Etiqueta: siglo

  • Casi una hagiografía

    1101J. EDGAR

    El Clint Eastwood director está muy lejos de las maneras rudas del Clint Eastwood actor más conocido (aunque también tiene papeles más sensibles). Con su última película, J. Edgar, lo demuestra una vez más. El veterano director, que en esta ocasión se queda detrás de la cámara, es fiel a su estilo, y a pesar de que el personaje no es precisamente de los que despiertan las simpatías de todo el mundo, se muestra respetuoso con un tema que podría resultar potencialmente escandaloso.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011 (137′)
    Dirección: Clint Eastwood.
    Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard, Robert Lorenz.
    Guión:  Dustin Lance Black.  
    Fotografía: Tom Stern.
    Música: Clint Eastwood.
    Montaje: Joel Cox, Gary Roach.
    Intérpretes: Leonardo DiCaprio (J. Edgar Hoover), Naomi Watts (Helen Gandy), Josh Hamilton (Robert Irwin), Judi Dench (Anna Marie Hoover), Armie Hammer (Clyde Tolson), Ed Westwick (Agente Smith), Dermot Mulroney (Coronel Schwarzkopf), Josh Lucas (Charles Lindberg), Lea Thompson (Lela Rogers), Jeffrey Donovan (Robert Kennedy), Stephen Root (Arthur Koehler).{/xtypo_code}

    John Edgar Hoover es una de las figuras claves de la historia del siglo XX. Durante casi medio siglo dirigió el FBI, sobreviviendo en su puesto a ocho presidentes del país, y a tres guerras, utilizando métodos despiadados en ocasiones, y aprovechando todo el poder del que disponía para luchar contra amenazas reales o no, saltándose las reglas en muchas ocasiones para lograr sus objetivos. A pesar de que persiguió a muchos, con métodos poco aceptables, su vida privada siempre fue un misterio, y estuvo rodeado de rumores que nunca se pudieron confirmar.
    Eastwood ha tomado el camino más difícil. Lo fácil hubiera sido hacer un retrato furibundo de un personaje oscuro, que lo fue, mostrando todas sus ‘maldades’, pero se decide a darle la voz principal a él, y que sea el propio Hoover el que cuente su historia, cómo llegó desde ser un simple ayudante en una oficina federal, a conseguir crear la mayor y principal sede del poder del planeta, un lugar donde se conocían y guardaban los secretos de los poderosos, que el mismísimo Hoover utilizaba para lograr sus objetivos.

    La prepotencia y megalomanía de Hoover queda, a veces, eclipsada por unos hechos que parecen ensalzarlo como un visionario. Sin embargo, es en los momentos de intimidad, donde se nos muestra lo que el personaje no cuenta, donde la película gana interés y donde posee su punto fuerte.

    J. Edgar es una cinta con muchas capas, una película extremadamente ambiciosa y compleja, quizás por eso también fallida. A pesar de su poderosa presencia, del interés de lo que se cuenta, de las portentosas interpretaciones de sus protagonistas (Judi Dench, como siempre, además de Naomi Watts y un sorprendente Leonardo DiCaprio, aunque sufre un exceso de maquillaje que en ocasiones perjudica más que beneficia, porque es tan evidente que te saca de la historia), la película termina, en muchos momentos, por agotar, por resultar excesivamente morosa, y la inmensa cantidad de datos que se dan tampoco ayuda.

    Pese a todo, uno tiene la sensación de que Eastwood ha hecho la mejor película que se podía hacer sobre el personaje, ya que en otras manos el resultado hubiera sido muy distinto, y (por supuesto) bastante peor.

     

     

  • Casi una hagiografía

    1101J. EDGAR

    El Clint Eastwood director está muy lejos de las maneras rudas del Clint Eastwood actor más conocido (aunque también tiene papeles más sensibles). Con su última película, J. Edgar, lo demuestra una vez más. El veterano director, que en esta ocasión se queda detrás de la cámara, es fiel a su estilo, y a pesar de que el personaje no es precisamente de los que despiertan las simpatías de todo el mundo, se muestra respetuoso con un tema que podría resultar potencialmente escandaloso.

