Categoría: La película

  • Bill Murray no es santo, es Dios

    Película St. Vicent

    ST. VINCENT

    A primera vista esta película puede no atraer mucho. Lo que se sabe de ella antes de verla (trailer y demás, que en la mayoría de las veces son convenientes evitar para no verla intoxicado con una idea preconcebida de la misma) suena a ya visto: hombre cascarrabias y gruñón, adicto y olvidado de sí mismo, y niño con el que entabla relación. No sólo suena a visto, sino que ya de por sí puede echar para atrás.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (103′)
    Escrita y dirigida: Theodore Melfi.
    Producción: Peter Chernin, Theodore Melfi, Fred Roos, Jenno Topping.
    Fotografía:  John Lindley.
    Música: Theodore Shapiro.
    Montaje: Sarah Flack, Peter Teschner.
    Intérpretes: Bill Murray (Vincent), Melissa Mccarthy (Maggie), Naomi Watts (Daka), Jaeden Lieberher (Oliver), Chris O’Dowd (Padre Geraghty), Terrence Howard (Zucko), Kimberly Quinn (Ana), Dario Barosso (Ocnski), Nate Corddry (Terry). {/xtypo_code}

    Y es que la historia es simplemente esa: una madre soltera se ve ‘obligada’ por azares del destino a dejar a su hijo al cuidado de su nuevo vecino, un viejo cascarrabias que no es precisamente el mejor ejemplo (fuma, bebe, es malhablado…), y que lleva al crío de bares, a apostar a las carreras, pero con el que trabará una honda amistad que nadie, desde fuera, entiende.

    La verdad es que prácticamente todo lo dicho anteriormente es cierto, que es una historia que nos han contado mil veces, y que los pasos habituales se van siguiendo uno a uno. No hay ninguna sorpresa en cuanto a argumento se refiere. Incluso cae en los errores comunes (esa escena lacrimógena del final en la escuela es de traca).

    ¿Cuál es la diferencia aquí respecto a las anteriores? Evidentemente el reparto. Un poker de intérpretes magnífico. El joven Jaeden Lieberher demuestra que tiene un gran talento que puede desarrollar en el futuro. Las dos damas de la función sorprenden por su cambio de registro: Melissa McCarthy deja sus bravuconerías para ejercer un papel dramático en el que está fantástica; incluso mejor está Naomi Watts, con ese acento ruso (imprescindible verla en versión original) que nos hace rogar que le den más papeles cómicos para explotar esta vis casi desconocida en ella. Pero sobre todos ellos, Bill Murray, ese actor soberbio en el que es imposible distinguir donde está el límite entre actuación y él mismo, qué gestos, qué frases están en el guión y cuáles son suyas, y que después de una película que aunque se deja ver está repleta de ‘dejavus’, nos regala una escena final (acompañando a los créditos finales) que hará las delicias de este actor superlativo.

     

  • Ciencia vs. Espíritu

    Película Orígenes

    ORÍGENES

    Después de deslumbrar con su debut en el largo de ficción con aquella magnífica película que fue Otra tierra, coescrita con la actriz Brit Marling (que, por cierto, también trabaja aquí), Mike Cahill nos plantea en su nueva creación una historia tejida con mimbres parecidos, pero que, a pesar de la fuerza de sus componentes, y de lo aprendido por el camino, no llega a los niveles de la anterior, quizás porque embarulla un poco el tramo inicial, haciendo que el espectador tarde en entrar al juego que le plantea esta Orígenes (que en su título original tiene el juego de palabras de ‘I’ y ‘eye’, que se pierde en la versión española), que fue premiada en Sundance y en Sitges.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (106′)
    Título original:  I Origins.
    Escrita y dirigida: Mike Cahill.
    Producción: Mike Cahill, Hunter Gray, Alex Orlovsky.
    Fotografía: Markus Förderer.
    Música: Will Bates, Phil Mossman.
    Montaje: Mike Cahill.
    Intérpretes: Michael Pitt (Ian), Brit Marling (Karen), Astrid Bèrges-Frisbey (Sofi), Steven Keun (Jenny), Cara Seymour (Dra. Simmons), Archie Panjabi (Priya Varma), Kashish (Salomina). {/xtypo_code}

