Categoría: La película

  • Un SEFF más corto pero más intenso

    1101FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA (I)

    Comenzó el viernes pasado la octava edición del SEFF, algo más corta (un día menos), pero con más películas en la Sección Oficial a concurso. Algo que a priori podría resultar problemático en cuanto a horarios, y que así resultó. Con bastante menos presupuesto, el certamen lucha por mantenerse, ya que pese al éxito de público, no tiene la continuidad asegurada. Crisis, maldita crisis.

    La primera cinta en participar a concurso fue la española Los muertos no se tocan, nene. Una película esperada por muchos. Homenaje al gran Rafael Azcona (basada en su obra homónima), la cinta pretendía que continuase con la ‘saga’ iniciada por El pisito y El cochecito, y se nota bastante que pretende acercarse al universo de Ferreri, incluso de Berlanga, pero no lo logra. Es una cinta con demasiados personajes, algunos intérpretes no llegan al nivel mínimo exigible. Y cuando tiene que recurrir al chiste escatológico para hacer reír, mal vamos.

    El molino del tiempo, del polaco Lech Majewski utiliza la monumental obra de Pieter Brueghel ‘El Viejo’ El camino del Calvario para narrar el proceso de su creación y la historia de los muchos personajes que aparecen en el cuadro. Visualmente es fantástica, de hecho se basa en su poderío visual, y hasta pasada la media hora de metraje no se pronuncian las primeras palabras. Es un prodigio técnico y una maravilla el modo en que se construye la historia; preciosista, una película que se gusta a sí misma y se regodea en ella, pero que puede abrumar, puede agotar y cansar al espectador medio.

    La hija del director Costa Gavras, Julie, dirige a William Hurt y a Isabella Rosellini en una comedia agridulce, Tres veces 20 años. Los intérpretes son una pareja que se ve obligada a enfrentarse al inevitable paso del tiempo y al peso que ello conlleva. La cinta tiene humor, ciertas dosis de amargura y diálogos inteligentes (a ratos). Se ve con facilidad, y se agradece, pero quizás sea demasiado comercial para la sección oficial de un festival.

    Las olas es la segunda cinta española del concurso. Película que podía haber sido interesante, por su temática, pero que en manos de Alberto Marais se convierte en una cinta difícil de digerir, repleta de tiempos muertos, con un tempo lentísimo (a veces inexistente) y con numerosos huecos que agotan al espectador. Carlos Álvarez está fantástico y es el que mantiene el tirón de la cinta, pero él sólo no se basta para lograr que la película se mantenga a flote antes de hundirse del todo.

    Del mismo modo, Heart´s boomerang, la primera de las cintas rusas del concurso, en un año en el que la homenajeada es la cinematografía de ese país, es una película extremadamente morosa, con continuos planos estáticos alargados hasta el extremo en los que ni pasa nada ni ayudan a explicar el desarrollo de una trama de por sí bastante exigua.

    Si no nosotros, ¿quién? es una interesante cinta alemana sobre el germen de la fracción del Ejército Rojo, el origen de sus fundadores, y un paseo político y social por la Alemania, la Europa y el resto del planeta de aquellos años sesenta. Basada en hechos reales, en ocasiones puede resultar un terreno arduo, bastante denso por todo lo que se trata, todos los personajes reales a los que se alude y lo extenso de su metraje, pero es ciertamente interesante.

    De Code blue esperábamos bastante, en especial por quién está detrás de ella, Urszula Antoniak, la directora de Nothing personal, la que fue la mejor película del concurso hace dos años. Y la película es sorprendente. Es mucho más oscura en su temática, puede repeler a más de uno y a más de una, en especial por su secuencia final, aunque las atmósferas y los personajes recuerdan a la mencionada, aquí se va más allá, bastante más.

     