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2011 (137′)
    Dirección: Clint Eastwood.
    Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard, Robert Lorenz.
    Guión:  Dustin Lance Black.  
    Fotografía: Tom Stern.
    Música: Clint Eastwood.
    Montaje: Joel Cox, Gary Roach.
    Intérpretes: Leonardo DiCaprio (J. Edgar Hoover), Naomi Watts (Helen Gandy), Josh Hamilton (Robert Irwin), Judi Dench (Anna Marie Hoover), Armie Hammer (Clyde Tolson), Ed Westwick (Agente Smith), Dermot Mulroney (Coronel Schwarzkopf), Josh Lucas (Charles Lindberg), Lea Thompson (Lela Rogers), Jeffrey Donovan (Robert Kennedy), Stephen Root (Arthur Koehler).{/xtypo_code}

    John Edgar Hoover es una de las figuras claves de la historia del siglo XX. Durante casi medio siglo dirigió el FBI, sobreviviendo en su puesto a ocho presidentes del país, y a tres guerras, utilizando métodos despiadados en ocasiones, y aprovechando todo el poder del que disponía para luchar contra amenazas reales o no, saltándose las reglas en muchas ocasiones para lograr sus objetivos. A pesar de que persiguió a muchos, con métodos poco aceptables, su vida privada siempre fue un misterio, y estuvo rodeado de rumores que nunca se pudieron confirmar.
    Eastwood ha tomado el camino más difícil. Lo fácil hubiera sido hacer un retrato furibundo de un personaje oscuro, que lo fue, mostrando todas sus ‘maldades’, pero se decide a darle la voz principal a él, y que sea el propio Hoover el que cuente su historia, cómo llegó desde ser un simple ayudante en una oficina federal, a conseguir crear la mayor y principal sede del poder del planeta, un lugar donde se conocían y guardaban los secretos de los poderosos, que el mismísimo Hoover utilizaba para lograr sus objetivos.

    La prepotencia y megalomanía de Hoover queda, a veces, eclipsada por unos hechos que parecen ensalzarlo como un visionario. Sin embargo, es en los momentos de intimidad, donde se nos muestra lo que el personaje no cuenta, donde la película gana interés y donde posee su punto fuerte.

    J. Edgar es una cinta con muchas capas, una película extremadamente ambiciosa y compleja, quizás por eso también fallida. A pesar de su poderosa presencia, del interés de lo que se cuenta, de las portentosas interpretaciones de sus protagonistas (Judi Dench, como siempre, además de Naomi Watts y un sorprendente Leonardo DiCaprio, aunque sufre un exceso de maquillaje que en ocasiones perjudica más que beneficia, porque es tan evidente que te saca de la historia), la película termina, en muchos momentos, por agotar, por resultar excesivamente morosa, y la inmensa cantidad de datos que se dan tampoco ayuda.

    Pese a todo, uno tiene la sensación de que Eastwood ha hecho la mejor película que se podía hacer sobre el personaje, ya que en otras manos el resultado hubiera sido muy distinto, y (por supuesto) bastante peor.

     

     

  • Un nuevo libro arroja luz sobre la Dos Hermanas del siglo XIX

    Un trabajo de investigación del historiador Jesús Barbero Rodríguez

    Lagunas sobre la historia de Dos Hermanas existen muchas y una de las más grandes se ubica en el primer tercio del siglo XIX, durante la ocupación francesa. Un periodo claroscuro que pronto verá la luz con la publicación del libro La villa en armas. Dos Hermanas durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), un trabajo de investigación de Jesús Barbero Rodríguez, bajo el auspicio editorial de la asociación cultural La Plazoleta de Valme.

    Se trata del segundo libro de este joven historiador nazareno, tras Historia de la Hermandad Señora Santa Ana (1517-1900), que se presenta como un riguroso estudio de la Dos Hermanas del siglo XIX, que no sólo recoge todos los acontecimientos políticos de la época, sino que también realiza un estudio económico-social, así como de sus tradiciones y costumbres.

    La rigurosidad de este volumen radica en que Jesús se apoya para su investigación en documentos oficiales, como decretos, ordenanzas, testamentos u órdenes provinciales, que han sido consultadas en el archivo general del Arzobispado, los archivos históricos municipales, de Sevilla, provincial y nacional, así como en la Biblioteca Nacional.

