Etiqueta: hombre

  • ¿Desde recién nacido?

    (Juan 1, 1-18) Hubo en la historia de la Iglesia –que como sabéis da para todo– personas que pensaron que Jesucristo fue un hombre tal y como nosotros lo somos, pero que por su virtud y su capacidad de cumplir los mandatos divinos fue “adoptado” por Dios como hijo suyo. Es decir, que el niño nacido en el pesebre, todavía no sería Dios. Jesús llegó a ser, que no es poco, un hombre acogido por la divinidad.

    Sin embargo, no es esa nuestra fe. No lo es y no debe de serlo. Porque de ser así, Dios sólo querría de nosotros nuestra bondad, nuestra capacidad para hacer el bien, nuestra fuerza moral para asumir su mensaje. Dios no nos querría en nuestra debilidad, no nos querría en nuestras dificultades, no nos querría en el gozo sencillo que la vida nos depara –no acogió a Jesús en el ámbito de lo divino por nada de eso–.

    Pero, entonces Dios no sería Padre. Un Padre quiere a su hijo especialmente cuando es débil; lo quiere especialmente cuando se encuentra perdido en el camino; lo quiere especialmente cuando no sabe y no puede. Nuestra fe cristiana es así de hermosa. Dios Padre quiso a su Hijo, niño recién nacido, débil, sin más poder que el de despertar ternura infinita.  Nos envió a su Hijo para querernos a todos como a sus hijos; especialmente cuando somos débiles, especialmente cuando nos perdemos, cuando no sabemos y no podemos. Es el reto más grande de la fe a la razón, es cierto; pero no hay más camino, me parece, para creer razonablemente en Dios.

  • Una mujer agredida en plena calle busca al hombre que le «salvó la vida»

    0603Los hechos ocurrieron en la noche del pasado 23 de octubre

    Macarena asegura que no descansará tranquila hasta que no dé con el hombre que en la noche del pasado día 23 de octubre le salvó la vida cuando era agredida  en la plaza de La Constitución. Macarena y su marido caminaban por la plaza, sobre las 21:10 horas, cuando, según la víctima, fueron agredidos por tres hombres, quienes les propinaron “puñetazos y patadas”.

    Previo a la pérdida del conocimiento que sufrió Macarena, ésta recuerda que un hombre la rescató de sus agresores y posteriormente la atendió, junto a otra persona, hasta la llegada de los efectivos policiales.

    Para Macarena, este hombre “me salvó la vida” y no podrá “descansar tranquila” hasta que no lo encuentre y le dé las gracias. Por ello, le gustaría que se pusiera en contacto con ella para agradecerle que se portara como “un héroe”.

  • Una mujer agredida en plena calle busca al hombre que le «salvó la vida»

    0603Los hechos ocurrieron en la noche del pasado 23 de octubre

    Macarena asegura que no descansará tranquila hasta que no dé con el hombre que en la noche del pasado día 23 de octubre le salvó la vida cuando era agredida  en la plaza de La Constitución. Macarena y su marido caminaban por la plaza, sobre las 21:10 horas, cuando, según la víctima, fueron agredidos por tres hombres, quienes les propinaron “puñetazos y patadas”.

    Previo a la pérdida del conocimiento que sufrió Macarena, ésta recuerda que un hombre la rescató de sus agresores y posteriormente la atendió, junto a otra persona, hasta la llegada de los efectivos policiales.

    Para Macarena, este hombre “me salvó la vida” y no podrá “descansar tranquila” hasta que no lo encuentre y le dé las gracias. Por ello, le gustaría que se pusiera en contacto con ella para agradecerle que se portara como “un héroe”.

  • Ateneo Andaluz del medioevo

    Curioso cómo cambian las tendencias
    con que el hombre, a lo largo de la historia,
    ha elevado plegarias petitorias
    y ha buscado encauzar la providencia.

    Y así cuando era pasto de la peste
    sacaba un santo el hombre medieval,
    así nuestro Ateneo va a exhortar
    a sacar las banderas andaluzas,
    a ver si decorando los balcones
    los políticos asumen posiciones
    que palien crisis, tisis y gazuza…

    Es lo que tiene estar iluminado…
    lo que es decir pamplinas por oficio;
    lo que pasa al reinar el todo vale,
    y conlleva aguantar a estos chavales
    que piensan sólo en fuegos de artificio…

  • Ateneo Andaluz del medioevo

    Curioso cómo cambian las tendencias
    con que el hombre, a lo largo de la historia,
    ha elevado plegarias petitorias
    y ha buscado encauzar la providencia.

    Y así cuando era pasto de la peste
    sacaba un santo el hombre medieval,
    así nuestro Ateneo va a exhortar
    a sacar las banderas andaluzas,
    a ver si decorando los balcones
    los políticos asumen posiciones
    que palien crisis, tisis y gazuza…

    Es lo que tiene estar iluminado…
    lo que es decir pamplinas por oficio;
    lo que pasa al reinar el todo vale,
    y conlleva aguantar a estos chavales
    que piensan sólo en fuegos de artificio…

  • Ateneo Andaluz del medioevo

    Curioso cómo cambian las tendencias
    con que el hombre, a lo largo de la historia,
    ha elevado plegarias petitorias
    y ha buscado encauzar la providencia.

    Y así cuando era pasto de la peste
    sacaba un santo el hombre medieval,
    así nuestro Ateneo va a exhortar
    a sacar las banderas andaluzas,
    a ver si decorando los balcones
    los políticos asumen posiciones
    que palien crisis, tisis y gazuza…

    Es lo que tiene estar iluminado…
    lo que es decir pamplinas por oficio;
    lo que pasa al reinar el todo vale,
    y conlleva aguantar a estos chavales
    que piensan sólo en fuegos de artificio…

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.

  • Ser testigo

    (Juan 18, 33-37) A veces no es fácil ser testigo. En una situación de miedo o de presión social, todo el mundo se convierte en ciego y en mudo; nadie quiere ver nada, nadie quiere saber nada. No es extraño; hay verdades que si se dicen alto y claro reclaman un profundo cambio de las personas y las situaciones encartadas; y no siempre es fácil decir la verdad.

    Un testigo en contra es más incómodo que el adversario con el que nos enfrentamos. El testigo, sin intereses de por medio, dice lo que ha visto y reclama, aun sin decirlo, la verdadera justicia. Por eso en nuestro pueblo, y en todos, a quien levanta la voz denunciando situaciones injustas se le intenta adjudicar oscuros intereses partidarios para invalidar su testimonio. Nada nuevo, ¿verdad?

    En el evangelio de esta semana Jesús afronta su muerte delante de Pilatos, el gobernante que personifica la primacía de los propios intereses ante la justicia y al bien común. Jesús es una persona, Pilatos una máscara detrás de la que se refugia un pobre hombre. El propio Pilatos reconoce a Jesucristo como “Ecce Homo” (He aquí la Persona), y así lo presenta al pueblo. Pero ante sus intereses, ninguna verdad es lo bastante evidente. Su cobardía va a dar la oportunidad a Jesús de mostrar, hasta el extremo, la humanidad que traía, a sembrar su misma vida en la historia y a regarla con su propia sangre.

    La disyuntiva existencial es clara: o tras Jesús, con tus fallos y debilidades, o lavarte las manos con Pilatos, una y otra vez sin que nunca estén límpias.