Etiqueta: hombre

  • Milagros de la fe

    (Mateo 1,18-24) Cuentan los chinos, en una de sus muchas historias, que hace mucho tiempo, un niño travieso y atrevido en vez de asistir a clase dedicó toda una tarde a hacer novillos. Entretenido con una y otra cosa vio a una anciana que estaba sacando punta a una gavilla de hierro, afilándola en una piedra grande: “¿Qué hace, señora?” –preguntó el chiquillo-. La anciana, gastándole una broma le dijo: “Ya ves, estoy afilando esta gavilla hasta que se convierta en una aguja para coser”.

     

    El niño, todo extrañado, se fue a jugar, pero aquello lo dejó cavilando: “Si esta anciana puede convertir una gavilla de hierro en una aguja, yo si me esfuerzo podré llegar a ser un hombre de letras…”. Desde aquel día no dejó de estudiar y se convirtió en el poeta más famoso de toda la historia de China: Li Bai. Tus amigos chinos conocerán este dicho:磨杵成针.

    La anciana sabía que lo que le dijo al chiquillo era imposible, y nosotros también. Y es que hay cosas que son imposibles para los hombres, pero tan necesarias para nuestra vida y nuestra felicidad que Dios las hace posible. Nuestro esfuerzo es necesario para acoger el don de Dios, pero todo lo importante en la vida es don y lo que hacemos para conseguirlo nada en comparación con lo que se nos otorga. Los creyentes sabemos que no nos salvan nuestros esfuerzos, sino la gracia y la fe que Dios suscita en nuestra vida. ¿Quién puede forzarse a amar? ¿Quién puede violentar lo profundo de su corazón? ¿Quién puede ser feliz si no ama?

    Le costó alguna noche sin dormir, pero cuando el cansancio le hizo conciliar el sueño, José descubrió porqué aquel niño no era fruto de la virilidad de ningún hombre, sino del poder del amor de Dios.

  • Horror de armas tomar

    Soy de Avon, un pueblo pequeño de Connecticut (EE.UU.), el típico lugar donde la gente forma una familia y escapa del ruido de Boston y Nueva York. Es tranquilo y seguro, y la noticia de las primeras planas generalmente es sobre el tiempo. 

     

    Recientemente, cuando estaba en casa por Navidad, la noticia principal fue muy diferente. A media hora de distancia de mi casa un hombre entró en una escuela de primaria con un arma automática y asesinó a 23 niños y maestros. Me han dicho que fue noticia incluso aquí en España. Sucesos como este han estado ocurriendo durante años, como el del campamento de Noruega y el Batman en Colorado. Pero este nuevo disparo resonó poderosamente en mí. No sólo porque estaba cerca de mi casa, literal y figuradamente, sino porque además esta vez afectaba a niños de no más de 7 años de edad.

    Este suceso ha despertado un gran debate en Estados Unidos entre los que se oponen a las armas en todos los sentidos y los que creen en la lucha contra las armas con más armas. Desafortunadamente, este derecho a la “protección” lo recoge nuestra Constitución en la frecuentemente referida Segunda Enmienda. Si bien entiendo su lógica en el momento en que fue escrita, mi opinión es que ya no es una necesidad, ya hemos recorrido un largo camino dede la creación de esta legislación en el año de 1791.

    Después de discusiones e investigaciones sobre las diferencias de la cultura de las armas entre América y España, es evidente que los problemas no son comparables. Cuando pedía opiniones sobre las armas aquí, todos me respondían con la misma pregunta: ¿para qué serían necesarias? Los números también son elocuentes del carácter pacífico de los españoles: menos de una por cada 100.000 muertes por armas frente a 10 por cada 100.000 de Estados Unidos.

    Obviamente, el resto de Europa tiene sus propias políticas pero estoy convencida que la de España es la correcta. Estoy impresionada por la falta de violencia armada así como la falta absoluta de interés por las armas. Después de estos recientes acontecimientos, tengo serias dificultades para aceptar cualquier legislación que permita que los rifles de asalto acaben en manos de un hombre capaz de matar a niños.