    La idea de la Plazoleta de Valme es presentar este libro coincidiendo con la conmemoración del bicentenario de las Cortes de Cádiz y de la Constitución de 1812, el día 19 de marzo. Aunque aún no está concretada la fecha, se baraja finales de febrero o primeros de marzo para su puesta de largo.

    0801{xtypo_code}Fernán Caballero sigue calando
    El libro Dos Hermanas y Fernán Caballero: La suave paz del campo (recopilación de textos nazarenos) continúa con éxito su difusión desde que se presentara el pasado día 30 de abril. De la tirada inicial de 700 ejemplares, ya se ha difundido aproximadamente la mitad de la misma, lo que supone la aceptación de esta nueva propuesta cultural de manos de la asociación cultural La Plazoleta de Valme.{/xtypo_code}

     

  • Calendario a beneficio de Andex

    0704Gayango Studio, estudio del fotógrafo nazareno Óscar Gayando, acaba de presentar la primera edición de Diosas, un calendario benéfico anual cuyos fondos irán destinados íntegramente a Andex, Asociación Andaluza de niños con Cáncer.
    Diosas 2012  está protagonizado por doce mujeres trabajadoras que encarnan a diosas del día a día y que sin duda marcan el nuevo concepto de mujer del siglo XXI.

     

    Las fotografías, todas realizadas en exteriores y con luz natural, es la simbiosis entre diosa y naturaleza, marcadas por un alto efecto natural relacionadas con la pintura, que se funde con la fotografía en un solo concepto.

    El precio del calendario es de 10 euros. Más información en www.oscargayango.com o www.andexcancer.com.

     

  • Emasesa y la educación medioambiental

    1207Dos son los programas estrella que inculcan al ciudadano mensajes ambientales

    El jardín botánico El Arboreto celebra su 25 aniversario con la satisfacción de haber impulsado desde su inauguración una importante labor educativa. En este cuarto de siglo ha llevado a cabo actividades de formación ambiental con grupos de distintos niveles y áreas que acuden desde diferentes localidades de todos los puntos de la provincia.

    Su faceta educativa se enmarca dentro de la filosofía de Emasesa Metropolitana de que la información y la educación sean unas herramientas imprescindibles en pleno siglo XXI en el que el agua se ha convertido en un tema de actualidad que necesita de la implicación de toda la sociedad.

    Por ello Emasesa pone a disposición de los ciudadanos una oferta de educación ambiental que engloba dos programas de educación y formación, como son Ven a conocernos y El agua en las aulas. El programa El agua en las aulas está destinado a alumnos de 4º y 5º de Primaria. Emasesa acude al centro escolar junto con el Autobús del agua. El programa consta de una explicación de 45 minutos aproximadamente en la que la problemática del agua y su ciclo integral es el tema principal. Concluyendo con una visita al autobús.

    {xtypo_rounded_left3}14 mil visitas
    recibió el programa Ven a aconocernos y 4.240 El agua en las aulas.{/xtypo_rounded_left3}

    Ven a conocernos es el segundo programa educativo de Emasesa, basado en el conocimiento del ciclo integral urbano del agua a través de visitas a las diferentes instalaciones de Emasesa. Además del jardín botánico El Arboreto, se puede visitar: el embalse El Gergal, el más cercano a Sevilla de los que abastecen a la capital, situado en el río Rivera  de Huelva ; la estación de tratamiento de agua potable El Carambolo, en la barriada de Coca de la Piñera en Camas, donde se produce el agua potable que va a abastecer a la provincia de Sevilla; la estación de ecología acuática, que conserva el acuario de 400 metros cúbicos que instaló el Principado de Mónaco con motivo de la Expo 92 pero con especies del Río Guadalquivir ; y el circuito Emasesa Sostenible, compuesto por un recorrido por las instalaciones que conforman el complejo de El Copero: EDAR, planta de compostaje y planta solar fotovolcaica.

  • Laura Salas celebra los 25 años de su ballet en el teatro municipal

    El próximo lunes, día 30, a las 21:00 horas, el teatro municipal acoge el espectáculo de Laura Salas, Paseando, con motivo del XXV Aniversario de su ballet. Un paseo por un cuarto de siglo de baile, para el que las entradas ya se han agotado.

