Etiqueta: sino

  • Por el desarrollo de las energías renovables

    El pasado 27 de enero (de este 2012, Año Internacional de las Energías Renovables), el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que se suprimen las ayudas para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energías renovables y residuos. No se puede catalogar esta inútil medida con otro calificativo que no sea “error histórico”, como bien decía el Presidente de la Fundación Renovables, Javier García Breva.

    No hay que ser un gurú en la ingeniería para saber que promover las energías renovables no es que sea progresista, socialista ni nada por el estilo; sino simplemente consecuente con la actualidad. Y desde luego, el Ministro de Industria, José Manuel Soria; y el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy; lejos de serlo, han cometido un error que traerá consecuencias muy negativas en el sector. El Plan de Energías Renovables 2011-2020 estimaba una creación de 300.000 empleos en este sector. Y ahora, esta previsión tendrá que modificarse a la baja. Y no sólo eso, sino que también se destruirán miles de puestos de trabajo actuales como consecuencia de la paralización de las nuevas instalaciones planeadas. Desde el punto de vista de la economía, esta medida también es un gran error, pues desde el Gobierno se apuesta por un consumo mayor de combustibles fósiles, lo que afecta a la competitividad económica de nuestro país. Todo ello, mientras que el Gobierno subvenciona con 1.300 millones de euros a varias centrales de gas.

    La Fundación Renovables, junto con más de 40 entidades, firmaron el pasado 31 de enero en Madrid un manifiesto titulado “No a la moratoria al desarrollo de las energías renovables”, en el que se expresa el más profundo rechazo a esta medida presentada por el Ministro de Industria. En este manifiesto se destacan puntos tan importantes como los siguientes:

    Las energías renovables constituyen una parte muy significativa de la riqueza nacional.

    La moratoria de las renovables se produce en un escenario geopolítico de incremento de precios del petróleo y del gas.

    Desde la política económica se necesita impulsar un nuevo modelo productivo basado en la industria y la tecnología propia.

    Este Real Decreto va contra la normativa europea de eficiencia energética de edificios.

    Es una medida inútil ya que no va a contribuir a resolver los problemas que pretende solucionar.

    Por todo ello, desgraciadamente esta medida perjudicará tanto al empleo como la economía española en general, y andaluza en particular.

     

  • Fe apostólica

    (Marcos 1, 29-39)LA PALABRA “apostólica” tiene en la teología cristiana honda resonancia. Nuestra fe es apostólica porque procede del testimonio de los apóstoles de que Jesucristo es el Señor, y de su resurrección de entre los muertos.

     

    También, nuestra fe es apostólica porque no brota de una idea o sentimiento, sino de la experiencia de vida de quien nos la entregó. La fe no se entrega de “cabeza a cabeza”, sino de “vida  a “vida, a través del testimonio personal. Pero esta expresión tiene otro sentido igual de importante. Una experiencia de fe es apostólica cuando no se vive pietista e individualmente, sino que se comunica a los otros, para que también ellos puedan acoger la gracia de que somos hijos de Dios, y compartir el reto de vivir como hermanos. Una fe expresada en oración y reflexión, por muy importantes que estas sean, pero sin compromiso cristiano con la evangelización y con la transformación del mundo, no es apostólica. 

    No tuvimos la oportunidad de creer porque los apóstoles organizaran bellas oraciones en Jerusalén o Galilea, ni porque cada día tuvieran un rato de oración personal. Creemos porque sintieron la llamada, del propio Jesucristo, a comunicar a toda persona que en la debilidad del crucificado estaba presente la fuerza y la sabiduría de Dios; porque sintieron la llamada a acercarse a todo el que sufriera, en su cuerpo o en su espíritu, y ofrecerle un signo de la ternura del Dios de la Vida.

    Hoy, y siempre, faltan apóstoles que vivan con fuerza la llamada de Jesucristo a extender la bienaventuranza del Reino, a proclamar con su vida y con su palabra que no somos esclavos sino hijos; que no tenemos que ganarnos el cariño, sino que nos quieren por lo que somos; que en nuestra debilidad y sufrimiento somos testigos de lo que, ahora, no podemos ni imaginar.

  • Fe apostólica

    (Marcos 1, 29-39)LA PALABRA “apostólica” tiene en la teología cristiana honda resonancia. Nuestra fe es apostólica porque procede del testimonio de los apóstoles de que Jesucristo es el Señor, y de su resurrección de entre los muertos.

