Categoría: La película

  • Ensordecedor vacío

    BATMAN Vs SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIABATMAN Vs SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

    Hay en nuestro refranero una sentencia muy popular que dice “Aunque la mona se vista de seda…”. Más o menos eso es lo que le pasa a esta película. Zack Snyder nos tiene habituados a películas que destacan por su trabajo visual, con una estética identificable con facilidad (300, Watchmen, Sucker Punch…), y que centran su poderío en un uso (y abuso) del trabajo en efectos visuales (qué sería de muchas de las producciones de los últimos años sin el CGI), pero que esconden una historia, cuando menos, endeble.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2016 (151′)
    Título original: Batman v Superman: Dawn of Justice.
    Dirección: Zack Snyder.
    Producción: Charles Roven, Deborah Snyder.
    Guión: Chris Terrio, David S Goyer.
    Fotografía: Larry Fong.
    Música: Junkie XL, Hans Zimmer.
    Montaje: David Brenner.
    Intérpretes: Ben Affleck (Bruce Wayne / Batman), Henry Cavill (Clark Kent / Superman), Amy Adams (Lois Lane), Jesse Eisenberg (Lex Luthor), Diane Lane (Martha Kent), Laurence Fishburne (Perry White), Jeremy Irons (Alfred), Holly Hunter (Senadora Finch), Gal Gadot (Diana Prince / Wonder Woman), Scott McNairy (Wallace Keefe), Callan Mulvey (Anatoli Knyazev).{/xtypo_rounded3}

    Esta Batman v. Superman no es una excepción. Es una película hecha para la taquilla, para llamar la atención con unos escandalosos fuegos artificiales que hacen mucho ruido pero que no cuentan nada. Puede que estemos ante la película de superhéroes más vacía que hayamos visto. O lo que es peor, que lo que cuente tenga tan poco sentido, que sea todo tan incoherente. Lo único que hace es presentar personajes, abrir tramas, preparar el terreno para lo que será su secuela. De hecho, los personajes que destacan y que uno recuerda al acabar la proyección no son ninguno de los que aparecen en el título, sino los de Lex Luthor y Wonder Woman.

    Debido al temor a que las acciones que lleva a cabo Superman causen más desgracias que beneficios a la sociedad, la fiscalía decide actuar y llamarle a declarar, y Batman se propone enfrentarse a él. Por su lado, Lex Luthor aprovecha este enfrentamiento para crear el arma definitiva y alzarse con el poder.

    Aunque hay un par de momentos destacables (tres, a lo sumo), no es más que mucho ruido y pocas nueces; una orgía de golpes, de peleas, de ver quién destroza más, y que esconden un batiburrillo de ideas que no encajan, que no tienen el más mínimo sentido. Aparte está el hecho de su duración, esa costumbre de alargar una película para demostrar su ‘grandiosidad’. Dos horas y media que se hacen eternas, dos horas y media de estridencias que no dejan oír nada porque no tiene nada que contar.

  • El prodigioso retorno de Takahata

    Película El cuento de la princesa KaguyaEL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA

    Llevábamos años sin ver en nuestras salas nada del mítico Isao Takahata, cofundador junto a Hayao Miyazaki de la productora Ghibli. Aunque después del fracaso de taquilla de Mis vecinos los Yamada había dirigido un par de cintas más, ninguna de ellas nos había llegado hasta esta maravillosa, fantástica, gloriosa El cuento de la Princesa Kaguya, motivado quizás por el relativo fracaso de taquilla de aquella. Y no se entiende el retraso (la película es de 2013), porque estamos ante una obra maestra incontestable que, además, estuvo nominada al Oscar a la mejor cinta de animación.

