Categoría: La película

  • Quedarse a oscuras

    1101LOS OJOS DE JULIA

    La oscuridad ha sido desde siempre uno de los mayores temores de la humanidad. De ahí la importancia que supuso para nuestros antepasados de las cavernas descubrir el fuego. Más allá de servir de defensa, fuente de calor y asar los animales que cazaban, les evitaba quedarse a oscuras cuando el sol se ocultaba cada día. Y cuando el cine empezó a hacer películas de terror, este era también uno de los temas recurrentes, una de las fuentes del mal. Y los malvados siempre se ocultaban en la oscuridad, y era ahí donde ocurrían todas las masacres, etc, etc.

    {xtypo_code}España, 2010. (100′)
    Dirección: Guillem Morales.
    Producción: Joaquín Pardo, Mar Targarona, Guillermo del Toro, Mercedes Gamero, Reyes Matabuena.
    Guión:  Guillem Morales, Oriol Paulo.  
    Fotografía: Oscar Faura.
    Música: Fernando Velázquez.
    Montaje: Joan Manel Vilaseca.
    Intérpretes: Belén Rueda (Julia / Sara), Lluis Homar (Isaac), Pablo Derqui (Iván), Francesc Orella (Inspector Dimas), Joan Dalmau (Créspulo), Boris Ruiz (Blasco), Daniel Grao (Dr. Román), Clara Segura (Mina), Andrea Hermosa (Lía), Julia Gutiérrez Caba (Soledad).{/xtypo_code}

    Guillem Morales, en esta su segunda película, recurre una vez más al tema. Además de modo redundante, ya que añade al hecho de que los sucesos más (digamos) terroríficos (aunque esta no sea una cinta de terror al uso, sino más bien un thriller… o mejor dicho, pretende ser) sucedan de noche, incluso sin luz, que la protagonista se esté quedando ciega, se esté quedando a oscuras.

    La historia es sencilla de contar: una mujer (la Julia del título) investiga por su cuenta la reciente muerte de su hermana Sara, ya que, aunque todo apunta al suicidio, a ella no le convencen diversos indicios que va encontrando. Julia se ve acechada por una presencia que nadie, ni la policía ni su marido, parece percibir, cree que eso fue lo que mató a su hermana. Mientras, al igual que ocurriera con Sara, una enfermedad congénita la va dejando ciega.

    La película bebe de numerosas fuentes, toma como referentes a varias películas, aunque las más evidentes son Sola en la oscuridad (e incluso, aunque menos, la posterior Jennifer 8) y El fotógrafo del pánico. Quizás también se aprecien elementos de Hitchcock, y a muchos les recordará a las también españolas Los otros y El orfanato. Y ya se sabe lo que pasa con quien quiere abarcar mucho…

    Los ojos de Julia es una película repleta de tópicos, construida a base de clichés ya desde el primer plano. Una casa grande, es de noche, llueve, mucho, hay truenos, una mujer (ciega) está intentando escapar de algo que la persigue, se va la luz (tampoco hacía falta, si ella era ciega, pero el cliché es el cliché)… A partir de ahí, uno tras otro se van sumando para hacer una película tópica, previsible al máximo, y que cuenta con uno de los recursos más burdamente utilizados en mucho tiempo (si quieren ver la película, no sigan leyendo, si lo hacen después no digan que no les avisé): ¿por qué se oculta la cara del ‘malo’ de modo tan descarado y durante tantísimo tiempo, cortando el plano, captándole de espaldas, tapando su cara con sombras, un libro, un mochila, un colchón… si hasta ese momento no lo hemos visto y, por lo tanto, no lo conocemos?, ¿es que no se dan cuenta de que en el mismo instante en que se concatenan cuatro planos ocultando la cara de un personaje concreto hasta el más inepto se da cuenta de que algo pasa, y de que ese es el ‘malo’ de la historia? Y, por cierto, tampoco hay que ser demasiado lumbrera para saber quién es en realidad. Pero bueno, el mal ya está hecho, y con esta cinta, director y guionistas no han visto la luz precisamente, y se han quedado a oscuras

     

  • ¿Qué ha sido de de Niro?

