Categoría: La película

  • Premios Goya 2007: Todos (casi) contentos

    penélope cruzEsta vez sí, Pedro Almodóvar fue profeta en su tierra y su película fue la ganadora de la noche de los Goya. Cinco premios, entre ellos los más importantes (película, director, actriz, actriz de reparto –Carmen Maura– y banda sonora), fueron a sus arcas. Pero si atendemos al número de premios, la triunfadora de la gala fue El laberinto del fauno, cuyo equipo subió a recoger siete premios (actriz revelación –Ivana Baquero–, guión original, fotografía, montaje, sonido, maquillaje y efectos especiales).

    Aunque la ganadora moral, la cinta con la que pocos contaban y que venía casi de tapadillo (pese a haber ganado diversos premios en varios festivales) fue Azul Oscuro Casi Negro, que se llevó los Goya por actor de reparto, actor revelación y director novel.

    Las otras favoritas, las que contaban con más nominaciones, esto es Alatriste y Salvador (Puig Antich) tampoco se fueron de vacío. La primera se llevó a casa tres galardones menores (dirección de producción, dirección artística y vestuario), mientras que la segunda fue considerada el mejor guión adaptado.

    Juan Diego fue el mejor actor por Vete de mí, la mejor canción original fue la de La educación de las hadas, y Pérez la mejor cinta de animación.

    Al final, todos contentos.

  • Premios Goya 2007: Todos (casi) contentos

    penélope cruzEsta vez sí, Pedro Almodóvar fue profeta en su tierra y su película fue la ganadora de la noche de los Goya. Cinco premios, entre ellos los más importantes (película, director, actriz, actriz de reparto –Carmen Maura– y banda sonora), fueron a sus arcas. Pero si atendemos al número de premios, la triunfadora de la gala fue El laberinto del fauno, cuyo equipo subió a recoger siete premios (actriz revelación –Ivana Baquero–, guión original, fotografía, montaje, sonido, maquillaje y efectos especiales).

    Aunque la ganadora moral, la cinta con la que pocos contaban y que venía casi de tapadillo (pese a haber ganado diversos premios en varios festivales) fue Azul Oscuro Casi Negro, que se llevó los Goya por actor de reparto, actor revelación y director novel.

    Las otras favoritas, las que contaban con más nominaciones, esto es Alatriste y Salvador (Puig Antich) tampoco se fueron de vacío. La primera se llevó a casa tres galardones menores (dirección de producción, dirección artística y vestuario), mientras que la segunda fue considerada el mejor guión adaptado.

    Juan Diego fue el mejor actor por Vete de mí, la mejor canción original fue la de La educación de las hadas, y Pérez la mejor cinta de animación.

    Al final, todos contentos.

  • La extraña familia

    película recortes de mi vidaRECORTES DE MI VIDA 

    En los recientemente entregados Globos de Oro, donde Warren Beatty recibió un premio honorífico, éste comenzó su discurso diciendo “es difícil ser humilde cuando se está casado con Annette Bening”, dejando claro así que se siente más orgulloso del trabajo de su mujer que del suyo propio. Y no es para menos. Sin menospreciar la trayectoria de Beatty, lo que sí es evidente es que su mujer cosecha halagos por todos sus filmes, en los que (independientemente de la calidad de los mismos, del género, o de quienes esté rodeada) suele ser la mejor de la función. Ese es el caso de Recortes de mi vida.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: Running with scissors.
    Escrita y dirigida por: Ryan Murphy, basada en la novela de Augusten Burroughs.
    Producción: Dede Gardnerd, Brad Grey, Matt Kennedy, R. Murphy y Brad Pitt.
    Fotografía: Christopher Baffa.
    Montaje: Byron Smith.
    Música: James S. Levine.
    Duración:  123 minutos.
    Intérpretes: Annette Bening (Deirdre Burroughs),     Joseph Cross (Augusten Burroughs), Brian Cox (Dr. Finch), Evan Rachel Wood (Natalie Finch), Joseph Fiennes (Neil Bookman), Alec Baldwin (Norman Burroughs), Jill Clayburgh (Agnes Finch), Gwyneth Paltrow (Hope Finch), Gabrielle Union (Dorothy), Patrick Wilson (Michael Shephard), Kristin Chenoweth (Fern Stewart).