  • Y el héroe se hizo carne… animada

    1302LAS AVENTURAS DE TINTIN: EL SECRETO DEL UNICORNIO

    Steven Spielberg siempre ha sido un genio del cine, un director que ha sabido contentar al público con sus películas, darle al espectador lo que éste quiere, y ello le ha servido para ser uno de los más taquilleros de la historia. Y por ello, desde hace un tiempo hace lo que le da la gana, como le da la gana y cuando le da la gana, sin tener en cuenta modas, ni considerar lo que el público solicita en ese momento. Su última película es esta Las aventuras de Tintín, producida por otro director que también rompe las taquillas en los últimos años, Peter Jackson; la idea es que en un par de años nos llegue la segunda entrega, donde los papeles de Spielberg y Jackson se intercambien.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Nueva Zelanda, 2011. (107′)
    Título original: The adventures of Tintin
    Dirección: Steven Spielberg.
    Producción: Peter Jackson, Kathleen Kennedy, Steven Spielberg.
    Guión:  Steven Moffat, Edgar Wright, Joe Cornish, basado en los comics de Herg.  
    Fotografía: Janusz Kaminski.
    Música: John Williams.
    Montaje: Michael Kahn.
    Intérpretes: Jamie Bell (Tintin), Daniel Craig (Ivanovich Sakharine), Andy Serkis (Capitán Haddock), Simon Pegg (Hernández), Nick Frost (Fernández), Toby Jones (Silk), Sebastian Roché (Pedro), Mackenzie Crook (Ernie), Tony Curran (Teniente Delcourt), Daniel Mays (Allan), Gad Elmaleh (Ben Salaad), Kim Stengel (Bianca Castafiore), Sonje Fortag (Sra. Finch), Joe Starr (Barnaby).{/xtypo_code}

    La película utiliza y adapta tres de los cómics de Hergé, de los primeros de la serie que creó el autor belga con las aventuras del joven reportero, en las que conoce al que sería posteriormente su compañero de andanzas, el capitán Haddock. A partir de ahí, los responsables han utilizado las más avanzadas tecnicas de captura de movimiento de los actores para transformarlos después en seres animados. El resultado visual es, como era de prever, magnífico, impactante, y el espectador disfruta durante la proyección. Era lo esperado, y, como ya decía, Spielberg y Jackson saben hacer el trabajo a la perfección. El problema es que después no deja huella.

    Tintín es un joven y curioso periodista de investigación. En un mercadillo queda prendado de una maqueta del barco Unicornio, del que descubre que hay mucha gente interesada en conseguir. Entre ellos Ivan Ivanovitch Sakharine, un villano que está convencido de que Tintín ha robado un tesoro vinculado a Francis Hadoque y al pirata Rackam el Rojo. Junto a su perro Milú iniciará una búsqueda por medio mundo siguiendo las pistas para encontrar dónde reposan los restos del Unicornio original, y su valioso tesoro.

    La película se inicia con una secuencia de créditos que recuerda horrores a la de Atrápame si puedes, también de Spielberg, y las aventuras del reportero nos hacen pensar en muchos momentos en las de Indiana Jones (algo que le dijeron más de una vez al director cuando estrenó las cintas del famoso arqueólogo), y no son los únicos guiños a su cine (el tupé de Tintín sobre el agua, cual aleta de Tiburón, por ejemplo). Tiene un par de secuencias impactantes, fantásticas, que demuestran el talento del director detrás de la cámara (la primera en el mercadillo y la memorable persecución en sidecar por las empinadas calles de Baggharg), pero en su conjunto es una película que no deja una huella profunda.

    Se disfruta mientras se está viendo, a pesar de una insistente banda sonora que apenas guarda silencio durante todo el metraje, llegando a momentos en los que verdaderamente molesta, pero no deja huella.

     

  • La culpa y la redención

    1101OTRA TIERRA

    Tras ganar un par de premios en uno de los más prestigiosos (sino el que más) festivales de cine independiente del mundo, el de Sundance, llega esta película, interesante, emotiva, y que sorprende por su inmensa calidad, sobre todo cuando la premisa de la que parte es una sencilla historia de ciencia ficción, o incluso una historia romántica de las que ya hemos visto miles.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (92′)
    Título original: Another Earth.
    Director:  Mike Cahill.
    Producción: Mike Cahill, Hunter Gray,  Brit Marling y Nicholas Shumaker.
    Guión:  Mike Cahill y Brit Marling.
    Fotografía:  Mike Cahill.
    Música:  Fall on your sword.
    Montaje: Mike Cahill.
    Intérpretes: William Mapother (John Burroughs), Brit Marling (Rhoda Williams), Matthew-Lee Erlbach (Alex), Meggan Lennon (Maya Burroughs), Jordan Baker (Kim Williams), Flint Beverage (Robert Williams), Robin Taylor (Jeff Williams), Rupert Reid (Keith Harding), Kumar Pallana (Purdeep), Ana Kayne (Claire), Diane Ciesla (Dra. Joan Tallis) Kier (Planificador), Cameron Spurr (Leo).{/xtypo_code}

    Pero sobre todo, Otra Tierra sirve para dar a conocer dos nombres que seguramente darán que hablar en el futuro, el de Mike Cahill (director, guionista, productor, director de fotografía y montador) y el de Brit Marling (guionista, productora y protagonista principal) con una presencia en la pantalla que aporta aire fresco y una mirada que ilumina cada plano en el que aparece.