    1101STONE

    Hace unos años, cuando llegaba a las pantallas una película protagonizada por Robert de Niro uno sabía que, al menos, aunque la historia fuese floja, iba a asistir a un recital interpretativo de primer nivel. Desafortunadamente, eso hace ya tiempo que pasó, y ahora no hace más que encadenar películas malas, papeles sin sustancia y personajes sin entidad. Y lo peor es que ya casi estamos acostumbrados a ello (prácticamente desde que hizo Showtime con Eddie Murphy, e incluso antes, no ha vuelto a tener un papel potable), y algunos hasta están olvidando Toro salvaje, El padrino, Casino, Taxi driver, etc.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (105′).
    Título original:  Stone.
    Dirección: John Curran.
    Producción: David Mimran, Jordan Schur, Holly Wiersma.
    Guión:  Angus MacLachlan.  
    Fotografía: Maryse Alberti.
    Montaje: Alexandre de Franceschi.
    Intérpretes: Robert de Niro (Jack), Edward Norton (Stone), Milla Jovovich (Lucetta), Frances Conroy (Madylyn), Sarab Kamoo (Janice), Enver Gjokaj (Jack, joven), Pepper Binkley (Madylyn, joven), Sandra Love Aldridge (Srta. Dickerson), Rachel Loiselle (Candance) .{/xtypo_code}

    La historia de Stone no es nueva. Más bien al contrario. Jack Mabry es un policía, oficial de libertad condicional, un hombre de profundas creencias religiosas, que está a pocos días de jubilarse. Pero antes quiere cerrar los casos que tiene pendientes (¿cuántas veces hemos visto algo así?). Uno de ellos es Gerald ‘Stone’ Creeson, encarcelado por encubrir el asesinato de sus abuelos con un incendio. Ante la posibilidad de recibir la libertad, Stone debe convencer a Jack de que se ha rehabilitado, pero sus intentos no resultan. Lucetta, la mujer de Stone, está dispuesta a lo que sea por sacar a su marido de prisión, y se decide a actuar, presentándose ante Jack.

    La puesta en escena del personaje, en la primera secuencia del filme, nos lo presenta como un hombre religioso hasta la médula pero cruel, más preocupado por el golf que por su familia. Pero al terminar la historia, acaba pareciendo un pobre tipo, un incauto que sólo oye la biblia en la radio (algo que, está bien para caracterizar al personaje, un par de veces, pero que llega a resultar cargante por la reiteración con que aparece) y que se deja engañar por la sexy, embaucadora, perturbadora, promiscua, mentirosa y atea (en un momento determinado le espeta al protagonista “Dios no existe”) mujer del protagonista, una bellísima Milla Jovovich, que enfrentado al ‘pobrecito’ de Jack y (posiblemente sería así) para los miembros del programa de radio que escucha, sería el diablo encarnado en humano, y que se une al dúo masculino en el hecho de tener interpretaciones flojas, bastante más de lo que en ellos es habitual.

    De hecho, tanto la historia (repleta de tópicos, de reiteraciones, de momentos mil veces vistos), como la realización (torpe, aburrida, previsible, con la inclusión de planos con movimientos circulares alrededor de los intérpretes que no tienen sentido alguno), como las flojas actuaciones de la tripleta protagonista (sólo Frances Conroy salva los papeles en este apartado) se unen para dar como resultado una película muy floja, que no aporta nada, y que aburre a las piedras.

  • ¿Qué ha sido de de Niro?

    1101STONE

    Hace unos años, cuando llegaba a las pantallas una película protagonizada por Robert de Niro uno sabía que, al menos, aunque la historia fuese floja, iba a asistir a un recital interpretativo de primer nivel. Desafortunadamente, eso hace ya tiempo que pasó, y ahora no hace más que encadenar películas malas, papeles sin sustancia y personajes sin entidad. Y lo peor es que ya casi estamos acostumbrados a ello (prácticamente desde que hizo Showtime con Eddie Murphy, e incluso antes, no ha vuelto a tener un papel potable), y algunos hasta están olvidando Toro salvaje, El padrino, Casino, Taxi driver, etc.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (105′).
    Título original:  Stone.
    Dirección: John Curran.
    Producción: David Mimran, Jordan Schur, Holly Wiersma.
    Guión:  Angus MacLachlan.  
    Fotografía: Maryse Alberti.
    Montaje: Alexandre de Franceschi.
    Intérpretes: Robert de Niro (Jack), Edward Norton (Stone), Milla Jovovich (Lucetta), Frances Conroy (Madylyn), Sarab Kamoo (Janice), Enver Gjokaj (Jack, joven), Pepper Binkley (Madylyn, joven), Sandra Love Aldridge (Srta. Dickerson), Rachel Loiselle (Candance) .{/xtypo_code}