     

     

     

     

    La película, basada en el libro autobiográfico de Augusten Burroughs, narra su vida, intentando sobrevivir en una familia disfuncional, junto a su padre alcohólico y a su madre, una escritora fallida con un trastorno bipolar que empieza por no dejarle ir al colegio y termina por enviarle a vivir con su terapeuta (el de ella), el doctor Finch, cuando su marido se va.  Pero la familia Finch es más extraña aún que la suya, y Augusten no termina de encajar que su madre quiera que viva con ellos.

    Con una actuación portentosa, Annette Bening destaca por encima de todos los miembros de un reparto que cuenta con nombres muy conocidos (Brian Cox y Gwyneth Paltrow, que vuelve a formar parte de una familia un tanto peculiar como ya hiciera en Los Tenembaums, aunque aquí es ella la ‘rarita’).

    El material escrito del que procede la historia despertaba  mucho interés por el filme, pero el director se ha quedado con lo más superficial de la historia, con el humor (a veces demasiado fácil, como ese gag con interpretación teológica incluida del significado de los excrementos del (pseudo)psicólogo sobresaliendo ligeramente del agua del retrete), y, ciertamente tiene buenos momentos (casi todos los de Bening y algunos de los jóvenes Joseph Cross y Evan Rachel Wood), pero uno no puede evitar salir de la proyección con la sensación de que le ha sabido a poco, de que se ha despesdiciado una buena oportunidad de ser, por una vez, políticamente incorrecto dentro del campo de lo políticamente incorrecto.

  • El libro negro

    El libro negroSOBREVIVIR PARA VENGARSE 

    Siete años después de su última película (El hombre sin sombra), Paul Verhoeven regresa a Europa para rodar en su Holanda natal la película más cara de la historia de su país (y una de las más taquilleras), una historia sobre el odio, la venganza y el amor, en la Holanda de finales de la Segunda Guerra Mundial.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: Running with scissors.
    Escrita y dirigida por: Ryan Murphy, basada en la novela de Augusten Burroughs.
    Producción: Dede Gardnerd, Brad Grey, Matt Kennedy, R. Murphy y Brad Pitt.
    Fotografía: Christopher Baffa.
    Montaje: Byron Smith.
    Música: James S. Levine.
    Holanda-Alemania-Gran Bretaña-Bélgica, 2006.
    Título original: Zwatrboek.
    Director: Paul Verhoeven.
    Producción: Jeroen Becker, Teun Hilte, San Fu Maltha, Jens Meurer, Jos van der Linden y Frans van Gestel.
    Guión: Gerard Soeteman y Paul Verhoeven.
    Fotografía: Karl Walter Lindelaub.
    Música: Anne Dudley.
    Montaje: Job ter Burg y James Herbert.
    Duración:  135 minutos.
    Intérpretes: Carice van Houten (Rachel/Ellis), Sebastian Koch (Müntze), Thom Hoffmann (Akkermans), Halina Reijn (Ronnie), Waldemar Kobus (Franken), Derek de Lint (Kuipers), Christian Berkel (General Kautner), Johnny de Mol (Theo).

    Rachel era una conocida cantante judía holandesa, hasta que la guerra y la llegada de los nazis a su país la obligaron a huir, a esconderse, como tantos otros, de una muerte segura. Única superviviente de una emboscada en la que su familia y otros muchos mueren cuando intentan huir a Bélgica, Rachel se ve obligada a escapar y, casualmente, va a topar con miembros de la Resistencia. El plan será internarse en la misma sede de la Gestapo y seducir al jefe de las SS, para poder conocer sus planes y adelantarse a ellos. Su intención es vengarse de los nazis de la manera que más daño podría hacerles: sobreviviendo.

    Verhoeven recupera su buen hacer (tras los tremendos batacazos que fueron El hombre sin sombra y Showgirls) con una cinta intensa, en la que vuelve a emplear uno de sus temas de siempre, el sexo, rodado de forma que pocos se atreverían (muy pocos directores serían capaces de hacer un elemento argumental de una mujer tiñéndose el pubis) y dándole a la vez la fuerza necesaria para transmitir todo lo que se pretende.