     

    También, nuestra fe es apostólica porque no brota de una idea o sentimiento, sino de la experiencia de vida de quien nos la entregó. La fe no se entrega de “cabeza a cabeza”, sino de “vida  a “vida, a través del testimonio personal. Pero esta expresión tiene otro sentido igual de importante. Una experiencia de fe es apostólica cuando no se vive pietista e individualmente, sino que se comunica a los otros, para que también ellos puedan acoger la gracia de que somos hijos de Dios, y compartir el reto de vivir como hermanos. Una fe expresada en oración y reflexión, por muy importantes que estas sean, pero sin compromiso cristiano con la evangelización y con la transformación del mundo, no es apostólica. 

    No tuvimos la oportunidad de creer porque los apóstoles organizaran bellas oraciones en Jerusalén o Galilea, ni porque cada día tuvieran un rato de oración personal. Creemos porque sintieron la llamada, del propio Jesucristo, a comunicar a toda persona que en la debilidad del crucificado estaba presente la fuerza y la sabiduría de Dios; porque sintieron la llamada a acercarse a todo el que sufriera, en su cuerpo o en su espíritu, y ofrecerle un signo de la ternura del Dios de la Vida.

    Hoy, y siempre, faltan apóstoles que vivan con fuerza la llamada de Jesucristo a extender la bienaventuranza del Reino, a proclamar con su vida y con su palabra que no somos esclavos sino hijos; que no tenemos que ganarnos el cariño, sino que nos quieren por lo que somos; que en nuestra debilidad y sufrimiento somos testigos de lo que, ahora, no podemos ni imaginar.

  • Salón del Cristina

    A mi amigo y compañero Miguel García-Posada recientemente fallecido.    

    Hay pocos solitarios urbanos en el salón. Muchos  estresados circulan alrededor ignorantes de que la paz existe. Las hojas, alborotadas y dispersas, alargan el otoño y tapizan el suelo con una alfombra ocre naturaleza. Desde aquí se avista sobre el hotel Cristina una elevación con vocación de pérgola, una simulación de  alero en la terraza, lugar de veladas y de charlas interminables.

    Ya en tierra, a modo de ruinas de colonos griegos, nueve columnas dóricas sostienen flores inexistentes. Al otro lado, el metropolitano se ha instalado con fuerza y  exactitud por donde en otro tiempo no hubiera sino un arroyo que alegre discurría hacia el Guadalquivir, tal vez  sustituido hoy por la rampa con fuente y deslizarse de aguas.  

    Un par de ciudadanos, de esos de caminar y pensamientos lentos. Una paloma de vetas beige vestida, con sus andares oscilantes ha venido a visitarme. No hay flores sino setos y árboles esperando pacientes el esplendoroso arco iris y la riqueza densa, maciza de juventud y primavera. Un murmullo de motores me separan del río.
    Sin salir de los jardines, próximo a la Puerta imaginaria del camino de Jerez, un merendero ofrece a paseantes techo y aposento y el buen divertimento del ir y venir  de las gentes. Los faroles son luces  de gas que un oficial artesano del gremio de faroleros, ahora invisible, enciende cada noche. Las farolas, más coquetas, lucen una trinidad de ostentosas luminarias.

    Desde el Palacio de Oriente ha llegado un cortejo principal al hotel Alfonso XIII. Engreído, envanecido, colonial, con música de charlestón, lánguidas poses de clientes y primitiva edición minifaldera de los veinte, entre el ajetreo de personal uniformado casi en militar estilo, abotonados y cubiertos.

    Los sargentos cabezones, que en el parque adornan la glorieta de Luisa Fernanda,  tienen aquí sus parientes vecinos, jarrones blancos sobre ladrillo limpio como columnas. La paloma, más andariega que voladora, continúa con su deambular cercano, en esta tarde de sol y otoño perezoso, de brisas del río, de peatones periféricos.

    Intemporal pervive la vitrina del Coliseo. Sabor a café. El sol inicia su despedida. Desfilan los árboles y por los  huecos del ramaje se adivina el palacio con el oficio de políticos al uso. Tiene San Telmo todas las ventanas cerradas, con un aspecto límpido y abandonado.

    Colegio de mercaderes, escuela de mareantes, universidad literaria. Acrobáticos célibes de rojo y negro, en un sueño, están saliendo por la puerta de Palos de Moguer en hilera larguísima, trentina y renacentista. Cuatro torres, la verja con flor de lys y el tejado abuhardillado y balconcillos franceses.