    Y es que de ojos va el tema (al menos, en principio). La trama nos presenta al doctor en biología molecular Ian Gray, que está investigando la evolución del ojo humano junto a Karen, una becaria bastante aplicada, cuando surge la idea de crear un ojo de la nada. Entonces, aparece en la vida de Ian Sofi, una joven de iris multicolor que pone su mundo patas arriba. Con el paso del tiempo y el desarrollo de sus estudios, Ian y Karen se encontrarán con un hecho que se opone frontalmente a todo lo que creían establecido, y Ian se embarcará en un viaje por medio mundo para tratar de encontrar respuestas y validar o refutar su teoría.

    Estamos ante una película de ciencia ficción sin efectos especiales (como Coherence, de la que hablamos no hace demasiado), que únicamente patina ligeramente en su parte inicial, con toda esa palabrería y jerga técnica de laboratorio que demuestra, que los personajes se dedican a lo que dicen que se dedican, pero que hace difícil seguir sus pasos en la investigación. Después, la cinta evoluciona hacia una ‘lucha’ (el eterno enfrentamiento) entre ciencia y espiritualidad (por un momento parece que la religión va a hacer acto de presencia, pero finalmente no es así), entre evolucionistas y creacionistas. Las ideas de Ian chocan con las de Sofi, y logran que el espectador piense. Incluso el más cerrado de los científicos, se plantea el temido ¿y si?.

    Cahill mantiene un buen ritmo durante toda la película, incluso utilizando algún que otro macguffin (el del número once que se cruza indiscriminadamente en su camino) y sigue demostrando que es un director al que hay que seguir porque puede depararnos gratas sorpresas en el futuro. Lo mismo ocurre con la española Astrid Bergès-Frisbey, que parece estar asentando su base en el cine de Hollywood.

     

  • Basura cool

    Película Trash. Ladrones de esperanza

    TRASH. LADRONES DE ESPERANZA

    Hay ocasiones en las que uno acude a la sala de cine a ver una película con la sensación temible, de que la experiencia no va a ser nada buena. Y puede haber muchos motivos para ello. En ésta, por ejemplo, estaba el hecho de que ya desde el tráiler uno conocía toda la historia. Y es que esta es una de esas veces (que no son pocas, la verdad) en la que al ver el avance de la cinta, esa publicidad de dos minutos que la mayoría de las veces nos hacen decantarnos por una película en concreto, podemos ver el inicio y todo el desarrollo, paso a paso, hasta el final. Y una vez vista, salvo por detalles contados, no hay sorpresas.

    {xtypo_code}Reino Unido-Brasil, 2014 (115′)
    Dirección: Stephen Daldry.
    Producción: Tim Bevan, Eric Fellener, Kris Thykier.
    Guión:  Felipe Braga, Richard Curtis, basado en la novela de Andy Mulligan.  
    Fotografía: Adriano Goldman.
    Música: Antonio Pinto.
    Montaje: Elliot Graham.
    Intérpretes: Rooney Mara (Olivia), Martin Sheen (Padre Juilliard), Wagner Moura (José Angelo), Selton Mello (Frederico), Rickson Tevez (Raphael), Eduardo Luis (Gardo), André Ramiro (Marco), Gabriel Weinsten (Rata), Jesuitá Barbosa (Turk), Nelson Xavier (Jefferson), Maria Eduarda (Pia). {/xtypo_code}

    Raphael y Gardo son dos niños que viven en una de las más humildes favelas que rodean Río de Janeiro. Se ganan la vida rebuscando entre la basura. Un día encuentran una cartera con algún dinero. Pero cuando poco después llegue la policía buscando dicha cartera, sabrán que hay algo más que no ven. Entonces empezarán a investigar y darán con un caso de corrupción que pondrá en peligro sus vidas.

