Etiqueta: cinta

  • El deber y la amistad

     

    1901EL DISCURSO DEL REY

    Los hermanos Weinstein fueron durante años los reyes de Hollywood, y siempre estaban en primera fila en la ceremonia de los Oscar, y cosechando éxito tras éxito, taquillazo tras taquillazo, año tras año. Ejemplos hay muchos: El paciente inglés, Chicago, Chocolat, Cold Mountain, Las normas de la casa de la sidra… Y, o hay una enorme sorpresa y mucho cambian las cosas, o con esta película, mucho después de dejar la Miramax, con la que crearon todas las cintas anteriormente mencionadas,  volverán a sentarse en primera fila de la entrega de los premios de la academia americana.

    {xtypo_code}Reino Unido, 2010. (118′).
    Título original: The King’s speech.
    Dirección: Tom Hooper.
    Producción: Iain Canning, Emile Sherman, Gareth Unwin.
    Guión: David Seidler.
    Fotografía: Danny Cohen.
    Música: Alexandre Desplat.
    Montaje: Tariq Anwar.
    Intérpretes: Colin Firth (Rey Jorge VI), Geoffrey Rush (Lionel Logue), Helena Bonham-Carter (Reina Elizabeth), Guy Pearce (Eduardo VIII), Jennifer Ehle (Myrtle Logue), Michel Gambon (Rey Jorge V), Claire Bloom (Reina Mary), Derek Jacobi (Arzobispo Cosmo Lang), Timohy Spall (Winston Churchill), Freya Wilson (Princesa Isabel), Ramona Marquez (Princesa Margarita), Eve Best (Wallis Simpson).{/xtypo_code}

    El discurso del rey en una cinta que continúa en la senda de las producciones más clásicas de la cinematografía británica y tiene todos los elementos para hacer que la película sea una de esas que recopilan premios allá donde vayan. Sobrio guión basado en hechos reales, buena dirección (aunque con algún plano mal elegido), y una pareja protagonista en estado de gracia, un tour de force entre un contenido Geoffrey Rush y un magnífico Colin Firth (que tiene todas las papeletas para ganar el Oscar, el Globo de Oro y el Bafta en los próximos meses).

    En los albores de la Segunda Guerra Mundial, tras la muerte del rey británico Jorge V, y la polémica abdicación de Eduardo VIII, Jorge VI (padre de la actual reina Isabel II), que desde pequeño ha estado afectado por la imposibilidad de establecer un diálogo fluido y padece tartamudez, se ve obligado a  dirigir su país en una época difícil, en la que debe erigirse como el líder en el que el pueblo pueda confiar. Tras haberlo intentado casi todo, su mujer acude a un logopeda australiano, recién llegado al país y que usa extraños métodos. Entre rey y doctor se establecerá una inaudita relación de amistad que durará de por vida.

    La película no tiene grandes efectos especiales (no los necesita), no utiliza alharacas, ni estridencias, ni siquiera un argumento enrevesado y complejo, incluso el director se equivoca muchas veces en la elección del plano, haciendo un uso y abuso de los grandes angulares. Lo que El discurso del rey nos cuenta es una mera anécdota, un breve párrafo de los libros de historia (pese a la trascendencia que tuvo el hecho en su momento), narrado con elegancia pero con una narrativa leve, mezclando con sabiduría el drama de una difícil situación con la comedia de muchos diálogos (Colin Firth hace varias muestras de ello, pasando de una a otra en un par de segundos, con una maestría envidiable). Es cierto que no es una película que atraerá al gran público, y es una lástima, pero es una cinta que está construida (como venía siendo habitual en las producciones de los Weinstein) para todos los públicos, para los cinéfilos y para el espectador medio, como ya ocurrió con Shakespeare in love, por ejemplo.

    El discurso del rey, una de las favoritas para alzarse con el premio honorífico de mejor película del año, es una montaña rusa emocional, es un reír hasta llorar, un llorar hasta reír; una película sobre el deber y la amistad, a veces divertida, otras dolorosa. Es una cinta excelente.

     

  • Bostezos estéticos y Bardem

    1301BIUTIFUL

    Alejandro González Iñárritu es uno de los nombres más interesantes en el cine de los últimos años, y eso que únicamente tenía tres películas en su haber.