    Un platanero lanza sus ramas desnudas al cielo en protesta permanente por una Sevilla cuidada y respetada. Simulan las manos altas de indignados que reivindican pacientes el honor y la justeza, la buena gobernanza sin ambages. Otros inclinan sus bellas testas, según sus posiciones.  

    ¿Quién puso hojas muertas sobre el albero para que  el caminar fuera musical? ¿Quién el pequeño estanque, gorriones y palomas, serenando las miradas y hablándonos del misterio? ¿Quién las yedras jugando con las palmeras enanas y las malvas?

    Por un momento todos los coches han parado, silenciado su ajetreo y desde la capilla del Buen Aire ha sonado el ángelus de la tarde. El Sol se acuesta, la noche nace.

  • Salón del Cristina

    A mi amigo y compañero Miguel García-Posada recientemente fallecido.    

    Hay pocos solitarios urbanos en el salón. Muchos  estresados circulan alrededor ignorantes de que la paz existe. Las hojas, alborotadas y dispersas, alargan el otoño y tapizan el suelo con una alfombra ocre naturaleza. Desde aquí se avista sobre el hotel Cristina una elevación con vocación de pérgola, una simulación de  alero en la terraza, lugar de veladas y de charlas interminables.

    Ya en tierra, a modo de ruinas de colonos griegos, nueve columnas dóricas sostienen flores inexistentes. Al otro lado, el metropolitano se ha instalado con fuerza y  exactitud por donde en otro tiempo no hubiera sino un arroyo que alegre discurría hacia el Guadalquivir, tal vez  sustituido hoy por la rampa con fuente y deslizarse de aguas.  

    Un par de ciudadanos, de esos de caminar y pensamientos lentos. Una paloma de vetas beige vestida, con sus andares oscilantes ha venido a visitarme. No hay flores sino setos y árboles esperando pacientes el esplendoroso arco iris y la riqueza densa, maciza de juventud y primavera. Un murmullo de motores me separan del río.
    Sin salir de los jardines, próximo a la Puerta imaginaria del camino de Jerez, un merendero ofrece a paseantes techo y aposento y el buen divertimento del ir y venir  de las gentes. Los faroles son luces  de gas que un oficial artesano del gremio de faroleros, ahora invisible, enciende cada noche. Las farolas, más coquetas, lucen una trinidad de ostentosas luminarias.

    Desde el Palacio de Oriente ha llegado un cortejo principal al hotel Alfonso XIII. Engreído, envanecido, colonial, con música de charlestón, lánguidas poses de clientes y primitiva edición minifaldera de los veinte, entre el ajetreo de personal uniformado casi en militar estilo, abotonados y cubiertos.

    Los sargentos cabezones, que en el parque adornan la glorieta de Luisa Fernanda,  tienen aquí sus parientes vecinos, jarrones blancos sobre ladrillo limpio como columnas. La paloma, más andariega que voladora, continúa con su deambular cercano, en esta tarde de sol y otoño perezoso, de brisas del río, de peatones periféricos.

    Intemporal pervive la vitrina del Coliseo. Sabor a café. El sol inicia su despedida. Desfilan los árboles y por los  huecos del ramaje se adivina el palacio con el oficio de políticos al uso. Tiene San Telmo todas las ventanas cerradas, con un aspecto límpido y abandonado.

    Colegio de mercaderes, escuela de mareantes, universidad literaria. Acrobáticos célibes de rojo y negro, en un sueño, están saliendo por la puerta de Palos de Moguer en hilera larguísima, trentina y renacentista. Cuatro torres, la verja con flor de lys y el tejado abuhardillado y balconcillos franceses.

    Un platanero lanza sus ramas desnudas al cielo en protesta permanente por una Sevilla cuidada y respetada. Simulan las manos altas de indignados que reivindican pacientes el honor y la justeza, la buena gobernanza sin ambages. Otros inclinan sus bellas testas, según sus posiciones.  

    ¿Quién puso hojas muertas sobre el albero para que  el caminar fuera musical? ¿Quién el pequeño estanque, gorriones y palomas, serenando las miradas y hablándonos del misterio? ¿Quién las yedras jugando con las palmeras enanas y las malvas?

    Por un momento todos los coches han parado, silenciado su ajetreo y desde la capilla del Buen Aire ha sonado el ángelus de la tarde. El Sol se acuesta, la noche nace.

