Categoría: Cartas a la redacción

  • Carta a Ambrosio Ávila

    Estimado Ambrosio: como veo que su periódico (La Voz) sigue con las noticias incompletas no me queda más remedio que aclarárselas.

    En primer lugar el acto se realiza en Sanlúcar de Barrameda por una invitación de la Delegación de Comercio de Sanlúcar y por gentileza de Bodegas Argüeso que prestaron sus instalaciones. Su delegado ha visitado varias veces Dos Hermanas para tratar temas del Mercado de Abastos y la proliferación de bazares asiáticos en ambas ciudades. Aceptamos su invitación y solicitamos al Ayuntamiento nazareno que nos acompañe para entregarle un reconocimiento.

    Soy nazareno de nacimiento, de una familia muy arraigada en la ciudad, Alcocer por cierto, y llevo a Dos Hermanas por montera y todo lo que hago es en beneficio de la ciudad. Pero para hacer un reconocimiento de la ciudad a la de Sanlúcar ¿dónde pretende que lo haga, en la Corchuela quizás?

    Debe saber que el cátering era de Dos Hermanas y sus trabajadores, las aceitunas, la leche, el pan, los pasteles de Dos Hermanas, el jamón, el queso, etc. todo, absolutamente todo, era de Dos Hermanas, de los socios de Fenaco, de empresas nazarenas que lo están pasando mal y que fueron solidarios con la petición que les hice para hacer la Jornada. No siga por ahí que se equivocará eternamente, no cuela.

    Yo no tengo despacho en Fenaco, cuando vino a verme se sentó en la sala de Juntas y todas las fotos son de actos institucionales que Fenaco celebra, alumbrado, Feria de Muestras, en concreto esta foto es la inauguración de la Feria de Muestras dedicada al comercio local.

    En ninguna verá signo político de ninguna clase ¿Qué aparece el Alcalde? Qué hago, le recorto la cara, pongo el cuadro cara a la pared, es la máxima autoridad de la ciudad y es el Alcalde de todos, de los que le votan, de los que votan a otros partidos e incluso de los que se quedan en su casa y no votan a nadie. Le haga más o menos gracia.

    Pero no se preocupe, como el cambio según su periódico podría empezar por Dos Hermanas cuando llegue, si esa es la decisión de los nazarenos me comprometo a poner otra foto al lado de la que hay para que todos estén contentos, y que no se enfade nadie; y mucho menos usted.

    Tengo mi conciencia muy tranquila, y después de llevar tantos años en el cargo puedo asegurarle que hago las cosas lo mejor que sé y lo mejor que puedo para defender los intereses de los pequeños negocios locales. Seguro que mi sucesor lo hará mil veces mejor que yo, pero mientras yo esté al frente, la entidad no hace campaña electoral para nadie, lo mismo que los medios de comunicación solo deberían estar para informar. Las campañas electorales están para que las hagan los partidos políticos que sí es su cometido. No entro al trapo, amigo Ambrosio, publique lo que publique.

    En mi opinión al que debería de preocuparle y mucho es a usted la sensación que tienen los ciudadanos incluido yo de que su periódico es brazo ejecutor y porta VOZ de una fuerza política de la ciudad. Le repito que esa es mi opinión, igual estoy equivocado, pero es la mía, y que conste que no le critico como hace usted conmigo, pero si de verdad es independiente debería reflexionar por qué se piensa eso del periódico que usted dirige.

    Los socios de Fenaco saben muy bien donde tienen su casa, y gracias a Dios son muchos los que llaman todos los días para cualquier aclaración, dudas, temas referentes a locales, obras, seguridad, etc. que la entidad trata de resolver dentro de sus posibilidades, no con el Alcalde, sino con los Delegados correspondientes que para eso están.

    Por último, los bazares están cerrados los domingos y festivos gracias a FENACO, exceptuando los permitidos por Ley para abrir. Si bien hay un par de bazares en Antonia Díaz que no colaboran a los que habrá que buscar otras medidas para que cierren.

