Etiqueta: cinta

  • Corruptos everywhere

    1501LA TRAMA

    Esta es una de esas películas que se ven con facilidad, porque nada piden y poco ofrecen. De esas cuya crítica podría salvarse con tres o cuatro frases. De esas que al gran público le gusta ver, por ser entretenida, con una construcción aparentemente (y sólo aparentemente) enrevesada que hace creer que es compleja y que hace pensar. Pero que no es más que una cinta de las comúnmente llamadas palomiteras, con una estructura lineal que, en realidad, deja poco a la imaginación, de esas que son muy buenas para pasar un rato entretenido, con un refresco y un paquete enorme de palomitas.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (109′)
    Título original: Broken city.
    Dirección: Allen Hugues.
    Producción: Remington Chase, Randall Emmett, George Furla, Allen Hugues, Stephen Levinson, Arnon Milchan, Teddy Schwarzman, Mark Wahlberg.
    Guión:  Brian Tucker.  
    Intérpretes: Mark Wahlberg (Billy Taggart), Russell Crowe (Alcalde Hostetler), Catherine Zeta-Jones (Cathleen Hostetler), Jeffrey Wright (Carl Fairbanks), Barry Pepper (Jack Valliant), Alona Tal (Katy), Natalie Martinez (Natalie Burrows), Michael Beach (Tony Jansen), Kyle Chandler (Paul Andrews), James Ransone (Todd Lancaster), Griffin Dunne (Sam Lancaster) .{/xtypo_code}

    Con una factura técnica fantástica, el problema de la cinta está en el resto. Cierto que el argumento bien podría estar basado en la realidad de muy buena parte de nuestro país (y de otros muchos, por supuesto): políticos corruptos, relaciones de amistad de alcaldes con promotores inmobiliarios que conllevan extrañas recalificaciones, políticos honestos que no pueden luchar contra la maquinaría del poder. Las interpretaciones son flojas, a pesar del renombre de casi todo su reparto; la dirección aporta poco (el director se limita a mover la cámara, a veces en exceso) sin aportar nada más que unos tonos ocres que presentan una Nueva York apagada, sin apenas vida… Por no hablar del guion, claro.
    Billy Taggart es un ex-policía, que fue forzado a dejar su puesto por una acusación de asesinato, a pesar de que fue declarado inocente, y que ahora sobrevive a las deudas como investigador privado. El mismísimo alcalde de Nueva York le llama para investigar la supuesta infidelidad de su mujer, en plena campaña para las elecciones. Pero Billy pronto se da cuenta de que detrás de todo puede haber algo más que un asunto de adulterio.

    Dejemos de lado la poco comprensible decisión de titular (en nuestro país) la película como La trama, por dos motivos principales. Primero, porque es un título absurdo y equívoco, que nada tiene que ver con el más certero original Broken city. Y segundo, porque el título ya ha sido utilizado en un par de ocasiones anteriormente; primero en 1976 con la cinta de Hitchcok Family plot, y en 1997, con la de David Mamet The Spanish prisoner. Ambas, por cierto, mucho mejores que esta de Allen Hugues. El principal problema de esta cinta es su guión. Flojo, y mucho, con un planteamiento que resulta poco convincente, y poco sostenible (las relaciones entre los personajes, sus decisiones), personajes que desaparecen de la historia y ya no vuelven a aparecer, e incluso los diálogos, que a veces provocan involuntarias sonrisas

    Y luego está el tema de la previsibilidad. La trama está llena de clichés, y de elementos que son fácilmente adivinables. Porque los hemos visto mil veces, porque no cambia nada, porque no tiene nada nuevo. Y es esa combinación de previsibilidad más poca credibilidad, más dialogos sonrojantes, lo que hunde la película. A pesar de su factura técnica más que aceptable.