    {xtypo_code}España-México, 2010. (147′)
    Director: Alejandro González Iñárritu.
    Producción: Fernando Bovaira, Alejandro González Iñárritu, Jon Kilik.
    Guión: Alejandro González Iñárritu, Armando Bo, Nicolás Giacobone.
    Fotografía:  Rodrigo Prieto.
    Música: Gustavo Santaolalla.
    Montaje: Stephen Mirrione.
    Intérpretes: Javier Bardem (Uxbal), Maricel Álvarez (Marambra), Hanaa Bouchaib (), Guillermo Estrella (Mateo), Eduard Fernández (Tito), Cheikh Ndiaye (Ekweme), Diaryatou Daff (Ige), Cheng Tai Shen (Hai), Luo Jin (Liwei), Lang Sofia Lin (Li), Ana Wagener (Bea), Rubén Ochandiano (Zanc), Karra Elejalde (Mendoza).{/xtypo_code}

    Tras su portentoso debut en su país con Amores perros, vinieron otras dos cintas, igualmente brillantes, rodadas y auspiciadas por dinero estadounidense, como fueron 21 gramos y Babel, en las que incluso contaba con intérpretes de renombre (Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro en la primera, Cate Blanchett y Brad Pitt en la segunda). En todas ellas, el guión estaba escrito a cuatro manos. Las suyas y las de su compatriota Guillermo Arriaga. Para su nueva cinta, Iñárritu vuela solo. O mejor dicho, con otros compañeros, sin la participación de aquel que tantas victorias le proporcionó. Y la diferencia se nota.

    Biutiful era una cinta esperada, de la que se ha hablado mucho antes de su estreno, y una vez vista, el resultado es, cuanto menos, decepcionante. La historia transcurre en Barcelona, pero no en la ciudad cosmopolita y moderna, sino en una ciudad marginal, en los bajos fondos, en la Barcelona marginal de los inmigrantes ilegales que trabajan veinte horas en locales inmundos, o que venden falsificaciones chinas en la calle. Allí, Uxbal es explotador y explotado, un padre que trata de sacar adelante lo mejor que puede a sus dos hijos y de lidiar con su ex-esposa, yonqui, puta y bipolar (ahí es nada)…

    El problema de Biutiful es que quiere ser tan negra, pretende mostrar tanta truculencia, al protagonista le pasan tal cantidad de cosas, a cual peor, que termina por no conmover en absoluto. Y lo que es peor, no es para nada creíble.

    Las imágenes siguen siendo bellas a pesar de la fealdad que lo rodea todo, la construcción formal y estética de los planos sigue siendo la misma que en ocasiones anteriores, en eso Iñárritu sigue siendo el mismo. Pero la historia no llega, no conmueve, y hasta aburre.

    Donde sí que destaca la cinta es en Javier Bardem. El protagonista está sencillamente soberbio. Lástima que en este aspecto él sea el único (si exceptuamos a los dos niños). El resto están mal. Muy mal. Incluso Eduard Fernández, que en situación normal está bien, aquí no lo está.

    Biutiful es una cinta pretenciosa, preciosista en su fealdad, y cuyo argumento podría muy bien definirse como una mezcla entre la fantástica Mi vida sin mí y la sobrevalorada El sexto sentido. Una película con ínfulas de gran obra, pero cuya trama no convence, y que llega a provocar numerosos bostezos en su larguísimo metraje.

     

  • Pierde calidad

    1101crónica SEVILLA FESTIVAL DE CINE EUROPEO 2010

    Con la entrega de los trofeos de un repartido y discutido palmarés, el pasado sábado concluyó el 7º Sevilla Festival de Cine Europeo que se ha celebrado durante la última semana y que ha tenido como país invitado a Holanda, y ha otorgado premios especiales a Stephen Frears (que inauguró el certamen con su última película, Tamara Drewe), Vicente Aranda, Carlos Saura (que presentó fuera de concurso Flamenco Flamenco, continuación de la película que hizo hace ya catorce años) y Antonio Banderas.

    Pero centrémonos en la sección oficial. Este año se ha caracterizado por la baja calidad de las películas que han participado en el concurso, cuyo nivel general ha bajado enteros respecto a los de ediciones anteriores. Al igual que ocurriera el año pasado, en este el país homenajeado tenía varias cintas en competición. La directora Mijke de Jong volvía a Sevilla después de recibir premio hace dos años con La hermana de Katia con Joy, una cinta pobre, que persigue incansablemente a la protagonista, insistiendo en primeros planos y una historia que no conduce a nada; La aviadora de Kazbek, con una intérprete rubenesca, una historia con un tratamiento original pero que acaba cayendo en tópicos y el más almibarado de los merengues; y The happy housewife, con un muy buen papel de Carice van Outen y un principio arrollador, que pierde el buen camino, para recuperarlo y volverlo a perder con un insólito happy ending.