    {xtypo_rounded3}Japón, 2013 (137′)
    Título original: Kaguyahime no monogatari.
    Dirección: Isao Takahata.
    Producción: Yoshiaki Nishimura, Seiichirô Ujiie.
    Guión: Isao Takahata, Riko Sakaguchi.
    Música: Joe Hisaichi.
    Intérpretes: Dibujos Animados.{/xtypo_rounded3}

    Una pareja de ancianos campesinos encuentra en el interior de un bambú a una niña diminuta a la que decide criar como si fuese su hija. La pequeña criatura crece rápidamente y, convertida en una hermosa mujer, es pretendida por muchos hombres de poder, a los que ella rechaza sistemáticamente. 

    Basada en El cortador de bambú, cuento tradicional japonés del siglo IX, Takahata (al que la inmensa mayoría recordará más que por sus películas por ser el creador de dos de las series más recordadas de la televisión, Heidi y Marco) presenta aquí una película que rompe esquemas a nivel técnico, alejándose de la estética visual a la que estamos acostumbrados en la animación actual (no solo de los Pixar y Disney, sino también de la propia Ghibli), con un estilo que simula bocetos, de trazos sucios y rápidos, y que evoluciona de la simpleza y casi naif representación de la infancia de Kaguya, hasta su mucho más elaborada adolescencia; y con una paleta de colores que igualmente va cambiando en virtud del estado de ánimo y de las emociones de la protagonista.

    Técnicamente impecable (tiene secuencias, como la de la huida de Kaguya, que son de lo mejor que se ha visto en animación en años), la cinta de Takahata cambia el centro de atención de la novela del cortador de bambú a la propia Kaguya, convirtiendo la historia en una crítica al patriarcado, sin olvidar temas ya tratados en su anterior filmografía: la contraposición campo-ciudad, la vuelta a una vida más sencilla…

    Película hermosa pero portentosa, es un prodigio que no hay que perderse, y que cuenta, además, con una banda sonora maravillosa (otra más) del habitual compositor de Miyazaki, Joe Hisaichi, que no hace más que sumar elementos que hacen de El cuento de la Princesa Kaguya la grandísima película que es.

  • Un clásico instantáneo

    Película Bone Tomahawk

    BONE TOMAHAWK

    Llega sin hacer ruido, sin una gran promoción ni una campaña de publicidad potente detrás, sin un gran reparto de renombre o un equipo técnico de esos que todo buen aficionado al cine reconoce con solo nombrarlo. Y sin embargo, Bone tomahawk tiene todos los visos de convertirse en una película de culto, en un clásico. De entrada, es un western, ese género que, aunque ha dejado de estar de moda, jamás ha dejado de rodarse desde que se inventó el cine. Pero es algo más. Mucho más.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos-Reino Unido, 2015 (132′)
    Título original: Bone Tomahawk.
    Escrita y dirigida: S. Craig Zahler.
    Producción: Jack Heller, Dallas Sonnier.
    Fotografía: Benji Bakshi.
    Música: Jeff Herriott, S. Craig Zahler.
    Montaje: Greg D’Auria, Fred Raskin.
    Intérpretes: Kurt Russell (Sheriff Hunt), Patrick Wilson (Arthur), Matthew Fox (Brooder), Richard Jenkins (Chicory), Lili Simmons (Samantha), Evan Jonigkeit (Ayudante Nick), David Arquette (Purvis).{/xtypo_rounded3}

    El debut de S. Craig Zahler, obra peculiar y completamente distinta a todo lo que hayáis visto antes, puede leerse también como un thriller. O como una película de terror (gore, extremadamente explícito en su parte final). O como una road movie (con caballos en vez de coches). O, incluso, como una comedia (sutil y negra, pero comedia al fin y al cabo).

    Un sospechoso forastero que llega una noche a la pequeña Bright Hope pone en alerta al sheriff Franklyn Hunt, que tras una discusión acaba disparándole y deteniéndole. Una mujer cuida de él y sus heridas. Cuando amanece, ambos han desaparecido y la única pista es una flecha que parece pertenecer a una violenta tribu de indios antropófagos. El sheriff partirá en su búsqueda, junto a su viejo ayudante, un curtido pistolero y el marido de la desaparecida.