     

  • Flirteando con el desastre

    1302LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO

    Si hay un método infalible de que una adaptación al cine convenza del todo al autor de la novela en cuestión, ese no es otro que el novelista escriba el guión y, además, dirija la cinta. Los personajes funcionarán al mismo nivel que sobre el papel, los ambientes serán los pretendidos en la historia escrita, los sentimientos, las sensaciones, los mensajes… todo será tal como debe ser. Todo encajará como debe encajar y funcionará como debe funcionar. Al menos, en teoría.
    Eso es lo que ha hecho Stephen Chbosky con esta Las ventajas de ser un marginado, filme que se basa en su propia novela, publicada a finales de los noventa, y que revisita con nostalgia los años de instituto de un grupo de adolescentes.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (112′)
    Título original:  The perks of being a wallflower.
    Escrita y dirigida: Stephen Chbosky, basada en una novela propia.
    Producción:  Lianne Halfon, John Malkovich, Russell Smith.
    Música:   Michel Brook.
    Fotografía:  Andrew Dunn.
    Montaje: Mary Jo Markey.
    Intérpretes: Anthony Hopkins Logan Lerman (Charlie), Ezra Miller (Patrick), Emma Watson (Sam), Dylan McDermott (Padre), Kate Walsh (Madre), Nina Dobrev (Candace), Paul Rudd (Sr. Anderson), Mae Whitman (Mary Elizabeth), Erin Wilhemi (Alice), Melanie Lynskey (Tía Helen), Adam Hagenbuch (Bob).{/xtypo_code}

    El protagonista es Charlie, y la historia comienza el primer día de instituto. Los elementos son comunes a otras historias semejantes. El temor a no encajar, las novatadas, los grupos de los chicos populares, profesores majos, etc, etc, etc… Pero Charlie (que es inteligente pero teme demostrarlo, que es tímido y no habla con nadie, que tiene un doloroso pasado en el que su tía (a la que él adoraba) murió en un accidente y su mejor amigo se suicidó recientemente) tiene la suerte de encontrarse con Patrick y Sam, que están en el último año, y le ‘apadrinan’ en el duro trayecto, le encajan en su grupo (que es también el de los que no encaja).

    Las ventajas de ser un marginado flirtea peligrosamente con el cliché en muchos momentos; bordea el desastre y se acerca al precipicio, incluso está a punto de despeñarse en otros tantos; los personajes estan bien interpretados (destacando Ezra Miller), pero ninguno es creíble al cien por cien… Y sin embargo, quizás por casualidad, quizás por la suma de fragmentos incompletos que se autocompletan, el conjunto es satisfactorio y más que aceptable. Claro, todo ello siempre que dejemos de lado los aspectos ‘físicos’ (un chico delgado y ciertamente atractivo no es el tipo habitual que sería marginado por todos los compañeros).

    La cinta tiene un arranque ciertamente flojo, que hace temer lo peor. Pero después de unos quince o veinte minutos, empezamos a ver la luz. Tiene muy buenos momentos, otros que suenan a ya vistos, y otros que son a todas luces improbables. Es, por ejemplo, difícilmente creíble que unos chicos que adoran la música, que tienen un gusto exquisito, sepan quien en Nick Drake, pero desconozcan a David Bowie. Es una de las muchas incongruencias, de las varias cosas-que-no-cuadran en esta cinta, pero que sin embargo consigue con facilidad la identificación con alguno de los personajes, que juega con la nostalgia para los que ya hace algunos años que fuimos adolescentes. En contra tiene que difícilmente llegará a convencer a los jóvenes de hoy.

     

  • El sector audiovisual esta tarde en el DHInnova

    Esta tarde, a partir de las 17:15 horas, el centro cultural La Almona acoge una nueva jornada del foro DH Innova, que organiza la Delegación de Vivienda y Fomento del Ayuntamiento.

    El sector audiovisual: innovación y cambio es el lema de esta edición en la que se debatirán las nuevas tendencias del sector, como el paso de Youtube al cine con la proyección de El Mundo es Nuestro.

    Tras la proyección de la película se iniciará un debate, en el que, además de los protagonistas de la cinta, participarán Juan Carlos Tous, director de Filmin.es, y Miguel Ángel Abuja, representante de Timber Films, productora nazarena, entre otros invitados. Finalizará el encuentro con un ‘networking’ entre los asistentes.

    La asistencia es gratuita, previa inscripción en www.ciudaddelconocimiento.com/dhinnova, o llamando al 95 491 95 61.

