Categoría: Cartas a la redacción

  • Andalucía entre la leyenda y la historia

    Hace pocos días, tuve la oportunidad de asistir al estreno del nuevo espectáculo de Salvador Távora y su grupo La Cuadra de Sevilla, en el marco incomparable de su propio teatro de Hytasa, lo de incomparable es literal, no por las condiciones de la sede, que simplemente es una nave industrial, sino, por lo sencillo, íntimo y directo que resultan en ese espacio escénico las actuaciones. Todo el mundo conoce a Távora, si todavía después de veinticuatro obras de creación propia representadas y casi cuarenta años llevando la cultura Andaluza por España y por medio mundo, aún no lo conoce, debería hacerlo urgentemente.

    Esta nueva creación, va en la misma línea que todos sus trabajos anteriores, su patrón básico es como siempre: Andalucía, flamenco, sentimiento, simbología y emoción. Él, es un maestro conjugando estos conceptos con el teatro, ello, da como resultado el estilo Tavoriano. Pero no queda solo ahí, su labor como creador, Salvador va más allá, no cae en el folclorismo  típico con el que con demasiada frecuencia se arropa el flamenco de ahora y siempre, se atreve a innovar, es lo suficientemente artista para crear formas estéticas con los elementos escénicos más sencillos: luz, sombras, silencios y participación creativa del grupo interpretativo, ¡ahí queda eso!

    Este montaje hace un recorrido por Andalucía desde los Tartesios hasta nuestros días, haciendo especial hincapié en los acontecimientos más importantes del pasado siglo XX. Hay que tenerlos cuadrados ¡que los tiene! hay que tenerlo muy claro ¡que lo tiene! para atreverse con un tema como este en un montaje teatral, con un contexto socio-económico y político-cultural como el que estamos sufriendo. Un contexto, donde la clase política actual no quiere ni oír hablar del pasado  posiblemente para evitar comparaciones, y unos grupos mediáticos al servicio  de las oligarquías económicas e ideológicas que son capaces de crear una estrella televisiva de un personajillo insignificante y hacer de los programas de cotilleo los más seguidos de la parrilla televisiva.

    Cuando el mundo entero no sabe hacia donde ir, cuando estamos sufriendo la mayor crisis económica de los últimos ochenta años, cuando todos miran al nuevo Mesías mundial Barack Obama, esperando de él, un gesto que nos salve de este cataclismo; aparece un señor del Cerro del Águila y con toda sencillez y naturalidad nos dice que nuestro futuro no vendrá de Paris, de China o Washington, el futuro de Andalucía esta simplemente en manos de nosotros, los andaluces.

  • Agradecimiento

    Soy Nieves Cerco Vargas, natural de Huelva, y os quiero contar mi historia. Durante dos años padecí de un herpes en mi ojo izquierdo y se convirtió en úlcera corneal herpética. Estuve durante un año realizándome revisiones.

    El día 18 de marzo de 2009 me ingresaron y operaron de urgencia en el Hospital de Valme debido a una perforación corneal. Perdí la vista, la esperanza… y no quería vivir. Ningún médico confiaba en mi recuperación.

    Pero, estando ingresada en el hospital, a punto de darme el alta médica, de forma fortuita se acercó el doctor Montero Granados y se negó a que me dieran el alta, y solicitó la cornea de un transplante urgente.

    ¡Qué les puedo decir! Siento un enorme agradecimiento y emoción al recordar que este doctor me ha devuelto la vista y la vida. Cuando comprobé que podía ver, mis ojos eran grifos llorando de la misma emoción, en esos momentos el doctor Montero me miraba.

    Por ello he querido contar mi historia, para agradecer públicamente al doctor Montero Granados todo lo que ha hecho por mí, por no rendirse, porque me ha demostrado que es uno de los mejores médicos y que presta mucha atención a sus pacientes. También le doy las gracias al equipo de anestesia que también están muy atentos a sus pacientes.

    Yo, Nieves Cerco Vargas le doy las gracias de rodillas al doctor Montero Granados por devolverme mi vista.