  • En defensa del CO2

    ¡Qué mala fama tiene esta inerte materia! ¡Qué mal tratados esos dos átomos de oxígeno y uno de carbono! Y que incultura está detrás de las publicaciones y discursos de los ecologistas de salón y agoreros políticos advenedizos que nada saben de ello. Incluso confunden su fórmula química y su nomenclatura sistemática. En efecto, lo simbolizan como CO2, CO2 e incluso CO, manifestando públicamente una ignorancia científica básica propia de un alumno de ESO. Además demonizan esta molécula hasta el extremo de calificarla como el enemigo público numero uno de la humanidad. El que suscribe, químico y profesor de esta disciplina, desea decirles que el malparado CO2 se denomina dióxido de carbono (antaño anhídrido carbónico); es un gas incoloro, inodoro e insípido, no tóxico ni pernicioso para la salud  (como sí lo es el CO, monóxido de carbono), que se halla de forma natural en la troposfera en 0’035 % en volumen y 0’054 % en peso. Es el gas que se libera por respiración desde los pulmones a la atmósfera por las miríadas de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, así como por las branquias de los peces. ¡Ah! y por los invertebrados (artrópodos, moluscos, gusanos, equinodermos, celentéreos…),  cuyo número es incontable. Los cadáveres, en su descomposición, lo exhalan así como los volcanes, fumarolas y solfataras. Millones de toneladas de dióxido de carbono diarias de manera natural se emiten al medio como producto de la actividad metabólica de los seres vivos o procesos geológicos. Todo ello desde 5.000 millones de años atrás.
    LLas plantas lo recogen y en virtud de la fotosíntesis lo transforman en frutos, bayas y tubérculos, alimentos básicos de la humanidad y de la fauna. El CO2 es la materia prima de los árboles, de los cultivos, de las selvas, forestas, junglas, bosques y toda la flora planetaria. Toda esa ingente masa vegetal nos devuelve, además, posteriormente el dióxido de carbono convertido en oxígeno (O2) respirable para los animales. El carbono (C) se queda en las células vegetales, pues aquél es el elemento químico fundamental en la estructuración de la vida. Éste es el ciclo eterno. Si no existiera el CO2 no habría actividad vital alguna. Ni hoy ni nunca. Ni en este planeta o cualesquiera otros.
    Que un exceso de CO2 puede ser nocivo es incuestionable. También lo es el exceso de agua, podemos ahogarnos en ella. O hartarnos de carne de cerdo y agarrar una indigestión. Pero la Química ha caído en desgracia actualmente por causa y culpa de oscuros intereses de las izquierdas políticas, con Al Gore a la cabeza que se enriquece con su “verdad incómoda” pero muy cómoda para él.
    Militante sandía (verde por fuera y rojo por dentro), político analfabeto, activista pseudo progre, no critiques al CO2 ni a la Química sin conocerlos. Porque sencillamente… Química eres tú.

    ¡Qué mala fama tiene esta inerte materia! ¡Qué mal tratados esos dos átomos de oxígeno y uno de carbono! Y que incultura está detrás de las publicaciones y discursos de los ecologistas de salón y agoreros políticos advenedizos que nada saben de ello. Incluso confunden su fórmula química y su nomenclatura sistemática.

     

    En efecto, lo simbolizan como CO2, CO2 e incluso CO, manifestando públicamente una ignorancia científica básica propia de un alumno de ESO. Además demonizan esta molécula hasta el extremo de calificarla como el enemigo público numero uno de la humanidad.

    El que suscribe, químico y profesor de esta disciplina, desea decirles que el malparado CO2 se denomina dióxido de carbono (antaño anhídrido carbónico); es un gas incoloro, inodoro e insípido, no tóxico ni pernicioso para la salud  (como sí lo es el CO, monóxido de carbono), que se halla de forma natural en la troposfera en 0’035 % en volumen y 0’054 % en peso.

    Es el gas que se libera por respiración desde los pulmones a la atmósfera por las miríadas de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, así como por las branquias de los peces. ¡Ah! y por los invertebrados (artrópodos, moluscos, gusanos, equinodermos, celentéreos…),  cuyo número es incontable. Los cadáveres, en su descomposición, lo exhalan así como los volcanes, fumarolas y solfataras. Millones de toneladas de dióxido de carbono diarias de manera natural se emiten al medio como producto de la actividad metabólica de los seres vivos o procesos geológicos.

