Categoría: Cartas a la redacción

  • A la afición sevillista, en memoria de mi tío

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión. Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.
    De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.
    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.
    La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.
    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.
    Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad. Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.
    Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia. Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.
    Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo. Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.
    Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión.

     

    Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.

    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.

    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad.

    Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia.

    Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo.

    Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

  • A la afición sevillista, en memoria de mi tío

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión. Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.
    De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.
    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.
    La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.
    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.
    Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad. Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.
    Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia. Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.
    Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo. Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.
    Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión.

     

    Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.

    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.

    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad.

    Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia.

    Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo.

    Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

  • A la afición sevillista, en memoria de mi tío

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión. Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.
    De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.
    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.
    La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.
    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.
    Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad. Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.
    Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia. Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.
    Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo. Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.
    Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión.

     

    Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.

    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.

    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad.

    Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia.

    Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo.

    Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

  • A la afición sevillista, en memoria de mi tío

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión. Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.
    De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.
    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.
    La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.
    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.
    Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad. Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.
    Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia. Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.
    Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo. Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.
    Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

    En abril fui invitado como miembro de la corporación municipal y como presidente del PP de Dos Hermanas al acto de celebración de 50 aniversario de la Peña Sevillista de nuestra ciudad. Asistí representando a mi Ayuntamiento y a mi partido, pero curiosamente esto duró solo unos minutos, porque al poco tiempo de comenzar el acto, me convertí en un nazareno más, volcado con una afición y con una celebración llena de sentimiento, llena de orgullo, llena de pasión.

     

    Lo viví desde un absoluto respeto a los que durante años lucharon sin medios para que unos sentimientos y unos colores deportivos perduraran hasta el día de hoy.De todos es sabida mi simpatía verdiblanca por lazos conyugales. Así mismo, es conocido por todos mi respeto y cariño al sevillismo también por vínculos familiares, aflorando en este día este sentimiento mucho más que en otras ocasiones. Viví con gran satisfacción y orgullo el desarrollo del acto, desde la puesta en escena, que fue mediática,  técnica y de un exquisito gusto, hasta la gran profesionalidad demostrada por el equipo de montaje. Pero tengo que resaltar la labor de dirección hecha por dos grandes profesionales nazarenos: Paco Calle y Mariani Molina, de reconocido prestigio y trayectoria profesional, que se vio plasmada en el evento y en el “pueblo de sus amores”.

    De igual manera, disfrutamos también de la unidad y el orgullo nazareno de hermandad profesado entre béticos y sevillistas.La noche fue grande. Pero había más, la participación y la colaboración para una asociación de vida y de amor como es ANFI, que con la presencia y participación de sus miembros, y muy especialmente de los más pequeños, hicieron brillar, más aún, el acto con luz de vida.

    La velada tuvo momentos emotivos. Me sentí orgulloso de mi pueblo, de su gente, de sus colectivos, de seguir reivindicando con mucho orgullo que soy vecino de Dos Hermanas y amigo de una gran persona y un gran sevillista, Antonio Romero Monge, de Los del Río, que recibió la insignia de oro de la Peña Sevillista, que junto con su familia y su compañero Rafael Ruiz, otro gran nazareno internacional, estuvo presente en el acto. También disfrutamos de la grandeza artística de los que allí actuaron, y de la grandeza humana al volcarse en este evento y en favor de la asociación ANFI.Quiero agradecer a su presidente y a la Junta Directiva de la Peña Sevillista  su invitación, no solo a mí, sino también a los diferentes grupos políticos de la ciudad.

    Todos supimos hacer un ejercicio democrático que engrandeció el maravilloso aniversario y a la Junta Directiva y su presidente D. Manuel Chamorro.Y lo último, pero no por ello lo menos importante, la mención especial hacia la persona de don Antonio Castro Toro. Tengo que destacar en él valores como la constancia, el espíritu de superación, el amor propio, la elegancia, la caballerosidad, la educación,  la preparación cultural, así como su gran inteligencia.

    Pudimos disfrutar de su exaltación del sentimiento sevillista nazareno, desde sus humildes orígenes en un pregón hecho desde la memoria y, sobre todo, desde el corazón.Mis vínculos afectivos y mi sentimiento especial hacia el sevillismo son producto de la influencia de un hermano de mi madre, quien desafortunadamente hoy no está con nosotros, él no disfrutó de este acto físicamente, pero estuvo en el Tercer Anillo vibrando en ese lugar de gloria y de cielo.