    El director recupera también la libertad de la que no ha gozado en los últimos años en Hollywood, cuya censura (según él mismo) le ha mantenido alejado de los rodajes todos estos años. Tanto en las escenas violentas (que las hay, y muchas) como en las de sexo (que, quizás, superen en número a las anteriores). Todas ellas están cargadas de emotividad y crudeza. Aunque suene raro hacer coincidir ambos adjetivos en un mismo elemento.

    El guión va articulando el desarrollo de la historia, engarzando acontecimientos que (es posible) puedan parecer excesivos para la historia de una persona (el filme está inspirado, que no basado, en hechos reales), hasta llegar a la dureza de un final, estremecedor, en el que los roles cambian, tras la llegada al país de las tropas aliadas, cuando muchos de los agredidos se convierten en agresores, en un triste cambio de roles, y la emprenden con sus invasores utilizando las mismas crueles artimañas que éstos habían usado con ellos y que criticaban y censuraban tan solo unos días atrás.

    A destacar también la interpretación de los dos protagonistas, un Sebastian Koch al que también podemos ver en la mejor película europea del 2006 (La vida de los otros, que casi con total seguridad ganará el Oscar de este año) y la belleza de la cinta, la neerlandesa Carice van Houten (que a pesar del apellido, lo aseguramos, no es la prima guapa del mejor amigo de Bart Simpson).

    Una gran película a la que únicamente podríamos ponerle un (insignificante) pero: una utilización poco adecuada de la música, sonando a demasiado volumen y con melodías tópicas en momentos de angustia que piden silencios.

    .

  • La imaginación al poder

    cineLA CIENCIA DEL SUEÑO

    En el mundo de la escritura cinematográfica hay nombres que suponen un punto y aparte respecto al resto. Y no son muchos los que podrían incluirse en este apartado. Guionistas con un universo propio tan distinto del resto, y que plasman en sus creaciones, que uno no tiene más opciones que sentirse atraído irremediablemente por ese universo mágico, y entrar en él, formar parte de la magia, o, por el contrario, aborrecerlo, porque (en la mayoría de los casos) no se entiende lo que se le está contando, al separarse radicalmente del modo considerado normal de contar historias.

    Francia-Italia, 2006.
    Título original: La science des rêves.
    Escrita y dirigida por: Michel Gondry.
    Producción: Georges Berman.
    Fotografía: Jean-Louis Bompoint.
    Música: Jean-Michel Bernard.
    Montaje: Juliette Welfling.
    Duración:  105 minutos.
    Intérpretes: Gael García Bernal (Stéphane), Charlotte Gainsbourg (Stéphanie), Alain Chabat (Guy), Miou-Miou (Christine Miroux), Pierre Vaneck (Mr. Pouchet), Emma de Caunes (Zoé), Aurélia Petit (Martine), Sacha Bourdo (Serge), Stéphane Metzger (Sylvain).

    En este grupo se encontrarían (caso aparte de David Lynch, que definitivamente, tras su Inland Empire, ha demostrado que es de otro planeta) el americano Charlie Kauffman y el francés Michel Gondry. Juntos compusieron una de las historias más extravagantes de los últimos tiempos, Human Nature, que fue el debut en el largo de Gondry, y posteriormente la soberbia ¡Olvídate de mí!.
    Ahora, separados definitivamente (el francés ha escrito en solitario el guión de esta La ciencia del sueño, y el americano se acaba de embarcar en su primera película como director, basada en un guión propio), Gondry muestra sus propias cartas y demuestra que en solitario también es un creador para quitarse el sombrero.

    Stéphane cree que todo le va a marchar bien a partir de ahora. Ha decidio aceptar la llamada de su madre y regresar a Francia, donde ella le ha buscado un trabajo en el que poder desarrollar su creatividad. Él, tímido y con un rico y poco común mundo interior (su cerebro es el plató de un show cutre en el que él es la estrella), descubrirá pronto que el trabajo no es como esperaba, pero conocerá a sus vecinas, Zoé y Stéphanie, quienes lo confundirán con el chico que trabaja en su mudanza. Él no se atreverá a sacarlas del error, atraído en principio por Zoé. Aunque al poco se dará cuenta de que es con Stéphanie con quien comparte su mundo imaginativo, lleno de magia y fantasía.

