Etiqueta: hombre

  • Por siempre y para siempre, en la memoria. A Juan José Román Bernal

    Yace tu cuerpo inerte, frío, gélido, casi helado y mis manos, Camarada, Amigo, Hermano, en una última caricia sobre tu rostro, quisieron transmitirte mi calor, una parte de mi vida, porque puedes estar seguro Camarada, Hermano, que con gusto la hubiese dado por ti.

    Por verte en paz. De igual modo, estoy convencido, que tú lo hubieses hecho por mí, por los tuyos.

    Como tantas veces la arriesgastes, cuando luchar podía significar morir, por tantos. Aún sin conocerlos. Porque la defensa de tu gente, de tu clase, de tu pueblo, fue siempre el eje de tu vida.

    La libertad, la solidaridad, la igualdad, fueron para ti algo más que simples conceptos escritos sobre un diccionario. Un motivo para vivir, una manera de morir.

    Y estos conceptos te hicieron ser comunista, Comunista con mayúsculas, y a ser buena persona, un buen hombre en el más amplio sentido de la palabra, con el que el destino se cebó de la forma más dura e injusta. Un buen hombre con todos tus defectos y virtudes. No como cualquiera de nosotros, pues tu tenías tus razones, o ¿quién sabe? Tus sinrazones.

    Juan José, mi Camarada, mi amigo, mi hermano… ¡Tenías tanto por lo que vivir!¡Y tanto por lo que morir!

    Tomaste la última opción. Yo la respecto, aunque reconocerlo duela… ¡pero son tantas las cosas que nos duelen!

    Hoy, cuando ésto escribo, tiembla mi pluma, nublan las lágrimas mis ojos, se hiela mi aliento como tu rostro helado, porque con tu ida, porque con tu muerte, Camarada Juan José, algo nuestro, algo de todos los que te conocimos, de todos cuanto te queríamos, ha muerto contigo.

    Aún así y aún rotos, desgrarrados por dentro, seguiremos tu voluntad y ejemplo: no te lloraremos, izaremos tu bandera, nuestra roja bandera, y continuaremos tu batalla.
    Tú, Camarada, Amigo, Hermano, descansa en paz. Te lo has merecido.

     

  • Teatro en defensa de los bosques y el medioambiente

    1204Los alumnos de 5ºB del Colegio Europa han representado para compañeros y familia la obra  El último bosque, adaptada por sus profesores Francisco Herrera y Domingo Pérez. Una obra que ensalza valores medioambientales en el Año Internacional de los Bosques.

    El argumento habla de la preocupación por preservar la naturaleza ante la llegada del hombre, presentado con un trabajo muy profesional por parte del alumnado y puesto en escena con un vestuario y unos decorados ingeniosos y muy ocurrentes.

     

  • 1927. Se rompe las dos piernas al ser arrollado por su propio carro

    En gravísimo estado ha ingresado en el hospital el ciudadano Juan Vares, carretero que transpotaba unas mercancías en la carretera de Dos Hermanas a Sevilla. Por circunstancias que se desconocen y que investiga la Guardia Civil, el desgraciado hombre perdió el equilibrio y se cayó del carro que guiaba. En la caída fue arrollado por el propio vehículo, quedando su cuerpo debajo del mismo y fracturándose ambas piernas. Se teme que pueda perder ambas extremidades.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • Un cuento para adolescentes

    1901CAPERUCITA ROJA

    Enésima versión del clásico cuento infantil que se lleva a imagen real, no sólo en largometrajes, y no todas ellas dirigidas al público infantil, ni protagonizadas por niñas (recuerdo, por ejemplo a Emmanuelle Beart, Christina Ricci, Estella Warren…, y ¿qué decir de En compañía de lobos de Neil Jordan?). En esta ocasión la historia cuenta con una protagonista pseudo-adolescente (Amanda Seyfreid es algo mayor que el público al que se dirige la película), y la cinta trata desesperada e indudablemente de aprovechar el tirón de taquilla conseguido por la saga Crepúsculo, y llenar las salas de quinceañeras saturadas de hormonas, sustituyendo al lobo de la historia original por un licántropo, un hombre lobo que tiene aterrorizado al pueblo desde hace años.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011. (100′)
    Título original:  Red Riding Hood.
    Directora:  Catherine Hardwicke.
    Producción: Leonardo DiCaprio, Jennifer Davisson Killoran, Alex Mace, Julie Yorn.
    Guión:  David Johnson.
    Fotografía:  Mandy Walker.
    Música: Alex Heffes, Brian Reitzell.
    Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong.
    Intérpretes: Amanda Seyfreid (Valerie), Gary Oldman (Padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernandez (Peter), Max Irons (Henry Lazair), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (Padre Auguste), Julie Christie (Abuela), Shauna Kain (Roxanne).{/xtypo_code}

