Categoría: La película

  • Francesada olvidable

    1901EL CHEF, LA RECETA DE LA FELICIDAD

    Hace ya bastantes años se acuñó el término ‘españolada’ para designar un determinado tipo de película realizado en nuestro país. Hay quien, aún hoy, llama así a toda película (o casi) que se haga en nuestro país. También se usa con asiduidad el de ‘americanada’, y todos sabemos de qué hablamos cuando decimos que una cinta es así. En realidad, podría usarse casi con cualquier país, ya que las filmografías patrias de las distintas nacionalidades tienen elementos que las distinguen de  otras. Esta película de la que hoy hablamos, por ejemplo, muy bien podría formar parte de lo que podríamos llamar ‘francesada’.

    {xtypo_code}Francia, 2012 (85′)
    Título original: Comme un chef.
    Escrita y dirigida: Danny Cohen.
    Producción: Sidonie Dumas.
    Fotografía: Robert Fraisse.
    Música: Nicola Piovani.
    Montaje: Géraldine Rétif.
    Intérpretes: Jean Reno (Alexandre Lagarde), Michaël Youn (Jackie Bonnot), Raphaële Agogué (Beatrice), Julien Boiselier (Stanislas Matter), Salomé Stévenin (Amandine), Serge Larivière (Titi), Issa Doumbia (Moussa), Bun-hay Mean (Chang), Pierre Vernier (Paul Matter), Santiago Segura (Juan), Rebecca Miquel (Carole).{/xtypo_code}

    El chef es una comedia simple. Agradable de ver, divertida en algún breve momento, pero también repleta de tópicos y clichés, y previsible hasta el extremo. Jackie Bonnot es un enamorado de la cocina. Su sueño es trabajar entre fogones, creando platos exquisitos, delicados y hermosos. Pero en los trabajos que encuentra no dura mucho porque allí se va a comer deprisa y salir corriendo. Restaurantes de carretera, bares de mala muerte, en los que no dura mucho, porque no lo entienden. Su mujer embarazada le exige que trabaje en lo que sea, y que se deje de tonterías. Y él se pone a pintar. Hasta que en su camino se cruza Alexandre Lagarde, un reputado chef que está en horas bajas porque se niega a usar los nuevos ingredientes químicos en sus recetas.

    La película utiliza el mismo elemento que tanto éxito ha dado al cine francés, reciente sobre todo. Desde Bienvenidos al norte a la sobrevalorada Intocable, una pareja protagonista formada por dos personajes antagónicos (pero complementarios al fin y al cabo). Que funcione no quiere decir que sea la mejor opción. Porque, si bien da resultado y el espectador puede pasar un rato agradable e incluso soltar un par de risotadas en ocasiones, lo cierto es que no ofrece nada nuevo, y se olvida tan fácilmente como se consume. Tópicos y más tópicos, resoluciones toscas y forzadas, que no vienen más que a redundar en lo que ya conocemos. Hasta la música nos suena ya a oída en cien películas francesas anteriores.

    Incluso podemos hacer un paralelismo entre la película (como ente) y la historia que cuenta. Y es que El chef es el cocinero empeñado en continuar con las recetas clásicas, usando los elementos que sabe que funcionan, sin querer variar un ápice, y usarlos (además) en el mismo orden concreto de siempre, frente a esos cocineros-directores que quieren innovar, ofrecer cosas nuevas, sorprender a paladares exigentes con nuevos sabores, nuevas texturas, nuevas formas de hacer y de contar (de los que aquí, incluso se mofan).

    Es una comedia intrascendente, bien presentada, bien condimentada, bien interpretada (sobre todo por Jean Reno, algo menos por el resto), pero que no aporta nada nuevo. Se ve tan fácilmente como se olvida.

     

  • Una prueba de fe

    0901LA VIDA DE PI

    Tras no pocas vicisitudes, lógicas si tenemos en cuenta el contenido del libro de Yann Martel en el que se basa la película, por fin llega a nuestras pantallas La vida de Pi. Directores tan conocidos como M. Night Shyamalan, Alfonso Cuarón o Jean-Pierre Jeunet estuvieron a punto de hacerse cargo de este proyecto, pero, por una u otra razón, terminaron dejándolo de lado. Por suerte, Ang Lee asumió el reto de sacar adelante esta complicada adaptación y, desde luego, el resultado no podía haber sido más positivo. No es una obra perfecta y, aunque existe un nexo que une claramente los tres principales actos en los que se divide el filme (el tema de la espiritualidad), unos resultan más apasionantes que otros.

