Etiqueta: personajes

  • Los personajes de la Cabalgata de Reyes homenajean a su presidente

    Los personajes de la Cabalgata de Reyes Magos homenajean a José RománEl presidente de la Asociación Pro-Cabalgata de Reyes Magos ‘Estrella de la Ilusión’ y delegado de Fiestas y Servicios del Ayuntamiento, José Román Castro, ha recibido un pergamino homenaje de manos de  Melchor, Gaspar y Baltasar, Estrella de la Ilusión y Cartero Real. Le agradecían el gesto de la entidad al haber confiado en ellos para encarnar a los personajes y deseaban haber cumplido con la misión que se les había encomendado. Fue  en el almuerzo de convivencia de los trabajadores de la cabalgata.

  • La infrahistoria de los Coen

    A propósito de Llewyn Davis

    A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS

    Los hermanos Coen, Joel y Ethan, son de esos directores de los que uno espera con ansias que hagan una nueva película. Porque sabes que, como den en el clavo (cosa que, desafortunadamente, no siempre, aunque casi, ocurre) te encontrarás con una obra maestra indiscutible, con una de esas historias que dejan una huella en todo buen cinéfilo que se precie. Esta última, A propósito de Llewyn Davis, se queda un poco a medio camino. No es para nada una mala película, más bien al contrario, pero se nota que le falta algo (no sabría decir muy bien qué) que sí tienen sus varias obras maestras (Fargo, No es país para viejos, El gran Lebowski, Muerte entre las flores…).

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (105′)
    Título original: Inside Llewyn Davis.
    Escrita y dirigida: Joel Coen y Ethan Coen.
    Producción: Ethan Coen, Joel Coen, Scott Rudin.
    Fotografía: Bruno Delbonnel.
    Montaje: Joel Coen, Ethan Coen.
    Intérpretes: Oscar Isaac (Llewyn Davis), Carey Mulligan (Jean), Justin Timberlake (Jim), Ethan Phillips (Mitch Gorfein), Robin Barlett (Lillian Gorfein), Max Casella (Pappi Corsicato), Jerry Grayson (Mel Novikoff), Jeanine Serralles (Joy), Adam Driver (Al Cody), Stark Sands (Troy Nelson), John Goodman (Roland Turner).{/xtypo_code}

    Lo que sí apreciamos en esta es uno de los puntos cardinales de toda la cinematografía de estos hermanos de Minneapolis: contar la infrahistoria de su país. En vez de centrarse en los hechos capitales, en los grandes personajes de la Historia, el cine de los Coen está plagado de perdedores, de personajes desconocidos, y de acontecimientos sin importancia (aquí vemos una semana en la vida de un cantante de folk que intenta ganarse la vida con su música, pero que no tiene dónde caerse muerto, y duerme cada día en el sofá de alguno de los pocos que todavía le soportan). Pero ello les sirve para mostrar un fresco del país, de la sociedad, y de una época determinada. Ahí sí, esta historia cumple su cometido y es fantástica. En ello tiene mucho que ver la estupenda fotografía de Bruno Delbonnel para reflejar los ambientes en los que se mueven los personajes de esta película.

    El personaje protagonista, como tantos otros en las cintas de los Coen, no forma parte de la historia, pero está allí cuando algo ocurre (este Llewyn Davis vagabundea por los sórdidos y humeantes clubes del Village de principios de los sesenta, justo cuando empieza a cantar un tal Bob Dylan (no sé si les sonará…) pero no consigue el éxito que desea). La música aquí, a pesar de su amplia presencia (no es continua, pero siempre son canciones completas), no es más que un ardid, una excusa para contar otras cosas. Lo que importa es la construcción de los ambientes; la sensación de derrota, de melancolía; la defensa de la libertad creativa a pesar de que no sirva para alcanzar el éxito deseado…

    Los intérpretes están soberbios: Oscar Isaacs está magnífico, y los secundarios (algo habitual en los Coen) brillan tanto o más que el protagonista: Carey Mulligan, John Goodman, F. Murrauy Abraham, necesitan solo unos minutos para demostrar su enorme talento.