    Rhoda es una joven brillante que sueña con convertirse en astrofísica. La noche que aparece un extraño planeta en el cielo, un planeta que parece ser una copia exacta del nuestro, Rhoda tiene un accidente de coche y mueren dos personas. Años después, al salir de prisión, sigue perdida. Su vida ha cambiado para siempre. Quiere pedir perdón al hombre cuya vida rompió tiempo atrás, pero no se atreve y le miente. Poco después, surge su última esperanza: viajar al planeta (bautizado como Tierra 2), y comenzar allí una nueva vida, lejos de su pasado, de sus errores.

    La película toma la parte de ciencia ficción como premisa para contar más cosas, pero no la abandona en ningún momento. A partir de ese arranque, Otra Tierra va por otros derroteros, y se convierte en un filme sobre el peso de la culpa, la búsqueda del perdón y de la redención, sin dejar nunca de lado (como hemos dicho) la existencia de ese otro planeta, espejo, copia o reflejo del nuestro, (¿será una copia del nuestro, o será nuestro original?).

    Otra Tierra tiene momentos mágicos, brillantes, y que sencillamente ponen la piel de gallina: el primer contacto por radio con el planeta, la historia del cosmonauta ruso, el desenlace de ese personaje secundario que es Purdeep,… Pero no son los únicos y ya desde el comienzo, con la danza de Júpiter, uno puede quedar hipnotizado por esta cinta, que nos descubre además a una Brit Marling, que apenas habíamos visto hasta la fecha, y que soporta el peso de toda la cinta, una actriz que llena la pantalla y que irradia luz hasta en sus momentos más bajos.

     

  • La tristeza que acaba con todo

    1101MELANCOLÍA

    Hay directores polémicos más allá de su trabajo cinematográfico. Directores que cada vez que abren la boca para expresar alguna opinión personal, más allá de sus películas, levantan escándalos. Y Lars Von Trier es uno de ellos, quizás el que más. Cierto que también hay gente que se escandaliza con cualquier cosa, y que le presta demasiada atención a asuntos a los que habría que considerar con la importancia justa. Pero las declaraciones del director danés muchas veces (aunque no debería ser así) no hacen más que enturbiar su trabajo fílmico.

    {xtypo_code}Dinamarca-Suecia-Francia-Alemania, 2011. (136′)
    Título original: Melancholia.
    Escrita y dirigida:  Lars Von Trier.
    Producción: Meta Louise Foldager, Louise Vesth.
    Fotografía:  Manuel Alberto Claro.
    Montaje: Molly Marlene Stensgaard, Morten Hoejbjerg.
    Intérpretes: Kirsten Dunst (Justine), Charlotte Gainsbourg (Claire), Kiefer Sutherland (John), Charlotte Rampling (Gaby), John Hurt (Dexter), Alexander Skarsgaard (Michael), Stellan Skarsgaard (Jack), Brady Corbet (Jim), Udo Kier (Planificador), Cameron Spurr (Leo).{/xtypo_code}

    Su último trabajo, después de aquel Anticristo que tuvo tantos detractores (o quizás más) como defensores es esta esperada Melancolía, en la que vuelve a contar con Charlotte Gainsbourg, aunque en esta ocasión (casi) todo el peso de la cinta recae en una fantástica (nunca creí que diría esto) Kirsten Dunst, su protagonista absoluta e indiscutible .

    Justine acaba de casarse con Michael, y celebran la boda en una enorme mansión con campo de golf propio, propiedad de John, marido de su hermana Claire. Mientras, un enorme planeta errante aparece en el cielo. Aunque su trayectoria parece indicar que se estrellará contra la Tierra, los científicos afirman que pasará de largo. Sin embargo, lo que debería ser una celebración llena de alegría no lo es para Justine, a la que una profunda tristeza la abate, arrastrando con ella a todos los miembros de su familia.

    Melancolía comienza ya de modo brutal, con unas imágenes poéticas, bellísimas, y Von Trier consigue que ya desde ese mismo momento caigas rendido ante su película. Después, la larga secuencia de la boda te atrapa, consigue que estemos en tensión ante los sucesos, los conflictos a los que asistimos, y que no podamos despegarnos de la silla hasta el final.