     

  • La locura del amor

    1301EL LADO BUENO DE LAS COSAS

    Puede que sea una de las sorpresas cinematográficas del año. En el estricto sentido de la palabra. Nadie contaba con ella a priori, y sin embargo ha recopilado ya varios premios, incluido un Globo de Oro, y opta a ocho premios Oscar, entre ellos los cuatro protagonistas. Aunque, siendo sinceros, es difícil que consiga alguno viendo los rivales a los que se enfrenta.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (122′)
    Título original:  Silver linings playbook.
    Escrita y dirigida: David O. Russell, basada en la novela de Matthew Quick.
    Producción: Donna Gigliotti, Bruce Cohen, Jonathan Gordon.
    Fotografía: Masanobu Takayanagi.
    Música: Danny Elfman.
    Montaje: Jay Cassidy, Crispin Struders.
    Intérpretes: Bradley Cooper (Pat), Jennifer Lawrence (Tiffany), Robert de Niro (Pat, Sr.), Jacki Weaver (Dolores), Chris Tucker (Danny), Anupam Kher (Dr. Cliff Patel), John Ortiz (Ronnie), Julia Stiles (Veronica), Paul Herman (Randy), Dash Mihok (Agente Keogh), Matthew Russell (Ricky D’Angelo), Brea Bee (Nikki).{/xtypo_code}

    Tras pasar ocho meses en un sanatorio mental, después de dar una paliza al amante de su mujer, Pat, un enfermo bipolar, regresa a casa donde su familia cree que podrá cuidarlo mejor. Aunque los trastornos continuan, con períodos de altibajos, su vida parece cambiar cuando conoce a Tiffany, una joven depresiva por un triste pasado.

    No es habitual (aunque tampoco es novedoso) que se de protagonismo a una pareja con enfermedades mentales. Ese es el pretendido punto fuerte de la cinta. El problema es que, al final, no es más que un disfraz, un engaño.

    La película, lo más nuevo de David O. Russell (director de Tres reyes, The fighter…) tiene una primera hora magnífica, que atrapa al espectador, al que le promete una buena historia, pero aparte de que en ocasiones puede llegar a agotar, lo malo es que se deja llevar y cae en lo cotidiano, para terminar contando lo mismo de siempre, con un final feliz (que, en sí mismo no es malo) que hace que el conjunto sea bastante inferior a lo que prometía. No es únicamante una conclusión que cae en lo tópico lo que no convence: la bondad extrema de todos los personajes, que no tienen nada que ocultar, que sólo tienen una cara; también el que el argumento caiga una y otra vez en la reiteración.

    Historia algo sobrevalorada, son los intérpretes los que levantan y mantienen el tipo. El poquer protagonista destaca en la película, pero sobre ellos, un Robert de Niro que incluso con el piloto automático es superior a sus compañeros de reparto (la mayoría de las veces) y una Jennifer Lawrence (a la que algunos consideran sobrevalorada, pero que consigue aquí, con su segunda nominación al Oscar, ser de lo más interesante del filme).

    Es una cinta que los hermanos Weinstein, esos que son capaces de vender un frigorífico a un esquimal, han sabido vender estupendamente. Pero no es más que un buen arranque, que no llega a puerto, porque se pierde en tópicos, en convencionalismos y que se deja los riesgos del principio en el camino.

     

  • Gran y excesivo Tarantino

    1101DJANGO DESENCADENADO

    Vuelve Tarantino más desatado que nunca. Con esta Django desencadenado el director se muestra más excesivo que nunca (¿recuerdan las escenas sangrientas y pasadas de rosca de Kill Bill?, pues aquí va a más) y más cómico que nunca (algunas secuencias de esta, como la del Ku Kux Klan, son auténtica parodia) y con tantas citas cinéfilasy tan autoreferencial como siempre.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (165′)
    Título original:  Django unchained
    Escrita y dirigida: Quentin Tarantino.
    Producción: Reginald Hudlin, Pilar Savone, Stacey Sher.
    Fotografía: Robert Richardson.
    Montaje: Fred Raskin.
    Intérpretes: Jamie Foxx (Django), Christoph Waltz (Dr King Schultz), Leonardo DiCaprio (Calvin Candie), Kerry Washington (Broomhilda), Samuel L. Jackson (Stephen), Walton Goggins (Billy Crash), Dennis Christopher (Leonide Moguy), James Remar (Butch Pooch), David Steen (Mr Stonesipher), Dana Gourrier (Cora), Nichole Galicia (Sheba), Laura Cayouette (Lara Lee Candie), Ato Essandoh (D’Artagnan), Don Johnson (Big Daddy), Franco Nero (Amerigo Vessepi).{/xtypo_code}