    La acción se desarrolla en un medievo cursi (sólo las creencias, los miedos, permanecen; todo lo demás, el aspecto físico, visual, es demasiado kitsch). Los habitantes de Daggerhorn, un poblado perdido en medio de un bosque, llevan generaciones viviendo con pánico ante la presencia de un hombre lobo que habita oculto entre los frondosos árboles. Tienen un pacto no escrito, y cada luna llena le ofrecen un animal como sacrificio para saciar su hambre. A cambio, él se mantiene alejado de ellos. Pero un día ataca y mata a la hermana mayor de Valerie, evitando sus planes de huir con Peter, un joven leñador del que está enamorada, ya que acaba de descubrir que sus padres planean casarla con Henry, el hijo de la familia más rica del pueblo. Sedientos de venganza, el pueblo decide llamar al padre Solomon, famoso cazador de hombres-lobo, que provoca aún más miedo entre todos al confirmarles que durante el día, la bestia adquiere su forma humana, y que podría ser cualquiera de ellos.

    Resulta curioso que la directora del filme (por cierto, encargada también de la primera entrega de la saga Crepúsculo de la que esta cinta es indudable deudora) diga que hemos conocido una versión light del cuento, y que en realidad es una historia mucho más oscura, cuando su película es completamente light, muy limpia, parece que va a esbozar temas siniestros, oscuros, pero no termina de meterse en ellos. Al contrario, cada vez que amenaza con meterse en algún tema siniestro acaba desviándose hacia algo más dulce, hacia un romance almibarado. Así, la cinta parece que va a introducir dosis de erotismo (sobre todo en esa fiesta orgiástica para celebrar la (falsa) muerte de la bestia) pero el sensual baile acaba en una danza típica del medievo), o roza el incesto (pero también se desvía a última hora)…

    Ni siquiera el reparto, plagado de nombres conocidos, levanta una película que era innecesaria (¿de verdad necesitábamos una nueva versión de este cuento clásico?). Quizás Julie Christie salve un poco los papeles, pero el resto… (¿qué le ha pasado a Gary Oldman, qué ha sido del actor de talento al que admirábamos?).

    En definitiva, una película convencional, con un excesivo en innecesario abuso de movimientos de grúa para una cámara que no para quieta un momento, y que aúna una historia de amor de lo más convencional, con un thriller (el whodunit, ‘quién lo hizo’, clásico) que tampoco aporta nada: lanza pistas falsas, apuntando hacia varios posibles candidatos para al final descubrir que el culpable es… quien menos se espera. O sea, lo de siempre.

  • 1973. Aparece el cadáver de un hombre flotando en el canal

    La Guardia Civil de Dos Hermanas ruega la colaboración ciudadana para la identificación de un cadáver, en avanzado estado de descomposición, que apareció ayer flotando en el Canal del Bajo Guadalquivir, a siete kilómetros de la ciudad. Se trata de un hombre de unos 50 años con pantalón oscuro y camiseta blanca de manga larga. El Juzgado ha dispuesto su traslado al depósito municipal del cementerio para la práctica de la autopsia.

  • El hombre del saco onubense.

    Como héroe déspota y cruel, de afamada idolatría, la triste fábula del hombre del saco volvió a recrearse en Huelva.

    De carácter reservado y peculiar, este hombre presumía de ser el Don Juan de la inocente infancia, el sucio ligón de turno, el que alardeaba de haber “estado” con niñas. Maldito ruín, maldito seas todos y cada uno de los días de tu vida. Lo más despreciable es que te hagas llamar “hombre”. Ni siquiera la más desmedida y agresiva fiera puede asemejarse a tu sacrílega maldad. ¿Qué sentistes cuando la tuvistes en tus brazos? ¿quizás pensantes que eras un dios? ¿tal vez jugastes a ser el prícipe de un cuento inacabado? ¿no vistes que era solo una niña? No creo que sientas ni veas, ni padezcas, en realidad.

    Cobarde, y me quedo en el rellano de mi osadía, cobarde. Y no sólo eso se me ocurre. Y me extiendo más allá de una simple opinión ¿en qué sociedad estamos viviendo? No doy crédito al escuchar cómo un profesorado puede llegar a admitir que esta alimaña alardeaba de haber estado con niñas. ¿Nadie tuvo el valor y el coraje de denunciar esta actitud cuando este ser despreciables trataba con personas en la más pura inocencia? ¿realmente hay un número limitado de presuntos culpables o quizás la culpa se derrame y salpique a más gente en nuestra sociedad?

    La desprotección que viven los menores en nuestro país queda patente en casos tan tristes como éste. Se ha juzgado en Huelva al hombre del saco, a Santiago del Valle, mientras su esposa escupía palabras como “ahora nos toca a nosotros forrarnos a costa de la Familia Cortés”. Es pésimo intentar traducir estas palabras al lenguaje de la consciencia, cuesta trabajo digerir infamias como ésta.