    Dos Hermanas, España, por favor, tengan a Newtown y Connecticut, mi estado natal, en sus corazones y oraciones. Solo espero que algún día mi país pueda seguir su ejemplo honorable e impresionante de pacifismo en estos tiempos que corren de violencia.

     

  • Reyes de Tarsis

    (Mateo 2, 1-12) Es en el Salmo 71, escrito seiscientos años antes que Jesús naciera y que se lee cada seis de enero, donde se anuncia que un rey de Israel, justo y bueno, se verá agasajado por reyes vasallos de todos los rincones del mundo; hasta de Tarsis llegarían con tributos y dones para asegurar la paz en sus dominios.

    Un niño nacido en una familia pobre y sencilla va a ser ese príncipe de la paz, anunciado por los profetas. Ese hombre librará al pobre que clama, al afligido que no tiene protector; ese hombre se apiadará del pobre y del indigente, salvará la vida de los pobres. Los magos de oriente representan, en el Evangelio de Mateo, los buscadores de todas las religiones, a todos los hombres en búsqueda de la verdad que les descubra el sentido de la vida. La tradición de la Iglesia ha visto que las ansias de justicia que los profetas anunciaban, la necesidad de los pobres y los sin-nombre, encontrarían en Jesucristo, en su mensaje y en el compromiso de sus seguidores, la respuesta que necesitaban.

    El que nace en una gruta, desahuciado, el niño de los emigrantes, es el Hijo de Dios, y se convertirá en el salvador del mundo. Algunos sólo valoran su mensaje de justicia y autenticidad; quieren ver en él sólo al profeta de la justicia, sólo al maestro de sabiduría. Pero, si sólo hubiera sido eso, ¿en quién encontraríamos respuestas a nuestras preguntas? Si sólo hubiera sido un gran hombre, ¿podríamos acoger la solidaridad con los pobres como norte de nuestra vida?

    La vida de Jesús no es sólo la vida de un gran hombre. En su vida hay luz para tu vida. Sigue buscando a Cristo; ni pienses que ya es tarde, ni que ya lo has encontrado; cada día busca a Jesucristo como luz de tu vida, como la esperanza de los pobres.  

  • A Don Francisco Mena

    Esto es lo que ha hecho todos estos años anteriores este hombre, no alinear una sino hasta tres jugadoras, año tras año, mientras ha dirigido el equipo femenino cadete de la PD La Rociera, siempre con ficha de alevín y estando amparadas por la mutualidad.

    Consentido por el club, ya que no existe categoría infantil femenina y para que estas niñas pudieran competir. Siempre sin ánimo de adulterar la competición, ya que esto lo hacen todos los equipos y hasta la fecha este hombre va a tener el privilegio de ser el primer denunciante de esta categoría en la que no hay ascensos ni descensos y que la componen dos equipos, como Sevilla y Betis, que no están al alcance de los demás participantes.
    Mena ha conseguido tres puntos, que para nosotros no tiene relevancia alguna, pero nos ha dañado económicamente y lo peor de todo es que la chica denunciada, dos años menor de la edad permitida, no pueda volver a jugar este año.

    Por eso, tú, que en años anteriores las has alineado y ahora presentas una denuncia, te has calificado no sólo para todos nosotros sino para todos los deportistas que pertenecen a la PD Rociera como persona no grata en estas instalaciones. Para pregonar honradez y juego limpio, lo primero que tienes que hacer es mirar para atrás y empezar a ejecutarlo tú mismo.

  • Alegría incendiaria

    (Lucas 3, 10-18) TODOS LOS fuegos comienzan por una “chispa” de luz y calor que prende en talaje seco o en productos inflamables. Gracias a aquella sequedad en que prendiste en mí; gracias a este fogoso ser mío en el que prendiste la pasión, a veces dolorosa.  

