Categoría: La película

  • Delirante divertimento

    Película Kingsman: Servicio Secreto

    KINGSMAN: SERVICIO SECRETO

    Matthew Vaughn se ha superado. Si ya en la fantástica Kick-Ass mostraba su mala baba al poner a Hit Girl (una criaja de doce años) a repartir mandobles y amputar miembros a diestro y siniestro, e incluso recibía un disparo en el pecho de parte de su propio padre, sin perder la sonrisa, en esta cinta de espías (que es lo que se supone que es, aunque la realidad es que va mucho más allá) nos presenta una de las escenas más cazurras, salvajes y gamberras que se recuerdan, y que, para más inri (nunca mejor dicho) sucede en una iglesia.

    {xtypo_code}Reino Unido, 2014 (129′)
    Dirección: Matthew Vaughn.
    Producción: Adam Bohling, David Reid, Matthew Vaughn.
    Guión:  Jane Goldman, Matthew Vaughn, basado en el comic de Mark Millar y Dave Gibbons.  
    Fotografía: George Richmond.
    Música: Henry Jackman, Matthew Margeson.
    Montaje: Eddie Hamilton, Jon Harris.
    Intérpretes: Colin Firth (Harry Hart / Galahad), Taron Egerton (Gary ‘Eggsy’ Unwin), Samuel L. Jackson (Valentine), Mark Hamill (Profesor Arnold), Mark Strong (Merlin), Michael Caine (Arthur), Sofia Boutella (Gazelle), Jack Davenport (Lancelot), Sophie Cookson (Roxy), Tom Prior (Hugo), Hanna Alström (Princesa Tilde). {/xtypo_code}

    Basado en los comics de Mark Millar y Dave Gibbons, la película sigue a Eggsy, un adolescente problemático que es captado por una organización secreta para entrar a formar parte de su cuerpo de espías a través de un ultracompetitivo programa de entrenamiento, justo mientras una amenaza global que amenaza con un exterminio comienza a tomar forma.
    ¿Una película de espías más? Sí y no. Cierto que los elementos, los ingredientes, son los habituales en este tipo de historias. Pero el modo en el que Vaughn elabora la trama es fantástico. Y además no es sólo una película pirotécnica. Tiene escenas de lucha (la ya mencionada de la iglesia es la principal y más poderosa, pero no la única), tiene un sinfín de artefactos y cachivaches, tiene agentes secretos y tiene malos muy malos. Pero la historia va más allá, y es que Vaughn no desaprovecha la oportunidad de lanzar una crítica social que puede pasar casi desapercibida oculta tras esa vestimenta de historia de ‘superhéroes’. Por cierto, de vestimenta también va bien servida la cinta.

    Parodia del cine de espías, Kingsman tiene ese toque serio que la hace elevarse por encima de lo que se podía esperar de una película de este tipo. Tiene también mucho de la obra más reciente de Vaughn (de la ya mencionada Kick-Ass, de X-Men: Primera generación). Cuenta con un Colin Firth impecable, puro british, y muy en forma a tenor de lo visto en las escenas de acción, con un Samuel L. Jackson en el papel de malvado (exagerado y divertido, y con un acento que, al menos en la versión doblada, es quizás de lo poco malo de la película), y una ayudante de este que recuerda a aquella Gogo Yubari que se enfrentaba a Uma Thurman en Kill Bill.

    Provocativa al máximo, la película llega al máximo delirio en su segunda mitad. Disfrutable al máximo, repleta de un humor negro que en algunos momentos se acercan al gore. Va mucho más allá de la típica historia de agentes secretos. Sólo deja una duda: ¿qué pensará la princesa sueca de todo esto?.

  • Reparto y todos, o casi, contentos

    Gala de los Oscar 2015

    OSCAR 2014

    El domingo se celebró la 87º edición de los Oscars, una ceremonia en la que no había un claro favorito pero en la que tampoco nos llevamos grandes sorpresas. La gala, que fue presentada por primera vez por Neil Patrick Harris, comenzó con un muy buen nivel y unas altas expectativas, pero fue bajando paulatinamente, llegando a ser aburrida y morosa en muchos momentos. No hubo un ganador claro en una noche en la que el máximo número de premios que acaparó una película fueron cuatro. Tampoco ayudó a agilizar la ceremonia el que muchos de los premios estuvieran más que cantados desde mucho antes de que la gala comenzara. Así ocurrió, por ejemplo, con los cuatro premios de interpretación.

