Categoría: La película

  • Hermanos con sed de sangre

    1501HANSEL Y GRETEL, CAZADORES DE BRUJAS

    Dejemos las cosas claras desde el principio: si alguien espera ver una versión cinematográfica del cuento infantil que crearon los hermanos Grimm, que se olvide. El cuento acaba a los cinco minutos de metraje, cuando los dos niños han sido abandonados a su suerte en el bosque, secuestrados por una bruja, y los dos consiguen acabar con ella. Después, la acción se traslada a quince años después, donde la pareja, embutida en unos trajes de cuero y portando unas armas totalmente anacrónicas se dedican a eliminar a todas las brujas que atemorizan a los ciudadanos de bien a cambio de unas pocas (o muchas) monedas.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Alemania, 2013 (88′)
    Escrita y dirigida: Tommy Wirkola.
    Producción: Will Ferrell, Beau Flynn, Chris Henchy, Adam McKay, Kevin J. Messick.
    Fotografía: Michael Bonvillain.
    Música: Atli Örvasson.
    Montaje: Jim Page.
    Intérpretes: Jim Page. Intérpretes: Jeremy Renner (Hansel), Gemma Arterton (Gretel), Famke Janssen (Muriel), Pihla Viitala (Mina), Derek Mears (Edward), Ingrid Bolso Berdal (Bruja cornuda), Joanna Kulig (Bruja pelirroja), Thomas Mann (Ben), Peter Stormare (Sheriff Berringer).{/xtypo_code}

    Así que si pensaban llevar a los pequeños de la casa para que disfrutaran con la película, mejor cambien de idea, ya que si son demasiado pequeños lo único que pueden provocarles es un trauma de mucho cuidado, con la sangre, las vísceras y la violencia que impera en la cinta. Ahora bien, lo bueno de esta película, lo que sorprende, por inesperado, es precisamente eso, su espíritu gamberro, sus intenciones macarras, su estética rayana con el gore en algunos momentos. Tampoco es una novedad, todo hay que decirlo, pero hay que ser justos y confirmar que el argumento no se toma en serio a sí mismo, que no es más que una gran broma con algunos momentos que despiertan la sonrisa.

    Es divertido buscar los anacronismos que recorren toda la cinta (desde esos trajes de cuero que llevan los protagonistas, hasta las armas imposibles, o los dibujos de niños perdidos en las botellas de leche (por decir sólo unos pocos), y algunos momentos sangrientos incluso invitan a la  carcajada (no se pierdan al troll que elimina a unos pocos de los ‘malos’, y cómo lo hace). Pero a pesar de que la cinta se disfruta, de que sorprende por inesperada en su espíritu y en su aspecto visual, también es cierto que este espíritu macarra en una adaptación de un cuento infantil no es nada nuevo, y que, a pesar de que la mayor parte de la historia no estaba en lo que nos contaron los hermanos Grimm, el argumento se ve venir desde lejos, y son pocas las sorpresas que depara, muy a su pesar, a lo largo del metraje.

    Uno de los puntos que debían ser su fuerte es la caracterización de las brujas, y lo consigue sólo en ocasiones. Famke Janssen está un nivel por encima de los protagonistas, y nos da un par de buenos momentos. Pero en el resto de brujas el maquillaje es burdo y simplista. La ambientación, tanto del poblado como de los bosques es más que correcta, y logra transmitir esa sensación lóbrega, logra que dé miedo pasear por allí.

    Un buen trabajo visual, con ritmo, macarrismo, grandes toques de humor, y brevedad (la cinta no llega a la hora y media, lo que ayuda sustancialmente a que el rato que se pasa viéndola sea agradable y no se haga pesada), a pesar de un evidente desarrollo en el que es fácil anticiparse a lo que va a ocurrir.

     

  • Alforjas llenas de viento

    1501EL ATLAS DE LAS NUBES

    Había quien esperaba con muchas ansias esta cinta, el nuevo y mastodóntico proyecto de los hermanos Wachowski, los mismos que hace una década crearon el universo Matrix (pese a que a muchos sólo la primera de sus partes nos pareció soportable) y que después se estrellaron con aquella tontería que fue Speed Racer. Proyecto este para el que han contado con la colaboración del alemán Tom Tykwer (director de Corre Lola, corre o El perfume entre otras). Otros, en cambio, la esperábamos por la grandiosidad que prometía, aunque mucho temíamos que esa misma altura de miras podía jugar en su contra. Como así ha sido.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Alemania-Hong Kong-Singapur, 2012 (178′)
    Escrita y dirigida: Andy Wachowski, Lana Wachowski, basado en la novela homónima de David Mitchell.
    Producción: Stefan Arndt, Grant Hill, T. Tykwer, A.Wachowski, L. Wachowski.
    Fotografía: Frank Griebe, John Toll.
    Montaje: Alexander Berner.
    Intérpretes: Tom Hanks , Halle Berry , Jim Broadbent , Hugo Weaving , Jim Stugues , Doona Bae , Ben Winshaw , Keith David, James D’Arcy, Xun Zhou , Susan Sarandon , Hugh Grant.{/xtypo_code}

