Categoría: La película

  • La guerra sin guerra

    2101UN DÍA PERFECTO

    Reparto internacional para la última cinta que el madrileño Fernando León de Aranoa ha rodado en Granada, aunque se desarrolle en la extinta Yugoslavia en los años noventa, y que nos presenta una película (como no podía ser de otro modo) con un muy buen trabajo técnico, unas buenas interpretaciones y una historia consistente. A pesar de que el director parece no terminar de encontrar el tono, o más bien mezcla dos todos distintos (es un hecho más que evidente el que Benicio del Toro y Tim Robbins parecen trabajar en dos películas distintas), esto en sí mismo no es malo.

    {xtypo_rounded4}España, 2015 (106′)
    Director: Fernando León de Aranoa.
    Producción: Javier Méndez, Patricia de Muns, Luis Fernández Lago.
    Guión: Fernando León de Aranoa, Diego Farias, basado en la novela de Paula Farias.
    Fotografía: Alex Catalán.
    Música: Arnau Bataller.
    Montaje: Nacho Ruiz Capillas.
    Intérpretes: Benicio del Toro (Mambrú), Tim Robbins (B), Olga Kurylenko (Katya), Mélanie Thierry (Sophie), Fedja Stukan (Damir), Eldar Residovic (Nicola), Sergi López (Goyo). {/xtypo_rounded4}

    Basado en una novela de Paula Frías, Un día perfecto cuenta la historia de un grupo internacional de cooperantes que trata de sacar el cadáver de un hombre de un pozo del que se abastece la población vecina, para evitar que se corrompa y envenene el agua. Pero algo tan aparentemente sencillo como conseguir una cuerda, se plantea tarea imposible al tratar de lidiar con las autoridades, la población y los acuerdos firmados entre los contendientes.

    La historia transcurre durante el fin de la guerra de los Balcanes, cuando supuestamente ya se ha firmado la paz, pero con el odio entre vecinos aún palpitante. Es esta una película eminentemente anti belicista. Ni un solo disparo suena en toda la película, aunque sí son perceptibles los terribles estragos y las consecuencias de la guerra: el cadáver desconocido que envenena un pozo, única fuente de agua de la población; la vaca muerta que bloquea una carretera para que tenga que ser rodeada y ser previsible victima de las minas; las piernas tambaleantes de una familia que ha sido colgada por sus propios vecinos…

    A pesar del terror que viven los ciudadanos locales, en las conversaciones de los cooperantes está casi siempre presente el humor (negrísimo en muchos momentos), pero no es que se quiera minimizar lo ocurrido. Al contrario, no es más que una herramienta para afrontar el miedo, que también se deja ver en sus rostros en momentos significativos.

    León de Aranoa ha hecho una película en la que los diálogos transpiran realidad, una cinta que huye del maniqueísmo, que deja un estupendo sabor de boca, a pesar de la dureza que subyace en todo momento por debajo de unos hechos en apariencia ligeros.

     

  • Revisión de un futuro incierto

    Película Terminator-GénesisTERMINATOR GENESIS

    En realidad, la historia es ya conocida, no hay nada nuevo. Y sin embargo, la historia parece distinta. A medio camino entre la secuela y la precuela, y con algunas dosis de remake y de revisión, Schwarzenegger hace parodia de sí mismo, aparece por duplicado y se pelea contra su versión de la primera entrega (aquella que dirigió James Cameron en 1984).

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015. (125′)
    Título original: Terminator Genisys.
    Dirección: Alan Taylor.
    Producción: David Ellison, Dana Goldberg.
    Guión: Laeta Kalogridis, Patrick Lussier.
    Fotografía: Kramer Morgenthau.
    Música: Lorne Balfe.
    Montaje: Roger Barton.
    Intérpretes: Arnold Schwarzenegger (Abuelo), Jason Clarke (John Connor), Emilia Clarke (Sarah Connor), Jai Courtney (Kyle Reese), J.K. Simmons (O’Brien), Dayo Okeniyi (Danny Dyson), Matt Smith (Alex), Courtney B. Vance (Miles Dyson), Byung-hun Lee (T-1000).{/xtypo_rounded4}

    Las paradojas temporales, habituales en la saga, se multiplican aquí para mostrarnos líneas distintas a las existentes, con un pasado paralelo, un futuro hipotético, y un presente virtual, que llegan a descolocar y a confundir en algunos momentos, pero a medida que pasan los minutos van encajando (más o menos) y todo parece cobrar sentido.