  • Agradecimiento

    Soy Nieves Cerco Vargas, natural de Huelva, y os quiero contar mi historia. Durante dos años padecí de un herpes en mi ojo izquierdo y se convirtió en úlcera corneal herpética. Estuve durante un año realizándome revisiones.

    El día 18 de marzo de 2009 me ingresaron y operaron de urgencia en el Hospital de Valme debido a una perforación corneal. Perdí la vista, la esperanza… y no quería vivir. Ningún médico confiaba en mi recuperación.

    Pero, estando ingresada en el hospital, a punto de darme el alta médica, de forma fortuita se acercó el doctor Montero Granados y se negó a que me dieran el alta, y solicitó la cornea de un transplante urgente.

    ¡Qué les puedo decir! Siento un enorme agradecimiento y emoción al recordar que este doctor me ha devuelto la vista y la vida. Cuando comprobé que podía ver, mis ojos eran grifos llorando de la misma emoción, en esos momentos el doctor Montero me miraba.

    Por ello he querido contar mi historia, para agradecer públicamente al doctor Montero Granados todo lo que ha hecho por mí, por no rendirse, porque me ha demostrado que es uno de los mejores médicos y que presta mucha atención a sus pacientes. También le doy las gracias al equipo de anestesia que también están muy atentos a sus pacientes.

    Yo, Nieves Cerco Vargas le doy las gracias de rodillas al doctor Montero Granados por devolverme mi vista.

  • Direcciones opuestas en Violencia de Genero

    La diferencia, para mis cortas luces, simple y sencilla entre asesinato y homicidio es, solo, la palabra alevosía.

    En los últimos días, me las prometía felices, pues, una comisión parlamentaria estudia mejorar la Ley de,  para en a mi entender mal llamada, Violencia de Género al considerar la embriaguez y drogadicción agravantes específicos y no atenuantes, donde se refugian estos maltratadores y/o asesinos.

    Poco ha durado tal alegría. En estos días un jurado popular (populachero diría yo), en el caso de Nagore Laffage, ha tomado la dirección opuesta y por mayoría absoluta no solo ha admitido la embriaguez como atenuante para considerar, al culpable confeso, homicida y no asesino, sino otros más considerando:

    Arrebato y Obcecación u Obcecación y arrebato, igual me da. Tal cual lo entiendo, un individuo puede en la calle ver a una mujer, en minifalda, con cierto escote o que le mire con cierta provocación, y en un arrebato u obcecación ante la negativa de la mujer de cumplir con sus deseos y ZAS santas pascuas. Homicidio en vez de asesinato, el muerto al hoyo y el vivo… Denigrante.

    Confusión. Al parecer una mujer solo ha de subir al piso de un “amigo” para un  hecho: fornicar o ser fornicada. Una negativa crea confusión y el individuo puede ZAS y misma historia… Deprobable. Pero mi confusión es mayor cuando la mayoría (seis) de los miembros del jurado populachero eran mujeres… Duele. Va a resultar cierto, que la justicia (con minúscula) es tal cual fue definida por un jerezano.

  • Direcciones opuestas en Violencia de Genero

    La diferencia, para mis cortas luces, simple y sencilla entre asesinato y homicidio es, solo, la palabra alevosía.

    En los últimos días, me las prometía felices, pues, una comisión parlamentaria estudia mejorar la Ley de,  para en a mi entender mal llamada, Violencia de Género al considerar la embriaguez y drogadicción agravantes específicos y no atenuantes, donde se refugian estos maltratadores y/o asesinos.

    Poco ha durado tal alegría. En estos días un jurado popular (populachero diría yo), en el caso de Nagore Laffage, ha tomado la dirección opuesta y por mayoría absoluta no solo ha admitido la embriaguez como atenuante para considerar, al culpable confeso, homicida y no asesino, sino otros más considerando:

    Arrebato y Obcecación u Obcecación y arrebato, igual me da. Tal cual lo entiendo, un individuo puede en la calle ver a una mujer, en minifalda, con cierto escote o que le mire con cierta provocación, y en un arrebato u obcecación ante la negativa de la mujer de cumplir con sus deseos y ZAS santas pascuas. Homicidio en vez de asesinato, el muerto al hoyo y el vivo… Denigrante.

