Etiqueta: ¿quién?

  • Lotería

    Hoy reparo en tus ojos, tus pupilas,
    y la certeza eterna del amor
    se hace realidad en tu candor
    que da sentido a savias, clorofilas

    reverdeciendo en mi tus intranquilas
    manecillas del tiempo. Sin dolor,
    sin ansiedad, sin prisa alrededor,
    las aguas de mi ser vuelves tranquilas.

    Y así, mientras te baño, la certeza
    de mi inmensa fortuna se hace un río
    de pompas de jabón y algarabía.

    Absorto, admiro el don de la grandeza.
    ¿Quién pudiera negarme, hijo mío,
    que en ti Dios me envió la lotería?

  • Ley imperfecta

    Lo fueron a buscar, lo encarcelaron,
    le pegaron con odio de justicia,
    le ataron el cartel de la inmundicia
    y tiraron la llave del candado.

    No importaba que hablara, sujetaron
    su lengua con la imagen de codicia,
    -de ser malvado-engendro-, con ficticia
    orquesta alrededor, que se inventaron.

    Tras el tiempo cruel del calabozo
    donde todo es color de mierda y asco,
    el malo resultó ser inocente.

    ¿Quién restaura su imagen, su destrozo?
    ¿La cosa queda así, sólo en un chasco?
    ¿O acaso es asumible su accidente..?

    Dedicado a todas las mujeres que sufren
    violencia de género, y que no merecen
    sufrir la duda por aquéllas que, sin serlo,
    se aprovechan de las leyes.

  • Siendo humanos

    SIENDO BARRO el barro, con él se construyeron hace siglos torres, que obligan, todavía, a levantar la vista. ¿Quién puede negar su propia debilidad? ¿Quién puede negar que el paso de los años y el tiempo nos hacen más humildes y realistas?

    ¿Quién puede resistirse a la evidencia de que nuestro corazón de hombres y mujeres es frágil y quebradizo? El orgullo y el fracaso, la intolerancia y nuestras obsesiones circulares y recurrentes… Día a día nos vemos encarados con nuestros pecados, con nuestra fragilidad.

    Pero, también día a día, nos vemos fortalecidos en un amor que nos desborda y sorprende. Dios es amigo de la vida. También de la tuya, de tu libertad y tu felicidad. Dios es amigo de dar las fuerzas necesarias para que cumplamos nuestros buenos deseos. Dios nos entregó a su Hijo para que Él fuera nuestra gloria, y nosotros fuéramos gloria para Él. Ninguna de las oscuridades que de vez en cuando se apoderan de ti es más fuerte que su amor y su entrega. ¿Quién no encontrará amor en la fuente misma de la vida? ¿Si la Vida espera en nuestra puerta a que salgamos, quién no encontrará vida con sólo salir a buscarla?

    Los ladrillos son sólo barro, y como nosotros debilidad, pero el calor, el fuego y la fuerza de apoyarse unos en otros los hace edificar construcciones que admiran durante siglos.

    Mira cerca de ti y verás corazones que, siendo frágiles, merecen admiración por los siglos de los siglos. Tal vez el tuyo también.

     

  • Siendo humanos

    SIENDO BARRO el barro, con él se construyeron hace siglos torres, que obligan, todavía, a levantar la vista. ¿Quién puede negar su propia debilidad? ¿Quién puede negar que el paso de los años y el tiempo nos hacen más humildes y realistas?

    ¿Quién puede resistirse a la evidencia de que nuestro corazón de hombres y mujeres es frágil y quebradizo? El orgullo y el fracaso, la intolerancia y nuestras obsesiones circulares y recurrentes… Día a día nos vemos encarados con nuestros pecados, con nuestra fragilidad.

    Pero, también día a día, nos vemos fortalecidos en un amor que nos desborda y sorprende. Dios es amigo de la vida. También de la tuya, de tu libertad y tu felicidad. Dios es amigo de dar las fuerzas necesarias para que cumplamos nuestros buenos deseos. Dios nos entregó a su Hijo para que Él fuera nuestra gloria, y nosotros fuéramos gloria para Él. Ninguna de las oscuridades que de vez en cuando se apoderan de ti es más fuerte que su amor y su entrega. ¿Quién no encontrará amor en la fuente misma de la vida? ¿Si la Vida espera en nuestra puerta a que salgamos, quién no encontrará vida con sólo salir a buscarla?

