Categoría: La película

  • Química cero

    Película La PromesaLA PROMESA

    Con dos años de retraso, llega a las salas la penúltima película del francés Patrice Leconte (incluso ha llegado más tarde que la posterior, que se estrenó el pasado junio). Y llega avalada por un puñado de nombres que, a priori, le dan mucho peso a la cinta. La fotografía de Eduardo Serra, la música de Gabriel Yared, historia basada en una novela corta de Stefan Zweig, nombres como Alan Rickman o Rebecca Hall entre sus protagonistas…

    {xtypo_rounded3}Francia-Bélgica, 2013 (98′)
    Título original: A promise.
    Dirección: Patrice Leconte.
    Producción: Olivier Delbosc, Marc Missonier.
    Guión: Patrice Leconte, Jerome Tonnerre, basado en la novela ‘Viaje al pasado’, de Stefan Zweig.
    Fotografía: Eduardo Serra.
    Música: Gabriel Yared.
    Montaje: Joëlle Hached.
    Intérpretes: Rebecca Hall (Lotte Hoffmeister), Alan Rickman (Karl Hoffmeister), Richard Madden (Friedrich Zeitz), Toby Murray (Otto Hoffmeister), Maggie Steed (Frau Hermann), Shannon Tarbet (Anna), Jean Louis Sbille (Hans), Sarah Messens (Magda).{/xtypo_rounded3}

    Pero el resultado final es ciertamente decepcionante. La puesta en escena, la fotografía, e incluso las interpretaciones son decentes, el principal problema de este drama romántico es que entre la pareja de amantes (Rebecca Hall y Richard Madden) no hay la más mínima química, y sus momentos juntos no son más que escenas que se hacen largas, eternas, llenas de diálogos prácticamente vacíos.

    Ambientada en la Alemania de 1912, La promesa cuenta la historia del joven licenciado Friedrich Zeitz, que entra a trabajar con un rico empresario del acero, donde va ascendiendo rápidamente hasta llegar a convertirse en su mano derecha y hombre de confianza. Pronto debe acudir de modo regular a su casa, donde conoce a su joven esposa, con la que comenzará una pasional historia platónica y secreta, sin atreverse a desvelar sus sentimientos por miedo a perder su trabajo.

    Aunque el arranque es interesante, y la primera media hora incluso llega a enganchar, dando la idea de que la trama va a estar navegada por la pasión, la locura, poco después empezamos a notar que la historia no va a ninguna parte, y nos damos cuenta de que el guión es plano y previsible. Y la cosa no hace más que empeorar a medida que avanza la acción. Llega un momento en el que el tedio se apodera de todo, la historia se ralentiza hasta el extremo y, si no fuera por las bellas imágenes, uno pasa más tiempo mirando al reloj que a la pantalla.

     

  • Destino, cruel destino

    Película 3 Corazones3 CORAZONES

    Marc pierde el último tren de vuelta a París. Esa noche conoce a Sylvie, y se pasan la noche paseando y hablando, aunque ni siquiera se dan sus nombres. Antes de marcharse, a la mañana siguiente, acuerdan volver a encontrarse unos días después. Sylvie acude a la cita, pero él tiene un problema médico y cuando llega, tarde, ella ya se ha ido. Ella decide poner tierra de por medio, y se marcha del país. Poco después, mientras él sigue buscándola, Marc conoce a otra mujer, Sophie, con la que inicia una relación que avanza rápidamente, sin saber que son hermanas.

    {xtypo_rounded4}Francia-Alemania-Bélgica, 2014 (106′)
    Título original: 3 Coeurs.
    Dirección: Benoît Jacquot.
    Producción: Alice Girard, Edouard Weil.
    Guión: Benoît Jacquot, Julien Boivent.
    Fotografía: Julien Hirsch.
    Música: Bruno Coulais.
    Montaje: Julia Gregory.
    Intérpretes: Benoît Poelvoorde (Marc), Charlotte Gainsbourg (Sylvie), Chiara Mastroianni (Sophie), Catherine Deneuve (Madame Berger), André Marcon (Castang).{/xtypo_rounded4}

    El veterano y prolífico Benoît Jacquot ha tejido aquí una trama con elementos muy simples. Apenas tres personajes (cuatro si incluimos a la madre de ellas dos) y poco más. Con ellos ha montado una radiografía de las pasiones y los sentimientos humanos, usando la crueldad del destino, y con interpretaciones magníficas y calmadas que se meten bajo la piel.