    Julianne Moore se llevó un merecidísimo Oscar a la mejor actriz por su soberbia interpretación en Siempre Alice. Era su quinta nominación, y fue su primer Oscar. También fue el único premio que se llevó la película. Del mismo modo, el británico Eddie Redmayne ganó el de mejor actor por La teoría del todo, y que también fue el único galardón de la cinta. El caso de los secundarios es distinto: como se esperaba, J.K. Simmons fue el mejor actor de reparto por Whiplash, la sorpresa estuvo en que la cinta se llevó otros dos Oscars más (montaje y mezclas de sonido), convirtiéndola en una de las ganadoras morales de la noche. Y Patricia Arquette se alzó con el de actriz de reparto, el único premio que se llevó Boyhood, la cinta que partía como favorita y que fue la gran derrotada de la noche.

    A pesar de que, en realidad, los premios estuvieron bastante repartidos, se puede considerar como ganadora a la magnífica, soberbia, maravillosa Birdman, que se llevó cuatro Oscars, todos ellos de los considerados premios gordos: mejor fotografía (Emanuel Lubezki ), mejor guión original, mejor director y mejor película del año; premios que hicieron subir tres veces al escenario a Alejandro G. Iñárritu y sirvieron para elevar aún más el ego del director. Otros cuatro se llevó El gran hotel Budapest, pero en este caso de los ‘menores’, pero indispensables para que la cinta logre llegar a las altas cotas que ha llegado: diseño de producción, banda sonora, vestuario y maquillaje y peluquería.

    El resto de premios se repartió entre otras tantas cintas: el de mejor guión adaptado fue a manos de Descifrando Enigma (contra todas las críticas por la ausencia de acercamiento a lo que ocurrió en realidad); la mejor canción fue Glory, de la película Selma (que posiblemente debería haber tenido alguna nominación más); El francotirador, el último trabajo de Clint Eastwood, se alzó con el Oscar a los mejores efectos de sonido; los mejores efectos visuales fueron para Interstellar; ante la (inexplicable) ausencia entre las candidatas de La Lego Película, el Oscar a la mejor cinta de animación fue a manos de Big Hero 6; Por último, la polaca Ida se llevó a casa el premio a la mejor película de habla no inglesa, la primera vez que una cinta de ese país se alzaba con el premio.

  • Reset

    Película 'No confíes en nadie'

    NO CONFIES EN NADIE

    Christine es una mujer de cuarenta y tantos que, por un accidente sufrido a los veinticinco, es incapaz de retener los recuerdos más de un día y despierta cada mañana creyendo seguir soltera, con veinte años menos y con todas las decisiones importantes de su vida aún por tomar.

    {xtypo_code}Reino Unido-Francia-Suecia, 2014, (92′)
    Título original: Before I go to sleep.
    Escrita y dirigida:  Rowan Joffe, basado en la novela de S.J. Watson.
    Producción:  Liza Marshall, Mark Gill, Matt O’Toole.
    Fotografía:  Ben Davis. .
    Música: Edward Shearmur.
    Montaje: Melanie Ann Oliver.
    Intérpretes: Nicole Kidman (Christine), Colin Firth (Ben), Mark Strong (Dr. Nasch), Anne-Marie Duff (Claire), Adam Levy (Ben), Dean-Charles Chapman (Adam).{/xtypo_code}

    ¿A que suena a ya visto? Lo cierto es que planteado así, esta No confíes en nadie (una vez más, el título español desvela más de lo que debería, alejándose del original Antes de irme a dormir) recuerda mucho a 50 primeras citas, aquella comedia simpática que enfrentaba a Adam Sandler y Drew Barrymore y en la que a ella le pasaba exactamente lo mismo. La diferencia es que aquí, el hijo de Roland Joffé (el de La misión), basándose en la novela de S.J. Watson se adentra en el oscuro terreno del thriller, y juega con la ocultación, con las mentiras o las medias verdades.