    El atlas de las nubes se basa en la novela homónima de David Mitchell, aunque los directores han modificado la estructura de la misma para hacerla, según ellos, más cinematográfica. Para ello, en vez de contar las seis historias de forma líneal, van saltando de una a otra aprovechando la menor oportunidad, la más mínima excusa. A veces ni siquiera eso.

    Son seis, como decimos, las tramas, y seis, asimismo, los géneros: desde el cine de aventuras en el Pacífico Sur a mediados del XIX, al cuento apocalíptico de 106 inviernos despues de “La Caída”, pasando por el melodrama trágico en la Inglaterra de los años 30, el thriller político en California en los años 70, la comedia británica en la actualidad, y la ciencia-ficción distópica de Neo-Seul en el año 2144. Todas muy distintas, y en las que, en realidad sólo hay dos elementos en común: una misma marca de nacimiento presente en algún personaje de cada época (no, no busquéis relación de parentesco en distintas épocas, descendientes de un personaje concreto, no tienen nada que ver); y que en todas ellas hay opresores y oprimidos, poderosos que ejercen la fuerza contra unos ‘súbditos’. En las seis historias, que están conectadas por elementos a veces demasiado débiles, los intérpretes son los mismos, escondidos en algunas bajo un maquillaje imposible que despista más que ayuda a que la historia enganche. En realidad hay un séptimo período, que conforma el prólogo y el epílogo de esta farragosa cinta, y que lo que hace es deshacer la posible magia que haya podido crearse.

    El resultado final es demasiado embarullado, pretencioso hasta el paroxismo. Una historia farragosa, a veces incomprensible, en la que cuesta entrar, vacía en muchas ocasiones, que pretende ser lo que no es. Y larga, larga, larga. Algunas transiciones están excesivamente forzadas, y otras son endebles, como si se viesen obligados a cambiar de una a otra y aprovechasen a que el mismo intérprete está en pantalla (con diferente maquillaje) para hacer el trueque.

    No todo es insalvable. No seamos excesivamente crueles. Hay algunas situaciones puntuales que funcionan y que sorprenden, algunos destellos. Las recreaciones de las distintas épocas, salvo detalles, están bastante logradas. La banda sonora, de Tykwer y los suyos, la banda Pale3, es muy buena. Pero el conjunto sale perjudicado por la intención del trío de directores de querer abarcar mucho, demasiado, de querer filosofar sobre el amor, sobre la existencia, de lanzar mensajes sobre espiritualidad y misticismo que lo que consiguen es que la cinta se hunda en el ridículo en muchos momentos.

     

  • Corruptos everywhere

    1501LA TRAMA

    Esta es una de esas películas que se ven con facilidad, porque nada piden y poco ofrecen. De esas cuya crítica podría salvarse con tres o cuatro frases. De esas que al gran público le gusta ver, por ser entretenida, con una construcción aparentemente (y sólo aparentemente) enrevesada que hace creer que es compleja y que hace pensar. Pero que no es más que una cinta de las comúnmente llamadas palomiteras, con una estructura lineal que, en realidad, deja poco a la imaginación, de esas que son muy buenas para pasar un rato entretenido, con un refresco y un paquete enorme de palomitas.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (109′)
    Título original: Broken city.
    Dirección: Allen Hugues.
    Producción: Remington Chase, Randall Emmett, George Furla, Allen Hugues, Stephen Levinson, Arnon Milchan, Teddy Schwarzman, Mark Wahlberg.
    Guión:  Brian Tucker.  
    Intérpretes: Mark Wahlberg (Billy Taggart), Russell Crowe (Alcalde Hostetler), Catherine Zeta-Jones (Cathleen Hostetler), Jeffrey Wright (Carl Fairbanks), Barry Pepper (Jack Valliant), Alona Tal (Katy), Natalie Martinez (Natalie Burrows), Michael Beach (Tony Jansen), Kyle Chandler (Paul Andrews), James Ransone (Todd Lancaster), Griffin Dunne (Sam Lancaster) .{/xtypo_code}