    La historia es de una delicadeza extrema, a pesar de que la banda sonora (soberbia) crea una extraña sensación de opresión, de malas vibraciones, que no está acorde con lo que estamos viendo (pero sí con lo que sabemos que está ocurriendo por debajo de la historia, con lo que va a ocurrir).
    Uno no puede dejar de sentir empatía por los tres protagonistas, es imposible no ponerse en su lugar y sentir esas contradicciones que les llenan de angustia (qué contención y qué sufrimiento el del normalmente más histriónico Poelvoorde; qué dolor el de la magnífica Charlotte Gainsbourg)

    La cinta, mezcla de drama romántico, thriller psicológico, con unas gotas de misterio… sabe mezclar a la perfección cada uno de estos elementos. Historia de desencuentros, de lo cruel que puede ser el destino, de las vueltas que da la vida, tiene su único punto negativo en un elemento que aparece puntualmente en la segunda mitad del metraje (y que no tiene demasiada explicación): el uso de una voz en off explicativa, ausente hasta entonces, y que tampoco es necesaria del todo. Pero no entorpece tanto como para que esta película deje de ser la maravilla que es.

  • Caos en exceso

    Película Mi gran nocheMI GRAN NOCHE

    Es evidente que Álex de la Iglesia es un gran fan de Raphael. Hace unos años utilizó una de sus canciones como tema principal de una de sus películas, e incluso daba título a la misma (hablo de la gran Balada triste de trompeta). Y esta vez ha ido más allá, no sólo repitiendo la estrategia, sino escribiendo junto a su habitual Guerricaechevarría una película para que la protagonizara el mismísimo Raphael (después de 42 años sin hacer cine), y sin tener plan B. Si Raphael decía que no, no habría película.

    {xtypo_rounded3}España, 2015.
    Dirección: Álex de la Iglesia.
    Producción: Enrique Cerezo.
    Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría.
    Fotografía: Ángel Amorós.
    Música: Joan Valentsd.
    Montaje: Domingo González.
    Intérpretes: Raphael (Alphonso), Mario Casas (Adanne), Blanca Suárez (Paloma), Pepón Nieto (José), Santiago Segura (Benítez), Carolina Bang (Cristina), Antonio Velázquez (Antonio), Hugo Silva (Roberto), Carlos Areces (Yuri), Carmen Machi (Rosa), Enrique Villén (Soriano), Terele Pávez (Dolores), Carmen Ruiz (Amparo), Ana Polvorosa (Yanire), Tomás Pozzi (Perotti), Marta Guerras (Sofia), Marta Castellote (Lourdes), Luis Callejo (Regidor).{/xtypo_rounded3}

    José es un pobre perdedor al que contratan para acudir como figurante a la grabación del programa de Nochevieja en pleno agosto, en un polígono a las afueras de Madrid. Allí, Alphonso, una mítica estrella de la canción, rivaliza con Adanne, un nuevo ídolo juvenil, por ser el primero en aparecer tras las campanadas. Fuera, un grupo de trabajadores que protesta por un reciente ERE empieza a desmandarse. Dentro, un grupo de personas que llevan encerrados semana y media, y que está deseando que todo termine para irse a casa.