    La historia se sustenta en un triángulo: la propia Christine (la base, es a través de sus ojos como descubrimos lo que pasa, vivimos sus temores y sus sospechas); Ben, su marido, que cada mañana tiene que luchar para convencerla de que tienen una vida y una historia en común, de que no es ningún extraño; y un doctor que cada mañana, siempre después de que Ben se marche, la llama para recordarle que en su armario guarda (esconde) una cámara en la que ella misma está grabando una especie de diario que le ayuda en este autodescubrimiento cotidiano. Los dos personajes masculinos no entran en contacto entre sí, lo que hace que el ‘enfrentamiento’ de verdades que cada uno presenta lleve a Christine a una continua duda, a una sospecha permanente. Y nosotros con ella.

    Como idea no está mal. El problema es que en la mayoría de situaciones los intérpretes (a pesar de que son tres estrellas que han demostrado solvencia en numerosas ocasiones) parecen más bien deambular por la escena, sin saber muy bien qué deben hacer. A ello tenemos que añadir que a medida que la trama se enreda y, sobre todo, cuando empieza a desenmarañarse, comienzan a aparecer huecos en la historia, agujeros enormes que la llenan de una inconsistencia y una carencia de la lógica más elemental.

    Al final (forzadísimo, por cierto) hay que creer o desistir. Si no, nos perdemos por el mismo sumidero por el que se ha ido la película.

     

  • Ínfulas

    Imagen de la película Foxcatcher

    FOXCATCHER

    Una de las curiosidades que podemos encontrar este año entre las nominaciones a los Oscar la protagoniza esta Foxcatcher. Sobre todo si la confrontamos con otra de las candidatas, Selma. El tema es que esta cinta de la que hablamos hoy cuenta con cinco opciones a estatuilla, la mayoría de ellas de los considerados premios gordos (guión original, actor, actor de reparto y director), y sin embargo no opta al de mejor película. Con Selma pasa lo contrario, sólo dos nominaciones, mejor película y mejor canción. Y uno se pregunta cómo puede ser esto posible.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (129′)
    Dirección: Bennett Miller.
    Producción: Anthony Bregman, Megan Ellison, John Kilik, Bennett Miller.
    Guión:   E. Max Frye, Dan Futterman. Fotografía: Greig Fraser.  
    Música: Rob Simonsen.
    Montaje:  Jay Cassidy, Stuart Levy, Conor O’Neil.
    Intérpretes: Steve Carell (John du Pont), Channing Tatum (Mark Schultz), Mark Ruffalo (Dave Schultz), Sienna Miller (Nancy Schultz), Vanessa Redgrave (Jean du Pont), Anthony Michael Hall (Jack), Guy Boyd (Henry Beck), Brett Rice (Fred Cole). {/xtypo_code}

    Tenemos que tener en cuenta que una gran producción no implica que la película vaya a ser buena, o mejor dicho, que vaya a funcionar (me refiero a como producto, no hablo de resultados de taquilla). Tampoco, por supuesto (aunque aún haya quien lo piense), que una cinta esté basada en hechos reales, no implica que vaya a tener el más mínimo interés. Y un poco de todo esto es lo que tenemos aquí, en esta Foxcatcher. Ello sin contar con que, en realidad, tampoco es que nos esté ofreciendo nada que no hayamos visto ya.

    Basada en hechos reales, como decía, la nueva película de Bennett Miller, se centra en el campeón olímpico de lucha Mark Schultz, oro en Los Ángeles 1984, que recibe la llamada del millonario John du Pont, un personaje con ínfulas, que le ofrece la posibilidad de trasladarse a su mansión para preparar el cercano mundial y los próximos juegos en sus impresionantes instalaciones. Y él, deseoso de escapar de la sombra de su hermano mayor, también campeón, acepta.

    Lo mejor del filme son sus personajes y sus interpretaciones. Sorprende Steve Carell, con un brutal cambio de registro, con un personaje hierático e inexpresivo, muy frío, un hombre que lo tiene todo pero que vive a la sombra de una madre castradora, y que busca algo de reconocimiento. También Channing Tatum, con pinta de huérfano abandonado. Son dos personajes extraños, con los que cuesta entablar cierta conexión. En cambio, Mark Ruffalo, también brillante, es el único con el que el espectador se podrá identificar, el único normal entre tanta extrañeza.

