Categoría: La película

  • Amor en tiempos de guerra

    Película Suite FrancesaSUITE FRANCESA

    Drama romántico, historia de amores imposibles, de amores en tiempos de guerra, Suite francesa se basa en la novela (inacabada) de Irène Némirovsky, escrita durante la Segunda Guerra Mundial, y cuyo manuscrito permaneció oculto en una maleta hasta que fue encontrado y publicado en el 2004, y que narra las relaciones entre un teniente alemán y una mujer francesa en medio de las terribles condiciones que vivían en el país vecino en plena invasión nazi. Casi automáticamente se convirtió en un éxito de ventas mundial inmediato y, evidentemente, el hecho de que tuviera su adaptación era inevitable.

    {xtypo_rounded3}Reino Unido-Francia-Canadá, 2014 (107′)
    Título original: Suite française.
    Dirección: Saul Dibb.
    Producción: Romain Bremond, Andrea Cornwell, Michael Kuhn, Xavier Marchand.
    Guión: Matt Charman, Saul Dibb, basado en la novela de Irene Nemirovski.
    Fotografía: Eduard Grau.
    Música: Rael Jones, Alexandre Desplat.
    Montaje: Chris Dickens.
    Intérpretes: Michelle Williams (Lucile Angellier), Kristin Scott-Thomas (Madame Angellier), Tom Schilling (Teniente Kurt Bonnet), Matthias Schoenaerts (Teniente Bruno von Falk), Margot Robbie (Celine Joseph), Eric Gordon (Sr Joseph), Deborah Finlay (Sra Joseph), Ruth Wilson (Madeleine Labarie), Sam Riley (Benoit Labarie), Alexandra Maria Lara (Leah), Lambert Wilson (Vizconde), Harriet Walter (Vizcondesa) (Sheldon), Mona Lerche (Sonia).{/xtypo_rounded3}

    La película es una típica producción británica, con una excelente recreación histórica, tanto en lo decorativo y ornamental como en las costumbres de la época, con los conflictos sociales que salen tan a flote en tiempos difíciles como estos en los que se desarrolla la historia. También es una típica producción de los Weinstein, con todo lo que ello conlleva. Quiero decir, quizás Saul Dibb hubiese hecho otra cosa si la producción hubiese estado en sus manos, pero el hecho de que la BBC y los hermanos ex-jefes de la Miramax estuvieran ojo avizor a sus espaldas, quizás le hayan empujado (u obligado) a que todo tenga un tono más frío, más académico, menos subversivo.

    Es cierto que la historia tiene fuerza (estas tramas de pasiones en tiempos difíciles suelen tenerla), y es cierto que las interpretaciones son más que notables (quizás sean las que mantienen el interés de la cinta), desde Kristin Scott-Thomas y Michelle Williams a Matthias Schoenaerts o (una casi irreconocible) Margot Robbie, pero uno nunca termina de entrar del todo en la historia, no termina de sentir la pasión que bulle entre los dos ‘enemigos naturales’, ya que todo resulta muy frío. La puesta en escena es excesivamente académica, demasiado encorsetada y eso, seamos sinceros, no es nada bueno a estas alturas.

    Por otro lado, no es la primera vez que se trata el tema. Lo de amores entre invasor e invadido, entre agresor y agredido, este síndrome de Estocolmo que se produce en ocasiones en los momentos más duros, se ha contado ya muchas veces. Y si aquí no se desmorona todo es gracias al buen trabajo actoral, que dan brillo e intensidad emocional (en momentos muy puntuales), a una atmósfera que en general es muy fría.

