Categoría: Cartas a la redacción

  • Poner la cruz en el IRPF

    Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.

    Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.

    Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.

    Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.

    Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.

     

  • Poner la cruz en el IRPF

    Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.

    Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.

    Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.

    Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.

    Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.

     

  • Poner la cruz en el IRPF

    Como católico, quiero hacer hincapié en la necesidad de que los católicos, y “aquellas personas que valoren la acción social y caritativa de la Iglesia”, no olvidemos poner la cruz en la casilla correspondiente a la Iglesia Católica en la declaración de la renta.

    Afirmándome en el “mensaje” de la Iglesia Católica, que hace una llamada a nuestras conciencias, “un católico, desde el punto de vista moral, no puede dispensarse de la obligación de poner la cruz en la declaración de la renta, y menos de hacerlo por causas que no son serias”. Llamando a la conciencia de todos, se pide a los fieles que colaboren con la Iglesia y que “no caigan en la irresponsabilidad o el fanatismo” de no marcar la cruz por causas como la “apatía” hacia un párroco o el cambio de los horarios de la misa, ya que esto sería “inaceptable”.

    Es evidente que la situación de la Iglesia es “preocupante en el sentido activo”, por cuanto exige un esfuerzo superior para seguir atendiendo, sobre todo, a los más pobres y necesitados.

    Este año, merced al sistema de financiación al que ha llegado la Conferencia Episcopal con el Gobierno, el porcentaje de asignación a la Iglesia por la cruz en el IRPF ha pasado de 0.52% al 0.7%, si bien el Estado no tentrá que compensar ningún desfase sobre el mínimo anteriormente estipulado, y la Iglesia ya no se ve exenta de tributar el IVA en determinados casos.

    Es muy importante que todos los Colectivos eclesiales, como Hermandades y Asociaciones, trasladen a sus hermanos esta necesidad de colaboración con Nuestra Madre la Iglesia Católica, especialmente este año de “crisis”, en la que Cáritas se ha volcado con el necesitado con los comedores públicos que también atienden a la clase media sin más recurso que la mísera y mínima pensión.

     

  • Otra vez

    El pasado mes de diciembre de 2009 envié un correo al Patronato Municipal de Deportes felicitándoles por la organización de la exhibición de gimnasia rítmica que se había celebrado en el Pabellón de Montequinto, a la vez que les indicaba tres cuestiones relativas a la seguridad de todos los asistentes y de las mismas niñas que actuaban, que en mi humilde opinión deberían de subsanarse.

    Hoy martes 25 de mayo de 2010 se ha vuelto a celebrar otra edición de este evento, lo deportivo nuevamente chapó, las niñas no han decepcionado y han vuelto a emocionar a padres y abuelos en ese «minuto de gloria», pero la seguridad sigue suspendiendo.

    Un gran número de vehículos estacionados en la puerta principal del pabellón en la zona habilitada para que los autobuses dejen o recojan a los niños que vienen a la competición, no sólo ha vuelto a dificultar y añadir un peligro innecesario al acceso normal, teniendo los autobuses que estacionar en otros lugares apartados o en sitios prohibidos, sino que llegado el caso de una evacuación o una intervención de los servicios de urgencia, esta vía principal de acceso hubiera estado seriamente comprometida por estos vehículos mal estacionados.

    La cancela que hay en la c/ Tahormina por la que se accede hasta el nivel de la pista polideportiva sigue sin señalizarse como salida de emergencia, pudiendo aparcar cualquier vehículo en la misma. En este lugar debería de haber una ambulancia o servicio sanitario durante las dos horas que duran estos eventos, no sólo por la cantidad de personas que se concentran en el pabellón, sino por el riesgo en la actividad deportiva que las mismas niñas realizan. (Los caballos en el hipódromo llevan una ambulancia detrás durante cada carrera).

