Categoría: Cartas a la redacción

  • Cambio de hora y demás salvajadas

    Las cinco de la tarde y veinte minutos y ya está oscureciendo. ¿Quiénes disponen los cambios de hora? ¡Hombres tienen que ser! ¿Qué ventajas tenemos cuando a estas horas ya, las amas de casa no podemos ni arreglar un descosido? Yo, como saben soy mayorcita y mis ojos se resienten, pero más jóvenes tampoco pueden emprender a esta hora temprana un repaso de ropa, leer un libro ni escribir una carta. No llego a comprender eso de que ahorramos energía.

    Cuando salimos de la cocina suele ser sobre esta hora más o menos, y es bueno descansar un poco para la jornada de la tarde-noche. Nos gusta hacer distintas cosas, y no hay razón para tener que encender las luces para todo. Yo al menos me mosqueo muchísimo, porque me gusta leer un rato y relajarme, pues me levanto a las ocho de la mañana. Pero estos cambios nos trastornan de una manera impresionante, creo que hasta los estómagos se alborotan.

    Aunque no nos hace falta el cambio de hora para que nos sintamos mal y molestas. Aquí, desde casa, con solo escuchar y mirar para la plaza del Arenal se te caen los palos del sombrajo. Pronto veremos un bloque de pisos en todo el centro. Eso es lo que deja dinero, y así acabarán con ella. ¡Qué alegría tan grande me da cuando la veo desde mi azotea! Vamos, para chillarle al oído a los que lo han dispuesto. Los invito a casa para que vean la obra de arte.

    Hoy estoy muy triste porque se me ha muerto mi chica y mi Arenal está a punto.

  • Reflexión sobre el programa ‘De ti depende’

    Recientemente he tenido oportunidad de asistir con mi hija a la representación de la obra teatral «Canelo el cagoncete», incluida en el programa del Ayuntamiento «De ti depende», y con todos mis respetos me gustaría expresar mi impresión de que intenta concienciar en una línea equivocada.

    En el fondo se trata de formar ciudadanos responsables en la limpieza de nuestras calles que es algo muy necesario, pero, especialmente porque va dirigido a menores, hay que cuidar mucho la forma y los detalles que para ellos son importantes y directos: en la forma en la que está ideada esta obra se envían mensajes equívocos a los niños, ya que la responsabilidad de la recogida de los excrementos en la calle se le supone al perro protagonista, al cual durante la representación le llegan a propinar golpes por ensuciar en lugar de insistir en la responsabilidad del dueño que lo consiente y que no lo limpia.

    Además da la «casualidad» de que el perro malo y sucio es un chucho marrón con nombre vulgar, pero la otra protagonista buena e higiénica es una perrita de pura raza (dálmata), con nombre fino (Lulú) y estupendo collar dorado. Es una pena que se abunde en este tópico tan injusto para los perros mestizos que en realidad suelen ser más inteligentes y resistentes por haber tenido que sobrevivir casi siempre en la adversidad y el menosprecio.

    Por otro lado, hasta ahora las campañas de protección animal puestas en marcha por nuestro Ayuntamiento  han brillado por su ausencia, limitándose a tratar el tema desde el punto de vista higiénico (como en el cuento «Guay y la caca gamberra»), o desde el punto de vista legal (como la campaña de identificación y de tenencia responsable donde se nos dice que no abandonemos animales en la calle porque producen suciedad y pueden transmitirnos enfermedades), pero no desde la sensibilización en el respeto hacia los animales y la prevención de la crueldad y el abandono.

    No hay que olvidar que en Dos Hermanas se siguen maltratando y abandonando cientos de animales al año, muchos de ellos acaban sus pocos días de vida esperando morir en un contenedor de basura y otros muchos vagando por las carreteras o sacrificados en las instalaciones municipales con el consiguiente coste para las arcas municipales. Los responsables de estas campañas deberían ser conscientes de la gravedad de esta situación y por eso me gustaría que tomaran esta crítica como una reflexión constructiva para orientar sus próximas campañas y aprovecharlas para lanzar un verdadero mensaje de protección animal.

  • Reflexión sobre el programa ‘De ti depende’

    Recientemente he tenido oportunidad de asistir con mi hija a la representación de la obra teatral «Canelo el cagoncete», incluida en el programa del Ayuntamiento «De ti depende», y con todos mis respetos me gustaría expresar mi impresión de que intenta concienciar en una línea equivocada.

