Categoría: Cartas a la redacción

  • Preguntas y respuestas

    Ante la realidad de la actual coyuntura económica, tanto el Gobierno de la nación como el andaluz han puesto en marcha sendos planes para tratar de paliar la grave situación que viven muchos ciudadanos y ciudadanas. La oposición considera que el Gobierno se cruza de brazos y que esperan que esto pase lo antes posible. Pero no es cierto, el Gobierno se está arriesgando y está poniendo todo su empeño para ayudar a los que más lo necesitan y por ello se está esforzando en levantar y respaldar a uno de los  sectores más castigados por esta crisis, que es el de la construcción, tratando de introducir nuevas prácticas que eviten la repetición de errores del pasado. Pero, ¿Qué es exactamente lo que está haciendo el gobierno?, o más concretamente, ¿Qué hace el Ayuntamiento de nuestro pueblo para ayudar a los Nazarenos y Nazarenas?

    Pues bien, desde el gobierno central se aprobó el Plan E, para el estímulo de la economía, con el que se intenta fomentar el trabajo en municipios como el nuestro, llevando a cabo una serie de obras con las que se trata de reactivar poco a poco el sector de la construcción, que tanto está sufriendo en esta crisis.

    Este plan se está llevando a cabo desde hace varios meses en Dos Hermanas, pero ¿Cuáles han sido sus frutos?, Cualquiera que lea la prensa nazarena habrá podido leer los resultados de este plan. Según los partidos de la oposición es un “auténtico fracaso”, y nos intentan convencer de esa realidad ficticia semana tras semana. Si nos limitáramos a los hechos; las obras del plan E, han generado en Dos Hermanas un 18,2 por ciento más de puestos de trabajo de los previstos inicialmente, y deben preguntar a todos esos vecinos y vecinas si está sirviendo de algo, antes de descalificar gratuitamente.

    Una de las obras de este plan, es la reforma de la residencia San Fernando, la cual fue visitada por Gaspar Zarrías, Secretario de Estado de Cooperación Territorial. Zarrías afirmó que se trataba de una de las obras más importantes que se están acometiendo en toda España dentro del plan E. Precisamente esta obra, la está llevando a cabo una empresa nazarena. La importancia de la misma radica no sólo en el hecho de fomentar el empleo en un sector especialmente castigado, sino también porque se aumentan y mejoran los recursos sociales para los mayores de nuestra ciudad, no perdiendo de vista el compromiso social de nuestro Ayuntamiento, incluso en tiempos de crisis.

    El Gobierno al tomar la difícil decisión de invertir en el sector de la construcción, se fijó en los proyectos sociales como una de sus prioridades, y como ya hemos visto la residencia de nuestra localidad es un gran ejemplo.

    Pedimos sinceridad a la oposición, dejen de presionar haciendo declaraciones sin sentido y decidan si echarse a un lado o ayudar a salir de esta crisis, porque es muy fácil señalar los errores y hacer propaganda sin proponer soluciones.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.

  • Reflexiones sobre el andalucismo

    Siempre he defendido desde la profunda convicción que el Andalucismo es un proyecto plenamente vigente y necesario para Andalucía, porque nuestra tierra necesita de la existencia de una formación con sentido progresista, solidario, integrador y plenamente reivindicativo y que tenga como prioritario objetivo lo andaluz. Y es en esa prioridad de objetivo donde radica la necesidad y existencia de nuestro proyecto político.

    Es indiscutible que la Autonomía Andaluza, la conquista de la Autonomía plena, no hubiera sido posible sin la voluntad de millones de andaluces, sin la complicidad obligada o voluntaria de otras formaciones políticas, sin el empuje de los movimientos sociales y sin la existencia del Andalucismo. Esto último fue sin duda crucial y determinante.

    Pero el Andalucismo va más allá de un proyecto político, que lo es, es una forma de concebir, de sentir y de querer a Andalucía.  Desde luego que en sus principios no existe un sentido patrimonialista de nuestra Tierra, ni tampoco excluye a los demás en la defensa de sus intereses, pero sí mantiene que nuestra posición y los principios por los que defendemos los intereses andaluces son distintos, pues nada tiene que ver el ideario de los partidos centralista, PSOE y PP, por ejemplo, con uno nacionalista, en este caso, el Partido Andalucista.  Nosotros tenemos la convicción de pertenecer a un gran País que ha sido a lo largo de la historia vanguardia y recepción de civilizaciones y que dentro de él, Andalucía es parte significativa y diferenciada al resto. Amamos nuestra propia cultura y forma de ser, y la concebimos distinta a la de los demás, y ese es otro de nuestros hechos diferenciales.  Los Andalucistas defendemos la posesión de una historia rica en matices y amplificada por el conjunto de pueblos que a lo largo de los tiempos han convivido con nosotros fundiéndose en nuestras peculiaridades.