    Y por último, indiqué también al Patronato la peligrosa situación de unas máquinas expendedoras de bebidas y otros productos en el mismo pasillo de acceso a la grada que reduce considerablemente este espacio, no sólo dificultando el normal acceso, sino comprometiendo también la seguridad al estrecharse ese lugar que se convertirá en vía de evacuación en caso de declararse una emergencia en el recinto.

    Y bueno, esta es la «participación ciudadana» que he intentado ejercitar sin éxito a través de la web del PMD, a ver si con esta carta al director tenemos más suerte y conseguimos tener una instalación municipal más segura.

     

  • Otra vez

    El pasado mes de diciembre de 2009 envié un correo al Patronato Municipal de Deportes felicitándoles por la organización de la exhibición de gimnasia rítmica que se había celebrado en el Pabellón de Montequinto, a la vez que les indicaba tres cuestiones relativas a la seguridad de todos los asistentes y de las mismas niñas que actuaban, que en mi humilde opinión deberían de subsanarse.

    Hoy martes 25 de mayo de 2010 se ha vuelto a celebrar otra edición de este evento, lo deportivo nuevamente chapó, las niñas no han decepcionado y han vuelto a emocionar a padres y abuelos en ese «minuto de gloria», pero la seguridad sigue suspendiendo.

    Un gran número de vehículos estacionados en la puerta principal del pabellón en la zona habilitada para que los autobuses dejen o recojan a los niños que vienen a la competición, no sólo ha vuelto a dificultar y añadir un peligro innecesario al acceso normal, teniendo los autobuses que estacionar en otros lugares apartados o en sitios prohibidos, sino que llegado el caso de una evacuación o una intervención de los servicios de urgencia, esta vía principal de acceso hubiera estado seriamente comprometida por estos vehículos mal estacionados.

    La cancela que hay en la c/ Tahormina por la que se accede hasta el nivel de la pista polideportiva sigue sin señalizarse como salida de emergencia, pudiendo aparcar cualquier vehículo en la misma. En este lugar debería de haber una ambulancia o servicio sanitario durante las dos horas que duran estos eventos, no sólo por la cantidad de personas que se concentran en el pabellón, sino por el riesgo en la actividad deportiva que las mismas niñas realizan. (Los caballos en el hipódromo llevan una ambulancia detrás durante cada carrera).

    Y por último, indiqué también al Patronato la peligrosa situación de unas máquinas expendedoras de bebidas y otros productos en el mismo pasillo de acceso a la grada que reduce considerablemente este espacio, no sólo dificultando el normal acceso, sino comprometiendo también la seguridad al estrecharse ese lugar que se convertirá en vía de evacuación en caso de declararse una emergencia en el recinto.

    Y bueno, esta es la «participación ciudadana» que he intentado ejercitar sin éxito a través de la web del PMD, a ver si con esta carta al director tenemos más suerte y conseguimos tener una instalación municipal más segura.

     

  • Otra vez

    El pasado mes de diciembre de 2009 envié un correo al Patronato Municipal de Deportes felicitándoles por la organización de la exhibición de gimnasia rítmica que se había celebrado en el Pabellón de Montequinto, a la vez que les indicaba tres cuestiones relativas a la seguridad de todos los asistentes y de las mismas niñas que actuaban, que en mi humilde opinión deberían de subsanarse.

    Hoy martes 25 de mayo de 2010 se ha vuelto a celebrar otra edición de este evento, lo deportivo nuevamente chapó, las niñas no han decepcionado y han vuelto a emocionar a padres y abuelos en ese «minuto de gloria», pero la seguridad sigue suspendiendo.

    Un gran número de vehículos estacionados en la puerta principal del pabellón en la zona habilitada para que los autobuses dejen o recojan a los niños que vienen a la competición, no sólo ha vuelto a dificultar y añadir un peligro innecesario al acceso normal, teniendo los autobuses que estacionar en otros lugares apartados o en sitios prohibidos, sino que llegado el caso de una evacuación o una intervención de los servicios de urgencia, esta vía principal de acceso hubiera estado seriamente comprometida por estos vehículos mal estacionados.

