Etiqueta: nosotros

  • Ser el primero o primero ser

    (Marcos 10,31-45) Mendigamos reconocimiento para poder vivir en aparente paz con nosotros mismos. Buscamos, ansiosos, la aprobación de los demás para “ganarnos” nuestra dignidad. Nos desvivimos para quedar por encima de los que nos rodean para poder vivir en aparente satisfacción personal. Lo llamamos auto-estima, pero son los halagos de los demás los que nos hacen sentir nuestra valía. Contradicción de criaturas.

    Hace años realicé con niños de catequesis una pequeña dinámica. Les invité a que dibujaran una casa, la que ellos quisieran, la que ellos desearan. En sus dibujos aparecieron sorprendentes detalles de su visión de la vida y de sí mismos. Uno de los chavales dibujó una casa muy simple; el único detalle que sobresalía era el número que había puesto a su casa: el número uno. El chaval se empeñó durante muchos años en ser el número uno; como no acertaba a serlo en lo positivo se convirtió en el número uno en todo lo malo que alcanzaba a hacer.

    Qué difícil se nos hace querernos a nosotros mismos; aceptar nuestras limitaciones y debilidades, sin conformarnos con ellas. Qué difícilmente nos miramos como nos mira el Padre, como a hijos queridos a los que quiere animar hacia el bien y la felicidad. En vez de esto andamos comparándonos y juzgándonos, acabando por condenar siempre a los demás; queriendo imponer a los que podemos nuestra voluntad. Contradicción de criaturas.

    Perseguimos ser los primeros, y se nos olvida ser nosotros mismos. Quien se sabe apreciado, y llamado y elegido, por Jesús alcanza la libertad personal para estar al servicio de todos: la plenitud de persona.

     

  • Gracia, sabiduría y prudencia

    (Marcos 6, 7-13) LAS PERSONAS no vivimos de lo que aprendemos intelectualmente; eso, sin dejar de ser importante, no es lo trascendental en nuestras vidas. Las personas vivimos de lo que se nos entrega, día a día, en la vida de las personas con quien convivimos. Como se dice tantas veces: los niños no hacen lo que sus padres le dicen, sino lo que ven que sus padres hacen.

    Jesucristo es, para nosotros, un tesoro de gracia, sabiduría y prudencia. Y, sólo, mirando y remirando su vida, sólo contemplándolo día tras día, podemos participar de su bondad y su plenitud. Ni un día ha de pasar sin que contemplemos su sensibilidad hacia los pobres; su capacidad de decir la verdad, desnuda de intereses; su constante perdón hacia los pecadores; su confianza en que sus discípulos –hoy, nosotros—podemos colaborar con su misión para la humanidad.
    Todavía sin mucha preparación, sin mucha sabiduría, sin tener todavía su Espíritu, Jesús envía a los discípulos para proclamar y extender su reino. Y ellos van intentando hablar como Jesús lo hacía, intentando mirar como Jesús miraba, intentando vivir al modo de Jesús. Aprendemos de nuestros aciertos y errores; viviendo y reflexionando sobre lo que vivimos.

    En este primer intento, como es natural, los apóstoles no aciertan del todo. Se ponen a ungir a los enfermos con aceite, como ellos veían a los curanderos, pero nunca habían visto a Jesús. Predican sólo la conversión de los pecados; mientras que Jesús anunciaba una buena noticia de esperanza… Pero cuando lleguen, no les regañará; los acogerá con cariño, los invitará a ir a un lugar apartado para descansar, valorará todo lo bueno que han hecho, y, con mucha sabiduría y prudencia, les volverá a hablar de la gracia, del amor que el Padre tiene para todos. Signo claro de asertividad. El verano, tiempo propicio para cultivarla.

     

  • A mi gran amigo Miki Roque

    Estas palabras son para despedirnos, mi familia y yo, de una gran persona, un gran amigo y un buen chaval, para nosotros muy especial, Miki Roque.

    Dar el pésame a sus padres, a su hermana y demás familiares pero en especial a esa madre que con tanto cariño nos atendía al teléfono cada vez que llamábamos para preguntar cómo estaba. Olga lo sentimos de todo corazón, es la noticia que no queríamos escuchar nunca y tu con tu calidez y resignación nos la confirmastes el domingo.

    En mi casa, que era la tuya, pasamos muchos ratos divertidos, animando a mi hija Ana que tambien juega al fútbol y que cuando podías ibas a ver y como ella decia ¡hay viene mi primo!, y con mi hijo Christian que tanto jugabais a la pley, y a esos chavales que entrenaba mi marido, tu gran amigo Conde, a los que siempre estabas dispuesto a ir a animar (C.D. Unamuno). Siempre tan servicial cuando se te pedía algún favor para visitar a los club que te llamaban.