    La historia de Stone no es nueva. Más bien al contrario. Jack Mabry es un policía, oficial de libertad condicional, un hombre de profundas creencias religiosas, que está a pocos días de jubilarse. Pero antes quiere cerrar los casos que tiene pendientes (¿cuántas veces hemos visto algo así?). Uno de ellos es Gerald ‘Stone’ Creeson, encarcelado por encubrir el asesinato de sus abuelos con un incendio. Ante la posibilidad de recibir la libertad, Stone debe convencer a Jack de que se ha rehabilitado, pero sus intentos no resultan. Lucetta, la mujer de Stone, está dispuesta a lo que sea por sacar a su marido de prisión, y se decide a actuar, presentándose ante Jack.

    La puesta en escena del personaje, en la primera secuencia del filme, nos lo presenta como un hombre religioso hasta la médula pero cruel, más preocupado por el golf que por su familia. Pero al terminar la historia, acaba pareciendo un pobre tipo, un incauto que sólo oye la biblia en la radio (algo que, está bien para caracterizar al personaje, un par de veces, pero que llega a resultar cargante por la reiteración con que aparece) y que se deja engañar por la sexy, embaucadora, perturbadora, promiscua, mentirosa y atea (en un momento determinado le espeta al protagonista “Dios no existe”) mujer del protagonista, una bellísima Milla Jovovich, que enfrentado al ‘pobrecito’ de Jack y (posiblemente sería así) para los miembros del programa de radio que escucha, sería el diablo encarnado en humano, y que se une al dúo masculino en el hecho de tener interpretaciones flojas, bastante más de lo que en ellos es habitual.

    De hecho, tanto la historia (repleta de tópicos, de reiteraciones, de momentos mil veces vistos), como la realización (torpe, aburrida, previsible, con la inclusión de planos con movimientos circulares alrededor de los intérpretes que no tienen sentido alguno), como las flojas actuaciones de la tripleta protagonista (sólo Frances Conroy salva los papeles en este apartado) se unen para dar como resultado una película muy floja, que no aporta nada, y que aburre a las piedras.

  • Historia de un vengativo inadaptado vengativo

    1101LA RED SOCIAL

    Hemos visto en numerosas ocasiones un acuerdo casi global entre la crítica internacional en casos concretos, pero siempre cuando la película es mala. Más extraño es, sin embargo, que haya tal unanimidad en sentido favorable, a favor de la calidad de una determinada cinta. Y ese caso se ha dado con La red social, la nueva y esperadísima película de David Fincher, en la que la crítica ve la obra lo fantástica que es, pese a lo que podría parecer en un principio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (120′).
    Título original:  The social network.
    Dirección: David Fincher.
    Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca, Scott Rudin.
    Guión:  Aaron Sorkin, basado en el libro de Ben Mezrich.  
    Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
    Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall.
    Intérpretes: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Rooney Mara (Erica Albright), Bryan Barter (Billy Olsen), Brenda Song (Christy Lee), Dustin Fitzsimons (Presidente del Club Phoenix), Armie Hammer (Cameron Winklevoss / Tyler Winklevoss), Joseph Mazzello (Dustin Moskovitz), Max Minghella (Divya Narendra), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), John Getz (Sy), Justin Timberlake (Sean Parker).{/xtypo_code}

    La película se basa en varias fuentes, y se traslada desde las aulas de Harvard (donde estudia un rechazado Zuckerberg, que por venganza crea Facemash, una web que le granjea muchos enemigos y por la que se le acusa de vulnerar la seguridad informática de la universidad y de misoginia, pero que sería el germen del futuro Facebook ) a los cubículos de Palo Alto.

    En el epicentro de toda la historia se encuentran el propio Zuckerberg, alumno brillante de informática; Eduardo Saverin, su único amigo, quien aportó el capital inicial para la empresa; Sean Parker, fundador de Napster, y que facilitó la llegada de nuevos y más poderosos inversores, llevando Facebook a Silicon Valley; y los hermanos Winklevoss, compañeros de Harvard, que aseguraban que Zuckerberg les había robado la idea y que le demandaron la titularidad.