    {xtypo_code}USA, 2012. (127′)
    Dirección:  Ang Lee.
    Producción:  David Womark, Gil Netter y Ang Lee.  
    Guión:  David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel.
    Fotografía:  Daniel Aranyó.
    Música:   Mychael Danna.
    Montaje:  Claudio Miranda.
    Intérpretes:  Suraj Sharma (Pi Patel), Irrfan Khan (Pi adulto), Tabu (Gita Patel), Rafe Spall  (escritor), Adil Hussain (padre de Pi), Gérard Depardieu (Cook). Guion: David Magee; basado en la novela homónima de Yann Martel.{/xtypo_code}

    Personamente me quedaría con el central, esto es, aquel en el que el protagonista de la historia ha de sobrevivir en un bote con la única compañía de un tigre. Que las aventuras de un solo personaje consigan mantener nuestro interés durante tantos minutos, especialmente cuando se desarrollan en un espacio muy pequeño, no es una tarea fácil, y ello a pesar de que aquí aparece una segunda estrella (en este caso en forma de animal). El prólogo sirve para que conozcamos al héroe del relato, aunque quizás podría haberse abreviado un poco, mientras que la conclusión permite resaltar el marcado mensaje religioso que se esconde en La vida de Pi (y que, aunque no coincida con la forma de pensar de cada espectador, tampoco considero que moleste mucho).

    Los mayores halagos de la cinta se los lleva Ang Lee, quien confecciona un título casi perfecto desde un punto de vista técnico. Sus preciosistas imágenes no caen en la pedantería, convirtiéndose en un gran logro el uso que se hace de los efectos especiales (sobre todo si tenemos en cuenta que poseen un marcado tono realista). Eso sí, está claro que, a la hora de abordar los sentimientos de sus personajes, este cineasta no tiene nada que ver con, por ejemplo, Steven Spielberg, de ahí que a veces le cueste transmitirnos sus emociones (algo que, sin embargo, parte del público agradecerá, pues no son pocos los que acusan al responsable de War horse de ser un realizador sensiblero). Para acabar, quisiera destacar la labor de Suraj Sharma, un desconocido joven que debuta en el mundo de la actuación y que es capaz de llevar todo el peso del largometraje. A su lado cabe citar a unos meritorios Irrfan Khan, Rafe Spall, Adil Hussain y Tabu (Gérard Depardieu tan sólo hace un cameo).

     

  • Manipular a la audiencia

    1102INVASOR

    Lo nuevo de Daniel Calparsoro se presentó en Sitges, y también pudimos verlo en el Sevilla European Film Festival. Era una cinta esperada, por venir de quien venía, por quienes estaban en el reparto (nombres respetados y reputados como Alberto Amman, Antonio de la Torre, Karra Elejalde, Inma Cuesta…) y porque lo que se conocía de la trama despertaba bastante interés.

    {xtypo_code}España, 2012. (99′)
    Dirección:  Daniel Calparsoro.
    Producción:  Emma Lust, Borja Pena, Juan Gordon.  
    Guión:  Javier Gullón, Jorge Arenillas.
    Fotografía:  Daniel Aranyó.
    Música:  Lucas Vidal.
    Montaje:  David Pinillos, Antonio Frutos.
    Intérpretes: Alberto Amman, Antonio de la Torre, Inma Cuesta, Karra Elejalde, Luis Zahera, Bernabé Fernández, Alex Hafner, Benjamin Nathan-Serio, Isabel Blanco, Sofía Oria, Fran Peleteiro, Julio Pereira, Francisco Vera, Iriome del Toro.{/xtypo_code}

    Y lo cierto es que el filme comienza con fuerza, con vigor. Calparsoro rueda con intensidad y verosimilitud las escenas de guerra. Al menos la primera. Y tras un principio arrollador, Invasor, la última y esperada cinta de Daniel Calparsoro, cae en el más absoluto de los desastres.

    La película nos cuenta la historia de dos soldados españoles (Pablo y Diego) que sufren un atentado en Diwaniya (Irak) y se recuperan de sus heridas en España. Pablo no recuerda nada de lo ocurrido después de la explosión. Sólo despertar en el hospital, junto a su mujer. A medida que las imágenes van llegando a su mente, desde altas instancias parecen querer cerrarle las puertas, que no recuerde lo que verdaderamente ocurrió en Irak. Y su amigo Diego intenta convencerle de que es mejor que lo olvide, que lo deje pasar. Pero él cree que algo oscuro y sucio sucedió e intenta por todos los medios esclarecer los hechos.