    La cancela que hay en la c/ Tahormina por la que se accede hasta el nivel de la pista polideportiva sigue sin señalizarse como salida de emergencia, pudiendo aparcar cualquier vehículo en la misma. En este lugar debería de haber una ambulancia o servicio sanitario durante las dos horas que duran estos eventos, no sólo por la cantidad de personas que se concentran en el pabellón, sino por el riesgo en la actividad deportiva que las mismas niñas realizan. (Los caballos en el hipódromo llevan una ambulancia detrás durante cada carrera).

    Y por último, indiqué también al Patronato la peligrosa situación de unas máquinas expendedoras de bebidas y otros productos en el mismo pasillo de acceso a la grada que reduce considerablemente este espacio, no sólo dificultando el normal acceso, sino comprometiendo también la seguridad al estrecharse ese lugar que se convertirá en vía de evacuación en caso de declararse una emergencia en el recinto.

    Y bueno, esta es la «participación ciudadana» que he intentado ejercitar sin éxito a través de la web del PMD, a ver si con esta carta al director tenemos más suerte y conseguimos tener una instalación municipal más segura.

     

  • Otra vez

    El pasado mes de diciembre de 2009 envié un correo al Patronato Municipal de Deportes felicitándoles por la organización de la exhibición de gimnasia rítmica que se había celebrado en el Pabellón de Montequinto, a la vez que les indicaba tres cuestiones relativas a la seguridad de todos los asistentes y de las mismas niñas que actuaban, que en mi humilde opinión deberían de subsanarse.

    Hoy martes 25 de mayo de 2010 se ha vuelto a celebrar otra edición de este evento, lo deportivo nuevamente chapó, las niñas no han decepcionado y han vuelto a emocionar a padres y abuelos en ese «minuto de gloria», pero la seguridad sigue suspendiendo.

    Un gran número de vehículos estacionados en la puerta principal del pabellón en la zona habilitada para que los autobuses dejen o recojan a los niños que vienen a la competición, no sólo ha vuelto a dificultar y añadir un peligro innecesario al acceso normal, teniendo los autobuses que estacionar en otros lugares apartados o en sitios prohibidos, sino que llegado el caso de una evacuación o una intervención de los servicios de urgencia, esta vía principal de acceso hubiera estado seriamente comprometida por estos vehículos mal estacionados.

    La cancela que hay en la c/ Tahormina por la que se accede hasta el nivel de la pista polideportiva sigue sin señalizarse como salida de emergencia, pudiendo aparcar cualquier vehículo en la misma. En este lugar debería de haber una ambulancia o servicio sanitario durante las dos horas que duran estos eventos, no sólo por la cantidad de personas que se concentran en el pabellón, sino por el riesgo en la actividad deportiva que las mismas niñas realizan. (Los caballos en el hipódromo llevan una ambulancia detrás durante cada carrera).

    Y por último, indiqué también al Patronato la peligrosa situación de unas máquinas expendedoras de bebidas y otros productos en el mismo pasillo de acceso a la grada que reduce considerablemente este espacio, no sólo dificultando el normal acceso, sino comprometiendo también la seguridad al estrecharse ese lugar que se convertirá en vía de evacuación en caso de declararse una emergencia en el recinto.

    Y bueno, esta es la «participación ciudadana» que he intentado ejercitar sin éxito a través de la web del PMD, a ver si con esta carta al director tenemos más suerte y conseguimos tener una instalación municipal más segura.

     

  • Salvador Távora, un creador interactivo.

    En cuanto he tenido conocimiento de que Salvador ha hecho modificaciones escénicas en su último espectáculo Andalucía entre la leyenda y la historia, en la primera ocasión que he tenido he vuelto a su teatro de Hytasa, aunque más que teatro según sus propias palabras, la sede fija de la compañía La Cuadra de Sevilla es un laboratorio de creación artística. Porque esta es otra singularidad de la obra, posiblemente en estos momentos única en el mundo, la presenta el mismo creador.