    Cuántos desiertos vive el apasionado por la justicia… El desamparo de los débiles, el absurdo del sufrimiento, el dolor de los pequeños… Cuánto fuego que busca quemar la injusticia que mata, el pecado asesino que quita la casa, el trabajo y el pan.

    Pero las brasas de tu incendio siempre dejan poso de alegría. ¿Cómo permanecer en la tristeza si estás tú? Tu comprensión me hace vivir mis debilidades en paz; tu sinceridad me despoja de  mi hipocresía; y la ternura de tus manos, de la angustia en la que se convierte mi soledad. Tu voz ahuyenta el miedo; tu palabra me ofrece mi última razón; tu presencia llena de música mi existencia cotidiana. ¡Qué se alegren los sencillos del pueblo!, que Dios viene hecho hombre, en clase de pobre, a construir fraternidad. Mientras más “hijo” seamos, más hermanos, para hacer de nuestro mundo mesa común en la que se comparte, se ríe y se canta.

    Prestados tendría que pedir poemas y cantos con los que poderte glorificar. Ahora ya no puedo dar sólo las gracias; porque la misma gracia, mi misma gloria, eres tú. Mi “yo mismo” más auténtico eres, ahora, tú; y “nosotros” se dice, ahora, “comunidad”.

    Cuando soñamos con la ternura del Padre, el realismo del Hijo y la alegría del Espíritu, los sueños no sólo cambian el mundo, hacen que merezca la pena vivir en él.

     

  • Refrán, doctrina o proverbio

    Hace unos días, se armó un revuelo debido a una donación sustanciosa, que un señor realizo a una entidad benéfica. No me creo capaz de juzgar la acción en sí,  pues como dice un refrán español: Cada uno es libre de hacer de su capa un sayo.

    Pero, y lamentablemente siempre hay un “pero”, sí se puede juzgar, criticar o reprochar la puesta en escena. Atendiendo, en cuestión de caridad, a la doctrina de un hombre: Que una mano no mire lo que hace tu otra mano; alguien de su entorno o de la entidad benéfica ha obviado esta enseñanza y lanzó campanas al vuelo festejando tal evento. Reprochable, por decirlo de una manera suave.

    ¿Se puede aconsejar a tan gentil samaritano? Un proverbio dice: Dale a un hombre un pescado y comerá un día; enséñale a pescar y comerá toda la vida. Traducido al día de hoy “No le des un mendrugo de tus vergüenzas; ofrécele un puesto de trabajo digno que no le humille ni le esclavice y……..

    Y mucho más se podría decir.

     

  • Homenaje a “un hombre bueno”

    0606Familiares y amigos rinden tributo a Francisco Sánchez por su jubilación

    Familiares y amigos se dieron cita en el Restaurante Valme para homenajear al ATS Francisco Sánchez Madueño tras su jubilación.

    Durante el acto  se leyó un poema de José María Parejo Olmedo en el que se decía  de Francisco que “Dios pensó en ti/ Te creó como un hombre bueno,/ cirineo que ayuda en su Cruz a los demás,/ llama siempre viva que ilumina en la oscuridad”. Agradeciéndole su “saber estar”, así como “tu carisma sin igual”.

     

  • 1891. Aparece un viajero muerto en el tren de Málaga

    Un viajero que había salido bastante enfermo de Málaga en el tren correo que tenía como destino Sevilla ha fallecido hoy en la estación de Dos Hermanas, pocos instantes después de realizar parada en nuestro pueblo. Al llegar el tren a Sevilla, los empleados de la estación encontraron al hombre muerto en uno de los coches. Aún se desconocen sus datos personales y la causa del deceso.

