Categoría: La película

  • Romance verbal

    Película Nuestros AmantesNUESTROS AMANTES

    Miguel Ángel Lamata llevaba seis años sin presentarnos nueva película. Lo cierto es que había muchos que no le echaban de menos en las pantallas. Sobre todo viendo su anterior filmografía (Una de zombies, Isi/Disi, Tensión sexual no resuelta…). Sin embargo, en esta ocasión todo apuntaba a mejor. Y, aunque el resultado final, visto en conjunto, sí mejora (considerablemente) su trayectoria anterior, tampoco es esta esa película que destaca sobre la media de las que llegan a nuestras pantallas cada semana.

    {xtypo_rounded4}España-Francia, 2016
    Escrita y dirigida: Miguel Ángel Lamata.
    Producción: Vanessa Monfort, José Pastor, Miguel Ángel Lamata.
    Fotografía: Fran Fernández Pardo.
    Música: Roque Baños.
    Montaje: Nacho Blasco.
    Intérpretes: Eduardo Noriega (Carlos), Michelle Jenner (Irene), Fele Martínez (Cristóbal), Amaia Salamanca (María), Gabino Diego (Jorge), Jorge Usón (Camarero), María José Moreno (Úrsula), Cristina Gallego (Mema), Salomé Jiménez (Lerda).{/xtypo_rounded4}

    Carlos, un guionista de cine al que no le gustan sus películas, se encuentra en una cafetería-librería con Irene, una chica que no sabe qué hacer con su vida, y que le propone un juego: darle a sus aburridas vidas un poco de emoción y aventura. Las reglas: no averiguar nada de sus vidas reales y no enamorarse.

    Lamata presenta una comedia romántica que no quiere ser una comedia romántica, pero que pronto se intuye que sí lo va a ser. Y es que, aunque se nota desde un principio que hay ciertas diferencias en las formas, el fondo es evidentemente el mismo que en otras tantas cintas del género. A medio camino entre el cine de Richard Linklater (y su trilogía Antes de…, sobre todo la primera de ellas) y el de Woody Allen, aunque evidentemente sin llegar a la sombra de ninguno de ellos, el director zaragozano ha hecho una película verbal, donde los protagonistas hablan y hablan y hablan. Eso, en sí mismo, no es malo. Los directores que quiere homenajear son expertos en hacerlo bien. Pero claro, Lamata no es ninguno de ellos.

    El arranque es banal, terrible. Luego aparece Michelle Jenner y la pantalla se ilumina. Empieza la trama y, poco a poco, uno empieza a entrar en el juego un poco loco que se nos plantea. Es cierto que tanta verborrea llega a ser insustancial y más que pretenciosa en muchos momentos. Luego mejora algo, para acabar hundiéndose en un final previsible, convencional y fallido.

    Michelle Jenner está arrebatadora, es harto difícil no enamorarse de ella. La química entre la actriz y Eduardo Noriega es total, y eso es lo que salva a la película del desastre mayúsculo al que parece estar abocada casi desde el principio. Con estos mismos mimbres, estos mismos pedantes y pretendidamente profundos diálogos, interpretados por otros actores, hubieran sido muy, muy distintos.

  • Palabras torrenciales

    Película Tres recuerdos de mi juventudTRES RECUERDOS DE MI JUVENTUD

    Paul Dédalus deja Tayikistán después de varios años, para volver a Francia. Pero en el aeropuerto es retenido. Al parecer, un Paul Dédalus con sus mismos datos y con el mismo pasaporte, murió dos años atrás en Australia. En la oficina donde le interrogan, Paul recuerda tres momentos de su pasado como infante y adolescente, los problemas con su madre, los desencuentros con su padre, un viaje de estudios a Rusia, y sobre todo Esther, el primer y doloroso amor…

    {xtypo_rounded4}Francia, 2015 (123′)
    Título original: Trois souvenirs de ma jeunesse.
    Dirección: Arnaud Desplechin.
    Producción: Pascal Caucheteux.
    Guión: Arnaud Desplechin, Nicolas Saada, Julie Peyd.
    Fotografía: Irina Lubtchansky.
    Música: Grégoire Hetzel, Mike Kourtzer.
    Montaje: Laurence Briaud.
    Intérpretes: Quentin Dolmaire (Paul Dédalus, adolescente), Lou Roy-Lecollinet (Esther), Mathieu Amalric (Paul Dédalus, adulto), Dinara Drukarova (Irina), Françoise Lebrun (Rose), Irina Vavilova (Madame Sidorov), Elyot Milshtein (Marc Zylberberg), Pierre Andrau (Kovalki), Lily Taieb (Delphine Dédalus), Clémence Le Gall (Pénélope), André Dussollier (Claverie), Cécile Garcia-Fogel (Jeanne Dédalus).{/xtypo_rounded4}