    Asumimos a nuestro Pueblo con panderetas y con quejíos, con alegrías y con tristezas, con luces y sombras; un Pueblo cansado de deambular por el mundo en busca de ocupar sus manos; un Pueblo que lejos de enriquecerse se ha empobrecido a base de hacer más rico a otros; un Pueblo obligado a mirar el presente, instigados a olvidar el pasado y con el futuro de la decisión de voluntades ajenas. Las gentes Andalucistas no somos especiales, ni mejores ni peores, pero sí distintos.

    A nuestro pragmatismo político, que lo hay, se le une un sentimiento profundo de cariño, de respeto hacia Andalucía que es lo que hace que pase a los múltiples avatares que se han producido a lo largo del Andalucismo, aún perdure, con fuerza y plena vigencia, en el amplio espectro político andaluz.  Nosotros solemos decir que no hay quien pueda  con el Partido Andalucista y prueba de ello, ahí está nuestra historia.  Hemos resistido la fiereza con la que nos han tratado las demás formaciones; el desprecio, a veces, de nuestro propio pueblo; el cainismo feroz con el que nos hemos comportado y superamos de continuo incluso nuestros muchos errores. Y es que el Andalucismo, ya lo decía antes y vuelvo a reiterar ahora, además de ser política, es un sentimiento, una forma de ser y de sentir Andalucía. Siempre habrá alguien que piense y sienta así, y ese, aunque no lo sepa, mantendrá viva la llama del Andalucismo.

  • Jóvenes, levantaos

    No comparto ese comentario tan de moda de “ni estiduan ni trabajan” que se le quiere endosar a la juventud actual. Sumidos en un capitalismo asfixiante y adormecedor de mentes, manejado por multinacionales y bancos que incitan a una vida de derroche en cosas vanales e inservibles la mayoría.

    Antes, nuestros padres tenían la posibilidad de emigrar, el campo, la construcción, ellos, la mayoría, no tuvieron la posibilidad de estudiar. Ahora sí, y por eso hay el mayor número de universitarios  y personas con estudios medios de los últimos veinte años. Qué culpa tenemos de que los alcaldes permitan el cierre de fábricas donde ellos mismos empezaron su vida laborar, acomodados en sillones de cuero y con los estómagos muy llenos.

    Desde aquí me gustaría hacer ver el parecer de muchos jóvenes de nuestra ciudad que ven cómo se reducen día tras día sus posibilidades de trabajo estable y de calidad.

    No queremos estar subvencionados, ni queremos que nos regalen el futuro. Queremos y debemos pelear por que el futuro sea de los jóvenes, comprometidos y movilizados. No a la deslocalización del empleo, no a las subvenciones dependientes y no, un rotundo no, a que la juventud no quiere labrar su propio futuro. Como dijo el padrino de todos nosotros: Andaluces, levantaos.

  • Jóvenes, levantaos

    No comparto ese comentario tan de moda de “ni estiduan ni trabajan” que se le quiere endosar a la juventud actual. Sumidos en un capitalismo asfixiante y adormecedor de mentes, manejado por multinacionales y bancos que incitan a una vida de derroche en cosas vanales e inservibles la mayoría.

    Antes, nuestros padres tenían la posibilidad de emigrar, el campo, la construcción, ellos, la mayoría, no tuvieron la posibilidad de estudiar. Ahora sí, y por eso hay el mayor número de universitarios  y personas con estudios medios de los últimos veinte años. Qué culpa tenemos de que los alcaldes permitan el cierre de fábricas donde ellos mismos empezaron su vida laborar, acomodados en sillones de cuero y con los estómagos muy llenos.

    Desde aquí me gustaría hacer ver el parecer de muchos jóvenes de nuestra ciudad que ven cómo se reducen día tras día sus posibilidades de trabajo estable y de calidad.

    No queremos estar subvencionados, ni queremos que nos regalen el futuro. Queremos y debemos pelear por que el futuro sea de los jóvenes, comprometidos y movilizados. No a la deslocalización del empleo, no a las subvenciones dependientes y no, un rotundo no, a que la juventud no quiere labrar su propio futuro. Como dijo el padrino de todos nosotros: Andaluces, levantaos.