     

  • Pirotecnia por acumulación

    Película Vengadores: La Era de Ultrón

    VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN

    Los seguidores de la saga, los lectores de las obras de Marvel, y los fans en general de las películas de superhéroes, encontrarán lo que buscan en esta segunda entrega de Los Vengadores, película pirotécnica y apabullante en lo que a peleas, ciudades destrozadas, explosiones y efectos visuales en general se refiere. Aunque, analizada fríamente, como película, ofrece pocas novedades. Es cierto que el trabajo de Joss Whedon tras las cámaras es bueno. Ya desde el mismo arranque y en varias de las secuencias de batalla, se regodea y nos deleita con largos planos en los que la cámara se mueve sin descanso pasando de uno a otro de los vengadores, en lo que es una virguería técnica de alto calibre. Pero es eso, técnica. Ni más ni menos. Y en ese sentido ha habido momentos más brillantes en el cine reciente (desde el demoledor arranque de Gravity, a toda la construcción de la grandiosa Birdman).

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2015 (141′)
    Título original: Avengers: Age of Ultron.
    Dirección: Joss Whedon.
    Producción: Kevin Feige.
    Guión: Joss Whedon, basado en los comics de Stan Lee y Jack Kirby.
    Fotografía: Ben Davis.
    Música: Danny Elfman, Brian Tyler.
    Montaje: Jeffrey Ford, Lisa Lassek.
    Intérpretes: Robert Downey Jr (Tony Stark / Iron Man), Chris Hemsworth (Thor), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Jeremy Renner (Clint Barton / Ojo de Halcón), Samuel L. Jackson (Nick Fury), Don Cheadle (James Rhodes), Elisabeth Olsen (Wanda Maximoff), Aaron Taylor-Johnson (Pietro Maximoff), Cobie Smulders (Maria Hill), Hayley Atwell (Peggy Carter).{/xtypo_rounded3}

    En lo que a la historia se refiere, La Era de Ultrón es más oscura que la primera entrega, sigue habiendo humor y diversión, pero no al nivel de su predecesora. Y entre ciudad destruida y ciudad destruida, hasta cuatro en esta cinta, Whedon tiene tiempo suficiente (no hay que olvidar que la película dura casi dos horas y media) para profundizar y adentrarse en la vida íntima de cada uno de los vengadores, forzadas en algunos casos, y avanzando (por ejemplo) en la relación entre Hulk y Viuda Negra. Es más, incluso nos empiezan a contar el pasado de aquellos los que formarán parte de las próximas entregas (buen fichaje el de Elisabeth Olsen), ya que algunos desaparecerán de la pandilla.

    Ruidosa en muchos momentos (a veces parece que solo se busca la destrucción por la destrucción), artificiosa en muchos otros (el montaje sintético de los planos secuencias resulta, por momentos, más que evidente), lo mejor de la cinta está, sin embargo, en las secuencias más íntimas, con diálogos rápidos y divertidos (aunque tampoco tanto como se pretende). Whedon también pretende dar un giro a la saga, aportando unas gotas de filosofía.

    Sea como sea, Los Vengadores: La Era de Ultrón cumple con las expectativas que se esperan de ella, simple espectáculo pirotécnico por acumulación, visualmente portentoso, pero que tampoco va más allá en lo que a argumento se refiere.

  • Un talento por descubrir

    Película La Familia BélierLA FAMILIA BÉLIER

    Éxito arrollador en Francia el pasado año, donde más de siete millones de espectadores han sucumbido ante ella, se estrena esta película que, a priori, resultaba temible. ¿Por qué? Pues porque todo en ella apunta a un telefilme lacrimógeno y facilón, con todos los ingredientes y clichés que ya hemos visto mil veces en mil películas distintas. Y durante el primer tercio de metraje nada parece desmentir los más terribles temores.