  • Salón del Cristina

    A mi amigo y compañero Miguel García-Posada recientemente fallecido.    

    Hay pocos solitarios urbanos en el salón. Muchos  estresados circulan alrededor ignorantes de que la paz existe. Las hojas, alborotadas y dispersas, alargan el otoño y tapizan el suelo con una alfombra ocre naturaleza. Desde aquí se avista sobre el hotel Cristina una elevación con vocación de pérgola, una simulación de  alero en la terraza, lugar de veladas y de charlas interminables.

    Ya en tierra, a modo de ruinas de colonos griegos, nueve columnas dóricas sostienen flores inexistentes. Al otro lado, el metropolitano se ha instalado con fuerza y  exactitud por donde en otro tiempo no hubiera sino un arroyo que alegre discurría hacia el Guadalquivir, tal vez  sustituido hoy por la rampa con fuente y deslizarse de aguas.  

    Un par de ciudadanos, de esos de caminar y pensamientos lentos. Una paloma de vetas beige vestida, con sus andares oscilantes ha venido a visitarme. No hay flores sino setos y árboles esperando pacientes el esplendoroso arco iris y la riqueza densa, maciza de juventud y primavera. Un murmullo de motores me separan del río.
    Sin salir de los jardines, próximo a la Puerta imaginaria del camino de Jerez, un merendero ofrece a paseantes techo y aposento y el buen divertimento del ir y venir  de las gentes. Los faroles son luces  de gas que un oficial artesano del gremio de faroleros, ahora invisible, enciende cada noche. Las farolas, más coquetas, lucen una trinidad de ostentosas luminarias.

    Desde el Palacio de Oriente ha llegado un cortejo principal al hotel Alfonso XIII. Engreído, envanecido, colonial, con música de charlestón, lánguidas poses de clientes y primitiva edición minifaldera de los veinte, entre el ajetreo de personal uniformado casi en militar estilo, abotonados y cubiertos.

    Los sargentos cabezones, que en el parque adornan la glorieta de Luisa Fernanda,  tienen aquí sus parientes vecinos, jarrones blancos sobre ladrillo limpio como columnas. La paloma, más andariega que voladora, continúa con su deambular cercano, en esta tarde de sol y otoño perezoso, de brisas del río, de peatones periféricos.

    Intemporal pervive la vitrina del Coliseo. Sabor a café. El sol inicia su despedida. Desfilan los árboles y por los  huecos del ramaje se adivina el palacio con el oficio de políticos al uso. Tiene San Telmo todas las ventanas cerradas, con un aspecto límpido y abandonado.

    Colegio de mercaderes, escuela de mareantes, universidad literaria. Acrobáticos célibes de rojo y negro, en un sueño, están saliendo por la puerta de Palos de Moguer en hilera larguísima, trentina y renacentista. Cuatro torres, la verja con flor de lys y el tejado abuhardillado y balconcillos franceses.

    Un platanero lanza sus ramas desnudas al cielo en protesta permanente por una Sevilla cuidada y respetada. Simulan las manos altas de indignados que reivindican pacientes el honor y la justeza, la buena gobernanza sin ambages. Otros inclinan sus bellas testas, según sus posiciones.  

    ¿Quién puso hojas muertas sobre el albero para que  el caminar fuera musical? ¿Quién el pequeño estanque, gorriones y palomas, serenando las miradas y hablándonos del misterio? ¿Quién las yedras jugando con las palmeras enanas y las malvas?

    Por un momento todos los coches han parado, silenciado su ajetreo y desde la capilla del Buen Aire ha sonado el ángelus de la tarde. El Sol se acuesta, la noche nace.

  • Un drama de trazo grueso

    1101La chispa de la vida

    Lo normal es que Álex de la Iglesia haga películas potentes, tanto en el apartado visual como en el temático. Pero a veces se sale de la norma, de lo habitual. Le ocurrió con Perdita Durango, le ocurrió con Los crímenes de Oxford, y le ocurre, si bien es cierto que en menos medida, con esta La chispa de la vida, una película que despierta más expectativas de las que finalmente acaba cumpliendo. No en vano, aunque se ha metido de lleno en el proyecto y lo está defendiendo con uñas y dientes, éste no es un proyecto propio, sino un encargo. Y eso se nota.