    Confusión. Al parecer una mujer solo ha de subir al piso de un “amigo” para un  hecho: fornicar o ser fornicada. Una negativa crea confusión y el individuo puede ZAS y misma historia… Deprobable. Pero mi confusión es mayor cuando la mayoría (seis) de los miembros del jurado populachero eran mujeres… Duele. Va a resultar cierto, que la justicia (con minúscula) es tal cual fue definida por un jerezano.

  • Como el pez del surubí

    Elmiércoles de la pasada semana la Glosa del Surubí del periódico La Semana, escrita por un anónimo columnista que firma con el pseudónimo Surubí Gardom, intentaba ridiculizar nuestra campaña de colocación de banderas verdes y blancas como denuncia de la crisis económica que padece de desigual manera Andalucía.
    Ahí va nuestra respuesta en verso obra de un miembro de la Junta Directiva del Ateneo Andaluz:

    Como el pez del surubí
    que utiliza el camuflaje
    acechando a su presa
    y esperando que esta baje,
    así nos han obsequiado
    desde lo alto de un risco
    en mediática atalaya
    el Surubí de la Glosa
    disparando salvas y trallas
    a un ateneo morisco.

    A este «pez» le ha molestao
    que pidamos a los nazarenos
    que empiecen a manifestar
    con verdes y blancas en los balcones
    que ya hay 15.000 paraos.
    Al tacharnos de iluminaos
    por no querer ser borregos
    de una situación injusta
    de crisis y de pobreza
    nos insulta, mofa y fusta,
    porque no estamos callaos.

    Y si queremos hacer,
    cuando nadie dice ni pío
    y nuestro pío le ha enojao,
    que mire para otro lao,
    más cerquita del poder.
    Y nosotros seguiremos
    defendiendo la cultura,
    y denunciando la pobreza,
    el paro y a los basura.

    Hay balcones adornados,
    con Cristos a 20 euros,
    del Betis o del Sevilla.
    Propuesta de iluminados,
    como hace ya treinta años,
    que la bandera andaluza
    símbolo de rebeldía,
    denuncie la situación
    de pobreza en Andalucía.

  • Como el pez del surubí

    Elmiércoles de la pasada semana la Glosa del Surubí del periódico La Semana, escrita por un anónimo columnista que firma con el pseudónimo Surubí Gardom, intentaba ridiculizar nuestra campaña de colocación de banderas verdes y blancas como denuncia de la crisis económica que padece de desigual manera Andalucía.
    Ahí va nuestra respuesta en verso obra de un miembro de la Junta Directiva del Ateneo Andaluz:

    Como el pez del surubí
    que utiliza el camuflaje
    acechando a su presa
    y esperando que esta baje,
    así nos han obsequiado
    desde lo alto de un risco
    en mediática atalaya
    el Surubí de la Glosa
    disparando salvas y trallas
    a un ateneo morisco.

    A este «pez» le ha molestao
    que pidamos a los nazarenos
    que empiecen a manifestar
    con verdes y blancas en los balcones
    que ya hay 15.000 paraos.
    Al tacharnos de iluminaos
    por no querer ser borregos
    de una situación injusta
    de crisis y de pobreza
    nos insulta, mofa y fusta,
    porque no estamos callaos.

    Y si queremos hacer,
    cuando nadie dice ni pío
    y nuestro pío le ha enojao,
    que mire para otro lao,
    más cerquita del poder.
    Y nosotros seguiremos
    defendiendo la cultura,
    y denunciando la pobreza,
    el paro y a los basura.

    Hay balcones adornados,
    con Cristos a 20 euros,
    del Betis o del Sevilla.
    Propuesta de iluminados,
    como hace ya treinta años,
    que la bandera andaluza
    símbolo de rebeldía,
    denuncie la situación
    de pobreza en Andalucía.

  • Pasionaria en el recuerdo

    Se cumplen en estos días veinte años de la muerte de Dolores Ibárruri “Pasionaria”. Veinte años sin la presencia, sin el aliento de una mujer que hizo de su vida, de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora, bandera a la que se aferraran miles de hombres y mujeres que vieron en ella, no el icono en que quisieron convertirla, sino la encarnación misma de la esperanza.