    Se me viene a la mente ese primer partido que jugaste con la primera plantilla del Betis, metiste aquel gol de cabeza y coincidiendo con las víspera de la Romería de Valme, a la vuelta del partido, te parastes con nosotros en barranco para celebrarlo y recoger el rosario de la Virgen de Valme que nos encargamos de que tuvieses en tu poder, ese que nos dijiste que siempre te acompañaría.

    Miki me pongo a pensar y son tantas cosas que te querría decir, contar y recordar que me faltaría espacio para hacerlo.

    Nazareno de acogida pero para nosotros nazareno de corazon, te queremos y recordaremos siempre, tus amigo que te quieren .

    Descansa en paz, allá donde estés siempre estaremos contigo.

     

  • Dignidad humana

    (Lucas 1,57-66)CELEBRAMOS este domingo la fiesta del nacimiento de Juan, el Bautista. Que se sobrepone a los textos y oraciones del domingo que correspondería. Y es que la Iglesia siempre le ha tenido una especial devoción a este profeta, que preparó la misión de Jesucristo. En la vida de Juan el Bautista podemos contemplar la dignidad suprema que Dios ha querido que sea cada persona.

    Juan el Bautista es signo de que Dios, antes siquiera de que hubiéramos nacido, ya nos conoce y nos quiere. Todos nosotros, los que leemos estas líneas, los que están ahora a nuestro lado, los que han pasado la vista por este pequeño comentario y no le han dado importancia, los niños que van a jugar con un papel que no entienden, todos hemos sido acogidos por Dios Padre como sus hijos. Es cierto que somos una entre los 6.000 millones de personas del mundo, y que los 50 ó 70 ó 100 años de nuestra vida puede representar poco ante los siglos de la historia. Pero a pesar de nuestra pequeñez, somos importantes para Dios por que nos quiere. Desde antes de nacer ya nos quería, como los padres que quieren a su hijo, antes siquiera de haberlo engendrado.

    Juan el Bautista es signo de que todos tenemos una misión muy importante en nuestra vida. Él fue precursor del Salvador, y nosotros también podemos serlo. También nosotros podemos ir con nuestra vida, con la débil fortaleza de nuestra fe y de nuestra esperanza, anunciando que la vida de las personas es más que el dinero; que la vida es más que las cosas que se tienen; que la vida es más, incluso, que el amor que podemos vivir, porque nuestra vida se cifra en el amor que nos tienen; y te han amado, y te aman, hasta entregarse por ti.

    La vida de cada persona, de toda persona, es palabra inefable e inextinguible de dignidad. Cuando alguien quiere ocultarla, se convierte en grito.

     

  • El día después

    (Marcos 4,26-34) EL DÍA después del incendio comienza el bosque su propia regeneración. Los animales que quedan escarban entre la tierra y la ceniza, mezclándolas. La brisa y los pájaros vuelven a traer semillas que, a espera de la lluvia, son ya comienzo de nueva vida. Hasta las raíces de las plantas con ramas calcinadas se preparan para, desde más abajo del negro tocón, reverdecer en otoño. La vida de la naturaleza, signo de la Vida que Dios nos ha regalado, es esperanza inasequible al desaliento.

    Así, también, nosotros hemos de prepararnos para regenerar nuestro pueblo. Hemos de dejar atrás la subcultura de la subvención clientelar –verdadero opio del pueblo. Hemos de afrontar con honradez y ambición nuestro futuro. Hemos de alentar, todos, a quienes con preparación e iniciativa comiencen a construir un futuro mejor. Hasta la Iglesia debe preocuparse más por la justicia, la libertad y la fe de su pueblo que de sus propios intereses corporativos. Todos hemos de aprender; todos hemos de resurgir; todos hemos de cambiar.

    Pero que a nadie quepa duda de que el Señor, desde lo hondo de la vida, nos alienta a amar. Y nos sigue haciendo una propuesta: “Vamos juntos a construir un pueblo de hermanos, donde todos trabajemos y donde todos nos ganemos el pan con el sudor de nuestra frente; vamos a acoger el amor de familia, amor con minúscula de virtud humilde y sencilla, virtud de comprensión y cariño, virtud de entrega incondicional al otro. Vamos juntos a entonar un canto, no por ser campeones de nada, sino dando gracias por la vida, hermosa al entregarla.

    Pueden parecer pequeños; pero nuestros esfuerzos, nuestro empuje y nuestra creatividad son la lluvia que necesita nuestro pueblo para levantarse. Cada día hemos de preguntarnos qué es lo que cada uno de nosotros podemos hacer por nuestro pueblo.

  • Refundar España

    (Mateo 28, 16-20 ) “Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos”, así dice Jesús en el evangelio de este domingo de la Santísima Trinidad.