    En el fondo se trata de formar ciudadanos responsables en la limpieza de nuestras calles que es algo muy necesario, pero, especialmente porque va dirigido a menores, hay que cuidar mucho la forma y los detalles que para ellos son importantes y directos: en la forma en la que está ideada esta obra se envían mensajes equívocos a los niños, ya que la responsabilidad de la recogida de los excrementos en la calle se le supone al perro protagonista, al cual durante la representación le llegan a propinar golpes por ensuciar en lugar de insistir en la responsabilidad del dueño que lo consiente y que no lo limpia.

    Además da la «casualidad» de que el perro malo y sucio es un chucho marrón con nombre vulgar, pero la otra protagonista buena e higiénica es una perrita de pura raza (dálmata), con nombre fino (Lulú) y estupendo collar dorado. Es una pena que se abunde en este tópico tan injusto para los perros mestizos que en realidad suelen ser más inteligentes y resistentes por haber tenido que sobrevivir casi siempre en la adversidad y el menosprecio.

    Por otro lado, hasta ahora las campañas de protección animal puestas en marcha por nuestro Ayuntamiento  han brillado por su ausencia, limitándose a tratar el tema desde el punto de vista higiénico (como en el cuento «Guay y la caca gamberra»), o desde el punto de vista legal (como la campaña de identificación y de tenencia responsable donde se nos dice que no abandonemos animales en la calle porque producen suciedad y pueden transmitirnos enfermedades), pero no desde la sensibilización en el respeto hacia los animales y la prevención de la crueldad y el abandono.

    No hay que olvidar que en Dos Hermanas se siguen maltratando y abandonando cientos de animales al año, muchos de ellos acaban sus pocos días de vida esperando morir en un contenedor de basura y otros muchos vagando por las carreteras o sacrificados en las instalaciones municipales con el consiguiente coste para las arcas municipales. Los responsables de estas campañas deberían ser conscientes de la gravedad de esta situación y por eso me gustaría que tomaran esta crítica como una reflexión constructiva para orientar sus próximas campañas y aprovecharlas para lanzar un verdadero mensaje de protección animal.

  • Ser solidarios, ser críticos

    En el XII Congreso Estatal del Voluntariado celebrado recientemente, el Presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, Luciano Poyato, inauguró las sesiones con un discurso soberbio. En una de sus afirmaciones más comprometidas, a modo de autocrítica, solicitó al movimiento voluntario “que vuestras acciones vayan más allá de la mera acción cotidiana y puntual y se participe en las políticas públicas, para así luchar decididamente contra las estructuras que perpetúan un sistema injusto”.

    En nombre de toda la Plataforma, exigió a las Autoridades un diálogo directo con las organizaciones para que se les considere “interlocutores sociales de pleno derecho” en lugar de “auxiliares de las políticas públicas”. Pero la clave de todo su discurso quedó resumida en un simple renglón: “Somos solidarios, sí, pero ante todo, somos críticos” en clara alusión a ese tipo de ONG’S con tanta dependencia de las subvenciones públicas. En este sentido afirmó Poyato que “las organizaciones sociales no deben descuidar la reivindicación por la que nacieron, y no perderse en el mecanismo de las subvenciones-proyecto”.

    El Presidente de la Plataforma pidió al voluntariado “que luchéis  para que se os dé un lugar protagonista en el diseño de las políticas públicas, especialmente las más pegadas a vuestro territorio”. Así pues, consideró que el voluntariado no sólo debe realizar un trabajo solidario, sino también ofrecer propuestas y alternativas que vayan destinadas a mejorar las condiciones de vida de vuestros lugares.

    Aunque las Jornadas se desarrollaron en Murcia, en torno al Día Internacional del Voluntariado, bien se podían haber celebrado en alguno de los grandes auditorios que tiene nuestra ciudad, porque el Presidente de la Plataforma Nacional dibujó, a mí entender, un claro diagnóstico de cómo respira su tejido social. Habría que crear un movimiento social ciudadano que renuncie libremente a las ataduras que acarrean las subvenciones, para así poder actuar con total independencia y libertad en los asuntos de nuestros pueblos y ciudades. Hay otras alternativas para conseguir esos fondos que necesitamos. Y es que, hoy por hoy, para revindicar de verdad mejoras en nuestros barrios y más calidad de vida para sus vecinos, hacen falta muy pocos medios; sobre todo cargarse de compromiso, arrojo e imaginación.