    Con una factura técnica fantástica, el problema de la cinta está en el resto. Cierto que el argumento bien podría estar basado en la realidad de muy buena parte de nuestro país (y de otros muchos, por supuesto): políticos corruptos, relaciones de amistad de alcaldes con promotores inmobiliarios que conllevan extrañas recalificaciones, políticos honestos que no pueden luchar contra la maquinaría del poder. Las interpretaciones son flojas, a pesar del renombre de casi todo su reparto; la dirección aporta poco (el director se limita a mover la cámara, a veces en exceso) sin aportar nada más que unos tonos ocres que presentan una Nueva York apagada, sin apenas vida… Por no hablar del guion, claro.
    Billy Taggart es un ex-policía, que fue forzado a dejar su puesto por una acusación de asesinato, a pesar de que fue declarado inocente, y que ahora sobrevive a las deudas como investigador privado. El mismísimo alcalde de Nueva York le llama para investigar la supuesta infidelidad de su mujer, en plena campaña para las elecciones. Pero Billy pronto se da cuenta de que detrás de todo puede haber algo más que un asunto de adulterio.

    Dejemos de lado la poco comprensible decisión de titular (en nuestro país) la película como La trama, por dos motivos principales. Primero, porque es un título absurdo y equívoco, que nada tiene que ver con el más certero original Broken city. Y segundo, porque el título ya ha sido utilizado en un par de ocasiones anteriormente; primero en 1976 con la cinta de Hitchcok Family plot, y en 1997, con la de David Mamet The Spanish prisoner. Ambas, por cierto, mucho mejores que esta de Allen Hugues. El principal problema de esta cinta es su guión. Flojo, y mucho, con un planteamiento que resulta poco convincente, y poco sostenible (las relaciones entre los personajes, sus decisiones), personajes que desaparecen de la historia y ya no vuelven a aparecer, e incluso los diálogos, que a veces provocan involuntarias sonrisas

    Y luego está el tema de la previsibilidad. La trama está llena de clichés, y de elementos que son fácilmente adivinables. Porque los hemos visto mil veces, porque no cambia nada, porque no tiene nada nuevo. Y es esa combinación de previsibilidad más poca credibilidad, más dialogos sonrojantes, lo que hunde la película. A pesar de su factura técnica más que aceptable.

     

  • El genio en la sombra

    1501HITCHCOCK

    Comencemos con un hecho evidente: Alfred Hitchcock es uno de los mejores directores de la historia del cine. No creo que nadie lo ponga en duda. Sus películas, casi todas, son intemporales, e incluso viéndolas hoy, permanecen en la retina y en la memoria hasta mucho después de que se haya visto. Sobre todo una en concreto, la que es clave y ocupa gran parte de la trama de esta Hitchcok, Psicosis.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (98′)
    Dirección: Sacha Gervasi.
    Producción: Alan Barnette, Joe Medjuck, Tom Pollock, Ivan Reitman, Tom Thayer.
    Guion: John J. McLaughlin, basado en el libro de Stephen Rebello.
    Música:  Danny Elfman.
    Fotografía:  Jeff Cronenweth.
    Montaje: Pamela Martin.
    Intérpretes: Anthony Hopkins (Alfred Hitchcock), Helen Mirren (Alma Reville), Scarlett Johansson (Janet Leigh), Danny Huston (Whitfield Cook), Toni Collette (Peggy Robertaon), Michael Stuhlbarg (Lew Wasserman), Michael Wincott (Ed Gein), Jessica Biel (Vera Miles), James D’Arcy (Anthony Perkins), Richard Portnow (Barney Balaban), Kurtwood Smith (Geoffrey Shurlock).{/xtypo_code}

    Alfred Hitchcock está en la cima de su carrera, es uno de los directores más prestigiosos y respetados de Hollywood, y acaba de tener un éxito arrollador con su última película Con la muerte en los talones. Pero después no sabe qué hacer, no encuentra un proyecto que le satisfaga. Hasta que lee un pequeño libro, Psicosis, basado en los asesinatos que cometió Ed Gein y decide llevarlo a la pantalla. El problema es que ningún estudio le apoya, en la que no cree nadie, y no tiene más remedio que hipotecar su casa para financiar él mismo el proyecto. Esta Hitchcock utiliza ese elemento que tan famoso hizo al director británico, el macguffin. Es decir, ese elemento de la trama que, a primera vista, parece ser de vital importancia para el guión, pero que en realidad es una excusa que lo que hace es despistar de lo verdaderamente importante. Aquí, el macguffin es, precisamente, el rodaje de la película. Cierto que ocupa gran parte del metraje, y que lo mejor de esta parte es descubrir detalles del rodaje, de cómo trabajaba el director, de su relación con sus personajes, sobre todo de su obsesión por las actrices rubias.  