    {xtypo_alert}Francia-Bélgica, 2014. (106')
    Dirección: Éric Lartigau .
    Producción: Stéphanie Bermann, Eric Jehelmann, Philippe Rousselet.
    Guión: Victoria Bedos, Stanislas Carré de Malberg. 
    Fotografía: Romain Winding.
    Música: Evgueni y Sacha Galperine.
    Montaje: Jennifer Auge.
    Intérpretes: Karin Viard (Gigi), François Damiens (Rodolphe), Éric Elmosnino (Thomasson), Louane Emera (Paula), Roxane Duran (Mathilde), Ilian Bergala (Gabriel), Luca Gelberg (Quentin), Stephan Wojtowicz (Sr Le Maire), Bruno Gomila (Rossigneux), Mar Sodupe (Srta. Dos Santos).{/xtypo_alert}

    Basada en hechos reales (cuando anuncian esto ya da para echarse a temblar, ya podemos intuir por dónde van a ir los tiros), la familia Bélier maneja una granja en la que fabrican y venden quesos. Todos sus miembros son sordos menos uno, Paula, de dieciséis años. Ella es el nexo de unión entre la familia y el resto del mundo: es la que negocia el precio del grano que comen los animales, la que vende en el mercadillo, la que traduce en la visita al médico… Pero como adolescente que es quiere algo más, sobre todo cuando un profesor del instituto descubre que tiene un enorme talento vocal. Talento que su familia no puede disfrutar ni comprender, lo que es terriblemente doloroso. Paralelamente, el padre, descontento con la labor del alcalde, decide presentarse a las elecciones a pesar de todo.

    La cinta trata y enfrenta temas ya habituales como la adolescencia, los deseos de independencia, enfrentamientos con la familia, el primer amor… Y aunque corría grave peligro de caer en el excesivo edulcoramiento de la historia, Lartigau se las arregla bien para crear una historia que si bien es dulce, también es divertida. Eso sí, el tratamiento y la construcción visual es más bien tosco y plagado de clichés.

    Magníficamente interpretada, la cinta supone el debut y descubrimiento de la joven Louane Emera (ganadora hace un par de años del programa La Voz Francia). Es divertida y emotiva, sin caer en el sentimentalismo. Es de esas películas que se ven con facilidad, y que se disfrutan, aunque en el fondo tampoco sea una sorpresa y sepamos cómo va a terminar desde antes incluso de empezar.

     

  • Gosling se empantana

    1501

    LOST RIVER

    Hay ocasiones en las que una película llega a existir únicamente por el nombre de la persona que está detrás. Me refiero a esa (cada vez menos rara) ocasión en la que algunos actores (y menos actrices) deciden pasarse al otro lado de la cámara y contar sus propias historias. De todas ellas, las hay que tienen más éxito que otra; las hay con más calidad que otra; y luego están las que, como decía, si no fuera porque detrás está quién está, posiblemente no nos llegarían, e incluso ni se harían.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2014 (95′).
    Escrita y dirigida: Ryan Gosling.
    Producción: Ryan Gosling, David Lancaster, Michel Litvak, Marc Platt, Adam Siegel, Jeffrey Stott.
    Fotografía: Benoit Debie.
    Música: Johnny Jewel.
    Montaje: Nico Leunen, Valdís Óskarsdóttir.
    Intérpretes: Christina Hendricks (Billy), Iain de Caestecker (Bones), Saoirse Ronan (Rat), Matt Smith (Bully)), Ben Mendelsohn (Dave), Eva Mendes (Cat), Reda Kateb (Taxista), Barbara Steele (Abuela).{/xtypo_rounded3}

    Esto es lo que debió pensar la mayoría de la crítica (prácticamente el 90-95% de ella) en el pasado Festival de Cannes con el debut en la dirección de Ryan Gosling. Los durísimos reproches quizás sean excesivos, aunque es cierto que la criaturita que ha creado el ‘niño mimado’ de Hollywood es altamente pretenciosa. Tanto que provoca un rechazo casi total. 

    La historia se sitúa en una ciudad que se derrumba, que ha sido abandonada por la mayoría de sus ciudadanos. En ella, una madre soltera se adentra en un bizarro mundo de fantasía mientras su hijo mayor, que se ha metido en problemas con un matón, encuentra el camino a una ciudad sumergida.
    Suena raro, ¿verdad? Lo es. Gosling crea un batiburrillo incoherente en la mayoría de situaciones, en el que mezcla crítica social y momentos surrealistas y macabros. Si fuese original, al menos podía habérsele valorado el riesgo, aunque hubiese fracasado estrepitosamente en el modo de contarlo. Pero no lo es. Gosling ha copiado. Y mucho.

