Etiqueta: tierra

  • 1874. ALcauciles nazarenos en la exposicion del alcázar

    Los productos nazarenos ya lucen en la Exposición Bético-Extremeña recién inaugurada en el Alcázar de Sevilla. En el apartado agrícola destacan unos lozanos y grandes alcauciles criados en la Hacienda Seixa, entre Dos Hermanas y Alcalá de Guadaíra, propiedad de Antonio Fernández Negrete. También se exponen vinos de nuestra tierra y lana, concretamente dos vellones de carnero y oveja merina de Antonio Sánchez Bedoya y dos vellones de carnero y de oveja de dos años de Manuel María de La-Herrán.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Lugares del silencio

    Silencios marineros dialogan con el mar. A la noche la Luna cautivada susurra soliloquios de espumas.

    – Óyeme tú silencio
    que vives en el mar
    y guardas misterioso
    el secreto escondido
    de las olas que nacen
    allá donde se pierden,
    se derraman las aguas,
    la luz se duerme.

    – ¡Silencio mío…!
    Acércame a la playa,
    silénciame los labios.
    Cogidos de la mano,
    caminemos despacio
    por las pausas sonoras
    de la orilla.
    Tú y yo, silencio caro,
    huellas en el andar
    con nuestros pies desnudos,
    dejaremos marcadas
    haciendo un caminito
    húmedo sinuoso,
    cuando la bajamar.

    Silencio que arropa soledades en desiertos de arenas, montes altos. Silencio en el espacio, ingente multitud de musicales luminarias. Silencio lejano de asnos que rebuznan, ladran los canes, ululan lobos. Silencio de los árboles, de aves que averizan. Croar de ranas en noches de verano. Y en la mañana, por entre vidrieras de álamos y plátanos, el Sol se asoma rectilíneo. Horas de bicicletas, juntos, sin hablar.

    Los frailes jerónimos, sentados en el huerto, en su día de asueto, no saben qué decir, tan hechos al silencio, rezar y trabajar. Riquísimo silencio que llega desde Asís, que se celebran nupcias entre Francesco y la pobreza, que adornarán su vida de empíricos festejos y grandezas.

    Gorriones de invierno vuelan a mi ventana. Se posan de san Telmo en los alféizares y dibujan sones, cuando vuelan, con música de Schubert y pavanas.

    Fray Luis a orillas del río Tormes, collados de la Flecha, arrullos del agua del molino, diálogos de peces. Anfibios que pasean la ribera. Los almendros del Jertes, las mieses de Marchena. Silencio en Haro y Villafría. Los cardos de Cardeña. Silencioso Silos, volátil monasterio, por ciprés a la tierra de Castilla bien atado. Cartuja de Cazalla, San Millán y las Huelgas.

    Silencio absoluto en la Escala de Jesús en Roma: cercanía imposible del Maestro con el romano Imperio.

    Silencio en San Patricio, hundida entre gigantes de cemento y cristal, famosa catedral, señera, mentís neogótico al caos liberal y la riqueza huera. Refugio de los pobres en el estío y agobio neoyorquino. Perfecta, singular.

    – ¿Qué buscas alma mía,
    que hurgas la miseria
    de gentes abatidas,
    que sin ningún ropaje
    y sus rostros fundidos,
    nos muestran en silencio,
    fracasado alboroto
    de sus cuerpos torcidos
    y personal paisaje
    triste y roto?

    Silencio de trigos y cizañas, sin paz ni gobernanza ni buen ayuntamiento. Mortífero silencio del amor apagado. Cenizas y rescoldos, rutinas de perdones, gratuidades perdidas en hondas y voraces tristes desolaciones que en las moradas yacen destruidas.

    ¡Espantoso silencio de los engaños muertos! Disimulos, mentiras, pequeñas, grandes. Infiernos sin luz, falacias jugadas con ventaja y prójimos vejados, perplejos, aturdidos, rechazados.

    Silencio en hospitales de enfermos moribundos. Beatas de azul con delantales blancos. Doctores cerciorando promociones de muertes inmediatas.