    Esta ha sido, además, la edición con mayor participación española, con dos películas que optaban a premio, El regreso, un documental que no se explica cómo estaba aquí, cuando existe una sección específica para el género, que además adolecía de un servilismo y una reverencialidad excesiva, aparte de ser mala de verdad; por otro lado, Naufragio ofrece un punto de vista novedoso sobre el inmigrante que llega en patera a España, pero la cinta no tiene ni pies ni cabeza, y su director quiere demostrar su presencia con continuos e inexplicables planos oblicuos que no conducen a nada. Además, la presencia de Elsa Pataky y Luis Tosar en Mr Nice, filme británico sobre la vida del conocido narcotraficante Howard Marks, que se hace larguísimo y reiterativo, y de Carmen Maura en Chicas, película francesa que supone el debú en la dirección de la dramaturga Yasmina Reza, también cinta pobre, poco original, y con más carencias que virtudes.

    Las mejores películas fueron, sin duda, la danesa En un mundo mejor, de Susanne Bier, sobre dos familias que se enfrentan a la violencia y que ven como sus vidas se tambalean, y la iraquí (sí, dentro de un certamen europeo, una película iraquí, con parte de capital europeo, eso sí) Son of Babylon, protagonizada por actores no profesionales, que cuenta la imposible travesía de una anciana y su nieto cruzando el país, semanas después de la  caída de Saddam, en busca de su hijo (y padre del pequeño) desaparecido en la guerra doce años atrás. También se podrían destacar The Poll diaries, con un magnífico trabajo de la joven actriz Paula Beer, Tender Son – A Frankenstein Project, tercera vez que el húngaro Kornel Mundruczó participaba en Sevilla, y que, si bien interesante, era una cinta muy inferior a Delta, con la que participó hace dos años, y la interesante La mujer con la nariz rota.

    Al lado contrario, cintas flojísimas, pero que, y contra todo pronóstico, consiguieron menciones por parte del jurado. Fueron la rusa Silent souls, que cuenta además con un final improbable, después de una historia muy floja; y la griega Black field, aburridísima, protagonizada por actores que tienen horchata en las venas, preciosista pero una historia sin fuerza.

    Esperemos que la próxima edición mejore , porque en calidad ha bajado bastante.

     

  • Historia de un vengativo inadaptado vengativo

    1101LA RED SOCIAL

    Hemos visto en numerosas ocasiones un acuerdo casi global entre la crítica internacional en casos concretos, pero siempre cuando la película es mala. Más extraño es, sin embargo, que haya tal unanimidad en sentido favorable, a favor de la calidad de una determinada cinta. Y ese caso se ha dado con La red social, la nueva y esperadísima película de David Fincher, en la que la crítica ve la obra lo fantástica que es, pese a lo que podría parecer en un principio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (120′).
    Título original:  The social network.
    Dirección: David Fincher.
    Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca, Scott Rudin.
    Guión:  Aaron Sorkin, basado en el libro de Ben Mezrich.  
    Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
    Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall.
    Intérpretes: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Rooney Mara (Erica Albright), Bryan Barter (Billy Olsen), Brenda Song (Christy Lee), Dustin Fitzsimons (Presidente del Club Phoenix), Armie Hammer (Cameron Winklevoss / Tyler Winklevoss), Joseph Mazzello (Dustin Moskovitz), Max Minghella (Divya Narendra), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), John Getz (Sy), Justin Timberlake (Sean Parker).{/xtypo_code}

    La película se basa en varias fuentes, y se traslada desde las aulas de Harvard (donde estudia un rechazado Zuckerberg, que por venganza crea Facemash, una web que le granjea muchos enemigos y por la que se le acusa de vulnerar la seguridad informática de la universidad y de misoginia, pero que sería el germen del futuro Facebook ) a los cubículos de Palo Alto.