    Todo ello desde 5.000 millones de años atrás. LLas plantas lo recogen y en virtud de la fotosíntesis lo transforman en frutos, bayas y tubérculos, alimentos básicos de la humanidad y de la fauna. El CO2 es la materia prima de los árboles, de los cultivos, de las selvas, forestas, junglas, bosques y toda la flora planetaria. Toda esa ingente masa vegetal nos devuelve, además, posteriormente el dióxido de carbono convertido en oxígeno (O2) respirable para los animales. El carbono (C) se queda en las células vegetales, pues aquél es el elemento químico fundamental en la estructuración de la vida. Éste es el ciclo eterno. Si no existiera el CO2 no habría actividad vital alguna. Ni hoy ni nunca. Ni en este planeta o cualesquiera otros.Que un exceso de CO2 puede ser nocivo es incuestionable.

    También lo es el exceso de agua, podemos ahogarnos en ella. O hartarnos de carne de cerdo y agarrar una indigestión. Pero la Química ha caído en desgracia actualmente por causa y culpa de oscuros intereses de las izquierdas políticas, con Al Gore a la cabeza que se enriquece con su “verdad incómoda” pero muy cómoda para él. Militante sandía (verde por fuera y rojo por dentro), político analfabeto, activista pseudo progre, no critiques al CO2 ni a la Química sin conocerlos. Porque sencillamente… Química eres tú.

  • La autoridad tiene que merecerse

    Es fácil darse cuenta de las veces que los niños preguntan sobre aquello que no entienden o que suscita su curiosidad, y la cantidad de ocasiones en que los mayores eluden una respuesta a la altura de su comprensión zanjando el asunto con una evasiva, respondiendo con vocablos que ignoran o dejando para más tarde (o para nunca) los temas “más delicados”.
    Los niños por ser niños no son estúpidos, y volverán a preguntar o terminarán por callar y hasta averiguar por su cuenta lo que quieren, a veces de los demás niños más avezados y probablemente con la que no sea la mejor respuesta o, como mínimo, adolezca del planteamiento sereno y formativo que a sus tutores cabe suponer.
    Educar no es fácil y la responsabilidad es mayor cuando se trata de una mente que se está moldeando. Sabemos de la repercusión que tendrá en el futuro lo que se aprende en los primeros años, máxime si la sabiduría proviene de aquellos a quienes se quiere y admira. Imperativos como “porque sí” o “porque lo digo yo” no ayudan al desarrollo del menor ni a fomentar el interés por la cultura o el estudio (a eso unimos el hecho de apaciguar sus travesuras domesticándoles con la televisión).
    Aún son multitud los que piensan que la autoridad se ejerce a golpe de corneta y cuando “el niño” debe aplicarse para no ser un gofo se le dice “tienes que estudiar”, le encerramos en el cuarto – mientras nosotros, en la sala contigua hemos terminado con la Belén y ya vamos por los amoríos de la Pantoja – y no le dejamos salir hasta que se sepa la lección (lo comprobaremos cuando salgan las notas, ellos deben empollar, nosotros ya hemos tenido bastante con el duro día).
    Y van creciendo… y se hacen adolescentes… y ahora constituyen un auténtico problema porque ya no callan sino que contestan y sus ídolos son futbolistas, y tienen sus primeras relaciones sexuales a hurtadillas, y no muestran interés por aprender. Y el profesor no “puede con ellos”. Pero, no se preocupen, ya tenemos la solución. Y… la solución es: ¡dar mayor autoridad al profesor!

    Es fácil darse cuenta de las veces que los niños preguntan sobre aquello que no entienden o que suscita su curiosidad, y la cantidad de ocasiones en que los mayores eluden una respuesta a la altura de su comprensión zanjando el asunto con una evasiva, respondiendo con vocablos que ignoran o dejando para más tarde (o para nunca) los temas “más delicados”. 

    Los niños por ser niños no son estúpidos, y volverán a preguntar o terminarán por callar y hasta averiguar por su cuenta lo que quieren, a veces de los demás niños más avezados y probablemente con la que no sea la mejor respuesta o, como mínimo, adolezca del planteamiento sereno y formativo que a sus tutores cabe suponer.

    Educar no es fácil y la responsabilidad es mayor cuando se trata de una mente que se está moldeando. Sabemos de la repercusión que tendrá en el futuro lo que se aprende en los primeros años, máxime si la sabiduría proviene de aquellos a quienes se quiere y admira. Imperativos como “porque sí” o “porque lo digo yo” no ayudan al desarrollo del menor ni a fomentar el interés por la cultura o el estudio (a eso unimos el hecho de apaciguar sus travesuras domesticándoles con la televisión).

