).
    Título original: Hævnen.
    Directora: Susanne Bier.
    Producción: Sisse Graum Jørgensen.
    Guión: Susanne Bier, Anders Thomas Jensen.
    Fotografía: Morten Søborg.
    Montaje: Morten Egholm, Pernille Bech Christensen.
    Intérpretes: Mikael Persbrandt (Anton), Trine Dyrholm (Marianne), Ulrich Thomsen (Claus), Markus Rygaard (Elias), William Jøhnk Nielsen (Christian), Bodil Jorgensen (Rector), Elsebeth Steentoft (Signe), Martin Buch (Niels), Anette Stovebaek (Hanne), Kim Bosnia (Lars), Wil Johnson (Najeeb), Satu Helena Mikkelinen (Hanna), Camilla Gottlieb (Eva).{/xtypo_code}

    En un mundo mejor es una película fascinante, una cinta compleja y muy interesante que explora y contrapone dos sociedades tan distintas como las del norte de la rica Europa y la de la África más pobre y deprimida. La película pasó ya por el Sevilla Festival de Cine (ganando los premios al mejor guión y mejor dirección), y recientemente ha obtenido el Globo de Oro y el Oscar a la mejor película del año en habla no inglesa.

    Anton es un médico danés que trabaja en un campo de refugiados de un país en guerra de África. En Dinamarca, su mujer pasa mucho tiempo sola con el hijo de ambos, Elías, que sufre el acoso escolar de varios compañeros. Entonces llega Christian, un niño que acaba de perder a su madre víctima de cáncer, y que traduce todo su dolor en violencia. Elías se siente atraído por la fuerte personalidad del chico. La amistad entre ambos se convierte en un peligroso juego de venganzas, que hace tambalear la vida de las dos familias.

    Bier realiza un trabajo de dirección soberbio, y logra plasmar a la perfección la frialdad de las emociones en la elección de planos, ambientaciones, localizaciones… Los personajes están magníficos, y el guión, con algún breve bajón de intensidad en un par de momentos, mantiene en tensión al espectador en todo momento.

    Uno de los mayores aciertos de Susanne Bier (y no es la primera vez que lo hace) es que se limita a plantear preguntas, sin dar las respuestas, y es el espectador el que debe sacar sus propias conclusiones. Y lo hace enfrentando dos mundos casi antagónicos: ¿es nuestra avanzada sociedad occidental (ejemplificada en ese pequeño pueblo de Dinamarca en el que viven los protagonistas) el modelo para un mundo mejor?, ¿o bajo la superficie de nuestra civilización se esconde el mismo caos que se produce en un país en guerra donde no hay ley?

     

  • Buenas intenciones, malos resultados

    1901¿PARA QUÉ SIRVE UN OSO?

    Tras haber trabajado juntos en La torre de Suso, los actores Javier Cámara y Gonzalo de Castro, dos de los cómicos más populares de nuestro país, gracias a la televisión, vuelven a coincidir con el director de aquella cinta, Tom Fernández, en esta ¿Para qué sirve un oso?, que inauguró el pasado sábado la decimocuarta edición del Festival de Cine Español de Málaga.

    {xtypo_code}España, 2011. (100′)
    Escrita y dirigida: Tom Fernández.
    Producción: Jaume Roures, Enrique González Macho.
    Fotografía:  Arnau Vall Colomer.
    Música: Mauricio Villavecchia.
    Montaje: Ángel Hernández Zoido.
    Intérpretes: Javier Cámara (Guillermo), Gonzalo de Castro (Alejandro), Jesse Johnson (Chaval), Oona Chaplin (Rosa), Emma Suárez (Natalia), Geraldine Chaplin (Josephine), Sira García (Daniela).{/xtypo_code}

    No nos engañemos: la película logrará su objetivo de atraer a un público numeroso a las salas, porque es una historia sencilla, accesible, una comedia que sus dos protagonistas venden muy bien, y que además pretende (y puede) llegar a todos los públicos (ni hay truculencias, ni violencia -más allá de algunos golpes cómicos-, ni nada que se pueda acercar a una intención sexual, en ningún momento). Pero esa es también, aunque parezca mentira, su principal handicap. Es una historia muy facilona, con buenas intenciones (el ecologismo, salvar al planeta, reciclar…) pero con malos resultados.

    La película nos cuenta la vida de dos hermanos muy distintos. Guillermo es un biólogo de talento que, tras años en la Antártida, pierde la fe en lo que está haciendo y lo deja todo para volver a su pueblo; allí, la mujer que le crió (Josephine) le obliga a ir a buscar a su hermano, Alejandro, un zoologo que sólo tiene fe, que vive en un árbol en el medio del bosque y que, con la ayuda de un californiano recién diplomado pretende demostrar que hay osos en el bosque, para evitar la construcción de una urbanización.

