Categoría: La película

  • La última oportunidad de Scorsese

    cine

    Basada de modo libre en el filme hongkonés Wu Jiao Dao,  de los directores Wai Keung Lau y Sin Fai Mak (en España se llamó Juego sucio), Infiltrados traslada la historia al Boston de la actualidad, y le sirve a Martin Scorsese para volver a un terreno que conoce bien, el cine de gángsteres que ya ha visitado en Malas calles, Uno de los nuestros y Gangs of New York.

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: The departed.
    Director: Martin Scorsese.
    Producción: Brad Pitt, Brad Grey y Graham King.
    Guión: William Monahan.
    Fotografía: Michael Ballhaus.
    Música: Howard Shore.
    Montaje: Thelma Schoonmaker.
    Duración: 153 minutos.
    Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Billy Costigan), Matt Damon (Colin), Jack Nicholson (Jack Costello), Mark Wahlberg (Dignam), Martin Sheen (Queenan), Ray Winston (Sr. French), Vera Farmiga (Madolyn), Alec Baldwin (Ellerby), Anthony Anderson (Brown), Kevin Corrigan (Sean), Kristen Dalton (Gwen), Mark Rolston (Delahunt).

     

     

     

     

     

     

    Pero un punto que no se le escapó a nadie durante el rodaje, aunque quisieran no pensar demasiado en ello, era el hecho de que esta puede ser la última oportunidad de Scorsese para ganar el Oscar al mejor director, premio que se le resiste en su carrera, pese a haber estado nominado para el mismo en siete ocasiones (la última de ella frente a Clint Eastwood, con el que tiene muchas posibilidades de volver a coincidir este año). Por otro lado, Jack Nicholson también tiene posibiidades de conseguir su cuarta estatuilla (aunque ya ha habido nueve ocasiones en las que se fue de vacío).

    La mafia irlandesa de Boston vive sus mejores momentos. Costello, el capo, ha logrado infiltrar en las filas de la policía que le persigue a uno de los suyos, lo que le permite andar un paso por delante de aquéllos que quieren atraparle. Lo que Costello no sabe es que entre sus filas también hay un infiltrado de la policía.
    La cinta es fascinante. Sencillamente. Scorsese trata de manera prodigiosa el ritmo de la historia (el comienzo enlaza numerosas elipsis, acelerando los sucesos; hacia el final, lo ralentiza, lo alarga, para facilitar el clímax final…).

    Una de las ventajas de ser Scorsese es que se puede contar con un reparto excepcional, plagado de nombres más que conocidos. Nicholson se encuentra en su salsa, en un papel que le viene como anillo al dedo; pero también destacan los dos protagonistas (DiCaprio y Damon), Martin Sheen, Mark Wahlberg y Ray Winstone. Entre tantos nombres conocidos, el único que no resulta popular es el de la chica (uno de los puntos que enlazan a los dos infiltrados, aunque ninguno de los tres lo sepa),  Vera Farmiga, que pone el punto romántico en una historia donde lo que prima es la violencia.

    Ciertamente, Infiltados puede resultar una película dura, extremadamente dura (Scorsese nos tiene acostumbrados a ello), pero es que la historia lo pide así. No se puede andar con medias tintas, es una situación extrema, y los comportamientos y resoluciones que los personajes deben tomar tienen que ser igualmente extremos. Del mismo modo, su final (que a muchos puede pillar por sorpresa) no puede ser otro más que ese.

    Scorsese ha vuelto a lograr una gran obra, la pregunta ahora es, ¿lo respaldará por fin la Academia?

  • Allen y Johansson, investigadores

    la película scoopSCOOP

    Fiel a su cita anual, llega a las pantallas, como siempre por estas fechas, la nueva creación del prolífico autor de Manhattan. Aunque lo nuevo de Woody Allen no es en realidad tan nuevo. Scoop es la segunda película consecutiva que rueda fuera de su Nueva York querida, ambas en Londres. Las dos cuentan con Scarlett Johansson como protagonista (lo de considerarla su nueva musa todavía está lejos, ya que en la novísima cinta que se encuentra ya en fase de montaje y que veremos el próximo año, ella no interviene), tienen un asesinato (o varios) como eje que vertebra las actuaciones de los personajes, utiliza decorados comunes y en ambas se narra la entrada al círculo de la alta nobleza británica de un americano/a de estrato social inferior.