    Pero a pesar de sus buenas interpretaciones, de su gran fotografía, de estupenda banda sonora, la historia de este músico no termina de enganchar del todo, porque no emociona lo que debería, y uno no termina de empatizar totalmente con el protagonista.

     

  • Corruptos everywhere

    1501LA TRAMA

    Esta es una de esas películas que se ven con facilidad, porque nada piden y poco ofrecen. De esas cuya crítica podría salvarse con tres o cuatro frases. De esas que al gran público le gusta ver, por ser entretenida, con una construcción aparentemente (y sólo aparentemente) enrevesada que hace creer que es compleja y que hace pensar. Pero que no es más que una cinta de las comúnmente llamadas palomiteras, con una estructura lineal que, en realidad, deja poco a la imaginación, de esas que son muy buenas para pasar un rato entretenido, con un refresco y un paquete enorme de palomitas.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2013. (109′)
    Título original: Broken city.
    Dirección: Allen Hugues.
    Producción: Remington Chase, Randall Emmett, George Furla, Allen Hugues, Stephen Levinson, Arnon Milchan, Teddy Schwarzman, Mark Wahlberg.
    Guión:  Brian Tucker.  
    Intérpretes: Mark Wahlberg (Billy Taggart), Russell Crowe (Alcalde Hostetler), Catherine Zeta-Jones (Cathleen Hostetler), Jeffrey Wright (Carl Fairbanks), Barry Pepper (Jack Valliant), Alona Tal (Katy), Natalie Martinez (Natalie Burrows), Michael Beach (Tony Jansen), Kyle Chandler (Paul Andrews), James Ransone (Todd Lancaster), Griffin Dunne (Sam Lancaster) .{/xtypo_code}

    Con una factura técnica fantástica, el problema de la cinta está en el resto. Cierto que el argumento bien podría estar basado en la realidad de muy buena parte de nuestro país (y de otros muchos, por supuesto): políticos corruptos, relaciones de amistad de alcaldes con promotores inmobiliarios que conllevan extrañas recalificaciones, políticos honestos que no pueden luchar contra la maquinaría del poder. Las interpretaciones son flojas, a pesar del renombre de casi todo su reparto; la dirección aporta poco (el director se limita a mover la cámara, a veces en exceso) sin aportar nada más que unos tonos ocres que presentan una Nueva York apagada, sin apenas vida… Por no hablar del guion, claro.
    Billy Taggart es un ex-policía, que fue forzado a dejar su puesto por una acusación de asesinato, a pesar de que fue declarado inocente, y que ahora sobrevive a las deudas como investigador privado. El mismísimo alcalde de Nueva York le llama para investigar la supuesta infidelidad de su mujer, en plena campaña para las elecciones. Pero Billy pronto se da cuenta de que detrás de todo puede haber algo más que un asunto de adulterio.

    Dejemos de lado la poco comprensible decisión de titular (en nuestro país) la película como La trama, por dos motivos principales. Primero, porque es un título absurdo y equívoco, que nada tiene que ver con el más certero original Broken city. Y segundo, porque el título ya ha sido utilizado en un par de ocasiones anteriormente; primero en 1976 con la cinta de Hitchcok Family plot, y en 1997, con la de David Mamet The Spanish prisoner. Ambas, por cierto, mucho mejores que esta de Allen Hugues. El principal problema de esta cinta es su guión. Flojo, y mucho, con un planteamiento que resulta poco convincente, y poco sostenible (las relaciones entre los personajes, sus decisiones), personajes que desaparecen de la historia y ya no vuelven a aparecer, e incluso los diálogos, que a veces provocan involuntarias sonrisas

    Y luego está el tema de la previsibilidad. La trama está llena de clichés, y de elementos que son fácilmente adivinables. Porque los hemos visto mil veces, porque no cambia nada, porque no tiene nada nuevo. Y es esa combinación de previsibilidad más poca credibilidad, más dialogos sonrojantes, lo que hunde la película. A pesar de su factura técnica más que aceptable.