    A priori, el interés de la historia de la creación de una web, por muy famosa y popular que se haya hecho en todo el mundo dicho site, parecía escaso. Pero si detrás del proyecto están un director como David Fincher (que, hasta en su cinta que más detractores ha cosechado -Zodiac-, consiguió un gran resultado) y un guionista como Aaron Sorkin, la cosa cambia.

    La red social es un arriesgadísimo y complejo estudio de un personaje, Mark Zuckerberg, un ser antisocial, con una inmensa e innata capacidad para la interacción social, que se convirtió en el multimillonario más joven del planeta al crear la web que sirve, precisamente, como instrumento para la interacción social. O al menos esa es la sensación (falsa) que da desde fuera.

    La cinta mantiene, desde el primer momento y durante todo el metraje, un ritmo vertiginoso, con  un grandísimo trabajo de montaje, alternando dos momentos temporales diferentes que van convergiendo poco a poco, y una tensión inesperada por la temática.

    Esta es una de esas pocas veces en las que nada falla. Ni dirección, ni guión, ni montaje, ni interpretación, ni música, todo aporta para que el resultado sea una película casi perfecta. Tenemos aquí una historia que puede llamarse contradictoria. Tiene elementos que atraen a casi cualquier humano, pero en el fondo nos importa poco. En realidad a nadie le interesa cómo se fundó facebook, pero en manos de David Fincher y Aaron Sorkin, La red social se convierte en una especia de obra maestra. E incluso llegamos a sentir simpatía por un ser vengativo, resentido y hostil, como el que interpreta magistralmente Jesse Eisenberg.

     

  • Historia de un vengativo inadaptado vengativo

    1101LA RED SOCIAL

    Hemos visto en numerosas ocasiones un acuerdo casi global entre la crítica internacional en casos concretos, pero siempre cuando la película es mala. Más extraño es, sin embargo, que haya tal unanimidad en sentido favorable, a favor de la calidad de una determinada cinta. Y ese caso se ha dado con La red social, la nueva y esperadísima película de David Fincher, en la que la crítica ve la obra lo fantástica que es, pese a lo que podría parecer en un principio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (120′).
    Título original:  The social network.
    Dirección: David Fincher.
    Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca, Scott Rudin.
    Guión:  Aaron Sorkin, basado en el libro de Ben Mezrich.  
    Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
    Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall.
    Intérpretes: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Rooney Mara (Erica Albright), Bryan Barter (Billy Olsen), Brenda Song (Christy Lee), Dustin Fitzsimons (Presidente del Club Phoenix), Armie Hammer (Cameron Winklevoss / Tyler Winklevoss), Joseph Mazzello (Dustin Moskovitz), Max Minghella (Divya Narendra), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), John Getz (Sy), Justin Timberlake (Sean Parker).{/xtypo_code}

    La película se basa en varias fuentes, y se traslada desde las aulas de Harvard (donde estudia un rechazado Zuckerberg, que por venganza crea Facemash, una web que le granjea muchos enemigos y por la que se le acusa de vulnerar la seguridad informática de la universidad y de misoginia, pero que sería el germen del futuro Facebook ) a los cubículos de Palo Alto.

    En el epicentro de toda la historia se encuentran el propio Zuckerberg, alumno brillante de informática; Eduardo Saverin, su único amigo, quien aportó el capital inicial para la empresa; Sean Parker, fundador de Napster, y que facilitó la llegada de nuevos y más poderosos inversores, llevando Facebook a Silicon Valley; y los hermanos Winklevoss, compañeros de Harvard, que aseguraban que Zuckerberg les había robado la idea y que le demandaron la titularidad.

    A priori, el interés de la historia de la creación de una web, por muy famosa y popular que se haya hecho en todo el mundo dicho site, parecía escaso. Pero si detrás del proyecto están un director como David Fincher (que, hasta en su cinta que más detractores ha cosechado -Zodiac-, consiguió un gran resultado) y un guionista como Aaron Sorkin, la cosa cambia.

    La red social es un arriesgadísimo y complejo estudio de un personaje, Mark Zuckerberg, un ser antisocial, con una inmensa e innata capacidad para la interacción social, que se convirtió en el multimillonario más joven del planeta al crear la web que sirve, precisamente, como instrumento para la interacción social. O al menos esa es la sensación (falsa) que da desde fuera.