    La historia, como digo, ya la hemos visto en las anteriores entregas: cuando en el año 2032 un grupo de rebeldes humanos liderado por John Connor está a punto de eliminar al sistema de inteligencia artificial Skynet, éste envía a un Terminator al pasado para acabar con Sarah Connor, la madre del líder. Poco después, éste manda a su mano derecha, Kyle Reese, en su búsqueda, con la orden de proteger y salvar a Sarah. Pero cuando Kyle llega a 1984, la situación de la línea temporal que se encuentra no es la que esperaba.

    No está del todo claro si era estrictamente necesario hacer esta película (o si era imprescindible que se estrenara en salas), ya que es una reescritura de lo ya conocido, y presenta pocas novedades. De hecho, una de las bazas que se guarda en el apartado de las sorpresas resulta más que evidente desde el primer momento. No obstante, se ve con facilidad y agrado. ¿Motivos? El acierto de intercalar momentos concretos (incluso con sus personajes ‘originales’) de las cintas anteriores (la aparición del Arnie de la primera entrega); los efectos especiales, acordes a la trama, sin querer sobresalir de la trama; la relación (entrañable) entre Schwarzenegger y Emilia Clarke.

    En contra, la escasísima química entre Sarah Connor y Kyle Reese; la poca repercusión en la trama sobre el peligro de la tecnología (mucho más presente en la primera entrega),y cierta desgana en algunos momentos.

     

  • El spin-off más esperado

    Película Los MinionsLOS MINIONS

    Estamos ante uno de los spin-off más esperados de los últimos años. Y es que estaba claro que, desde que se estrenó la película original (aquella divertida Gru. Mi villano favorito) estaba meridianamente claro que más pronto que tarde acabaríamos teniendo una historia protagonizada (casi) totalmente por aquellos secundarios que le comían cada plano a los protagonistas ‘humanos’ de la misma y de su secuela.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2015 (91′)
    Título original: The Minions.
    Dirección: Kyle Balda, Pierre Coffin.
    Producción: Janet Healy, Christopher Meledandri.
    Guión: Brian Lynch. 
    Fotografía: Heitor Pereira.
    Música: John Swihart.
    Montaje: David Codron.
    Intérpretes(voces originales): Sandra Bullock (Scarlett Overkill), Jon Hamm (Herb Overkill), Michael Keaton (Walter Nelson), Allison Janney (Madge Nelson), Steve Coogan (Profesor Flux), Jennifer Saunders (Reina Isabel II), Geoffrey Rush (Narrador), Pierre Coffin (Los Minions).{/xtypo_rounded3}

    Quiénes eran aquellos personajillos amarillos ataviados con un peto vaquero azul y con un lenguaje indescifrable pero que, a pesar de ello, eran fácilmente comprensibles. De dónde provienen. Cuál es su historia. En esta cinta se intenta descifrar el origen de los minions, en su incesable búsqueda, a lo largo de los miles de años que llevan en la Tierra, para encontrar un líder malvado al que seguir. Desde la Edad de Piedra, al conde Drácula o el mismísimo Napoleón. Aunque el grueso de la historia se centra en los años sesenta, donde los protagonistas se encuentran con la pérfida Scarlett Overkill, quien sueña con robarle la corona a Isabel II y convertirse en Reina.

    Es cierto que los personajes amarillos (y no hablo de los Simpsons) son adorables, poseen un gen único para la comedia física, y nos regalan muchos momentos verdaderamente divertidos. Pero también es verdad que el efecto sorpresa se pierde pronto y, a partir de ahí, se nota mucho que la historia se está alargando de modo algo forzado. El ritmo es desigual, con un parón en su parte central que lastra la historia de forma considerable, a pesar de su magnífico arranque.

    Tampoco ayuda el doblaje español. Si bien Alexandra Jiménez resuelve con solvencia un papel en el que ha podido aportar poco (todas las directrices a seguir estaban milimetradas desde la productora americana), el trabajo de Quim Gutiérrez es bastante inferior (el personaje también lo es, y eso se nota).

    Divertida (y mucho) a pesar de sus carencias y sus problemas, Los Minions adolece de una falta de ambición notable. Son los personajes los que salvan una película que, con otros protagonistas menos carismáticos, se hubiera hundido irremediablemente después de los primeros quince minutos.