    Con un ritmo sostenido, un guión ingenioso que se aleja de las fórmulas clásicas, unos diálogos brillantes y unos personajes carismáticos (fantástico Richard Jenkins), Zahler (escritor y cantante de la banda de heavy metal Realmbuilder) construye esta mezcla ecléctica que bebe de numerosas fuentes y logra convertirse en la sorpresa de la temporada.

    Magnífica y disfrutable desde el principio, esta historia de cuatro jinetes cabalgando hacia su particular apocalipsis que es Bone tomahawk deja claro que no se va a andar con concesiones al presentar en el primer plano una degollación. Sencillamente genial.

  • Los buenos ladrones

    Película Cien años de perdónCIEN AÑOS DE PERDÓN

    Apesar de que Daniel Calparsoro es un director respetado en nuestro país desde que debutara (hace ya más de veinte años) con aquella Salto al vacío, lo cierto es que todavía no ha hecho una película a la que se le pueda llamar grande.

    {xtypo_rounded4}España-Argentina-Francia, 2016. (96′)
    Dirección: Daniel Calparsoro.
    Producción: Álvaro Augustín, Juan Gordon, Emma Lustres, Borja Pena.
    Guión: Jorge Guerricaechevarría.
    Fotografía: Josu Inchaustegui.
    Música: Julio de la Rosa.
    Montaje: Antonio Frutos.
    Intérpretes: Luis Tosar (Gallego), Rodrigo de la Serna (Uruguayo), Raúl Arévalo (Ferrán), José Coronado (Mellizo), PAtricia Vico (Sandra), Marian Álvarez (Cristina), Joaquín Furriel (Loco), Luciano Cáceres (Varela), Luis Callejo (Domingo), Miquel Fernández (Julio), Diego Starosta (Modesto), Nani Jiménez (Laura), Fernando Cueto (Sergio).{/xtypo_rounded4}

    De hecho, sus dos últimas propuestas (Invasor y Combustión) resultaron, cuanto menos, fallidas. Pues ahora nos llega con esta Cien años de perdón que apunta alto y, salvo algún leve desliz, no yerra el tiro. A pesar de que en determinados momentos señala al cine social, con asuntos de actualidad (hipotecas, embargos, despidos y sobre todo políticos corruptos), donde de verdad funciona la película es en el campo del thriller donde la tensión alcanza altas cotas en determinados momentos.

    Una mañana lluviosa, un grupo armado de seis hombres irrumpe en la central de un banco en Valencia con la intención de robarlo. Aunque todo estaba perfectamente planificado para que fuera un robo rápido y limpio, la situación se complica y se alarga inesperadamente, lo que ayuda a crear un ambiente de desconfianza entre los dos líderes de la banda, El Gallego y El Uruguayo. Mientras, en el exterior, diversas personas se ponen en marcha para evitar que no salga del banco y vea la luz aquello que debe permanecer (por el interés propio) oculto.

    Calparsoro ha construido una historia muy solvente, apoyada en un gran guión de Jorge Guerricaechevarría (guionista habitual de Álex de la Iglesia), sin evitar leves toques de humor, y con un reflejo de la actualidad política que no da nombres pero que podía ocurrir a cualquier lado del tablero político. Aunque la fuerza está en una historia de robos, con una oscura trama donde todo está bien enredado, con sorpresas que van surgiendo a medida que avanza la historia, pero nada tan sofisticado como para que resulte poco creíble.

    En el apartado interpretativo sobresale por encima de todos Rodrigo de la Serna (algo curioso cuando está presente Luis Tosar), que construye un personaje lleno de matices,

    Algún cliché del género; alguna línea argumental (de algún personaje secundario) que no queda bien cerrada, y otras que parecen metidas con calzador, pero en el global, pesan más los pros que los contras.