    La ciencia del sueño es una apología de la inmadurez, un homenaje a ese niño interior, y un canto al amor, en muchos aspectos semejante a su anterior obra, ¡Olvídate de mí!, aunque si bien en aquella se mostraban las sombras de una relación que ya empezaba a venirse abajo (con la casa de la playa como escena cumbre de ello), aquí vemos las luces, un mundo de color en el que las dos partes de un todo (Stéphane y Stéphanie) se complementan.

    Divertidísima, la película es un soplo de aire fresco, un chute de imaginación e inventiva, donde los sueños cobran inusitada importancia, donde se confunden con la realidad, donde brilla (más por ser desconocida e inesperada su luz) esa vecinita de nombre Zoé, una Emma de Caunes que era la ninfa que reinaba con esplendor gracias a su sonrisa, sus artes culinarias y sus canciones en la gran Short Order, por encima de su amiga, Charlotte Gainsbourg, quien por cierto, también editó un disco recientemente.

  • La imaginación al poder

    cineLA CIENCIA DEL SUEÑO

    En el mundo de la escritura cinematográfica hay nombres que suponen un punto y aparte respecto al resto. Y no son muchos los que podrían incluirse en este apartado. Guionistas con un universo propio tan distinto del resto, y que plasman en sus creaciones, que uno no tiene más opciones que sentirse atraído irremediablemente por ese universo mágico, y entrar en él, formar parte de la magia, o, por el contrario, aborrecerlo, porque (en la mayoría de los casos) no se entiende lo que se le está contando, al separarse radicalmente del modo considerado normal de contar historias.

    Francia-Italia, 2006.
    Título original: La science des rêves.
    Escrita y dirigida por: Michel Gondry.
    Producción: Georges Berman.
    Fotografía: Jean-Louis Bompoint.
    Música: Jean-Michel Bernard.
    Montaje: Juliette Welfling.
    Duración:  105 minutos.
    Intérpretes: Gael García Bernal (Stéphane), Charlotte Gainsbourg (Stéphanie), Alain Chabat (Guy), Miou-Miou (Christine Miroux), Pierre Vaneck (Mr. Pouchet), Emma de Caunes (Zoé), Aurélia Petit (Martine), Sacha Bourdo (Serge), Stéphane Metzger (Sylvain).

    En este grupo se encontrarían (caso aparte de David Lynch, que definitivamente, tras su Inland Empire, ha demostrado que es de otro planeta) el americano Charlie Kauffman y el francés Michel Gondry. Juntos compusieron una de las historias más extravagantes de los últimos tiempos, Human Nature, que fue el debut en el largo de Gondry, y posteriormente la soberbia ¡Olvídate de mí!.
    Ahora, separados definitivamente (el francés ha escrito en solitario el guión de esta La ciencia del sueño, y el americano se acaba de embarcar en su primera película como director, basada en un guión propio), Gondry muestra sus propias cartas y demuestra que en solitario también es un creador para quitarse el sombrero.

    Stéphane cree que todo le va a marchar bien a partir de ahora. Ha decidio aceptar la llamada de su madre y regresar a Francia, donde ella le ha buscado un trabajo en el que poder desarrollar su creatividad. Él, tímido y con un rico y poco común mundo interior (su cerebro es el plató de un show cutre en el que él es la estrella), descubrirá pronto que el trabajo no es como esperaba, pero conocerá a sus vecinas, Zoé y Stéphanie, quienes lo confundirán con el chico que trabaja en su mudanza. Él no se atreverá a sacarlas del error, atraído en principio por Zoé. Aunque al poco se dará cuenta de que es con Stéphanie con quien comparte su mundo imaginativo, lleno de magia y fantasía.