    La cinta está llena de momentos dolorosamente divertidos, incluso solo dolorosos, pero Von Trier en ningún momento demuestra que no se preocupe por sus personajes. El danés es un provocador nato, y lo ha demostrado en numerosas ocasiones, pero aquí estamos ante una cinta bella, quizás la más bella y dulce representación de la aniquilación de la humanidad que hayamos visto en una pantalla. Porque Melancolía es eso, una historia sobre el apocalipsis. Aunque reducirla a esa sencilla frase sería demasiado simplista.

    Habrá quien eche en falta una explicación acerca del origen de la tristeza de la protagonista (fantástica Kirsten Dunst, que recibió el premio a la mejor actriz en el pasado Festival de Cannes), ya se han dejado oír voces al respecto, pero la depresión, la melancolía, muchas veces no tiene un origen claro, un motivo que la sustente, simplemente está ahí, aparece.

    La Melancolía de Von Trier es una experiencia poderosa que hay que disfrutar, cine en estado puro, de mano de uno de los creadores más imaginativos y polémicos del panorama actual. Más allá de una historia sobre la desaparición del mundo, esta no es más que una metáfora, y la cinta sería más bien una indagación, una meditación sobre el poder de la depresión como enfermedad en la sociedad actual.

     

  • Vuelve el mejor Soderbergh

    1102CONTAGIO

    Cuando todavía tiene pendiente de estreno Haywire y The last time I saw Michael Gregg (y no estoy del todo seguro de que The girlfriend experience (la primera película de cine convencional que protagonizaba la estrella del porno Sasha Grey, se estrenara comercialmente en nuestras salas), llega a las pantallas esta Contagio, una de las tres películas que Steven Soderbergh ha dirigido en este 2011.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (106′)
    Título original: Contagion.
    Dirección: Steven Soderbergh.
    Producción: Gregory Jacobs, Michael Shamberg, Stacey Sher.
    Guión: Scott Z. Burns.
    Fotografía:  Steven Soderberh.
    Música: Cliff Martinez.
    Montaje: Stephen Mirrione.
    Intérpretes: Marion Cotillard, Matt Damon, Laurece Fishburne, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet, Enrico Colantoni, Bryan Cranston, Griffin Kane, Jennifer Ehle, Sanaa Lathan, Demetri Martin, Elliott Gould, Chi Han, John Hawkes, Amr Waked, Daria Strokous, Dr Sanjay Gupta, Chui-Tien-you, Josephine Ho Chui-Yi.{/xtypo_code}

    Estamos ante el mejor Soderbergh, el mismo que dirigió Traffic, el mismo que estuvo al mando de Erin Brockovich, de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, y de otras tantas cintas, infravaloradas unas (Un romance peligroso), desconocidas otras (Full frontal) que este prolífico cineasta nos ha regalado con el paso de los años, aunque también haya tenido algún que otro tropiezo, evidentemente.

    Soderbergh cuenta con un reparto de lujo, encabezado por un grupo de caras conocidas (Jude Law, Laurence Fishburne, Marion Cotillard, Kate Winslet, Matt Damon y Gwyneth Paltrow) y se permite el lujo (como hacía Hitchcock en Psicosis) de ‘matar’ a dos de ellos a las primeras de cambio. Éstos están secundados por unos secundarios que no le van a la zaga en cuanto a sus interpretaciones.

    Pero es que, además, el guión es brillante, consigue pegarnos al sillón desde el primer momento y nos mantiene hundidos en él una vez que concluye, incapaces de levantarnos. Además la comunidad científica ha aplaudido la cinta por su realismo y su verismo, declarando que lo que se muestra en ella podría ocurrir en la realidad, aunque hay pocas posibilidades de ello. No obstante lo cual, sólo pensarlo es terrorífico.

    Una mujer de negocios americana regresa a casa tras una breve estancia en Hong Kong por motivos de trabajo. Está enferma, constipada. Un par de días después sufre unas convulsiones y es trasladada al hospital, donde muere a las pocas horas. Mientras, en el país asiático, varias personas han fallecido con los mismos sítomas.

    Las autoridades pronto comienzan a investigar el origen de esta enfermedad desconocida, intentando descifrar cómo y cuándo comenzó todo, y tratando de encontrar una cura, sin decir más de lo necesario para no desatar el pánico en la población, mientras la cifra de fallecidos va aumentando inexorablemente.

    Es un mundo cuasiapocalíptico, que provoca el miedo en las masas, lo que lleva a los ataques, a los saqueos, al pánico. Pero aunque sabes que estás viendo una película, te lo crees, resulta real, aterrador.