    Por definirlo de un modo rápido, la película es un absoluto horror. Vale, tiene una buena factura estética, visualmente tiene magnetismo, a pesar de que en ocasiones cae en errores. Pero en todo lo demás, falla estrepitosamente. El montaje es nefasto y desacertado, carece absolutamente de ritmo, a veces con demasiados cortes, y otras alargando el plano innecesariamente. La música está mal elegida y, lo que es aún peor, está insertada en la película en los momentos erróneos. Pero lo peor son las interpretaciones: aunque Alberto Amman y Antonio de la Torre están aceptables (dentro de lo que cabe), Inma Cuesta poco puede hacer para levantar un papel que ya nació decapitado, demasiado dramático, demasiado engolado e impostado. Pero lo peor es lo de Karra Elejalde, un malo de opereta, que desata carcajadas (sin pretenderlo, lo cual es aún peor) en situaciones supuestamente dramáticas.

    Es una película que tiene muchas más intenciones que resultados, con situaciones que llegan a superar el absurdo y el ridículo. La trama está metida con calzador. Es maniquea, manipuladora, excesiva e innecesaria, llegando al extremo de presentar a la cúpula militar y del ministerio como una banda de mafiosos.

  • Mil películas en una

    1101HOLY MOTORS

    Era una de las películas más esperadas desde hacía mucho tiempo. Y es que, el que en otro tiempo fue el enfant terrible del cine frances ha tardado trece años en presentarnos su nuevo largometraje, esta magnífica, soberbia, inmensa, Holy motors. Estamos ante una cinta inclasificable, que trasciende los géneros, que fluctúa entre ellos, y que es más una experiencia sensorial apabullante, que resulta hipnótica desde el primer momento. Es difícil de explicar de qué va, qué quiere contar. Hay tantas interpretaciones como espectadores, y aunque a lo largo del metraje se van dando pistas , hay que recurrir también a elementos externos para entender al menos una pequeña parte de todo lo que se incluye .

    {xtypo_code}Francia-Alemania, 2012. (115′)
    Escrita y dirigida:  Leos Carax.
    Producción: Martine Marignac, Albert Prévost, Maurice Tinchart.  
    Fotografía:  Caroline Champetier.
    Montaje: Nelly Quettier.
    Intérpretes: Denis Lavant, Edith Scob, Eva Mendes, Kylie Minogue, Elise Lhomeau, Jeanne Disson, Michel Piccoli, Leos Carax, Nastya Golubeva Carax, Zlata, Geoffrey Carey, Annabelle Dexter-Jones.{/xtypo_code}

    La cinta comienza con el propio director (Leos Carax) despertando (o no) de un mal sueño en una extraña habitación de hotel con vistas a la noche de París. Explorando la habitación encuentra una cerradura oculta en la pared, que abre con su dedo, ahora reconvertido en llave. Llega a una sala de cine repleta de espectadores aborregados, inexpresivos, dormidos, sin mirar a la pantalla. Y entonces entramos en la película, y seguimos un día en la vida de Monsieur Oscar, un ser con múltiples vidas, que viaja de una a otra como si fuesen citas.

    Lo que vemos en pantalla es una serie de representaciones, un hombre (impresionante Denis Lavant, habitual compañero de Carax) que realiza una serie de performances a lo largo de la ciudad. Cada día nuevos personajes que no conoce hasta justo el momento de hacerlos; trasladándose de una a otra en una lujosa limusina que hace las veces de vestidor. ¿Quién está detrás, para quién representa esos personajes? Ni idea. Lo único que sabemos es que Oscar, ya no disfruta como antes, porque echa de menos las cámaras, que ya son tan pequeñas que apenas pueden verse. Sólo lo sigue haciendo por “la belleza del acto”.