    En Lost River (qué fácil es hacer el juego de palabras en spanglish, ‘from lost to the river’, con el trabajo de Gosling tras la cámara) el director copia descaradamente de David Lynch, de Nicolas Winding Refn (que dirigió a Gosling en Drive y Solo Dios perdona) y, en menor medida, de otros varios como Terrence Malick, Harmony Korine… Como resultado, la cinta es un pastiche, una acumulación de elementos (en ocasiones sin el mínimo sentido), una cinta que a veces bordea el exceso y llega al ridículo con varias situaciones. Tiene buenas intenciones, potencia visual en determinados momentos (y una muy buena fotografía), pero como no tiene una dirección clara a la que dirigirse, acaba perdido y perdiendo al espectador.

     

  • Patinazo de todos

    MORTDECAI

    MORTDECAI

    Desconozco las novelas de Kyril Bonfiglioli sobre el personaje de Mortdecai en las que se basa esta película, pero uno tiene la sensación de que, quizás, si en vez de decantarse por el género de la comedia, Koepp se hubiese centrado en el thriller la historia habría ganado mucho. Pero claro, el pobre tampoco tiene toda la culpa, porque es más que evidente que la cabeza pensante y el bolsillo rebosante detrás del proyecto no son otros que los del actor protagonista, Johnny Depp.

    Estados Unidos, 2015 (107′).
    Dirección: David Koepp.
    Producción: Christi Dembrowski, Johnny Depp, Andrew Lazar, Patrick McCormick, Gigi Pritzker.
    Guión: Eric Aronson, basado en la novela de Kyril Bonfiglioli.
    Fotografía: Florian Hoffmeister.
    Música: Mark Ronson, Geoff Zanelli.
    Montaje: Derek Ambrosi, Jill Savitt.
    Intérpretes: Johnny Depp (Charles Mortdecai), Gwyneth Paltrow (Johanna), Ewan MacGregor (Martland), Paul Bettany (Jock), Olivia Munn (Georgina), Jeff Goldblum (Krampf), Jonny Pasvolsky (Emil), Michael Culkin (Sir Graham), Ulrich Thomsen (Romanov).

    Película hecha a mayor gloria del histrionismo del intérprete, esta Mortdecai se presenta como una comedia de acción, con dosis de humor británico que (en esta ocasión) rara vez tiene gracia. Charles Mortdecai es un excéntrico marchante de arte que está atravesando bajas horas económicas cuando surge la posibilidad de conseguir un codiciado cuadro de Goya, que esconde el número de una cuenta bancaria en la que los nazis escondieron millones. Empezará entonces un viaje alrededor del mundo en busca de dicha obra, acompañado de su fiel escudero y mayordomo, Jock.

    David Koepp, más conocido por sus guiones, donde sí tiene trabajos destacables, que por su faceta como director, donde no ha tenido el mismo éxito, da aquí un paso más hacia el abismo. Hay quien habla de suicidio artístico. Y lo cierto es que no les falta razón. La obra a su nombre es insustancial, y sus formas y sus modos aportan más bien nada, antes al contrario. La cinta se intenta acercar al estilo y estética de Wes Anderson, pero claro, él no es Wes Anderson. Los gags son continuos, pero rara vez tienen gracia. Y ninguno de los intérpretes, que normalmente estamos acostumbrados a ver en buenos papeles, está aquí en su mejor momento.

    La película se basa en la primera novela de una trilogía que, en principio, iba a realizarse en su totalidad. Pero visto el fracaso en taquilla obtenido en Estados Unidos, Johnny Depp, que es en realidad el impulsor del proyecto, no parece nada decidido a seguir adelante con la misma. Más bien lo contrario.