    El de Paul Dédalus es un personaje que Desplechin ya había usado, hace veinte años, en aquella ocasión también interpretada por Mathieu Amalric, y que ahora recupera para, en una pirueta argumental, contar qué ha sido de él y sus orígenes previos a la anterior cinta. Y Desplechin lo hace de la manera más compleja posible. Diálogos extraños, incomprensibles en algunos momentos en los que se pone excesivamente filosófico. Capas y más capas de una historia que a veces es difícil seguir más allá de la más básica línea argumental.

    Cierto que tiene momentos arrebatadores, de intensidad suma (esa declaración de amor arrebatado y loco “Existes con fuerza. Como una montaña”), pero eso no evita que el torrente verbal (habitual en el director, por cierto) haga que el espectador pierda interés en gran parte del metraje. Más que nada porque se siente incapaz de seguirle el ritmo.

    Desplechin utiliza para representar a sus dos personajes a dos intérpretes noveles, Quentin Dolmaire y Lou Roy-Lecollinet, a los que retrata con intimidad, a través de esa relación epistolar llena de problemas. Personajes que, en ocasiones, miran a cámara, interpelan al espectador, metiéndolo dentro de su historia de amor imposible y puede que inventada.

    Hay también en Tres recuerdos de mi juventud un elemento narrativo que aparece por sorpresa a mitad del metraje. Tal como ocurría en 3 corazones, otra cinta francesa de la que hablamos en noviembre, una hora después de empezar, aparece una voz en off de un narrador, que amplía la información pero que termina por descolocar del todo en una historia en la que ya es más que difícil entrar.

  • La princesa se va de farra

    Película Noche RealTiene esta Noche real un algo que hace que el espectador se enfrente a sentimientos contradictorios. Al menos algunos, dependiendo de las opiniones políticas con las que se sienta más cómodo, que, quiera o no, terminan influyendo en cómo ve, en cómo disfruta, una película, un libro, o cualquier obra artística con la que se tope.

    {xtypo_rounded3}Reino Unido, 2015 (97′)
    Título original: A Royal night out.
    Dirección: Julian Jarrold.
    Producción: Robert Bernstein, Douglas Rae.
    Guión: Trevor de Silva, Kevin Hood.
    Fotografía: Christophe Beaucarne.
    Música: Paul Englishby.
    Montaje: Luke Dunkley.
    Intérpretes: Sarah Gadon (Elizabeth), Bel Powley (Margaret), Jack Reynor (Jack Hodges), Emily Watson (Reina), Rupert Everett (Jorge VI), Roger Allam (Stan), Jack Laskey (Teniente Pryce), Jack Gordon (Teniente Burridge), Ruth Sheen (Joan Hodges).{/xtypo_rounded3}

    El Día de la Victoria Europea, la noche tras la rendición de la Alemania nazi, cuando toda Londres estaba en las calles celebrando el final de la guerra, las princesas Elizabeth y Margaret desean salir, mezclarse con el pueblo y disfrutar de la fiesta. Y a pesar de las reticencias iniciales, el rey (Jorge VI) decide permitirles salir de incógnito. Así, las dos princesas tendrán su primera oportunidad, puede que la única, de disfrutar como personas normales de la vida real (o como la futura reina dice en la misma película, “como la gente ordinaria”).

    Y aquí el problema del que hablaba antes. La cinta se ve con agrado, resulta en ocasiones divertida, en otros momentos emotiva; bebe de las aguas de la screwball comedy y de la comedia romántica; está magníficamente interpretada (destacan Sarah Gadon, capaz de pasar con rapidez extrema de la altivez propia de quien se sabe superior con la inocencia adolescente de quien siente por primera vez determinadas situaciones vitales, y una Bel Powley que se come todas sus escenas con facilidad pasmosa), y con unos secundarios de lujo. Una película fácil de ver, pero en la que las tensiones sociales de la época no están bien reflejadas, y en la que es más que evidente la defensa a una institución arcaica (de la que incluso se llega a destacar su superioridad moral y de todo tipo por encima del común de la plebe). Y, por ahí, sí que no.