    Pero lo verdaderamente importante en Hitchcock es la relación del director, excesivamente detallista y perfeccionista, con cierto punto misógino, obsesivo en el trabajo, y celoso, temeroso, con su mujer Alma Reville, que fue su compañera durante más de treinta años, y que (según el director) fue el verdadero genio en la sombra, la que rehizo Psicosis en la sala de montaje (ya que Hitchcock no fue capaz de sacarla adelante), convirtiéndola en la grandísima cinta que es.
    No en  vano, Psicosis fue la película que cambió los códigos prestablecidos. Y es que, hasta entonces, nadie se había atrevido a asesinar a la protagonista a la media hora de metraje. Aparte de presentar una relación entre sexo y violencia inaudita hasta entonces.

    Gervasi se toma ciertas licencias para que el filme resulte más creible, más cómodo. Por ejemplo, en la creación de la famosa escena de la ducha. Aunque la aquí mostrada funciona visualmente, y consigue que te la creas. Además, utiliza otros numerosos guiños a otras tantas películas del director (él como voyeur tras la ventana (La ventana indiscreta), los pájaros de su despacho (y sobre todo el cuervo del final), la llave que aparece en Encadenados.

    Son licencias que funcionan. También el reparto. Si consigues olvidarte del maquillaje de Anthony Hopkins, te lo crees; al igual que a los secundarios. Pero es sobre todo una inmensa Helen Mirren la que destaca en esta película con aspecto de TV-movie. Interesante en algunos aspectos, Gervasi no arriesga prácticamente nada, y crea una película convencional en la que, en algunos momentos, no deja bien parado al genio Hitchcock.

     

  • La locura del amor

    1301EL LADO BUENO DE LAS COSAS

    Puede que sea una de las sorpresas cinematográficas del año. En el estricto sentido de la palabra. Nadie contaba con ella a priori, y sin embargo ha recopilado ya varios premios, incluido un Globo de Oro, y opta a ocho premios Oscar, entre ellos los cuatro protagonistas. Aunque, siendo sinceros, es difícil que consiga alguno viendo los rivales a los que se enfrenta.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (122′)
    Título original:  Silver linings playbook.
    Escrita y dirigida: David O. Russell, basada en la novela de Matthew Quick.
    Producción: Donna Gigliotti, Bruce Cohen, Jonathan Gordon.
    Fotografía: Masanobu Takayanagi.
    Música: Danny Elfman.
    Montaje: Jay Cassidy, Crispin Struders.
    Intérpretes: Bradley Cooper (Pat), Jennifer Lawrence (Tiffany), Robert de Niro (Pat, Sr.), Jacki Weaver (Dolores), Chris Tucker (Danny), Anupam Kher (Dr. Cliff Patel), John Ortiz (Ronnie), Julia Stiles (Veronica), Paul Herman (Randy), Dash Mihok (Agente Keogh), Matthew Russell (Ricky D’Angelo), Brea Bee (Nikki).{/xtypo_code}

    Tras pasar ocho meses en un sanatorio mental, después de dar una paliza al amante de su mujer, Pat, un enfermo bipolar, regresa a casa donde su familia cree que podrá cuidarlo mejor. Aunque los trastornos continuan, con períodos de altibajos, su vida parece cambiar cuando conoce a Tiffany, una joven depresiva por un triste pasado.

    No es habitual (aunque tampoco es novedoso) que se de protagonismo a una pareja con enfermedades mentales. Ese es el pretendido punto fuerte de la cinta. El problema es que, al final, no es más que un disfraz, un engaño.

    La película, lo más nuevo de David O. Russell (director de Tres reyes, The fighter…) tiene una primera hora magnífica, que atrapa al espectador, al que le promete una buena historia, pero aparte de que en ocasiones puede llegar a agotar, lo malo es que se deja llevar y cae en lo cotidiano, para terminar contando lo mismo de siempre, con un final feliz (que, en sí mismo no es malo) que hace que el conjunto sea bastante inferior a lo que prometía. No es únicamante una conclusión que cae en lo tópico lo que no convence: la bondad extrema de todos los personajes, que no tienen nada que ocultar, que sólo tienen una cara; también el que el argumento caiga una y otra vez en la reiteración.