    Miller ha realizado un buen trabajo de dirección, mostrando unas atmósferas turbias y unos personajes necesitados. El problema es que no se sabe lo que quiere contar en realidad, a dónde quiere llegar. Porque, no nos engañemos, no es más que una anécdota, una historia pequeña rodada con ínfulas de gran drama, con una pomposidad desmesurada. Como si del mismo John du Pont se tratara, alguien que se tiene por un semidios, y que ha olvidado que no es más que un mísero grano de arena en la playa.

     

  • Periodismo basura

    Película Nightcrawler

    NIGHTCRAWLER

    El debut en la dirección de Dan Gilroy (guionista de El legado de Bourne, entre otras) es una cinta de una fuerza innegable. Sátira contra el periodismo más sensacionalista, en la línea de clásicos como Network, Nightcrawler nos presenta a un personaje salvaje y sin escrúpulos que Jake Gyllenhaal borda con maestría, con una interpretación sorprendente.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (117′)
    Escrita y dirigida: Dan Gilroy.
    Producción: Jennifer Fox, Tony Gilroy, Jake Gyllenhaal, David Lancaster, Michel Litvak.
    Fotografía: Robert Elswit.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: John Gilroy.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Louis Bloom), Rene Russo (Nina Romina), Riz Ahmed (Rick), Bill Paxton (Joe Loder), Kevin Rahm (Frank Kruse), Ann Cusack (Linda), Eric Lange (Cámara Ace Video), Michael Hyatt (Detective Frontieri). {/xtypo_code}

    Louis Bloom es un ladronzuelo que descubre por casualidad que puede ganarse un buen dinero grabando los accidentes y atracos, cuanta más sangre haya mejor, y vendiéndola a las cadenas televisivas. Así que se hace con una cámara y un intercomunicador de la policía (ay, Estados Unidos, ese país en el que se puede comprar todo lo que quieras…) para recorrer las calles nocturnas de Los Ángeles recogiendo todos los graves incidentes que puede.

    Lo que el protagonista graba es carnaza, lo que vende es morbo, que es lo que las cadenas buscan y lo que los espectadores esperan. Esta es la crítica contra los media y contra el mismo público que plantea la cinta. Se sirve de un personaje sin escrúpulos y sin moral, un ser que se tiene a sí mismo en muy alta estima, un trepa, un intruso, con el que Jake Gyllenhaal ha creado la mejor interpretación de su carrera, a pesar de que en determinados momentos, el personaje roza la caricatura.

    La cinta ha recibido numerosos halagos allá donde se ha proyectado. Aunque personalmente, no es hasta la mitad de la película cuando la historia logra engancharme. Su primera parte se me hace algo aburrida, sin llegar a conectar ni con el personaje (por supuesto, habría que estar ‘un poco’ enfermo), ni con la historia.

    La crítica a una sociedad morbosa, a unos medios que explotan las miserias de la sociedad comprando y vendiendo carnaza, comerciando con las desgracias ajenas, no es nuevo. La película es oscura, aunque a veces se acerca a esa línea pseudo-cómica que no pretende tocar, y otras es ciertamente previsible. Sin duda es el personaje Gyllenhaal el que mantiene el alto nivel de la cinta, un personaje que a veces recuerda al mítico Travis Bickle de Taxi driver, en su distorsión de la realidad, de la imagen propia dentro de ella, aunque en el fondo lo que aquí interese sea otra cosa,pero poco más.

    Estados Unidos, 2014 (117′)
    Escrita y dirigida: Dan Gilroy.
    Producción: Jennifer Fox, Tony Gilroy, Jake Gyllenhaal, David Lancaster, Michel Litvak.
    Fotografía: Robert Elswit.
    Música: James Newton Howard.
    Montaje: John Gilroy.
    Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Louis Bloom), Rene Russo (Nina Romina), Riz Ahmed (Rick), Bill Paxton (Joe Loder), Kevin Rahm (Frank Kruse), Ann Cusack (Linda), Eric Lange (Cámara Ace Video), Michael Hyatt (Detective Frontieri).
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  • Los Grimm en el bosque