    En el epicentro de toda la historia se encuentran el propio Zuckerberg, alumno brillante de informática; Eduardo Saverin, su único amigo, quien aportó el capital inicial para la empresa; Sean Parker, fundador de Napster, y que facilitó la llegada de nuevos y más poderosos inversores, llevando Facebook a Silicon Valley; y los hermanos Winklevoss, compañeros de Harvard, que aseguraban que Zuckerberg les había robado la idea y que le demandaron la titularidad.

    A priori, el interés de la historia de la creación de una web, por muy famosa y popular que se haya hecho en todo el mundo dicho site, parecía escaso. Pero si detrás del proyecto están un director como David Fincher (que, hasta en su cinta que más detractores ha cosechado -Zodiac-, consiguió un gran resultado) y un guionista como Aaron Sorkin, la cosa cambia.

    La red social es un arriesgadísimo y complejo estudio de un personaje, Mark Zuckerberg, un ser antisocial, con una inmensa e innata capacidad para la interacción social, que se convirtió en el multimillonario más joven del planeta al crear la web que sirve, precisamente, como instrumento para la interacción social. O al menos esa es la sensación (falsa) que da desde fuera.

    La cinta mantiene, desde el primer momento y durante todo el metraje, un ritmo vertiginoso, con  un grandísimo trabajo de montaje, alternando dos momentos temporales diferentes que van convergiendo poco a poco, y una tensión inesperada por la temática.

    Esta es una de esas pocas veces en las que nada falla. Ni dirección, ni guión, ni montaje, ni interpretación, ni música, todo aporta para que el resultado sea una película casi perfecta. Tenemos aquí una historia que puede llamarse contradictoria. Tiene elementos que atraen a casi cualquier humano, pero en el fondo nos importa poco. En realidad a nadie le interesa cómo se fundó facebook, pero en manos de David Fincher y Aaron Sorkin, La red social se convierte en una especia de obra maestra. E incluso llegamos a sentir simpatía por un ser vengativo, resentido y hostil, como el que interpreta magistralmente Jesse Eisenberg.

     

  • Historia de un vengativo inadaptado vengativo

    1101LA RED SOCIAL

    Hemos visto en numerosas ocasiones un acuerdo casi global entre la crítica internacional en casos concretos, pero siempre cuando la película es mala. Más extraño es, sin embargo, que haya tal unanimidad en sentido favorable, a favor de la calidad de una determinada cinta. Y ese caso se ha dado con La red social, la nueva y esperadísima película de David Fincher, en la que la crítica ve la obra lo fantástica que es, pese a lo que podría parecer en un principio.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010 (120′).
    Título original:  The social network.
    Dirección: David Fincher.
    Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca, Scott Rudin.
    Guión:  Aaron Sorkin, basado en el libro de Ben Mezrich.  
    Música: Trent Reznor, Atticus Ross.
    Montaje: Kirk Baxter, Angus Wall.
    Intérpretes: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Rooney Mara (Erica Albright), Bryan Barter (Billy Olsen), Brenda Song (Christy Lee), Dustin Fitzsimons (Presidente del Club Phoenix), Armie Hammer (Cameron Winklevoss / Tyler Winklevoss), Joseph Mazzello (Dustin Moskovitz), Max Minghella (Divya Narendra), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), John Getz (Sy), Justin Timberlake (Sean Parker).{/xtypo_code}

    La película se basa en varias fuentes, y se traslada desde las aulas de Harvard (donde estudia un rechazado Zuckerberg, que por venganza crea Facemash, una web que le granjea muchos enemigos y por la que se le acusa de vulnerar la seguridad informática de la universidad y de misoginia, pero que sería el germen del futuro Facebook ) a los cubículos de Palo Alto.

    En el epicentro de toda la historia se encuentran el propio Zuckerberg, alumno brillante de informática; Eduardo Saverin, su único amigo, quien aportó el capital inicial para la empresa; Sean Parker, fundador de Napster, y que facilitó la llegada de nuevos y más poderosos inversores, llevando Facebook a Silicon Valley; y los hermanos Winklevoss, compañeros de Harvard, que aseguraban que Zuckerberg les había robado la idea y que le demandaron la titularidad.

    A priori, el interés de la historia de la creación de una web, por muy famosa y popular que se haya hecho en todo el mundo dicho site, parecía escaso. Pero si detrás del proyecto están un director como David Fincher (que, hasta en su cinta que más detractores ha cosechado -Zodiac-, consiguió un gran resultado) y un guionista como Aaron Sorkin, la cosa cambia.

