Etiqueta: sino

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Nueva oficina de Correos ya

    Me veo en la ineludible obligación de solicitar a Correos así como al Ayuntamiento que ejerza de intermediario, para que en un plazo mínimo de tiempo, dote a esta ciudad de unas oficinas para el establecimiento de sus funciones, acorde con los habitantes, con la extensión y con la modernidad que en estos momentos existe a todo su alrededor.

    Es inadmisible congregar en aproximadamente 20 metros cuadrados, que tienen sus oficinas, a tantísimas personas como se dan cita allí para efectuar sus diligencias, debiendo soportar en tan poco espacio cochecitos de niños (que las madres tienen no solo su derecho sino la necesidad de ir con sus hijos), personas que tosen, estornudos a una distancia de una cuarta, permanecer en la calle porque dentro no se cabe, y es que más que una cola existe un «pelotón».

    La ciudad ha crecido en un 300%, pero Correos se ha quedado obsoleta, inadecuada a las circunstancias actuales, anclada en el 88, cuando yo llegué aquí y ya clama al cielo que estemos hacinados en lugar de colocados, máxime cuando no vamos a pedir limosna sino a hacer un trueque de «servicios por euros» y eso implica unos beneficios que deberían repercutir en posibilidades de ampliación y remodelación por el bien de sus empleados y usuarios; y digo empleados porque a veces se encuentran como «enterrados en paquetes».

    Considero su negligencia una falta de respeto a los 125.000 habitantes de esta ciudad. Almuñécar (Granada) tiene entre 30 y 40.000 y las oficinas de su entidad debe estar en unos 500 metros cuadrados. Ya nos toca a nosotros ¿no creen? Ruego tengan a bien adquirir un nuevo local (que ahora tienen una buenísima oportunidad de coger a buen precio), adjudíquenlo a una empresa constructora, que en estos momentos hay donde elegir y no lo dilaten más.

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.

  • Por fin ondean juntas

    Aunque de momento sólo tengamos un botón de muestra para enseñar, que quizás mañana mismo ya no esté, habrá valido la pena señalar que en el nuevo instituto que se ha construido en Montequinto y que ha abierto sus puertas en este curso escolar, por fin ondean juntas nuestras banderas.

    A pesar de ser un mandato constitucional, en ningún centro público de enseñanza se izan a diario nuestras banderas.

    Espero que éste no haya sido un caso aislado fruto de una fiebre inaugural, sino que se convierta en un punto de referencia, para el resto de edificios públicos de nuestra ciudad donde se educa nuestra «cantera». Jóvenes, que si las ven todos los días ondear, el día de mañana las sabrán defender, de quienes continuarán intentado romper la unidad que representan. Porque no sólo las atacan quienes la queman en otras comunidades para reivindicar otra nación, sino que también lo hacen quienes desvirtúan su valor, usándola como símbolo de una España que ya murió, y que sólo debemos recordar para no volver a caer en el sin sentido de una fratricida guerra.

    Que se izen nuestras banderas en la puerta principal, que aprendan nuestros hijos cual es su valor, que las sientan suyas al verlas a diario ondear, y así, casi sin querer, estaremos invirtiendo en la paz, de un futuro cercano que pronto llegará.