    Mucho se ha hablado de esta cinta, muchos la han criticado por ser excesivamente racista. Como ha hecho el director Spike Lee, demostrando que, o bien no ha entendido la película, o, lo que es peor, que ni siquiera la ha visto. Pero lo cierto es que esta Django desencadenado, salvando el hecho de que en algunos momentos se hace algo pesada, y de que el final se dilata demasiado, es puro goce cinéfilo. La cinta, no nos engañemos, es claramente tarantiniana, y posee su sello inequívoco, aunque va más allá que nunca. Principalmente porque con esta cinta, el director ha logrado por fin cumplir su sueño de dirigir su spaguetti western, género que idolatra y que siempre ha estado presente  en sus anteriores cintas (las referencias más claras estaban en la banda sonora de Morricone de Kill Bill, o en la secuncia inicial de Malditos bastardos). Aquí todo ello se multiplica, y la escena se sitúa en el sur profundo de los Estados Unidos, dos años antes de que estalle la guerra civil (dos años antes del Lincoln de Spielberg, que se ha estrenado el mismo día en las salas).Allí, un cazarecompensas alemán (el doctor King Schulz) libera a un esclavo, Django, para que le ayude a capturar a unos maleantes a los que él no conoce, pero Django sí. Una vez conseguido, Schulz le promete darle la libertad, y ayudarle a encontrar a su mujer, Broomhilda.

    Basada libremente en la película Django (que Sergio Corbucci dirigió en 1966), protagonizada por Franco Nero, que aquí tiene un pequeño papel, la obra de Tarantino también puede entenderse en un sentido más mitológico (aunque también de lectura libre), convirtiendo a Django en un Sigfrido que busca a su Brunilda para liberarla y llevar a cabo su venganza. Así, el director continúa su costumbre de hacer un cine mestizo, que mezcla géneros que, en principio, no tenían mucho en común, pero con muy buenos resultados.

    Tarantino es Tarantino. Uno sabe lo que va a encontrarse cuando va a ver una de sus cintas. La violencia es ingrediente habitual en su cine, la sange también. Y los diálogos que salen como balas, inteligentes y mortíferos. Y la buena planificación, montaje, puesta en escena. Y las buenas interpretaciones en las que el protagonista, Jamie Foxx, queda eclipsado, como no podia ser menos, por el trío de lujo que suponen Samuel L. Jackson, y sobre todo el brutal duelo interpretativo entre Leonardo DiCaprio y Christoph Walz (que podría llevarse su segundo Oscar a casa por su segunda colaboración con el director). Y la inmejorable selección musical, sello personal de su cine.

    Es excesiva, es cómica, es una grandísima película. Pero a Tarantino le pierden también sus excesos, y algunas secuencias piden a gritos un recorte, más ritmo, menos duración. Porque, para esta historia, dos horas y cuarenta y cinco minutos se antojan, precisamente, excesivos.

     

  • Y ahora, ¿qué?

    1101LA NOCHE MÁS OSCURA

    Hace cuatro años, Kathryn Bigelow entró en la historia del cine al convertirse en la primera mujer que ganaba el Oscar a la mejor dirección. Lo hizo, además, con una película testosterónica como En tierra hostil. Ahora vuelve, asentada en el género, y de nuevo cuenta con numerosas papeletas para, al menos, estar entre los más firmes candidatos a ganar la estatuilla. Y ello, a pesar de la inmensa polémica que ha levantado en su país La noche más oscura, con la CIA como principal protagonista (no sólo por las torturas que aparecen en la cinta, sino también por las delaciones de algunos de sus miembros a los reponsables de la película).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012. (157′)
    Título original:  Zero dark thirty.
    Directora: Kathryn Bigelow.
    Producción: Kathryn Bigelow, Mark Boal, Megan Ellison.
    Guión: Mark Boal.
    Fotografía:  Greig Fraser.
    Música:   Alexandre Desplat.
    Montaje: William Goldenberg, Dylan Tichenor.
    Intérpretes: Jessica Chastain (Maya), Jason Clarke (Dan), Reda Kateb (Ammar), Kyle Chandler (Joseph Bradley), Jennifer Ehle (Jessica), Harold Perrineau (Jack), Jeremy Strong (Thomas).{/xtypo_code}

    El guion se tuvo que cambiar poco antes de empezar el rodaje casi al completo. En un principio, la cinta iba a tratar de la infructuosa búsqueda de Osama bin Laden, y de cómo ese fracaso estaba afectando a toda una nación. Pero, poco antes de que el proyecto se pusiera en marcha, saltó la noticia de que un grupo de élite había asaltado la casa en la que se escondía el más buscado y había acabado con su vida.