    A Stephen Daldry le gusta trabajar con niños (de hecho, es un gran descubridor de artistas infantiles, cosa que ha demostrado en filmes como Billy Elliot o Tan fuerte, tan cerca). Aquí hay tres talentos brasileños que se comen la pantalla. Pero el problema es el tratamiento que se le da a la historia. Daldry pinta un basurero con niños que malviven y trabajan entre la porquería que generan los demás con demasiada benevolencia. Es un parque en el que los pequeños se divierten, se bañan en un río lleno de mugre mientras se ríen  carcajadas. Visualmente es hasta bonito. No sabemos si es porque no sabe o porque no quiere (le interesan más otras cosas), pero no transmite la dureza de la vida en tales circunstancias.

    Con una historia de denuncia de la corrupción de los gobiernos, de la policía, y del trato indigno que dan a los desfavorecidos, aprovechando sus puestos privilegiados para llenar sus bolsillos, la historia pierde fuerza por su poca credibilidad. Resulta difícil de asimilar que unos críos, que apenas han pisado la escuela sean capaces de iniciar (y llevar a buen término) una investigación del calibre de la que llevan acabo. Ni hablar ya de lo poco verosímil que resulta el giro final (la aparición en escena de un personaje inesperado).

    Demasiado optimista, Trash se salva por un montaje que mantiene el interés del espectador por su intenso ritmo, pero que deja de lado el retrato de la vida de los desfavorecidos por una trama más convencional de buenos y malos (muy planos, por cierto), en la que uno no se consigue olvidar de que lo que está viendo no tiene ni pies ni cabeza.

  • Una película hablada

    Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I

    LOS JUEGOS DEL HAMBRE: SINSAJO PARTE 1

    Parece ser que se está convirtiendo en costumbre el que una saga cinematográfica, al llegar su última entrega, divida esta en dos películas. Con ello lo que se pretende es hacer más caja, pero también se cae en el mismo error: alargar innecesariamente y perder intensidad. Esta no es una excepción. La saga de Los juegos del hambre empezó de modo irregular, subió en la segunda entrega, y en esta tercera vuelve a caer, no porque el tercer libro sea menos interesante, sino precisamente por esta división, que hace que deje para la conclusión la gran traca final.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (123′)
    Título original: The hunger games: Mockingjay – Part 1.
    Dirección:  Francis Lawrence.
    Producción: Nina Jacobson, Jon Kilik.
    Guión:  Peter Craig, Danny Strong, basado en la novela de Suzanne Collins.  
    Fotografía: Jo Willems.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: Alan Edward Bell, Mark Yoshikawa.
    Intérpretes: Jennifer Lawrence (Katniss Everdeen), Josh Hutcherson (Peeta Mellark), Liam Hemsworth (Gale Hawthorne), Woody Harrelson (Haymitch Abernathy), Donald Sutherland (Presidente Snow), Philip Seymour Hoffman (Plutarch Heavensbee), Julianne Moore (Presidenta Alma Coin), Willow Shields (Primrose Everdeen), Sam Claffin (Finnick Odair), Elizabeth Banks (Effie Trincket), Jena Malone (Johanna Mason), Jeffrey Wright (Beetee), Natalie Dormer (Cressida).{/xtypo_code}

    Katniss se recupera en el oculto Distrito 13 después de destrozar los Juegos del Hambre para siempre. La revolución está empezando a fraguarse y cada vez toma más fuerza. Ahora el grupo, liderado por la presidenta Coin, pretende utilizar a Katniss para arengar a las masas y que, al ver que ella sigue viva y apoya la causa, se unan a dicha revolución.

    La película empieza de modo pausado, casi aburrida, sin llegar a enganchar en ningún momento. Y aunque poco a poco va alzando el vuelo, no llega en ningún momento a la fuerza de las anteriores entregas. Esta es, de hecho, una película hablada. No hay apenas acción (que es lo que los seguidores de la saga esperan), y como no pasa nada, hay que contarlo. Además, la dirección es plana, el guión tiene huecos en los que sólo pasa tiempo y en algunos momentos chirría, y los protagonistas están desdibujados. La fuerza de Jennifer Lawrence casi ha desaparecido, cediendo su puesto de líder de la función a Julianne Moore.