     

  • Flirteando con el desastre

    1302LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO

    Si hay un método infalible de que una adaptación al cine convenza del todo al autor de la novela en cuestión, ese no es otro que el novelista escriba el guión y, además, dirija la cinta. Los personajes funcionarán al mismo nivel que sobre el papel, los ambientes serán los pretendidos en la historia escrita, los sentimientos, las sensaciones, los mensajes… todo será tal como debe ser. Todo encajará como debe encajar y funcionará como debe funcionar. Al menos, en teoría.
    Eso es lo que ha hecho Stephen Chbosky con esta Las ventajas de ser un marginado, filme que se basa en su propia novela, publicada a finales de los noventa, y que revisita con nostalgia los años de instituto de un grupo de adolescentes.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2012 (112′)
    Título original:  The perks of being a wallflower.
    Escrita y dirigida: Stephen Chbosky, basada en una novela propia.
    Producción:  Lianne Halfon, John Malkovich, Russell Smith.
    Música:   Michel Brook.
    Fotografía:  Andrew Dunn.
    Montaje: Mary Jo Markey.
    Intérpretes: Anthony Hopkins Logan Lerman (Charlie), Ezra Miller (Patrick), Emma Watson (Sam), Dylan McDermott (Padre), Kate Walsh (Madre), Nina Dobrev (Candace), Paul Rudd (Sr. Anderson), Mae Whitman (Mary Elizabeth), Erin Wilhemi (Alice), Melanie Lynskey (Tía Helen), Adam Hagenbuch (Bob).{/xtypo_code}

    El protagonista es Charlie, y la historia comienza el primer día de instituto. Los elementos son comunes a otras historias semejantes. El temor a no encajar, las novatadas, los grupos de los chicos populares, profesores majos, etc, etc, etc… Pero Charlie (que es inteligente pero teme demostrarlo, que es tímido y no habla con nadie, que tiene un doloroso pasado en el que su tía (a la que él adoraba) murió en un accidente y su mejor amigo se suicidó recientemente) tiene la suerte de encontrarse con Patrick y Sam, que están en el último año, y le ‘apadrinan’ en el duro trayecto, le encajan en su grupo (que es también el de los que no encaja).

    Las ventajas de ser un marginado flirtea peligrosamente con el cliché en muchos momentos; bordea el desastre y se acerca al precipicio, incluso está a punto de despeñarse en otros tantos; los personajes estan bien interpretados (destacando Ezra Miller), pero ninguno es creíble al cien por cien… Y sin embargo, quizás por casualidad, quizás por la suma de fragmentos incompletos que se autocompletan, el conjunto es satisfactorio y más que aceptable. Claro, todo ello siempre que dejemos de lado los aspectos ‘físicos’ (un chico delgado y ciertamente atractivo no es el tipo habitual que sería marginado por todos los compañeros).

    La cinta tiene un arranque ciertamente flojo, que hace temer lo peor. Pero después de unos quince o veinte minutos, empezamos a ver la luz. Tiene muy buenos momentos, otros que suenan a ya vistos, y otros que son a todas luces improbables. Es, por ejemplo, difícilmente creíble que unos chicos que adoran la música, que tienen un gusto exquisito, sepan quien en Nick Drake, pero desconozcan a David Bowie. Es una de las muchas incongruencias, de las varias cosas-que-no-cuadran en esta cinta, pero que sin embargo consigue con facilidad la identificación con alguno de los personajes, que juega con la nostalgia para los que ya hace algunos años que fuimos adolescentes. En contra tiene que difícilmente llegará a convencer a los jóvenes de hoy.