    Fantástica película, donde todo funciona a la perfección, y que nos devuelve al mejor Steven Soderbergh, a la espera de que nos llegue Haywire, cinta de acción, que también reúne un plantel de lujo y que, igualmente, se prevé que sea otra joya de este gran director.

     

  • Oportunidad perdida

    0001Larry Crowne

    Tom Hanks ha perdido una ocasión de oro para hacer una película de esas que calasen, que dejasen huella, y que perduraran en el tiempo por los siglos de los siglos. Y es que, que en estos tiempos de crisis, de paro, se embarque en una película protagonizada por un hombre entrado en la cincuentena al que, de pronto e inesperadamente, despiden de su trabajo después de años de entrega, dejándole sin dinero, sin casa, y en vez de hacer un duro drama social, o al menos tomárselo en serio, se dedique a realizar una insulsa y llena de tópicos comedieta romántica…

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (98′)
    Título original:  Larry Crowne.
    Director:  Tom Hanks.
    Producción: Gary Goetzman, Tom Hanks.
    Guión:  Tom Hanks, Nia Vardalos.
    Fotografía: Philippe Rousselot.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: Alan Cody.
    Intérpretes: Tom Hanks (Larry Crowne), Julia Roberts (Mercedes Tainot), Bryan Cranston (Dean Tainot), Cedric the Entertainer (Lamar), Taraji P. Henson (B’Ella), Gugu Mbatha-Raw (Talia), Wilmer Valderrama (Dell Gordo), Pam Grier (Frances), Rita Wilson (Wilma Q. Gammelgaard), George Takei (Dr. Matsutani), Ian Gomez (Frank), Holmes Osborne (Dave Busik), Grace Gummers (Natalie), Maria Canals-Barrera (Lala), Rami Malek (Dibiasi).{/xtypo_code}

    Pues sí, una comedia. Romántica, para más señas. Y con Julia Roberts. Todo gira en torno a ellos. Hay más personajes, pero sin apenas vida propia. Todos ellos están entorno a la pareja protagonista, los vemos y los conocemos cuando uno de ellos está por medio y lo que hacen tiene que ver con ellos.

    Larry es un cincuentón que vive feliz y tranquilo hasta que un día, inesperadamente, le despiden y se ve en la calle, sin dinero con el que mantenerse y con el que pagar la casa en la que vive. Pero no se deprime, sino que se decide a matricularse en la Universidad, donde conoce a una profesora aburrida de su trabajo y de su vida y se enamora de ella.

    Poco o nada más. Una chica, compañera de estudios en una clase, y a la que conoce nada más llegar el primer día, parece que le coge cariño y se lo lleva para su pandilla, que también (todos) parecen congeniar con él enseguida (a pesar de que son de generaciones completamente distintas y no tienen nada que ver). ¿Por qué? No se sabe, no se explica. Los compañeros de la clase que imparte Julia Roberts son de los más planos que se recuerdan, aparte de tener una simpleza que estremece, algo que es común a todos y cada uno de los caracteres. Del primero al último, son personajes lineales, sin evolución, simplísimos (el de la ‘novia de América’ quizás cambia algo, pero no se explica el motivo, que le lleva a ello…)

    El guión está repleto de tópicos y clichés del género. No hay novedad alguna y se sabe cómo va a terminar incluso antes de que empiece. Y lo que es peor, se sabe todo lo que va a pasar en el camino. Larry Crowne es una película fácil, que no se arriesga, que no se atreve a dar el paso (en cualquier dirección, hubiera valido cualquier cosa, pero no esa apatía, ese ir a lo fácil) y criticar la economía actual, o alabarla (y castigar al protagonista por no haberse preparado para este día), pero no hace nada de eso. Utiliza el despido de una persona que no tiene apenas posibilidades de recuperarse como una simple excusa para contar una historia de amor absurda (que no todas lo son) que no tiene ni pies de cabeza, en una cinta que está llena de incongruencias, de huecos y de cosas sin explicar.

    La segunda película como director de Tom Hanks es demasiado suave, repleta de buenas intenciones, pero alejada de la realidad. Definitivamente, esperábamos más de ella.

     

  • Cine negro en estado puro

    1901NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS

    Presentada en el recientemente finalizado Festival de San Sebastián, la nueva colaboración entre Enrique Urbizu y José Coronado (que ya habían estado juntos en La caja 507 y La vida mancha), es un thriller policíaco contundente, una película negra, negrísima, que despertó entusiasmos y que sonó como favorita a diversos premios, pero que finalmente no se llevó ninguno, posiblemente de forma inmerecida.