  • El mayor desastre del año

    Película San AndrésSAN ANDRÉS

    No esperaba gran cosa de esta superproducción, la que se suponía que iba a ser el gran blockbuster del verano, pero al menos esperaba que fuese capaz de mantener la tensión, de que la historia fuese más allá de una acumulación de destrucción y muerte repleta de efectos especiales, de que evitase la predictibilidad al menos en algún momento, de que evitase caer en errores e incongruencias con un guión que (al menos) mantuviese una cierta coherencia interna… Pero no. San Andrés empieza mal y la cosa no hace más que ir a peor, con una trama incoherente que únicamente funciona por acumulación.

    {xtypo_rounded4}Estados Unidos, 2015 (114′)
    Título original: San Andreas.
    Dirección: Brad Peyton.
    Producción: Beau Flynn.
    Guión: Carlton Cuse.
    Fotografía: Steve Yedlin.
    Música: Andrew Lockington.
    Montaje: Bob Ducsay.
    Intérpretes: Dwayne Johnson (Ray), Carla Gugino (Emma), Alexandra Daddario (Blake), Ioan Gruffudd (Daniel Riddick), Archie Panjabi (Serena), Paul Giamatti (Lawrence), Hugo Johnstone-Burt (Ben), Art Parkinson (Ollie), Kylie Minogue (Susan Riddick).{/xtypo_rounded4}

    Y es que no tiene sentido, casi la mayor parte de lo que cuenta no tiene ni pies ni cabeza, los diálogos son de vergüenza ajena, y los intérpretes parecen no creer en lo que están haciendo, siendo incapaces así de defender su papel y de defender una cinta que nació muerta. 

    Un ejemplo de todo lo que digo: en la primera secuencia se ve cómo trabaja el equipo de salvamento en helicóptero de los bomberos de Los Ángeles, con cuatro miembros. Sin embargo cuando toda la destrucción comienza, el protagonista va solo en el mismo helicóptero. ¿Y el resto del equipo? Es más, a pesar de que está de servicio, no hay jefes ni órdenes por radio, y él hace lo que le da la gana, yendo a salvar a su familia (legendaria esa frase en la que él dice “los equipos de salvamento deben estar allí, vamos por este otro lado”, ¡¡¡pero si tú eres también equipo de salvamento!!!) Otro: ¿de qué sirve alegrarse por el descubrimiento de ese procedimiento que permite predecir los terremotos (unos minutos antes de que pasen) si después no se pueden evitar? Pues así una detrás de otra.

    La película, esquemática y simple hasta el extremo, mezcla efectos visuales de gran calidad en 3D con otros tan simples y mal hechos (las viejas fotos de los viajes familiares) que hasta yo los haría mejor con el paint. Personajes simples y lineales (algunos odiosos desde su primera palabra; algunos desaparecen de pronto sin aviso y nunca más se vuelve a saber de ellos), diálogos risibles y vergonzantes, situaciones que escapan de la lógica, incongruencias continuas (muy bueno también ese momento en el que el protagonista pide a los transeúntes que se alejen de los edificios para, acto seguido, indicarles que se acerquen a otro edificio en vez de quedarse en medio de la calle para protegerse), hacen de esta cinta un desastre global aún mayor que el que se cuenta en ella.

     

  • Amor por la poesía

    Película La profesora de parvularioLA PROFESORA DE PARVULARIO

    La segunda película del israelí Nadav Lapid pasó por varios festivales cosechando críticas enfrentadas. También estuvo en Sevilla, donde (por cierto) se llevó merecidamente el Giraldillo de Plata.

    {xtypo_rounded3}Israel-Francia, 2014 (119′)
    Título original: Haganenet.
    Escrita y dirigida: Nadav Lapid.
    Producción: Osnat Handelsman-Keren, Carole Scotta.
    Guión: Don Ross basado en la novela de Ayelet Waldman.
    Fotografía: Shai Goldman.
    Música: Michael Emet.
    Montaje: Era Lapid.
    Intérpretes: Sarit Larry (Nira), Avi Shnaidman (Yoav Pollack), Lior Raz (Marido de Nira), Jil Ben David (Profesor de poesía), Ester Rama (Miri), Guy Oren (Asi), Yehezkel Lazarov (Amnon Pollack), Dan Toren (Aharon Pollack). {/xtypo_rounded3}

    La historia que nos presenta aquí Lapid es ambiciosa y realmente potente. Estética y argumentalmente hablando. En ocasiones resulta realmente inquietante, y llega a hacer sentir incómodo al espectador. Por detalles de la historia en sí, y por cómo está contada (en algunos momentos la cámara misma se convierte en personaje, y algunas miradas a cámara de algún personaje son verdaderamente desconcertantes.