  • Ser solidarios, ser críticos

    En el XII Congreso Estatal del Voluntariado celebrado recientemente, el Presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, Luciano Poyato, inauguró las sesiones con un discurso soberbio. En una de sus afirmaciones más comprometidas, a modo de autocrítica, solicitó al movimiento voluntario “que vuestras acciones vayan más allá de la mera acción cotidiana y puntual y se participe en las políticas públicas, para así luchar decididamente contra las estructuras que perpetúan un sistema injusto”.

    En nombre de toda la Plataforma, exigió a las Autoridades un diálogo directo con las organizaciones para que se les considere “interlocutores sociales de pleno derecho” en lugar de “auxiliares de las políticas públicas”. Pero la clave de todo su discurso quedó resumida en un simple renglón: “Somos solidarios, sí, pero ante todo, somos críticos” en clara alusión a ese tipo de ONG’S con tanta dependencia de las subvenciones públicas. En este sentido afirmó Poyato que “las organizaciones sociales no deben descuidar la reivindicación por la que nacieron, y no perderse en el mecanismo de las subvenciones-proyecto”.

    El Presidente de la Plataforma pidió al voluntariado “que luchéis  para que se os dé un lugar protagonista en el diseño de las políticas públicas, especialmente las más pegadas a vuestro territorio”. Así pues, consideró que el voluntariado no sólo debe realizar un trabajo solidario, sino también ofrecer propuestas y alternativas que vayan destinadas a mejorar las condiciones de vida de vuestros lugares.

    Aunque las Jornadas se desarrollaron en Murcia, en torno al Día Internacional del Voluntariado, bien se podían haber celebrado en alguno de los grandes auditorios que tiene nuestra ciudad, porque el Presidente de la Plataforma Nacional dibujó, a mí entender, un claro diagnóstico de cómo respira su tejido social. Habría que crear un movimiento social ciudadano que renuncie libremente a las ataduras que acarrean las subvenciones, para así poder actuar con total independencia y libertad en los asuntos de nuestros pueblos y ciudades. Hay otras alternativas para conseguir esos fondos que necesitamos. Y es que, hoy por hoy, para revindicar de verdad mejoras en nuestros barrios y más calidad de vida para sus vecinos, hacen falta muy pocos medios; sobre todo cargarse de compromiso, arrojo e imaginación.

  • 4 de Diciembre

    Tengo la absoluta convicción de que el 4 de diciembre de 1977 fue la fecha crucial para la consecución de nuestra Autonomía y el verdadero Día de Andalucía. Tras la celebración de las primeras Elecciones Generales, en España se empieza a dibujar el Estado de las Autonomías con dos modelos bien definidos: Las Autonomías Plenas o Históricas del Art. 151 y las Autonomías de un segundo nivel en el techo competencial, del Art. 143.

    El Gobierno de la UCD había decidido que al grupo de las Históricas sólo accedieran Cataluña, País Vasco y Galicia, y que Andalucía no, a pesar de que su Estatuto de Autonomía no había entrado en la tramitación parlamentaria en tiempos de la Segunda República por el estallido de la Guerra Civil de 1936.

    Los partidos políticos andaluces reunidos en la II Asamblea de Torremolinos en octubre de 1977 acordaron instaurar el 4 de diciembre como Día de Andalucía y se convocaron en las “nueve” provincias andaluzas, incluida Cataluña como novena, debido al gran número de emigrantes que allí habían, manifestaciones para exigir la Autonomía Plena. Llegó el 4 de diciembre y las calles se llenaron de banderas blanca y verde y de gritos reivindicativos. Más de un millón y medio de andaluces reclamamos justicia y exigimos que Andalucía fuera considerada Autonomía Histórica.

    Estábamos decididos a que la España que había escuchado el “Ja soc aquí” de Tarradellas sobre la balconada de la Plaza de San Jaime de Barcelona, supiera también que no se permitiría una nueva marginación y que los andaluces firmaban un inquebrantable pacto con Andalucía mediante el cual sería Autonomía de Primera. Y no faltó nada en aquel primer domingo de diciembre considerado por todos como la Fiesta de la Autonomía y de la Identidad Histórica. Y desgraciadamente no faltó ni el dolor: en Málaga asesinaron a José Manuel García Caparrós, un joven de 19 años, militante de CCOO. Cayó herido de muerte por una de las doce balas que, según se cuenta y postulan algunos historiadores, disparó la Policía. Murió, como decía un pasodoble, “portando la bandera de su Andalucía”. Mataron a un hombre, pero le dieron vida a un compromiso. Como consecuencia de ese 4 de diciembre de 1977 y por él, se superaron las dificultades.