    Aún son multitud los que piensan que la autoridad se ejerce a golpe de corneta y cuando “el niño” debe aplicarse para no ser un gofo se le dice “tienes que estudiar”, le encerramos en el cuarto – mientras nosotros, en la sala contigua hemos terminado con la Belén y ya vamos por los amoríos de la Pantoja – y no le dejamos salir hasta que se sepa la lección (lo comprobaremos cuando salgan las notas, ellos deben empollar, nosotros ya hemos tenido bastante con el duro día).Y van creciendo… y se hacen adolescentes… y ahora constituyen un auténtico problema porque ya no callan sino que contestan y sus ídolos son futbolistas, y tienen sus primeras relaciones sexuales a hurtadillas, y no muestran interés por aprender. Y el profesor no “puede con ellos”. Pero, no se preocupen, ya tenemos la solución. Y… la solución es: ¡dar mayor autoridad al profesor!

  • Agradecimiento

    Escribimos este artículo para darle las gracias al Ayuntamiento y a la Delegación de Educación de Dos Hermanas, además de a la Universidad Popular de nuestro pueblo por la calidad de sus docentes: es admirable que puedan enseñarnos tan bien y tantas cosas con los escasos medios que tienen para ello.
    Nosotros (alumnos de ciencias en su mayoría, aunque también hay alguno de sociales) hemos vivido un curso que, como poco, deberíamos calificar de intenso: el trabajo diario, las clases, el tiempo dedicado al estudio… en muchos casos hemos estado tentados de abandonar…
    A pesar de todo, los profesores han estado ahí para apoyarnos, sobre todo Mar, la profe de lengua:
    – Que alguno tenía dudas, allí iba Mar a solucionárselas. Daba igual que fuera dentro o no de su horario de tutorías… Cuántos hemos pedido otro día, otra hora porque el trabajo o la familia nos impedía acudir a las tutorías prefijadas. Mar siempre estaba ahí, que no tenía clase o era su hora de descanso, no importaba. Que tenía que venir antes de tiempo, tampoco. Para eso nunca había problema.
    – Que alguno quería dejar las clases, allí estaba ella para obligarnos a volver cada día, para motivarnos, para explicarnos por qué era necesario estudiar o por qué las mujeres debíamos intentar con todas nuestras fuerzas ser autosuficientes.
    Todavía recordamos el día que la vimos aparecer… tan seria y cargada de tecnicismos y fotocopias.
    Desde el primer momento nos dejó claro que nos iba a exigir mucho, que no pensaba permitir distracciones y que ella era muy seria en su trabajo. Despues vinieron las bromas y los momentos de asueto. Las clases fueron muy duras las dos primeras semanas, pero luego, a pesar del cansancio, el tiempo pasaba rápido y ninguno se quería perder las clases de la Profe, porque ella es la Profe, lo de Mar amiga vino después…
    Mar nos ha enseñado lengua, comentario de texto, portugués… pero también nos ha enseñado cosas que estaban fuera del programa por eso de la “culturilla” general y la necesidad de que tuviéramos un pensamiento crítico. Hemos hablado de historia, de derecho, de sociología, psicología… hemos hecho debates para aprender a argumentar, hemos leído libros que nunca pensamos que podríamos comprender y hemos acabado queriendo conocer más y más cosas.
    Ojalá muchos de vosotros podáis disfrutar de ella el año que viene. Ojalá que muchos de los profesores que tuvimos cuando éramos más jóvenes hubierán sido como Mar, seguro que no hubiéramos dejado de estudiar tantos…
    Nosotros entramos sin saber expresarnos correctamente y ahora estamos escribiendo una carta a un periódico.
    Gracias Mar y gracias a todos los que han hecho posible que estuvieras allí.

    Escribimos este artículo para darle las gracias al Ayuntamiento y a la Delegación de Educación de Dos Hermanas, además de a la Universidad Popular de nuestro pueblo por la calidad de sus docentes: es admirable que puedan enseñarnos tan bien y tantas cosas con los escasos medios que tienen para ello.