     

  • La Navidad llega a las zonas comerciales

    0802Las actividades de animación se suceden por el centro  comercial

    La Navidad ha llegado de lleno a las zonas comerciales de la ciudad, ofertando al público un amplio abanico de actividades para animar sus compras navideñas. Las actividades comenzaron en la calle San Sebastián el pasado jueves y se sucederán todos los días, en horario de mañana y tarde, hasta el próximo día 5 de enero. La asociación de comerciantes ha apostado por la visita de personajes navideños, como Don Regalo, el Zancudo, Papá Noel, el Cartero Real y hasta los Reyes Magos. Asimismo, se han previsto talleres creativos, teatro infantil y juegos de puntería.

    En la zona comercial de Asocentro las actividades se desarrollarán desde el día 21 y hasta el día 5 de enero, en horario de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00. Pasarán por esta zona papás y mamás Noel, personajes Disney, los Cantajuegos o Dora; además de realizar talleres de maquillaje, de confección de cartas para los Reyes Magos, circuito de talleres de Navidad  e incluso un espectáculo infantil el 5 de enero.

    En Fenaco están centrados en la campaña Navidad Solidaria, en la que se va a sortear el día 6 de enero un Skoda Fabia a beneficio de Cruz Roja. El coche estará el día 22  en Reyes Católicos esquina con Isbilia y el día 29 en la plaza de Menéndez y Pelayo. Asimismo los días 27 y 28, así como 2, 3 y 4 de enero, se expondrá de 10:00 a 13:00, en la puerta del ayuntamiento, y de 17:00 a 20:00, en la plaza del Arenal.

    Además, un trenecito recorrerá las zonas comerciales en horario de mañana y tarde los días laborales, los sábados, de 11:00 a 14:00, y los domingos y festivos, de 17:00 a 20:00. Hay tres paradas: parroquia de santa María Magdalena, Portugal e Híspalis.

    {xtypo_code}El mercado abre los domingos
    El mercado de abastos de la plaza del Emigrante abrirá los próximos domingos 23 y 30, en horario de mañana con degustaciones gratuitas. Este domingo, de 10:00 a 11:00,  actúa en la plaza el coro de campanilleros Los Panaderos, de Alcalá de Guadaíra, patrocinado por la charcutería Dehesa de Aguilar.{/xtypo_code}

     

  • La Caja Mágica invitó a los niños y niñas a visitar El Bosque de los Deseos

    1007
    Los niños y niñas que se acercaron el pasado domingo al club Vistazul pudieron adentrarse en un bosque encantado y lleno de personajes de fantasía. La compañía nazarena La Caja Mágica presentó, con una doble función, su nuevo espectáculo El Bosque de los Deseos, por el que pasaron los personajes infantiles más conocidos.

  • Mil películas en una

    1101HOLY MOTORS

    Era una de las películas más esperadas desde hacía mucho tiempo. Y es que, el que en otro tiempo fue el enfant terrible del cine frances ha tardado trece años en presentarnos su nuevo largometraje, esta magnífica, soberbia, inmensa, Holy motors. Estamos ante una cinta inclasificable, que trasciende los géneros, que fluctúa entre ellos, y que es más una experiencia sensorial apabullante, que resulta hipnótica desde el primer momento. Es difícil de explicar de qué va, qué quiere contar. Hay tantas interpretaciones como espectadores, y aunque a lo largo del metraje se van dando pistas , hay que recurrir también a elementos externos para entender al menos una pequeña parte de todo lo que se incluye .