    La ciencia del sueño es una apología de la inmadurez, un homenaje a ese niño interior, y un canto al amor, en muchos aspectos semejante a su anterior obra, ¡Olvídate de mí!, aunque si bien en aquella se mostraban las sombras de una relación que ya empezaba a venirse abajo (con la casa de la playa como escena cumbre de ello), aquí vemos las luces, un mundo de color en el que las dos partes de un todo (Stéphane y Stéphanie) se complementan.

    Divertidísima, la película es un soplo de aire fresco, un chute de imaginación e inventiva, donde los sueños cobran inusitada importancia, donde se confunden con la realidad, donde brilla (más por ser desconocida e inesperada su luz) esa vecinita de nombre Zoé, una Emma de Caunes que era la ninfa que reinaba con esplendor gracias a su sonrisa, sus artes culinarias y sus canciones en la gran Short Order, por encima de su amiga, Charlotte Gainsbourg, quien por cierto, también editó un disco recientemente.

  • Maestro Whitaker

    el último rey de escociaEL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA 

    Esta fue una de las páginas más negras de la historia del siglo XX, y puede que de la historia. Lo cierto es que no es la primera vez que se hace una película sobre este personaje infame, pero esta es con  diferencia la mejor de todas ellas.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: Running with scissors.
    Escrita y dirigida por: Ryan Murphy, basada en la novela de Augusten Burroughs.
    Producción: Dede Gardnerd, Brad Grey, Matt Kennedy, R. Murphy y Brad Pitt.
    Fotografía: Christopher Baffa.
    Montaje: Byron Smith.
    Música: James S. Levine.
    Holanda-Alemania-Gran Bretaña-Bélgica, 2006.
    Título original: Zwatrboek.
    Director: Paul Verhoeven. 
    Reino Unido, 2006.
    Título original: The last king of Scotland.
    Director: Kevin MacDonald.
    Producción: Lisa Bryer, Andrea Calderwood, Chrsitine Ruppert, Charles Steel.
    Guión: Jeremy Block, basado en la novela de Giles Foden.
    Fotografía: Anthony Dod Mantle.
    Montaje: Justine Wright.
    Música: Alex Heffes.
    Duración:  121 minutos.
    Intérpretes: Forest Whitaker (Idi Amin Dadá), James McAvoy (Nicholas Garrigan), Kerry Washington (Kay Amin), Gillian Anderson (Sarah Merrit), Simon McBurney (Nigel Stone), Abby Mukiibi (Masanga), David Ojelowo (Dr. Junju), Adam Kotz (Dr. Merrit).

    Basada en la novela (aunque cuente hechos lamentablemente reales) de Giles Foden, el director utiliza un personaje ficticio, el doctor Nicholas Garrigan, que es el que verdaderamente vertebra la cinta, para narrarnos la historia de un ser real. Angustiado por un futuro trabajando junto a su padre, el joven doctor Garrigan decide alejarse lo máximo posible de su progenitor y escapa a África, concretamente a Uganda. El destino hace que llegue justo cuando el general Idi Amín Dadá ha dado un golpe de Estado y se ha convertido en el nuevo presidente del país, un dirigente al que el pueblo apoya. Pronto, una casualidad hace que Garrigan, que trabaja en una consulta en un pequeño poblado, conozca a Amín. Ambos sentirán cierto respeto por el otro, se miran con cierta curiosidad y algo de fascinación. Amín le ofrece al joven doctor ser su asesor y su médico oficial, a lo que él, ambicioso e inocente a partes iguales, acepta, para descubrir con el tiempo que el hombre al que admiraba y defendía oculta una personalidad completamente distinta, egocéntrica hasta el absurdo, cruel hasta el extremo.

    Forest Whitaker construye un personaje absorbente al que es imposible no mirar. Su interpretación, absolutamente magistral, le ha hecho ganar multitud de premios en los últimos meses. Pero ceñirnos únicamente a su trabajo sería injusto para el filme.

    El último rey de Escocia está construida a modo de thriller policial, en la que el ‘investigador’ (Garrigan) va descubriendo poco a poco la compleja, autoritaria, demencial y brutal personalidad de la persona que tiene delante (un dictador que acabó con la vida de 300.000 ugandeses), pero que a la vez, tiene algo que le hace atractivo, un poder de convicción (o de atemorización) enorme. Para comprobar que, cuando ya sabe realmente a quién tiene delante, a alguien que se ríe y cuenta chistes sobre sí mismo en las ruedas de prensa internacionales tan fácilmente como asesina a su ministro y mano derecha por un simple rumor.