    Nosotros (alumnos de ciencias en su mayoría, aunque también hay alguno de sociales) hemos vivido un curso que, como poco, deberíamos calificar de intenso: el trabajo diario, las clases, el tiempo dedicado al estudio… en muchos casos hemos estado tentados de abandonar…A pesar de todo, los profesores han estado ahí para apoyarnos, sobre todo Mar, la profe de lengua:- Que alguno tenía dudas, allí iba Mar a solucionárselas. Daba igual que fuera dentro o no de su horario de tutorías…

    Cuántos hemos pedido otro día, otra hora porque el trabajo o la familia nos impedía acudir a las tutorías prefijadas. Mar siempre estaba ahí, que no tenía clase o era su hora de descanso, no importaba. Que tenía que venir antes de tiempo, tampoco. Para eso nunca había problema.- Que alguno quería dejar las clases, allí estaba ella para obligarnos a volver cada día, para motivarnos, para explicarnos por qué era necesario estudiar o por qué las mujeres debíamos intentar con todas nuestras fuerzas ser autosuficientes.Todavía recordamos el día que la vimos aparecer… tan seria y cargada de tecnicismos y fotocopias.

    Desde el primer momento nos dejó claro que nos iba a exigir mucho, que no pensaba permitir distracciones y que ella era muy seria en su trabajo. Despues vinieron las bromas y los momentos de asueto. Las clases fueron muy duras las dos primeras semanas, pero luego, a pesar del cansancio, el tiempo pasaba rápido y ninguno se quería perder las clases de la Profe, porque ella es la Profe, lo de Mar amiga vino después…

    Mar nos ha enseñado lengua, comentario de texto, portugués… pero también nos ha enseñado cosas que estaban fuera del programa por eso de la “culturilla” general y la necesidad de que tuviéramos un pensamiento crítico. Hemos hablado de historia, de derecho, de sociología, psicología… hemos hecho debates para aprender a argumentar, hemos leído libros que nunca pensamos que podríamos comprender y hemos acabado queriendo conocer más y más cosas.

    Ojalá muchos de vosotros podáis disfrutar de ella el año que viene. Ojalá que muchos de los profesores que tuvimos cuando éramos más jóvenes hubierán sido como Mar, seguro que no hubiéramos dejado de estudiar tantos…Nosotros entramos sin saber expresarnos correctamente y ahora estamos escribiendo una carta a un periódico.Gracias Mar y gracias a todos los que han hecho posible que estuvieras allí.

  • En memoria

    Ayer no se escucharon los sones de cohetes, tampoco sonaron los cohetes por los 5 compañeros de la Pirotecnia Virgen de las Nieves el día 3 de junio.
    Yo sé que bajo el manto de la protectora ya están disfrutando de la gloria del cielo con los demás romeros y están avisando a los romeros de que se está haciendo el traslado y la función religiosa con motivo del 37 aniversario de la coronación de la virgen de Valme. Quiero agradecer a su hermano mayor y a la Junta de Gobierno la decisión de no lanzar los cohetes en señal de duelo.

    Ayer no se escucharon los sones de cohetes, tampoco sonaron los cohetes por los 5 compañeros de la Pirotecnia Virgen de las Nieves el día 3 de junio.Yo sé que bajo el manto de la protectora ya están disfrutando de la gloria del cielo con los demás romeros y están avisando a los romeros de que se está haciendo el traslado y la función religiosa con motivo del 37 aniversario de la coronación de la virgen de Valme. Quiero agradecer a su hermano mayor y a la Junta de Gobierno la decisión de no lanzar los cohetes en señal de duelo.