  • Entrevista a Daniel Pineda Novo

    2201Autor de ‘La Flor del Alba’

    {xtypo_quote}“Es difícil escribir poemas de tinte religioso en pleno siglo XXI”{/xtypo_quote}

    El próximo viernes, día 1 de octubre, a las 21:00 horas, la antigua capilla del Ave María acoge la presentación del libro La flor del alba, obra del escritor, ensayista y poeta Daniel Pineda Novo. Autor de más de 80 títulos, dos de los cuales versan sobre la ciudad de Dos Hermanas.

    ¿Cómo surge la idea de hacer un poemario dedicado a la Virgen de Valme?=
    Lo tenía pensado desde hacía tiempo ya que yo he vivido la Romería de Valme desde los años 70, además de por su universalidad, porque desde Coria salían muchos carros y jinetes y un año me invitaron unos buenos amigos. Esto, unido a mi amistad con Pedro Sánchez Núñez y a mis continuas colaboraciones con la Revista de Feria, me ha ido acercando cada vez más a la Protectora de Dos Hermanas. Es difícil escribir poemas de tinte religioso en pleno siglo XXI y lo he hecho con esa óptica moderna pero dentro siempre de la devoción a la Virgen.

    Una peculiaridad del libro es que no se trata de una sucesión inconexa de 17 poemas, sino que hay una conexión temática.
    El libro es un poemario histórico, literario, unitario y cronológico, que empieza en el siglo XIII con la aparición de la Virgen para proseguir en el siglo XIX con figuras de la talla de Fernán Caballero o los duques de Montpensier y hasta terminar en la romería actual y la llegada de la Virgen de Valme a Roma.

    ¿La recopilación poética está integrada por poemas de métrica clásica o libre?
    He intentado, como los poetas de la Generación del 27, combinar poemas de métrica clásica, como sonetos, con otros neopopularistas del estilo de la seguirilla o el romance, que llegan más al público, además de ser más típicos de una romería.  

    ¿Cómo lleva ser el sucesor de Fernán Caballero o Lamarque de Novoa?
    Desde que publiqué mi libro Dos Hermanas en la obra de Fernán Caballero en 1977 he estudiado el tema de las dos coronas poéticas que me preceden, la de Fernán Caballero y la de Lamarque de Novoa con la colaboración de otros poetas de la escuela sevillana, como Luis Montoto. Y es que Valme ha sido considerada como la Virgen de los poetas. Una imagen muy lírica, como la Macarena o la Virgen del Rocío, a la que se le dedican muchos poemas. Yo soy un sucesor de esta tradición pero en pleno siglo XXI.

    El título de este libro es fruto de la primera impresión que tuvo de la Virgen de Valme, ¿pero que impresión le causó la romería?
    La primera impresión que me llevé es la de una romería distinta a la del Rocío o la Virgen de la Cabeza. La Romería de Valme tiene un sello especial hasta en el exorno de las carretas, pero sin perder su sentido popular. Valme tiene un sello muy personal y eso que conozco bastantes romerías por haber sido invitado a sus pregones.

    ¿Qué opinión le merece la labor que está haciendo la asociación cultural La Plazoleta de Valme?
    Me parece muy valiente que tres jóvenes se lancen a montar una editorial sobre temas nazarenos en los tiempos que corren, con una buena repercusión hasta fuera de la ciudad. Por eso me gustaría agradecerles su labor para hacer esta publicación, así como por su interés en reeditar mi libro Dos Hermanas en la obra de Fernán Caballero.  

    ¿Tiene en mente más proyectos relacionados con esta ciudad?=
    Quiero hacer la biografía de Lamarque de Novoa y su importancia en Dos Hermanas, así como otra biografía sobre el cantaor flamenco Manuel Pavón Varela, un gran desconocido y que fue discípulo de Antonio Chacón.

    ¿Por qué le atrae tanto esta ciudad para escribir sobre ella?
    Porque pude haber nacido aquí, ya que el médico nazareno Juan Lara animó a mi padre, también médico, a que se viniera a esta ciudad. Además Dos Hermanas tiene mucha historia y tradición, así como un encanto especial por sus haciendas y arquerías,

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

  • Nuestra abuela Aurora

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910. Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores.
    Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres). Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.
    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.
    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan.
    El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas. Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú.
    Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.