    Mi gran noche reúne muchos de los elementos que ya estaban presentes en la filmografía anterior de de la Iglesia. Rebelión ciudadana y laboral, como en Acción Mutante; la Navidad como época en la que todo se desfasa, como en El día de la bestia; presentadores y artistas que no se soportan y que se enfrentan en pantalla, como en Muertos de risa; chanchullos entre directivos de televisión, como en La chispa de la vida…

    A pesar de lo espectacular, de lo abigarrado, del típico bizarrismo del cine del bilbaíno, y del extenso reparto (muchas de sus cintas suelen ser corales y esta se supera) y del alto presupuesto que se presupone, argumentalmente estamos ante una cinta menor del director. Son tantos los personajes que se acaba perdiendo en una serie de tramas en las que no llega a pasar de simples esbozos. A pesar de que tiene algunos momentos verdaderamente divertidos, la película no siempre funciona. Aunque pretende ser una sátira, hay veces que lo que más predomina es el caos involuntario. A veces se va tan de madre que se convierte en una parodia de la parodia que pretende ser.

    El reparto está bien, casi sin excepciones. Raphael es la estrella de la función (memorables esos guiños -algunos sutiles- a Darth Vader, al padre de Supermán o a Willy Wonka). Pero la mayor sorpresa la da una magnífica Blanca Suárez, que explota una vis cómica desconocida hasta ahora, y que brilla en todas y cada una de sus apariciones en pantalla.

  • Salvar a Damon (otra vez)

    Película MarteMARTE

    Como este negocio del cine funciona así, esta Marte, entretenimiento destacable de calidad, se publicita con un inmenso primer plano de Matt Damon, su protagonista principal, obviando (ni siquiera aparecen sus nombres en la cartelería) nombres como Jessica Chastain, Chiwetel Ejiofor, Jeff Danieds, Sean Bean, Kate Mara o Kristen Wiig. Incluso pasando por alto (con letras pequeñas que pasan casi desapercibidas) que su director es Ridley Scott, ese que ha estado detrás de grandes obras de la ciencia ficción como Alien o Blade Runner (aunque también es verdad que en su curriculum se encuentran numerosas cintas de ínfima calidad). Pero es que en este caso Matt Damon es la indiscutible estrella de la función.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015 (144′)
    Título original : The Martian.
    Dirección: Ridley Scott.
    Producción: Mark Huffam, Simon Kinberg, Michael Schaefer, Ridley Scott, Aditya Sood.
    Guión: Drew Goodard, basado en el libro de Andy Weir.
    Fotografía: Dariusz Wolski.
    Música: Harry Gregson-Wagner.
    Montaje: Pietro Scalia.
    Intérpretes: Matt Damon (Mark Watney), Jessica Chastein (Melissa Lewis), Kristen Wiig (Annie Montrose), Jeff Danields (Teddy Sanders), Michael Peña (Rick Martinez), Sean Bean (Mitch Henderson), Kate Mara (Beth Johanssen), Sebastian Stan (Chris Beck), Aksel Hennie (Alex Vogel), Chiwetel Ejiofor (Vincent Kapoor), Benedict Wong (Bruce Ng), Mackenzie Davis (Mindy Park), Donald Glover (Rich Purnell).{/xtypo_rounded4}

    Un grupo de astronautas investiga en el planeta rojo cuando se ven sorprendidos por una potente tormenta y obligados a salir escopeteados de allí, dejando atrás a uno de ellos, al que dan por muerto tras un accidente. Pero este, Mark Watney, está vivo y se las tendrá que ingeniar no solo para hacer llegar la noticia a la NASA con las comunicaciones en estado lamentable, sino también para sobrevivir hasta que lleguen a por él en unos años.

    Marte es un alarde de entretenimiento, muy bien hecha, muy bien contada, con un magnífico montaje y un Matt Damon en estado de gracia (nunca ha estado mejor). Es un acierto (y un error a la vez) el que se haya tomado la película como una comedia. Gracias a ello, las dos horas y veinte que dura la función se pasan en un suspiro (salvo algunos momentos puntuales). Gracias también a que todos los aspectos técnicos colaboran para hacer de la historia un espectáculo. Aunque no hay que dejar pasar que hay cosas que no terminan de encajar, y que hay que ignorar para que la desilusión no nos rompa la magia.