    Son evidentes también, en este sentido, las reminiscencias del clásico Vacaciones en Roma, aquella joya en la que una princesa se escapaba para disfrutar de la ciudad de modo anónimo, como aquí ocurre. Aunque allí, al menos, Wyler tuvo la decencia de hacer que Audrey Hepburn fuera princesa de un país inventado.

  • El fanatismo que crea monstruos

    Película La BrujaLA BRUJA

    Triunfó en Sundance e inauguró Sitges el año pasado también con gran éxito. Y ahora, casi año y medio después llega a las salas, la que es, sin lugar a dudas la mejor cinta de terror del año.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos-Reino Unido-Canadá-Brasil, 2015. (92′)
    Título original: The VVitch: A New-England Folktale.
    Escrita y dirigida: Robert Eggers.
    Producción: Daniel Bekerman, Lars Knudsen, Jodi Redmon, Rodrigo Teixeira, Jay Van Hoy.
    Fotografía: Jarin Blaschke.
    Música: Mark Korven.
    Montaje: Louise Ford.
    Intérpretes: Anya Taylor-Joy (Thomasin), Ralph Ineson (William), Kate Dickie (Katherine), Harvey Scrimshaw (Caleb), Ellie Grainger (Mercy), Lucas Dawson (Jonas).{/xtypo_rounded4}

    Aunque quien espere ver una película donde imperen los sustos, los efectos visuales acompañados de golpes musicales que hagan al espectador saltar de la silla, que se olvide. La bruja no asusta, en el sentido clásico del término, pero si acongoja. Lo que importa aquí es la atmósfera, esa que te coge un pellizco en el estomago, esa que te encoje el corazón y que hace que te quedes sin respiración. Y ahí sí, el debutante Robert Eggers da en la diana.

    La historia se desarrolla en Nueva Inglaterra, en 1630. Años antes de que comience la persecución fanática que tendría su culmen en los juicios a las ‘brujas’ de Salem, un matrimonio de colonos abandona el pueblo en que vive y se instala con sus cinco hijos en las cercanías de un bosque que dicen que está habitado por el mal. Pronto las cosas empiezan a torcerse: los animales se comportan de modo violento, las cosechas se echan a perder y el pequeño bebé desaparece de forma extraña. La paranoia y las sospechas empiezan a asentarse en la familia, y sus miembros empiezan a volverse unos contra otros.

    La bruja está realizada de modo simple, sin alardes, sin grandes efectos. Rodada con luz natural, muchas de sus escenas están iluminadas únicamente con velas; el idioma que hablan los protagonistas es el inglés de la época (por favor, hay que verla en versión original); e incluso la banda sonora está interpretada con instrumentos de la época. Todo ayuda a crear la sensación perfecta para meterse de lleno en la historia.

    Eggers indaga en los orígenes del mal. Es capaz de crear el ambiente perfecto en el que sentir cómo va creciendo la angustia, con esta historia perturbadora de estilo elegante. En realidad, aquí no hay seres sobrenaturales; el fanatismo sobre las leyendas de brujas (que los colonos habían llevado a América desde la Europa de la Inquisición), la superstición religiosa de la época, era la que ayudaba a crear los fantasmas que pretendía combatir.Magnífica cinta, excelentemente rodada, y con un reparto soberbio. Imperdible.

  • Una película tan fácil de ver como de olvidar

    Película La venganza de JaneAunque es un género que nunca ha podido darse por muerto, lo cierto es que en los últimos años parece que estamos asistiendo a un resurgimiento del western, y son varias las cintas destacables (por uno u otro motivo) que nos llegan cada año.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2016 (98′)
    Título original: Jane got a gun.
    Dirección: Gavin O’Connor.
    Producción: Terry Dougas, Aleen Keshishian, Scott LaStaiti, Natalie Portman, Mary Regency Boies, Zack Schiller, Scott Steindorff.
    Guión: Brian Duffield, Anthony Tambakis, Joel Edgerton.
    Fotografía: Mandy Walker.
    Música: Marcello de Francisci, Lisa Gerrard.
    Montaje: Alan Cody.
    Intérpretes: Natalie Portman (Jane Hammond), Joel Edgerton (Dan Frost), Ewan MacGregor (John Bishop), Noah Emmerich (Bill Hammond), Boyd Holbrook (Vic Owen), Rodrigo Santoro (Fitchum). {/xtypo_rounded4}