    Llegaron muchas trabas, la fundamental, aquella del Referéndum del 28 de Febrero de 1980 donde se obligaba, para conseguir la Autonomía Plena, a que en cada provincia andaluza más del 50% del censo, con fallecidos y abstencionistas incluidos, votara afirmativamente, y se logró en siete, quedando Almería rezagada, y tumbada la aspiración Andaluza. Tras duras negociaciones se consiguió que el Gobierno admitiera el “interés general” que recogía el Art. 144 de la Constitución para que Andalucía accediera directamente a la Autonomía Plena. Sin duda para mí y para otros muchos, existió el 28 de Febrero, actual Día de Andalucía, porque hubo un 4 de diciembre en el que conquistamos el futuro autonómico de Andalucía. Jamás se debió de cambiar de fecha el Día de Andalucía.

  • 4 de Diciembre

    Tengo la absoluta convicción de que el 4 de diciembre de 1977 fue la fecha crucial para la consecución de nuestra Autonomía y el verdadero Día de Andalucía. Tras la celebración de las primeras Elecciones Generales, en España se empieza a dibujar el Estado de las Autonomías con dos modelos bien definidos: Las Autonomías Plenas o Históricas del Art. 151 y las Autonomías de un segundo nivel en el techo competencial, del Art. 143.

    El Gobierno de la UCD había decidido que al grupo de las Históricas sólo accedieran Cataluña, País Vasco y Galicia, y que Andalucía no, a pesar de que su Estatuto de Autonomía no había entrado en la tramitación parlamentaria en tiempos de la Segunda República por el estallido de la Guerra Civil de 1936.

    Los partidos políticos andaluces reunidos en la II Asamblea de Torremolinos en octubre de 1977 acordaron instaurar el 4 de diciembre como Día de Andalucía y se convocaron en las “nueve” provincias andaluzas, incluida Cataluña como novena, debido al gran número de emigrantes que allí habían, manifestaciones para exigir la Autonomía Plena. Llegó el 4 de diciembre y las calles se llenaron de banderas blanca y verde y de gritos reivindicativos. Más de un millón y medio de andaluces reclamamos justicia y exigimos que Andalucía fuera considerada Autonomía Histórica.

    Estábamos decididos a que la España que había escuchado el “Ja soc aquí” de Tarradellas sobre la balconada de la Plaza de San Jaime de Barcelona, supiera también que no se permitiría una nueva marginación y que los andaluces firmaban un inquebrantable pacto con Andalucía mediante el cual sería Autonomía de Primera. Y no faltó nada en aquel primer domingo de diciembre considerado por todos como la Fiesta de la Autonomía y de la Identidad Histórica. Y desgraciadamente no faltó ni el dolor: en Málaga asesinaron a José Manuel García Caparrós, un joven de 19 años, militante de CCOO. Cayó herido de muerte por una de las doce balas que, según se cuenta y postulan algunos historiadores, disparó la Policía. Murió, como decía un pasodoble, “portando la bandera de su Andalucía”. Mataron a un hombre, pero le dieron vida a un compromiso. Como consecuencia de ese 4 de diciembre de 1977 y por él, se superaron las dificultades.

    Llegaron muchas trabas, la fundamental, aquella del Referéndum del 28 de Febrero de 1980 donde se obligaba, para conseguir la Autonomía Plena, a que en cada provincia andaluza más del 50% del censo, con fallecidos y abstencionistas incluidos, votara afirmativamente, y se logró en siete, quedando Almería rezagada, y tumbada la aspiración Andaluza. Tras duras negociaciones se consiguió que el Gobierno admitiera el “interés general” que recogía el Art. 144 de la Constitución para que Andalucía accediera directamente a la Autonomía Plena. Sin duda para mí y para otros muchos, existió el 28 de Febrero, actual Día de Andalucía, porque hubo un 4 de diciembre en el que conquistamos el futuro autonómico de Andalucía. Jamás se debió de cambiar de fecha el Día de Andalucía.

  • Aclaraciones a la Guardia Civil

    Según las últimas informaciones vertidas por fuentes de la Guardia Civil a los medios de comunicación, en relación al incendio en la C/ Montelirio, quiero hacer las siguientes puntualizaciones:

    Que en la madrugada del día 2 de diciembre, fue el Cuerpo de Bomberos de Dos Hermanas, quien extinguió el incendio en el citado domicilio de la barriada de Los Montecillos con una dotación de seis efectivos, dos vehículos autobombas y con la presencia de policía local y 061.

    No más apartado de la realidad cuando reflejan en las notas de prensa “que sofocaron el incendio con dos extintores” cuando la vivienda quedó totalmente calcinada, teniendo que emplear en la extinción y posterior refrigeración del inmueble, gran cantidad de agua.