    Un poder que nos llama, como discípulos, a movilizar lo mejor de nosotros mismos, a enfrentarnos a todo el encanallamiento y la corrupción que nos enfanga, y a forjar una sociedad más digna y humana. Un mundo en el que no haya sueldos blindados a costa de los más pobres, ni subsidios que adormecen el ansia de los humildes de luchar por su propia vida. Un mundo en el que las hipotecas injustas e inhumanas no se paguen; y en el que la legalidad no sea “como la serpiente que muerde en el talón a quien va descalzo”. Ni el liberalismo, ni el socialismo –ideologías del siglo pasado–, ni la religiosidad sentimental de nuestro pueblo –rayando, a veces, en alienación– nos han preservado del pozo en el que nos estamos hundiendo.
    Jesucristo tiene pleno poder para despertar, en cada uno de nosotros, la rabia ante la corrupción y la injusticas, ante la desvergüenza y la mentira, ante la manipulación y el latrocinio.

    Pleno poder para alentarnos a trabajar, codo con codo, por la esperanza. Pleno poder para que todos nos pongamos a buscar resquicios, entre el cemento dañino que cubre nuestra España, donde puedan brotar iniciativas de trabajo honrado y productivo.

    Que los poetas iluminen nuestra mente con metáforas de esperanza. Que los cantores expresen nuestra rabia y anhelos. Que los profetas alienten en nuestro espíritu la verdadera voluntad del Padre para con nosotros, sus hijos. Que los cristianos, viviendo en el Espíritu de Cristo, mirando a los ojos al futuro, con todas las personas de bien, refundemos España.

     

  • Otra mirada

    Cada día tengo más claro que si algo necesitamos en este momento tan difícil es volver nuestra mirada hacia las personas, saber recibir de ellas, apreciar y considerar siempre lo mejor que llevan dentro. Y desde ahí, ser capaces de dar también lo mejor de nosotros mismos.

    Probablemente así conseguiremos una sociedad más justa y solidaria, en la que compartir sea realidad. Compartir, no ya solo en el más riguroso sentido de lo económico. Compartir también el tiempo, del que carecemos; las alegrías y las penas, aunque estas últimas nos supongan sacrificio; compartir la vida, incondicionalmente, y los besos y abrazos, aún cuando incluso los añoremos para nosotros mismos…

    Pensar en estas cosas me ayuda cada día en mi humilde intención de aportar algo a un mundo más feliz. Pero llevarlo a la práctica, no es fácil.

    A veces pienso que sí sería más fácil si no perdiésemos la perspectiva de que tenemos que mirar la realidad de otra manera, sin estar tan pendientes de nosotros mismos, siendo sensibles a cada persona, a cada circunstancia, a cada momento…

    Con los mismos ojos, pero con otra forma de mirar. Con ojos que incluso en el espejo no ven sino a los demás, con la certeza de que cuando damos, no debemos esperar nada a cambio. Me gustaría que algún día, por ejemplo, todos mirásemos a los demás con los ojos apasionados con que mira una madre a su hijo en su primer encuentro. Eso debe ser fantástico.

    Me anima pensar que hay gente así. Lo sé porque tengo la suerte de conocerla. El día que conocí a Aurora Huelva, la directora de la Cáritas Parroquial de Nuestra Señora de la Oliva, que recientemente nos ha dicho adiós, supe que era una de ellas. Tenías esa otra mirada, esa otra forma de amar la vida.

    Pero se nos fue, se fue esa otra forma de mirar de Aurora. Eso sí, dejó una gran huella y siempre estará en nuestro recuerdo, y en el corazón de las Cáritas de Dos Hermanas.

    Por eso me atrevo a decir, en el nombre de mucha gente, “Aurora, Gracias”.

     

  • Justicia o injusticia. ¿Hasta cuándo?

    El día 30 de marzo, hace 2 años, le pegó un empleado de una empresa de alquiler de vehículos a mi hijo, aquí en Dos Hermanas, en la calle Cañalejos, por romper el cristal de uno de los coches de esta empresa. Este empleado persiguió a mi hijo, que entonces tenía 12 años, su agresor 40 y pico, humillándolo, pegándole, lo insultó, lo retuvo y se acordó de mi y de su madre, cosa que no entiendo pues no nos conoce de nada, por desgracia nosotros lo hemos conocido por sus actos y violencia hacia mi hijo, ya digo un niño de 12 años.

    Pensamos que se sintió valiente por haber defendido los intereses del que le paga, espero que su dueño se lo habrá agradecido como se merece, pero despúes de esto no pasa nada, nos vamos a la capilla de nuestra hermandad, nos damos golpes de pecho, diciendo perdóname Señor, nos vamos al rocío, sombrero de ala ancha, cara de pena y dolor, piel de cordero, cuerpo de lobo y lágrimas de cocodrilo. Cómo eres capaz de mirar a tu Cristo o tu Virgen del Rocío después de lo que has hecho. Nosotros sí y le damos gracias a Dios por habernos dado fuerzas para tragarnos toda la injusticia que ha habido en este caso.