    Historia algo sobrevalorada, son los intérpretes los que levantan y mantienen el tipo. El poquer protagonista destaca en la película, pero sobre ellos, un Robert de Niro que incluso con el piloto automático es superior a sus compañeros de reparto (la mayoría de las veces) y una Jennifer Lawrence (a la que algunos consideran sobrevalorada, pero que consigue aquí, con su segunda nominación al Oscar, ser de lo más interesante del filme).

    Es una cinta que los hermanos Weinstein, esos que son capaces de vender un frigorífico a un esquimal, han sabido vender estupendamente. Pero no es más que un buen arranque, que no llega a puerto, porque se pierde en tópicos, en convencionalismos y que se deja los riesgos del principio en el camino.

     

  • Sutileza dolorosa

    1101AMOR

    Michael Haneke es uno de esos directores, de un grupo reducido, que te sorprende con cada nueva película que crea. Es un director duro, que no se anda con medias tintas, que no se esconde y que muestra las cosas con la crudeza que realmente tiene. Aunque Amor es su película más tierna, hay que entender que esa ternura no es tal por venir de quien viene.

    {xtypo_code}Austria-Francia-Alemania, 2012 (127′)
    Título original: Amour.
    Escrita y dirigida por: Michael Haneke.
    Producción: Margaret Ménégoz.
    Fotografía: Darius Khondji.
    Montaje: Nadine Muse, Monika Willi.
    Intérpretes: Jean-Louis Trintignan (Georges), Emmanuelle Riva (Anne), Isabelle Huppert (Eva), Alexandre Tharaud (Alexandre), William Shimell (Geoff), Ramón Agirre (Portero), Rita Blanco (Mujer del portero), Carole Franck (Enfermera 1), Dinara Drukarova (Enfermera 2).{/xtypo_code}

    La película ganó la Palma de Oro en Cannes, el Globo de Oro el pasado domingo, cuatro premios de la Academia de Cine Europeo, numerosas asociaciones de críticos la han elegido como la mejor cinta del año, está nominada (en varias categorías) a los Bafta y a los Oscar, e inevitablemente se te queda en la retina por la contundente simplicidad con la que está realizada y por la inmensa fuerza que transmite su historia.
    Amor nos presenta a un matrimonio de ancianos, Georges y Anne, ya anclado en la ochentena, cultos, apasionados de la música, que vive feliz en su apartamento parisino, hasta que la enfermedad se ceba con ella. Entonces su cuerpo y su mente van degradándose irremediable e inexorablemente, van hundiendose en el olvido, y él se tiene que dedicar por completo a ella, a su amada balbuceante postrada en la cama.
    La película comienza por el final, con un grupo de bomberos echando abajo la puerta del apartamento y encontrando el cadáver de la mujer en la cama, rodeado de flores. Haneke es suficientemente inteligente de mostrarnos la conclusión de la historia, para que nos centremos en él, y nos preocupemos en lo verdaderamente importante, el desarrollo, el lento y doloroso proceso, las frases a medias, los gestos, las miradas, el sufrimiento que lleva a tal desenlace.
    Su simplicidad desarma. Alejada, aunque no tanto como podría parecer, de las anteriores cintas del realizador austríaco, al que muchos trataban de violento y sádico, Amor no trata de engañar, no cae en sutilezas y sentimentalismos en los que cualquier otro se hubiera regodeado. Y sin embargo, te deja una huella que es difícil de que se vaya en mucho tiempo.
    Casi toda la historia transcurre en el único escenario del piso que habitan los protagonistas. Unos soberbios Jean-Louis Trintignan y Emmanuelle Riva, que dotan de emoción y ternura a unos personajes que ya te acompañarán por mucho tiempo.
    Amor es una película fantástica, soberbia. A pesar de que muestra lo que muchos no quieren ver, el inevitable ocaso, la decrepitud y el dolor que terminará por llegar algún día. Hay una escena significativa, que refleja el olvido de la protagonista: observando un viejo album de fotos, colección de los recuerdos de toda una vida, hay imágenes que permanecen donde se pegaron, otras se han caído y están movidas, otras, en cambio, ya no están, ya se han perdido para siempre. Haneke ha sido sutil, sí, más que nunca. Pero sigue siendo el gran maestro del cine que ya ha demostrado en otras muchas ocasiones.

  • Y ahora, ¿qué?