    La cinta mantiene, desde el primer momento y durante todo el metraje, un ritmo vertiginoso, con  un grandísimo trabajo de montaje, alternando dos momentos temporales diferentes que van convergiendo poco a poco, y una tensión inesperada por la temática.

    Esta es una de esas pocas veces en las que nada falla. Ni dirección, ni guión, ni montaje, ni interpretación, ni música, todo aporta para que el resultado sea una película casi perfecta. Tenemos aquí una historia que puede llamarse contradictoria. Tiene elementos que atraen a casi cualquier humano, pero en el fondo nos importa poco. En realidad a nadie le interesa cómo se fundó facebook, pero en manos de David Fincher y Aaron Sorkin, La red social se convierte en una especia de obra maestra. E incluso llegamos a sentir simpatía por un ser vengativo, resentido y hostil, como el que interpreta magistralmente Jesse Eisenberg.

     

  • El maligno es el banco

    1101GRU, MI VILLANO FAVORITO

    Si hay un género que resulta rentable para los estudios de cine, en especial desde hace unos años donde ya no hay nada seguro, y las grandes estrellas que antes eran garantía de éxito ya no lo son, o las películas que antes atraían a las masas ya no lo hacen, es sin duda las cintas de animación infantil en 3D. Estas son las únicas que aseguran avalanchas de público infantil, que además van acompañados de sus respectivos padres, para los que las productoras siempre se guardan un par de gags en cada película.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (95′).
    Título original:  Despicable me.
    Dirección: Chris Renaud, Pierre Coffin.
    Producción: Chris Meledandri, John Cohen, Janet Healy, Yarrow Cheney.
    Guión: Cinco Paul, Ken Daurio.  
    Música: Heitor Pereira, Pharrell Williams.
    Montaje: Gregory Perler, Pam Ziegenhagen.
    Intérpretes: Dibujos animados.{/xtypo_code}

    Y aunque los dueños absolutos en el sector son Pixar y Disney, estan ‘surgiendo’ otras grandes productoras en el ámbito de la animación (grandes estudios que están abriendo divisiones animadas) que también quieren parte del pastel. Una de las últimas en unirse al grupo ha sido la Universal, cuyo primer trabajo es esta Gru, mi villano favorito, una cinta que desmitifica el papel clásico del villano.

    Gru es un malvado, tiene porte y aires de villano y se comporta como tal. Vive en una urbanización alegre de cuidados jardines, pero su casa es negra y el césped amarillento. Los vecinos ignoran que debajo de la vivienda hay un enorme escondite secreto, con multitud de armas y un ejércitos de lacayos (a medio camino entre los muñequitos verdes de Toy Story y los curris de Los Fraguel), donde Gru prepara su gran golpe, el que le hará ser el mayor malvado de todos los tiempos: el robo de la Luna. Hasta que se topa con tres testarudas huérfanas que, incomprensiblemente, ven en él a un padre en potencia.

    Aunque Gru es una cinta infantil, cuya trama principal está llena de buenos sentimientos y es ciertamente previsible, lo que sorprende es una de las tramas secundarias, dirigidas clarísimamente al público adulto (los americanos lo disfrutarán más incluso), en la que Gru, para poder llevar a cabo su plan, debe ir ¡¡a pedir un préstamo a  un banco!!, que se presenta así como el verdadero maligno de nuestros tiempos, y que además, aparece como sucursal financiada por Lehmann Brothers.

    La cinta está construida de modo brillante, tiene grandes logros e ideas visualmente divertidas (las camas bomba o la vivienda de Vector, el rival de Gru), y tiene momentos muy divertidos, pero su final es demasiado candoroso, demasiado dulce, incluso para estar dirigida a un público infantil.