    {xtypo_code}Francia-Alemania, 2012. (115′)
    Escrita y dirigida:  Leos Carax.
    Producción: Martine Marignac, Albert Prévost, Maurice Tinchart.  
    Fotografía:  Caroline Champetier.
    Montaje: Nelly Quettier.
    Intérpretes: Denis Lavant, Edith Scob, Eva Mendes, Kylie Minogue, Elise Lhomeau, Jeanne Disson, Michel Piccoli, Leos Carax, Nastya Golubeva Carax, Zlata, Geoffrey Carey, Annabelle Dexter-Jones.{/xtypo_code}

    La cinta comienza con el propio director (Leos Carax) despertando (o no) de un mal sueño en una extraña habitación de hotel con vistas a la noche de París. Explorando la habitación encuentra una cerradura oculta en la pared, que abre con su dedo, ahora reconvertido en llave. Llega a una sala de cine repleta de espectadores aborregados, inexpresivos, dormidos, sin mirar a la pantalla. Y entonces entramos en la película, y seguimos un día en la vida de Monsieur Oscar, un ser con múltiples vidas, que viaja de una a otra como si fuesen citas.

    Lo que vemos en pantalla es una serie de representaciones, un hombre (impresionante Denis Lavant, habitual compañero de Carax) que realiza una serie de performances a lo largo de la ciudad. Cada día nuevos personajes que no conoce hasta justo el momento de hacerlos; trasladándose de una a otra en una lujosa limusina que hace las veces de vestidor. ¿Quién está detrás, para quién representa esos personajes? Ni idea. Lo único que sabemos es que Oscar, ya no disfruta como antes, porque echa de menos las cámaras, que ya son tan pequeñas que apenas pueden verse. Sólo lo sigue haciendo por “la belleza del acto”.

    ¿Qué es lo que quiere contarnos Holy Motors? Es una película autoreferencial, no sólo en lo que al cine de Carax se refiere, sino incluso consigo misma. Pero va más allá: es un canto al cine, un homenaje a un arte en el que los franceses son maestros; desde las cronofotografìas de Etienne-Jules Marey, a La belle et la bête de Jean Cocteau; de Los ojos sin rostro de Georges Franju, al cripticismo de David Lynch, o la japonesa Godzilla, cuya banda sonora se usa en el filme.
    Holy Motors es una película valiente y arriesgada, diferente, cinéfila, con numerosos momentos brillantes. Puede ser un canto al cine; o puede que no sea más que un sueño; o puede que sea la visión del actor-total que vive (puede vivir) mil vidas, y a veces no sabe cuál es la verdadera; o a lo mejor no es más que un grito de dolor de Carax (cuya mujer, Yekaterina Golubeva, murió pocos días antes de comenzar el rodaje, y a la que está dedicada la película, además, la hija de ambos también aparece, interpretando a la hija adolescente de uno de los personajes)… O puede que sea todo ello. Y mucho más.

    Es una película que debe vivirse. Hay que aceptar las reglas y dejarse llevar. Y disfrutarla.

     

  • Más de 13 mil personas disfrutaron con Lazy Town

    1204El espectáculo Lazy Town que los días 9 y 10 se representó de manera gratuita en el centro comercial Sevilla Factory congregaró en los dos días a más de 13 mil personas.

    El ‘live show’, que está recorriendo los principales centros comerciales de España,  refleja el colorista universo de la popular serie mediante un montaje que combina música, teatro, baile y acrobacias. El show recrea los personajes, el vestuario, las canciones, las voces originales y la escenografía que la serie ofrece en televisión.
    Todo un gancho que se dejó notar en la afluencia de público que se acercó a disfrutarlo.

     

  • El juego sustituye a la representación

    1201Por los Pelos invitó al público a hacer de detectives

    Todo el mundo ha jugado alguna vez en su vida a los detectives y eso es precisamente lo que hizo el pasado sábado el público que abarrotó el teatro municipal para el estreno de Por los pelos, el montaje teatral de la compañía Marcelo Casas.