     

    Reino Unido, 2006.
    Título original: Scoop.
    Escrita y dirigida por: Woody Allen.
    Producción: Letty Aronson y Gareth Wiley.
    Fotografía: Remi Adefarasin.
    Montaje: Alisa Lepselter.
    Duración: 96 minutos.
    Intérpretes: Scarlett Johansson (Sondra Pransky), Hugh Jackman (Peter Lyman), Woody Allen (Sydney Waterman ‘Splendini’), Ian McShane (Joe Strombel), Fenella Woolgar (Jane Cook), Kevin McNally (Mike Tinsley), Romola Garai (Vivian), Suzy Kewer (Ayudante de Splendini), Matt Day (Jerry Burke), Julian Glover (Lord Lyman).

    Lo que sí cambia es el estilo narrativo, que en la brillantísima Match point se acercaba al thriller, y aquí, en Scoop, forma parte de la comedia al más puro estilo alleniano.
    Sondra Pransky es una estudiante de periodismo americana que pasa una temporada en casa de unos amigos en Londres, mientras intenta trabajar y hacerse un nombre en el periodismo. En una actuación de un mago de poca monta (que se hace llamar Splendini), en la que sale ‘voluntaria’ al escenario, se le aparece el fantasma de Joe Strombel, afamado periodista recien fallecido, que le confía la identidad del famoso asesino del tarot, que tiene en jaque a toda la policía desde hace tiempo: el noble Peter Lyman. Aunque en principio se muestra excéptica, pronto se embarcará en la investigación del caso, que le permita obtener alguna prueba del hecho (lo de revelar que su fuente ha sido el fantasma de un periodista no la va a ayudar mucho…), y ser ella la que consiga la exclusiva al publicar la solución del caso. Para ello captará a la fuerza la ayuda de Splendini, y juntos tratarán de resolver un caso que cada vez se les vuelve más personal.

    Ciertamente esta no forma parte de las mejores obras del neoyorquino, pero ello no es óbice para que Scoop sea una comedia muy divertida, que es su único propósito. Si en la anterior Match point Allen filosofaba sobre el destino, con el ejemplo visual (clarísimo y fantástico) de la pelota de tenis que en el punto decisivo golpea en la red (“si pasa al campo contrario, ganas; si cae en el tuyo, pierdes”), aquí no tiene más propósito que entretener. Y lo logra de sobras, con su ya conocida verborrea, que en realidad queda más en manos (y voz) de una fantástica Scarlett Johansson y su personaje, una chica ingenua que no lo es, y con ciertas lagunas en su conocimiento.

    Scoop puede recordar a parte de la anterior obra del autor: se trata de la investigación de un homicidio por parte de novatos (Misterioso asesinato en Manhattan), el lugar en el que el noble guarda sus instrumentos se asemeja a la bodega en la que el señor Hewett guardaba sus escopetas en Match point, o la actuación de magia a Historias de Nueva York, pero Allen hace que nos olvidemos de todo ello, riéndose en cierto modo de la nobleza, de cierto periodismo que busca exclusivas en cualquir lado y de todo lo que se le ocurra, con su talento para narrar y para los grandes diálogos, con momentos de punzante ironía, sobre todo aquel en el que su personaje declara que “no podría vivir en Londres: primero está la cuestión de la lengua; y después, conducen por el lado equivocado…”.

  • Enrevesada decepción

    la dalia negraLA DALIA NEGRA

    James Ellroy es uno de los novelistas americanos más reputados de las últimas décadas. Su prosa está repleta de valores narrativos y de personajes que viven en el filo de la navaja,  que atrapan al lector y que han servido para llevar a la pantalla una de las mejores cintas de los últimos años (L.A. Confidential), aunque también es poseedor de una más que evidente misoginia, visible en el tratamiento que da a todos sus personajes femeninos.

    Estados Unidos-Bulgaria, 2006.
    Título original: The black dahlia.
    Director: Brian de Palma.
    Producción: Rudy Cohen, Moshe Diamant y Art Linson.
    Guión: Josh Friedman, basado en la novela de James Ellroy.
    Fotografía: Vilmos Zsigmond.
    Música: Mark Isham.
    Montaje: Bill Pankow.
    Duración: 123 minutos.
    Intérpretes: Josh Harnett (Bucky Bleichert), Scarlett Johansson (Kay Lake), Aaron Eckhart (Lee Blanchard), Hilary Swank (Madeleine Linscott), Mia Kishner (Elizabeth Short), Mike Starr (Russ Millard), Fiona Shaw (Ramona Linscott), Patrick Fischler (Ellis Loew), James Otis (Dolph Bleinchert), Rachel Miner (Martha Linscott).