  • El maligno es el banco

    1101GRU, MI VILLANO FAVORITO

    Si hay un género que resulta rentable para los estudios de cine, en especial desde hace unos años donde ya no hay nada seguro, y las grandes estrellas que antes eran garantía de éxito ya no lo son, o las películas que antes atraían a las masas ya no lo hacen, es sin duda las cintas de animación infantil en 3D. Estas son las únicas que aseguran avalanchas de público infantil, que además van acompañados de sus respectivos padres, para los que las productoras siempre se guardan un par de gags en cada película.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (95′).
    Título original:  Despicable me.
    Dirección: Chris Renaud, Pierre Coffin.
    Producción: Chris Meledandri, John Cohen, Janet Healy, Yarrow Cheney.
    Guión: Cinco Paul, Ken Daurio.  
    Música: Heitor Pereira, Pharrell Williams.
    Montaje: Gregory Perler, Pam Ziegenhagen.
    Intérpretes: Dibujos animados.{/xtypo_code}

    Y aunque los dueños absolutos en el sector son Pixar y Disney, estan ‘surgiendo’ otras grandes productoras en el ámbito de la animación (grandes estudios que están abriendo divisiones animadas) que también quieren parte del pastel. Una de las últimas en unirse al grupo ha sido la Universal, cuyo primer trabajo es esta Gru, mi villano favorito, una cinta que desmitifica el papel clásico del villano.

    Gru es un malvado, tiene porte y aires de villano y se comporta como tal. Vive en una urbanización alegre de cuidados jardines, pero su casa es negra y el césped amarillento. Los vecinos ignoran que debajo de la vivienda hay un enorme escondite secreto, con multitud de armas y un ejércitos de lacayos (a medio camino entre los muñequitos verdes de Toy Story y los curris de Los Fraguel), donde Gru prepara su gran golpe, el que le hará ser el mayor malvado de todos los tiempos: el robo de la Luna. Hasta que se topa con tres testarudas huérfanas que, incomprensiblemente, ven en él a un padre en potencia.

    Aunque Gru es una cinta infantil, cuya trama principal está llena de buenos sentimientos y es ciertamente previsible, lo que sorprende es una de las tramas secundarias, dirigidas clarísimamente al público adulto (los americanos lo disfrutarán más incluso), en la que Gru, para poder llevar a cabo su plan, debe ir ¡¡a pedir un préstamo a  un banco!!, que se presenta así como el verdadero maligno de nuestros tiempos, y que además, aparece como sucursal financiada por Lehmann Brothers.

    La cinta está construida de modo brillante, tiene grandes logros e ideas visualmente divertidas (las camas bomba o la vivienda de Vector, el rival de Gru), y tiene momentos muy divertidos, pero su final es demasiado candoroso, demasiado dulce, incluso para estar dirigida a un público infantil.

  • Claustrofobia

    1901ENTERRADO

    El cine español, y ni hablemos de las series españolas, no son muy dadas a enfrascarse en aventuras de altos riesgos, y aunque siempre hay honrosas y escasas excepciones, se suelen decantar por géneros y argumentos ya probados y que saben a ciencia cierta que funcionan.

    {xtypo_code}España, 2010. (95′)
    Título original:  Buried.
    Dirección:  Rodrigo Cortés.
    Producción:  Adrián Guerra, Peter Safran. Guión: Chris Sparling.
    Guión: Chris Sparling.
    Fotografía: Eduard Grau.
    Música: Víctor Reyes.
    Montaje: Rodrigo Cortés.
    Intérpretes: Ryan Reynolds (Paul Conroy), Ivana Miño (Pamela Lutti).{/xtypo_code}

    Por eso, el caso de Rodrigo Cortés es tan extraño en nuestra industria. Tras dirigir Concursante hace tres años, una cinta más interesante de lo que en un principio pudiera parecer, en esta su segunda película, el gallego va más allá y se mete de lleno en un proyecto arriesgadísimo, con un único escenario (algo que ya habían hecho otros, por ejemplo el maestro Hitchcock en Naufragos, aunque quizas la referencia más clara para Cortés sea el fragmento de Kill Bill 2 donde Uma Thurman es enterrada) y, lo que supone una novedad, un único personaje en pantalla.

    Paul Conroy despierta herido y a oscuras. Encuentra un encendedor junto a él que le permiten descubrir que está en un ataúd, enterrado. Es un transportista civil que trabajaba en Irak, su convoy sufrió una emboscada y él perdió el conocimiento en el ataque. Despertó sepultado vivo, sin saber quién lo había puesto allí, ni por qué. Un móvil que le han dejado al lado es su único vínculo con el exterior, con sus captores y con la posible ayuda. Pero tiene poco tiempo, hasta que se agote el oxígeno o se acabe la batería del móvil.