    Película Into the woods

    INTO THE WOODS

    Cinco años después de la floja Nine, y doce después de la mucho más notable Chicago, Rob Marshall vuelve al musical. En este caso adaptando este Into the woods, que se estrenó en Broadway en 1987, incluso llegó a ganar algún premio Tony (pero como aquella temporada competía con El fantasma de la ópera de Lloyd Weber, pues pasó casi desapercibido entre los grandes), y que mezcla (a veces con unos hilos demasiado finos) cuatro cuentos clásicos de los hermanos Grimm.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (125′)
    Dirección: Rob Marshall.
    Producción: John DeLuca, Rob Marshall, Callum MacDougall, Marc Platt.
    Guión:  James Lapine, basado en el musical de James Lapine y Stephen Sondheim.  
    Fotografía: Dion Beebe.
    Música:  Stephen Sondheim.
    Montaje: Wyatt Smith.
    Intérpretes: Meryl Streep (Bruja), Emily Blunt (Mujer del panadero), James Corden (Panadero), Anna Kendrick (Cenicienta), Chris Pine (Príncipe de Cenicienta), Tracey Ullman (Madre de Jack), Chrsitine Baranski (Madrastra de Cenicienta), Johnny Depp (Sr. Lobo), Lilla Crawford (Caperucita Roja), Daniel Huttlestone (Jack), Billy Magnussen (Príncipe de Rapunzel), Mackenzie Mauzy (Rapunzel), Tammy Blanchard (Florinda), Lucy Punch (Lucinda). {/xtypo_code}

    Una vaca blanca, una capucha roja, un mechón de pelo rubio y un zapato dorado son los ingredientes que una bruja les pide a una modesta pareja de panaderos para romper una maldición que pesa sobre su casa. Y es la excusa que sirve para unir los cuatro cuentos: Cenicienta, Rapunzel, Caperucita Roja y Jack y las habichuelas mágicas. Además de que toda la acción tiene lugar en el mismo bosque, que sirve también como enlace y lugar en el que se cruzan todos los personajes.

    Into the woods no es un musical de esos en los que de vez en cuando los personajes cantan. Al contrario, es de esos en los que, de vez en cuando, hablan. La música ocupa la inmensa mayoría del metraje. Lo cual, en este ejemplo concreto, se plantea como excesivo. Aparte de que ni las melodías ni las letras resultan destacables.

    El papel de bruja le ha servido a Meryl Streep para lograr su decimonovena candidatura a los Oscar. En mi humilde opinión, no es la mejor del quinteto de nominadas (este año quiero decir), y si lo gana será solo por ser quien es.
    A su favor unos personajes que muestran un buen nivel, aunque este no es tampoco demasiado alto. Quizás Emma Blunt destaque por encima del resto, pero no es su mejor papel. Un arranque con fuerza, que se mantiene durante su primera mitad. En su contra, la segunda mitad de la cinta, donde la trama se embarulla y todo parece mucho más forzado y deslavazado.

    Tampoco ayuda el que sea la todopoderosa Disney la que se encuentra detrás de la producción. Su interés en que llegue al mayor número de espectadores, hace que rebaje en exceso el nivel de negrura que la historia tiene (los Grimm eran muy oscuros para escribir historias ‘infantiles’) Es cierto que algo de oscuridad sí que hay (el príncipe azul es adúltero, por poner sólo un ejemplo), pero se suavizan y se dulcifican otros muchos momentos, haciendo que la película patine y que no sea (ni mucho menos) uno de los mejores trabajos de ninguno de sus creadores y participantes.

  • La lucha contra el olvido

    Película Siempre Alice

    SIEMPRE ALICE

    Aunque no sea del todo cierto, consideremos por un momento que el Oscar señala a los mejores intérpretes. De modo objetivo. Pues bien, hay actrices y actores que, contra toda lógica, jamás lo han recibido. A pesar de merecerlo en más de una ocasión. Una de ellas es Julianne Moore. Ha estado nominada en cuatro ocasiones. Incluso ha sido injusta e inexplicablemente ninguneada en alguna otra (ni siquiera estuvo nominada por su papel secundario en Magnolia, en un año en el que se lo llevó Angelina Jolie por Inocencia interrumpida). Este año, por fin, todo apunta a que estos olvidos serán resarcidos y Julianne será la merecida ganadora del Oscar por su excelso, soberbio, magnífico trabajo en ésta, no tan sublime, Siempre Alice.