    Ignoremos, por ejemplo, el punto de partida de la historia, ese hecho incomprensible que ocasiona todo lo que ocurre después, esa salida a la superficie del planeta que jamás debió ocurrir acudiendo a la más elemental lógica: si ya están todos dentro de la nave, si ya han decidido que se van, que la tormenta es demasiado fuerte (por cierto, una tormenta que jamás sería posible en Marte) como para quedarse, ¿por qué salen de nuevo en pleno vendaval?, eso provoca que el protagonista se pierda y se quede solo en el planeta. Ignoremos también la absoluta frialdad del protagonista; que se tome tan a la ligera su abandono, su más que segura muerte inminente. En ningún momento sentimos la angustia por la soledad extrema, la acuciante locura que cualquier humano soportaría ante tal situación, el miedo ante el fin. Pero claro, si hubiese lógica, no habría película.

  • Cine ante la muerte inminente

    Película Yo, él y RáquelYO, ÉL Y RAQUEL

    Desde que pasara por Sundance y acabara ganando el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público, esta película no ha hecho más que recoger premios en diferentes certámenes (menores, eso sí), fundamentalmente en el apartado del que entregan los espectadores. De hecho está hecha para eso, para gustar, para enamorar desde el primer momento. Pero no lo consigue del todo, al menos no en principio.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015 (105′)
    Título original: Me and Earl and the dying girl.
    Dirección: Alfonso Gómez-Rejón.
    Producción: Steven Rales, Dan Fogelman, Jeremy Dawson.
    Guión: Jesse Andrews, basado en su propia novela.
    Fotografía: Chung-Hoon Chung.
    Música: Brian Eno, Nico Muhly.
    Montaje: David Trachtenberg.
    Intérpretes: Thomas Mann (Greg), Olivia Cooke (Rachel), RJ Cyler (Earl), Nick Offerman (Padre de Greg), Molly Shannon (Denise), Jon Bernthal (Sr. McCarthy), Connie Britton (Madre de Greg), Matt Bennett (Scott Mayhew), Katherine Hugues (Madison).{/xtypo_rounded4}

    Greg es un adolescente que afronta su último año de instituto pasando inadvertido entre las numerosas tribus que lo pueblan. Así se evita problemas. Tiene una buena amistad con Earl, un amigo con el que se dedica a rodar versiones bizarras de los grandes éxitos de la historia del cine. A Greg su madre le obliga a visitar y hacerse amigo de Raquel, la hija de su amiga, a la que acaban de diagnosticar de cáncer. Y, contra pronóstico, entre ambos se inicia una amistad repleta de complicidad.

    En principio, todo parece indicar que estamos ante una comedia adolescente de corte ‘indie’ de las de toda la vida. Y en un primer momento, así es. La primera media hora de Yo, él y Raquel (dejemos a un lado el horrible, espantoso título que le han puesto en nuestro país a la película) invita a abandonar en reiteradas ocasiones. Todo suena a ya visto, se repiten mensajes más que manidos. Utiliza fórmulas más que conocidas y estilos sobadísimos. El director no hace más que subrayar lo ya subrayado, resaltar lo que es evidente. Y uno siente la necesidad de bufar, de mirar el reloj, y al ver que sólo han pasado unos minutos y que todavía queda más de una hora, desesperarse.

    Pero cuando la película se desvía al terreno dramático (la enfermedad de la chica) se nota mejor ritmo, cierto nivel en la dirección y en la puesta en escena, en la planificación. Es entonces cuando la película crece. Es cierto que nunca termina de abandonar sus ‘malos modos’ del inicio del todo. Pero no es lo mismo. Ahora es mucho más disfrutable.

    La cinta, que hace gala de un humor negro bastante incorrecto, tiene sus mejores momentos en las parodias cinéfilas que reinterpretan los protagonistas (encantadores todos ellos). Este es quizás su mejor aporte, ese amor al cine que se disfruta con deleite. La lástima es que tarde tantísimo en despegarse de su mal arranque, y que al final, después de haberse elevado de modo considerable desde casi la nada, no consiga rematar al caer en una sensiblería excesiva en su final.

