Categoría: Cartas a la redacción

  • A mi marido

    Puede ser que te sorprenda esta carta que te escribo con tanto amor. Y es que quisiera demostrártelo más a menudo, pero siempre por una causa u otra, no llego a decirte todo lo que significas para mí.

    Hace mucho tiempo me di cuenta, que a la única persona que tenía en la vida era a tí,  y aunque piense en  mis padres, hermanos y demás familia, sabes a ciencia cierta que eres, aparte de mi marido, mi confidente, fiel y leal compañero. Es verdad que cuando me has dicho en ocasiones que "vas a una conmigo", me lo has demostrado, y aunque San Valentín no haya venido este año en forma material, debes de saber que para mí siempre es San Valentín. Gracias al amor que nos profesamos y de esta unión, tenemos una hija maravillosa, que sabes que a duras penas la hemos sacado de un bache, y eres un padre como muchos y muchas hubieran deseado.

    No me alargo más, y por fin, en mi vida, y con 31 años, puedo decir que estoy casada, tengo una hija, y pronto un piso, en el que me encantaría pasar contigo toda la vida, en nuestro nido de amor. Gracias Enrique. Tu esposa.

  • Nuestra Andalucía gitana

    Me despierto poeta todos los días, / me siento poeta por mi Andalucía gitana, / veo la claridad del nuevo día / cuando miro por la ventana, / y pienso ¿de qué forma puedo ayudarla? / Soy muy poca cosa, /
    entre tantas gentes tan desesperadas, / cuanto más cosas nos dan, / más queremos, / y nunca estamos contentos con nada, / cada uno con su cruz, / unos de palo y otros de plata. / Gracias, Andalucía gitana, / por este lindo sol que nos calienta el alma, / por llenarnos nuestras ollas / con nuestras comidas sanas, / por todo lo que nos das, / por disfrutar de tu tierra / y por alumbrar nuestras casas. / ¡Gracias, Andalucía gitana! 

  • Vivir con tu ausencia

    Parece mentira, parece mentira pero es realidad… hoy se cumple el primer aniversario de tu ausencia. Parece mentira y se hace largo, muy largo, pues aún hoy me cuesta reconocer y admitir que es cierto, que ya nunca volverás. 

    Vivir sin el calor y cariño de una madre, vivir sin sus besos y caricias, su comprensión y compañía; es vivir con un vacío imnenso en tu corazón; ya que nada ni nadie lo puede llenar.

    Es seguir un camino difícil sin tener una mano donde poderte apoyar, es reconocer que a pesar de haberte querido, ya no te puede ayudar.

    En el "Dolor de tu Ausencia" desnudé mi alma gritando el dolor de una herida, después de todo este tiempo esa herida sigue abierta.

    A pesar del tiempo y la distancia (como te prometí) sigo hablando contigo, te necesito, te echo de menos, te quiero y aún espero tu llegada (aunque sólo sea en mi pensamiento).

    Si estoy triste te necesito, si estoy alegre también. Te necesito y siento tu soledad a cada instante; a pesar de ello siento tu consuelo cerca de mí y sé que nunca me dejarás sola.

    Ha sido tan grande tu amor por mí, que a pesar de la distancia sé que nunca dejarás de hacerlo. Gracias por quererme tanto.

    A Isabel Guillén Márquez, mi madre. 

  • Sobre los aparcamientos para discapacitados

    Hemos leído en La Semana que en el Pleno del Excelentísimo Ayuntamiento se ha aprobado la eliminación de las tarjetas de aparcamiento para las personas con discapacidad que hasta la fecha estaba expidiendo la Concejalía de Tráfico, teniéndose que tramitar las mismas a través del Centro Base (Junta de Andalucía). 

    Desde esta asociación queremos mostrar nuestro apoyo la corporación y, al mismo tiempo, manifestar a la autoridad competente que de nada vale que haya en la ciudad 30, 40 u 80 plazas de aparcamiento reservadas para tal fin, cuando una mayoría de ellas son ocupadas por vehículos cuyos usuarios no tienen ningún tipo de minusvalía.