    1101LA NOCHE MÁS OSCURA

    Hace cuatro años, Kathryn Bigelow entró en la historia del cine al convertirse en la primera mujer que ganaba el Oscar a la mejor dirección. Lo hizo, además, con una película testosterónica como En tierra hostil. Ahora vuelve, asentada en el género, y de nuevo cuenta con numerosas papeletas para, al menos, estar entre los más firmes candidatos a ganar la estatuilla. Y ello, a pesar de la inmensa polémica que ha levantado en su país La noche más oscura, con la CIA como principal protagonista (no sólo por las torturas que aparecen en la cinta, sino también por las delaciones de algunos de sus miembros a los reponsables de la película).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012. (157′)
    Título original:  Zero dark thirty.
    Directora: Kathryn Bigelow.
    Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal, Megan Ellison.
    Guión: Mark Boal.
    Fotografía:  Greig Fraser.
    Música:   Alexandre Desplat.
    Montaje: William Goldenberg, Dylan Tichenor.
    Intérpretes: Jessica Chastain (Maya), Jason Clarke (Dan), Reda Kateb (Ammar), Kyle Chandler (Joseph Bradley), Jennifer Ehle (Jessica), Harold Perrineau (Jack), Jeremy Strong (Thomas).{/xtypo_code}

    El guion se tuvo que cambiar poco antes de empezar el rodaje casi al completo. En un principio, la cinta iba a tratar de la infructuosa búsqueda de Osama bin Laden, y de cómo ese fracaso estaba afectando a toda una nación. Pero, poco antes de que el proyecto se pusiera en marcha, saltó la noticia de que un grupo de élite había asaltado la casa en la que se escondía el más buscado y había acabado con su vida.

    El título de la cinta hace referencia a esa noche concreta (el original, en jerga militar, a la hora en la que empezó el asalto, a las 00:30), aunque la película abarca diez años, desde los atentados en las Torres Gemelas (con la pantalla en negro y el sonido de llamadas reales de víctimas de los ataques a emergencias) hasta el desenlace, esa noche concreta, el ataque a la fortaleza en la que se escondía el líder de Al Qaeda, que parece estar planteada (casi) en tiempo real, con una duración semejante a la verdadera misión. Por el camino, vivimos toda la investigación, plagada de torturas en cárceles secretas en busca de respuestas, de nombres.

    La protagonista es Maya, una analista que nada más llegar a Pakistán se ve metida en una de estas sesiones, y se siente mal, molesta. Pero su persistencia, su obsesión por descubrir el escondite del enemigo, la hacen cambiar pronto. Sobre ella (una magnífica Jessica Chastain) recae todo el peso de la historia. Asistimos en primera persona a la evolución del personaje. El problema de la cinta, lo que  le impide que sea redonda, es que en determinados momentos de alarga demasiado,

    La polémica no se ha hecho esperar en los Estados Unidos, sobre todo porque (según dicen algunos) la película justifica la tortura si con ella se consiguen resultados. Aunque lo cierto  es que la mirada de Bigalow es fría, aséptica y para nada trata de manipular.

    La hora más oscura es una cinta intensa, que ya desde el principio consigue que el espectador se sienta mal, pero no trata de dirigir las opiniones, simplemente muestra unos hechos, y deja que sea el observador el que tome las conclusiones. Lo importante de verdad es la lucha del personaje, su obcecación, su pelea por ser escuchada, su persecución de un fantasma… Su trnasformación por el camino, en el que se deja amigos, familia, y parte de su vida. Y cuando al final consigue su objetivo, cuando la misión llega a su fin con éxito, cuando el enemigo es abatido, y ella lo observa, ya cadáver, sobre una camilla, es cuando viene la desolación. La película se cierra con un magnífico plano final, con la heroína derrumbada, con lágrimas en los ojos. Sí, ha vencido, ha cazado a su presa, y ahora ¿qué?

     

  • Cansado de ser malo

    1501¡ROMPE RALPH!

    Hace ya muchos años que Disney perdió la hegemonía que ostentó durante bastante tiempo en lo que a cine de animación se refiere. Casi desde que apareció Pixar, con la fantástica Toy Story, para ser más exactos. Tiempo que la mítica productora ha estado peleando por volver a ser lo que fue. Y tras buenos intentos, parece que ya ha encontrado el camino. Personalmente, hacía mucho que no me lo pasaba tan bien y que no disfrutaba tanto con una película de la factoría como con esta gran, gran, ¡Rompe Ralph!