    {xtypo_code}España, 2011 (95′)
    Director: Alex de la Iglesia.
    Producción: Franck Ribière, Verane Frediani.
    Guión: Randy Feldman
    Fotografía: Kiko de la Rica.
    Música: Joan Valent.
    Montaje: Pablo Blanco.
    Intérpretes: José Mota (Roberto Gómez), Salma Hayek (Luisa), Blanca Portillo (Mercedes), Juan Luis Galiardo (Alcalde), Fernando Tejero (Johnnie), Manuel Tallafé (Claudio), Antonio Garrido (Dr. Velasco), Carolina Bang (Pilar Álvarez), Eduardo Casanova (Lorenzo), Javier Climent (Javier Gándara), Santiago Segura (David Solar), Nacho Vigalondo (Martín), Juanjo Puigcorbé (Álvaro Caprile), Antonio de la Torre (Kiko Segura), Nerea Camacho (Bárbara).{/xtypo_code}

    La cinta nos cuenta la historia de Roberto Gómez, un creativo publicitario que en el pasado vivió buenos tiempos, gracias a ser el creador del eslogan más famoso de la bebida más famosa, ‘la chispa de la vida’, pero que ahora, tras un par de años en el paro deambula por los despachos buscando trabajo, sufriendo el rechazo y hundiéndose cada vez más en la miseria y en la sensación de derrota.

    Desesperado, escapa buscando un recuerdo, el hotel de su luna de miel, pero encuentra un museo, en el que se cuela sin ser visto, cuando están a punto de inaugurarlo. Un accidente hace que acabe con una barra de hierro incrustada en la cabeza, y los medios y cámaras que esperaban la fiesta se encuentran con esta nueva noticia.

    De la Iglesia pretende hacer una película de denuncia, no sólo de la crisis y de la situación de desempleo que vive tantísima gente, de la desazón y del dolor con el que deben sobrevivir día a día, sino también acerca de la crisis de valores de la sociedad, que espera con ansia y devora el mal ajeno en televisión, y de los medios (algunos más que otros) que acuden a la desgracia como hienas a la carroña. El problema es que llega un momento en que no te lo crees. Hay situaciones que son demasiado suaves, la realidad ya ha demostrado que la cosa es mucho peor; y hay otros momentos que son tan exagerados que resultan ridículos e inverosímiles. Pero lo peor es que de la Iglesia utiliza trazos demasiado gruesos, pinta con brocha gorda y demuestra que se ha olvidado la sutileza en casa, mostrando a los buenos como almas bondadosas, caritativas, y a los malos como seres malignos, malvados, sin ningún sentimiento (el personaje que interpreta Puigcorbé, y la situación en la que lo encontramos en su casa, es sencillamente imposible de creer).

    Entre los intérpretes, José Mota sorprende en un papel completamente distinto al que nos tiene acostumbrados. Salma Hayek está un pelín insulsa. Y entre el resto de secundarios, un poco de cal y un poco de arena. Y con contadísimas excepciones, personajes planos, sin evolución.

    La sátira con la que empieza y parece que va a explotar, se va diluyendo poco a poco, y la historia termina convertida en un drama convencional, con algunos planos y situaciones ridículas, en una de las cintas más flojas del director bilbaíno.

     

  • Nuestra autoridad

    (Marcos 1, 6-11) Una de las tentaciones más grandes del apóstol es la de sentirse desautorizado en su tarea, por haber puesto el fundamento de su autoridad en lo que no lo es. Hay quien pone el fundamento de la tarea apostólica en su saber. Pero este fundamento acaba pronto, porque nuestro saber es escaso; encontramos a quien sabe más que nosotros; y nos sentimos ninguneados, desautorizados. Pensamos que nuestro mensaje no aporta mucho, que nuestra labor es poco brillante. Dejamos de evangelizar; aunque sigamos celebrando sacramentos e impartiendo catequesis.

    Otro falso fundamento de nuestra misión como cristianos es el de nuestra virtud. También este fundamento se desmorona enseguida, en las primeras embestidas serias del pecado de nuestra vida, o en los primeros momentos de lucidez. Aunque pretendamos reconstituirla una y otra vez, la debilidad de nuestra naturaleza –don de Dios—hace que  descubramos que nuestra virtud es torre de arena.