    ¿Qué es lo que quiere contarnos Holy Motors? Es una película autoreferencial, no sólo en lo que al cine de Carax se refiere, sino incluso consigo misma. Pero va más allá: es un canto al cine, un homenaje a un arte en el que los franceses son maestros; desde las cronofotografìas de Etienne-Jules Marey, a La belle et la bête de Jean Cocteau; de Los ojos sin rostro de Georges Franju, al cripticismo de David Lynch, o la japonesa Godzilla, cuya banda sonora se usa en el filme.
    Holy Motors es una película valiente y arriesgada, diferente, cinéfila, con numerosos momentos brillantes. Puede ser un canto al cine; o puede que no sea más que un sueño; o puede que sea la visión del actor-total que vive (puede vivir) mil vidas, y a veces no sabe cuál es la verdadera; o a lo mejor no es más que un grito de dolor de Carax (cuya mujer, Yekaterina Golubeva, murió pocos días antes de comenzar el rodaje, y a la que está dedicada la película, además, la hija de ambos también aparece, interpretando a la hija adolescente de uno de los personajes)… O puede que sea todo ello. Y mucho más.

    Es una película que debe vivirse. Hay que aceptar las reglas y dejarse llevar. Y disfrutarla.

     

  • Inicio de una nueva etapa

    1101

    Crónica del SEFF’12

    El sábado concluyó el 9º Sevilla European Film Festival, una edición que ha supuesto un cambio de etapa, el inicio de un nuevo ciclo. Nuevo director (José Luis Cienfuegos), nuevo equipo y nuevas sedes, trasladando las proyecciones del Nervión Plaza a los cines del centro  (Alameda, Avenida y Plaza de Armas).

    Ha sido un festival que se ha preparado con muy poco tiempo, que ha tenido muy buenas películas,  aunque también cosas que mejorar (horarios, sobre todo).

    El nivel de la sección oficial a concurso ha subido sensiblemente comparada con ediciones anteriores, con excepciones, por ejemplo, la única película española que optaba a premio y que fue la peor del concurso. Fallaba todo y daba la sensación de que no estaba acabada, de que se había hecho un montaje a la ligera para llegar a tiempo a la proyección y había quedado como había quedado. Muy mal. Su título, por cierto, Recoletos (arriba y abajo).

    Aunque el palmarés fue repartido, hubo muchas películas que se quedaron sin premio. Entre ellas estaban algunas que (casi) nadie esperaba que tuviesen premio. Como A month in Thailand, una cinta rumana que tenía buenos momentos, pero que tampoco iba mucho más allá de una simple anécdota;  la rusa Me too, una comedia gamberra que acababa perdida en la nimiedad; o la última obra del centenario Manoel de Oliveira (Gebo y la sombra), filme excesivamente teatral, con muy buen reparto, pero muy sencillo en su concepción y por momentos aburrido.

    Sin embargo, sí se esperaba bastante de la belga À perdre la raison, con una interpretación brillante de Emilie Dequenne, a la que todo el mundo daba como ganadora del premio a la mejor actriz, y que se fue de vacío. Lo mismo que la cinta sueca Call Girl, potente thriller policíaco que atrapa al espectador en sus más de dos horas de metraje, que se pasan volando.

    Otras tres cintas, interesantes en mayor o menor medida, que también se quedaron sin premio fueron The shine of day , Un asunto real y Good vibrations.

    Sí entraba en muchas quinielas la danesa La caza, sobre todo por su fantástico protagonísta Mads Mikkelsen (que ya había sido premiado en Cannes). Gustó a muchos, otros la vieron muy manipuladora, pero todos coincidíamos en el soberbio trabajo del actor. La película sólo se alzó con el premio ASECAN de la crítica andaluza.
    Sister, candidata suiza a los Oscar, también gustó. Muy buena cinta (aunque las hubo mejores), que se llevó el premio a la mejor fotografía y el Eurimages. Este último, ex-aequo con Paradise: Faith, cinta sobre los fanatismos religiosos de guión plano y monótono, y que fue premiada al mejor guión. La italiana Reality de Matteo Garrone se llevó el Premio Especial del certamen.

    Aunque las dos cintas ganadoras del festival lo fueron inesperadamente para muchos. Boy eating the bird’s food, cinta griega que contiene alguna de las escenas más desagradables vistas esta semana, fue galardonada con los premios al mejor actor (Yannis Papadopoulos), y el Giraldillo de Plata.

    Por su lado, el Giraldillo de Oro fue para la sueca Eat Sleep Die, que parecía cortada por un patrón parecido.
    La cinta es prácticamente igual a  Rosetta que ya habían hecho los hermanos Dardenne (y mucho mejor) en 1999, y que (casualidades) estaba protagonizada por Emilie Dequenne, como decíamos principal favorita al premio a la mejor actriz, pero que perdió a manos de Nermina Lukac, protagonista de esta cinta.