    Y, sin embargo, tiene la facultad de conseguir que no se pierda la atención. A lo mejor es precisamente por todas sus carencias (uno espera que de un momento a otro pase algo, que estalle la revolución, que empiece la acción) por lo que el espectador no retira su mirada de la pantalla. Pero lo cierto es que no llega.

    Osea, esta es una película de transición, preparatoria para el desenlace que llegará el año que viene. Habrá que esperar a la resolución para ver si toda la intensidad y buen cine, que tenían la primera y sobre todo segunda entrega se recuperan, para cerrar la historia de un modo más o menos digno.

  • Solo faltó la gran película

    Película Turist Festival de Cine Europeo de Sevilla

    XI FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA

    Terminó un festival en el que ha habido muchas buenas peliculas, pero no la gran película por la que será recordado. Y concluimos el repaso a la sección oficial de la XI edición del SEFF con esta segunda entrega.

    Parece que a Larry Clark le han cerrado el grifo en su país natal, y ha cruzado el charco para venir a Europa. El problema es que debe pensar que aquí no hemos visto su obra anterior, y ha hecho The smell of us, la misma película que ya ha hecho antes pero en francés. Jovenzuelos y jovenzuelas, tirados en la calle, sexo, droga, imágenes explícitas y un guión inexistente y de nulo interés. Poco más.

    La cuota española la cubre El camino más largo para volver a casa, donde una anécdota breve sirve para hilvanar una historia más profunda y con más interés de lo que en un principio se podía pensar. A pesar de ello, hay situaciones que no terminan de encajar y que llegan a resultar incomprensibles.

    La británica Mr Turner era una de las cintas más esperadas. Director muy conocido, y actor de gran talento. La película es preciosista, con una gran fotografía y un Timothy Spall gruñón, pero magnífico. El problema es que se hace muy larga.

    En Heaven knows what se cuenta la historia de Arielle Holmes, una drogadicta que vive en la calle y que se interpreta a ella misma, con un guión basado en sus propios diarios. Ella es hipnótica, pero la historia está mil veces vista y no aporta nada nuevo en ningún aspecto.

    Bird people aportó un soplo de aire fresco. Dos historias, dos personajes que se cruzan en esos sitios que son no-lugares, lugares de paso, hoteles, aeropuertos… La primera más convencional, la segunda ofrece un giro que nos regala uno de los momentos más mágicos y hermosos que se han vivido en el festival en años.

    Aunque hay quien vio en La sapienza una gran película, la mayor parte de opiniones se decantan por el lado contrario. Personajes por cuyas venas corre horchata en vez de sangre, la cinta es casi un documental sobre arquitectura que puede aburrir a las mismas piedras que muestra. En algunos momentos llega a ser soporífera.

    La obra póstuma de Alain Resnais, Aimer, boire et chanter, no es de sus mejores obras, pero es divertida, enrevesada y con un final digno de concluir la filmografía de cualquier gran director. Seis grandes intérpretes, tres decorados y actitud teatral. Entretenida a ratos.

    Con Le meraviglie, Alice Rohrwacher crea una bella historia familiar, con una protagonista infantil que muestra un talento inmenso. Muy bien llevada, con retazos aparentemente mágicos (que en realidad no son más que elipsis), emociona, a pesar (eso sí) de que es quizás una historia demasiado convencional y poco arriesgada.

    Por último, Roy Andersson, que venía de ganar en Venecia con esta A pidgeon sat on a branch reflecting on existence, con la que cierra su trilogía. Sigue con su estilo sobrio de largos planos fijos y altas dosis de humor, pero no llega a los niveles que alcanzaba la magnífica Du levande, que también estuvo en la sección oficial del SEFF.