    ¡Silencio! Que ha muerto Federico asesinado, Antonio en el exilio, Miguel encarcelado. La muerte los requiere, enorme destrucción, justicia rota y malherida. Silencio de los perros que miran a sus amos. Silencio de los pobres, arropados, tirados a la acera y la noche fría de lunas y de estrellas.

    – Te adentras en suburbios
    de hórrida indigencia,
    paseas por las calles
    en el marasmo negro
    de la miseria abrupta
    que devora la vida.

    Huiste silencio
    del sistema innoble.
    Huiste de frívolos ladrones,
    que se adueñan
    del pan y del vestido
    propiedad de los niños
    sin furturo…de pie,
    a las puertas de sus casas
    destruidas.
    Te marchaste
    silencio querido
    buscando acariciar
    las almas desgraciadas,
    oprimidas.

    Silencio de los ojos de los amores míos. Silencio de la música, criatura que reza. Su espíritu descansa deleitado. Silencio de los besos de los enamorados, ternura de la Tierra y enorme bendición de carne regalada. Denso y sabroso silencio del perdón y el arrepentimiento, resurrección dolida, con fiestas de células que bailan, coro de corazones, se divierte la mente, el alma abierta.

    Tú, silencio amable,
    en comisuras
    de sonrisas anchas,
    donde el reposo es gratis
    y a Dios se alcanza.

  • Japón

    Las aguas se engulleron al Japón:
    cuatro perlas de Historia consagrada
    a ser su esencia misma, equilibrada
    en balanzas de auge y destrucción.

    Que allá donde es más rey el sol naciente
    reflejado en las sonrisas comedidas,
    la tierra siempre estuvo decidida
    a hacer sentir su pulso intermitente.

    Mas la tierra, tan dura en su revés,
    no contaba que allá, sobre sus mares,
    aprendiendo de envites y avatares,
    se encontraba, orgulloso, el japonés.

    Un pueblo decidido a ungir de gracia
    desde el gesto más simple y ordinario,
    a la gesta que tiña el calendario,
    aunando disciplina, honor y audacia.  

    Ejemplo equilibrado del avance,
    supieron mantener a su pasado
    construyendo futuros a su lado,
    y haciendo positivos sus balances.

    Jamás dejó de ser pueblo guerrero:
    esgrimiendo katanas en sus manos,
    soportando el Uranio americano,
    o encajando al tsunami del banquero.

    Jamás dejó de ser pueblo guerrero:
    sin duda, su exquisita disciplina
    será otra vez la baza —la doctrina—
    que hará al Japón más fuerte y duradero.

  • Luis Alberto Marco logra en Alemania la mejor marca española del año

    2004El atleta Luis Alberto Marco finalizó séptimo en la Sparkassen Cup de Suttgart. El de Dos Hermanas consiguió de esta manera un registro de 1’47»22, lo que supone una nueva mejor marca española del año, a pesar de que en los últimos metros se vió frenado bruscamente en un encontronazo con el atleta checo Jakub Holusa.

    La carrera fue ganada por el actual campeón del mundo, el sudanés Abubaker Kaki con 1’45»05, en una prueba que tenía previsto un paso de la liebre por los 400 metros de 51’0, y que finalmente se hizo en 49’9.

    Marco salió valiente y se colocó en cuarta posición, pero sin llegar a conectar totalmente con el atleta que le precedía (Lewandoski), lo que provocó que realizara toda la prueba en tierra de nadie.

    En la última vuelta se desataron las hostilidades en el segundo grupo, pues tanto Kaki como el keniano Lalang, marchaban escapados. Luis Alberto se vió claramente perjudicado y entorpecido en su progresión final cuando el atleta Holusa le cerró el paso en una maniobra poco ortodoxa.

     

  • Pórtico de Gloria

    (Mateo 5,1-13) A mí, el evangelio de Mateo siempre me ha parecido la más adusta y seria de las cuatro miradas que la Iglesia nos ofrece para que conozcamos la Buena Noticia que es Jesucristo.