    Sólida historia. Thriller agónico, contra reloj. Buenas interpretaciones. Únicamente un leve cabo suelto en una de las historias (directora), y poco aprovechamiento de los rehenes.

  • Leo, Max y la polémica que se difuminó

    Gala de los Oscars 2016OSCARS 2016

    Los premios más famosos del cine en el mundo se entregaron en la madrugada (española) del pasado domingo en el Dolby Theatre de Los Ángeles, presentados por el cómico Chris Rock, que estuvo toda la gala haciendo chistes sobre la ausencia de nominados negros en cualquiera de las categorías en esta, la 88º edición de los premios. Y sí, la cosa funcionó, pero solo durante la primera media hora. A partir de ahí ya empezó a ser cansino, molesto y a perder toda la chispa con la que arrancó.

    Pero vayamos a los premios, que es lo que, en el fondo, queda en el recuerdo de esta ceremonia. A pesar de que El renacido partía como gran favorita, no se puede decir que fuese la ganadora de la noche. De las doce opciones que tenía de premio solo se hizo con tres. Eso sí, tres de los más importantes. Con el de mejor fotografía, el mexicano Emmanuel Lubezki hizo historia al ganar el Oscar de la categoría por tercer año consecutivo (tras haberlo hecho por Gravity y Birdman) y demostrando que hoy por hoy es el mejor en su campo; Alejandro González Iñárritu ganó el de mejor director, premio que ya había ganado el año pasado (su ego debe tener ya medidas descomunales); y Leonardo DiCaprio se alzó con uno de los premios más cantados de la ceremonia, el de mejor actor. No era este el mejor papel de su carrera, pero ya le tocaba por las no concesiones de ediciones anteriores.

    La ganadora numérica de la noche fue Mad Max: Fury Road, la potente y fantástica película de George Miller, que se hizo con seis estatuillas (casi todos de los llamados premios menores), convirtiéndose en la película más premiada. Mejor montaje, diseño de producción, vestuario, maquillaje y peluquería, edición de sonido y mezclas de sonido.

    Aunque la mayor sorpresa la dio Spotlight (de la que ya dimos buena cuenta aquí). La cinta llegaba a la gala con seis nominaciones, y llegó al final de la gala con un solo premio, el de mejor guión original, que fue el primero en entregarse. Y, contra todo pronóstico, se llevó también el último: el de mejor película. Premio más que merecido, pero inesperado tal y como había transcurrido la gala.

    En el resto de premios, ninguna película repitió. Pocas sorpresas en el apartado interpretativo. Brie Larson fue la mejor actriz por La habitación (papel portentoso en una película que se desinfla en su segunda parte); relativo asombro con Mark Rylance, mejor actor de reparto (El puente de los espías), a pesar de que sonaba mucho Stallone; y Alicia Vikander, actriz de reparto por La chica danesa, que estaba en todas las quinielas.

    La gran apuesta se llevó el premio al guión adaptado; los mejore efectos especiales fueron para (aquí sí, ¡oh, sorpresa!) para Ex Machina (cinta que quizás debería haber tenido más nominaciones); la húngara El hijo de Saúl fue la mejor cinta de habla no inglesa, Amy, el mejor documental y Del revés, la mejor cinta de animación. El mítico Ennio Morricone ganó por la mejor banda sonora (Los odiosos ocho) en la que no es, ni de lejos, su mejor composición, pero como nunca había ganado, ya le tocaba; y la de Sam Smith para Spectre, fue considerada la mejor canción.

    En el lado oscuro quedaron Star Wars. El despertar de la fuerza, que se fue de vacío a pesar de sus cinco candidaturas, pero sobre todo Marte (con siete opciones) y Carol (con seis), cuyos nominados tuvieron que comportarse con poner buena cara y aplaudir a los ganadores.

  • El carrusel de los Coen

    Película ¡AVE, CÉSAR!¡AVE, CÉSAR!