  • Vacío absoluto

    Película RegresiónREGRESIÓN

    Seis años ha tardado Alejandro Amenábar en rodar su nueva película desde que estrenara Ágora. Y visto lo visto con esta Regresión, o bien necesitaba mucho más tiempo, o bien se ha pasado todo este tiempo procrastinando y lo ha terminado haciendo todo deprisa y corriendo en los últimos meses. El resultado de esta película sobre sectas satánicas lo demuestra. Una película en la que nada, absolutamente nada, destaca.

    {xtypo_rounded3}España-Canadá, 2015 (105′)
    Título original: Regression.
    Escrita y dirigida: Alejandro Amenábar.
    Producción: Alejandro Amenábar, Fernando Bovaira, Christina Piovesan.
    Fotografía: Daniel Aranyó.
    Música: Roque Baños.
    Montaje: Carolina Martínez Urbina.
    Intérpretes: Ethan Hawke (Bruce Kenner), Emma Watson (Angela Gray), David Thewlis (Profesor Kenneth Raines), Devon Bostick (Roy Gray), Dale Dickey (Rose Gray), Kristian Bruun (Andrew), Aaron Abrams (Farrell), David Dencik (John Gray), Adam Butcher (Brody), Lothaire Bluteau (Reverendo Murray).{/xtypo_rounded3}

    Y es que Regresión es aburrida, muy aburrida. Con una factura pobre, mal escrita y peor dirigida, más que una obra fílmica, es un telefilme de sobremesa de fin de semana. Y uno de los malos. Ni siquiera su plantel protagonista, que en otras ocasiones ha demostrado talento y valía, puede levantar esta historia. Aquí, Ethan Hawke, Emma Watson y David Thewlis son cartón-piedra, con actuaciones poco creíbles, y donde sus actos no tienen sentido. ¿Y qué decir de esos secundarios de relleno y completamente estereotipados?

    Inspirada en hechos reales, la trama se sitúa en el medio oeste estadounidense, a principios de los años noventa. Allí, el detective Bruce Kenner investiga las acusaciones de una adolescente, Angela Gray, que acusa a su padre de abusos sexuales. Kenner, con la ayuda del psicólogo Kenneth Raines, se encontrará con que detrás de todo hay una oscura secta (que llega a todos los rincones de la sociedad local) contra la que deberá luchar.

    Lo que supuestamente es una cinta de terror (así se vende), no provoca miedo en ningún momento. La oprimente atmósfera, que tan bien ha sabido crear el director en otras cintas, aquí no aparece. Y lo peor es que en muchos momentos se escapa una risa floja de incredulidad. Eso, claro, en el mejor de los casos. En el peor puede provocar un cabreo monumental en el espectador al ver que todo lo que está viendo no es más que un desastre de un calibre descomunal. Pero claro, como viene de quien viene, uno mantiene la esperanza de que se acabe arreglando al final. Pero no, eso no pasa.

    Amenábar está desconocido, irreconocible. Nunca ha sido un autor mayúsculo, aunque sí ha demostrado solvencia en su trabajo como director (como guionista, funcionaban mejor sus obras junto a Mateo Gil -si bien Abre los ojos tenía innumerables agujeros- que las suyas propias) pero aquí es desconcertante. Las piezas no encajan y lo que nos presenta es un batiburrillo de ideas y de citas a otras cintas del género (algunas muy evidentes, como la de El resplandor), pero dando la sensación de vaivenes, de no saber muy bien hacia dónde ir, ni como. Porque el problema es que, en realidad, una vez planteado el problema, la trama no avanza, hasta llegar a una resolución que se presenta de modo precipitado y más que previsible desde el principio de la historia.