  • La pequeña salvaje

    Película La historia de María Heurtin

    LA HISTORIA DE MARIE HEURTIN

    Basada en unos hechos reales ocurridos en Francia a finales del siglo XIX, La historia de Marie Heurtin nos cuenta la historia de una monja, la hermana Marguerite, miembro de las Hermanas de la Sabiduría, y de su trabajo con la joven Marie Heurtin, una chica de catorce años sorda, muda y ciega de nacimiento para tratar de enseñarle a comunicarse con el resto de personas a través del lenguaje de signos.

    Francia, 2014. (95′).
    Título original: Marie Heurtin.
    Dirección: Jean-Pierre Améris.
    Producción: Denis Carot, Sophie Révil.
    Guión: Jean-Pierre Améris, Philippe Blasband.
    Fotografía: Virginie Saint.Martin.
    Música: Sonia Wieder-Atherton.
    Montaje: Anne Souriau.
    Intérpretes: Isabelle Carré (Hermana Marguerite), Ariana Rivoire (Marie Hertuin), Brigitte Catillon (Madre Superiora), Noémie Churlet (Hermana Raphaëlle), Gilles Treton (Sr. Hertuin), Laure Duthilleul (Sra. Hertuin), Martine Gautier (Hermana Veronique), Patricia Legrand (Hermana Joseph), Sonia Laroze (Hermana Elisabeth), Valèrie Leroux (Hermana Blandine).

    Es evidente e inevitable que a la memoria venga, al ver esta película, aquella otra que (en líneas muy generales) contaba lo mismo, la historia de la niña Hellen Keller, El milagro de Ana Sullivan, que dirigió Arthur Penn y que ganó dos Oscar. E incluso uno recuerda El pequeño salvaje de François Truffaut, que también ocurre en Francia. Ello es porque la chica, que siempre ha vivido en la oscuridad y el silencio absolutos, no se deja tocar, ni peinar, ni lavar… se revuelve y lucha, sobrevive por instinto, gruñe, no admite cambios en su mundo, y se mueve por sensaciones, por olores…

    Lo cierto es que el tratamiento es ciertamente diferente entre las historias de Keller y Heurtin. En este caso la cinta es mucho más sensorial. Se percibe un mayor disfrute de la naturaleza, de la luz del sol en la piel, de roce del viento en la melena y de la hierba en el cuerpo. La cinta está repleta de silencios (gran parte de los diálogos se realizan a través del lenguaje de signos) y muchas veces éstos son más explícitos que las palabras. Ello no es óbice para que también aparezcan multitud de situaciones que te revuelven, que te hacen sentir incómodos, violentos incluso. Escenas que, a veces, se alargan más de lo que sería conveniente.

    La cinta es eminentemente femenina en lo que a su equipo se refiere. No sólo en el apartado artístico, donde prácticamente sólo hay mujeres y en el que destaca Isabelle Carré, una de las más reputadas (aunque desconocidas) actrices francesas, sino también en el apartado técnico: fotografía, música, montaje son realizados por mujeres.

    Lo que consigue Améris es una cinta bellamente filmada, pero que a veces puede llegar a cansar.

     

  • Viva el mal, viva el capital

    Película Focus

    FOCUS

    Will Smith y Margot Robbie se limitan a ser guapos sin química en una comedia romántica con toques de thriller que supone un tropezón importante en la carrera de John Requa y Glenn Ficarra, pareja creativa ahora seducida por el poder del Hollywood vacío.