    Siempre es un placer ver una película de los hermanos Coen. Aunque no acierten del todo. Son capaces de enfrentarse a cualquier género, y de hacerlo bien. O al menos, de no hacerlo mal. Además, cuando se ponen a hablar de lo que aman de verdad, del cine, de sus recovecos, de todo lo que hay detrás del noble y bello arte de hacer películas, ahí ya son grandes.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2016 (106′)
    Título original: Hail, Caesar!
    Escrita y dirigida: Joel y Ethan Coen.
    Producción: Tim Bevan, Joel Coen, Ethan Coen, Eric Fellner.
    Fotografía: Roger Deakins.
    Música: Carter Burwell.
    Montaje: Joel Coen y Ethan Coen.
    Intérpretes: Josh Brolin (Eddie Mannix), George Clooney (Baird Whitlock), Alden Ehrenreich (Hobie Doyle), Ralph Fiennes (Laurence Laurentz), Scarlett Johansson (DeeAnna Moran), Tilda Swinton (Thora Thacker / Thessaly Thacker), Frances McDormand (C. C. Calhoun), Channing Tatum (Burt Gurney), Jonah Hill (Joseph Silverman), Veronica Osorio (Carlotta Valdes), Heather Goldenhersh (Natalie), Alison Pill (Sra. Mannix), Max Baker (Líder de los escritores comunistas).{/xtypo_rounded3}

    En esta ¡Ave, César! se nos cuenta cómo, en la época dorada del Hollywood de los años cincuenta, Eddie Mannix (soberbio Josh Brolin) es un productor de los estudios Capitol Pictures que se dedica a arreglar y tapar los continuos desaguisados en los que se ven envueltos sus estrellas, lidiando con la prensa para que estos no salgan a la luz, como el embarazo sin padre de la reina de las sirenas, o el secuestro de la estrella de turno.

    Con Barton Fink, los Coen ya se metieron de lleno en el mundo del cine, aunque con diferencias notables en el tono. Además, allí el protagonista era un guionista (que, por cierto, también trabajaba para Capitol Pictures).

    Los Coen nos regalan un homenaje al Hollywood clásico. Aunque se ha vendido como una comedia alocada, lo cierto es que no es así del todo. La cinta es un carrusel, una montaña rusa con altos y bajos, y en la que va variando de estilo y de tonos constantemente. También es una película coral, con muchos personajes (algunos episódicos -Jonah Hill apenas aparece un par de minutos- y muchos desaprovechados -de Scarlett Johansson se podía haber sacado mucho más).

    Tiene momentos brillantes, como el número musical de los marineros, al más puro estilo Gene Kelly, o esa reunión de popes de distintas religiones para evaluar si el tratamiento de la vida de Jesús ofende a su fe, o la magnífica Frances McDormand montando una película, por citar algunos ejemplos. Y ese es su único problema. Todo brilla, todo funciona, pero no llega a ser grande de verdad porque da la sensación de que es una acumulación de buenas escenas, pero que no hay un todo más allá. Aunque claro, los Coen son muy listos, y a lo mejor es que nosotros no lo hemos pillado.