  • Buen Allen, pero no el mejor

    Película Irrational ManIRRATIONAL MAN

    Una de las tradiciones cinéfilas que más alegrías suele provocar es acudir, cada otoño, al estreno de la nueva película de Woody Allen, el pequeño genio neoyorquino, el autor que, pese a que de vez en cuando da un patinazo, tiene por norma presentarnos películas de una calidad muy por encima de la media de cintas que nos llega a las salas.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2015 (95′)
    Escrita y dirigida: Woody Allen.
    Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Edward Walson.
    Fotografía: Darius Khondji.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Alisa Lepselter.
    Intérpretes: Joaquin Phoenix (Abe), Emma Stone (Jill), Jamie Blackley (Roy), Parker Posey (Rita), Betsy Aidem (Madre de Jill), Ethan Phillips (Padre de Jill), Sophie von Haselberg (April), Susan Pourfar (Carol), Robert Petkoff (Paul), Kate McGonigle (Ellie), Tom Kemp (Juez Spangler).{/xtypo_rounded3}

    En esta ocasión, en esta su película número 45, Allen da una vuelta de tuerca más a temas que ya había utilizado. En todas sus cintas suele tratar, aunque sea de modo tangencial, dilemas filosóficos, pero en esta Irrational man, aún más (al menos en principio, que después parece diluirse todo en las relaciones humanas que abundan en su filmografía) al ser su protagonista, precisamente, profesor de filosofía en la universidad. 

    Este es Abe, un tipo desganado, alcoholizado y en plena crisis existencial, que llega a una pequeña universidad de provincias para dar clases, y que pronto, debido a su atormentada personalidad, provoca la atracción de Rita, una profesora deseosa de que la rescate de su aburrido matrimonio, y Jill, su mejor alumna y que se convertirá en su mejor amiga allí. Hasta que un día, por casualidad, descubre la motivación para seguir viviendo.

    Aunque estamos hablando de Allen, no es esta una comedia, a pesar de que tampoco le faltan sus toques de humor. Más cerca del thriller, sobre todo en su segunda mitad, la cinta comienza con el (ciertamente manido) tema del profesor que se relaciona con la alumna, pero después da un giro que lo acerca a Hitchcock. Es entonces cuando la película remonta el vuelo, cuando la cuestión filosófica (¿hasta dónde puede ser moral un delito?, ¿si se evita un mal mayor, está bien cometer un asesinato?). No obstante, Allen, que a sus casi ochenta años ya parece rodar con el piloto automático, no profundiza en el tema lo que sería conveniente.

    A pesar de todo, el mayor error de Irrational man es el abuso de la voz en off. Contada además a dos voces (tanto por Abe, como por Jill), siempre resulta difícil, incómodo y hasta feo el contar con off lo que bien se podría contar con imágenes. Hay que ser muy bueno para que realmente funcione. Y en el caso de Allen, a pesar de que es un maestro (y eso es así), está lejos de sus obras maestras (y afortunadamente, también de sus peores obras).

    Película irregular en cuanto a lo que cuenta (que no el cómo, que ya sabemos que Woody de esto del cine sabe un rato), cuenta con un trío protagonista fantástico: si bien no se recuerda a Parker Posey tan bien, Joaquin Phoenix (arrollador) y Emma Stone (encantadora) demuestran una vez más que son (casi) los mejores actores de su generación. Por cierto, a Emma le debe Woody una tercera película, en la que ella sea la estrella absoluta, para pagarle todo lo que le ha dado en las dos anteriores. Así podría cerrar el ciclo.

     

  • Cómo quedarse frío

    Película EverestEVEREST

    Basada en hechos reales es una frase que acompaña a muchas películas con la intención de darle más empaque, de que los espectadores se sientan más identificados, más compelidos a sentir unas sensaciones que, de no aparecer tal conjunto de palabras al inicio de la proyección, posiblemente no sentirían. Y es que uno no puede dejar de percibir el malestar al presenciar el dolor y el sufrimiento de tanta gente, pero a la vez, al saber que es ficción, el dolor es menos. Y esa frase al inicio de las imágenes de un filme nos hacen sentirnos mal si no nos sentimos mal.