    La premisa de partida es, cuanto menos, inusual. Nira, que es profesora de un parvulario, descubre un día, por casualidad, el enorme talento para la poesía que tiene uno de sus alumnos, Yoav, un pequeño de cinco años. Para ella, poeta vocacional, este descubrimiento resulta un shock. Mucho más cuando descubre que a su padre (su único progenitor) le importa poco el talento de su hijo. Por ello decide ser ella la que proteja al pequeño.

    Lapid no se decanta de uno u otro lado. Muestra una situación límite que hace que el espectador sienta una incomodidad casi permanente, obligándole a tomar partido en tan complicada situación. Nira se siente obligada a salvar la poesía, a proteger el talento de ese pequeño artista, para evitar que se pierda en un mundo donde reina la banalidad. Aunque quizás lo que pretenda sea exprimir al crío y sacar toda la poesía que tiene dentro para explotarla en su beneficio. Otro modo de verlo es que su instinto maternal no ha muerto: la relación con su marido se ha ido apagando con los años, y sus dos hijos ya han abandonado el hogar. Pero ella todavía tiene amor que dar y ve al pequeño desprotegido. O como una disertación sobre si el artista nace o se hace.

    Magnífica y complicada cinta la que nos trae Lapid, una cinta que sobrecoge y que incomoda a partes iguales, con un soberbio trabajo no solo de su director y guionista, sino también con una fotografía espectacular, y unas interpretaciones increíbles, tanto de Sarit Larry (la profesora) como del pequeño (Avi Shnaidman), que pasea y declama como si lo hubiese estado haciendo desde siempre.

  • El insoportable peso del pasado

    Película Viaje a Sils MaríaVIAJE A SILS MARIA

    La última cinta del francés Olivier Assayas, director respetado y valorado por gran parte de la crítica, cerró la sección oficial de Cannes el año pasado, donde recibió una cerrada ovación. Y este 2015, recibió seis nominaciones en los Premios Cesar (finalmente solo recibiría uno de ellos, el de mejor actriz de reparto, que se llevó Kristen Stewart).

    {xtypo_rounded3}Francia-Suiza-Alemania, 2014. (124′)
    Título original: Clouds of Sils Maria.
    Escrita y dirigida: Olivier Assayas.
    Producción: Charles Gilibert.
    Fotografía: Yorick Le Saux.
    Montaje: Marion Monnier. 
    Intérpretes: Juliette Binoche (Maria Enders), Kristen Stewart (Valentine), Chloë Grace Moretz (Jo-Ann Ellis), Lars Eidinger (Klaus Diesterweg), Johnny Flynn (Christopher Giles), Brady Corbett (Piers Roaldson), Hanns Zischler (Henryk Wald), Angela Winkler (Rosa Melchior).{/xtypo_rounded3}

    Ambientada en el mundo del cine y del teatro, cuenta la historia de María Enders, una actriz de mediana edad que, junto a su asistenta prepara una obra sobre una joven encantadora que, tras una tortuosa relación con una mujer madura, acaba provocando el suicidio de ésta. El morbo está en que, veinte años atrás, María ya protagonizó esta historia, aunque en el papel de la chica joven, papel que le dio la fama. De camino a Sils María, donde se va a encontrar con el director de aquella primera cinta, se entera de la muerte de éste.

    Organizada en tres actos, como en el teatro, Assayas plantea un juego de espejos, en el que la vida real de las actrices se entremezcla con los ensayos de la obra, provocando que haya numerosas capas y subtextos en la historia que en ocasiones la hacen algo farragosa. Durante las conversaciones se produce una compleja mezcla de pasado y presente, ficción y realidad, cine y teatro… Un juego de dualidades con el que Assayas reflexiona sobre el paso del tiempo, el ego y la fama, la inseguridad del artista y su necesidad de adulación, la tendencia a confundir la identidad propia con la del personaje, los entresijos del cine dentro del cine, la relación de la estrella con su asistente (un cruce entre amigo, secretario, doctor, agente…). Y menciona de pasada la influencia de la prensa seria, la prensa rosa, la persecución de los paparazzi, la falta de control en Internet.
    Se da la casualidad de que Assayas trabajó por primera vez con Binoche hace casi veinte años, en Alice y Martin, con lo que, el rizo de realidad vs. ficción se riza aún más.