     

  • Apocalipsis entre amigos

    1501FIN

    Resulta curioso y algo contradictorio (aunque también puede ser una broma interna) que la película que inaugurara el IX Festival de Cine Europeo de Sevilla fuera Fin. La cinta supone el debut en el largometraje del cortometrajista Jorge Torregrosa, y está basada en la primera y exitosa novela de David Monteagudo.

    {xtypo_code}España, 2012
    Dirección: Jorge Torregrossa.
    Producción: Fernando Bovaria, Enrique López-Lavigne, Belén Atienza, Mikel Lejarza, Mercedes Gomero.
    Guión:  Jorge Guerricaechevarría, Sergio G. Sánchez, basada en la novela de David Monteagudo.  
    Fotografía: José David Montero.
    Música: Lucio Godoy.
    Montaje: Carolina Martínez.
    Intérpretes: Maribel Verdú (Maribel), Daniel Grao (Félix, Clara Lago (Eva), Blanca Romero (Cova), Andrés Velencoso (Hugo), Carmen Ruiz, Antonio Garrido (Rafa).{/xtypo_code}

    La película cuenta la historia de un grupo de amigos que, después de muchos años sin verse, se reúne en una casa de campo alejada de todo para pasar un fin de semana y recordar los buenos tiempos. Pero pronto empiezan a aflorar los trapos sucios entre ellos, las rencillas que (precisamente) les llevaron a estar tantos años sin verse. Hasta que de noche, junto a una fogata, algo ilumina el cielo, se oye un terrible estruendo y todo deja de funcionar (móviles, relojes, coches, electricidad…) dejándolos aislados. Poco después, uno de ellos desaparece. A la mañana siguiente, cuando salen a buscar ayuda descubren que el mundo que conocían ya no es el mismo. La situación entre ellos es ahora completamente distinta. Un nuevo orden va a reordenar el planeta y ellos deben tratar de sobrevivir.

    La intención es buena, la idea también, pero lamentablemente no funciona. El arranque es flojo, desalentador, pero después coge ritmo y llegas a meterte de lleno en el berenjenal que se monta. Sientes la tensión que se masca en el ambiente (a pesar de que lo que hay entre ellos puede sonar a folletín). El problema es que pronto te sales de la historia. Incluso hay momentos de tensión (mucha, supuestamente) que resultan hilarantes. Los ejemplos más claros son todas las secuencias en las que toman parte animales, en especial cuando los protagonistas (los que quedan en ese momento) son perseguidos por una manada de perros (sin contar con que es harto improbable que en tan sólo un par de días los perros (curiosamente todos de la misma raza, por cierto) se unan en manada y ataquen a los humanos que hasta pocas horas antes eran sus amigos. Sientes la necesidad de carcajearte. A pesar de que los personajes lo están pasando verdaderamente mal. Porque se nota la falsedad. Ni ellos ni los perros corren al máximo. Están paseando, y se nota, y canta. Mucho, además.

    Algunas interpretaciones (o mejor dicho, todas, en algún momento) resultan impostadas, forzadas hasta el extremo y para nada creíbles. Carmen Ruiz nunca ha estado peor (lo siento por ella). Incluso hay algunos errores de bulto en la (en teoría) explicación del origen de ese apocalipsis que viven los protagonistas. Si es que hay una explicación posible (que ya os digo yo que no). Una verdadera lástima.

     

  • El amor está escrito

    1101RUBY SPARKS

    Hija de guionistas y nieta del cuasi mítico y doblemente oscarizado Elia Kazan, la joven Zoe Kazan debuta como autora del libreto de una película después de un puñado de papeles secundarios y unos pocos protagonistas en películas más o menos conocidas (La vida privada de Pippa Lee, Revolutionary Road, Happythanktoumoreplease, Fracture…). Casi casi lo mismo que recientemente ha hecho Brit Marling, escribir las historias que le gustaría protagonizar e interpretarlas. Así nació Ruby Sparks, una comedia romántica algo diferente (es la pretensión), que ahonda en los temas de los problemas de las relaciones con un controlador, a la vez que recurre a la metaficción, a las historias dentro de historias.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (104′)
    Directores: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
    Producción:  Albert Berger, Ron Yerxa.  
    Guión: Zoe Kazan.
    Fotografía: Matthew Libatique.
    Música: Nick Urata.
    Montaje: Pamela Martin.
    Intérpretes: Paul Dano (Calvin Weir-Fields), Zoe Kazan (Ruby Sparks), Chris Messina (Harry), Annette Bening (Gertrude), Antonio Banderas (Mort), Toni Trucks (Susie), Aasif Mandvi (Cyrus Modi), Steve Coogan (Langdon Tharp), Deborah Ann Woll (Lila), Elliott Gould (Dr Rosenthal), Alia Shawkat (Mabel).{/xtypo_code}