    {xtypo_code}Palmarés
    GIRALDILLO DE ORO: Turist.
    GIRALDILLO DE PLATA:  The kindergarten teacher.
    PREMIO ESPECIAL DEL JURADO:  Le meraviglie.
    MEJOR DIRECTOR:  Mike Leigh (Mr Turner).
    MEJOR GUIÓN:  Turist.
    MEJOR ACTRIZ:  ex-aequo, Arielle Holmes (Heaven knows what) y M. Alexandra Lungu (Le meraviglie).
    MEJOR ACTOR:  Timothy Spall (Mr Turner).
    MEJOR FOTOGRAFÍA:  Leviathan. {/xtypo_code}

     

  • Un continente de cine

    Película La ignorancia de la Sangre del Festival de Cine Europeo de Sevilla

    XI FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA

    El pasado viernes comenzó en nuestra ciudad una nueva edición (la undécima) del Festival de Cine Europeo, que con cada edición va adquiriendo mayor relevancia, dentro y fuera de nuestras fronteras. Como todos los años, repasemos las películas que integran la sección oficial (en esta primera entrega, las proyectadas hasta ayer).

    Y, como viene siendo costumbre de un tiempo a esta parte, la cinta que sirve de inauguración (aunque fuera de concurso) es una obra española. En este caso, la adaptación de la novela de Robert Wilson La ignorancia de la sangre, rodada en Sevilla, por cierto. El problema de la cinta es que nada funciona. El guión hace aguas por todos lados, la dirección no sabe ni qué hacer ni hacia dónde va, los intérpretes están terribles (desganados, sin que una sola de sus palabras sea creíble), el montaje, la puesta en escena… Una película hecha con medios, con un alto presupuesto, y es lo que jode de verdad.

    Leviathan es la tercera película de Andrey Zvyaginstsev que participa en el SEFF. Cuenta la odisea de un pobre hombre que ve como un corrupto alcalde pretende quitarle las pocas tierras que posee. Temática y tratamiento interesantes, pero comete el error de no concretar. El realizador alarga hasta casi las dos horas y media una trama que muy bien se podría haber quedado en noventa minutos.

    La sueca Turist (seleccionada por su país para competir por los Oscar) es una interesante historia sobre un matrimonio perfecto que empieza a resquebrajarse cuando, estando de vacaciones en la nieve, un alud se les viene encima y el marido huye aterrado, dejando a su suerte a mujer e hijos. El crescendo de la intensidad está muy bien logrado, aunque al final se desinfle ligeramente. Con Amour fou la austriaca Jessica Hausner regresa a Sevilla después de triunfar con Lourdes hace tres años. Aquí, con un estilo más depurado y algo más pausado, cuenta la historia del ideal romántico de un poeta alemán del siglo XIX obsesionado con la idea del suicidio por amor. Repleta de anticlímax y con una magnífica fotografía, huele a premio desde ya.

    La francesa Saint Laurent, basada en la vida del famoso diseñador, y precedida de un tremendo éxito, la cinta es repetitiva, aburrida y nada arriesgada. Al contrario, es muy sutil y evita meterse en berenjenales (lo cuál, tratando la vida de quién trata, y viniendo de la mano de quien viene) es totalmente sorprendente e inexplicable.

    Igualmente aburrida (aunque mucho, muchísimo más morosa) es la portuguesa Cavalo Dinheiro, con la que Pedro Costa vuelve a su estilo esteticista y personajes habituales. Aunque los personajes pueden resultar interesantes, el modo de rodar la historia (planos alargados hasta el extremo) consigue repeler a la mayoría.

    La actriz Asia Argento  dirige  Misunderstood, en la que cuenta (suponemos y esperamos por su bien que exagerando) su infancia con unos padres famosos y que se preocupaban poco por ella. Mantiene un buen nivel y un alto interés todo el metraje, hasta que en los últimos veinte minutos desbarra de lo lindo. Ojo a la niña protagonista. Huele a premio.

    The kindergarten teacher cuenta la historia de una profesora de parvulario que, al descubrir que uno de sus pequeños alumnos es un talentoso poeta con un padre que no está interesado en su arte, se verá obligada a tomar medidas. Magnífica se la mire por donde se la mire, tiene planos con miradas a cámara que descolocan por completo.