    La red social es un arriesgadísimo y complejo estudio de un personaje, Mark Zuckerberg, un ser antisocial, con una inmensa e innata capacidad para la interacción social, que se convirtió en el multimillonario más joven del planeta al crear la web que sirve, precisamente, como instrumento para la interacción social. O al menos esa es la sensación (falsa) que da desde fuera.

    La cinta mantiene, desde el primer momento y durante todo el metraje, un ritmo vertiginoso, con  un grandísimo trabajo de montaje, alternando dos momentos temporales diferentes que van convergiendo poco a poco, y una tensión inesperada por la temática.

    Esta es una de esas pocas veces en las que nada falla. Ni dirección, ni guión, ni montaje, ni interpretación, ni música, todo aporta para que el resultado sea una película casi perfecta. Tenemos aquí una historia que puede llamarse contradictoria. Tiene elementos que atraen a casi cualquier humano, pero en el fondo nos importa poco. En realidad a nadie le interesa cómo se fundó facebook, pero en manos de David Fincher y Aaron Sorkin, La red social se convierte en una especia de obra maestra. E incluso llegamos a sentir simpatía por un ser vengativo, resentido y hostil, como el que interpreta magistralmente Jesse Eisenberg.

     

  • El maligno es el banco

    1101GRU, MI VILLANO FAVORITO

    Si hay un género que resulta rentable para los estudios de cine, en especial desde hace unos años donde ya no hay nada seguro, y las grandes estrellas que antes eran garantía de éxito ya no lo son, o las películas que antes atraían a las masas ya no lo hacen, es sin duda las cintas de animación infantil en 3D. Estas son las únicas que aseguran avalanchas de público infantil, que además van acompañados de sus respectivos padres, para los que las productoras siempre se guardan un par de gags en cada película.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (95′).
    Título original:  Despicable me.
    Dirección: Chris Renaud, Pierre Coffin.
    Producción: Chris Meledandri, John Cohen, Janet Healy, Yarrow Cheney.
    Guión: Cinco Paul, Ken Daurio.  
    Música: Heitor Pereira, Pharrell Williams.
    Montaje: Gregory Perler, Pam Ziegenhagen.
    Intérpretes: Dibujos animados.{/xtypo_code}

    Y aunque los dueños absolutos en el sector son Pixar y Disney, estan ‘surgiendo’ otras grandes productoras en el ámbito de la animación (grandes estudios que están abriendo divisiones animadas) que también quieren parte del pastel. Una de las últimas en unirse al grupo ha sido la Universal, cuyo primer trabajo es esta Gru, mi villano favorito, una cinta que desmitifica el papel clásico del villano.

    Gru es un malvado, tiene porte y aires de villano y se comporta como tal. Vive en una urbanización alegre de cuidados jardines, pero su casa es negra y el césped amarillento. Los vecinos ignoran que debajo de la vivienda hay un enorme escondite secreto, con multitud de armas y un ejércitos de lacayos (a medio camino entre los muñequitos verdes de Toy Story y los curris de Los Fraguel), donde Gru prepara su gran golpe, el que le hará ser el mayor malvado de todos los tiempos: el robo de la Luna. Hasta que se topa con tres testarudas huérfanas que, incomprensiblemente, ven en él a un padre en potencia.

    Aunque Gru es una cinta infantil, cuya trama principal está llena de buenos sentimientos y es ciertamente previsible, lo que sorprende es una de las tramas secundarias, dirigidas clarísimamente al público adulto (los americanos lo disfrutarán más incluso), en la que Gru, para poder llevar a cabo su plan, debe ir ¡¡a pedir un préstamo a  un banco!!, que se presenta así como el verdadero maligno de nuestros tiempos, y que además, aparece como sucursal financiada por Lehmann Brothers.

    La cinta está construida de modo brillante, tiene grandes logros e ideas visualmente divertidas (las camas bomba o la vivienda de Vector, el rival de Gru), y tiene momentos muy divertidos, pero su final es demasiado candoroso, demasiado dulce, incluso para estar dirigida a un público infantil.