    {xtypo_code}Estados Unidos-Francia, 2014 (101′)
    Escrita y dirigida: Richard Glatzer y Wash Westmorelad, basada en la novela de Lisa Genova.
    Producción: James Brown, Pamela Koffler, Lex Lutzus.
    Fotografía: Denis Lenoir.
    Música: Ilan Eshkeri.
    Montaje: Nicolas Chaudeurge.
    Intérpretes: Julianne Moore (Alice Howland), Alec Baldwin (John Howland), Kristen Stewart (Lydia Howland), Kate Bosworth (Anna Howland-Jones), Hunter Parrish (Tom Howland), Seth Gillian (Frederic Johnson), Stephen Kunken (Dr. Benjamin). {/xtypo_code}

    El dúo de directores, por cierto, uno de ellos enfermo de ELA, se basan en la novela de Lisa Genova para mostrar la dureza de una enfermedad y cómo se ceba en una persona. Alice Howland, una profesora universitaria empieza a tener pequeños lapsus mentales a los que no da importancia, hasta que descubre que tiene alzheimer. Entonces deberá empezar a luchar por no perder sus recuerdos, por no perder su propio ser. Aunque ya sabe que es una batalla perdida de antemano.

    Es inevitable, al ver la película, recordar otras dos cintas recientes que tratan el tema. Me refiero a Amor, de Michael Haneke, y a Lejos de ella, de Sarah Polley. Las diferencias entre éstas y Siempre Alice son visibles y evidentes. Glatzer y Westmoreland se centran más en el melodrama, a veces caen casi de lleno en él, en el peor de los sentidos. Utilizan la música del peor modo posible, para resaltar en exceso los momentos más delicados, en vez de dejarlo a la fuerza de los hechos (que de por sí son muy duros). Lo cual llega a ser hasta contraproducente. Por suerte, cuentan con Julianne Moore, a la que ceden todo el protagonismo. Es a ella a la que la película le debe todo. A sus gestos, a sus miradas, a su presencia.  

    Pero no sería justo olvidar a otra de las protagonistas. Que Julianne Moore esté bien en un papel no es una sorpresa. Para nada. Lo que sí lo es, es que Kristen Stewart (a la que hasta ahora no la habíamos visto en una sola interpretación notable) lo esté. Es la primera vez que me creo a esta chica en uno de sus papeles. Y me alegro, ya que en el futuro habrá que verla con otros ojos.

     

  • Keaton borda el papel de su vida

    Película Birdman

    BIRDMAN (O LA INESPERADA VIRTUD DE LA IGNORANCIA)

    El pasado domingo se llevó a casa dos Globos de Oro (aunque la sorpresa estuvo en que no se llevó el de mejor película musical o comedia cuando todo el mundo apuntaba a ello), y mañana jueves se hará oficial que es una de las más firmes candidatas (junto a Boyhood) para arrasar en los Oscar de este año. Y no es para menos. Birdman es una de las mejores películas del año. Para mí, muy superior a la cinta de Linklater (cuyo único mérito, que no es poco, es haber sido grabada a lo largo de doce años).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2014 (119′)
    Dirección: Alejandro González Iñárritu.
    Producción: John Lesher, Arnon Milchan, James W. Skotchdopole.
    Guión:  Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo.  
    Fotografía: Emmanuel Lubezki.
    Música: Antonio Sánchez.
    Montaje: Douglas Crise, Stephen Mirrione.
    Intérpretes: Michael Keaton (Riggan), Emma Stone (Sam), Zach Galafianakis (Jake), Naomi Watts (Lesley), Jeremy Shamos (Ralph), Andrea Riseborough (Laura), Edward Norton (Mike), Amy Ryan (Sylvia), Lindsay Duncan (Tabitha) . {/xtypo_code}

    En esta Birdman, Alejandro G. Iñárritu nos muestra un cambio radical de estilo. Sigue siendo un cine de gran poder visual, mayor incluso que en su cine anterior (Amores perros, 21 gramos, Babel…) pero por primera vez se adentra (relativamente) en la comedia. Y digo relativamente porque en el fondo de esta joya subyace un tono oscuro, un personaje que sufre por un pasado que no puede dejar atrás.