    En esta ocasión, esta La venganza de Jane, tiene su punto fuerte en otorgar el protagonismo a la Jane del título (Natalie Portman), cuando es más que evidente que este es un género eminentemente masculino. No es que sea la primera vez que esto ocurre, pero ya hacía tiempo que no pasaba. Y lo cierto es que, aquí también, si obviamos el papel casi anecdótico (en pantalla, que no en la historia) de las hijas pequeñas de la protagonista, es ella, Jane, el único personaje femenino con cierta entidad (equivalente aquí a el único con frase) de la función.

    Cuando su marido regresa a casa tiroteado y al borde de la muerte, Jane se ve obligada a recurrir a su antiguo amante, al que no ha visto en años, para que la ayude a defender su granja cuando la antigua banda de su marido acuda allí a rematar el trabajo.

    Hay en esta historia muchas preguntas sin responder, interrogantes sobre el pasado de los protagonistas y sus motivaciones, por qué actúan como actúan. Le falta intensidad, y en muchos momentos parece más un drama televisivo de relleno que la intensa historia que se pretende. Le falta originalidad (y a mí que me suena que esta historia -salvando las distancias- ha bebido en las aguas de la tarantiniana Kill Bill). Se echa en falta también la fuerza del paisaje, tan habitual en el género. Y, sobre todo, un ‘malo’ de entidad.

    La obra que ha creado Gavin O’Connor (y que, según cuentan, tuvo innumerables problemas de rodaje) no destaca porque no es original (qué diferencia con el último gran western estrenado, el fantástico Bone tomahawk), porque usa clichés ya conocidos y, peor aún, porque no sabe a dónde va. Ha querido ser tan plano para llegar a todo el mundo, que se ha olvidado de la ambición, y no ha hecho la película para destacar, para que se recuerde. Simplemente para que se vea como quien ve llover. Y después, igual de fácil, se olvida.

  • Vigilar al vigilante

    Película Capitán América. Civil War.CAPITÁN AMÉRICA. CIVIL WAR

    Vale. No es original el hecho de ofrecer enfrentamientos entre superhéroes (de hecho, todavía tenemos muy reciente la muy floja Batman v. Superman). Tampoco el que (como en otro famoso cómic) se pida que se vigile al vigilante. Pero ello no es óbice para que estemos ante la mejor película de la saga de Los Vengadores, e incluso ante la mejor y más seria cinta de superhéroes, a pesar de que no esté (ni mucho menos) exenta de humor.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2016 (147′).
    Título original: Captain America: Civil War.
    Dirección: Anthony Russo, Joe Russo.
    Producción: Kevin Feige.
    Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely, basado en los cómic de Mark Millar.
    Fotografía: Trent Opaloch.
    Música: Henry Jackman.
    Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Schmidt.
    Intérpretes: Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Robert Downey Jr (Tony Stark / Iron Man), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Sebastian Stan (Bucky Barnes / Soldado de Invierno), Anthony Mackie (Sam Wilson / Falcon), Don Cheadle (Teniente James Rhodes / Máquina de guerra), Jeremy Renner (Clint Barton / Ojo de Halcón), Chadwick Boseman (T’Challa / Pantera negra), Paul Bettany (Vision), Elisabeth Olsen (Wanda Maximoff / Bruja Escarlata).{/xtypo_rounded4}

    Lo dicho, después de que una nueva actuación de Los Vengadores, en su persecución internacional del mal, ocasione serios daños colaterales, las autoridades del planeta se plantan ante ellos, exigiendo responsabilidades y obligándoles a que cumplan las leyes, a que no actúen por su cuenta, sino únicamente cuando se les pida y del modo que se les pida. Esta nueva situación dividirá al grupo entre los partidarios de obedecer las órdenes (liderados por Iron Man), y los que se niegan a ello (con el Capitán América a la cabeza), llegando a ocasionar un enfrentamiento entre ellos.