    El título de la cinta hace referencia a esa noche concreta (el original, en jerga militar, a la hora en la que empezó el asalto, a las 00:30), aunque la película abarca diez años, desde los atentados en las Torres Gemelas (con la pantalla en negro y el sonido de llamadas reales de víctimas de los ataques a emergencias) hasta el desenlace, esa noche concreta, el ataque a la fortaleza en la que se escondía el líder de Al Qaeda, que parece estar planteada (casi) en tiempo real, con una duración semejante a la verdadera misión. Por el camino, vivimos toda la investigación, plagada de torturas en cárceles secretas en busca de respuestas, de nombres.

    La protagonista es Maya, una analista que nada más llegar a Pakistán se ve metida en una de estas sesiones, y se siente mal, molesta. Pero su persistencia, su obsesión por descubrir el escondite del enemigo, la hacen cambiar pronto. Sobre ella (una magnífica Jessica Chastain) recae todo el peso de la historia. Asistimos en primera persona a la evolución del personaje. El problema de la cinta, lo que  le impide que sea redonda, es que en determinados momentos de alarga demasiado,

    La polémica no se ha hecho esperar en los Estados Unidos, sobre todo porque (según dicen algunos) la película justifica la tortura si con ella se consiguen resultados. Aunque lo cierto  es que la mirada de Bigalow es fría, aséptica y para nada trata de manipular.

    La hora más oscura es una cinta intensa, que ya desde el principio consigue que el espectador se sienta mal, pero no trata de dirigir las opiniones, simplemente muestra unos hechos, y deja que sea el observador el que tome las conclusiones. Lo importante de verdad es la lucha del personaje, su obcecación, su pelea por ser escuchada, su persecución de un fantasma… Su trnasformación por el camino, en el que se deja amigos, familia, y parte de su vida. Y cuando al final consigue su objetivo, cuando la misión llega a su fin con éxito, cuando el enemigo es abatido, y ella lo observa, ya cadáver, sobre una camilla, es cuando viene la desolación. La película se cierra con un magnífico plano final, con la heroína derrumbada, con lágrimas en los ojos. Sí, ha vencido, ha cazado a su presa, y ahora ¿qué?

     

  • Abren sus puertas nuevos belenes

    Mañana jueves, día 13, abre sus puertas el Belén de la familia Arias Romero. Con sede en la avenida del Triunfo 38, en la barriada de Las Portadas, y con un horario,  de lunes a viernes, de 18:30 a 20:00 horas. Un nacimiento al estilo andaluz.

    También abre sus puertas al público otro Belén particular, el de Rafael Jiménez Cinta, en la calle Gómez Rivas 37. Se puede visitar de lunes a viernes, de 20:30 a 21:30 horas, así como los sábados y domingo de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00.

    Esta noche, a las 21:00, se bendice el Belén de la casa hermandad de Oración. Abre todos los días de 18:00 a 20:30 hasta el día 4 de enero.

    También se puede visitar el Belén de Diamantino García en la calle Cabo Noval 26 en horario de 18:30 a 22:30.

     

  • Inicio de una nueva etapa

    1101

    Crónica del SEFF’12

    El sábado concluyó el 9º Sevilla European Film Festival, una edición que ha supuesto un cambio de etapa, el inicio de un nuevo ciclo. Nuevo director (José Luis Cienfuegos), nuevo equipo y nuevas sedes, trasladando las proyecciones del Nervión Plaza a los cines del centro  (Alameda, Avenida y Plaza de Armas).

    Ha sido un festival que se ha preparado con muy poco tiempo, que ha tenido muy buenas películas,  aunque también cosas que mejorar (horarios, sobre todo).

    El nivel de la sección oficial a concurso ha subido sensiblemente comparada con ediciones anteriores, con excepciones, por ejemplo, la única película española que optaba a premio y que fue la peor del concurso. Fallaba todo y daba la sensación de que no estaba acabada, de que se había hecho un montaje a la ligera para llegar a tiempo a la proyección y había quedado como había quedado. Muy mal. Su título, por cierto, Recoletos (arriba y abajo).

    Aunque el palmarés fue repartido, hubo muchas películas que se quedaron sin premio. Entre ellas estaban algunas que (casi) nadie esperaba que tuviesen premio. Como A month in Thailand, una cinta rumana que tenía buenos momentos, pero que tampoco iba mucho más allá de una simple anécdota;  la rusa Me too, una comedia gamberra que acababa perdida en la nimiedad; o la última obra del centenario Manoel de Oliveira (Gebo y la sombra), filme excesivamente teatral, con muy buen reparto, pero muy sencillo en su concepción y por momentos aburrido.