    En La dalia negra, novela que adapta a la pantalla Brian de Palma, con la ayuda de su guionista de siempre Josh Friedman, utilizó como nexo de unión de su historia el caso real del asesinato y mutilación de una joven en el Hollywood de los años cuarenta (el ataque fue tan brutal que se prohibió la publicación de las imágenes en la prensa) para hacer un retrato de una sociedad donde la corrupción está a la orden del día.

    Bleichert y Blanchard son dos ex-boxeadores que, tras dejar su carrera, acaban formando parte de la policía como detectives. En plena investigación de un caso, se encuentran con el cadáver de una chica aspirante a actriz, cuyo cuerpo estaba en una cuneta, desnudo, desangrado, partido en dos, y sin órganos vitales. En el proceso de la investigación aparece en escena Madeleine Linscott, la hija de un conocido magnate que parece tener alguna implicación en la vida de la chica asesinada, y por la que Bleichert se siente atraído, al igual que por la compañera de su colega, la joven Kay Lake, cuyo oscuro pasado amenaza con volver a por ella.

    La cinta, basada más en el libro que en los hechos reales que lo inspiraron (que, por cierto, siguen sin esclarecer), crea una trama ficticia que se enrevesa demasiado, con demasiados personajes que hablan unos de otros, llegando a momentos en que no se sabe bien que está pasando, de quién están hablando. La voz en off que acompaña a todo el metraje, más que una ayuda se convierte en un estorbo, que despista de la historia, dando además, una visión parcial de los hechos, en vez de limitarse a mostrarlos sin más (¡cuánto daño ha hecho a tantas y tantas películas una voz en off mal utilizada!).

    De Palma y su guionista se han esforzado poco en dar más ligereza y vivacidad al filme, que en ocasiones se vuelve demasiado denso, casi incomprensible, y tampoco ha eliminado el punto de vista misógino de Ellroy (la mujer en general no sale muy bien parada, y en particular el tratamiento de las lesbianas como unas enfermas viciosas).

    La dalia negra decepciona. Se podría decir más alto, pero creo que no más claro. Los actores hacen todo lo posible por sacar adelante la película, pero les resulta difícil con tal papeleta. Ni siquiera la nueva musa de Hollywood (evidentemente, me refiero aquí a Scarlett Johansson, a la que en un par de días veremos en lo nuevo de Woody Allen), que normalmente destaca por su trabajo, aquí lo hace.

    Una triste decepción.

  • Contrastes romeros

    Que Valme nunca deja indiferente
    no es algo que yo venga a descubrir;
    sin embargo, me van a permitir
    mezclarme en el recuerdo sugerente

    del tono, del color y de la gente;
    del rezo, el esperpento, el revivir,
    del soplo a tradición y del sentir;
    de cada paso y poso; cada puente…

    Así, con dos sonetos enlazados
    al pulso de otro Valme irrepetible,
    la lista del recuerdo empieza a andar.

    En ella dejo bien encadenados
    deseos, que quizás hagan posible,
    que suene mi oración particular.

    Que suene mi oración particular.
    Que vuele entre naranjas la esperanza,
    que envuelta en un paisaje de bonanza
    se vuelva a ver la Virgen pasear.

    Que cada plan y horario vuelva a dar
    ejemplo de rigor y de templanza:
    demostrando que el muermo y la tardanza
    consiguen sólo al tedio alimentar.

    ¡Que suene! Contemplando tradición,
    aplomo, sentimiento, fe, cordura,
    añoranza acunada en oración,

    y no se manche más con la locura
    de ver la Virgen entre el botellón,
    plagando su sendero de basura.

  • El mejor fantástico de la decada

    cineEl mexicano Guillermo del Toro vuelve a rodar en España tras la experiencia de El espinazo del diablo, y esta vez, como aquella, centra su historia en los años posteriores a la Guerra Civil que sacudió el país y lo dividió en dos. De nuevo, al igual que en aquella ocasión, hay un viejo caserón (que entonces servía de escuela y ahora de acuartelamiento del ejército) y la historia está protagonizada por niños, que viven hechos inexplicables, fantásticos, con los rescoldos de la guerra como telón de fondo. La diferencia es que es en El laberinto del fauno donde del Toro despliega todo su potencial como hasta ahora no lo había hecho, fundiendo el mundo fantástico con el real, de modo que a veces uno no llega a saber si son lo que aparentan, y haciéndolos caminar de modo parejo, para llegar a situaciones similares.