     

    Un creador en activo, director de sus obras teatrales, esto sin duda es un atractivo más para asistir como espectador. Pero Salvador Távora no se conforma con esa extraordinaria particularidad, va más allá como nos tiene acostumbrados, con la sencillez y naturalidad que le caracteriza al final de la función con todos los artistas en el escenario, establece un diálogo sobre el contenido de la representación, entre el público y él. Tengo que confesarles que la otra noche no podría decir que me emocionó más, sí la representación, que lo hizo en la misma medida que la primera vez que la vi, o la participación de los espectadores y espectadoras, algunos con lágrimas en los ojos dando su opinión sobre la propuesta teatral que acababan de ver, oír y sentir; porque si de algo esta llena esta obra de arte en vivo, es de emoción y sentimiento, por otra parte algo consustancial en el teatro desde la Grecia antigua; hay ciertos componentes teatrales que no deben ser sometidos a cambio y Salvador, aún siendo un innovador nato como es, lo sabe muy bien y así lo aplica.

    Desde 1972, el grupo La Cuadra con Távora a la cabeza, han divulgado a los cuatro vientos una cultura genuinamente andaluza y a la vez, rotundamente diferente a la tópica del señorito andaluz, del chiste, y subsidio, que durante tantos años hemos tenido que soportar injustamente los andaluces fuera de nuestra tierra. Ellos, lentamente pero sin pausa, sorteando todo tipo de dificultades para salir adelante: políticas, económicas, personales, nunca han tirado la toalla desde aquel primer montaje: Quejío, desde entonces hasta hoy, defienden Andalucía con las armas que los artistas honrados consigo mismos saben utilizar, compromiso, entrega y corazón.

    Este último montaje desgrana do que nos han contado de Andalucía y lo que hemos vivido personalmente, lo que hemos sido y lo que somos, pero sobre todo lo que propone sin complejos es lo que podemos y debemos ser los andaluces. Sobre las modificaciones hechas en la obra desde su estreno el pasado octubre, como comprenderán no se las voy a revelar, solo diré que son estéticamente espectaculares.  Vayan, vayan ustedes personalmente a comprobarlas, os garantizo que no hay otro espectáculo mejor en Sevilla en relación calidad precio…

  • Salvador Távora, un creador interactivo.

    En cuanto he tenido conocimiento de que Salvador ha hecho modificaciones escénicas en su último espectáculo Andalucía entre la leyenda y la historia, en la primera ocasión que he tenido he vuelto a su teatro de Hytasa, aunque más que teatro según sus propias palabras, la sede fija de la compañía La Cuadra de Sevilla es un laboratorio de creación artística. Porque esta es otra singularidad de la obra, posiblemente en estos momentos única en el mundo, la presenta el mismo creador.

     

    Un creador en activo, director de sus obras teatrales, esto sin duda es un atractivo más para asistir como espectador. Pero Salvador Távora no se conforma con esa extraordinaria particularidad, va más allá como nos tiene acostumbrados, con la sencillez y naturalidad que le caracteriza al final de la función con todos los artistas en el escenario, establece un diálogo sobre el contenido de la representación, entre el público y él. Tengo que confesarles que la otra noche no podría decir que me emocionó más, sí la representación, que lo hizo en la misma medida que la primera vez que la vi, o la participación de los espectadores y espectadoras, algunos con lágrimas en los ojos dando su opinión sobre la propuesta teatral que acababan de ver, oír y sentir; porque si de algo esta llena esta obra de arte en vivo, es de emoción y sentimiento, por otra parte algo consustancial en el teatro desde la Grecia antigua; hay ciertos componentes teatrales que no deben ser sometidos a cambio y Salvador, aún siendo un innovador nato como es, lo sabe muy bien y así lo aplica.