    Juliette Binoche borda un trabajo soberbio (algo que es habitual en ella, por cierto) en el papel de una actriz que llegó al éxito gracias a su trabajo como una joven que fascinaba y desplazaba a una mujer madura, y que ahora, veinte años después, le ofrecen ese otro papel, el de la mujer madura que es desplazada. Lo cual ella ve como una traslación a su vida privada. Además, Kristen Stewart está magnífica, lejos de aquellos papeles insulsos que le dieron la fama. Completa el trío, la joven Chloë Grace Moretz, que a cada película que interpreta deja claro que estamos ante un talento casi sobrenatural que dará que hablar en los próximos años.

     

  • Celebrando la diferencia

    Película Requisitos para ser una persona normalREQUISITOS PARA SER UNA PERSONA NORMAL

    Triunfadora absoluta del último Festival de Cine Español de Málaga, donde a pesar de no llevarse premios gordos acabó con cinco galardones en sus manos (mejor guión novel, mejor fotografía y mejor montaje; mención especial del jurado joven; Premio Signis), el debut en la dirección y en el guión (en el largometraje, claro, que de cortos ya había hecho hasta ahora unos cuantos) de la actriz Leticia Dolera (que, para acabar de redondear su trabajo, también protagoniza la cinta, vamos, lo que viene siendo norma en Woody Allen o Miranda July, aunque mucho más cerca de ésta) es la prueba de que hay contadas ocasiones en las que pesa más el cómo que el qué. Es decir, que a pesar de que la historia aporta pocas sorpresas (en lo general, que sí en los detalles concretos) y es fácilmente adivinable todo el desarrollo de la misma, la frescura que desprende, el talento y la visión de Dolera la hacen una cinta muy destacable.

    {xtypo_rounded4}España, 2015 (81′)
    Escrita y dirigida: Leticia Dolera.
    Producción: Axel Kuschevatzky.
    Fotografía: Marc Gómez del Moral.
    Música: Luthea Salom.
    Montaje: David Gallart. 
    Intérpretes: Leticia Dolera (María de las Montañas), Manuel Burque (Borja), Miki Esparbé (Gustavo), Jordi Llodrà (Álex), Alexandra Jiménez (Cristina Pi), Silvia Munt (Bárbara). {/xtypo_rounded4}

    Leticia Dolera habla aquí de la búsqueda de la normalidad por parte de una chica treintañera que, en una entrevista de trabajo se da cuenta de que en su vida no tiene nada de la lista de lo que considera imprescindible para ser una persona normal. Un encuentro fortuito con Borja, un chico incomprendido que también tiene carencias de la lista, les unirá y se ayudarán mutuamente a conseguir todo lo que les falta.

    Dolera ha creado una película fantástica, que puede engañar a primera vista. No es tan cursi como algunos podrían pensar por su aspecto. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que el estilo visual y colorista de Dolera recuerda en ocasiones al cine de Wes Anderson, en otras al Jean-Pierre Jeunet de Amélie, y en muchas ocasiones se notan reminiscencias de la Juno de Jason Reitman (visuales, estilísticas, narrativas e incluso musicales: la banda sonora de Luthea Salom recuerda muchísimo a la de Kimya Dawson). Pero bajo esa búsqueda de la normalidad, lo que en realidad muestra es la celebración de la diferencia, ese canto a esas singularidades que nos hacen únicos.

    Lo peor es que se vea como la comedia ñoña que no es. Debajo de su disfraz colorista y cursi, se esconde una comedia romántica punzante e irónica, que no deja pasar la oportunidad de ser crítica con una sociedad que se esfuerza por separar a aquellos que no se ajustan a la ‘norma’.
    Uno acude con muchas reticencias a ver esta película, pero el gran trabajo de Leticia Dolera, delante (junto a todo su reparto) y detrás de las cámaras, hace que todas esas murallas se caigan ya en la primera secuencia, la de la entrevista de trabajo en la que, salvo que seas una de esas nefastas personas normales, consigue que te identifiques (y hasta te enamores) de ese personaje (que es todo ojos, todo mirada… ¡y qué mirada!).