    “Quise ser religiosa y terminé renunciando a la fe. Quise ser maestra de niños y me convertí en propagandista política.

    Quise ser feliz y la vida me golpeó en lo más íntimo, en lo más entrañable…”.
    Son palabras de Dolores, palabras de una mujer a la que le fue arrebatado lo que más quería, lo único que realmente era suyo: cuatro de sus seis hijos, a los que tuvo que enterrar cuando apenas comenzaban a andar.

    Palabras duras y amargas que tiñeron su vida de negro luto. Sólo en sus adentros.
    Pasionaria fue ejemplo de entereza. Nunca entendió la vida, esa vida que tanto le golpeó, sino como sinónimo de lucha. Y nadie mejor que ella para saber que la lucha la mayoría de las veces, solo terminaba con la muerte.

    Pasionaria esposa. Pasionaria madre. Pasionaria dirigente política…, pero sobre todo, Pasionaria Mujer. Una mujer en un tiempo en el que por el simple hecho de serlo, a lo más que podía aspirar era a “parir, coser y limpiar”.

    Y Pasionaria parió, Pasionaria cosió, Pasionaria limpió. Pero no quiso, no pudo quedarse ahí. Dolores se rebela. Pasionaria lucha, no contra el hombre que pretende someterla por ser mujer, sino contra la sociedad que les embrutece, que les anula como personas, que les oculta el norte.

    Hombre y mujer son compañeros. Juntos han de cavar la trinchera que frene y termine con el verdadero enemigo: La lucha de clases.  Y lo consigue.
    La palabra de Pasionaria se transforma en clamor. Su voz, coreada por cientos de miles de hombres y mujeres que se ven reflejadas en ella, que sienten como ella que otro mundo es posible, se crece, avanza, se extiende…

    “Fui elegida diputada por el pueblo. Mi lugar es pues, junto al pueblo. Trabajando con el pueblo”. Son palabras de Dolores política. Palabras de Pasionaria para quien su acta de diputada pertenece a los hombres y mujeres que la votaron. La herramienta que tienen en sus manos para intentar paliar el hambre y la miseria que azota a la España de los años treinta.

    Dolores, Pasionaria, deja de pertenecerse a si misma. Su voz es la voz de quienes no tienen voz. Sus manos, las manos de quienes aun queriendo usarlas, no pueden hacerlo.

    Dolores, Pasionaria, esa flor del siglo XX, deja de ser mortal. Dolores, Pasionaria, se transforma en Bandera. Nuestra Bandera.

  • Pasionaria en el recuerdo

    Se cumplen en estos días veinte años de la muerte de Dolores Ibárruri “Pasionaria”. Veinte años sin la presencia, sin el aliento de una mujer que hizo de su vida, de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora, bandera a la que se aferraran miles de hombres y mujeres que vieron en ella, no el icono en que quisieron convertirla, sino la encarnación misma de la esperanza.

    “Quise ser religiosa y terminé renunciando a la fe. Quise ser maestra de niños y me convertí en propagandista política.

    Quise ser feliz y la vida me golpeó en lo más íntimo, en lo más entrañable…”.
    Son palabras de Dolores, palabras de una mujer a la que le fue arrebatado lo que más quería, lo único que realmente era suyo: cuatro de sus seis hijos, a los que tuvo que enterrar cuando apenas comenzaban a andar.

    Palabras duras y amargas que tiñeron su vida de negro luto. Sólo en sus adentros.
    Pasionaria fue ejemplo de entereza. Nunca entendió la vida, esa vida que tanto le golpeó, sino como sinónimo de lucha. Y nadie mejor que ella para saber que la lucha la mayoría de las veces, solo terminaba con la muerte.

    Pasionaria esposa. Pasionaria madre. Pasionaria dirigente política…, pero sobre todo, Pasionaria Mujer. Una mujer en un tiempo en el que por el simple hecho de serlo, a lo más que podía aspirar era a “parir, coser y limpiar”.

    Y Pasionaria parió, Pasionaria cosió, Pasionaria limpió. Pero no quiso, no pudo quedarse ahí. Dolores se rebela. Pasionaria lucha, no contra el hombre que pretende someterla por ser mujer, sino contra la sociedad que les embrutece, que les anula como personas, que les oculta el norte.