    Y para colmo de males, nos encontramos ante morbosas entrevistas que sólo buscan la audiencia, el gentío frente a la caja tonta, el debate en la calle. Tal vez estemos perdiendo el norte y estemos burlando el toro de la hipocresía. ¿Nadie se para a pensar cuántas lágrimas han llorado esos padres y cuánto sacrificiose han clavado en el pecho para no desatar la furia de sus adentros?

    Creo, sinceramente, que nuestra sociedad se está vovlviendo una selva pero no de animales sino de machos cabríos de la mancebía. Cada vez hay más libertad que se torna libertinaje, más “señores”que cuelgan vídeos o se aprovechan de la inocencia de un niño, pero que si no tienen antecedentes, con irónica y sarcástica suerte, ni pisarán la cárcel.

    No quiero desviarme del tema y sólo quiero decir que por más años que pasen, la luz de María, esa luz de pocos años pero de eterna sonrisa, de mirada cálida y de inmensa vida nunca terminará de evaporarse por que nadie podrá olvidar a esta niña que conmovionó a toda España y mucho menos a ese padre, que con infranqueable entereza, recorrió toda nuestra geografía tan sólo pidiendo justicia, ni más ni menos, justicia. Admirable, Sr. Cortés, Admirable.

    Para concluir, desear el “mejor” desenlace ansiado por todos/as: justicia, justa e irrevocable, Justicia. Ojalá esta familia recupere su vida y puedan descansar de su lucha infatigable por su única y constante: Mari Luz.

     

  • Dudas sobre el segundo agresor de la Romería de Valme

    Siguen las declaraciones de testigos ante el juez

    Sigue adelante el proceso judicial por la muerte de Jesús Ruiz de Castro tras recibir una paliza en la pasada Romería de Valme. Dos testigos han declarado ante el juez de instrucción número 9 quienes han coincidido en que la víctima cayó desplomada en dos ocasiones a consecuencia de los golpes y que no pudo defenderse.

    El primero de los testigos ha dicho, ante el juez, que vio como un carro se echó encima de Jesús, quien le recriminó su comportamiento. Fue en ese instante cuando el principal inculpado, según el testigo, “le propinó una patada en la cabeza que lo tumbó”. Otro hombre que estaba en el carró, según la declaración, se bajó  y “comenzó a dar patadas y puñetazos a la víctima hasta que finalmente uno de ellos lo agarró por la espalda mientras el otro le daba más golpes en el abdomen y una mujer le colocaba una navaja en el cuello”. Finalmente, el principal sospechoso le dio un último puñetazo con el que la víctima «cayó redonda al suelo». Puñetazo que fue lo único que vio el segundo de los testigos, quien aseguró ante el juez que “la paliza no era normal”.

    {xtypo_rounded_left3}17 de octubre
    ocurrieron los hechos que provocaron la muerte a Jesús Ruiz de Castro.{/xtypo_rounded_left3}

    El aspecto que presenta más duda es la figura del segundo agresor, ya que todos los testigos coinciden en que era un hombre de entre 35 y 40 años, corpulento y con el pelo corto, y no el hijo de los acusados, un chico que acaba de cumplir los 15 años y luce melena. Éste se encuentra en libertad y se ha acogido a su derecho de no declarar para no perjudicar a sus padres, en prisión provisional.

     

  • La gloria del ser humano

    (Juan 1,1-18) Hay muchas personas que, negándose a su propia experiencia de vida, piensan que toda la existencia humana no es más que un curioso accidente en el proceso físico de la materia-energía, cuyo origen escapa de toda posible experimentación. Su argumento suele ser el conjunto de las hipótesis científicas que se divulgan.

    Digo que la afirmación del sin-sentido de la existencia humana sólo se puede hacer negándose a reconocer la propia experiencia de vida. Hay en toda persona, desde que el hombre es hombre, un anhelo de plenitud y de sentido que nada de este mundo puede colmarlo, que nos aboca a lo que nos desborda. Es más, cuando la cultura se niega a lo trascendente, la dimensión de la religión se sustituye por las más variadas supersticiones. No hablo de oídas.

    El ser humano llega a existir desde un conjunto de causas físicas y biológicas. Pero nace como persona por una llamada profunda, única, luminosa; que desborda toda conceptualización; que le da un nombre propio, su propio nombre. Esta llamada desde las fuentes de la Vida hace que sólo encontremos satisfecho el anhelo de gloria, de paz, de belleza, de vida que tenemos en una dimensión de profundidad siempre inalcanzada.

    Un hombre -sangre, tiempo y palabra, no más- mostró a los que lo contemplaron la gloria del ser humano. Se la mostró con sus palabras, en la lentitud de los días, con su propia sangre. Tanta fue la gloria que vivieron (gloria de sabiduría, de perdón, de entrega, de amor y de vida), que no podían sino contarlo.

    Aquel hombre era la Vida, y pudimos abrazarla; nos dirá Juan.