    Los ladrillos son sólo barro, y como nosotros debilidad, pero el calor, el fuego y la fuerza de apoyarse unos en otros los hace edificar construcciones que admiran durante siglos.

    Mira cerca de ti y verás corazones que, siendo frágiles, merecen admiración por los siglos de los siglos. Tal vez el tuyo también.

     

  • Siempre

    (Lucas 18,1-8) 6.45: SEÑOR, gracias por este nuevo día; por los matices violetas y celestes del cielo; gracias porque vamos todos adelante.
    7.55: ¿Qué trabajo le costará saludar con un poco de agrado? (…) No juzgues, ¿quién sabe lo que lleva encima?; además, el mal humor tú lo miras un momento, pero él, la criatura, lo lleva encima.

    12.30: ¡Con lo cansado que estoy y lo que me falta! Y me gusta lo que hago, y sé que a muchos les hago falta. Pero a veces parece que las ruedas del carro chirrían… Mirarte a Ti y el mundo es otro.  

    14.30: Una simple fruta es símbolo de tu amor, y del trabajo de todos los hombres. ¿Quién sembraría el manzano?, ¿quién lo regó?, ¿quién recogió esta fruta?… ¿Quién nos dio la vida para trabajarla y para comerla con tanto gusto?

    20.00: Es verdad lo que dice Esperanza, si no nos ponemos en marcha nada va a cambiar. Tú nos ayudas, pero también nos llamas a que hagamos de esta tierra algo más parecido a tu reino.

    23.15: Un beso al pequeño, a la mayor, al abuelo, mirar de soslayo la foto de mamá… Es verdad que el amor es la vida, ¿cómo podemos decir que es un precepto? –las cosas de antes.

    23.30: ¡Cuánto orgullo hay en mí; cuánto amor propio del malo! Menos mal que Tu mirada, en la noche, me reconcilia y me reconforta. Dame tu paz, Señor.

  • Siempre

    (Lucas 18,1-8) 6.45: SEÑOR, gracias por este nuevo día; por los matices violetas y celestes del cielo; gracias porque vamos todos adelante.
    7.55: ¿Qué trabajo le costará saludar con un poco de agrado? (…) No juzgues, ¿quién sabe lo que lleva encima?; además, el mal humor tú lo miras un momento, pero él, la criatura, lo lleva encima.

    12.30: ¡Con lo cansado que estoy y lo que me falta! Y me gusta lo que hago, y sé que a muchos les hago falta. Pero a veces parece que las ruedas del carro chirrían… Mirarte a Ti y el mundo es otro.  

    14.30: Una simple fruta es símbolo de tu amor, y del trabajo de todos los hombres. ¿Quién sembraría el manzano?, ¿quién lo regó?, ¿quién recogió esta fruta?… ¿Quién nos dio la vida para trabajarla y para comerla con tanto gusto?

    20.00: Es verdad lo que dice Esperanza, si no nos ponemos en marcha nada va a cambiar. Tú nos ayudas, pero también nos llamas a que hagamos de esta tierra algo más parecido a tu reino.

    23.15: Un beso al pequeño, a la mayor, al abuelo, mirar de soslayo la foto de mamá… Es verdad que el amor es la vida, ¿cómo podemos decir que es un precepto? –las cosas de antes.

    23.30: ¡Cuánto orgullo hay en mí; cuánto amor propio del malo! Menos mal que Tu mirada, en la noche, me reconcilia y me reconforta. Dame tu paz, Señor.

  • Badenes para la calle Tajo

    No entiendo cómo la calle Tajo en Dos Hermanas, tan transitada tanto por vehículos como peatones, aún no tiene ni un badén cuando necesita muchísimos que limiten la velocidad de coches y motos. Ya han sucedido varios accidentes. ¿A qué están esperando? ¿A que ocurra otro? ¿Múltiples? ¿Aún no se ha llegado al nivel estadístico de siniestralidad que recomiende adoptar medidas oportunas?