    {xtypo_code}España, 2011. (98′)
    Director:  Enrique Urbizu.
    Producción: Gonzalo Salazar-Simpson, Ignacio Salazar-Simpson, Álvaro Augustín.
    Guión:  Enrique Urbizu, Michel Gaztambide.
    Fotografía: Unax Mendía.
    Música: Mario de Benito.
    Montaje: Pablo Blanco.
    Intérpretes: José Coronado (Santos Trinidad), Rodolfo Sancho (Rodolfo), Helena Miquel (Juez Chacón), Juanjo Artero (Leiva), María Blanco-Fafián (Funcionaria judicial), Nadia Casado (Celia), Ricardo Dávila (Flavio).{/xtypo_code}

    Santos Trinidad es un inspector de policía que, a pesar de un pasado brillante, ahora es violento y alcohólico. Una noche de borrachera, ya de regreso a casa, se ve inmerso en un tiroteo y mata a tres personas, aunque un cuarto escapa. Mientras intenta localizar al testigo, la jueza Chacón investiga el caso de los crímenes, que según los indicios están mezclados con asuntos de drogas. Aunque poco a poco, Santos y Chacón, cada uno por su lado, descubrirán que no es tan simple, y que detrás de todo hay asuntos aún más serios.

    Urbizu es un director que sabe narrar con imágenes poderosas; lo demuestra con cada proyecto en el que se embarca, y en esta ocasión la cosa no es diferente. Aunque la ayuda de su coguionista habitual y de unos personajes en estado de gracia (en especial el descubrimiento de Helena Miquel y un espectacular José Coronado, presente en todo momento en la pantalla, que impresiona con su sola presencia, y que es el alma que mueve este filme) aportan gran parte de la calidad.

    No habrá paz para los malvados es cine negro en estado puro. Tiene un arranque demoledor, potentísimo, brillante, su primer cuarto de hora es de lo mejor que ha dado el cine español en los últimos años. Después decae, en parte por la imposibilidad de mantener tal nivel durante todo el metraje, aunque sigue manteniendo un nivel bastante alto. Urbizu consigue que su obra destile realidad, verosimilitud, al despojarla de adornos innecesarios. Los diálogos son los justos, no hay palabras de más, lo cual hace aún mayor el logro de contar una trama difícil y dura como ésta, manteniendo a su vez la tensión, el suspense.

    Gran película, espectacular y aterrador Coronado, de lo mejor que ha dado el cine español este año. Una cinta que, apunten, se llevará un buen puñado de Goyas el próximo mes de febrero.

  • La voyeur y los celos

    1101LA CARA OCULTA

    El director colombiano Andrés Baiz demuestra que sabe moverse como pez en el agua en el thriller con su primer largometraje, que también está coescrito por él. La historia es correcta, y consigue lo que pretende, crear desasosiego, angustia, tensión. Casi siempre. Pero deja lagunas sin rellenar, agujeros por los que el argumento se despeña y cae en picado.

    {xtypo_code}España-Colombia, 2011. (101′)
    Dirección: Andrés Baiz.
    Producción: Christian Conti, Andrés Calderona, Rodrigo Guerrero.
    Guión:  Andrés Baiz, Hatem Khraiche Ruiz-Zorrilla.  
    Fotografía: Josep M Civit.
    Música: Federico Jusid.
    Montaje: Roberto Otero.
    Intérpretes: Quim Gutiérrez (Adrián), Martina García (Fabiana), Clara Lago (Belén), Alexandra Stewart (Emma).{/xtypo_code}

    La cara oculta nos cuenta la historia de Adrián, un joven director de orquesta español que, tras ser contratado para dirigir la filarmónica de Colombia, se desplaza a Bogotá con Belén, su novia. Lo que se presentabacomo una vida fácil y rodeados de lujos se empaña pronto por los presuntos devaneos de Adrián y los celos y sospechas de Belén. Cuando ya no puede soportarlo más desaparece y sólo le deja un vídeo de despedida. Mientras la policía investiga la desaparición de la chica, él encuentra consuelo en Fabiana, una bella camarera que se traslada a la mansión del músico. Pronto Fabiana empieza a sentir que una presencia la persigue en la casa.