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (108’)
    Título original:  Wreck-it Ralph.
    Dirección: Rich Moore.
    Producción: Clark Spencer.  
    Guión:  Phil Johnston, Jennifer Lee, Rich Moore, Jim Reardon.
    Música:  Henry Jackman.{/xtypo_code}

    La nueva cinta de Disney tiene mucho de Toy Story, es verdad (la idea de partida es la de que los protagonistas de los videojuegos de un salón de recreativos tienen vida propia una vez que los niños se van y el local se cierra). Pero sería un error pensar que no es más que un émulo de la primera gran obra de Pixar. Sería un grave error. ¡Rompe Ralph! es un derroche de imaginación, un prodigio de puesta en escena, y una magnífica y anárquica mezcla de estilos y decorados. Los ocho bits del Comecocos más clásico conviven estupendamente con las mucho más actuales y cuasi-realistas batallas épicas de Final Fantasy, o las carreras de coches de un mundo rosa de dulces y golosinas.

    Ralph es un enorme destructor, un buen tipo que tiene por trabajo destruir las casas en un juego en el que el héroe es Repara-Félix. Por lo tanto él es el malo de la función. Y después de treinta años así, ya está cansado. Por una vez quiere ser el bueno, quiere llevarse la admiración de todos y ganar una medalla. Así que decide escaparse de su juego y buscar su recompensa. Pero su aventura está a punto de llevar el caos y la destrucción a todos los juegos del salón en el que vive.

    La película está recorrida por un humor (sutil, muchas veces, aunque no siempre) y rematada por logros visuales maravillosos. Como es habitual en las cintas de la Disney, siempre hay guiños a los mayores que acompañan al público objetivo de la película. Y en este caso, aún más. La nostalgia de los videojuegos que llenaron las tardes de muchos es visible. Hay momentos mágicos, y hallazgos deslumbrantes. Visualmente es intachable, y argumentalmente nada desdeñable. A pesar de que el happy ending es más que previsible (tampoco olvidemos qué tipo de película es). Pero poco importa. ¡Rompe Ralph! es puro deleite, puro gozo y puro disfrute. La mejor película de animación del año, sin duda. Pero es que, por si fuera poco, viene precedida de un corto que es pura delicia, una obra maestra llamada Paperman, que es aún mejor si cabe que la película que viene después.

     

  • Sin cadáver no hay delito

    1101EL CUERPO

    El coguionista de aquella terrible película que fue Los ojos de Julia debuta en la dirección con esta nueva historia, rodada casi con el mismo equipo, y que se puede insertar en el mismo género que la anterior. Si bien es cierto que esta historia (que también protagoniza Belén Rueda, en esta ocasión acompañada de Hugo Silva y un José Coronado de pelazo imposible) no es tan mala como aquella, también lo es que, después de un arranque interesante, recurre a los mismos tópicos, lugares comunes y clichés que otras tantas cintas del mismo estilo: tormentas, apagones, lugares cerrados, polis torpes, etc, etc.

    {xtypo_code}España, 2012. (99′)
    Dirección:  Oriol Paulo.
    Producción: Joaquín Padró, Mar Targarona, Mercedes Gamero, Mikel Lejarza.  
    Guión:  Oriol Paulo, Lara Sendim.
    Fotografía:  Óscar Faura.
    Música:  Sergio Moure.
    Montaje:Joan Manel Vilaseca.
    Intérpretes: José Coronado (Jaime Peña), Hugo Silva (Álex Ulloa), Belén Rueda (Mayka Villaverde), Aura Garrido (Carla Miller), Juan Pablo Shuk (Pablo), Cristina Plaza (Doctora Tapia), Oriol Villa (Agente Mateos), Nausicaa Bonin (Patricia), Patricia Bargalló (Agente Norma), Montse Guallar (Gloria Villaverde), Mia Estve (Luna Villaverde).{/xtypo_code}

    El guion es tramposo y tiene numerosas lagunas, huecos por los que se podría colar un tren, y es el final, un desenlace sorprendente, el que salva a la historia de la hecatombe total, y el que levanta la película. El director se pasea por el filo de la navaja en todo momento. Y en numerosas situaciones está a punto de despeñarse sin llegar a caer en el ridículo en ningún momento (pero quedándose muy, muy cerca). Pero, y aquí está el problema, sin salvarse de lo pueril, de lo manido y de lo ya visto mil veces.