    Por último, Hungry Hearts cuenta, con dos interpretaciones maravillosas, cómo una relación matrimonial se desmorona tras tener a su hijo, a causa de una obsesiva y sobre protectora madre. Tiene un arranque bestial. Mantiene una tensión agobiante todo el metraje y consigue trasladar la anguastia al espectador, con una muy acertada elección de los planos.

     

  • Dramón de cartón-piedra

    Película Serena

    SERENA

    Debo reconocer que Bradley Cooper nunca me ha parecido el gran actor que muchos dicen que es. Pero también que es capaz de atraer al público a las salas y que sabe elegir sus proyectos para, al menos, tener éxitos de taquilla. En Jennifer Lawrence, en cambio, sí veo altas dosis de talento en su trabajo; y si le hubiesen dado el Oscar en su primera nominación (Winter’s bone) nadie se hubiese extrañado. Ambos se reúnen para trabajar juntos por tercera vez en esta Serena, película que supone el debut en el cine de Hollywood de la directora danesa Susanne Bier (tras ganar un Oscar y con una nominación más a sus espaldas).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (109′)
    Dirección: Susanne Bier.
    Producción: Ben Cosgrove, Mark Cuban, Paula Mae Schwartz, Steve Schwartz, Todd Wagner, Nick Weschler.
    Guión:  Christopher Kyle, basado en la novela de Ron Rash.  
    Fotografía: Morten Søborg.
    Música: Johan Söderqvist.
    Montaje: Matthew Newman, Simon Webb.
    Intérpretes: Jennifer Lawrence (Serena Pemberton), Bradley Cooper (George Pemberton), Toby Jones (Sheriff McDowell), Rhys Ifans (Galloway), Sean Harris (Campbell), Sam Reid (Vaughn), Charity Wakefield (Agatha), Ana Ularu (Rachel), Blake Rirson (Lowenstein), David Dencik (Buchanan). {/xtypo_code}

    Y claro, cuando uno ve a Cooper, a Lawrence y a Bier, puede llegar a intuir cierto interés en la película en cuestión. A pesar de que el tráiler ya dejaba ver que estábamos ante una mala obra, hay trailers engañosos, y siempre queda la duda. Pero lamentablemente no es el caso. La mala impresión se traduce en una película mala a más no poder.

    Es difícil señalar qué es lo que falla, porque falla todo. La historia está narrada de modo tal que parece un culebrón, con demasiada intensidad (pretendida e impostada); el montaje parece, en muchos momentos, hecho deprisa y corriendo, insertando planos que poco o nada aportan y que parecen de relleno; las interpretaciones (exceptuando un par de momentos, contados) resultan forzadas, dando la impresión de que no saben lo que están haciendo; y lo mismo le pasa a la dirección, y por ende a la película, que no sabe a dónde va.

    Ese es el gran lastre. Uno de los dos básicos. Que la historia de este amor dramático, los problemas de este matrimonio joven, con la situación de la crisis de finales de los años 20 del pasado siglo, no sólo no se la cree nadie (por lo forzado, por lo improbable, por lo impostado; toda la película está repleta de sentimientos de cartón-piedra, cuya falsedad se ve desde lejos); sino, lo que es aún peor, que a nadie le importa lo más mínimo. Ni siquiera a los protagonistas, ni siquiera a la directora. Resulta tan forzada que roza el ridículo. Es una película sosa, aburrida, tediosa, de esas que estás deseando que se acabe desde el minuto siguiente al que haya empezado.

     

     

  • La noche del cometa

    Película Coherence

    COHERENCE

    El debut como director de Ward Byrkit, guionista de aquella gamberrada que fue Rango, es la demostración empírica de que para hacer una buena película de ciencia ficción sin gastarse un sólo dolar en efectos especiales y pirotecnias innecesarias. De hecho, el presupuesto de la cinta ha sido de unos escasos 50.000 dolares, carencia suplida con un guión de calidad y un grupo de intérpretes en estado de gracia con libertad para la improvisación.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (89′)
    Escrita y dirigida: James Ward Byrkit.
    Producción: Lene Bausager.
    Fotografía: Nic Sadler.
    Música: Kristin Øhrn Dyrud.
    Montaje: Lance Pereira.
    Intérpretes: Emily Foxler (Em), Maury Sterling (Kevin), Nicholas Brendon (Mike), Elizabeth Gracen (Beth), Alex Manugian (Amir), Lauren Maher (Laurie), Hugo Armstrong (Hugh), Lorene Scafaria (Lee). {/xtypo_code}