    La autoridad de nuestro ministerio no está en nosotros, sino en la llamada que Dios nos hace a dar testimonio de su amor. La autoridad de Jesús de Nazaret no estaba en él mismo, sino en el Padre que lo llama a ser su Hijo y lo envía a ser Testigo del amor en el mundo. Así nos lo narran los textos del bautismo. El Padre avala, que quien pasaba por ser un hombre cualquiera, es su Hijo  y su Enviado a anunciar el Evangelio.

    También a ti, tu bautismo es signo de ello, el Padre te llama hijo suyo, y también te envía a ser testigo de su amor. Tendremos que aprender cómo hacerlo. Pero ninguno de nosotros puede renunciar a ser testigo del amor que el Padre nos tiene. Ancianos, jóvenes, enfermos, sanos, trabajadores, estudiantes, catedráticos… Cada uno de nosotros es enviado a testimoniar que el Padre quiere con ternura a cada uno de nuestros hermanos.

     

  • Sólo la Unión salva la jornada y cierra el año con una victoria

    2501Fuente del Rey y Dos Hermanas B finalizaron empatados

    Tan sólo la UD Dos Hermanas ha podido despedir el año celebrando una victoria. El conjunto dirigido por Mena se impuso por la mínima (1-0) al Camas, rival directo en la clasificación (la Unión va segunda y los cameros, terceros) en un partido que derrochó buen fútbol y en el que Fernando marcó el único tanto en la primera parte.

    Peor suerte corrieron Fuente del Rey y Dos Hermanas B, que tuvieron que conformarse con un empate. En el caso de los pupilos de Marco Antonio Garrido, finalziaron 1-1 ante el Espartinas y desaprovecharon en el 89 un penalti fallado por Samuel.

    En relación a este equipo y una información publicada por este periódico la pasada semana, la directiva de la Unión ha querido aclarar que el hecho que se cobraran 200 euros por la carta de libertad de Gitano no era con el fin de perjudicar al equipo que lo recepcionara (en su caso, el Fuente del Rey) sino como medida para disuadirle para que abandonara el club, (al que ha estado vinculado 7 años) ya que pretendían que siguiera entre sus filas.

    Como acto benéfico, el Fuente del Rey se mide mañana a las 20:00 horas al Bellavista. La entrada del partido  (a un euro), se destinará al hogar de Santa Ana.
    Por su parte, el Dos Hermanas B empató a cero ante el Sevilla Este. La competición se reanudará el 8 de enero de 2012.

    {xtypo_code}1ª provincial: Montequinto toma aire
    Expléndida victoria del Montequinto por 3-4 ante el Estepa en un partido de poder a poder que le ha permitido a los de ‘Quiqui’ subir a la undécima plaza. El Ibarburu, por su parte, tuvo que conformarse con un marcador de
    0-0. Toda una proeza si se aclara que se midieron al siempre temido Calavera.{/xtypo_code}

     

  • Se acabó

    Ojalá llegue ese momento en que podamos decir, se acabó. Pero para ello aún, queda mucho por hacer, por trabajar y por educar a esta sociedad.

    Me abruma ver que un día tan señalado como 25 de noviembre, día contra la violencia de género, muchos/as ciudadanos/as desconozcan qué se rechaza ese día, bien sea por desconocimiento, desinterés o porque viven en la farsa ilusión de que no les afecta.

    Esta guerra nos afecta a todos/as, sí, la denomino GUERRA, porque es una lucha continua y parece que no tiene fin. Es vergonzoso ver la de mujeres fallecidas año tras año, no sólo en nuestro país, sino en Europa, y no quiero nombrar la suma a nivel mundial porque me siento impotente y llena de rabia. Parece que en esta  sociedad los avances se hacen a nivel tecnológico, para hacernos la vida más sencilla, pero hay muchas mujeres que lo que les interesa, es que la sociedad luche no por el avance, sino por la igualdad de las personas, sea hombre o mujer.
    Fui mujer maltratada, soy mujer activista en todo lo que se refiera a los derechos de la mujer, y en general de la persona y de los ciudadanos/as.

    Como mujer maltratada sé los procesos por los que pasamos:
    Aceptación; de lo que nos está ocurriendo. Duro trabajo cuando la culpable no somos nosotras, y nuestra autoestima es nula.
    Indecisión; ¿¿qué hago ahora??
    Desorientación: ¿dónde voy?, ¿a quién se lo digo?
    Vergüenza; ¿cómo se lo digo a mi familia y amigos/as? Vergüenza la tiene que sentir el maltrador y no nosotras, pero hasta ese peso llevamos….
    Salvación; de nuestra vida, persona, dignidad, sonrisa y sobre todo de nosotras misma.