    Creemos que es hora de que alguien se preocupe de esto y que, si es necesario, ponga los medios legales vigentes, como pueden ser sanciones o actuación de la grúa municipal, contra quienes no respetan dicho articulo que está recogido en el código de la circulación.

    Por último, un ruego al Sr. concejal responsable de esta área que tenga a bien dar las órdenes oportunas para que este problema se solucione lo más rápidamente posible.

     Por una ciudad sin barreras y para todos.

  • Hebreos

    Estimado señor Sánchez Gutiérrez: no tiene usted ningún derecho, con ese discurso antisemita, a cargar al pueblo hebreo con la pena de ser los responsables del aumento de los precios gracias a la entrada de la moneda única europea. Puede que su intención no sea insultar a este pueblo que tan grandes mentes, en todos los ámbitos, ha dado al mundo. No creo que la palabra "hebreo" sea ningún insulto, a mi me halagaría que me lo llamaran de vez en cuando. Hay palabras como "usurero" y "ladrón", que van más acorde a sus palabras; no se puede sacar la lengua a pasear tan fácilmente. Si quiere llamar a las cosas por su nombre no tenga miedo de hacerlo. Pensemos un poco más las cosas antes de escribirlas, sus palabras pueden herir la sensibilidad de muchísima gente. 

  • Andaluces, levantaos

    Sentí vergüenza el 18F al escuchar el eco que emitían las urnas; unas urnas vacías de “papel esperanza”. Sentí vergüenza cuando, estando de apoderado por Izquierda Unida, llegaba gente a preguntarme qué opción votar, o algo más grave, a qué partido votar. Pero lo que más vergüenza me dio fue ver, o mejor dicho, no ver a esos andaluces que en 1980 hacían cola para votar un Estatuto que acaban de rechazar con su pasividad e indiferencia.

    Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos…y a este paso lo seremos. Volveremos a ser siervos de unos oligarcas a los que les es indiferente la participación del pueblo mientras salgan los resultados deseados, volveremos a ser el “culo de España”, y cada vez se nos tachará más de incultos y vagos; todo por la no implicación en el único acto en el que nuestra débil democracia nos da voz y voto.

    Me dio pena (ya no vergüenza) la actitud de los compañeros del PA a los que siempre había mirado con muy buenos ojos. Observé en primera persona, y después seguí oyendo a otros compañeros cómo le buscaban los tres pies al gato en todos los colegios electorales y, la verdad, si entre andaluces nos tiramos los trastos y no sabemos ejercer de oposición constructiva, nos vamos a ahogar en nuestro propio pozo.

    Andaluces, ¡levantaos! No podemos dejar nuestras vidas en manos de los políticos; no podemos dejar que nos hagan como en la antigua Roma, donde con pan y circo entretenían al pueblo para apartarlo de la política; no podemos sacar un 64% de abstención en unas elecciones porque sea carnaval, estemos de resaca, no entiendamos de política o hayamos ido a comernos un guiso al campo. Eso no es típico de los andaluces. Nosotros siempre hemos intercalado perfectamente la “juerga” con el trabajo, y hemos sido los primeros en echarnos a la calle cuando una decisión de arriba no nos ha parecido justa. Y sobre todo los jóvenes, que somos el motor de la sociedad, tenemos que empujar con todas nuestras armas para conseguir un futuro donde vivir dignamente sin carencias ni desigualdades.

    Andaluces, ¡levantaos! Entre todos podemos conseguirlo. Si queremos podemos ser esos “hombres de luz que a los hombres, almas de hombres les dimos” que Blas Infante citó en nuestro himno. El domingo sólo pasamos por un bache; ahora debemos agarrarnos con fuerza a nuestra ‘blanca y verde’ y no dejar que nos pisoteen.

    Mantengo la esperanza en vosotros, y espero que en las próximas elecciones municipales las urnas rebosen democracia y ganas de cambiar el sistema, ganas de luchar por el cambio, ganas de sentirnos andaluces y con mucho orgullo.

    Sea por Andalucía libre, los pueblos y la humanidad.

  • ¿La realidad supera a la fantasía o la fantasía supera a la realidad?