  • Un bombero nazareno en el rescate de un espeleólogo en Cádiz

    Un cabo del cuerpo de extinción y salvamento de Dos Hermanas participó el pasado fin de semana en el rescate de un espeleógo atrapado en una gruta de difícil acceso en la Sima de Navazo Hondo en Villaluenga del Rosario (Cádiz). El dispositivo de rescate estuvo integrado por unas 44 personas, entre ellos el bombero nazareno, como miembro de la Federación Andaluza de Espeleología.

    El Consorcio Provincial de Bomberos confirmó en un comunicado que este hombre, que cayó a la gruta tras sufrir un desvanecimiento y quedar inconsciente, había  fallecido. Practicaba espeleología junto a un grupo de siete personas cuando sufrió un accidente.

     

  • Allen es Allen

    Es llegar el otoño y estrenarse la nueva película de Woody Allen. No falla. Es la cita ineludible de cada año, que muchos esperamos como agua de mayo porque, aunque a veces no alcance el genio del que es capaz y que muchas veces nos ha enamorado, Allen siempre es Allen, y  siempre estará por encima de la morralla que nos hacen tragar los grandes estudios cada semana. Aquí, el maestro de Manhattan se presta a otra de sus cintas de viajes (a las que se ha entregado en los últimos años, ya que en Hollywood no parecen estar muy por la labor de financiarle) y se marcha a Roma, la ciudad eterna, presentándonos muchos de los tópicos sobre sus habitantes y realizando un compendio de postales turísticas en las que inserta a sus personajes, en unas ocasiones con más acierto que otras, y utilizando el cine de episodios que tan típico fue del cine italiano hace unas décadas.
    Son cuatro las historias que mezcla Allen en el filme, que intenta tejer un tapiz de relaciones y sentimientos en la capital italiana. La de un hombre que canta ópera como los dioses, pero sólo en la ducha, y un músico jubilado intenta convencerlo para llevarle a los escenarios, mientras sus respectivos hijos preparan su boda; la de una pareja de recién casados de provincias que llega a la capital para intentar conseguir trabajo en la empresa de los remilgados tíos de él; la de una joven pareja de americanos que recibe la visita de la deshinibida amiga de ella y dinamitará la relación; y la de un hombre normal que empieza a ser perseguido por la prensa, las cámaras, y a ser conocido por todo el mundo, sin que haya hecho nada para ello.
    Woody Allen ha llegado a un momento en el que hace lo que le sale de las narices, sin preocuparse de nada más. En realidad siempre lo ha hecho. Aunque en los últimos años es aún más evidente si cabe. En esta cinta se permite rodar con desgana en ciertos momentos. A veces un poco deslavazadamente. Con argumentos que rozan lo inverosímil. Manejando el tiempo a su antojo, y como mejor le venga en cada situación.
    A pesar de que las cuatro historias están narradas en paralelo, yendo simultáneamente de una a otra, en realidad no suceden así. Es más, ni siquiera tienen la misma duración (la historia de los recién casados, por ejemplo, transcurre en un sólo día; la de la pareja de enamorados y sus padres (el cantante y el músico jubilado, en unos pocos meses). Pero el personaje más curioso (por el tratamiento que se le da) es el que interpreta Alec Baldwin: un reputado arquitecto en vacaciones, que vivió en Roma treinta años atrás, que se encuentra con Jesse Eisenberg, estudiante de arquitectura, convirtiéndose  en una especie de Pepito Grillo, en la voz de su conciencia, en su ángel de la guarda, a la vez que de los demás personajes que le rodean. Porque es su vida la que está reviviendo.
    Y esta es la clave. Aunque tiene algunos momentos divertidos, al espectador le ocurre como a Baldwin, que todo suena terriblemente a ya visto, siempre hay una sensación de déjà-vu que no nos abandona en ningún momento.

    1501A ROMA CON AMOR

    Es llegar el otoño y estrenarse la nueva película de Woody Allen. No falla. Es la cita ineludible de cada año, que muchos esperamos como agua de mayo porque, aunque a veces no alcance el genio del que es capaz y que muchas veces nos ha enamorado, Allen siempre es Allen, y  siempre estará por encima de la morralla que nos hacen tragar los grandes estudios cada semana.