    Ofelia es una niña de trece años que se traslada junto con Carmen, su madre, en avanzado estado de gestación, a un pequeño pueblo, en cuyo molino tiene su base de operaciones Vidal, un cruel y sanguinario capitán del ejército franquista, y que es el nuevo marido de Carmen. Ofelia, que no siente el más mínimo aprecio por Vidal ni por la nueva vida que le espera, lleva tiempo refugiada en libros de cuentos de hadas, por los que se siente fascinada. Al poco tiempo de llegar a su destino, Ofelia recibe la visita de un hada, que le dirigirá hacia un viejo laberinto de piedra cercano al molino donde se encuentra con un fauno, un ser mitológico que le hace a Ofelia una sorprendente revelación: ella es una princesa, la última de su linaje, a la que los suyos, en su submundo, han estado esperando durante siglos. Ahora, para demostrar que es realmente ella, deberá superar tres pruebas antes de la Luna llena. Ofelia se entregará a la consecución de los retos, con la sola intención de escapar de un mundo cruel que no le gusta, y llevarse a su madre y a su hermano nonato con  ella.

    España-México-Estados Unidos, 2006.
    Escrita y dirigida por:
    Guillermo del Toro.
    Producción:
    Guillermo Del Toro, Berta Navarro, Alfonso Cuarón, Frida Torresblanco, Álvaro Augustín, Eugenio Caballero y Víctor Albarrán.
    Fotografía:
    Guillermo Navarro.
    Música:
    Javier Navarrete.
    Montaje:
    Bernat Vilaplana.
    Duración:
    113 minutos.
    Intérpretes:
    Sergi López (Vidal), Ivana Baquero (Ofelia), Maribel Verdú (Mercedes), Alex Angulo (Doctor), Ariadna Gil (Carmen), Doug Jones (Fauno), César Bea (Serrano), Manuel Solo (Garcés), Roger Casamajor (Pedro).

    Esta es la sexta película de Guillermo del Toro, y en ella el mexicano consigue su filme más redondo, más complejo, más metafórico y más oscuro. No es una historia demasiado compleja, pero la realidad y la ficción que vive la protagonista (excelente Ivana Baquero, un verdadero descubrimiento) no sólo se van fundiendo (en un principio, ambos mundos están en escenarios distintos, pero poco a poco, el fantástico va llenando el real, e incluso el real se mete en el fantástico) sino que marchan por sendas casi paralelas. En ambas hay un monstruo cruel, pero es en la parte real donde esto se nota más de la mano de Vidal (magnífico Sergi López, como siempre), encargado de capturar a los últimos miembros de la resistencia republicana que se esconde en los montes, tarea a la que se entrega con desmedido afán y sanguinaria dureza.

    El laberinto del fauno es una cinta fascinante, que atrapa desde el primer momento, con una puesta en escena y un trabajo visual sencillamente sublime, formalmente perfecta, interpretada de modo magistral por casi todo el reparto (alguna pieza no acaba de encajar del todo entre los secundarios)

    Una gran obra maestra que será uno de los principales escollos a los que tendrá que enfrentarse Almodóvar para llevarse su tercer Oscar, ya que la cinta de del Toro ha sido la seleccionada por su país, México, para competir por tan preciada estatuilla. Del mejor fantástico (y no me paso) en lo que llevamos de década.

  • Venganza justiciera

     

     

     LOS BORGIA

    Al cine español le ha dado en los últimos tiempos por hacer superproducciones, invirtiendo más de lo que era norma hasta la fecha, casi sin escatimar en presupuesto –en total han sido diez millones de euros–, para así (es una teoría que no todos compartimos, pero que está muy extendida) tener más facilidad para competir con las producciones americanas que, estas sí que sí, si algo les sobra es presupuesto. A la reciente Alatriste se suma ahora Los Borgia, otra cinta que nace con ansias de ser grande, de contar una gran historia, con el añadido de que lo que se cuenta está basado en los hechos reales protagonizados por esta afamada familia de origen valenciano que, a finales del siglo XV alcanzó gran poder en Italia.