    Nacer mujer en 1910 fue difícil; estudiar una carrera a finales de los años 20, apasionante; iniciar la actividad docente en la Dos Hermanas del año 34, duro; formar una familia en la posguerra, un auténtico compromiso. Doña Aurora Fernández Fernández-Agüera nace en Sanlúcar de Barrameda en los albores del siglo XX, el 14 de junio de 1910.

     

    Desde pequeña muestra grandes aptitudes para el estudio, y son sus padres quienes, alentados por los maestros, deciden que no debe enfocar el futuro en “sus labores” (algo normal en la época) sino que tiene que proyectarse mediante estudios superiores. Ingresa en la Facultad de Magisterio de Sevilla, donde coincide con solo 9 alumnas más del sexo femenino (los estudios universitarios se reservaban, mayoritariamente, para algunos hombres).

    Estos años tendrán un valor crucial en la formación de nuestra Abuela, no solo a nivel intelectual, sino también sentimental. En estos años conoce al también estudiante de magisterio Don Enrique Díaz Ferreras, quien será eje en su vida, en la de sus hijos y en la de varias generaciones de nazarenos. Es en plena II República cuando Doña Aurora llega a Dos Hermanas, años convulsos que marcan a un colectivo como el de los maestros, que viven a pie de aula los innumerables sinsabores y las contadas alegrías de aquellos días.

    Durante más de 30 años Doña Aurora ejerce el magisterio en nuestro municipio, trasladándose en 1966 a Sevilla para posibilitar los estudios universitarios de sus 5 hijos, a los que les proporcionaron, tanto ella como su marido, un entorno adecuado para estudiar y vivir de sus profesiones el resto de sus vidas. El sacrificio, la rectitud, la paciencia y el respeto, son principios fundamentales que se inculcan en la casa para formar personas de provecho, honradas y trabajadoras, para conseguir seres humanos que sean poseedores del valor más preciado, el Amor. Hoy por hoy, Doña Aurora cuenta con una descendencia extensa y con un patrimonio familiar consolidado. Su huella y la de nuestro abuelo Enrique quedarán siempre en Dos Hermanas.

    Es de subrayar que en nuestras vidas Abuela ha sido una base, han conseguido nuestros padres que la mirásemos con el respeto y la admiración que ella merece. Es para nosotros un pilar. Nos ha regalado conversaciones, risas y silencios que nos han moldeado sin darnos cuenta. Nos enseñaba con su saber estar en casa, cada día. Siempre mostró una vida sin rencores, mirando hacia delante. Supo contar su “historia” para todos. Inteligente, viva. Con ella estamos cada vez que no está, siempre ha sido una más. Nos mostró sus bonitas manos que acariciaban, que cuidaban o que reñían. Sus manos que un día guiaron otra que torpemente empezaba a escribir, que marcaron sus primeras lecturas. Siempre presentes estarán esas que protegían, que esperaban, que hacían labores con la perfección y el gusto que lo hace un ángel. Que hablaban, que siempre nos hablan. Que son hoy el reflejo de una vida repleta de gestos, prudentes, que no aprietan. El siglo XX ha tenido en nuestra abuela Aurora a un baluarte de la Mujer Trabajadora. Ella es protagonista, heroína y modelo a seguir, es una de aquellas primeras mujeres que se esforzaron en la consecución de la Igualdad con mayúsculas.

    Fueron mujeres como ella las que tuvieron que consagrar su salud, su familia, su suerte, en definitiva, su vida, a la labor más loable: la Libertad. El 14 de junio de este año cumple sus “primeros” 100 años, con la agudeza mental, juventud, inteligencia y cariño que siempre le han caracterizado. Doña Aurora sigue siendo vecina de Dos Hermanas, es patrimonio vivo de nuestro Pueblo desde hace un siglo, y para siempre. Tú misma, Abuela. Con todo lo que significa tu nombre de verdad, vida, renovación, luz, pureza, claridad y futuro. Una bisnieta tendrá pronto el honor de llamarse como tú. Con nosotros siempre. Abuela, te queremos.