    Cuánto me acuerdo de él en estos grandes éxitos deportivos que ha tenido el Sevilla y qué de cosas buenas se ha perdido un buen hombre y un gran sevillista aquí en la tierra. Porque en el cielo, él, al igual que otros tantos que ya no están, seguro que están haciendo su propia Peña del Naranjo y disfrutando de los éxitos del Club.Una vez más me he sentido grande con mi pueblo y orgulloso del mismo. A todos, mi más sincera enhorabuena. En memoria de D. Luis González Díaz, «Badila» , mi tío.

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • El golpe de suerte de Franco y sus seguidores ¿la historia continúa?

    Si se le pregunta a cualquier joven del mundo si conoce quién era Franco, sabe que fue un dictador de la historia reciente de España, como Hitler en Alemania, Stalin en Rusia, Pinochet en Chile, Videla en Argentina… esos dictadores que han dejado huella en la historia de la humanidad por sus crímenes y regímenes de enorme crueldad. Son nombres que todos conocen, como los de los asesinos en serie, famosos por su devastadora huella.

    Quienes hayan estudiado o leído un poco más de Historia, saben que además de esos crímenes y de la guerra civil, que siguieron al golpe de estado militar contra la República democrática de España, cuarenta años de retraso cultural, tecnológico, social, de represión… siguió en nuestro país, hasta que el dictador murió de viejo, plácidamente y enterrado con todos los honores. Sus herederos también siguieron gozando de los honores y riquezas, privilegios, como si aún tuviera este país que agradecerle todo lo que nos hizo: miles de muertos y personas desaparecidas, miles de niños y niñas huérfanos y desterrados, personas exiliadas, persecuciones, torturas, trabajos forzados en campos de concentración, etc.

    Aún así, todavía hay gente que dice que estos hechos no son verdad, que aquellos no fueron crímenes. Para demostrar (jurídicamente) lo que es verdad y lo que no, el juez Garzón un día tomó las riendas del poder Judicial y se puso manos a la obra para emprender la investigación…

    Entonces en España empezábamos a enmendar la historia equilibrando la balanza con la memoria de las víctimas, reconociendo los derechos de lucha de aquellas personas que soportaron el ensañamiento del Estado Sin Derecho, que impuso (por la fuerza) Franco. La Democracia española parecía lo suficientemente madura para afrontar su propia historia, pero un golpe bajo de un sector de la sociedad, con intereses antidemocráticos, ha bloqueado una vez más el proceso de restablecimiento y verificación histórica. ¡Qué suerte la de Franco y sus seguidores, victoriosos, que consiguieron mantenerse nada menos que cuarenta años en el poder! Cuarenta años tratando al pueblo como marionetas, como esclavos, como delincuentes. Y ahora, para colmo, una institución judicial le da más crédito a una asociación afín al franquismo, que a un juez con prestigio internacional, que representa la voz de las personas damnificadas por la dictadura. (Si Herri Batasuna le pone una querella a un juez que defienda a las víctimas del terrorismo, ¿también expulsarán a ese juez y le llevarán a juicio para pararle los pies?)

    Treinta y cinco años de Democracia ¿no han conseguido poner en el poder Judicial a personas suficientemente ¿democráticas?, como para repudiar, con toda la fuerza moral, los intereses afines al fascismo, el ocultamiento y bloqueo de una parte de la Historia? ¿O es que Franco lo dejó todo “atado, y bien atado”?

    Porque las víctimas de los crímenes contra la humanidad que se produjeron tienen nombres y apellidos, y familiares, y asociaciones, partidos políticos, sindicatos, fundaciones que les respaldan; y un gran número de personas que nos sentimos identificadas con aquellas por cuya ideología y defensa de sus derechos, una dictadura se empeñó en exterminar. Es el pueblo soberano contra el que actuó criminalmente el general Franco. Y es el Pueblo Soberano (de dónde emana el poder) el que espera que sus Instituciones actúen consecuentemente, y reordenen los hechos históricos en el justo lugar que les corresponden en la Historia. Porque están en tela de juicio la salud de estas Instituciones cuando surge la duda: ¿de qué lado están algunos Jueces de este país? ¿Del lado de la dictadura o de la Democracia? ¿Del lado de la impunidad o de la Justicia?

    En el futuro, cualquier joven estudiante de cualquier parte del mundo, seguramente conocerá que en España, aún muerto el dictador, tuvieron que pasar muchos años hasta que fueran capaces de dar voz a las víctimas, y usar el poder para hacer Justicia y superar al fin la lacra y las secuelas de la Dictadura franquista. Ya llevamos 35 años de retraso ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar?

     

  • Poner la cruz en el IRPF

    Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.

    Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.

    Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.

    Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.

    Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.

     

  • Poner la cruz en el IRPF

    Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.

    Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.

    Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.

    Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.

    Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.