    Coherence, premiada en los festivales de Sitges, Amsterdam, Austin y el de cine fantástico de Bilbao, es una película de la que se puede contar poco sin destripar más de lo conveniente. La trama transcurre en una única noche, en la que ocho amigos se reúnen después de mucho tiempo, en la casa de dos de ellos para cenar, y como en toda reunión de viejos amigos, surgen rencillas, complicidades, viejos temas olvidados y secretos ocultados durante años.

    Em cuenta una historia ocurrida casi cien años atrás en Finlandia. Tras el paso de un cometa, la población de una pequeña ciudad queda extrañamente trastornada, y poco después, una mujer llama a la policía diciendo que el hombre que duerme a su lado no es su marido. Tras personarse los agentes y comprobar la identidad del hombre, deben desmentir a la mujer. Y al preguntarle por qué dice que no es su marido, ella contesta “porque lo maté anoche”. Es una historia inquietante, precisamente en esa noche, en la que también pasa un cometa muy cerca del planeta. Y de pronto la luz se va, los móviles estallan y se quedan incomunicados. Toda la zona está a oscuras, solo una casa al final de la calle está iluminada. Cuando acuden a pedir ayuda, encuentran la casa vacía, y una caja en cuyo interior hay varias fotos de ellos ocho.

    Coherence mezcla la ciencia ficción con el género de las relaciones personales, con los conflictos humanos. El director sabe mezclar ambos géneros usando las dosis justas de cada una de ellas. Es una historia que pide del espectador un poco de trabajo, que piense y recomponga el puzle que se le está proponiendo, a pesar de que la historia es lineal. Resulta fantástico todo lo que puede sugerir con tan sólo unas fotos, un móvil roto y unas barritas de luz. Y aún más que Ward Byrkit no se enrede con el hilo de la historia, cosa que muchos otros habrían hecho a los diez minutos.

     

  • La noche del cometa

    Película Coherence

    COHERENCE

    El debut como director de Ward Byrkit, guionista de aquella gamberrada que fue Rango, es la demostración empírica de que para hacer una buena película de ciencia ficción sin gastarse un sólo dolar en efectos especiales y pirotecnias innecesarias. De hecho, el presupuesto de la cinta ha sido de unos escasos 50.000 dolares, carencia suplida con un guión de calidad y un grupo de intérpretes en estado de gracia con libertad para la improvisación.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (89′)
    Escrita y dirigida: James Ward Byrkit.
    Producción: Lene Bausager.
    Fotografía: Nic Sadler.
    Música: Kristin Øhrn Dyrud.
    Montaje: Lance Pereira.
    Intérpretes: Emily Foxler (Em), Maury Sterling (Kevin), Nicholas Brendon (Mike), Elizabeth Gracen (Beth), Alex Manugian (Amir), Lauren Maher (Laurie), Hugo Armstrong (Hugh), Lorene Scafaria (Lee). {/xtypo_code}

    Coherence, premiada en los festivales de Sitges, Amsterdam, Austin y el de cine fantástico de Bilbao, es una película de la que se puede contar poco sin destripar más de lo conveniente. La trama transcurre en una única noche, en la que ocho amigos se reúnen después de mucho tiempo, en la casa de dos de ellos para cenar, y como en toda reunión de viejos amigos, surgen rencillas, complicidades, viejos temas olvidados y secretos ocultados durante años.