    Riggan es un actor que tuvo gran éxito en el pasado interpretando a un popular superhéroe. Pero ahora, caído en desgracia, prepara su regreso con una obra de teatro, con la intención de demostrar que puede ser un actor serio. A pesar de que todo parece ir torciéndose a medida que la noche del estreno se acerca, mientras Riggan se enfrenta a una lucha interior con su poderoso pasado.

    La gracia de la historia (una de ellas) es que Michael Keaton, que regresa a la primera línea con el que es el mejor papel de su carrera, es el adecuado para este papel. Él mismo fue un superhéroe (protagonizó las dos Batman que hizo Tim Burton, y se rodaron en los mismos años en los que supuestamente se hicieron las cintas de Riggan) y ahora lucha por recuperar el prestigio de un actor serio.

    Iñárritu (quizás celoso por el virtuosismo visual de su paisano Cuarón en Gravity) plantea aquí un portentoso trabajo, un prodigio visual y crea Birdman bajo la forma de falso plano secuencia. Escenas cuidadas hasta el más mínimo detalle, todo en esta Birdman impresiona. Desde el fastuoso aparataje visual, a la banda sonora dominada por la percusión. Desde la fotografía, hasta ese montaje (que lo hay) que simula que no hay cortes. Desde ese juego entre ficción y realidad, pasando del escenario teatral en el que ensayan o actúan a las bambalinas o las calles de una ciudad que bulle, a las soberbias interpretaciones de todo el equipo actoral. Michael Keaton se plantea como claro ganador del Oscar por su soberbio, magnífico, impresionante trabajo, y el resto del reparto (Edward Norton, Naomi Watts, una inmensa Emma Stone…) no le va a la zaga.

    Película imprescindible, de esas que cuando termina, estás deseando ver otra vez.

     

  • El hombre que cambió la Historia

    Película Descifrando Enigmas

    DESCIFRANDO ENIGMA

    Debo reconocer que nada más ver los primeros segundos de esta Descifrando Enigma (The imitation game, otro de esas traducciones de títulos originales inexplicables que nos ‘regalan’ en este país) me eché a temblar. Esperaba mucho de esta película, pero al ver (algo que desconocía) que detrás estaban los hermanos Weinstein temí que estuviéramos ante una cinta extremadamente comercial, repleta de clichés, construida para ser un éxito, pero carente de vida, de emoción, de pellizco.

    {xtypo_code}Reino Unido, 2014 (114′)
    Título original: The imitation game.
    Dirección: Morten Tyldum.
    Producción: Nora Grossman, Ido Ostrowsky, Teddy Schwarzman.
    Guión:  Graham Moore, basado en el libro de Andrew Hodges.  
    Fotografía: Oscar Faura.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje:  William Goldenberg.
    Intérpretes: Benedict Cumberbatch (Alan Turing), Keira Knightley (Joan Clarke), Matthew Goode (Hugh Alexander), Rory Kinnear (Detective Robert Nock), Allen Leech (John Cairncross), Matthew Beard (Peter Hilton), Charles Dance (Comandante Denniston), Mark Strong (Stewart Menzies), James Northcote (Jack Good). {/xtypo_code}

    Lo cierto es que, analizada con frialdad, un poco de ello sí que hay. Pero el trabajo de todo el equipo (desde la dirección, a la banda sonora; desde la puesta en escena hasta las interpretaciones) construyen una cinta bastante potente, que estará en los Globos de Oro con serias posibilidades de llevarse premios (tiene cinco nominaciones, sólo por detrás de las siete de Birdman).

    La historia no es para menos. Aunque basada en un libro, los hechos que se narran ocurrieron realmente, y cuentan la vida de un hombre grande, que como los grandes de verdad, no fueron reconocidos hasta mucho después de su muerte. Alan Turing, matemático, científico, pensador, y precursor de la informática, fue un hombre poseedor de un cerebro privilegiado que lideró el equipo que consiguió descifrar Enigma, el sistema de encriptado indestructible del ejército nazi, y con ello consiguió que la guerra cambiara de color, pero que después de todo fue perseguido por su propio gobierno por su condición sexual, suicidándose muy joven y siendo indultado póstumamente, en el 2013.

