Categoría: Cartas a la redacción

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Agradecimiento al C.P. Maestro José Varela

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.
    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia. Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.
    Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.
    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
    Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.

    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia.

    Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.

    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

     

  • Agradecimiento al C.P. Maestro José Varela

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.
    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia. Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.
    Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.
    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
    Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.

    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia.

    Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.

    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

     

  • Agradecimiento al C.P. Maestro José Varela

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.
    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia. Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.
    Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.
    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
    Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.

    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia.

    Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.

    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

     

  • Agradecimiento al C.P. Maestro José Varela

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.
    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia. Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.
    Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.
    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
    Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.

    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia.

    Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.

    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

     

  • Agradecimiento al C.P. Maestro José Varela

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.
    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia. Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.
    Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.
    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.
    Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

    Queremos agradecer públicamente, ahora que se acerca el fin del curso y la etapa de primaria, la maravillosa acogida que ha tenido nuestra hija en estos dos últimos años de educación por parte de su dirección, profesorado, alumnado y trabajadores del C.P. Maestro José Varela.

    Desde este colegio público y durante este corto espacio de tiempo hemos venido observando como padres la manera en que los profesores habéis enseñado no solo contenidos, sino que la implicación de todo el profesorado en general, su director, su tutora así como el resto de trabajadores de este centro ha sido tal, que también le han dedicado un tiempo importante en promover las relaciones de igualdad, la cooperación entre personas prodecentes de culturas diferentes mediante la enseñanza-aprendizaje de valores, habilidades, actitudes, conocimientos y cómo de manera extraordinaria habéis fomentado entre ellos el respeto y la convivencia.

    Para nosotros como padres, me imagino que al igual que para otros muchos padres y madres, ha sido gratificante ver la labor que todos han realizado en este sentido.Es por ello que, en nuestro nombre y en el de nuestra hija, Irene González, queremos dar las gracias al C.P. Maestro José Varela, por esa magnífica labor que llevan realizando durante tantos años.

    Decía un extraordinario pensador que “libre y sagrado es el derecho de pensar… la educación es fundamental para la felicidad social, es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos.Gracias al C.P. Maestro José Varela por contribuir a este buen fin con todos vuestros alumnos.

     

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

  • Preguntas con respuestas

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.
    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda. Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.

    Si viven en Montequinto quizás se hayan preguntado alguna vez, o quizás todos los días, por qué aquí son tan molestos los badenes, o por qué no hay construido ningún paso de peatones sobreelevado, o por qué en las horas punta pitan los coches y se repiten los frenazos en cruces como el del Mercadona o el de la puerta principal del Parque de los Pinos, o por qué los pocos ciclistas que se atreven a circular por el barrio lo hacen por las aceras, aceras que se levantan enteras como la de la Avda. de Portimao, cuando podían haber sido reparadas; quizás se hayan preguntado alguna vez por qué no dejamos que los niños vayan solos al colegio, o por qué los vehículos de urgencia no pueden acceder a algunos bloques de viviendas y edificios públicos, o por qué se cortan árboles que podían haber seguido viviendo durante 50 ó 60 años más, o por qué los coches tienen que estar a pleno sol en los nuevos aparcamientos que se construyen en superficie como los de las estaciones de metro, preguntas que están ahí, en la calle.

    Preguntas todas, que aunque parezcan inconexas, en verdad tienen un común denominador responsable, que no es otro, que el mismo ciudadano conformista que ni plantea, ni demanda soluciones. No podemos echar la culpa de todo al político de turno sin más, pues entiendo que él es un simple gestor de la demanda.

    Como bien dice el slogan “esto lo arreglamos entre todos”, pero si nadie pide que se homologuen los badenes según la instrucción técnica del Estado que regula su diseño y que está en vigor desde el año 2008, o que se construyan nuevas rotondas en los cruces conflictivos, o carriles bici como los de Sevilla por los que podamos circular seguros, o que se instalen las señales verticales que les faltan a los pasos de peatones que hay en los caminos escolares para hacer que éstos sean más seguros, o que se señalicen las salidas de emergencia de esos mismos centros escolares y de numerosos bloques de viviendas que tienen comprometida su seguridad, si no planteamos nada de esto, ni nuevas leyes como las que ya existen en otras comunidades autónomas que prohíben el corte caprichoso de  árboles veinteañeros o que obligan a plantar esa sombra natural de un árbol por cada dos plazas de aparcamiento en esas nuevas losas de asfalto que se crean, la verdad es que malo está el cuento.