Etiqueta: violencia

  • Difusión de los recursos para prevenir la violencia de género

    1005Este fue el fin de la jornada organizada por el distrito sanitario

    La Hacienda de Quintos acogió el pasado jueves una jornada sobre la violencia de género, organizada por el Distrito Sanitario Sevilla Sur, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre los problemas físicos, psicológicos y sociales que genera la violencia de género y dar a conocer los recursos existentes para prevenir y atender estas  situaciones, dentro del Plan de Intervención de la Junta de Andalucía. Teatro y una mesa debate coparon la jornada.

     

  • Difusión de los recursos para prevenir la violencia de género

    1005Este fue el fin de la jornada organizada por el distrito sanitario

    La Hacienda de Quintos acogió el pasado jueves una jornada sobre la violencia de género, organizada por el Distrito Sanitario Sevilla Sur, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre los problemas físicos, psicológicos y sociales que genera la violencia de género y dar a conocer los recursos existentes para prevenir y atender estas  situaciones, dentro del Plan de Intervención de la Junta de Andalucía. Teatro y una mesa debate coparon la jornada.

     

  • Difusión de los recursos para prevenir la violencia de género

    1005Este fue el fin de la jornada organizada por el distrito sanitario

    La Hacienda de Quintos acogió el pasado jueves una jornada sobre la violencia de género, organizada por el Distrito Sanitario Sevilla Sur, con el objetivo de sensibilizar a la población sobre los problemas físicos, psicológicos y sociales que genera la violencia de género y dar a conocer los recursos existentes para prevenir y atender estas  situaciones, dentro del Plan de Intervención de la Junta de Andalucía. Teatro y una mesa debate coparon la jornada.

     

  • Visión más moderna de Perdóname

    1002El Colectivo de Teatro de Vistazul presentó el pasado sábado en el teatro municipal la obra Sin perdón, una revisión de una de sus obras más aplaudidas y representadas, Perdóname, de Antonio Morillas, que trata sobre las tablas el tema de la violencia de género.

  • Visión más moderna de Perdóname

    1002El Colectivo de Teatro de Vistazul presentó el pasado sábado en el teatro municipal la obra Sin perdón, una revisión de una de sus obras más aplaudidas y representadas, Perdóname, de Antonio Morillas, que trata sobre las tablas el tema de la violencia de género.

  • Visión más moderna de Perdóname

    1002El Colectivo de Teatro de Vistazul presentó el pasado sábado en el teatro municipal la obra Sin perdón, una revisión de una de sus obras más aplaudidas y representadas, Perdóname, de Antonio Morillas, que trata sobre las tablas el tema de la violencia de género.

  • Visión más moderna de Perdóname

    1002El Colectivo de Teatro de Vistazul presentó el pasado sábado en el teatro municipal la obra Sin perdón, una revisión de una de sus obras más aplaudidas y representadas, Perdóname, de Antonio Morillas, que trata sobre las tablas el tema de la violencia de género.

  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.

  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.

  • La torre de la confusión

    (Pentecostés) Érase una vez que se era, según nos cuenta la Biblia, unos hombres que, al principio de los tiempos, quisieron hacer una torre muy grande, muy alta. Conscientes del poder de su sabiduría y su técnica querían ponerse a salvo de todos los peligros que pudieran venirles. Y se pusieron manos a la obra.

    Comenzaron poniendo andamios de cañas y madera, comenzaron a construir un piso, y otro, y otro. Algunos trabajadores se caían, y como estaban tan altos morían del golpe que se daban. Pero los que se habían hecho cargo de la gran torre con un látigo (de hambre, de miedo y de inconsciencia) los azotaban. Mientras más alta era la torre, más trabajadores morían; más mujeres se quedaban viudas y más niños se quedaban huérfanos. Pero los que mandaban no cejaban, con palabras engañosas, con leyes injustas y con violencia los obligaban. ¡Cuánta sangre estaba costando aquella torre!

    Desde el cielo el Padre veía tanto sufrimiento de sus hijos. Y decidió que era mejor separar a sus hijos a que siguieran muriendo. Y así confundió sus idiomas para que no se entendieran y tuvieran que dejar la construcción de aquella maldita torre.“Padre, pero si son hermanos, ¿cómo es que no van a poder entenderse y vivir juntos” –le dijo el Hijo. “Mira, cuando las palabras sólo llevan calumnias y las miradas sólo transmiten violencia, todo lo que se hace es daño e injusticia. Y eso es lo que hay que evitar”. Entonces el Hijo le contestó: “¿Me dejarás un día que les enseñe qué significa ser hijo y ser hermano? ¿Me dejarás que les entregue el Amor que Tú y Yo compartimos?”. El Padre se quedó pensando lo que eso iba a costar…

    No iba a ser fácil. Enseñar el lenguaje del Amor sólo se hace entregando la propia vida, cargando, uno mismo, con la calumnia y la violencia. Y le dijo: “Te dejaré, Hijo. Pero ten en cuenta que las personas sólo te escucharán cuando hayan aprendido de sus errores… y los cometan contigo”. “¡Mira ese niño llorando! ¿Cómo vamos a dejar de ir?”.