     

    {xtypo_code} España-Italia-Estados Unidos, 2012 (111′)

    Título original: To Rome with love.

    Escrita y dirigida: Woody Allen.

    Producción: Faruk Alatan, Letty Aronson, Giampaolo Letta, Stephen Tenenbaum.

    Fotografía: Darius Khondji.

    Montaje: Alisa Lepselter.

    Intérpretes: Woody Allen (Jerry), Judy Davis (Phyllis), Alison Pill (Hayley), Flavio Parenti (Michelangelo), Fabio Armiliato (Giancarlo), Roberto Benigni (Leopoldo), Monica Napo (Sofia), Sergio Solli (Chófer), Marta Zoffoli (Marisa Raguso), Alessandro Tiberi (Antonio), Alessandra Mastronardi (Milly), Penélope Cruz (Anna), Antonio Albanese (Luca Salta), Ornella Muti (Pia Fusari), Roberto Della Casa (Tío Paolo), Ariella Reggio (Tía Rita), Jesse Eisenberg (Jack), Alec Baldwin (John), Ellen Page (Monica), Greta Gerwig (Sally), Carol Alt  (Carol).{/xtypo_code}

     

    Aquí, el maestro de Manhattan se presta a otra de sus cintas de viajes (a las que se ha entregado en los últimos años, ya que en Hollywood no parecen estar muy por la labor de financiarle) y se marcha a Roma, la ciudad eterna, presentándonos muchos de los tópicos sobre sus habitantes y realizando un compendio de postales turísticas en las que inserta a sus personajes, en unas ocasiones con más acierto que otras, y utilizando el cine de episodios que tan típico fue del cine italiano hace unas décadas.

    Son cuatro las historias que mezcla Allen en el filme, que intenta tejer un tapiz de relaciones y sentimientos en la capital italiana. La de un hombre que canta ópera como los dioses, pero sólo en la ducha, y un músico jubilado intenta convencerlo para llevarle a los escenarios, mientras sus respectivos hijos preparan su boda; la de una pareja de recién casados de provincias que llega a la capital para intentar conseguir trabajo en la empresa de los remilgados tíos de él; la de una joven pareja de americanos que recibe la visita de la deshinibida amiga de ella y dinamitará la relación; y la de un hombre normal que empieza a ser perseguido por la prensa, las cámaras, y a ser conocido por todo el mundo, sin que haya hecho nada para ello.

    Woody Allen ha llegado a un momento en el que hace lo que le sale de las narices, sin preocuparse de nada más. En realidad siempre lo ha hecho. Aunque en los últimos años es aún más evidente si cabe. En esta cinta se permite rodar con desgana en ciertos momentos. A veces un poco deslavazadamente. Con argumentos que rozan lo inverosímil. Manejando el tiempo a su antojo, y como mejor le venga en cada situación.

    A pesar de que las cuatro historias están narradas en paralelo, yendo simultáneamente de una a otra, en realidad no suceden así. Es más, ni siquiera tienen la misma duración (la historia de los recién casados, por ejemplo, transcurre en un sólo día; la de la pareja de enamorados y sus padres (el cantante y el músico jubilado, en unos pocos meses). Pero el personaje más curioso (por el tratamiento que se le da) es el que interpreta Alec Baldwin: un reputado arquitecto en vacaciones, que vivió en Roma treinta años atrás, que se encuentra con Jesse Eisenberg, estudiante de arquitectura, convirtiéndose  en una especie de Pepito Grillo, en la voz de su conciencia, en su ángel de la guarda, a la vez que de los demás personajes que le rodean. Porque es su vida la que está reviviendo.Y esta es la clave. Aunque tiene algunos momentos divertidos, al espectador le ocurre como a Baldwin, que todo suena terriblemente a ya visto, siempre hay una sensación de déjà-vu que no nos abandona en ningún momento.