  • El maligno es el banco

    1101GRU, MI VILLANO FAVORITO

    Si hay un género que resulta rentable para los estudios de cine, en especial desde hace unos años donde ya no hay nada seguro, y las grandes estrellas que antes eran garantía de éxito ya no lo son, o las películas que antes atraían a las masas ya no lo hacen, es sin duda las cintas de animación infantil en 3D. Estas son las únicas que aseguran avalanchas de público infantil, que además van acompañados de sus respectivos padres, para los que las productoras siempre se guardan un par de gags en cada película.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (95′).
    Título original:  Despicable me.
    Dirección: Chris Renaud, Pierre Coffin.
    Producción: Chris Meledandri, John Cohen, Janet Healy, Yarrow Cheney.
    Guión: Cinco Paul, Ken Daurio.  
    Música: Heitor Pereira, Pharrell Williams.
    Montaje: Gregory Perler, Pam Ziegenhagen.
    Intérpretes: Dibujos animados.{/xtypo_code}

    Y aunque los dueños absolutos en el sector son Pixar y Disney, estan ‘surgiendo’ otras grandes productoras en el ámbito de la animación (grandes estudios que están abriendo divisiones animadas) que también quieren parte del pastel. Una de las últimas en unirse al grupo ha sido la Universal, cuyo primer trabajo es esta Gru, mi villano favorito, una cinta que desmitifica el papel clásico del villano.

    Gru es un malvado, tiene porte y aires de villano y se comporta como tal. Vive en una urbanización alegre de cuidados jardines, pero su casa es negra y el césped amarillento. Los vecinos ignoran que debajo de la vivienda hay un enorme escondite secreto, con multitud de armas y un ejércitos de lacayos (a medio camino entre los muñequitos verdes de Toy Story y los curris de Los Fraguel), donde Gru prepara su gran golpe, el que le hará ser el mayor malvado de todos los tiempos: el robo de la Luna. Hasta que se topa con tres testarudas huérfanas que, incomprensiblemente, ven en él a un padre en potencia.

    Aunque Gru es una cinta infantil, cuya trama principal está llena de buenos sentimientos y es ciertamente previsible, lo que sorprende es una de las tramas secundarias, dirigidas clarísimamente al público adulto (los americanos lo disfrutarán más incluso), en la que Gru, para poder llevar a cabo su plan, debe ir ¡¡a pedir un préstamo a  un banco!!, que se presenta así como el verdadero maligno de nuestros tiempos, y que además, aparece como sucursal financiada por Lehmann Brothers.

    La cinta está construida de modo brillante, tiene grandes logros e ideas visualmente divertidas (las camas bomba o la vivienda de Vector, el rival de Gru), y tiene momentos muy divertidos, pero su final es demasiado candoroso, demasiado dulce, incluso para estar dirigida a un público infantil.

  • Claustrofobia

    1901ENTERRADO

    El cine español, y ni hablemos de las series españolas, no son muy dadas a enfrascarse en aventuras de altos riesgos, y aunque siempre hay honrosas y escasas excepciones, se suelen decantar por géneros y argumentos ya probados y que saben a ciencia cierta que funcionan.

    {xtypo_code}España, 2010. (95′)
    Título original:  Buried.
    Dirección:  Rodrigo Cortés.
    Producción:  Adrián Guerra, Peter Safran. Guión: Chris Sparling.
    Guión: Chris Sparling.
    Fotografía: Eduard Grau.
    Música: Víctor Reyes.
    Montaje: Rodrigo Cortés.
    Intérpretes: Ryan Reynolds (Paul Conroy), Ivana Miño (Pamela Lutti).{/xtypo_code}

    Por eso, el caso de Rodrigo Cortés es tan extraño en nuestra industria. Tras dirigir Concursante hace tres años, una cinta más interesante de lo que en un principio pudiera parecer, en esta su segunda película, el gallego va más allá y se mete de lleno en un proyecto arriesgadísimo, con un único escenario (algo que ya habían hecho otros, por ejemplo el maestro Hitchcock en Naufragos, aunque quizas la referencia más clara para Cortés sea el fragmento de Kill Bill 2 donde Uma Thurman es enterrada) y, lo que supone una novedad, un único personaje en pantalla.

    Paul Conroy despierta herido y a oscuras. Encuentra un encendedor junto a él que le permiten descubrir que está en un ataúd, enterrado. Es un transportista civil que trabajaba en Irak, su convoy sufrió una emboscada y él perdió el conocimiento en el ataque. Despertó sepultado vivo, sin saber quién lo había puesto allí, ni por qué. Un móvil que le han dejado al lado es su único vínculo con el exterior, con sus captores y con la posible ayuda. Pero tiene poco tiempo, hasta que se agote el oxígeno o se acabe la batería del móvil.