    Hombre y mujer son compañeros. Juntos han de cavar la trinchera que frene y termine con el verdadero enemigo: La lucha de clases.  Y lo consigue.
    La palabra de Pasionaria se transforma en clamor. Su voz, coreada por cientos de miles de hombres y mujeres que se ven reflejadas en ella, que sienten como ella que otro mundo es posible, se crece, avanza, se extiende…

    “Fui elegida diputada por el pueblo. Mi lugar es pues, junto al pueblo. Trabajando con el pueblo”. Son palabras de Dolores política. Palabras de Pasionaria para quien su acta de diputada pertenece a los hombres y mujeres que la votaron. La herramienta que tienen en sus manos para intentar paliar el hambre y la miseria que azota a la España de los años treinta.

    Dolores, Pasionaria, deja de pertenecerse a si misma. Su voz es la voz de quienes no tienen voz. Sus manos, las manos de quienes aun queriendo usarlas, no pueden hacerlo.

    Dolores, Pasionaria, esa flor del siglo XX, deja de ser mortal. Dolores, Pasionaria, se transforma en Bandera. Nuestra Bandera.

  • Pasionaria en el recuerdo

    Se cumplen en estos días veinte años de la muerte de Dolores Ibárruri “Pasionaria”. Veinte años sin la presencia, sin el aliento de una mujer que hizo de su vida, de la lucha por la emancipación de la clase trabajadora, bandera a la que se aferraran miles de hombres y mujeres que vieron en ella, no el icono en que quisieron convertirla, sino la encarnación misma de la esperanza.

    “Quise ser religiosa y terminé renunciando a la fe. Quise ser maestra de niños y me convertí en propagandista política.

    Quise ser feliz y la vida me golpeó en lo más íntimo, en lo más entrañable…”.
    Son palabras de Dolores, palabras de una mujer a la que le fue arrebatado lo que más quería, lo único que realmente era suyo: cuatro de sus seis hijos, a los que tuvo que enterrar cuando apenas comenzaban a andar.

    Palabras duras y amargas que tiñeron su vida de negro luto. Sólo en sus adentros.
    Pasionaria fue ejemplo de entereza. Nunca entendió la vida, esa vida que tanto le golpeó, sino como sinónimo de lucha. Y nadie mejor que ella para saber que la lucha la mayoría de las veces, solo terminaba con la muerte.

    Pasionaria esposa. Pasionaria madre. Pasionaria dirigente política…, pero sobre todo, Pasionaria Mujer. Una mujer en un tiempo en el que por el simple hecho de serlo, a lo más que podía aspirar era a “parir, coser y limpiar”.

    Y Pasionaria parió, Pasionaria cosió, Pasionaria limpió. Pero no quiso, no pudo quedarse ahí. Dolores se rebela. Pasionaria lucha, no contra el hombre que pretende someterla por ser mujer, sino contra la sociedad que les embrutece, que les anula como personas, que les oculta el norte.

    Hombre y mujer son compañeros. Juntos han de cavar la trinchera que frene y termine con el verdadero enemigo: La lucha de clases.  Y lo consigue.
    La palabra de Pasionaria se transforma en clamor. Su voz, coreada por cientos de miles de hombres y mujeres que se ven reflejadas en ella, que sienten como ella que otro mundo es posible, se crece, avanza, se extiende…

    “Fui elegida diputada por el pueblo. Mi lugar es pues, junto al pueblo. Trabajando con el pueblo”. Son palabras de Dolores política. Palabras de Pasionaria para quien su acta de diputada pertenece a los hombres y mujeres que la votaron. La herramienta que tienen en sus manos para intentar paliar el hambre y la miseria que azota a la España de los años treinta.

    Dolores, Pasionaria, deja de pertenecerse a si misma. Su voz es la voz de quienes no tienen voz. Sus manos, las manos de quienes aun queriendo usarlas, no pueden hacerlo.

    Dolores, Pasionaria, esa flor del siglo XX, deja de ser mortal. Dolores, Pasionaria, se transforma en Bandera. Nuestra Bandera.