    Cortés demuestra tener los redaños suficientes para lanzarse al vacío sin red en una producción dificilísima, al desarrollar toda la trama, toda la historia, hora y media de metraje, en el reducido espacio que supone un ataúd, por el que la cámara se mueve, recorre en innumerables ocasiones, y sirve a su único protagonista para demostrar un talento que muchos no pensaban que tenía. El guión apenas tiene fisuras (si es que las tiene), y mantiene la tensión en todo momento, sin necesidad de trucos baratos, de recurrir a flash-backs o a la temible (destruye más películas de las que salva) voz en off del protagonista contando sus opiniones, sus sentimientos.

    Además, se permite el lujo de contar con algún que otro leve toque de humor corrosivo. La única imagen del mundo exterior que tenemos en todo el metraje, es el vídeo que sus captores le mandan a Conroy con la imagen de una compañera, también secuestrada.

    Enterrado es una película de terror claustrofóbico, una propuesta complicada, un thriller agotador que te deja sin aliento, con un muy buen trabajo de edición y un gran trabajo de cámara (sólo un par de planos imposibles, de travellings que se alejan del protagonista, el primero lateral, con más simbolismo que otra cosa, y el segundo hacia arriba que señalan la profundidad a la que está enterrado el protagonista). Cortés ha construido una cinta magnífica que, aunque no es cine político, no escatima más de una bofetada a las grandes corporaciones, compañías de seguros y algunos gobiernos.

     

  • Todo el mundo quiere a Julia

    1501COME REZA AMA

    Se presenta como una de las cintas que promete un seguro éxito de taquilla, y proviene de un libro que se ha vendido bastante bien, pero lo cierto es que la presencia de Julia Roberts (permanentemente en pantalla), y las localizaciones turísticas y exóticas en las que se desarrolla la historia, a medio camino entre un libro de viajes y otro de autoayuda, no consiguen levantar una película que ya ha nacido lastrada.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (133′).
    Título original:  Eat pray love.
    Dirección: Ryan Murphy.
    Producción: Dede Gardner.
    Guión: Ryan Murphy y Jennifer Salt, basado en el libro de Elizabeth Gilbert.  
    Fotografía: Robert Richardson.
    Música: Dario Marianelli.
    Montaje: Brad Buecker.
    Intérpretes: Julia Roberts (Liz Gilbert), Billy Cudrup (Stephen), Viola Davis (Delia Shiraz), James Franco (David Piccolo), Tuva Novotny (Sofi), Luca Argentero (Giovanni), Giuseppe Gandini (Luca Spaghetti), Elena Arvigo (Maria), Andrea di Stefano (Giulio), Richard Jenkins (Richard de Texas), Sophie Thompson (Corella), Rushita Singh (Tulsi), Hadi Subiyanto (Ketut), Javier Bardem (Felipe), Christine Hakim (Wayan Nuriasih), Anakia Lapae (Tutti), Arlene Tur (Armenia).{/xtypo_code}

    La historia, basada como decimos en un superventas escrito por Elizabeth Gilbert, y en el que ésta cuenta sus propias experiencias y cómo logró encontrarse a sí misma cuando entró en crisis de personalidad viajando por el mundo, tiene tres capítulos claros (los ‘come’, ‘reza’ y ‘ama’ del título), desarrollados a su vez en tres localizaciones diferentes. Al inicio de cada una, el director nos ofrece una visita turística mostrándonos los decorados más espectaculares y (en ocasiones) conocidos de Roma, India y Bali, por donde la protagonista se pasea, sin que le surja el más mínimo problema, haciendo que todo el mundo se convierta en su amigo/a del alma, y que todos la adoren, sin que uno logre explicarse cómo logra sobrevivir si está (literalmente) sin blanca tras un traumático (parece ser, aunque no termina de estar demasiado claro, ya que es ella la que abandona al marido porque ya no está enamorada, y es ella la que se lo da todo a él, que se niega a aceptarlo, por que lo que él quiere es que se quede ella) divorcio.

    Liz Gilbert tiene todo lo que podría desear para ser feliz: una carrera como escritora de éxito, un marido que la adora, una gran casa, unos buenos amigos que la idolatran… pero se encuentra perdida y confusa. Tanto que decide romper con todo, divorciarse e irse lejos, viajar durante meses para encontrarse a sí misma, conociendo a mucha gente y descubriendo el placer de la comida y el poder de la meditación.