    Un salón de peluquería sobre el que vive una famosa concertista de piano que en el arranque de la función es asesinada. Cuatro sospechosos en la peluquería y el público como único testigo, que se ve inmerso a participar como un actor más en el desarrollo de la obra, puntualizando algunos aspectos sobre los que no estaba de acuerdo e, incluso, haciendo preguntas a los personajes, que no dejaron de interactuar con ellos en todo momento. Decidiendo con sus votos el final de la representación.

    Aquí reside el principal encante de este montaje en el que sus personajes pecaron de demasiado estereotipados. Pero qué importa eso si el público no paró de reirse durante las dos horas de función.

     

  • Allen es Allen

    Es llegar el otoño y estrenarse la nueva película de Woody Allen. No falla. Es la cita ineludible de cada año, que muchos esperamos como agua de mayo porque, aunque a veces no alcance el genio del que es capaz y que muchas veces nos ha enamorado, Allen siempre es Allen, y  siempre estará por encima de la morralla que nos hacen tragar los grandes estudios cada semana. Aquí, el maestro de Manhattan se presta a otra de sus cintas de viajes (a las que se ha entregado en los últimos años, ya que en Hollywood no parecen estar muy por la labor de financiarle) y se marcha a Roma, la ciudad eterna, presentándonos muchos de los tópicos sobre sus habitantes y realizando un compendio de postales turísticas en las que inserta a sus personajes, en unas ocasiones con más acierto que otras, y utilizando el cine de episodios que tan típico fue del cine italiano hace unas décadas.
    Son cuatro las historias que mezcla Allen en el filme, que intenta tejer un tapiz de relaciones y sentimientos en la capital italiana. La de un hombre que canta ópera como los dioses, pero sólo en la ducha, y un músico jubilado intenta convencerlo para llevarle a los escenarios, mientras sus respectivos hijos preparan su boda; la de una pareja de recién casados de provincias que llega a la capital para intentar conseguir trabajo en la empresa de los remilgados tíos de él; la de una joven pareja de americanos que recibe la visita de la deshinibida amiga de ella y dinamitará la relación; y la de un hombre normal que empieza a ser perseguido por la prensa, las cámaras, y a ser conocido por todo el mundo, sin que haya hecho nada para ello.
    Woody Allen ha llegado a un momento en el que hace lo que le sale de las narices, sin preocuparse de nada más. En realidad siempre lo ha hecho. Aunque en los últimos años es aún más evidente si cabe. En esta cinta se permite rodar con desgana en ciertos momentos. A veces un poco deslavazadamente. Con argumentos que rozan lo inverosímil. Manejando el tiempo a su antojo, y como mejor le venga en cada situación.
    A pesar de que las cuatro historias están narradas en paralelo, yendo simultáneamente de una a otra, en realidad no suceden así. Es más, ni siquiera tienen la misma duración (la historia de los recién casados, por ejemplo, transcurre en un sólo día; la de la pareja de enamorados y sus padres (el cantante y el músico jubilado, en unos pocos meses). Pero el personaje más curioso (por el tratamiento que se le da) es el que interpreta Alec Baldwin: un reputado arquitecto en vacaciones, que vivió en Roma treinta años atrás, que se encuentra con Jesse Eisenberg, estudiante de arquitectura, convirtiéndose  en una especie de Pepito Grillo, en la voz de su conciencia, en su ángel de la guarda, a la vez que de los demás personajes que le rodean. Porque es su vida la que está reviviendo.
    Y esta es la clave. Aunque tiene algunos momentos divertidos, al espectador le ocurre como a Baldwin, que todo suena terriblemente a ya visto, siempre hay una sensación de déjà-vu que no nos abandona en ningún momento.

    1501A ROMA CON AMOR

    Es llegar el otoño y estrenarse la nueva película de Woody Allen. No falla. Es la cita ineludible de cada año, que muchos esperamos como agua de mayo porque, aunque a veces no alcance el genio del que es capaz y que muchas veces nos ha enamorado, Allen siempre es Allen, y  siempre estará por encima de la morralla que nos hacen tragar los grandes estudios cada semana.