    En este evangelio, Jesús aparece o enseñando a sus discípulos o caminando delante de ellos. La más extensa de esas enseñanzas se abre con un poema de fuerza y sencillez sorprendente. «¡Felices! ¡Bienaventurados! ¡Alegres!» nos llama Jesús a todos los que intentamos seguirle con sinceridad. Y no dice que lo seremos, o que debiéramos serlo; sino que grita con fuerza una verdad que a veces está un poco oculta. Pero no, por estar oculto en la mina, el diamante deja de estar ahí.

    La plenitud de la vida está tan cerca de ti… Sólo basta con que quites la tierra del pedestal que te has construido; o que derribes la tapia, también de tierra, que te aísla del Padre y de los hermanos. El tesoro está ahí, y no deja de ser tuyo.
    Tus lágrimas se secarán; tus heridas cicatrizarán definitivamente; tu hambre y tu sed se verán saciadas; el hambre de todos los hijos de Dios desaparecerá; y todos los hombres y mujeres del mundo podremos vivir como hermanos. Cada persona podrá vivir en la claridad de la presencia del absoluto de Dios en su vida, y todos nos sabremos colmados por su gracia.

    ¿Qué cómo puedes hacer para comenzar a vivir todo esto? (…) Mejor que Mateo no lo te lo puedo contar yo.   Lee los capítulos 5, 6 y 7 del evangelio; y si en algún momento te falta una sonrisa en los labios es que no lo has entendido bien: deja pasar un poco de tiempo, recuerda que eres sólo una persona, y vuelve a leerlo

     

  • Agenda cofrade

    La Hermandad de la Estrella celebrará este fin de semana la tercera edición de su muestra navideña de dulces caseros. Se desarrollará en sus dependencias de la calle Melliza 12, el viernes, día 26, de 17:00 a 21:00 horas, el sábado, día 27, de 17:30 a 20:30, y el domingo, día 28, desde las 11:00.

    Concierto solidario en el Amparo El próximo domingo, día 28, a partir de las 12:30 horas, la asociación parroquial de La Misericordia ha organizado un concierto benéfico en la barriada del Amparo. Será en la plaza de Utrera, frente al Colegio del Amparo, donde se recogerán alimentos para los más necesitados.

    Suspendido el viaje a Osuna La Hermandad de Santa Ana ha suspendido el viaje previsto a Osuna para el día 27. Desde hoy miércoles los hermanos  que estuviesen inscritos pueden pasarse por la capilla para la devolución de su dinero.

    Vigilias por la vida naciente
    Las parroquias del Arciprestazgo celebrarán el próximo sábado, día 27, a las 19:00 horas, vigilias por la vida naciente, a petición del arzobispo Juan José Asenjo.

    Reunión informativa del viaje a Tierra Santa La parroquia del Ave María acogerá el viernes, día 26, a las 20:00 horas una reunión informativa sobre el viaje a Tierra Santa del día 23 de febrero al 2 de marzo.

  • Agenda Cofrade

    La Hermandad de la Estrella, celebra mañana jueves, día 18, Misa por los hermanos y familiares difuntos en la parroquia de Santa María Magdalena a las 20:45 horas. Asimismo, la parroquia de La Oliva también oficia mañana jueves, a las 18:00, Misa de difuntos.

    Rocío presenta un DVD La Hermandad del Rocío presenta este viernes. día 19, a las 21:00 horas, en su casa hermandad un audiovisual sobre la XV Peregrinación de Mujeres, obra de Antonio Pino.

    Peregrinación a Tierra Santa La parroquia del Ave María prepara una peregrinación a Tierra Santa, del día 23 de febrero al 2 de marzo. Los interesados deben acudir a la reunión informativa prevista el día 26, a las 20:00 horas, en los salones parroquiales.

    Amargura en la Misa del Gallo Los titulares de Amargura presidirán la Misa del Gallo de la parroquia del Divino Salvador en la madrugada del día 25 de diciembre. Por ello, las Imágenes serán trasladadas el día 22 y regresarán a su capilla el día 26

    Entregas del Padre Nuestro Los días 23, 24 y 25, a las 18:30 horas, tendrá lugar en la parroquia de Montequinto, la ceremonia de entrega del Padre Nuestro a los niños que comienzan el primer curso para recibir en 2012 la  Primera Comunión.