    Parece que este año los grandes papeles masculinos (los que optarán a Oscar) se han centrado en las grandes mentes británicas. Ya hemos hablado aquí en las últimas semanas del pintor Turner y del físico Hawking, y tanto Timothy Spall como Eddie Redmayne estarán entre los nominados. Y por supuesto el magnífico trabajo de Benedict Cumberbatch en esta Descifrando Enigma les acompañará. Él es el gran responsable de que esta película sea lo que es.

    Ayuda mucho el modo en que está construida la historia, mezclando tres tiempos distintos, en los que los datos se nos van dando poco a poco (por cierto, es una lástima que no aparezca más el joven Turing) y en los que la tensión va creciendo. Todos los intérpretes podrían ser reseñables (desde Mark Strong a Kiera Knightley). A pesar de que hay tópicos, de que en realidad no hay grandes sorpresas (no sólo porque ya conozcamos los hechos, sino porque sigue las leyes de los éxitos de los Weinstein, que de esto saben un rato).

     

  • Redmayne apunta al Oscar

    Película La teoría del todo

    LA TEORÍA DEL TODO

    Si alguien quiere adentrarse en La teoría del todo esperando encontrar una sesuda historia sobre cómo una de las mentes más privilegiadas de la historia de la humanidad llegó a elaborar las ideas que le hicieron famoso en el mundo entero, se va a llevar una gran sorpresa.

    {xtypo_code}Reino Unido, 2014. (123′)
    Título original: The Theory of Everything.
    Dirección: James Marsh.
    Producción: Tim Bevan, Lisa Bruce, Eric Fellner, Anthony McCarten.
    Guión:  Anthony McCarten, basado en el libro de Jane Hawking.  
    Fotografía: Benoit Delhomme.
    Música: Johan Johansson.
    Montaje:  Jinx Godffrey.
    Intérpretes: Eddie Redmayne (Stephen Hawking), Felicity Jones (Jane Hawking), Harry Lloyd (Brian), Alice Orr-Ewing (Diana King), David Thewlis (Dennis Sciama), Thomas Morrison (Carter), Emily Watson (Beryl Wilde), Guy Oliver-Watts (George Wilde), Michael Marcus (Ellis), Gruffud Glyn (Rees), Maxine Peake (Elaine Mason). {/xtypo_code}

    Esta película sobre la vida de Stephen Hawking (ignoro si antes se había hecho alguna otra, más allá del consabido telefilme que casi seguro alguien ha hecho ya) se centra en la relación sentimental con su primera mujer, de cómo se conocieron, de cómo convivieron durante casi veinticinco años, desde que le fue diagnosticada su enfermedad y mientras ésta se desarrolló por completo, postrándole en una silla de ruedas, dejando su trabajo científico casi como mero acompañante, como una comparsa, como un relleno.

    Tan absurdo sería negar que la película tiene altas dosis de calidad, como que en determinados momentos se adentra demasiado en el melodrama, llegando a rozar la lágrima fácil (aunque no llega a caer en ella). El resultado final es una buena película que puede convertirse en la tapada de los premios de esta temporada, en esa película que llega de tapadillo, sin  hacer excesivo ruido, y que finalmente consigue los galardones más preciados. De momento, ya opta a cuatro Globos de Oro incluyendo el de mejor película dramática. Aunque el punto fuerte (suena ya a Oscar) es el soberbio trabajo de Eddie Redmayne, que sabe meterse tan bien en la piel del famoso científico, que al mismísimo Hawking (dicen) se le escapó alguna lágrima en el pase privado de la película que le ofrecieron hace meses.

    Si la historia deja huella es gracias al trabajo de la pareja protagonista (Felicity Jones realiza un trabajo magnífico, pero Eddie Redmayne destaca), no por lo que cuenta que, en el fondo no deja de ser un drama romántico con elementos que ya hemos visto en multitud de cintas. Lo que verdaderamente podría ser importante en esta historia, conocer cómo funciona la mente privilegiada de Hawking, no llega a funcionar del todo.