    Una vez  efectuado el rescate de personas mayores y niños se procedió a la ventilación del edificio con equipos turboventiladores, dada la gran concentración de gases toxicos que existían en el lugar, aconsejando a los vecinos que no pasaran la noche en su interior.

    Desde estas líneas invito a quien corresponda desde la Guardia Civil a una rectificación pública sobre las citadas informaciones, que sean verídicas y se ajusten exhaustivamente a la realidad de los hechos, reconociendo así la labor de los trabajadores de los diferentes organismos públicos que intervinieron en el siniestro.

  • Aclaraciones a la Guardia Civil

    Según las últimas informaciones vertidas por fuentes de la Guardia Civil a los medios de comunicación, en relación al incendio en la C/ Montelirio, quiero hacer las siguientes puntualizaciones:

    Que en la madrugada del día 2 de diciembre, fue el Cuerpo de Bomberos de Dos Hermanas, quien extinguió el incendio en el citado domicilio de la barriada de Los Montecillos con una dotación de seis efectivos, dos vehículos autobombas y con la presencia de policía local y 061.

    No más apartado de la realidad cuando reflejan en las notas de prensa “que sofocaron el incendio con dos extintores” cuando la vivienda quedó totalmente calcinada, teniendo que emplear en la extinción y posterior refrigeración del inmueble, gran cantidad de agua.

    Una vez  efectuado el rescate de personas mayores y niños se procedió a la ventilación del edificio con equipos turboventiladores, dada la gran concentración de gases toxicos que existían en el lugar, aconsejando a los vecinos que no pasaran la noche en su interior.

    Desde estas líneas invito a quien corresponda desde la Guardia Civil a una rectificación pública sobre las citadas informaciones, que sean verídicas y se ajusten exhaustivamente a la realidad de los hechos, reconociendo así la labor de los trabajadores de los diferentes organismos públicos que intervinieron en el siniestro.

  • Andalucía entre la leyenda y la historia

    Hace pocos días, tuve la oportunidad de asistir al estreno del nuevo espectáculo de Salvador Távora y su grupo La Cuadra de Sevilla, en el marco incomparable de su propio teatro de Hytasa, lo de incomparable es literal, no por las condiciones de la sede, que simplemente es una nave industrial, sino, por lo sencillo, íntimo y directo que resultan en ese espacio escénico las actuaciones. Todo el mundo conoce a Távora, si todavía después de veinticuatro obras de creación propia representadas y casi cuarenta años llevando la cultura Andaluza por España y por medio mundo, aún no lo conoce, debería hacerlo urgentemente.

    Esta nueva creación, va en la misma línea que todos sus trabajos anteriores, su patrón básico es como siempre: Andalucía, flamenco, sentimiento, simbología y emoción. Él, es un maestro conjugando estos conceptos con el teatro, ello, da como resultado el estilo Tavoriano. Pero no queda solo ahí, su labor como creador, Salvador va más allá, no cae en el folclorismo  típico con el que con demasiada frecuencia se arropa el flamenco de ahora y siempre, se atreve a innovar, es lo suficientemente artista para crear formas estéticas con los elementos escénicos más sencillos: luz, sombras, silencios y participación creativa del grupo interpretativo, ¡ahí queda eso!

    Este montaje hace un recorrido por Andalucía desde los Tartesios hasta nuestros días, haciendo especial hincapié en los acontecimientos más importantes del pasado siglo XX. Hay que tenerlos cuadrados ¡que los tiene! hay que tenerlo muy claro ¡que lo tiene! para atreverse con un tema como este en un montaje teatral, con un contexto socio-económico y político-cultural como el que estamos sufriendo. Un contexto, donde la clase política actual no quiere ni oír hablar del pasado  posiblemente para evitar comparaciones, y unos grupos mediáticos al servicio  de las oligarquías económicas e ideológicas que son capaces de crear una estrella televisiva de un personajillo insignificante y hacer de los programas de cotilleo los más seguidos de la parrilla televisiva.

    Cuando el mundo entero no sabe hacia donde ir, cuando estamos sufriendo la mayor crisis económica de los últimos ochenta años, cuando todos miran al nuevo Mesías mundial Barack Obama, esperando de él, un gesto que nos salve de este cataclismo; aparece un señor del Cerro del Águila y con toda sencillez y naturalidad nos dice que nuestro futuro no vendrá de Paris, de China o Washington, el futuro de Andalucía esta simplemente en manos de nosotros, los andaluces.