    España, 2006.
    Director: Antonio Hernández.
    Producción: Teddy Villaba y Guido de Angelis
    Guión: Piero Bodrato.
    Fotografía: Javier García Salmones.
    Música: Ángel Illarramendi.
    Montaje: Iván Aledo.
    Duración: 124 minutos.
    Intérpretes: Lluis Homar (Rodrigo Borgia), Sergio Peris-Mencheta (César Borgia), Maria Valverde (Lucrecia Borgia), Roberto Álvarez (Burkard), Sergio Muñiz (Juan Borgia), Eloy Azorin (Jofré Borgia), Linda Batista (Sancha de Aragón), Roberto Enriquez (Paolo Orsini), Antonio Dechent (Michele Corella), Diego Martín (Perotto), Kate Saunders (Julia Farnese), Giorgio Marchesi (Alfonso de Aragón), Eusebio Poncela (Cardenal Giuliano della Rovere), Benedetta Valanzano (Pentesilea), Antonio Valero (Cardenal Ascanio Sforza), Antonio Hernandez (Cardenal Gianbatista Orsini), Paz Vega (Caterina Sforza), Ángela Molina (Vanozza Cattanei), Enrique Villén (Savonarola).

    Los Borgia narra el ascenso y declive de esta familia, sustentada por el cabeza de familia, Rodrigo, quien se trasladó de su Xátiva natal a Roma, junto con su tio, cuando era sólo un niño. Tiempo después, llegaba a convertirse en Papa. Sus ansias de poder, para el Vaticano y para su familia le llevó a crear alianzas con los reinos y principados cercanos casando a sus hijos con los nobles de estas tierras, para afianzar y acrecentar sus dominios, y sobre todo para vengarse de todos aquellos que les defenestraron por ser extranjeros en Roma. Esa era la excusa perfecta para vengarse de ellos, a veces de forma violenta, acrecentando el odio que ya sentían los romanos hacia los Borgia, haciendo que las alianzas entre ellos aparecieran, con lo que los Borgia, a medida que crecía su poder, crecía también el número de enemigos, con lo que el fin de su ‘reinado’ era sólo cuestión de tiempo.

    La película está estructurada para su futura pase por televisión (se nota a primera vista en su ‘división’ en capítulos, separados por pausas estratégicas hechas para la inserción de la publicidad televisiva), no en vano este es un proyecto de una de las cadenas privadas de nuestro país. Y este aspecto lastra un poco el ritmo de la película, que no fluye linealmente hacia su final, sino que evoluciona a trozos, para decaer después.

    Además no consigue despertar un verdadero interés, no consigue casi tensión (pese al gran trabajo del principal protagonista, Lluis Homar), y la historia parece centrarse más en la representación de la corrupción (más sexual que política o económica) de los dirigentes de la iglesia de la época (situación que muestra como algo normal en aquellos años) que en la pasión por la venganza (que existe, y es enorme) que Rodrigo Borgia tiene y para la que utiliza a sus hijos, algunos (como Lucrecia, que sin embargo ha pasado a la historia casi como la más malvada de la familia, cuando parece ser que era la más timorata de la familia, la que más cedía a las exigencias del cabeza de familia) siendo obligada a casarse en numerosas ocasiones, a gusto de las conveniencias de su padre.

    Buen reparto, con una dirección por encima de lo aceptable, pero se esperaba algo más de una cinta que ha despertado más expectación durante su rodaje que después del estreno.

  • A vueltas con el mando

    cineCLICK

    La idea de partida de esta cinta es algo con lo que hemos fantaseado la inmensa mayoría de los mortales: tener un mando que nos permitiera saltarnos los momentos aburridos o conflictivos (las discusiones con la pareja, un marrón en el trabajo), ralentizar los que queramos y acelerar los que se nos antoje. Pero dicho cachivache no podría existir más que en el cine.

    Estados Unidos, 2006. (110’)
    Titulo original: Click.
    Director: Frank Coraci.
    Producción: Jack Giarraputo, Steve Koren, Neal H. Moritz, Mark O’Keefe y Adam Sandler. Guión: Mark O'Keefe y Steve Koren.
    Fotografía: Dean Semler.
    Música: Rupert Gregson-Wagner.
    Montaje: Jeff Gourson.
    Intérpretes: Adam Sandler (Michael Newman), Kate Beckinsale (Donna Newman), Christopher Walken (Morty), David Hasselhoff (Ammer), Henry Winkler (Ted Newman), Julie Kavner (Trudy Newman), Sean Astin (Bill), Joseph Castanon (Ben 7 años), Tatum McCann (Samantha 5 años), Jonah Hill (Ben 17 años), Lorraine Nicholson (Samantha 14 años), Jake Hoffman (Ben 22-30 años), Katie Cassidy (Samantha 22-30 años), Cameron Monaghan (Kevin), Jennifer Coolidge (Janine), Rachel Dratch (Alice), Sophie Monk (Stacy), Michelle Lombardo (Linda), Jana Kramer (Julie), Nick Swardson (Chico de Bed, Bath & Beyond), Sidney Ganis (Dr. Bergman), Michael Yama (Michael Yama), Katheryn Cain (Kirsten), Rob Schneider (Principe Habeeboo).