    Lo bueno de esta Civil War es que, aparte de tener muy buenas escenas de acción (la inicial en Lagos, y la enorme pelea en el aeropuerto son magníficas), y las altas y habituales dosis de humor (no solo por la verborrea de Stark, sino por otros muchos personajes y la aparición sorpresiva de algunos per sonajes), cuenta también con una profundidad argumental poco frecuente en este tipo de cintas.

    Y es que los hermanos Russo le han otorgado un matiz de seriedad e inteligencia, ya que han planteado la historia como un thriller de acción con un ritmo envidiable, en el que ambos bandos eximen sus razones y dan sus argumentos, por los que pelean con convicción.

    Disfrutable a tope, esta cinta tiene una pequeña pega en su villano, ese Daniel Brühl, que, si bien es cierto que en un primer momento apunta a ser más desechable de lo que luego resulta ser, no termina de estar al nivel del resto. Pero ello no disminuye el grado de satisfacción que la película ofrece al espectador.

  • Patinazo de Maíllo

    Toro la películaTORO

    Debo reconocer que Toro me cabreó. Mucho. Y me cabreó porque no cumple las expectativas creadas, a pesar de contar con todos los mimbres para haber construido algo gordo. Un buen reparto (Tosar y Sacristán son dos bestias pardas de la interpretación; a Casas la cámara lo adora -pero necesita un profesor de dicción con urgencia-; y la sueca sevillana Ingrid García Jonson, que parece que no hace nada pero que nos va a dar muchas alegrías. Un guión coescrito por Fernando Navarro y un grande como Rafael Cobos. Y la dirección de Kike Maíllo, que en su debut con la muy interesante Eva demostró un enorme talento. Pero los engranajes no encajan, y la historia pronto se desmorona.

    {xtypo_rounded4}España, 2016 (105′)
    Dirección: Kike Maíllo.
    Producción: Belén Atienza, Sergi Casamitjana, Mercedes Gamero, Axel Kuschevatzky, Mikel Lejarza, Enrique López Lavigne, Antonio P. Pérez, Eric Tavitian.
    Guión: Rafael Cobos, Fernando Navarro.
    Fotografía: Arnau Valls Colomer.
    Música: Joe Crepúsculo.
    Montaje: Elena Ruiz.
    Intérpretes: Mario Casas (Toro), Luis Tosar (López), José Sacristán (Romano), Claudia Canal (Diana), José Manuel Poga (Ginés), Ingrid García Jonson (Estrella), Alberto López (Nandi), Nya de la Rubia (Isabelita), Hovik Keuchkerian (Antonio), Gloria López (Esperanza).{/xtypo_rounded4}

    Tras cinco años en prisión por un golpe que salió mal, Toro trata de rehacer su vida con un trabajo honrado y una novia profesora con la que desea vivir cuando no tenga que dormir en la cárcel. Pero López, su hermano mayor le pide ayuda: tiene deudas con Romano, el capo mafioso para el que trabajaba Toro, y este ha secuestrado a la hija de López hasta que salde lo que debe. Pero ellos deciden huir hacia delante y, en vez de devolver lo que se debe, robarle todo lo que Romano tiene.

    El principal problema de la película no es que ya te la conozcas, que hayas visto lo mismo otras mil veces, sino que, además, no te crees nada. Las situaciones resultan impostadas, muy forzadas. Hay un halo de irrealidad desde el primer plano que no termina de ser comprensible (por ejemplo, salvo en una de las secuencias de persecución, no hay nadie por las calles más que los protagonistas, no hay más coches circulando que los que conducen estos). Y hay cierto simbolismo en las relaciones, en los edificios (que son casi otro personaje más). Pero la historia no funciona.

    Lo que nos cuenta (no puedes huir de los errores del pasado; la importancia de estar ahí para familia, a pesar de todo lo que ello acarree) es interesante a priori, pero lo cierto es que solo hay un par de secuencias destacables, que sí que están rodadas con fuerza e inteligencia (la mejor de todas, cómo Toro descubre la tragedia -también muy simbólica- cuando regresa a casa casi al final) en la que se cuenta mucho con poco, en base a detalles. El resto es humo.

  • Sublime Maggie Smith

    Película The lady in the vanTHE LADY IN THE VAN

    No vamos a descubrir ni aquí ni ahora el enorme talento de la actriz Maggie Smith, posiblemente la mejor intérprete británica de los últimos cincuenta años. Ella es la estrella indiscutible de esta cinta basada en la obra escrita por Alan Bennet en la que cuenta hechos reales y autobiográficos.