    Las intenciones, como decimos, del director son buenas, y las de sus protagonistas, también (de ellos son los mejores momentos de la cinta), pero el resultado no es el esperado, porque Fernández se pierde en el camino, se preocupa casi más por las tramas paralelas, la de las relaciones amorosas (o los intentos de lograrla) entre Alejandro y Natalia, la veterinaria del pueblo (una sorprendentemente sosa Emma Suárez), o las del joven investigador con la (también jovencita) profesora del colegio (Oona Chaplin, que se paseó la mañana del estreno por Málaga con unos altísimos tacones) y que no hay por donde cogerla; o la de la niña de la historia (en toda película que quiera llegar y educar a los pequeños tiene que haber una niña) que cada vez que aparece, relentiza todo, le quita ritmo, brillo…

    ¿Para qué sirve un oso? es una película de altibajos. Comienza mal, va mejorando poco a poco, pero después se pierde, por completo, parece que se recupera, pero es un espejismo y acaba completamente perdida, sin conseguir sus objetivos. Muy buenas intenciones, sí, pero pocos, casi ningún, logro. Además, se la ve venir desde muy lejos, y cualquiera puede adivinar cómo va a terminar la historia, para todos (y digo, todos) sus personajes, desde poco después de empezar.

     

  • Lo que no se dice

    1501LA MITAD DE OSCAR

    A pesar de que ya se ha demostrado en multitud de ocasiones que no es correcto ni acertado, todavía hay quien generaliza, quien piensa (y está convencido de que tiene razón) que todo el cine español es igual, y que no importa quién dirija, quién interprete, quién produzca, todas las películas tendrán un mismo estilo, independientemente del género al que pertenezcan.

    {xtypo_code}España, 2010. (89′)
    Dirección: Manuel Martín Cuenca.
    Producción: Manuel Martín Cuenca, Camilo Vives, Joan Borrell.
    Guión: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández.
    Fotografía:  Rafael de la Uz.
    Montaje: Ángel Hernández Zoido.
    Intérpretes: Rodrigo Saenz de Heredia (Óscar), Verónica Echegui (María), Denis Eyrey (Jean), Antonio de la Torre (Taxista), Manuel Martínez Roca (Miguel), Salvador Gavilán Ramos (Abuelo), Elena Saganovska (Elena), Eva Almaya (Directora residencia), Alejandro Vera (Recepcionista).{/xtypo_code}

    Afortunadamente, sabemos que no es verdad, y que cintas como la que se estrenó la semana pasada arrasando en taquilla (y cuyo nombre no diremos para no darle una publicidad que no necesita) y esta que tratamos hoy representan modos muy diferentes de hacer y entender el cine.

    La mitad de Óscar es una película hecha a base de silencios. Lo que no se dice, lo que se calla, es tan importante o incluso más que lo que sí se cuenta. La cinta no tiene una banda sonora instrumental, ni una sola nota musical (ni siquiera incidental, la música que suena en una televisión, o en la radio de un coche que pasa) se oye en todo el metraje. Sólo las voces de los protagonistas, lo que dicen y lo que callan, el viento, el silencio. Su director, Manuel Martín Cuenca (que debutó en 2003 con la muy interesante La flaqueza del bolchevique, debut también de María Valverde) nos muestran a un director competente, de talento, arriesgado y ambicioso, que ha creado una historia que sólo es simple en apariencia, construida con tres episodios y a base de elipsis.

    Óscar trabaja de vigilante en una salina semi-abandonada. Su vida se basa en la rutina. A la hora del almuerzo, Miguel un antiguo compañero ya jubilado, acude a verle y a llevarle la comida. Después del trabajo va a visitar a su único familiar cercano, su abuelo enfermo de alzheimer, que está en una residencia. De noche, vuelve a casa, mira el buzón y el contestador. Nunca hay cartas ni llamadas. Y al día siguiente lo mismo. Y al siguiente. Y al otro. Un día, en la residencia, le dicen que su abuelo ha empeorado y le han llevado al hospital. Y que han avisado a María, su hermana. Óscar lleva dos años sin noticias de ella, ni siquiera sabía que tenían su número en la residencia. María llega poco después, acompañada de su novio Jean, un francés del que Óscar jamás había oído hablar. Entre los hermanos la relación es tensa, algo parece que ocurrió en el pasado. Y es evidente que ella quiere pasar página, aunque él no esté demasiado de acuerdo.

    La cinta tiene muy buenos momentos y una secuencia final casi sublime. Es una historia contada con sencillez, e interpretada con talento por su pareja protagonista, un desconocido Rodrigo Sáenz de Heredia, y una magnífica Verónica Echegui, cada vez más alejada del papel que le dio la fama en Yo soy la Juani. Es la demostración de que en el cine español no todo es igual, y de que con un poco de valor, y de saber hacer, se pueden lograr grandes películas como esta.