    Michael Newman es un arquitecto que dedica casi todo su tiempo a su trabajo. Su mujer y sus hijos le piden pasar más tiempo juntos, pero él “debe” dedicarse a sus negocios. Un día, cuando se dispone a ver un vídeo en casa, se percata de que ha perdido el mando de la televisión y sale a comprar un mando universal que encuentra en una tienda regentada por un peculiar tipo que le regala un mando con el que puede controlarlo todo. Y todo incluye, no solo los aparatos de su casa, sino su propia vida. El descubrimiento sorprende a Michael quien se asusta en un principio, pero después lo utiliza para sacar provecho de él en su vida. El problema llegará poco después, cuando Michael se de cuenta de que él no controla su vida con el mando, como creía, sino que es el mando el que le controla a él y el que determina lo que debe vivir y lo que debe eliminar.

    Click comienza como una más de las numerosas comedias que ha hecho Adam Sandler, que de hecho es lo que el público espera ver cuando acude a las salas, para progresivamente convertirse en un drama, cuasi lacrimógeno, centrándose en el tema de la evocación de la juventud perdida, esa juventud que el protagonista decide saltarse acelerando el tiempo con el nuevo mando y que después lamentará, pero que ya no podrá volver a recuperar.

    Es hay, en esa parte dramática, melancólica, donde la cinta tiene su punto fuerte, ya que la comedia, ese comienzo desde que el protagonista consigue el mando y el descubrimiento de sus posibilidades, plagado de numerosos y (repetitivos) efectos especiales, recuerdan –demasiado quizás– a otra película en cierto modo semejante (Como Dios), con algunos gags casi repetidos.
    El problema de Click es que cuando parece llegar a su final, con un desenlace evidente para lo que hemos visto hasta ese momento, pero que acaba con una historia más buena de lo que era de esperar en un principio, aparece una nueva vuelta de tuerca, que convierte la historia en tópica, en vista mil veces, y que le hace perder toda la fuerza que haya podido tener hasta ese momento.

  • Corrosiva sátira contra la censura

    películaGRACIAS POR FUMAR

    Tras una dilatada y exitosa carrera como cortometrajista y publicista, medios en los que ha ganado numerosos e importantes premios, Jason Reitman (hijo del director y productor Ivan Reitman, autor entre otras muchas de Los cazafantasmas) debuta en el largometraje con esta película, cuyo guión también ha escrito, basándose en la novela de Christopher Buckley. Estamos ante una de las cintas más inteligentes y corrosivas de los últimos años, que trata temas delicados y conflictivos de forma directa y sarcástica, riéndose de un asunto que ha acaparado portadas y artículos por todo el mundo.

    Estados Unidos, 2005.
    Título original: Thank you for smoking.
    Escrita y dirigida por: Jason Reitman, basada en la novela de Christopher Buckley.
    Producción: David O. Sacks.
    Fotografía: James Whitaker.
    Música: Rolfe Kent.
    Montaje: Dana E. Glauberman.
    Duración: 92 minutos.
    Intérpretes: Aaron Eckart (Nick Naylor), Maria Bello (Polly Bailey), Cameron  Bright (Joey), Adam Brody (Jack), Sam Elliott (Lorne Lutch), Katie Holmes (Heather Holloway), David Koechner (Bobby Jay Bliss), William H. Macy (Senador Finistirre), Rob Lowe (Jeff Megall), J.K. Simmons (Budd “BR” Rohrabacher), Robert Duvall (Doak “Capitán” Boykin), Kim Dickens(Jill Naylor), Connie Ray (Pearl), Todd Louiso (Ron Goode).

     

     

     

     

     

     

    Nick Naylor es el relaciones públicas de las grandes empresas tabaqueras. Su tarea es defender el derecho de los fumadores a fumar, y el de las grandes empresas para las que trabaja a seguir vendiendo su producto, frente a los fanáticos que les tildan de asesinos, y a toda la corriente social que cada vez más se levanta en su contra. Y en su trabajo es el número uno, ya que su oratoria es capaz de vencer (incluso convencer) a cualquiera. Pero ahora se debe enfrentar a dos rivales poderosos, un senador oportunista que pretende poner etiquetas con la palabra “veneno” y una imagen de una calavera en las cajetillas, y una periodista trepa que quiere entrevistarle para ‘destruirle’. Entonces, Nick emprende una ofensiva refutando los peligros de los cigarrillos en televisión y contratando a un agente de Hollywood para que el cine vuelva a promover el hábito de fumar en sus películas.