  • Oda a la estupidez

    Película Zoolander 2ZOOLANDER Nº 2

    Más de dos décadas después de aquella divertidísima Zoolander, Ben Stiller regresa a su mirada Acero Azul, retoma la historia de los mismos personajes por los que ha pasado el tiempo y a los que los años no han tratado excesivamente mal. Zoolander sigue siendo ese modelo mononeuronal y superficial, y Stiller sigue queriendo hacer parodia con lo banal y superficial del mundo de la moda, contando con innumerables cameos de otras tantas estrellas. El caso es que esto es lo más atractivo de esta segunda parte demasiado tardía, el intentar descubrir el mayor número de rostros conocidos (algunos aparecen tan de pasada que sólo se descubren en los créditos finales), ya que la historia aquí es incluso aburrida.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2016 (102′)
    Dirección: Ben Stiller.
    Producción: Stuart Cornfeld, Scott Rudin, Ben Stiller, Clayton Townsend.
    Guión: Justin Theroux.
    Fotografía: Daniel Mindel.
    Música: Theodeore Shapiro.
    Montaje: Greg Hayden.
    Intérpretes: Ben Stiller (Derek Zoolander), Owen Wilson (Hansel), Will Ferrel (Mugatu), Penélope Cruz (Valentina Valencia), Kristen Wiig (Alexanya Atoz), Milla Jovovich (Katinka), Benedict Cumberbatch (Todo), Christine Taylor (Matilda Jeffries), Nathan Lee Graham (Todd), Kyle Mooney (Don Atari), Kiefer Sutherland, Sting, Billy Zane, Ariana Grande, Justin Beaver, Susan Sarandon, Macaulay Culkin, Willie Nelson (Ellos mismos).{/xtypo_rounded3}

    Los exmodelos Derek Zoolander y Hansel, retirados y casi olvidados desde hace años, son contratados para desfilar para la nueva colección de Alexanya Atoz en Roma. Allí son reclutados por la agente de Interpol Valentina Valencia para dar caza a un asesino de las más atractivas estrellas de la música. Zoolander aprovechará para intentar recuperar a su hijo, mientras el malvado Mugatu se escapa de la cárcel en la que se encontraba recluido. 

    Esta segunda parte de Zoolander no alcanza el nivel de su predecesora. Tiene dos o tres gags verdaderamente buenos, pero el resto funciona más por acumulación. Stiller y Wilson vuelven a ser pareja fílmica (ya son once las cintas en las que han actuado juntos), aunque (como en la anterior) quedan a la sombra de ese grande que es Will Ferrell. Incluso de una Penélope Cruz que explota una vena cómica que hasta ahora había tratado poco. O de un papel impagable de Benedict Cumberbatch y un autoparódico Kiefer Sutherland, que son los que verdaderamente se recuerdan al finalizar la proyección. 

    Pero en sentido general, queda muy lejos de la frescura de la primera, aquella cinta (una de las mejores-peores películas de la historia) sí que era crítica, sí que hacía sátira sobre el mundo de la moda.

  • La fría belleza

    Película El RenacidoEL RENACIDO

    Después de cinco candidaturas a los Oscar, cuatro de ellas en el apartado interpretativo, muchos piensan (sobre todo él mismo), que esta vez sí que sí, Leonardo DiCaprio se llevará la estatuilla que le señalaría como el mejor actor del año (pero porque ya le toca, no porque este sea su mejor papel). Todo apunta a ello (es el favorito en todas las encuestas). Y lo cierto es que se luce en la nueva y fastuosa nueva película del mexicano Alejandro González Iñárritu, que no tiene tan claro el triunfo.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2015 (156′)
    Título original: The revenant.
    Dirección: Alejandro G. Iñárritu.
    Producción: Steve Golin, Alejandro G. Iñárritu, David Kanter, Arnon Milchan, Mary Parent, Keith Redmon, James W. Skotchdopole.
    Guión: Mark L. Smith, Alejandro G. Iñárritu, basado en parte en el libro de Michel Punke.
    Fotografía: Emmanuel Lubezki.
    Música: Alva Noto, Ryuichi Sakamoto.
    Montaje: Stephen Mirrione.
    Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Hugh Glass), Tom Hardy (John Fitzgerald), Domhnall Gleeson (Capitán Andrew Henry), Will Poulter (Bridger), Forrest Goodluck (Hawk), Paul Anderson (Anderson), Kristoffer Joner (Murphy), Joshua Burge (Stubby Bill), Duane Howard (Elk Dog), Melaw Nakehk’o (Powaqa), Fabrice Adde (Toussaint).{/xtypo_rounded3}

    Basada en hechos reales (aunque ya sabemos que esto no tiene por qué ser indicativo de estar ante una película buena), Iñárritu narra la historia de Hugh Glass, explorador de la América salvaje que en los inicios del siglo XIX participaba en una expedición junto a un grupo de tramperos que buscaban pieles. Atacado por un oso, queda gravemente herido y después es abandonado a su suerte ante su más que posible muerte cercana. Pero Glass logra recuperarse y emprende la búsqueda de su venganza.