    Calvin Weir-Fields tuvo un éxito rotundo con su primera novela siendo aún casi un adolescente. Desde entonces sufre un bloqueo creativo y es incapaz de crear nada. Además, acaba de salir de modo doloroso de una relación y está bastante hundido. Un día sueña con una chica de la que se enamora, y surge la chispa que le hace volver a crear, con una voracidad increible, una buena historia en la que él es el protagonista junto a la chica de sus sueños, a la que le crea una vida, una historia, y a la que llama Ruby Sparks. Hasta que una mañana, Ruby aparece en carne y hueso en su cocina.

    El tema del personaje que sale de la ficción y se pasea por el mundo real no es nuevo. Ni siquiera el hecho de que el personaje no se percate de que su existencia no es real. Tampoco que el creador, consciente de su poder, controle al personaje cuando las cosas no salen como quiere. Ejemplos de las opciones anteriores los hay (casi) a patadas: Más extraño que la ficción, la holandesa Öber, o la mítica La rosa púrpura del Cairo, una de las obras maestras de Woody Allen. Lo que Zoe Kazan hace aquí es mezclarlo todo con la comedia romántica. Presenta la tesis de una pareja en la que amor y control van de la mano, y lo hace con frescura y cierto tono ácido. También habla del miedo al papel en blanco del creador, de la presión ante el trabajo tras un triunfo en un primer trabajo,

    Aunque tiene ciertos momentos de lucidez, algunos toques de comedia ciertamente simpáticos, y otros tantos emotivos, aunque el tratamiento de la historia se aleja de la clásica comedia romántica, a pesar de que los personajes (sobre todo los secundarios) tienen enjundia, lo cierto es que Ruby Sparks termina cayendo en los mismos clichés de los que pretende burlarse. Tras un buen arranque y un apetecible desarrollo, al final cierra con un final arquetípico que ya hemos visto en otras ocasiones.

     

  • Jugar con el tiempo

    1301LOOPER

    Cuando un director cualquiera se plantea realizar una película en cuya trama tienen vital importancia los viajes en el tiempo, tiene que tener un cuidado extremo, ya que el asunto es complejo, y no es raro que quede algún cabo suelto, que algo se escape, una frase dicha en un momento que no debería, un aparato usado fuera de época, para que todo se caiga de golpe y la cinta se vaya al traste. No sería la primera vez que ocurre.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (118′)
    Escrita y dirigida: Rian Johnson.
    Producción:  Ram Bergman, James D. Stern.  
    Fotografía: Steve Yedlin.
    Música: Nathan Johnson.
    Montaje: Bob Ducsay.
    Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt (Joe), Bruce Willis (Viejo Joe), Emily Blunt (Sara), Paul Dano (Seth), Noah Segan (Kid Blue), Piper Perabo (Suzie), Jeff Daniels (Abe), Pierce Gagnon (Cid), Qing Xu (Mujer del viejo Joe), Tracie Thoms (Beatrix).{/xtypo_code}

    Looper es la última en llegarnos que recurre a dichos viajes temporales. Aunque, a decir verdad, la cinta de Rian Johnson es más una buena película que se sirve de la ciencia ficción para desarrollar su trama, que está mucho más cercana al cine negro de siempre.

    La acción transcurre en el 2042 (llamémosle, Presente), y los viajes en el tiempo aún no se han inventado. Pero sí existen en el 2072 (digamos, Futuro). Pero aunque existe la tecnología, dichos viajes están absolutamente prohibidos. Por ello las mayores y más poderosas organizaciones criminales las usan para enviar a quienes quieren eliminar al pasado (o sea, Presente) donde un grupo especializado contratado a tal fin se dedica a matarlos y hacerlos desaparecer. Son los loopers. Joe es uno de ellos. Es bueno en su trabajo, hasta que debe cerrar el bucle asesinándose a sí mismo, después de que lo envíen desde el Futuro. Eso es lo que le ocurre, y queda en shock al verse, tarda en reaccionar y su yo futuro tiene tiempo de escapar.