    Sin embargo, sí se esperaba bastante de la belga À perdre la raison, con una interpretación brillante de Emilie Dequenne, a la que todo el mundo daba como ganadora del premio a la mejor actriz, y que se fue de vacío. Lo mismo que la cinta sueca Call Girl, potente thriller policíaco que atrapa al espectador en sus más de dos horas de metraje, que se pasan volando.

    Otras tres cintas, interesantes en mayor o menor medida, que también se quedaron sin premio fueron The shine of day , Un asunto real y Good vibrations.

    Sí entraba en muchas quinielas la danesa La caza, sobre todo por su fantástico protagonísta Mads Mikkelsen (que ya había sido premiado en Cannes). Gustó a muchos, otros la vieron muy manipuladora, pero todos coincidíamos en el soberbio trabajo del actor. La película sólo se alzó con el premio ASECAN de la crítica andaluza.
    Sister, candidata suiza a los Oscar, también gustó. Muy buena cinta (aunque las hubo mejores), que se llevó el premio a la mejor fotografía y el Eurimages. Este último, ex-aequo con Paradise: Faith, cinta sobre los fanatismos religiosos de guión plano y monótono, y que fue premiada al mejor guión. La italiana Reality de Matteo Garrone se llevó el Premio Especial del certamen.

    Aunque las dos cintas ganadoras del festival lo fueron inesperadamente para muchos. Boy eating the bird’s food, cinta griega que contiene alguna de las escenas más desagradables vistas esta semana, fue galardonada con los premios al mejor actor (Yannis Papadopoulos), y el Giraldillo de Plata.

    Por su lado, el Giraldillo de Oro fue para la sueca Eat Sleep Die, que parecía cortada por un patrón parecido.
    La cinta es prácticamente igual a  Rosetta que ya habían hecho los hermanos Dardenne (y mucho mejor) en 1999, y que (casualidades) estaba protagonizada por Emilie Dequenne, como decíamos principal favorita al premio a la mejor actriz, pero que perdió a manos de Nermina Lukac, protagonista de esta cinta.

     

  • Jugar con el tiempo

    1301LOOPER

    Cuando un director cualquiera se plantea realizar una película en cuya trama tienen vital importancia los viajes en el tiempo, tiene que tener un cuidado extremo, ya que el asunto es complejo, y no es raro que quede algún cabo suelto, que algo se escape, una frase dicha en un momento que no debería, un aparato usado fuera de época, para que todo se caiga de golpe y la cinta se vaya al traste. No sería la primera vez que ocurre.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (118′)
    Escrita y dirigida: Rian Johnson.
    Producción:  Ram Bergman, James D. Stern.  
    Fotografía: Steve Yedlin.
    Música: Nathan Johnson.
    Montaje: Bob Ducsay.
    Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt (Joe), Bruce Willis (Viejo Joe), Emily Blunt (Sara), Paul Dano (Seth), Noah Segan (Kid Blue), Piper Perabo (Suzie), Jeff Daniels (Abe), Pierce Gagnon (Cid), Qing Xu (Mujer del viejo Joe), Tracie Thoms (Beatrix).{/xtypo_code}

    Looper es la última en llegarnos que recurre a dichos viajes temporales. Aunque, a decir verdad, la cinta de Rian Johnson es más una buena película que se sirve de la ciencia ficción para desarrollar su trama, que está mucho más cercana al cine negro de siempre.

    La acción transcurre en el 2042 (llamémosle, Presente), y los viajes en el tiempo aún no se han inventado. Pero sí existen en el 2072 (digamos, Futuro). Pero aunque existe la tecnología, dichos viajes están absolutamente prohibidos. Por ello las mayores y más poderosas organizaciones criminales las usan para enviar a quienes quieren eliminar al pasado (o sea, Presente) donde un grupo especializado contratado a tal fin se dedica a matarlos y hacerlos desaparecer. Son los loopers. Joe es uno de ellos. Es bueno en su trabajo, hasta que debe cerrar el bucle asesinándose a sí mismo, después de que lo envíen desde el Futuro. Eso es lo que le ocurre, y queda en shock al verse, tarda en reaccionar y su yo futuro tiene tiempo de escapar.

