Etiqueta: Evangelio del domingo

  • Ceguera de amor

    “VOY A CANTAR, en nombre de mi amigo, un canto de amor», así comienza la lectura del profeta Isaías del próximo domingo. Como si el dolor por el desamor fuera tan grande que este enamorado necesitara la mediación de un amigo para expresar sus sentimientos. Como si el desgarro por el abandono de la amada fuera tan fiero que necesitara apoyarse en la palabra de quien lo aprecia. (más…)

  • Trabajo decente para todos

    DESDE HACE YA bastantes años, la Iglesia propone un camino de desarrollo económico por el que avanzar desde los valores morales del Evangelio. Busca que todas las personas tengan un trabajo decente con el que poder vivir en condiciones de dignidad y con el que poder desarrollar las capacidades que Dios nos ha dado. (más…)

  • Perdón necesario

    ESTE ÚLTIMO fin de semana el Papa Francisco ha estado en Colombia. Ha sido un viaje marcado por la necesidad de reconciliación y de paz. Colombia ha vivido una guerra civil cruenta, entre una guerrilla de talante revolucionario y las fuerzas militares de un Estado, que no siempre ha tenido la misma calidad democrática. (más…)

  • Conciencia abotargada

    POR EL MUCHO oír sin escuchar, por el mucho mirar sin ver, y por el mucho pensar sin comprender tenemos la conciencia abotargada, hinchada, entumecida. Y como la mano o el brazo que se nos entumece, la tenemos como dormida, sin la agilidad ni la movilidad que le es propia, pocas veces nos remuerde. (más…)

  • Fuerza interior

    Mt 13,24-30

    WEN YUKE FUE UN famoso pintor chino. Su especialidad era pintar las cañas de bambú. La pintura china busca reflejar sentimientos interiores más que la perfección de la forma. (más…)

  • Verdad velada

    MT 13,1-9

    BIAN, EL HUMILDE carretero del Marqués de Huang, estaba tallando la rueda de un carro mientras su señor leía un libro. «¿Qué lee mi señor», le pregunta; «la sabiduría de los antiguos», fue la respuesta del señor Huang. «¡Ah¡ Entonces está leyendo la escoria de los que ya han muerto», espetó sin contemplaciones el carretero. El Marqués de Huang, visiblemente enfadado le pidió explicaciones si no quería sufrir un castigo por su impertinencia. (más…)

  • Vergüenza de ser cristiano

    Marcos 16, 15-20 

    A muchos católicos nos da vergüenza decir que lo somos, y nunca nos atrevemos a proponer nuestra fe a los demás como el auténtico sentido de la vida.
    Esta situación, que sinceramente creo que se da en muchísimos católicos, está en flagrante contradicción con el mandato de Jesucristo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación”.

    Ya se que se proclama el evangelio también con el testimonio de la vida; y que un compromiso de solidaridad y justicia con el que sufre también es hablar de Cristo. Pero es que tampoco vivimos con demasiada radicalidad ese compromiso, ¿verdad?

    Somos capaces de decir que pertenecemos a tal o cual hermandad –como es una cosa de tradición y de familia sabemos que no nos identifica demasiado. Si estamos en un ambiente más o menos favorable podemos decir que vamos a misa o que somos catequistas. Hablamos sin pudor de valores, de la justicia, de la libertad, de los derechos. Pero decir abiertamente que creemos en Jesucristo como el verdadero sentido de nuestra vida, que en Él confiamos todos nuestros problemas y alegrías, y que gracias a Él vivimos una vida más plena y feliz, nos resulta más duro. Tan duro que nunca lo decimos, ni siquiera con los que están más cerca de nosotros, y, por tanto, parece que los católicos estamos desaparecidos en combate.

    “Es que la Iglesia nos lo pone muy difícil con sus normas arcaicas y fuera de lugar”; es discutible, pero te lo acepto. Cualquier institución tiene más escándalos y contradicciones y no suenan tanto, pero te lo acepto.

    No te engañes el problema está en ti, en que no tienes la suficiente valentía para mostrarte como eres ante los otros; en que a pesar de todo lo que le debes a Jesucristo te da vergüenza de hablar de él, de cómo te ha ayudado la oración, de cómo te ha encauzado siempre hacia una vida auténtica. No te lo voy a decir yo, dime tú qué calificativo merece aquel que se avergüenza de la persona a la que quiere y a quien le debe todo lo que es.