  • Otra crisis perdida

    Hace ya muchos meses que la crisis económica llena las páginas de la prensa, ocupa las pantallas de la tele y está en boca de políticos, aficionados y tertulianos. La quiebra del sistema financiero desencadenó la alarma de los países desarrollados, con repercusiones en todo el mundo. Se habló de un fracaso del sistema, erosionado por la ambición desmedida, la ganancia fácil, la especulación y la falta de escrúpulos. Y llegó a plantearse el cambio del sistema capitalista.
    Recientemente ya se empieza a hablar de recuperación, de brotes verdes; y la ilusión de volver rápidamente a lo de antes, hace pensar que va a ser una crisis perdida, pero no superada. Pasado el susto, la crisis, o sea, el aviso del sistema, otra vez vuelta a las andadas. Los poderosos recobrarán el aliento, pero no habrán escarmentado. Introducirán algunas correcciones, algunas mejoras, eliminarán algunos fallos, controlarán algunos abusos, pero todo seguirá igual que antes. Igual de mal para la mayoría de los pueblos y de sus gentes empobrecidas hasta el extremo. Porque, desengañémonos, los ricos volverán a ser ricos y los pobres tendrán que seguir conformándose con las migajas que caen de las mesas de los ricos. Eso sí, en pomposos planes de cooperación para que todo siga igual.
    Se habrá perdido la gran ocasión, la oportunidad, servida en bandeja de plata por la crisis, de encararse con el sistema y poner coto a los abusos de un capitalismo que pretende seguir dominando el mundo, degradando la naturaleza y el medio ambiente explotando a los seres humanos reducidos a “mano de obra” y humillando miserablemente las democracias políticas, que no económicas. Porque lo único que interesa es el crecimiento, la rentabilidad, el desarrollo, el beneficio… ¿de quiénes.? De la humanidad, desde luego, no. Mil millones de seres humanos pasan hambre y tres mil millones están desnutridos. Pero ¿qué importan cuatro mil millones de personas, si crece el producto interior bruto y se recupera el ritmo de un desarrollo sostenible para los mismos se siempre…aunque sea insoportable para la mayoría.?
    Pensamiento de “ un futuro común”: La crisis económica es la oportunidad de liberarse del pasado y cambiar el sistema.(Situación).
    El evangelio nos insta a mirar con la cabeza bien alta el futuro, sin volver a las andadas.(La Palabra).
    Y es que hace falta esperanza y solidaridad para afrontar, sin trampas, “un futuro común”. (Compromiso).

    Hace ya muchos meses que la crisis económica llena las páginas de la prensa, ocupa las pantallas de la tele y está en boca de políticos, aficionados y tertulianos. La quiebra del sistema financiero desencadenó la alarma de los países desarrollados, con repercusiones en todo el mundo.Se habló de un fracaso del sistema, erosionado por la ambición desmedida, la ganancia fácil, la especulación y la falta de escrúpulos. Y llegó a plantearse el cambio del sistema capitalista.

    Recientemente ya se empieza a hablar de recuperación, de brotes verdes; y la ilusión de volver rápidamente a lo de antes, hace pensar que va a ser una crisis perdida, pero no superada. Pasado el susto, la crisis, o sea, el aviso del sistema, otra vez vuelta a las andadas. Los poderosos recobrarán el aliento, pero no habrán escarmentado. Introducirán algunas correcciones, algunas mejoras, eliminarán algunos fallos, controlarán algunos abusos, pero todo seguirá igual que antes. Igual de mal para la mayoría de los pueblos y de sus gentes empobrecidas hasta el extremo. Porque, desengañémonos, los ricos volverán a ser ricos y los pobres tendrán que seguir conformándose con las migajas que caen de las mesas de los ricos. Eso sí, en pomposos planes de cooperación para que todo siga igual.

    Se habrá perdido la gran ocasión, la oportunidad, servida en bandeja de plata por la crisis, de encararse con el sistema y poner coto a los abusos de un capitalismo que pretende seguir dominando el mundo, degradando la naturaleza y el medio ambiente explotando a los seres humanos reducidos a “mano de obra” y humillando miserablemente las democracias políticas, que no económicas. Porque lo único que interesa es el crecimiento, la rentabilidad, el desarrollo, el beneficio… ¿de quiénes.? De la humanidad, desde luego, no. Mil millones de seres humanos pasan hambre y tres mil millones están desnutridos. Pero ¿qué importan cuatro mil millones de personas, si crece el producto interior bruto y se recupera el ritmo de un desarrollo sostenible para los mismos se siempre…aunque sea insoportable para la mayoría.?

    Pensamiento de “ un futuro común”: La crisis económica es la oportunidad de liberarse del pasado y cambiar el sistema.(Situación).El evangelio nos insta a mirar con la cabeza bien alta el futuro, sin volver a las andadas.(La Palabra).Y es que hace falta esperanza y solidaridad para afrontar, sin trampas, “un futuro común”. (Compromiso).

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.