    El renacido tiene muchas cosas buenas, pero también tiene unas cuantas en su contra. Comienza con una colección de planos que beben (claramente) de la estética y el estilo de Terrence Malick. Después ya entramos en el asunto, Iñárritu se mete de lleno en este muy violento western, donde no hay concesiones y donde no le da un solo respiro a su protagonista. Y he aquí el problema: ¿es posible tantas desgracias una detrás de otra sin que uno acabe aburriéndose porque, en el fondo, tampoco le están contando gran cosa? Iñárritu, con la inestimable ayuda de su director de fotografía (Emmanuel Lubezki, que puede conseguir ese año su tercer Oscar consecutivo), presenta unas poderosas imágenes, con algunos momentos de verdadero prodigio técnico (el plano secuencia de la batalla inicial es magnífico, el ataque del oso es, también, sobrecogedor), pero carentes de historia.

    DiCaprio se pasa casi dos horas deambulando y gruñendo. Poco más. Es así de simple. Iñárritu se muestra más arrogante que nunca, queriendo demostrar lo buen director que es con planos imposibles y asombrosos (también es cierto que hay otros, como esas breves secuencias oníricas, que son más bien vergonzantes), pero en el fondo, la historia no es más que un bello cascarón, con una trama sencilla que en otras manos no daría siquiera para la hora y media.

  • La búsqueda de la verdad

    Película SpotlightSPOTLIGHT

    Seis nominaciones a los Oscar, incluyendo el de mejor película, son los que arrastra esta fantástica Spotlight, que es, indudablemente una de las mejores películas del año. Y como tal era esperada, a tenor de lo vivido en la sala de proyección, con un lleno casi total (a pesar de la versión original, que ya sabemos que el español medio no es dado a las cintas no dobladas).

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2015 (128′).
    Director: Tom McCarthy.
    Producción: Blye Pagon Faust, Steve Golin, Michael Sugar, Nicole Rocklin.
    Guión: Josh Singer, Tom McCarthy .
    Fotografía: Masanobu Takayanagi.
    Música: Howard Shore.
    Montaje: Tom McArdle.
    Intérpretes: Mark Ruffalo (Mike Rezendes), Michael Keaton (Walter Robinson), Rachel McAdams (Sacha Pfeiffer), Liev Schreiber (Marty Baron), John Slattery (Ben Bradlee), Brian d’Arcy James (Matt Carroll), Stanley Tucci (Mitchell Garabedian), Elena Wohl (Barbara), Gene Amoroso (Steve Kurkijan), Doug Murray (Peter Canellos), Jamey Sheridan (Jim Sullivan), Neal Huff (Phil Saviano), Billy Cudrup (Eric Macleish).{/xtypo_rounded3}

    Durante décadas, una parte considerable del clero de Boston cometió abusos sexuales sobre cientos de niños desprotegidos, sin que nadie dijera nada. Todo ello salió a la luz gracias al concienzudo y riguroso trabajo de un grupo de periodistas de investigación que descubrió y destapó, no solo los hechos, sino que la cúpula eclesiástica lo sabía y lo ocultó reiteradamente.

    Hay quien puede achacarle (hubo parte del público que hablaba de ello a la salida) que no muestra el sufrimiento psíquico de los que sufrieron aquellos abusos, que se queda en la superficie y no ahonda en el dolor causado en la psique de miles de niños. Y es verdad. Pero hay una razón de peso: ese no es el tema de la película, no va de eso la cosa. De lo que va Spotlight es de periodismo de investigación, y del bueno, de ese que (salvo contadas y honrosas excepciones) ya casi ha desaparecido de los medios, que se tomaba su tiempo para indagar en el asunto en cuestión y poder contar todos los matices necesarios. Ahora, víctima de la necesidad de inmediatez, este ha sido sustituido en la mayoría de los casos por una obscena búsqueda del morbo, del sensacionalismo, cuando no de lo banal. De ello huye Spotlight, de ahí que importe, más que el sufrimiento de las víctimas, el proceso de investigación, la búsqueda de los datos, de la verdad.