    Cortés demuestra tener los redaños suficientes para lanzarse al vacío sin red en una producción dificilísima, al desarrollar toda la trama, toda la historia, hora y media de metraje, en el reducido espacio que supone un ataúd, por el que la cámara se mueve, recorre en innumerables ocasiones, y sirve a su único protagonista para demostrar un talento que muchos no pensaban que tenía. El guión apenas tiene fisuras (si es que las tiene), y mantiene la tensión en todo momento, sin necesidad de trucos baratos, de recurrir a flash-backs o a la temible (destruye más películas de las que salva) voz en off del protagonista contando sus opiniones, sus sentimientos.

    Además, se permite el lujo de contar con algún que otro leve toque de humor corrosivo. La única imagen del mundo exterior que tenemos en todo el metraje, es el vídeo que sus captores le mandan a Conroy con la imagen de una compañera, también secuestrada.

    Enterrado es una película de terror claustrofóbico, una propuesta complicada, un thriller agotador que te deja sin aliento, con un muy buen trabajo de edición y un gran trabajo de cámara (sólo un par de planos imposibles, de travellings que se alejan del protagonista, el primero lateral, con más simbolismo que otra cosa, y el segundo hacia arriba que señalan la profundidad a la que está enterrado el protagonista). Cortés ha construido una cinta magnífica que, aunque no es cine político, no escatima más de una bofetada a las grandes corporaciones, compañías de seguros y algunos gobiernos.

     

  • Bellas imágenes, pobre argumento

    1101EL AMERICANO

    Empecemos dejando las cosas claras: si alguien espera encontrarse con una película de acción al uso, con persecuciones espectaculares, explosiones y disparos por doquier, ésta no es la película que buscan. El americano es un thriller que se aleja considerablemente de lo que el cine criminal de Hollywood acostumbra a mostrarnos, y se acerca mucho más a un ejercicio estético, a una película europea de las que antes se llamaban ‘de arte y ensayo’.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2010. (105′)
    Título original:  The American.
    Director: Anton Corbijn.
    Producción: Anne Carey, George Clooney, Jill Green, Grant Heslov, Ann Wingate.
    Guión: Rowan Joffe, basado en la novela de Martin Booth.
    Fotografía: Martin Ruhe.
    Música: Herbert Grönemeyer.
    Montaje: Andrew Hulme.
    Intérpretes: George Clooney (Jack / Edward), Violante Placido (Clara), Johan Leysen (Pavel), Paolo Bonacelli (Padre Benedetto), Thekla Reuten (Mathilde), Filippo Timi (Fabio), Irina Björklund (Ingrid)Lynch, Lake Bell, Kathy Griffin.{/xtypo_code}

    De hecho, la cinta del director holandés Anton Corbijn, que antes de dedicarse a la dirección de largometrajes era un reconocido fotógrafo y director de videoclips, tiene todo el aspecto de ser (con el paso de los años) una cinta de culto. Pero no se convertirá en ello porque, aunque viene en un envoltorio muy bueno, el contenido, aunque tiene calidad, está por debajo del continente.

    El americano nos cuenta la historia de Jack, alguien del que no sabemos prácticamente nada, salvo su nacionalidad. Alguien lo persigue (desconocemos quiénes y el motivo por el que quieren acabar con él) y Jack, tras pedir ayuda a un viejo amigo-compañero se esconde en un pueblo perdido del norte de Italia, donde conoce a Clara, una joven prostituta que le hará replantearse su vida y le llevarán a querer abandonar su vida, aunque antes deberá llevar a cabo un último trabajo.

    Con un tempo lento, pausado, la película va avanzando meticulosa pero inexorablemente, desde un comienzo (verdaderamente potente), hasta su inevitable final (bastante más débil que el resto). El americano es un ejercicio de estética verdaderamente notable, se nota el pasado artístico del realizador, pero también son destacables sus puntos negros, que los tiene. Y es que, aunque visualmente la cinta está construida de modo casi perfecto, argumentalmente la historia de Rowan Joffé (hijo, por otro lado, de Roland, director de La misión) tiene numerosos huecos y lagunas, un final flojo que desentona, y varios elementos arquetípicos (en el peor sentido de la palabra) sobre Italia: en el burdel del pequeño pueblo de Castel del Campo donde se esconde el protagonista (por cierto, qué poco improbable es que en un garito como ese se encuentre una mujer del calibre de Violante Placido) suena La Bambola; en la televisión del bar se ve una peli de Sergio Leone…

    El americano ha desaprovechado una gran oportunidad de hacer una película de calidad, con la estética cuidadísima que le otorga a todo el apartado visual Corbijn, donde todos los planos son prácticamente perfectos; un brillo técnico que esconde un thriller de manual, que sigue todos los pasos necesarios, sin saltarse ninguno, en el mismo orden, sin innovar, sin ofrecer nada nuevo, nada que despierte el interés del espectador.