     

    {xtypo_code} España-Italia-Estados Unidos, 2012 (111′)

    Título original: To Rome with love.

    Escrita y dirigida: Woody Allen.

    Producción: Faruk Alatan, Letty Aronson, Giampaolo Letta, Stephen Tenenbaum.

    Fotografía: Darius Khondji.

    Montaje: Alisa Lepselter.

    Intérpretes: Woody Allen (Jerry), Judy Davis (Phyllis), Alison Pill (Hayley), Flavio Parenti (Michelangelo), Fabio Armiliato (Giancarlo), Roberto Benigni (Leopoldo), Monica Napo (Sofia), Sergio Solli (Chófer), Marta Zoffoli (Marisa Raguso), Alessandro Tiberi (Antonio), Alessandra Mastronardi (Milly), Penélope Cruz (Anna), Antonio Albanese (Luca Salta), Ornella Muti (Pia Fusari), Roberto Della Casa (Tío Paolo), Ariella Reggio (Tía Rita), Jesse Eisenberg (Jack), Alec Baldwin (John), Ellen Page (Monica), Greta Gerwig (Sally), Carol Alt  (Carol).{/xtypo_code}

     

    Aquí, el maestro de Manhattan se presta a otra de sus cintas de viajes (a las que se ha entregado en los últimos años, ya que en Hollywood no parecen estar muy por la labor de financiarle) y se marcha a Roma, la ciudad eterna, presentándonos muchos de los tópicos sobre sus habitantes y realizando un compendio de postales turísticas en las que inserta a sus personajes, en unas ocasiones con más acierto que otras, y utilizando el cine de episodios que tan típico fue del cine italiano hace unas décadas.

    Son cuatro las historias que mezcla Allen en el filme, que intenta tejer un tapiz de relaciones y sentimientos en la capital italiana. La de un hombre que canta ópera como los dioses, pero sólo en la ducha, y un músico jubilado intenta convencerlo para llevarle a los escenarios, mientras sus respectivos hijos preparan su boda; la de una pareja de recién casados de provincias que llega a la capital para intentar conseguir trabajo en la empresa de los remilgados tíos de él; la de una joven pareja de americanos que recibe la visita de la deshinibida amiga de ella y dinamitará la relación; y la de un hombre normal que empieza a ser perseguido por la prensa, las cámaras, y a ser conocido por todo el mundo, sin que haya hecho nada para ello.

    Woody Allen ha llegado a un momento en el que hace lo que le sale de las narices, sin preocuparse de nada más. En realidad siempre lo ha hecho. Aunque en los últimos años es aún más evidente si cabe. En esta cinta se permite rodar con desgana en ciertos momentos. A veces un poco deslavazadamente. Con argumentos que rozan lo inverosímil. Manejando el tiempo a su antojo, y como mejor le venga en cada situación.

    A pesar de que las cuatro historias están narradas en paralelo, yendo simultáneamente de una a otra, en realidad no suceden así. Es más, ni siquiera tienen la misma duración (la historia de los recién casados, por ejemplo, transcurre en un sólo día; la de la pareja de enamorados y sus padres (el cantante y el músico jubilado, en unos pocos meses). Pero el personaje más curioso (por el tratamiento que se le da) es el que interpreta Alec Baldwin: un reputado arquitecto en vacaciones, que vivió en Roma treinta años atrás, que se encuentra con Jesse Eisenberg, estudiante de arquitectura, convirtiéndose  en una especie de Pepito Grillo, en la voz de su conciencia, en su ángel de la guarda, a la vez que de los demás personajes que le rodean. Porque es su vida la que está reviviendo.Y esta es la clave. Aunque tiene algunos momentos divertidos, al espectador le ocurre como a Baldwin, que todo suena terriblemente a ya visto, siempre hay una sensación de déjà-vu que no nos abandona en ningún momento.