    {xtypo_rounded3}Reino Unido, 2015 (104′)
    Título original: The lady in the van.
    Dirección: Nicholas Hytner.
    Producción: Kevin Loader, Nicholas Hytner, Damian Jones.
    Guión: Alan Bennett (basado en sus memorias).
    Fotografía: Andrew Dunn.
    Música: George Fenton.
    Montaje: Tariq Anwar.
    Intérpretes: Maggie Smith (Miss Shepherd), Alex Jennings (Alan Bennett), Deborah Finlay (Pauline), Roger Allam (Rufus), Jim Broadbent (Underwood), Frances de la Tour (Vaugham Williams), Gwen Taylor (Madre).{/xtypo_rounded3}

    Una historia ocurrida entre los setenta y los ochenta, en gran parte del período thatcherista, cuando la señora Shepherd, una anciana sin hogar y de pasado desconocido, se estableció con su furgoneta en la plaza de garaje de la casa del propio Bennett. Lo que en un principio iba a ser algo temporal, un favor a regañadientes, terminó con una amistad entre ambos tras los quince años que ella vivió allí.

    Película melodramática de muy marcado acento british, con todo lo bueno y lo malo que ello implica, The lady in the van tiene aciertos y errores. Es un logro el haber disociado al escritor en dos, con conversaciones con esa especie de conciencia con la que se enfrenta de vez en cuando, con la que el autor dialoga. Pero la verdad es que la trama avanza poco y apenas se mueve de donde está al principio.

    A ratos, la película funciona como crítica social, como retrato de una clase media que ejerce la compasión con los más desfavorecidos como modo de sentirse completos y a salvo de ese infierno con el que la religión les amenazaba, una religión que adoctrina y cercena la creatividad (el mayor reflejo es el personaje de la propia señora Shepherd); incluso como muestra de cómo el escritor saca su inspiración de las personas que le rodean (a veces llegando a explotar estas intimidades hasta límites extremos); o cómo la amistad puede surgir entre las personas más insospechadas.
    Pero en su conjunto, la película no funciona más allá de como muestra del enorme talento de Maggie Smith. Aunque eso ya lo sabíamos.

  • Lejos del mejor Almodóvar

    Película Julieta de Pedro AlmodóvarJULIETA

    Tres años después de darse el patinazo padre con aquella terrible, terrible Los amantes pasajeros, regresa Almodóvar (las coincidencias han querido que el estreno fuese la misma semana en la que su nombre salió a la luz a colación del escándalo de los Panamá papers) con su última obra, basada en tres relatos de la premio Nobel Alice Munro. La película, que en un principio se iba a llamar Silencio, pero que finalmente ha acabado titulándose Julieta, es un drama intenso, demasiado intenso, que, a pesar de tener un par de momentos de cierto interés, en su conjunto resulta, cuanto menos, fallido.

    {xtypo_rounded3}España, 2016.
    Dirección: Pedro Almodóvar.
    Producción: Agustín Almodóvar, Esther García.
    Guión: Pedro Almodóvar, basado en relatos de Alice Munro.
    Fotografía: Jean-Claude Larrieu.
    Música: Alberto Iglesias.
    Montaje: José Salcedo.
    Intérpretes: Emma Suárez (Julieta), Adriana Ugarte (Julieta joven), Michelle Jenner (Beatriz), Rossy de Palma (Marian), Inma Cuesta (Ava), Dario Grandinetti (Lorenzo), Daniel Grao (Xoan), Nathalie Poza (Juana), Susi Sánchez (Sara), Pilar Castro (Claudia), Mariam Bachir (Sanáa), Priscilla Delgado (Antía).{/xtypo_rounded3}

    Julieta se centra en un drama familiar, en el que una mujer (la protagonista que da título a la cinta) intenta comprender por qué su hija se fue de casa y cortó toda relación con ella, doce años atrás, y sin motivos aparentes. Desde entonces no ha tenido el más mínimo contacto con ella, y aunque parece que ha podido ‘rehacer’ su vida y salir adelante, el recuerdo llega de nuevo, y revisita su pasado, averiguando que no conocía a su hija como creía.
    Almodóvar ha llegado a una situación en la que hace lo que le da la gana, sencillamente porque es Almodóvar. Y eso no es malo. Lo malo es que cuando se equivoca (que sí que se equivoca) se le perdona. O se busca un significado oculto, distinto al que tiene, para explicar la película.