    {xtypo_code}USA, 2015. (105′)
    Dirección y guión: Glenn Ficarra y John Requa.
    Producción: Denise Di Novi.
    Fotografía: Xavier Grobet.
    Música: Nick Urata.
    Montaje:  Jan Kovac.
    Intérpretes:  Will Smith (Nicky), Margot Robbie (Jess), Adrian Martinez (Farhad), Gerald McRaney (Owens), Rodrigo Santoro (Garriga), BD Wong (Liyuan), Brennan Brown (Horst), Robert Taylor (McEwen), Dotan Bonen (Gordon), Griff Furst (Gareth), Stephanie Honoré (Janice). {/xtypo_code}

    Nicky (Will Smith) es el mejor en su trabajo. Pero su trabajo es estafar, robar, mentir, engañar. Así que, en realidad, es el peor. Pues es nuestro protagonista, así que ya puede ser un tipo fascinante… Tras presentar una filmografía de lo más interesante con Phillip Morris, ¡te quiero! y Crazy, stupid, love, la pareja creativa formada por Glenn Ficarra y John Requa se sube al plan de pensiones de Will Smith & Co. para dirigir y firmar Focus, película-catálogo que amontona montones de fruslerías molonas en un ejemplo de cine vacío de ese que Hollywood gusta de arrojar a una cartelera inadvertida. Pues en USA no coló; veremos por aquí.

    “Conseguir que la gente confíe en ti es un arte”. Si quien debe centrar nuestra atención se sitúa al otro lado de la ley, el dibujo de su personaje ha de ser atractivo, máxime tratándose, en el fondo, de una comedia bobalicona. Pero no lo es, del mismo modo que no lo es una historia que gusta de anticiparse a sí misma y reventar su (aguada) acumulación de tensiones a base de desarrollos y soluciones más inverosímiles que arquetípicas. Poco interés para el hombre corriente, poco interés para el que vive en la élite, objetivo de estos pillastres metrosexuales huecos por dentro y por fuera. Este crimen no es cool.

    La película es un monumento a mayor gloria de Will Smith, como queda claro desde el principio, y el hombre actúa, pues, bueno, pues siendo muy guapo y muy alto y fornido y tirando de carantoñas. Vale. Margot Robbie también es un bombón para la cámara, obvio, pero hace un trabajo bastante, bastante flojo. No tienen una química especial -carisma no tienen ninguno- más allá de la que les aporta el trabajo técnico del equipo -gran fotografía de Xavier Grobet-, esforzado para que todo parezca chachi, justificable, digno de rascarse el bolsillo. Eso queda al amparo de cada cual, y ojalá la disfruten muchos. Pero Focus es tan mala que hasta nos hace temer ver a estos dos pimpollos coqueteando en Suicide Squad.

     

  • En busca de la honradez

    La película El año más violento

    EL AÑO MÁS VIOLENTO

    Según las encuestas (ya sabemos que hay de todo tipo y para clasificar toda clase de datos), el año de 1981 fue en el que más casos de violencia desaforada hubo en la ciudad de Nueva York. Es en esa época, en ese lugar, en el que se desarrolla la tercera película del director J.C. Chandor, tras las notables Margin Call y Cuando todo está perdido.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (125′)
    Títilo original: A most violent year.
    Escrita y dirigida: J. C. Chandor.
    Producción: J. C. Chandor, Neal Dodson, Anna Gerb.
    Fotografía: Bradford Young.
    Música:  Alex Ebert.
    Montaje: Ron Patane.
    Intérpretes: Oscar Isaac (Abel Morales), Jessica Chastain (Anna Morales), David Oyelowo (Lawrence), Alessandro Nivola (Peter Forente), Albert Brooks (Andrew Walsh), Elyes Gabel (Julian), Catalina Sandino Moreno (Luisa), Peter Gerety (Bill O’Leary). {/xtypo_code}

    En una ciudad marcada por la corrupción, un inmigrante colombiano (Abel Morales) que dirige una empresa de distribución de gasolina e intenta salir adelante manteniéndose al margen de sobornos y amenazas, al margen de la corrupción global que parece impregnarlo todo. Tarea que se presenta muy dura, sobre todo por las agresiones que sufren sus trabajadores y sus camiones de parte de una banda rival.

    Chandor plantea una historia que, en realidad, es la búsqueda del tan manido ‘sueño americano’. Un  hombre que pretende triunfar manteniendo la integridad en todo momento, a pesar de que las circunstancias se empeñen en ponerse en su contra.