    Todos esos procesos que hay que ir pasando, son duros pero se consiguen, y finalmente te sientes orgullosa de poder decir «SE ACABÓ»
    Tras mi experiencia, evidentemente tengo mi opinión particular sobre el maltrato y el maltratador.

    Estamos a las puertas del 2012, el maltrato aumenta… ¿la sociedad no avanza? o ¿sólo en lo que interesa? ¿no hay más herramientas para educar a la población? Entonces ¿por qué aumenta el maltrato? y lo que me pone los vellos de punta, es pensar qué ocurre a mujeres bastante joven ¿por qué? ¿no decíamos que el maltrato era por una educación machista de nuestros antepasados, tatarabuelos, abuelos etc? Sinceramente no entiendo lo que está pasando.  Tenemos herramientas educativas y sociales que en tiempos de mi abuela eran impensables, agarrémosnos a ellas para terminar con esta lacra social. Pero no sólo se tiene que agarrar las personas afectadas, sino todas/os tenemos que gritar a la vez «se acabó». Parece una idea utópica, pero no lo es, solo se necesita más unión de todo/as para conseguir este objetivo.

    Recientemente, fui a la manifestación del 15 de octubre para hacer sentir la indignación por lo que está ocurriendo en nuestro país y en el mundo en general a nivel económico. Mis ojos no veían ni el principio ni el fin de dicha marcha, es más, yo estaba casi a la cola y me fue imposible llegar con mis pies a la cabeza de dicha manifestación. ¿Por qué ésto no ocurre el 25 de noviembre? ¿No es igualmente importante? Sinceramente, me dolió sentir la pasividad de la gente en el tema tan vital como la vida de una persona. Este ejemplo no lo pongo en detrimento de lo que se está haciendo para que la política económica cambie, no, soy activista de ello, pero he querido resaltar la importancia de la pasividad que hoy día hay con un tema tan importante como es el maltrato.

    Sobre el maltratador, éste nos hace sentir culpables de sus palabras, provocándonos un maltrato psicológico que nos impide pensar en nosotras. Nos hacen sentir culpable de sus golpes, ¿perdona? nos sensibiliza con sus llantos y promesas de que no volverá a pasar, ¿tú lo crees? Muchos dicen que no ocurrirá más y que se van a tratar, ¿cuántos finalmente van al psicólogo? con los días, van aplazando ese momento, hasta que finalmente las que van al psicólogo somos nosotras, pero en un estado lamentable, con baja autoestima, miedos y despojadas de nuestras vidas.

    Muchos dicen que es una enfermedad, o que es fruto de lo que han vivido en su infancia. En primer lugar, cuando yo tengo una enfermedad voy a curarme, en segundo lugar las conductas son modificables y más las que provocan dolor a los demás y a uno mismo. Si yo hago algo que me hace daño, procuraré no repetirlo.
    Mi conclusión, y discúlpenme, es que esas personas solo tienen una palabra para calificarlas «Maldad»

    Por último quiero resaltar que la sociedad, aunque ve continuamente a través de los medios lo que está ocurriendo, se indignan frente al televisor, pero en muchas ocasiones, se queda en eso, en una indignación momentánea, porque piensan que a ella/os y su entorno no les afecta, ¿perdona? quizás no sepas qué le puede estar ocurriendo a tu hermana, prima o amiga… y por otro parte, se vive con la falsa idea que esto ocurre en los bajos estratos sociales, el maltrato y maltratador no se rige por estratos sino por puñetazos, gritos o insultos. La sociedad debe saber que ésto le puede ocurrir a cualquier mujer, licenciada, diplomada, ejecutiva, empresaria, asalariada, etc. Ésto no tiene ni título ni posición, así que BASTA YA de hipocresías, de evadir la situación y luchemos todas/os por los derechos de una vida mejor para nosotras,  que no es más, que los derechos de persona!!

    Por último, hablaré sobre mí, a partir de dar el primer paso, ya no hubo marcha atrás, ha sido un largo proceso, duro, de aceptación y de despojarme de muchos tabús sobre este tema, me costó dar el paso, me dolió aceptarlo, me avergonzaba de mí por haber aguantado, pero empecé a cambiar todos esos conceptos negativos, y hoy me siento orgullosa de escribir esto, porque a partir del día que dí el primer paso, empecé a ser Feliz.