    Looper tiene elementos suficientes para convertirse en una de las cintas esenciales para la ciencia ficción. A pesar de que en su primera media hora aparecen varios elementos que no concuerdan con lo que se está contando, su compleja trama va encajando poco a poco, como un puzle, y acaba sin dejar un solo resquicio, una sola duda, un solo cabo suelto. Y lo que es aún mejor (y menos común), es totalmente coherente con los planteamientos de partida. Avanza con fuerza creciente, enganchándote a la butaca, dejándote sin respiración, a través de los bucles, de los vericuetos, de los entresijos tan endemoniadamente complejos que una buena historia como esta posee, hasta llegar a un final que (si bien contraviene todo lo establecido comercialmente con el (ya tan manido) ‘happy ending’) es el único posible para que la cinta guarde toda la coherencia que ha venido manteniendo hasta entonces.

    Incluso Bruce Willis (que, salvo la excepción de Moonrise kingdom, llevaba tiempo algo perdido) tiene una buena interpretación, superado por la pareja formada por Emily Blunt y Joseph Gordon-Levitt (cuyo maquillaje para parecerse a Willis de joven es, cuanto menos, chocante).

    Looper es una de las cintas esenciales de la temporada, y una de las mejore películas de ciencia ficción de lo que llevamos de siglo.

  • Bayona arrasa con todo

    1301LO IMPOSIBLE

    Tras un debut sorprendente y muy prometedor, Juan Antonio Bayona regresa con una cinta portentosa, poderosa y sobrecogedora, que podría encajarse dentro del género de cine de catástrofes, aunque es otra cosa lo que importa. La diferencia principal con la mayoría de filmes de este estilo es que esta Lo imposible está basada en unos increíbles hechos reales.

    {xtypo_code}España, 2012 (113′)
    Dirección: Juan Antonio Bayona.
    Guión: Sergio G. Sánchez.
    Producción:  Sandra Hermida, Belén Atienza, Enrique López Lavigne, Álvaro Augustín.  
    Fotografía: Óscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez, Michael Kamm.
    Montaje: Elena Ruiz, Bernat Vilaplana.
    Intérpretes: Naomi Watts (Maria), Ewan McGregor (Henry), Tom Holland (Lucas), Samuel Joslin (Thomas), Oaklee Pendergast (Simon), Marta Etura (Simone), Sönke Möhring (Karl), Geraldine Chaplin (Mujer mayor).{/xtypo_code}

    Bayona nos recuerda (como ya hizo Clint Eastwood en Más allá de la vida) el terrible tsunami que asoló Thailandia el 26 de diciembre de 2004. Si el americano se servía de un hecho real para narrar una ficción, Bayona nos cuenta unas vidas reales, las de un matrimonio español y sus tres hijos, que pasaba unas idílicas vacaciones de invierno en aquel lugar cuando llegó la pared de agua que lo cambió todo.

    La primera media hora es sencillamente brutal. Vemos a la familia en el avión, llegando a su destino. Y ya vemos detalles que nos hacen ver las características de cada uno de ellos. Los vemos instalarse en el hotel, y los vemos divertirse en la playa, pasando un par de días maravillosos, hasta que la mañana después de Navidad llega el desastre. Y es ahí donde el espectador puede sentir y sufrir como si estuviese allí. Siente el ahogo, la asfixia, la angustia buscando aire cuando los protagonistas están bajo el agua. Siente el terrible dolor cuando los objetos que la ola arrastra golpean por todo su cuerpo. Y cuando todo parece que ha terminado, y el mar queda en calma, sentimos la soledad, la desesperación, el dolor emocional de los protagonistas que han sobrevivido pero ignoran si el resto de su familia ha corrido la misma suerte.

    Tras esa primera parte prodigiosa e hiperrealista, en la que imperan los sentidos y casi no hay diálogo (es más, casi ni hay efectos digitales llega una segunda más calmada, más sosegada, en la que imperan el sentimiento de pérdida, la búsqueda, y las relaciones familiares. Es la parte en la que Bayona baja un poco el pistón, en la que la historia flojea más por recurrir a trucos sentimentales que por otra cosa, en la que aparecen otras historias breves, otros personajes que sirven para que conozcamos más de la tragedia.