    El tempo es pausado, aunque ello no evita que en determinados momentos el director no ofrezca un fogonazo, un destello de acción, un tiroteo, una persecución… que siempre terminan reconduciéndose y volviendo a esos momentos tranquilos pero llenos de significado, como ese instante en el que Abel tapa con un pañuelo un agujero de bala que deja escapar la gasolina de uno de sus depósitos.

    Las interpretaciones (magníficas) de Isaac y Chastain muestran a unos personajes contenidos, pero con la mecha encendida, a punto de estallar en el momento en el que salte la chispa que lo detone todo. Abel intenta mantener el control, a pesar de las muchas presiones, pero Anna sí llega a estallar en más de una ocasión.

    El año más violento es una cinta de gran calidad, con una fotografía desconcertante, que da un toque de atención sobre una situación que, a pesar de ocurrir hace más de treinta años, es muy actual, y que uno puede identificar con la que se vive (más o menos) en estos momentos.

     

  • Anderson alucinógeno

    Película Puro Vicio

    PURO VICIO

    Hay ocasiones en las que uno no tiene más opciones que olvidarse de las reglas, dejarse llevar y sorprenderse. Por motivos diversos, eso sí. En este caso concreto, estamos ante la nueva obra de un director de talento contrastado (de sus manos ya hemos visto Boogie nights, Magnolia, The Master…) lo cual ya es suficiente para ir al cine. A ello se suma además el hecho de que el punto de partida es una novela inadaptable al cine como la Vicio propio de Thomas Pynchon, historia barroca, psicodélica, laberíntica y tramposa (en el mejor sentido posible de la palabra) que retrata una época en la que el país (Estados Unidos) acababa de perder la inocencia.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (148′)
    Título original: Inherent vice.
    Escrita y dirigida : Paul Thomas Anderson, basado en la novela de Thomas Pynchon.
    Producción:  Joanne Sellar, Daniel Lupi, Paul Thomas Anderson.
    Fotografía: Robert Elswit.
    Música: Jonny Greenwood.
    Montaje:  Leslie Jones.
    Intérpretes: Joaquin Phoenix (Larry ‘Doc’ Sportello), Josh Brolin (‘Bigfoot’ Bjornsen), Owen Wilson (Coy Harlingen), Katherine Waterston (Shasta Fay Hepworth), Joanna Newsom (Sortilège), Reese Witherspoon (Penny Kimball), Benicio del Toro (Sauncho Smilax), Jena Malone (Hope Harlingen), Eric Roberts (Michael Wolfmann), Serena Scott Williams (Sloane Wolfmann), Maya Rudolph (Petunia), Hong Chau (Jade).{/xtypo_code}

    Doc Sportello es un detective en permanente estado de empanamiento mental por culpa de la maría,  que recibe la inesperada visita de Shasta, su ex-novia, que le pide ayuda para encontrar a su nueva pareja, un promotor multimillonario que acaba de desaparecer, y le habla de una retorcida trama que la mujer de éste y su amante han urdido para quitárselo de enmedio. La trama no hará más que retorcerse a partir de entonces con personajes y situaciones rocambolescas.
    La historia tiene parte de retrato de una época, una sociedad y una ciudad (de nuevo Los Ángeles, como en la mayoría de películas del director). Con esta Puro Vicio, PTA cierra la trilogía sobre la historia contemporánea americana después de There will be blood y The Master.

    Tiene también dosis de comedia, motivado quizás por esas alucinógenas experiencias que viven los personajes, y a pesar de que poco tiene que ver (como algunos han querido ver) con aquella también delirante maravilla de los Coen que era El gran Lebowski, aunque sus personajes tengan ciertas similitudes. Pero no, esto no es una revisitación de El Nota.
    Y tiene mucho de cine negro (por la complejidad y enrevesada trama, las referencias a El sueño eterno son más que evidentes). De hecho sigue todas sus reglas. Un detective que persigue sombras, que se ve metido en una investigación que parece írsele de las manos. Hay un caso que va más allá de lo que parece, que es mucho más complicado de lo que aparenta. Y, por supuesto, una femme fatale, de aspecto vaporoso, que es la que mete al protagonista en esta vorágine.
    Fantástico reparto: Joaquin Phoenix (como siempre), Josh Brolin, y Kathrine Waterstone, su escena en la que ‘confiesa’ desnuda su dramática situación es de las más intensas que hemos visto en años.