    La película, que se vehicula en torno al daño que pueden provocar la obsesión y los celos adolece de numerosas lagunas en un guión que entretiene, pero que no termina de convencer. Gran parte de la culpa la tiene una primera parte en la que toda la tensión que se pretende crear se pierde por elementos externos al argumento en sí: las interpretaciones del español Quim Gutiérrez y la colombiana Martina García no son para nada creibles, resultan forzadas; y por otro lado, el tiempo atmosférico que rodea cada noche a la mansión (clave en la historia), es de chiste, con unos truenos que provocan la carcajada más de una vez. No es hasta que no aparece Clara Lago cuando la trama comienza a ganar interés. Ella es la única que te cree, la que te transmite todo lo que su personaje siente y padece en su desdichada existencia.

    El montaje de la cinta tiene el acierto de narrar las historias desde tres perspectivas: primero desde el dolor por la pérdida de Adrián, después desde los ojos de Fabiana y, finalmente, la de Belén. Ello conlleva viajes atrás en el tiempo, que añaden datos a la información que hasta entonces teníamos y que ayudan a comprender mejor toda la historia.

    Pero claro, todo se viene abajo si esto no se tiene en consideración a la hora de la promoción. Lo mejor para La cara oculta hubiera sido no contar demasiado del argumento, no saber prácticamente nada antes de verla. Pero si en el mismo trailer que publicita el filme se destripan partes indispensables del mismo, escenas que en la cinta suceden bastante avanzado el metraje y que no deberíamos conocer con antelación, de poco sirve todo el cuidado al contar lo preciso en el momento oportuno.

    La cara oculta es una cinta que se pretendía interesante, pero que sólo entretiene. Una historia con lagunas, que empieza bastante mal, que va mejorando poco a poco, pero que no termina por convencer. Correctamente dirigida, no tan bien contada, con elementos que se podrían pulir sin problemas y con unas interpretaciones (si exceptuamos a Clara Lago, que es la única que destaca) que dejan bastante que desear. Baiz apunta maneras, pero aún tiene cosas que aprender.

     

  • La mentira por bandera

    1101LA DEUDA

    Dicen que antes se pilla a un mentiroso que a un cojo. Aunque también hay mentiras que, de tanto repetirse, llegan a convertirse en verdades. Ese es el tema principal de esta película, remake de otra de origen israelí e inédita en nuestro país (no será necesario hablar, otra vez, de la falta de ideas originales y la necesidad, pues, de reciclar viejas historias). Y ningún género mejor que una cinta de espías (casi al modo clásico) para hablar de ello, de las falsedades, de las medias verdades, de lo que se oculta, y de lo que ello puede acarrear a los que callan, a los que guardan secretos.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (113′)
    Título original:  The debt
    Director:  John Madden.
    Producción: Eitan Evan, Eduardo Rossoff, Kris Thykier, Matthew Vaughn.
    Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman, Peter Straughan, basado en la película Ha-Hov
    Fotografía: Ben Davis.
    Música: Thomas Newman.
    Montaje: Alexander Berner.
    Intérpretes: Helen Mirren (Rachel Singer), Tom Wilkinson (Stephan Gold), Ciarán Hinds (David Peretz), Jessica Chastain (Rachel, joven), Marton Csokas (Stephan, joven), Sam Worthington (David, joven), Romi Aboulafia (Sara Gold), Jesper Christensen (Doctor Bernhardt), Brigitte Kren (Sra. Bernhardt).{/xtypo_code}

    La cinta cuenta una historia a dos tiempos, de un lado nos sitúa en el Berlín de la segunda mitad de los años sesenta. Allí, Rachel, Stephan y David son agentes del Mossad israelí, cuya misión es capturar a un conocido criminal nazi y llevarlo a su país para que sea juzgado. De otro, en los años noventa, Sara, hija de Rachel y Stephan, es una periodista que ha escrito un libro sobre la historia, con la ayuda de sus progenitores, que siguen siendo considerados unos héroes por lo ocurrido treinta años atrás.

    La deuda se apoya fundamentalmente en dos pilares: su historia y sus personajes. La trama, a pesar de algunas carencias, es ciertamente potente, logra plasmar la confrontación del pasado con el presente, a través de una estructura fragmentada, y mostrando los estragos que el paso del tiempo, y cómo lo que ocurrió entonces, ha dejado marcas profundas en los personajes que vivieron aquello. Por otro lado, los siete personajes principales, los tres agentes de las dos épocas, y sobre todo Jesper Christensen como el viejo y sádico oficial nazi, reciclado en doctor, levantan una película que, tras dos primeras partes de gran viveza y fuerza, se diluye en su tramo final, en una larga secuencia en la que nada resulta creíble y que, en algunos momentos, llega a resultar casi risible.