    Caso que fue a juicio donde no se tuvo en cuenta la diferencia de edad, peso, altura y maldad. Juicio que no se respetó lo acordado en el Tribunal de la Haya en defensa del menor. La supuestamente ley de la defensa del menor, que se puede leer no retención, no humillación, no coacción ni amenaza y está claro no agredir. Para esta ley de protección del menor, no se consideró ni agresión, ni lesión. Solo se considera lesión si tiene más de tres puntos de sutura, haber algún hueso roto o estar más de 15 días de convalecencia.

    Esto creemos que está escrito en los artículos 601 y 602 del código penal pero en el libro no se recogen estos apuntes, no dice nada de las noches y noches que su madre y yo, su padre, hemos pasado sin dormir. Justicia o injusticia, hubo algunas cosas que nosotros no podemos entender:

    1º ¿Es normal que el juicio se celebre sin un testigo que estaba citado?

    2º¿Es normal que los niños declaren con el agresor a menos de un metro sin separador de por medio?

    3º Y por último, ¿un juicio de agresión a menores por un mayor de edad se celebre de igual manera que si de personas mayores hubiese sido la pelea?
    A la persona que hizo el comentario sobre que si mi hijo estaba criándose en Los Monecillo era normal que hiciese eso y que a saber cómo serán sus padres, decirle que en Los Montecillos vivimos personas que tenemos los mismos derechos a ser respetados como los de otros barrios, y en todos los barrios hay buenas y malas personas. El pertenecer a un barrio de nuestra ciudad no te convierte en un tipo de persona o te da una moralidad distinta.

    Para finalizar quiero dar las gracias a mis amigos y a todas aquellas personas que nos han apoyado en todo momento y aprovecho para decirles que ya hemos cobrado la agresión a mi hijo, sin estar de acuerdo, nosotros no queríamos dinero si no una sanción más significativa como realizar trabajos sociales o que durante seis meses, cada 15 días tuviese que ir a firmar a la comisaría.

     

  • Nuestro agradecimiento

    Desde aquí queremos agradecerles a tantas personas que en estos momentos tan difíciles para nosotros como es la muerte de Alberto, una persona tan querida para nosotros por el consuelo que hemos recibido. Porque no hay cosas más gratificante en estos momentos que tener una mano amiga donde recibir un abrazo o simplemente una mirada.

    También queremos agradecerle a todos los socios de la Avv de Vecinos Miguel Hernández por el apoyo recibido, así como suspender una celebración tan importante como es el Día de Andalucía, con este gesto les estaremos eternamente agradecidos…

    Querríamos pedir disculpas, por la petición que se hizo en la iglesia, de que al finalizar la misa no se nos diera el pésame, ya que deseamos evitar otro momento mas amargo.

  • En volandas

    (Marcos 2,1-13) Hay veces que la vida se nos pone cuesta arriba. Parece que nos exige más de lo que podemos dar, y que la angustia, el sufrimiento y las dificultades nos van a desbordar. Todavía lo pasamos peor cuando hay quien depende de nosotros. Muchos estáis viviendo la angustia del paro. Otros quizás la de la enfermedad. Problemas familiares que pesan como una losa, más pesada con cada pequeño contratiempo.

    Es verdad que siempre hay alguien con un problema mayor que el nuestro, y que a veces pensamos que no nos debemos quejar. Pero a cada uno le duele lo suyo, y cada uno de nosotros tiene que afrontar su propia existencia. Es muy importante que no sumes dolor al dolor; rencor a la inseguridad; angustia al propio miedo. No son las dificultades que tienes en tu vida la que te quitan la paz. Muchas veces somos nuestros peores enemigos.

    La angustia, ante el mal que todavía no ha llegado, nos paraliza; el no agradecer, lo que los nuestros han hecho por nosotros, nos hace desgraciados; el sentirnos solos, sin reconocer la presencia de aliento y de perdón del Padre, nos hace sentirnos víctimas…

    Al final de todo lo que estás viviendo, aunque ahora no lo creas del todo, te darás cuenta de que te han llevado en volandas, hacia una madurez personal más grande, hacia un amor más pleno. Te darás cuenta que los que te quieren, y Quien te quiere también, te ha estado sosteniendo, guiando, impulsando.

    Ya sé que te estarás preguntando: “Y mientras tanto, ¿qué?”. Mientras tanto cuéntale a Quien te escucha todo lo que te pasa, una, diez, cien veces. Niégate a rumiar lo que te está destruyendo en vano, son engaños del mal. Y, en lo peor, aprieta los dientes y repite: “Yo sé de quién me he fiado.Yo sé de quién me he fiado”.