    A pesar de lo enrevesado de su planteamiento, de los meandros de la trama y la complejidad estructural (que a las dos horas de metraje aparezcan personajes nuevos no es normal), lo mejor aquí es meterse en la historia y dejarse llevar por la corriente. Al final todo encaja.

     

  • Enredos de familia

    Película Maps to the Stars

    MAPS TO THE STARS

    David Cronenberg no es un director fácil de digerir. Nunca lo ha sido. Su estilo, tanto narrativo como visual (la elección de planos, el modo en que enlaza las historias, su montaje…) se alejan (aunque tampoco demasiado, la verdad) de las cintas que arrastran masas a las salas. Uno de esos que tienen un nombre y una reputación ganada a pulso con un puñado de buenas películas (Inseparables, Crash, eXistenZ, Una historia de violencia, Promesas del este…) Por ello, es de esos directores a los que siempre hay que ver, aunque sea después de haber patinado sonoramente con su anterior cinta, aquella vacua e insoportable Cosmópolis.

    {xtypo_code}Canadá-Estados Unidos-Francia-Alemania, 2014 (111′)
    Dirección: David Cronenberg.
    Producción:  Saïd Ben Saïd, Martin Katz, Michel Merkt.
    Guión:  Bruce Wagner.  
    Fotografía: Peter Suschitzky.
    Música: Howard Shore.
    Montaje: Ronald Sanders.
    Intérpretes: Julianne Moore (Havana Segrand), Mia Wasikowska (Agatha Weiss), John Cusack (Dr. Stafford Weiss), Evan Bird (Benjie Weiss), Olivia Williams (Christina Weiss), Robert Pattison (Jerome Fontana), Sarah Gadon (Clarice Taggart). {/xtypo_code}

    En esta Maps to the Stars, el canadiense presenta una sátira del mundo oculto de Hollywood, de todo lo que se mueve por debajo de las luces y las estrellas, en el subsuelo de la fama: la jovencísima estrella con aires de diva y problemas con las drogas, la estrella en declive que roza el ridículo, el excéntrico gurú espiritual al que muchos siguen sin objeciones… Cronenberg se centra en una familia, los Weiss, en la que cada uno de sus integrantes oculta un gran secreto.

    La película comienza muy muy abajo. Su primer cuarto de hora es terrible, y a uno le entran unas ganas tremendas de abandonar, de rendirse y dejar la sala para aprovechar mejor el tiempo. Pero a partir de ahí empieza a mejorar. Lo perturbador empieza a ganar terreno, lo más turbio de los personajes empieza a hacer acto de presencia. La idea es que estamos ante una comedia negra, en la que Cronenberg parece querer acabar con todo. Aunque en realidad es un culebrón (cuantísimos problemas acumulados en tan pocas personas…) A veces divertida, pero muy lejos del mejor de los Cronenberg.

    No es nada original, ni en la forma ni en el fondo. Estética y técnicamente parece más vieja de lo que es. En muchos momentos parece un batiburrillo de otras películas: tiene parte de Cosmópolis (ese afán por las limusinas, también con Robert Pattison), tiene ínfulas de Lynch (sin llegar al nivel de lo peor de éste), incluso de la atmósfera turbia con tufillo a incesto de Stoker (también con Mia Wasikowska, que ya necesita (por su bien) dejar de hacer papeles de adolescente).  
    Mejora su anterior trabajo, pero aún sigue lejos, y mucho, de sus mejores trabajos.