(Lucas 15,11-31) Como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, como la luz del Sol, son tan necesarios el amor y el perdón para nuestra vida.
Falsamente creemos, algunas veces, que nuestra libertad es la que nos permite amar verdaderamente a los demás; y que, por tanto, la libertad es la que hace posible el amor. Pero es el amor, que nos tienen y nos han tenido, el que hizo y hace posible nuestra libertad. Somos en el amor y los cuidados que nos prodigaron, somos por la acogida y el perdón que incondicionalmente nos han regalado. El amor es condición indispensable para que podamos elegir en libertad.
Todos necesitamos comenzar desde el principio más de una vez. Que se olviden nuestros errores; que quien nos quiere mire a otro lado o nos devuelva nuestra “metedura de pata” con una sonrisa cómplice y burlona, que nos haga ver que somos más que nuestras equivocaciones. Pero lo que ocurre en nuestra vida es quizás un poco más: aceptar nuestra debilidad, reconocer nuestros errores, dejarnos vencer en nuestra vulnerabilidad por el amor de quien nos ama nos hace humanos. Con Dios es igual. Fue su Hijo quien nos lo hizo ver.
No es su poder imperativo el que nos transforma; ni su sabiduría abismal lo que nos conmueve; son su perdón y su misericordia las que consiguen tocar las cuerdas más profundas de nuestro ser. Inmenso poder de Quien perdona; inmensa sabiduría de Quien acaricia nuestra libertad con manos que desbordan lo que solemos llamar amor.
Se ubicará en la antigua sede de Bienestar Social en el parque
Del 6 de julio al 24 de agosto estarán en funcionamiento las escuelas de veranos en las zonas de actuación preferente y que un año más, y ya van 12, se desarrollarán en los colegios Los Montecillos, Fernán Caballero y San Fernando. Esta escuela está abierta para niños de 3 a 12 años, aunque en Los Montecillos también tienen cabida los de 0 a 3.

Se seguirá atendiendo las necesidades familiares en materia de educación
Uso correcto de Internet