  • Colección de clichés

    Película Son of a gunSON OF A GUN

    La historia que nos cuenta esta Son of a gun no es nueva. En absoluto. Antes al contrario, está repleta de clichés, de momentos ya vividos, ya vistos. Y eso, por supuesto, no ayuda en absoluto a su director, el novato Julius Avery, a que su película se recuerde. Si algo queda es su buen hacer en la dirección, muy solvente tras la cámara, y capaz de resolver visualmente con bastante calidad algunas situaciones. Pero claro, todo suena, las sorpresas (y mira que se esfuerza) brillan por su ausencia.

    {xtypo_rounded4}Australia, 2014. (108′)
    Dirección: Julius Avery.
    Producción: Timothy White.
    Guión: Julius Avery, John Collee.
    Fotografía: Nigel Bluck.
    Música: Jed Kurzel.
    Montaje: Jack Hutchings.
    Intérpretes: Ewan MacGregor (Brendan Lynch), Brenton Thwaites (JR), Alicia Vikander (Tasha), Matt Nable (Sterlo), Damon Herriman (Wilson), Nash Edgerton (Chris), Jacek Koman (Sam Lennon), Tom Budge (Josh), Eddie Baroo (Merv).{/xtypo_rounded4}

    JR es un joven delincuente que entra en prisión por un delito menor. Pronto se da cuenta de que para sobrevivir allí, un pez tan pequeño como él, necesita protección. La encontrará en Brendan, el más famoso atracador del país, y respetadísimo allí dentro. Pero, por supuesto, a cambio de una contraprestación, la ayuda de JR a la fuga una vez que esté fuera. Después llegará el gran golpe, el amor, los engaños…

    El problema de todo es, como decimos, la falta de sorpresas. A pesar de los múltiples giros de guión (algunos demasiado forzados), todo lo que pasa es más que previsible. La historia carcelaria del joven y novato que es auspiciado por el profesional del robo (por cierto, ¿cómo creerse que deje en manos de un pipiolo sin experiencia aspectos fundamentales del gran golpe?); la trama del atraco en sí y todo lo que sucede a su alrededor; la historia romántica del joven con la única chica de la historia…

    Falta de sorpresas, previsibilidad, a la que hay que sumar que mucho de lo que ocurre no te lo acabas de creer; que a mitad de la cinta, la historia se embarranca y se atasca sin remedio, prestando más atención a chorradas que apenas vienen a cuento.

    Poco añade esta cinta, en resumen. Una historia que ya hemos visto, dirigida con la solvencia suficiente para que no resulte ridícula, pero que no es más que una colección de clichés.

     

  • Sin explicaciones ridículas

    Película It FollowsIT FOLLOWS

    Debo reconocer que nunca he sido muy seguidor del cine de terror. Sobre todo en los últimos veintitantos años. Siempre me ha parecido, quizás equivocadamente, que era un género menor, un género que adolecía de numerosos clichés que se repetían película tras película, lo que hacía que en la mayoría de ocasiones se convirtieran en comedias involuntarias.

    {xtypo_rounded3}Estados Unidos, 2014 (100′)
    Escrita y dirigida: David Robert Mitchell.
    Producción: Rebecca Green, David Kaplan, Erik Rommesmo, Laura D. Smith.
    Fotografía: Mike Gioulakis.
    Música: Disasterpeace.
    Montaje: Julio Perez IV.
    Intérpretes: Maika Monroe (Jay Height), Lili Sepe (Kelly Height), Keir Gilchrist (Paul), Olivia Luccardi (Yara), Daniel Zovatto (Greg Hannigan), Jake Weary (Hugh / Jeff).{/xtypo_rounded3}

    Y ahora llega esta película pequeña, esta It follows (Te sigue) que, a pesar de que supone, en cierto sentido, una regresión a los clásicos de los años setenta (fundamentalmente el Halloween de John Carpenter), intenta igualmente ser distinta a todo lo que se ha hecho hasta ahora. En cierto modo lo consigue. 