    Película satírica, corrosiva, cáustica, valiente, arriesgada, cuyo mensaje se centra (el protagonista lo dice en multitud de ocasiones) en la búsqueda de la libertad, de la que tanto presumen ser tierra los Estados Unidos, de que todo el mundo merece una defensa justa, incluso los más villanos, y por supuesto los que se dedican a negocios legales, por muy dañinos que sean (aunque el protagonista defienda el tabaco, en su grupo de confianza también se encuentran los relaciones públicas de las empresas de armamento y del alcohol). Y en resumidas cuentas, al derecho a expresarse, a opinar, aunque sea una opinión contraria a la de la gran mayoría, el derecho a la no censura.

    El protagonista (un magnífico Aaron Eckhart, secundado por un reparto de lujo, en el que únicamente choca –por la poca credibilidad que le otorga– ver a Katie Holmes como depredadora sexual) es un tipo que defiende posiciones indefendibles (en una de las secuencias más divertidas y polémicas defiende en un colegio, frente a un aula repleta de niños, la libertad de elección, que no se dejen guiar por los demás, por eso “no tenéis que creer a los que os dicen que el tabaco es bueno o malo, ¡comprobadlo por vosotros mismos!”), pero que casi desde el principio cae simpático, por ese motivo ya mencionado que él defiende tanto: no está a favor de las tabacaleras, está a favor de una defensa digna para cualquiera en el país de las libertades.

  • Anticomedia romántica

    cineSEPARADOS

    Resulta, cuanto menos, irónico que la película por la que se conocieron Jennifer Aniston y Vince Vaughn y la que les ha hecho pareja (han sido la comidilla veraniega de la prensa rosa de la meca del cine) sea la que les separa (en el argumento) como pareja. Y es que Separados tiene la ventaja, frente a la multitud de ñoñas historias románticas de las que nos llegan decenas cada año, de comenzar la historia allí donde terminan aquellas. La norma habitual para cualquier comedia romántica es que la pareja en cuestión, tras muchos impedimentos y vencer todas las complicaciones del mundo, logren imponer su amor y la película acabe en boda. Pero, ¿y después?, ¿qué ocurre con ellos un par de años más tarde?

    Estados Unidos, 2006.
    Título original: The break-up.
    Director: Peyton Reed.
    Producción: Vince Vaughn.
    Guión: Jeremy Galerick y Jay Lavender.
    Fotografía: Eric Edwards.
    Música: Jon Brion.
    Montaje: David Rosenbloom.
    Intérpretes: Jennifer Aniston, Vince Vaughn, Joey Lauren Adams, Cole Hauser, Jon Favreau, Jason Bateman, Vincent D’Onofrio, Ann Margret, Judy Davis, John Michael Higgins, Justin Long.

     

     

     

    Esa es la premisa sobre la que se creó este guión, en el cuya escritura colaboró Vince Vaughn, protagonista y productor del filme, cuyos créditos iniciales son un resumen de cómo se conocieron y cómo se desarrolló la relación de la pareja hasta la boda (es decir, resumir en un par de minutos lo que cualquier película romántica te cuenta en dos horas), para después meterse en el meollo de la cuestión, tras dos años de matrimonio, cuando la pasión empieza a resquebrajarse y la monotonía toma el control de la pareja.

    Tras un par de años casados, Gary y Brooke (sobre todo ella) se dan cuenta de que su relación se ha enfriado y deciden (es una forma de hablar) ponerle fin. El problema es que ninguno de los dos quiere dejar el apartamento, porque ninguno puede permitirse pagar uno con su sueldo. Por lo que se ven obligados a seguir compartiendo piso, mientras intentan rehacer sus vidas, y fastidiar al otro, conviviendo con las discusiones que serán plato común cada día.

    El director Peyton Reed, que ya estuvo detrás de otro filme de similares características, que cambiaba los tópicos de la comedia romántica (Abajo el amor, con Renée Zellwegger y Ewan MacGregor), en esta continúa por los mismos derroteros. Aunque la historia no termina de decidirse por alejarse del todo y se mantiene a medio camino entre la ruptura de la pareja y una posible reconciliación durante todo el metraje. Pero claro, las cosas no son o blancas o negras, tienen matices que dependen del momento, y la historia así lo refleja.