    Come Reza Ama es una película alargada hasta el extremo (más de dos horas que podían haberse quedado en hora y media con facilidad), aburrida, con multitud de tópicos, una espiritualidad más propia de Sexo en Nueva York que de la religión (cualquier religión) y que únicamente levanta el vuelo cuando entra en acción Richard Jenkins, el único intérprete que demuestra tener cierta entidad y el único que tiene una escena verdaderamente intensa (en la que confiesa los motivos que le llevaron hasta la India).
    En definitiva, una película que provoca numerosos bostezos, en la que se puede pasar el tiempo comiendo (palomitas, chocolatinas…), rezando para que termine pronto, y que cuando las luces se encienden, amando el hecho de que ninguna película pueda durar para siempre.

  • Bellas imágenes, pobre argumento

    1101EL AMERICANO

    Empecemos dejando las cosas claras: si alguien espera encontrarse con una película de acción al uso, con persecuciones espectaculares, explosiones y disparos por doquier, ésta no es la película que buscan. El americano es un thriller que se aleja considerablemente de lo que el cine criminal de Hollywood acostumbra a mostrarnos, y se acerca mucho más a un ejercicio estético, a una película europea de las que antes se llamaban ‘de arte y ensayo’.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (105′)
    Título original:  The American.
    Director: Anton Corbijn.
    Producción: Anne Carey, George Clooney, Jill Green, Grant Heslov, Ann Wingate.
    Guión: Rowan Joffe, basado en la novela de Martin Booth.
    Fotografía: Martin Ruhe.
    Música: Herbert Grönemeyer.
    Montaje: Andrew Hulme.
    Intérpretes: George Clooney (Jack / Edward), Violante Placido (Clara), Johan Leysen (Pavel), Paolo Bonacelli (Padre Benedetto), Thekla Reuten (Mathilde), Filippo Timi (Fabio), Irina Björklund (Ingrid)Lynch, Lake Bell, Kathy Griffin.{/xtypo_code}

    De hecho, la cinta del director holandés Anton Corbijn, que antes de dedicarse a la dirección de largometrajes era un reconocido fotógrafo y director de videoclips, tiene todo el aspecto de ser (con el paso de los años) una cinta de culto. Pero no se convertirá en ello porque, aunque viene en un envoltorio muy bueno, el contenido, aunque tiene calidad, está por debajo del continente.

    El americano nos cuenta la historia de Jack, alguien del que no sabemos prácticamente nada, salvo su nacionalidad. Alguien lo persigue (desconocemos quiénes y el motivo por el que quieren acabar con él) y Jack, tras pedir ayuda a un viejo amigo-compañero se esconde en un pueblo perdido del norte de Italia, donde conoce a Clara, una joven prostituta que le hará replantearse su vida y le llevarán a querer abandonar su vida, aunque antes deberá llevar a cabo un último trabajo.

    Con un tempo lento, pausado, la película va avanzando meticulosa pero inexorablemente, desde un comienzo (verdaderamente potente), hasta su inevitable final (bastante más débil que el resto). El americano es un ejercicio de estética verdaderamente notable, se nota el pasado artístico del realizador, pero también son destacables sus puntos negros, que los tiene. Y es que, aunque visualmente la cinta está construida de modo casi perfecto, argumentalmente la historia de Rowan Joffé (hijo, por otro lado, de Roland, director de La misión) tiene numerosos huecos y lagunas, un final flojo que desentona, y varios elementos arquetípicos (en el peor sentido de la palabra) sobre Italia: en el burdel del pequeño pueblo de Castel del Campo donde se esconde el protagonista (por cierto, qué poco improbable es que en un garito como ese se encuentre una mujer del calibre de Violante Placido) suena La Bambola; en la televisión del bar se ve una peli de Sergio Leone…

    El americano ha desaprovechado una gran oportunidad de hacer una película de calidad, con la estética cuidadísima que le otorga a todo el apartado visual Corbijn, donde todos los planos son prácticamente perfectos; un brillo técnico que esconde un thriller de manual, que sigue todos los pasos necesarios, sin saltarse ninguno, en el mismo orden, sin innovar, sin ofrecer nada nuevo, nada que despierte el interés del espectador.