  • Revisitando Casablanca

    cineEL BUEN ALEMÁN

    Steven Soderbergh es uno de esos directores (como Tim Burton, por citar un ejemplo),  que nos tiene mal acostumbrados. Sus películas suelen ser trabajos buenos, muy buenos, incluso cuando a priori no lo parezcan (caso claro de aquella cinta con Jennifer López y, como aquí, George Clooney -en la que sería la primera de las seis colaboraciones entre el actor y el director- que en España tuvo un título tan horrendo como Un romance muy peligroso). Pero ocasionalmente nos sorprende con un filme por debajo de sus capacidades, que decepciona y no cumple las muchas expectativas que había despertado.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: The good german.
    Director: Steven Soderbergh.
    Producción: Ben Cosgrove y Gregory Jacobs.
    Guión: Paul Attanasio, basado en la novela de Joseph Kanon.
    Fotografía: Peter Andrews.
    Música: Thomas Newman.
    Montaje: Mary Ann Bernard.
    Duración:  105 minutos.
    Intérpretes: George Clooney (Jake Geismer), Cate Blanchett (Lena Brandt), Tobey Maguire (Tully), Beau Bridges (Coronel Muller), Tony Curran (Danny), Leland Orser (Bernie Teitel), Jack Thompson (Congresista Breimer), Robin Weigert (Hannelore), Ravil Isyanov (General).

    Jake Geisner es un corresponsal de guerra americano que llega a Berlín en 1945, cuando la contienda acaba de concluir, para cubrir la Conferencia de Paz de Postdam. En realidad, esa no es su primera visita a Berlín. Años atrás él era el director de la corresponsalía de su periódico en Europa, y fue la guerra lo que motivó su salida del país. Y ahora, tras su regreso se encuentra inesperadamente con su pasado, con la mujer a la que amó, y que tiene en su rostro grabado la dureza y sufrimiento de la guerra. Ahora ella sale con el que será durante su visita el chófer de Geisner, Tully, un soldado corrupto que trafica con todo y negocia con todos, en la Alemania dividida. Poco después, Tully aparece muerto, y lo que a Geisner le intriga es por qué nadie quiere investigar el asesinato, que desde el principio, huele muy mal.

    El buen alemán, basada en la novela homónima de Joseph Kanon, recupera lo que hace décadas fue casi un subgénero: la Berlín de postguerra. Soderbergh ha tenido la (buena) idea de rodar con las técnicas y utilizando (casi) el mismo estilo que entonces, a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, y de hecho, ya desde el principio de la proyección (con el logo de la Warner en blanco y negro) parece que viajaremos en el tiempo, sesenta años atrás. Desde la planificación hasta las transiciones entre secuencias (con la recurrente cortinilla lateral que tanto se usaba entonces) pasando por la fotografía, la banda sonora y hasta los créditos iniciales. Si Soderbergh hubiese elegido para este filmes intérpretes desconocidos (y usado pseudónimo para su labor) la película bien podría haber pasado por un clásico recuperado, como una versión de entonces hecha tras el éxito de Casablanca. Y nadie se habría extrañado de ello.

    De hecho Casablanca es una fuente clarísima en la que el director ha bebido para poner en pie esta cinta, donde hay varias escenas que nos recuerdan al clásico de Curtiz. Desde el encuentro en el bar entre los dos viejos amantes (“de todos los bares y garitos que hay en Berlín tenía que entrar en el que estaba ella”), hasta la famosísima escena final, prácticamente clavada a la cinta interpretada por Bogart y Bergman.

    La diferencia estriba en la calidad de ambas. Soderbergh no ha conseguido dotar a El buen alemán de la fuerza que la trama tenía en el libro; los personajes deambulan por una historia sin pena ni gloria, a excepción de Cate Blanchett, la única que salva el papel. Una cinta de la que se esperaba bastante, y que se queda con un decepcionante resultado.