    Looper tiene elementos suficientes para convertirse en una de las cintas esenciales para la ciencia ficción. A pesar de que en su primera media hora aparecen varios elementos que no concuerdan con lo que se está contando, su compleja trama va encajando poco a poco, como un puzle, y acaba sin dejar un solo resquicio, una sola duda, un solo cabo suelto. Y lo que es aún mejor (y menos común), es totalmente coherente con los planteamientos de partida. Avanza con fuerza creciente, enganchándote a la butaca, dejándote sin respiración, a través de los bucles, de los vericuetos, de los entresijos tan endemoniadamente complejos que una buena historia como esta posee, hasta llegar a un final que (si bien contraviene todo lo establecido comercialmente con el (ya tan manido) ‘happy ending’) es el único posible para que la cinta guarde toda la coherencia que ha venido manteniendo hasta entonces.

    Incluso Bruce Willis (que, salvo la excepción de Moonrise kingdom, llevaba tiempo algo perdido) tiene una buena interpretación, superado por la pareja formada por Emily Blunt y Joseph Gordon-Levitt (cuyo maquillaje para parecerse a Willis de joven es, cuanto menos, chocante).

    Looper es una de las cintas esenciales de la temporada, y una de las mejore películas de ciencia ficción de lo que llevamos de siglo.

  • Estudio del proceso creativo

    1901EL ARTISTA Y LA MODELO

    Filmada en blanco y negro, sin banda sonora, Fernando Trueba ha rodado la que es su mejor película en mucho, mucho tiempo. La cinta le ha servido para ganar el premio al mejor director en el recientemente concluido Festival de Cine de San Sebastián, y era una de las candidatas a ser nominada por nuestro país para competir por el Oscar a la mejor película de habla no inglesa (la cinta, a pesar de ser española, está rodada casi en su integridad en francés). Finalmente no fue la elegida, aunque quizás fuese la que más posibilidades tenía de acabar, al menos, con la nominación, ya que la Blancanieves de Berger que ha resultado seleccionada está envuelta en la polémica animalista y puede verse, además, lastrada por el éxito, el pasado año, de The artist.

    {xtypo_code}España, 2012 (105′)
    Director: Fernando Trueba.
    Producción: Cristina Huete.
    Guión: Fernando Trueba, Jean-Claude Carrière.
    Fotografía: Daniel Vilar.
    Montaje: Marta Velasco.  
    Intérpretes: Jean Rochefort (Marc Cros), Aida Folch (Mercè), Claudia Cardinale (Léa), Götz Otto (Werner), Chus Lampreave (María), Christian Sinniger (Emile), Martin Gamet (Pierre).{/xtypo_code}

    La cinta transcurre en un pueblo de los Pirineos franceses en plena Segunda Guerra Mundial. Está protagonizada por un viejo escultor, que hace tiempo que dejó de trabajar, pero que sigue buscando la Idea definitiva que le ayude a crear su obra maestra, y una joven española huída del franquismo que es rescatada y ayudada por la mujer del anciano, y que se convierte en su nueva musa. El artista y la modelo narra la bella relación que nace y se desarrolla entre ambos, en la que los dos aprenden y enseñan, se nutren y se muestran (Jean Rochefort y Aida Folch están magníficos), y sobre el lento y detallista proceso creativo, del boceto a la piedra, desde que surge la idea hasta que surge algo tangible. O dicho de otro modo, la versión escultórica de la hermosa y pictórica La bella mentirosa (Rivette, 1991)

    Fernando Trueba hizo debutar a Aida Folch, cuando esta era aún una quinceañera, en El embrujo de Shanghai. Ahora, unos años después, director y actriz vuelven a coincidir en una hermosa película (que, no obstante, también tiene sus carencias), en la que el realizador recorre la anatomía de Aida, que se muestra sin pudor durante casi todo el metraje, en el papel más difícil y más redondo de su corta carrera.

    El artista y la modelo es una película fundamentalmente estética, artística, si bien es cierto que en algunos momentos se pierde en disertaciones pedantes que la lastran ligeramente. La historia está narrada con mimo, con amor, y con el ritmo cadente que el tema necesita. Es una película sugerente, emotiva, hermosa, alegre y trágica. Con grandes presencias (a las de Rochefort y Folch, habría que sumar las de Cardinale y Lampreave). Una cinta arriesgada y ambiciosa, que le ha salido bien a Trueba, lo mejor que ha hecho el director desde Belle epoque.