    Em cuenta una historia ocurrida casi cien años atrás en Finlandia. Tras el paso de un cometa, la población de una pequeña ciudad queda extrañamente trastornada, y poco después, una mujer llama a la policía diciendo que el hombre que duerme a su lado no es su marido. Tras personarse los agentes y comprobar la identidad del hombre, deben desmentir a la mujer. Y al preguntarle por qué dice que no es su marido, ella contesta “porque lo maté anoche”. Es una historia inquietante, precisamente en esa noche, en la que también pasa un cometa muy cerca del planeta. Y de pronto la luz se va, los móviles estallan y se quedan incomunicados. Toda la zona está a oscuras, solo una casa al final de la calle está iluminada. Cuando acuden a pedir ayuda, encuentran la casa vacía, y una caja en cuyo interior hay varias fotos de ellos ocho.

    Coherence mezcla la ciencia ficción con el género de las relaciones personales, con los conflictos humanos. El director sabe mezclar ambos géneros usando las dosis justas de cada una de ellas. Es una historia que pide del espectador un poco de trabajo, que piense y recomponga el puzle que se le está proponiendo, a pesar de que la historia es lineal. Resulta fantástico todo lo que puede sugerir con tan sólo unas fotos, un móvil roto y unas barritas de luz. Y aún más que Ward Byrkit no se enrede con el hilo de la historia, cosa que muchos otros habrían hecho a los diez minutos.

     

  • La noche del cometa

    Película Coherence

    COHERENCE

    El debut como director de Ward Byrkit, guionista de aquella gamberrada que fue Rango, es la demostración empírica de que para hacer una buena película de ciencia ficción sin gastarse un sólo dolar en efectos especiales y pirotecnias innecesarias. De hecho, el presupuesto de la cinta ha sido de unos escasos 50.000 dolares, carencia suplida con un guión de calidad y un grupo de intérpretes en estado de gracia con libertad para la improvisación.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (89′)
    Escrita y dirigida: James Ward Byrkit.
    Producción: Lene Bausager.
    Fotografía: Nic Sadler.
    Música: Kristin Øhrn Dyrud.
    Montaje: Lance Pereira.
    Intérpretes: Emily Foxler (Em), Maury Sterling (Kevin), Nicholas Brendon (Mike), Elizabeth Gracen (Beth), Alex Manugian (Amir), Lauren Maher (Laurie), Hugo Armstrong (Hugh), Lorene Scafaria (Lee). {/xtypo_code}

    Coherence, premiada en los festivales de Sitges, Amsterdam, Austin y el de cine fantástico de Bilbao, es una película de la que se puede contar poco sin destripar más de lo conveniente. La trama transcurre en una única noche, en la que ocho amigos se reúnen después de mucho tiempo, en la casa de dos de ellos para cenar, y como en toda reunión de viejos amigos, surgen rencillas, complicidades, viejos temas olvidados y secretos ocultados durante años.

    Em cuenta una historia ocurrida casi cien años atrás en Finlandia. Tras el paso de un cometa, la población de una pequeña ciudad queda extrañamente trastornada, y poco después, una mujer llama a la policía diciendo que el hombre que duerme a su lado no es su marido. Tras personarse los agentes y comprobar la identidad del hombre, deben desmentir a la mujer. Y al preguntarle por qué dice que no es su marido, ella contesta “porque lo maté anoche”. Es una historia inquietante, precisamente en esa noche, en la que también pasa un cometa muy cerca del planeta. Y de pronto la luz se va, los móviles estallan y se quedan incomunicados. Toda la zona está a oscuras, solo una casa al final de la calle está iluminada. Cuando acuden a pedir ayuda, encuentran la casa vacía, y una caja en cuyo interior hay varias fotos de ellos ocho.

    Coherence mezcla la ciencia ficción con el género de las relaciones personales, con los conflictos humanos. El director sabe mezclar ambos géneros usando las dosis justas de cada una de ellas. Es una historia que pide del espectador un poco de trabajo, que piense y recomponga el puzle que se le está proponiendo, a pesar de que la historia es lineal. Resulta fantástico todo lo que puede sugerir con tan sólo unas fotos, un móvil roto y unas barritas de luz. Y aún más que Ward Byrkit no se enrede con el hilo de la historia, cosa que muchos otros habrían hecho a los diez minutos.