    Jay, una chica de 18 años, tiene el primer encuentro sexual con su novio en la parte trasera de un coche. Justo después, la situación se pone algo tensa cuando él hace que ella se desmaye. Al despertar, le explica que lo hizo para ahuyentar a unos espíritus que lo acosan y que a partir de ese momento será ella quien sufra las consecuencias de ese acoso, encontrándose desde entonces sumergida en visiones y pesadillas.
    La película, que pasó por los festivales de Cannes, Sitges y Gijón, recogiendo numerosos elogios, comienza con una escena de innegable fuerza visual. Hacia el final se pierde un poco, pero lo que no pierde es esa elegancia visual y esa modestia, ese ritmo sostenido, antes al contrario, mantiene el desasosiego, una tensión y una atmósfera oprimente en todo momento, sin necesidad de recurrir al común error del género: las subidas de volumen, la música que golpea.

    Eso es una de sus puntos fuertes, aunque no el único. La otra ventaja es que en esta pesadilla inquietante, el terror es abstracto, no se escuda en explicaciones absurdas que echan por tierra todo posible terror recreado anteriormente. Aquí, lo desconocido es lo desconocido. Y ese punto de inteligencia es lo que hace que esta It follows, pese a esos leves bajones mencionados, sea lo que la convierte en una de las más sorprendentes cintas de terror (verdadero) desde hace años.

  • Ozon se estrella

    Película 'Una nueva amiga'UNA NUEVA AMIGA

    Laura y Claire son amigas íntimas desde la infancia. Las dos se casan, una tiene un hijo y enferma gravemente. En su lecho de muerte le pide a la otra que cuide de su bebé y de su marido. Cuando Laura ya no está y Claire ha logrado superar un poco su dolor, acude a visitarlos, pero se encuentra con una inesperada sorpresa, a David, el marido, convertido en Virginia, la mujer rubia que, en el fondo, siempre ha querido ser.

    El prolífico director francés François Ozon estrena, capaz de regalarnos grandes maravillas (En la casa, El tiempo que queda, Amantes criminales…), o películas de calidad más que aceptable (Joven y bonita, Gotas de agua sobre piedras calientes, Mi refugio…), pero también, aunque menos, patinazos difíciles de soportar (8 mujeres) nos deja ahora con esta cinta que uno no sabe como encajar.

    Los primeros diez minutos son fastuosos. En ellos Ozon da muestras de buen narrador y de buen tratamiento de las elipsis, narrando la historia de las dos amigas desde la infancia hasta la desoladora resolución de la muerte de una de ellas, crónica de una amistad en la que subyace una relación lésbica que nunca llega a materializarse. Pero después se hunde irremediablemente y sin solución.

    {xtypo_rounded4}Francia, 2014 (108′)
    Título original: Une nouvelle amie.
    Escrita y dirigida por: François Ozon, basada en la novela de Ruth Rendell.
    Producción: Eric Altmayer, Nicolas Altmayer.
    Fotografía: Pascal Marti.
    Música: Philippe Rombi.
    Montaje: Laure Gardette.
    Intérpretes: Romain Duris (David / Virginia), Anaïs Demoustier (Claire), Raphaël Personnaz (Gilles), Isild Le Besco (Laura), Aurore Clément (Liz), Jean-Claude Bolle.Reddat (Robert), Bruno Pérard (Eva Carlton). {/xtypo_rounded4}

    Es cierto que Ozon está acostumbrado a pasear por el filo de la navaja, a recorrer la delgada línea que separa la provocación (tan habitual en todas sus películas) del peor de los ridículos. Pero normalmente no llega a caer en él. No es este el caso. Una historia arriesgada como esta, que le venía bien al director, todo hay que decirlo, merecía más. Pero Ozon se equivoca y cae en artificios, en frivolidades innecesarias que casi caricaturizan a sus personajes en vez de darle la carne, la importancia que necesitan.

    Comedia dramática sobre identidades sexuales ocultas, Mi nueva amiga, cinta arriesgada como casi todas las del director, no sabe leer bien las necesidades de la trama, peca en exceso de frívola y cae en el ridículo en muchos momentos, llegando a situaciones de comedia involuntaria. Lo peor que le puede pasar a una película.

    Es como si Ozon se suicidara (un poquito) artísticamente. No parece propio de él este despropósito en el que solo la pareja protagonista salva los muebles, con mucho esfuerzo, eso sí.