    —Andaluz, te morirás de frío en Candanchú, –me decía con total desprecio el veterano leones en el cuartel de la plaza del Portillo de mi soñada Zaragoza con veinte años de mis hambres nazarenas y de injusticias.

    —Yo no voy a Candanchú, ni me llevan. Yo vine a Zaragoza a estudiar, a saber lo que me negaron en Andalucía. A los doce años me echaron del colegio por ser mi padre bracero y mi madre aceitunera y mis abuelos idem de lo mismo. Yo quise ser torero, pero no tuve padrinos.

    —Tú vas a Candanchú, estás en la mili. Tú faroleas más que tu Feria de Abril. Tú sólo sabes comer sardinas asadas y tocar las palmas y decir olé, olé, y que trabajen ellos.

    —Vamos, vamos… Que ya nos conocemos, que los leoneses conquistamos Dos Hermanas.

    —Leonés, el desprecio es hijo del conquistador. Esa es una historia de hace 500 años. Dos Hermanas no existía, sólo era un conglomerado de alquerías del Andaluz en el valle más rico de Europa que surtía de legumbres y hortalizas y frutas al reino de Sevilla.

    —No presumas de conquistador. En Sevilla nació don Juan Tenorio del inmortal Zorrilla. El poeta dijo Sevilla y se quedó sin palabras.

    —Muchos cuentos, andaluz, pero tú vas a Candanchú, aquí las letras menudas no sirven para nada y yo soy el jefe de taller y si te pones chulo te mando a las cocinas y a hacer más guardias que el fusil. Aquí no mandan los huevos sino el galón.

    —Sí, señor, la razón sólo hay una, aquí y en todo el resto del mundo, pero tiempo al tiempo, los individuos son individuos y los pueblos pueblos, y no hay en nada dos iguales. Ser, somos piezas únicas. Yo nunca viví en el frío de los largos inviernos de los Pirineos. Somos lo que han hecho que seamos. Yo le digo que no voy a Candanchú no por chulo ni por ser andaluz, ni por miedo a fabricar carreteras entre las nieves, que no conozco de cerca la nieve, como no conozco estando tan cerca el mar y Granada. Los parias tienen un espacio muy limitado en Dos Hermanas, están aún en vigor las castas. Yo soy de las de los intocables.

    La alegría más grande para mí fue cuando me declararon útil para todo servicio. Me sentí hombre igual a otros hombres, como el cuento del patito feo. Yo un cisne, fue como si hubiera visto a Dios. Yo un cisne, un hombre como otros hombres. El que haya visto a su dios sabrá lo que yo sentí de serenidad, libre de tanto y tanto odio.

    Veinte años de odio son muchos años de humillación, desprecios, vejaciones. Cuando me monté en el tren en Utrera en la primavera de Sevilla donde todo es luz, colores y olores, miré al cielo tan azul, como en mis sueños y esperanza. ¿Cómo una sociedad en estas tierras puede llegar a ser tan cruel?

    — Andaluz, tú eres un capullo. De rosa te vas por las de Villadiego. Vamos a hacer las celosías que ha mandado hacer el capitán ayudante y déjanos de filosofías baratas.

    — Tú le dices al capitán ayudante que yo no hago las celosías si no me cambia de compañía y me pasa a la regimental donde están los de los servicios.

    —¿Cómo, cómo? Tú quieres ir al calabozo o eres más tonto de lo que pareces. Eso se lo vas a decir tú, so gilipuertas, tú no conoces al capitán ayudante, con más milis que Franco.

    —A sus órdenes mi capitan, se presenta el soldado José Martínez Ramos, de la tercera compañía y trabaja en los talleres de carpintería, y el cabo de talleres me manda a usted.

    —Baja la mano, ¿dónde te crees que estás? Tú estás en la mili ¿o no?

    —Sí, señor.

    —Tú sabes que una orden no se puede discutir ni polemizar.

    —Sí, señor.

    —Entonces qué leche me dice el cabo que tú te niegas a cumplir sus órdenes así por las buenas. De dónde mierda vienes tú.

    —Sí, señor, de Dos Hermanas.

    —¿Y eso dónde leches está?

    —¡En Sevilla!