  • Globos de oro 2007: Almodóvar debe esperar

    Globos de OroPedro Almodóvar no se llevó finalmente el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa en la  madrugada del pasado martes. El galardón fue para Clint Eastwood y su Cartas desde Iwo Jima. Tampoco Pe ganó el suyo.

    La ganadora de la noche fue Dreamgirls, que se llevó tres trofeos: mejor película musical o comedia, actor de reparto -Eddie Murphy- y actriz de reparto -Jennifer Hudson-. La mejor película de drama fue (¿alguien lo dudaba?) Babel. Forest Whitaker fue el mejor actor de drama, Scorsese el mejor director (Infiltrados) y Meryl Streep se llevó su sexto globo por su papel en El diablo viste de Prada. Una de las sorpresas de la noche fue el premio a Sacha Baron Cohen por el papel de ese periodista kazajo de nombre Borat. Aunque en el apartado actoral destaca sin duda la gran Helen Mirren, ganadora de dos premios: a la mejor actriz de drama por The Queen (dando vida a Isabel II) y por la miniserie Elizabeth I.
    En el apartado televisivo la sorpresa la dio la versión estadounidense de Betty, la fea, o sea Ugly Betty, que se llevó dos premios: mejor serie de comedia y mejor actriz de serie de comedia (América Ferrera).

  • El poder de la magia

     El truco finalEL TRUCO FINAL

    Fiel a su estilo, Christopher Nolan construye una portentosa historia a modo de un puzle, narrándola a dos voces, las de los dos protagonistas masculinos, dos magos rivales que compiten por ver cuál de los dos es el mejor, y cuya rivalidad les lleva a cometer actos atroces y violentos el uno contra el otro.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: The prestige.
    Director: Christopher Nolan.
    Producción: Aaron Ryder, Emma Thomas y C. Nolan.
    Guión: Jonathan Nolan y C. Nolan, sobre el libro de Christopher Priest.
    Fotografía: Wally Pfister.
    Música: David Julian.
    Montaje: Lee Smith.
    Duración:  130 minutos.
    Intérpretes: Hugh Jackman (Robert Angier), Christian Bale (Alfred Borden), Scarlett Johansson (Olivia Wenscombe), Michael Caine (Cutter), Rebecca Hall (Sarah), Piper Perabo (Julia), Andy Serkis (Alley), David Bowie (Nikola Tesla).

    Borden es un afamado mago que es encarcelado por la muerte de Angier, un rival y antiguo amigo. A partir de los diarios de ambos vamos desgranando la historia, conociendo cómo se enemistaron (el desgraciado accidente en el que murió la mujer de Angier en plena actuación, cuando ambos trabajaban juntos) y el desarrollo de lo que les llevó a su actual situación, su encarnizada y obsesiva lucha en la que todo vale por ser mejor que el otro.
    La película está construida de modo magistral, con piezas que van encajando poco a poco, que van montando el edificio que en un principio parece no tener consistencia, pero que una vez realizado el truco final, el prestigio al que hace referencia el título original, nos demuestra que, como los buenos magos, nos ha tenido engañados durante toda la actuación, haciendo que miremos a una de sus manos (el portentoso número de Angier), cuando el verdadero  número maestro lo estaba realizando con la otra (el de Borden).
    El truco final mantiene la atención del espectador, al que consigue atrapar desde el primer momento para no soltarle, hasta el final. A ello contribuyen los notables trabajos del director (al que muchos aún recuerdan por su sorpresivo debú, Memento), guionistas (el propio director, junto a su hermano), la gran puesta en escena y fotografía, y unas muy apetecibles interpretaciones (tanto de Jackman como de Bale, (que ya trabajó con Nolan en el anterior filme de éste -Batman begins-) así como Caine, o las chicas de la historia Scarlett Johansson y Rebecca Hall.
    Gran historia, con diversos giros (algunos esperados, otros no tanto) de guión, muy bien construida, que requiere del espectador cierta capacidad para ir montando las piezas que recompongan el argumento, y que al final, sorprende por lo inesperado, por llevar hasta el extremo la obsesión por lograr el truco perfecto, el número que le haga pasar a la historia (a cualquiera de los protagonistas) como el mejor mago de todos los tiempos.