  • Una chica aventurera

    1501ADÈLE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA

    El director, guionista, productor y hombre-orquesta en general del cine francés, Luc Besson, comentó en sus comienzos que su pretensión era dirigir diez películas de muy alta calidad y después retirarse. Y lo cierto es que, salvo contadísimas excepciones, el resultado obtenido  ha sido más que satisfactorio.

    {xtypo_code}Francia, 2010 (105′).
    Título original:  Les aventures extraordinaires d’Adèle Blanc-Sec.
    Dirección: Luc Besson.
    Producción: Luc Besson, basado en los comics de Jacques Tardi.
    Fotografía: Thierry Arbogast.
    Música: Eric Serra.
    Montaje: Julien Rey.
    Intérpretes: Louise Bourgoin (Adèle Blanc-Sec), Mathieu Amalric (Dieuleveult), Gilles Lellouche (Inspector Caponi), Jean Paul Rouve (Justin de Saint-Huber), Jacky Nercessian (Marie-Joseph), Philippe Nahon (Profesor Ménard), Nicolas Giraud (Andrej Zborowski), Laure de Clermont (Agathe Blanc-Sec).{/xtypo_code}

    Sea como sea, hay un hecho indudable, y es que Besson sabe lo que hace, tiene talento y una visión acertada con sus proyectos, que lleva a buen puerto, sin importar que se trate de un drama sobre un sicario (León. El profesional), la vida de una guerrera mística (Juana de Arco) o una cinta infantil con seres diminutos que viven en los jardines (Arthur y los Minimoys). Aunque, la otra verdad, es que ésta es su película (no incluimos los dos documentales que ha rodado, ni la tercera parte de las aventuras de Arthur, aún en postproducción) número trece.

    En ésta, su última obra. Besson logra llevar a la gran pantalla un proyecto tras el que llevaba casi una década: la adaptación de los cómics (nueve álbumes hasta el momento) de Jacques Tardi, publicados desde 1976, y protagonizados por una intrépida y aventurera periodista del París de principios de siglo XX. Y lo hace con el acierto al que nos tiene (normalmente) acostumbrados.

    Adèle y el misterio de la momia utiliza dos de los primeros libros de Tardi sobre el personaje, para presentarnos (a pocos se les escapa que ésta no será la única película que Besson rodará sobre ella) a una periodista aventurera, valiente, que viaja al viejo Egipto en busca de una momia con ciertos poderes. Mientras, en París, de algún modo desconocido, un pterodáctilo ha nacido de un huevo de más de 135 millones de años, y está sembrando el pánico mientras sobrevuela la ciudad en busca de alimento.

    Aunque la cinta tiene un arranque que recuerda demasiado a la Amelie de Jeunet, poco tarda en desviarse, en abandonar la sensación de copia, y crear una cinta original y divertida, con un personaje femenino de carácter, osada, atrevida, y con un sentido del humor rayano al sarcasmo. Por el contrario, los personajes masculinos son una caterva de timoratos y torpes de escasos recursos y limitadas capacidades, y que aparecen incluso afeados, sobre todo frente a la belleza de la protagonista total y absoluta de la cinta.

    Louise Bourgoin, que antes de dar el salto al cine se hizo popular como la chica del tiempo de Canal+ Francia, se presenta mucho más sexual y atrevida (si cabe) que la Adèle de las viñetas, pero conserva el mismo sentido del humor del original.
    Besson ha creado una película que tiene ritmo, humor (tiene al menos un par de secuencias de gran nivel), dos historias (que a veces encajan con dificultad), pero que finalizan del mejor modo posible visto los intereses de la protagonista e instigadora de toda la historia, y nos descubre a una actriz de talento a la que a partir de ahora vamos a ver mucho más. Una película que ofrece bastante más de lo que en un primer visionado se aprecia.