    {xtypo_rounded3}Reino Unido-Estados Unidos-Islandia, 2015 (121′)
    Dirección: Baltasar Kormákur.
    Producción: Nicky Kentish Barnes, Tim Bevan, Liza Chasin, Eric Fellner, Evan Hayes, Brian Oliver, Tyler Thompson.
    Guión: William Nicholson, Simon Beaufoy.
    Fotografía: Salvatore Totino.
    Música: Dario Marinelli.
    Montaje: Mick Audsley.
    Intérpretes: Jason Clark (Rob Hall), Josh Brolin (Beck Weathers), John Hawkes (Doug Hansen), Robin Wright (Peach Weathers), Emily Watson (Helen Wilton), Keira Knightley (Jan Arnold), Sam Worthington (Guy Cotter), Jake Gyllenhaal (Scott Fisher), Naoko Mori (Yasuko Namba), Elizabeth Debicki (Caroline Mackenzie), Mia Goth (Meg Weathers).{/xtypo_rounded3}

    Everest relata la odisea de varios equipos de escalada comercial que, en plena escalada de la cima del mundo, se vieron sorprendidos por una terrible tormenta que provocó varias muertes y marcó para siempre a los supervivientes. Aunque los equipos que se encontraban allí eran más, la trama se centra en dos de ellos: el del neozelandés Rob Hall y el del norteamericano Scott Fisher.

    Uno de los (numerosos) problemas de esta película es que tarda mucho (muchísimo) en arrancar. Para cuando la épica llega, el espectador ya ha bostezado unas cuantas veces. Y es que hay una multitud de gente en la montaña, demasiada diría yo. Con tanta gente es harto difícil empatizar con alguien. No da tiempo, no hay oportunidad. Quiere llevar adelante todas sus historias y así es imposible. Pero es que, además, también están las dos mujeres de los expedicionarios que, por distintos motivos, están en casa, a miles de kilómetros, y cuyas historias (focalizadas hacia la montaña) también se nos presentan.

    Contrariamente a lo que cabría esperar, por las emociones que supuestamente se nos quieren transmitir, la cinta resulta insulsa y las emociones no llegan al espectador. La espectacularidad de las imágenes (que va demasiadas veces del ingente plano aéreo general, al intimista plano cercano), te dejan tan frío como el que se debe sentir a esas alturas. Aunque la potencia del aire acondicionado de la sala tampoco ayudaba, claro.
    Es un drama al que le sobra mucho metraje. Es una cinta de aventuras que necesita más espectáculo.

  • Un batiburrillo superior

    Película American UltraAMERICAN ULTRA

    Mike es un fumeta sin futuro que sobrevive sin problemas en un pequeño pueblo junto a su novia, a la que está a punto de declararse. Un día es atacado por dos asesinos profesionales y, tras conseguir sin saber cómo vencerles, verá como la CIA empieza a perseguirle con no muy buenas intenciones.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015 (94′)
    Dirección: Nima Nourizadeh.
    Producción: David Alpert, Anthony Bregman, Kevin Scott Frakes, Britton Rizzio, Raj Brinder Singh.
    Guión: Max Landis.
    Fotografía: Michael Bonvillain.
    Música: Marcelo Zarvos.
    Montaje: Andrew Marcus, Bill Pankow.
    Intérpretes: Jesse Eisenberg (Mike Howell), Kristen Stewart (Phoebe Larson), Topher Grace (Adrian Yates), Connie Bitton (Victoria Lasseter), Walton Goggins (Laugher), John Leguizamo (Rose), Bill Pullman (Krueger), Tony Hale (Petey Douglas), Stuart Greer (Sheriff Watts).{/xtypo_rounded4}

    No es nada nuevo, la verdad. En cierto sentido es una mezcla de la saga Bourne, con las pelis de espías, las comedias de violencia salvaje, y otras varias más. American Ultra no pasaría de ser más que un refrito de numerosas películas (algunas copiadas con más gracia que otra), de no ser porque técnicamente tiene una factura muy solvente, por una potente banda sonora, y por unas buenas interpretaciones de la pareja protagonista (¿quién lo iba a decir, verdad?, sobre todo de Kristen Stewart, que después de saltar a la fama con aquella insufrible saga vampírica, lleva encadenadas tres interpretaciones más que notables).

    Sin embargo, la película, aunque no llega a despegar del todo, deja un buen sabor de boca, por su humor y por su cazurrismo. Ya conocido, sí es cierto, pero no por ello menos efectivo. Tiene algunas escenas de violencia explícita, planteadas con el mismo tono de divertido sadismo que recuerda al que se desbordaba en Kingsman, aunque sin llegar a las cotas de delirio enloquecedor de esta última.