    Y es una pena que una buena historia termine estropeándose de esta manera. Porque el mensaje, lo que da vida a esta cinta desde el principio, es claro a lo largo del metraje: la mentira hace daño, incluso al que la profiere, que termina cansado de mantener oculta la realidad, luchando contra el remordimiento que le causa no dar a conocer la verdad, manteniendo unas apariencias que no le corresponden. Pero, como decimos, se desinfla con una conclusión risible, absurda, que termina por reventar una película con alguna que otra carencia, y bastantes virtudes.

     

  • Del infinito desierto y del espacio infinito

    1501COWBOYS Y ALIENS

    A estas alturas, posiblemente todo el mundo sepa ya que el origen del argumento de esta historia está en un chiste gráfico para un periódico de hace ya bastantes años. De ahí surgió un cómic (bastante mediocre, según cuentan los que lo han leído), y después esta cinta, que muchos llevábamos meses esperando.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011 (118′)
    Título original:  Cowboys & Aliens.
    Director:  Jon Favreau.
    Producción: Johnny Dodge, Brian Grazer, Ron Howard, Alex Kurtzman, Damon Lindelof, Roberto Orci, Scott Mitchell Rosenberg.
    Guión:  Roberto Orci, Alex Kurtzman, Damon Liondelof, Mark Fergus y Hawk Ostby, basado en el cómic de Scott Mitchell Rosenberg.
    Fotografía: Matthew Libatique.
    Música: Harry Gregson-Wagner.
    Montaje: Dan Lebental, Jim May.
    Intérpretes: Daniel Craig (Jake Lonergan), Harrison Ford (Woodrow Dolarhyde), Olivia Wilde (Ella Swenson), Sam Rockwell (Doc), Buck Taylor (Wes Clayrbone), Matthew Taylor (Luke Clayrbone), Paul Dano (Percy Dolarhyde), Adam Beach (Nat Colorado), Ana de la Reguera (Maria), Noah Ringer (Emmett Taggart), Abigail Spencer (Alice).{/xtypo_code}

    A priori podría parecer que estamos ante una cinta paródica, ya que la mezcla de géneros no puede ser más extraña. Pero Jon Favreau se lo toma en serio, y nos plantea una ferrea historia de aventuras, con buenas escenas de acción, y toques casi místicos en algunos momentos (la resurrección gracias al fuego), a la que quizás pueda achacársele una secuencia final demasiado larga.

    1873, Arizona. El protagonista de la historia se despierta en medio del desierto, sin saber dónde está, qué le ha ocurrido ni cuál es su nombre. La única pista de su desconocido pasado es una especie de grillete en su muñeca. Caminando sin rumbo llega a Absolution, una pequeña villa en la que nadie se mueve sin que lo ordene Dolarhyde, un autoritario cacique que domina hasta al sheriff del lugar. Él sigue sin recordar nada, ni siquiera a la bella misteriosa que se le acerca, aunque parece que la policía le busca y es capturado. Es entonces cuando unas extrañas naves aparecen en el cielo disparando y destrozándolo todo.

    Favreau, actor que se pasó a la dirección hace algunos años (y que está detrás de grandes éxitos como las dos Iron Man) no tiene un estilo propio visible, pero sabe crear una historia con fuerza,  ayudado por un guión solvente, y unas buenas interpretaciones del dúo protagonista, en especial de un Harrison Ford al que no se le recordaba tan bien. En cambio, Olivia Wilde (bella entre las bellas) no está a la altura en el nivel artístico.

    Cierto que hay algún parón en el ritmo, y que alguna escena se alarga innecesariamente, pero este western inverosímil ofrece más de lo que en un principio se podía esperar para ser lo que es: el último gran taquillazo del verano. Hay quien le achaca que no es divertida, pero es que no pretende serlo; la mezcla bizarra llevó a muchos a pensar que Favreau nos presentaría una película más centrada en el humor. ¿Que podía haber sido mejor? Por supuesto, pero también mucho peor.

    Es una muy buena idea la de mezclar géneros que nunca se habían mezclado y que son tan diferentes entre sí (Wilder ya hizo lo mismo al unir comedia y cine de gángsters en Con faldas y a lo loco). Es un camino a seguir, en una época en la que el cine convencional nos ofrece tan poco con lo que contentar a los cinéfilos.