    En este caso, Julieta es fallida. La historia no engancha en ningún momento; hay situaciones que resultan poco creíbles y hasta risibles. Muchos personajes son esquemáticos y están poco aprovechados; otros actúan de modo poco lógico. La trama es desordenada, con giros abruptos y con poco sentido. El guión, en general, parece una acumulación de piezas que rara vez encajan; en algunos momentos, hay detalles que parecen que van surgiendo sobre la marcha y que después se olvidan (un ejemplo, a mitad de película se dice que la protagonista es andaluza, la siguiente frase que dice esta es la única en todo el metraje que pronuncia con acento); en otros momentos, las situaciones están dotadas de una falsa devastación y de un intenso lirismo que resulta vacío e incomprensible.

    Mejora su anterior obra (tampoco era tan difícil, por cierto), pero sigue lejos (y mucho) del mejor Almodóvar. La parte dramática de su obra tiene cumbres como Hable con ella o Todo sobre mi madre, pero esta Julieta resulta un producto que invita al bostezo y que no resulta tan poderosa, tan profunda, tan intensa, como se pretende. Más bien lo contrario.

  • La definición de fundamental

    Película HITCHCOCK / TRUFFAUTHITCHCOCK / TRUFFAUT

    No tengo una memoria tan buena como para recordar todas las películas de las que he hablado en estas páginas, pero juraría que en estos dieciocho años y medio no han sido demasiadas las ocasiones en las que la protagonista ha sido un documental. Pero esta es una ocasión de esas que no se puede dejar pasar.

    {xtypo_rounded3}Francia-Estados Unidos, 2015 (79′)
    Título original: Hitchcock / Truffaut.
    Dirección: Kent Jones.
    Producción: Charles S. Cohen, Olivier Mille.
    Guión: Kent Jones, Serge Toubiana.
    Fotografía: Nick Bentgen, Daneiel Cowen, Eric Gautier, Mihai Malaimare Jr, Lisa Rinzler, Genta Tamaki.
    Música: Jeremiah Bornfield.
    Montaje: Rachel Reichman.
    Intérpretes: Mathieu Amalric, Wes Anderson, Olivier Assayas, Peter Bogdanovich, Arnaud Desplechin, David Fincher, James Gray, Kiyoshi Kurosawa, Richard Linklater, Paul Schrader, Martin Scorsese.{/xtypo_rounded3}

    Kent Jones recupera las imágenes y las grabaciones de aquel mítico encuentro, el de François Truffaut, un joven crítico de cine francés, criado en la prestigiosa revista Cahiers du Cinema, y que ya había dado sus primeros pasos en la dirección con Los 400 golpes o Jules y Jim) un famosísimo director británico, con una más que reconocida carrera en Hollywood como Alfred Hitchcock. Aquella entrevista de más de ocho días se recogió en el libro El cine según Hitchcock, libro indispensable para todo amante del cine y que hay que releer de vez en cuando.

    Jones reúne a un grupo de prestigiosos directores de todo el mundo (Wes Anderson, David Fincher, Olivier Assayas, Kiyoshi Kurosawa…) que comparten sus puntos de vista sobre el trabajo del maestro del suspense.

    Aunque lo mejor de la cinta, más que las opiniones de reputados realizadores, o incluso más que las grabaciones de aquellos encuentros, que hasta ahora no se habían visto, sino los análisis de secuencias míticas, interpretaciones de aquellas imágenes que muchos tenemos grabadas en las retinas, de cintas como Vértigo, Psicosis, Los pájaros, El hombre que sabía demasiado…

    Y es que Hitchcock, a pesar de que para muchos en su tiempo no era más que un realizador que hacía películas que eran mero entretenimiento, era mucho más que eso. Era un autor que escondía mucho más significados en lo que contaba y en cómo se contaba, en la elección de planos. Así, a medida que vamos escuchando las conversaciones entre Truffaut y (su padre) Hitchcock, las opiniones de Scorsese, Schrader, Linklater o Bogdanovich, se analiza el peso de la culpa procedente de su educación católica, la sensación de estar dentro de un sueño en muchos momentos, y todo el imaginario hitchckockiano.

    Película imprescindible para todo buen cinéfilo, procedente de un libro magnífico, indispensable en toda biblioteca.