    El problema principal de esta película es que quiere abordar demasiado. Quiere ser una comedia, quiere ser una película de acción, una historia de amor… y claro, mezclar todo eso, en algunos momentos llega a no ser capaz de contar y de explicar lo que necesita para poder tener la suficiente consistencia como para sostenerse en ninguno de esos géneros. Además, aunque menos importante, tampoco ayuda el que lo que cuenta no sea nuevo.

    Entretenimiento de calidad, está por encima de las cintas que suelen llenar las salas en verano, pero no llega al nivel suficiente para estar entre las que llegarán en otoño, cuando comience la temporada de premiables.

  • Mejora con el tiempo

    Película Anacleto. Agente SecretoANACLETO. AGENTE SECRETO

    En Estados Unidos tienen la Marvel, y aquí tenemos Bruguera. No es lo mismo, dirán algunos. Basados fundamentalmente en ese sentimiento tan patrio de despreciar lo propio y alabar lo que hacen fuera. Así, frente a las muchas cintas de superhéroes que nos llegan desde el otro lado del Atlántico, aquí hemos tenido las historias de Mortadelo y Filemón, de Zipi y Zape, de SuperLópez y ahora el muy esperado Anacleto: Agente secreto, que nació en los sesenta de la pluma de Vázquez, como parodia de James Bond y con posteriores añadidos de otro agente secreto, Maxwell Smart, el Superagente 86.

    {xtypo_rounded3}España, 2015 (87′)
    Dirección: Javier Ruiz Caldera.
    Producción: Francisco Ramos.
    Guión: Pablo Alén, Breixo Corral, Fernando Navarro, basado en el personaje de los cómics de Vázquez. 
    Fotografía: Arnau Valls Colomer.
    Música: Javier Rodero.
    Montaje: Alberto del Toro.
    Intérpretes: Imanol Arias (Anacleto), Quim Gutiérrez (Adolfo), Alexandra Jiménez (Katia), Berto Romero (Martín), Carlos Areces (Vázquez), Rossy de Palma (Madre de Katia), Eduardo Gómez (Mac), Emilio Gutiérrez Caba (Jefe). {/xtypo_rounded3}

    Aunque en este caso, la cinta que ha dirigido Javier Ruiz Caldera (el mismo de Spanish movie, Promoción fantasma o Tres bodas de más) es una adaptación muy libre de las aventuras de este espía, en su época crepuscular, años después de lo que veíamos en sus historietas, cuando ya está avejentado, y con un hijo en la treintena que sobrevive en un trabajo que no le gusta y que piensa que su padre se gana la vida como payés, haciendo y vendiendo fuets, chorizos y butifarras. Hasta que se encuentra con una peligrosa banda, liderada por el malvado Vázquez, persiguiéndole sin que sepa el motivo, hasta que Anacleto le cuenta la verdad.

    La película mezcla con acierto el humor (la escena de la comida de la verdad es magnífica) con la acción (hay secuencias de pelea que poco tienen que envidiar al cine de acción clásico), es la continuación de la trayectoria de Ruiz Caldera en el mundo de la comedia, en la que ha tocado ya casi todos los palos. Quizás estemos ante su mejor película, una cinta que, si bien al principio resulta una historia simple que solo cumple, va creciendo y ganando con el paso del tiempo.

    Si bien es cierto, por otro lado, que Ruiz Caldera demuestra poco ‘cariño’ por sus personajes. Al menos, no el cariño que mostraba Fesser por Mortadelo y Filemón. Esta es una recreación muy libre de la historia, basada en los personajes, pero que poco tiene que ver con las historias y las tramas que se reflejaban en sus viñetas. Destacar, eso sí, algún que otro guiño, como que el malo sea el propio Vázquez (el dibujante), y los trabajos actorales de Carlos Areces y una soberbia Alexandra Jiménez, cuyo talento no hace más que crecer a cada película suya.