    McCarthy dirige con sobriedad a un grupo de actores en estado de gracia, entre los que destacan unos contenidos Mark Ruffalo y Liev Schreiber, y apoyado en un guión sólido e inteligente, lo que pone a la cinta a la altura de otras grandes obras sobre el periodismo de investigación como Zodiac o Todos los hombres del presidente.

  • Lucrarse con la desgracia

    Película La Gran ApuestaLA GRAN APUESTA

    Hay películas que, a pesar de su dificultad, son necesarias. Esta La gran apuesta, que cuenta, como ya hizo hace cinco años la fantástica Inside job (ganadora del Oscar al mejor documental en el 2010), los meses previos a la crisis mundial que estalló en el 2007, con origen en Estados Unidos, pero que afectó a todo el mundo. Y se centra en unos pocos visionarios, ajenos a los grandes puestos de Wall Street, que vieron lo que nadie más vio, que toda la economía estaba asentada en hipotecas basura, y que era cuestión de tiempo que todo se viniese abajo.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015 (130′)
    Título original: The big short.
    Dirección: Adam McKay.
    Producción: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Arnon Milchan, Brad Pitt.
    Guión: Charles Randolph y Adam McKay, basado en el libro de Michael Lewis.
    Fotografía: Barry Ackroyd.
    Música: Nicholas Britell.
    Montaje: Hank Corwin.
    Intérpretes: Christian Bale (Michael Burry), Steve Carell (Mark Baum), Ryan Gosling (Jared Vennett), Brad Pitt (Ben Ricker), Melissa Leo (Georgia Hale), Hamish Linklater (Porter Collins), John Magaro (Charlie Geller), Rafe Spall (Danny Moses), Jeremy Strong (Vinny Peters), Finn Wittrock (Jamie Shipley), Marisa Tomei (Cinthia Baum), Margot Robbie (Ella misma), Selena Gomez (Ella misma).{/xtypo_rounded4}

    A pesar de las buenas interpretaciones (el reparto es excelente) y de que la historia es más que solvente y todo el metraje está repleto de momentos brillantes, el contenido puede llegar a resultar en exceso farragoso y en muchos instantes llega a ser complicado seguir lo que se está contando. Sin embargo es más asequible que la ya mencionada Inside job o que Margin call (que también trataba más o menos el mismo tema).

    McKay recurre al humor (extremadamente ácido, en determinadas ocasiones, el gag de Margot Robbie es genial) para contarnos cómo nos timaron a todos. O eran muy listos, o rematadamente estúpidos. Lo que sí está claro es que todos los personajes son despreciables, incluidos los supuestos ‘héroes’ de la cinta, que también intentan lucrarse con la debacle y la desgracia de millones de personas que lo iban a perder todo. Únicamente Brad Pitt, aprovechando su papel de productor, se coloca en un rol algo más bondadoso, como ya hiciera en 12 años de esclavitud, aunque aquí sus escenas, al menos, sí tienen cierto sentido.

    La gran apuesta es una película necesaria a la par que dolorosa. Duele ver que te hayan tomado el pelo, y sobre todo que después de lo ocurrido, ninguno de los culpables haya pagado su culpa, que todo siga igual, pero con distintos nombre. En algunos momentos, las risas acuden a socorrerte. Ese es el punto fuerte de la cinta, que McKay consiga hacer una comedia ácida con estos mimbres. Te ríes por cómo te lo cuenta, y sobre todo al darte cuenta de que no es que nos tomen por tonto. Es que lo somos.