    —¡Ah!, por eso tú sabes hacer celosías, de la cultura musulmana, de Almutamid el rey poeta. Bueno, pues tú vas a hacer las celosías que el resto del taller no sabe hacer.

    —Sí, señor. Pero no puedo. Dentro de poco mi compañía va a Candanchú.

    —Anda cojones, eso no lo sabía. Es verdad, tengo que hablar con el teniente coronel. Vale, vete.

    —¿Qué hablastes con el capitán? ¿Hay Candanchú o celosías o calabozo? (ja, ja, ja)

    —¿Cabo de la compañía?

    — Sí, soy yo.

    —Me mandan de la tercera compañía. ¿Dónde está la cama que ha dejado el veterano leonés?

    —De menuda te han librado, andaluz.

    Este es un relato real de cuando contaba con la edad de veinte años. ¿La realidad supera a la fantasía o la fantasía supera a la realidad? Han pasado 50 años, mi espejo da fe de ello y mis hijos y nietos. Eso es real. Si paseo por las calles de Dos Hermanas no han pasado 50 años, todo sigue igual. Tres generaciones han pasado pero todo sigue igual. Los patitos feos lo siguen siendo, llamando patitos feos a los cisnes. ¿Cómo tu prototipo va a ser un cisne? Si tú eres un patito feo en Dos Hermanas, un parias intocable.

    Ésta es la más triste realidad de Dos Hermanas.

  • Lloro sin parar

    Para mi madre, María Jesús Román, que la quiero mucho.

    Eres la flor de mi vida
    y el sol de mi caminar
    y tú eres mi querida
    que todos los días me hacía llorar.

     

    Tu pelo de jazmín
    tus ojos como el mar
    por qué te quiero tanto
    si siempre me haces llorar.

    Lloro, lloro y no puedo parar
    por mi amor incomprendido
    que no me deja respirar. 

  • A mi amigo Rafael

    Estimado amigo Rafael:
    Quisiera plasmar con estas palabras la satisfacción que siento al verte tan ilusionado con esa gran aventura que vas a emprender, como es publicar tu próximo libro. En primer lugar porque yo lo he vivido hace muy poco tiempo y comprendo esa sensación y, en segundo lugar, porque te mereces tener esa gran emoción al ver editados tus poemas (a los que tienes un gran cariño) en tu primer libro como único autor. 

    También aprovecho la ocasión para agradecerte tu apoyo, tu aliento y tus palabras de atención  hacia mi libro El Dolor de tu Ausencia y sobre todo que hayas incluido en tus páginas esas palabras tan entrañables para mí. Te aseguro que es todo un honor que el nombre de mi madre y el mío figuren en él.

    Deseo que disfrutes con esta nueva experiencia que vas a vivir, te deseo lo mejor y que seas feliz en cada momento, en la presentación, al entregarlo a familiares y amigos, en las entrevistas, etc. Pero sobre todo cuando lo tengas en tus manos y suspires de satisfacción al contemplar que ha merecido la pena el trabajo y la dedicación.

    Seguro que has llenado esas páginas de sensaciones y sentimientos, seguro que beber de ese manantial será un placer para todo el que tenga la suerte de tenerlo en sus manos.

    Te deseo que ese Manantial de Ilusiones te llene de satisfacciones, buenas experiencias y te empape de felicidad.

    Te deseo un gran éxito y lo espero impaciente. Tu amiga y compañera.

  • Agradecimiento

    Por encargo expreso de Carmen Daniel, esposa de mi gran amigo Antonio Mir Escalera, vicepresidente de nuestra Asociación de Personas Mayoras ANAMA,  deseo manifestar el agradecimiento de ella como de sus cuatro hijos y sus respectivos familiares y el de todos sus amigos por las atenciones, interés y, sobre todo, por la extraordinaria dedicación de los equipos médicos y personal sanitario de los hospitales, especialmente al equipo del doctor León y sus enfermeras que personalmente le han atendido durante el tiempo que ha permanecido en el Hospital El Tomillar. Una grave enfermedad viene padeciendo Antonio a consecuencia de un infarto cerebral que ha paralizado la parte izquierda de su cuerpo y otras complicaciones que le han afectado a algunos órganos vitales le siguen manteniendo en estado de gravedad.