    Esta calle, desgraciadamente, no siempre es utilizada por conductores responsables. Son muchas las veces que es usada como circuito de carreras por personas sin escrúpulos.

    ¡Quien tenga oídos que escuche! ¡Quien tenga ojos que lea! ¡Quien tenga poder que actúe!

     

  • ¿Y si te lo preguntan?

    (Lucas 3, 15-22)Imagínate que te preguntan quién es, o quién fue, Jesucristo. Imagínate que te lo pregunta alguien que nunca ha sabido nada de él, un inmigrante africano, asiático o de la Europa más secularizada. ¿Qué le dirías?
    No. No sigas leyendo este comentario. ¿Qué le dirías?

     

    No es fácil. En seguida podemos convertirlo en una figura milagrosa ante la que refugiarnos infantilmente en nuestros miedos. O en un sabio que ideó una magnífica doctrina moral para el mundo. O en un héroe de la justicia a favor de los más pobres. O en un místico que tenía delirios de ser Hijo de Dios. O en… Es difícil, ¿verdad? Es difícil hablar de Jesucristo sin reducirlo, sin manipularlo. Eso es lo que le tocó a los primeros cristianos cuando comenzaron a hablar de él en las sinagogas de los judíos y en las plazas de los paganos.

    Una visión deformada de Jesucristo nos hará verlo como juez y nuestra vida se convertirá en un juicio constante, en un infierno. O en un amigote que siempre nos da la razón; así, nuestra vida carecerá de profundidad humana y será un gran vacío. O en un sabio de profundas intuiciones y nuestros esfuerzos serán por ser sabios y entendidos, despreciando a quién no lo puede ser.

    Pero no te apures, nunca llegaremos a hablar de Jesucristo como es debido. Así que hazlo sin reparos; habla de tu experiencia de fe, de los momentos por los que has ido madurando tu visión de su persona; habla de cómo ha ido impulsando tu vida y de cómo te ha ayudado tantas veces, de cómo te acercó a los más pobres. Sólo hay una condición para hablar de Jesucristo, sólo una: hablar con Él, aunque sea de vez en vez.

  • ¿Cuántas veces maldecimos?

    (Lucas 2,16-21) Nos levantamos y maldecimos al despertador con un gruñido. El agua de la ducha, al principio, sale fría y maldecimos entre dientes. El tráfico está como todos los días, o se nos cruza alguien aprovechando la coyuntura, y lo maldecimos abiertamente.

     

    En el trabajo, el mismo enterado de siempre con la misma cantinela que ya nos sabemos. La comida, la misma de todos los días. Los problemas con los niños, ¡nuevos! todos los días. La tele con las mismas tonterías de siempre. No sé cómo nos las apañamos pero siempre hay alguien a quien hacer diana de nuestros malas ideas; no por culpa nuestra, sino porque él se lo gana… ¿Cuántas veces maldecimos al cabo del día?

    En el evangelio del día de año nuevo resuenan las alabanzas de los pastores que habían visto a un niño envuelto en el cariño de sus padres y acostado en un pesebre; todo como el ángel les había dicho. En la primera lectura, como lluvia suave, escucharemos cómo Dios quiere bendecirnos a cada uno de nosotros.
    La paz siempre será fruto de la justicia. Pero la construcción de la justicia se fundamenta en la capacidad que tengamos las personas de dar las gracias, de bendecir, por lo sencillo, por lo cotidiano, por lo extraordinario, por lo milagroso. Bendiciendo sale uno bendecido.

    El secreto está no en ponernos lo negativo siempre delante de los ojos, porque llegamos a pensar que es lo único que existe. Pero ¿quién nos puede capacitar para ver en la debilidad, las contrariedades y la pobreza la bendición del amor, la bendición de la solidaridad y la bendición de la hermosura?, ¿quién?.. ¿Quién?