    Los intérpretes, del primero al último, están magníficos. Bayona ha logrado superar con nota la siempre difícil tarea de dirigir a niños (todos ellos, no sólo los tres protagonistas, están fantásticos). Pero sería injusto no resaltar el trabajo de Tom Holland, y sobre todo el de esa actriz superdotada que es Naomi Watts, que (esto no es una suposición, es una afirmación) será (al menos) una de las próximas nominadas al Oscar por este impresionante trabajo.

    Sí, vale. A veces se le va la mano en el uso exagerado de la banda sonora para resaltar unos sentimientos que son más que perceptibles por las imágenes en sí. Sí, a veces recurre en demasía al sentimentalismo para provocar la lágrima. ¿Y qué? Es una gran película. Grandísima. Bayona ha hecho una colosal cinta que va a pasar a la historia del cine español.

     

  • Mujeres en celo y el piloto automático

    1301MAGIC MIKE

    El prolífico Steven Soderbergh, del que el pasado año vimos dos de las tres películas que rodó, nos entrega su nuevo trabajo, una cinta de encargo, en la que se metió de lleno por la amistad que le une al actor protagonista (Channing Tatum, con el que trabajó en Haywire), que también es productor del filme y en cuya juventud como stripper se basa la historia que nos cuenta.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (110′)
    Dirección: Steven Soderbergh.
    Guión: Reid Carolyn.
    Producción:  Nick Weschler, Gregory Jacobs, Channing Tatum, Reid Carolyn.  
    Fotografía: Peter Andrews (Steven Soderbergh).
    Montaje: Mary Ann Bernard (Steven Soderbergh).
    Intérpretes: Channing Tatum (Magic Mike), Alex Pettyfer (Adam, The Kid), Matthew McConaughey (Dallas), Joe Manganiello (Big Dick Richie), Cody Horn (Brooke), Olivia Munn (Joanna), Matt Bomer (Ken), Riley Keough (Nora), Kevin Nash (Tarzan), Adam Rodriguez (Tito), Gabriel Iglesias (Tobias), Micaela Johnson (Portia), Denise Vasi (Ruby).{/xtypo_code}

    Sólo se basa, porque si bien Tatum ha reconocido su pasado desnudándose para grupos de mujeres que gritaban enloquecidas, lo que se narra es ficción. Pura ficción. Es decir, tópicos que funcionan en la pantalla.
    Y Soderbergh, que es todo un profesional al que le gusta lo que hace, se dedica en cuerpo y alma a sacar adelante la película, con su estilo reconocible, con su montaje, sus movimientos de cámara y la selección musical que suele acompañar a sus creaciones. Pero sólo en la primera media hora. Después, pone el piloto automático y se deja ir. Mantiene un ritmo constante hasta el final, pero ya no es lo mismo.

    Mike es un emprendedor que persigue el ‘sueño americano’ de todas las formas que se le ocurren, reparando tejados, lavando coches, diseñando muebles… Pero por la noche se convierte en Magic Mike, la estrella del club Xquisite. Un día introduce en el espectáculo a Alan, un joven compañero de trabajo. Alan se ve seducido por un mundo repleto de dinero, fiestas, mujeres y drogas que desconocía. Únicamente Brooke, la hermana de Alan, percibe que su hermano quizás está dejandose llevar demasiado.

    Aunque Soderbergh es un director más que competente, este proyecto no es su proyecto. Y eso se nota. El guion de Reid Carolyn está repleto de tópicos y convencionalismos. La historia que nos plantea la hemos visto mil veces en filmes sobre deportistas, su ascenso y posterior caída, motivado por los excesos de dinero, mujeres y droga a los que no estaba acostumbrado. Pero consigue sacar adelante el filme gracias a su trabajo multitarea (como es costumbre en él, se encarga además del montaje y de la fotografía, firmadas ambas con seudónimo), y gracias a las grandes interpretaciones de Channing Tatum y (sobre todo) Matthew McConaughey.

    El sello personal de Soderbergh queda patente, aunque más velado que en otras ocasiones, y Magic Mike, con un presupuesto minúsculo, está mucho más cerca de sus cintas menores (Full frontal o The girlfriend experience entre ellas), que de las más conocidas Traffic, Ocean’s eleven, Erin Brockovich o la infravalorada Un romance muy peligroso, por nombrar algunas de muy variado corte.

    Soderbergh pretende denunciar el exceso de ambición capitalista, el dinero que todo lo mueve. No juzga, simplemente muestra. Pero la cinta, que (aunque con altibajos) va manteniendo un cierto nivel, termina hundiéndose y siendo muy convencional.