    Después de que el vigilante nocturno de la morgue sea atropellado cuando huía aterrorizado, la policía descubre que un cadáver ha desaparecido del depósito. El cuerpo es el de una adinerada mujer que murió de un infarto. El inspector que investiga el caso (un policía cabreado y de triste pasado) intenta avisar al marido, pero este no se encuentra en casa, sino con su joven amante, lo cual hace crecer las sospechas de su implicación en el asunto. Entre ellos se establece un tour de force en un interrogatorio que dura toda la noche, en la búsqueda de la verdad, por saber dónde está el cuerpo desaparecido y quién está detrás de todo.

    El planteamiento de la trama está logrado, y consigue que el espectador quede enganchado. Pero después la historia recurre a elemento vistos mil veces, a situaciones manidas, a tópicos y clichés, a momentos poco o nada creíbles, que desembocan en un giro final que sorprende y que deja con la boca abierta, pero que (si se piensa un poco con detenimiento) está rayando el absurdo más total. Aún así, tiene la ventaja de que el conjunto (o cualquiera de sus partes por separado) es mejor que su ‘antecesora’ (si es que podemos llamar así a Los ojos de Julia, película del mismo género y hecha por el mismo equipo). Por que está mejor hecha, los personajes y la historia son mejores. Aunque se deja ver, hay momentos en que uno siente un profundo cabreo, y una gran incredulidad ante lo que está presenciando.

     

  • Carne bella, carne bestia

    1301DE ÓXIDO Y HUESO

    Al igual que la semana pasada, hoy hablamos de una película francesa. Pero las diferencias no pueden ser más radicales, en el estilo, en el género, en los modos, en las intenciones, en los logros… Dirigida por Jacques Audiard (del que ya hemos visto por aquí películas como De latir mi corazón se ha parado o Un profeta), llega esta fantástica y poderosa De óxido y hueso, nominada a los Globos de Oro a la mejor película de habla no inglesa y a la mejor actriz (por el tremendo papel, ayudada por la tecnología, de Marion Cotillard.

    {xtypo_code}Francia 2012 (120′)
    Título original: De rouille et d’os.
    Dirección:  Jacques Audiard.
    Producción: Jacques Audiard, Martine Cassinelli, Pascal Caucheteux.
    Guión: Jacques Audiard y Thomas Bidegain, basado en la novela de Craig Davison.
    Fotografía: Stephane Fontaine.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje:  Juliette Welfling.
    Intérpretes: Marion Cotillard (Stephanie), Matthias Schonenaerts (Ali), Armand Verdure (Sam), Céline Salette (Louise), Corinne Masiero (Anna), Bouli Lanners (Martial), Jean-Michel Correia (Richard).{/xtypo_code}

    La película tiene ecos de La Bella y la Bestia, historia de amores imposibles, seres desgarrados que se encuentran, o a los que el destino une. Esto no es nuevo ni en el cine francés (recordemos por ejemplo Mis noches son más hermosas que tus días, que Andrzej Zulawski dirigió a finales de los ochenta), ni en el mismo Audiard (Lee mis labios es su ejemplo más claro).

    Audiard se centra en los cuerpos, en la carne. Es una historia corpórea, más que otras. Stéphanie trabaja amaestrando orcas en Marineland. Alain es guarda de seguridad y ocasionalmente pelea en luchas clandestinas por un poco de pasta. Ella no tiene familia. Él, un hijo de cinco años al que apenas sabe cómo cuidar. Su primer encuentro es a la salida de una discoteca, en la que él trabaja y ella está en medio de una pelea. Después, ella tiene un accidente y le amputan las dos piernas. Y entonces se reencuentran.

    A pesar de que la trama se mete de lleno en el melodrama, no hay efecto lacrimógeno, huye de lo sensiblero, de la lágrima fácil. Es una historia de amor sin romance. No hay historias de superación (nada más lejos de la sobrevalorada Intocable). No hay metáforas. Solo dos seres reducidos (para la sociedad) a meros trozos de carne. Y Audiard nos muestra sin ambages la carne, la piel, las heridas (de él tras las peleas), las costuras (de las piernas ausentes de ella) que uno no puede dejar de mirar (aunque sólo sea para tratar de averiguar dónde ha metido el director las piernas amputadas de la actriz).

    De óxido y hueso tiene una primera hora que te atrapa, un desarrollo que te sumerge en el dolor de los personajes, y un desenlace pobre, única concesión a la sensiblería, y que hace que el resultado final no sea tan bueno.

    A pesar de que Matthias Schoneaerts nos regala un gran trabajo, es Marion Cotillard la que destaca (una vez más). La actriz se entrega en cuerpo (nunca mejor dicho) y alma a este papel. Está sencillamente sublime. Y no sería descabellado verla con opciones de lograr su segundo Oscar.