    Desde 1972, el grupo La Cuadra con Távora a la cabeza, han divulgado a los cuatro vientos una cultura genuinamente andaluza y a la vez, rotundamente diferente a la tópica del señorito andaluz, del chiste, y subsidio, que durante tantos años hemos tenido que soportar injustamente los andaluces fuera de nuestra tierra. Ellos, lentamente pero sin pausa, sorteando todo tipo de dificultades para salir adelante: políticas, económicas, personales, nunca han tirado la toalla desde aquel primer montaje: Quejío, desde entonces hasta hoy, defienden Andalucía con las armas que los artistas honrados consigo mismos saben utilizar, compromiso, entrega y corazón.

    Este último montaje desgrana do que nos han contado de Andalucía y lo que hemos vivido personalmente, lo que hemos sido y lo que somos, pero sobre todo lo que propone sin complejos es lo que podemos y debemos ser los andaluces. Sobre las modificaciones hechas en la obra desde su estreno el pasado octubre, como comprenderán no se las voy a revelar, solo diré que son estéticamente espectaculares.  Vayan, vayan ustedes personalmente a comprobarlas, os garantizo que no hay otro espectáculo mejor en Sevilla en relación calidad precio…

  • Salvador Távora, un creador interactivo.

    En cuanto he tenido conocimiento de que Salvador ha hecho modificaciones escénicas en su último espectáculo Andalucía entre la leyenda y la historia, en la primera ocasión que he tenido he vuelto a su teatro de Hytasa, aunque más que teatro según sus propias palabras, la sede fija de la compañía La Cuadra de Sevilla es un laboratorio de creación artística. Porque esta es otra singularidad de la obra, posiblemente en estos momentos única en el mundo, la presenta el mismo creador.

     

    Un creador en activo, director de sus obras teatrales, esto sin duda es un atractivo más para asistir como espectador. Pero Salvador Távora no se conforma con esa extraordinaria particularidad, va más allá como nos tiene acostumbrados, con la sencillez y naturalidad que le caracteriza al final de la función con todos los artistas en el escenario, establece un diálogo sobre el contenido de la representación, entre el público y él. Tengo que confesarles que la otra noche no podría decir que me emocionó más, sí la representación, que lo hizo en la misma medida que la primera vez que la vi, o la participación de los espectadores y espectadoras, algunos con lágrimas en los ojos dando su opinión sobre la propuesta teatral que acababan de ver, oír y sentir; porque si de algo esta llena esta obra de arte en vivo, es de emoción y sentimiento, por otra parte algo consustancial en el teatro desde la Grecia antigua; hay ciertos componentes teatrales que no deben ser sometidos a cambio y Salvador, aún siendo un innovador nato como es, lo sabe muy bien y así lo aplica.

    Desde 1972, el grupo La Cuadra con Távora a la cabeza, han divulgado a los cuatro vientos una cultura genuinamente andaluza y a la vez, rotundamente diferente a la tópica del señorito andaluz, del chiste, y subsidio, que durante tantos años hemos tenido que soportar injustamente los andaluces fuera de nuestra tierra. Ellos, lentamente pero sin pausa, sorteando todo tipo de dificultades para salir adelante: políticas, económicas, personales, nunca han tirado la toalla desde aquel primer montaje: Quejío, desde entonces hasta hoy, defienden Andalucía con las armas que los artistas honrados consigo mismos saben utilizar, compromiso, entrega y corazón.

    Este último montaje desgrana do que nos han contado de Andalucía y lo que hemos vivido personalmente, lo que hemos sido y lo que somos, pero sobre todo lo que propone sin complejos es lo que podemos y debemos ser los andaluces. Sobre las modificaciones hechas en la obra desde su estreno el pasado octubre, como comprenderán no se las voy a revelar, solo diré que son estéticamente espectaculares.  Vayan, vayan ustedes personalmente a comprobarlas, os garantizo que no hay otro espectáculo mejor en Sevilla en relación calidad precio…