    Se echa en falta algún personaje más con sustancia, ya que alguno son caricaturas, entiéndase planos, puestos ahí para dar el toque cómico, o para servir de contrapunto a algún protagonista, pero que aportan poco a la evolución de la historia, ya que sin ellos tampoco cambiaría mucho la situación.

    Separados ha sido un taquillazo en Estados Unidos, propiciado más por los aspectos extracinematográficos que por la propia película en sí, ya que se han llenado numerosas páginas de revistas variadas con la ruptura de la protagonista (la posterior relación de su ex con Angelina Jolie, y, por supuesto, la relación que se estableció entre los dos intérpretes de esta cinta). Y el morbo es lo que tiene, que vende, y mucho. De hecho, ha sido la mejor arma de marketing de este producto, que de por sí tiene cierto interés, bien rodada y bien interpretada (a pesar de un comienzo flojo), pero que no pasará a los anales de la historia más que por los aspectos externos que han hecho que el público acuda a verla a las salas.

  • Violenta locura

    cineSKIZO

    Hace apenas un par de años, el andaluz Jesús Ponce sorprendía a todos con una película pequeña que acaparó multitud de críticas favorables, y que aunque no llegó a ser un gran taquillazo, le sirvió para empezar a hacerse un nombre en el mundo del cine. Ahora estrena su segunda película, y vuelve a sorprender con un cambio de registro radical, abandonando el cine social de su primera obra para hacer una cinta prácticamente inclasificable, una mezcla entre el thriller y la película de terror adolescente, y que se queda a medio camino de ambas, sin llegar a decantarse por ninguno de los dos géneros y dejando la miel en los labios a los amantes de cada uno de los estilos que aborda.

    España, 2006.
    Director: Jesús Ponce.
    Producción: Juanjo Landa.
    Guión: David Sarasketa y Javier Etxaniz Petralanda
    Fotografía: Alberto Elosegui.
    Música: Aitor Amézaga.
    Montaje: Fernando Franco.
    Duración: 87 minutos.
    Intérpretes: Eloy Azorín (Gorka), Óscar Jaenada (El Iván), Beatriz Segura (Susana), Patxi Santamaría (Luis), Asier Oruesagasti (Ander).

    Gorka trabaja como camarero en el bar de la Facultad de Medicina. Está enamorado de Susana, una estudiante (hija de papá y más pija que la hija de la Preysler) que va a menudo al bar en el que trabaja. Para ‘ganar puntos’ ante la chica decide contratar a ‘el Iván’, un delincuente de poca monta, para que finja un ataque a la chica para que él pueda defenderla y dejarle KO. Pero Iván decide cambiar los planes en el último momento y secuestrar a la chica para pedir un suculento rescate, convirtiendo a Gorka en cómplice involuntario del asunto y dejando a la chica (que ya estaba colgadita del chico) totalmente fuera de juego. La tensión de la huida hace que su coche sufra un accidente, por lo que Iván se verá obligado a buscar un lugar en el que esconderse, y así llegan a un caserón en el campo, en el que vive un escultor. La situación se complica aún más cuando Iván mata al dueño de la casa, cuyas últimas palabras son peticiones de que no se peleen y de que se llevan bien. Poco después descubren que no están solos en la casa, y que lo que en apariencia es inofensivo puede esconder altas dosis de violencia.

    La cinta llega a las pantallas sin hacer ruido, del mismo modo que lo hizo la primera obra del director. Probablemente la primera vez que muchos espectadores conozcan esta película sea cuando vean el cartel en el multicines de turno, porque el gasto en promoción ha sido escaso.
    Y eso pese a que su director no es del todo desconocido, y cuenta entre sus protagonista con el último ganador del Goya al mejor actor (Óscar Jaenada), además de Eloy Azorín (también bastante conocido) y Beatriz Segura (joven actriz, curtida en series y filmes catalanes, nuevo fichaje para esta temporada de Hospital Central y pronto en Salvador).

    Skizo es una cinta sobre la locura y sus distintos tipos, la violencia y sus variantes, y lo que ocurre cuando ambas variantes se encuentran. Ningún personaje es inocente o inofensivo. Pero la película sí peca de poco valiente. Se va convirtiendo paulatinamente en una cinta típica de terror adolescente, con casa ‘abandonada’, estudiantes perdidos que acaban allí, y un personaje que amenaza con acabar con ellos. Por no hablar de su final, fuera de toda lógica e inexplicable por completo.