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  • Desposeídos

    Esta tierra cosmopolita
    que acogió a tanta gente
    integrándola en su seno,
    sin preguntar su procedencia.

    Que también con sus hombres
    sembró otros lugares más propicios,
    donde no se comía pan duro
    y el porvenir no era sombrío.

    ¿Es que nadie ya recuerda?
    que ocupamos el vagón de cola,
    que fuimos país de emigrantes
    en busca de un futuro más digno.

    Que estábamos fuera de Europa
    y soñábamos con llegar a ella;
    como sueñan nuestros vecinos del sur.

    Que fuimos como son ellos, desheredados.
    Ahora quieren que seamos frontera
    impenetrable al tercer mundo,
    el muro que proteja a Occidente
    de los pobres; de los desposeídos.

    La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos. Platón.

     

  • Bastante Cuaresma

    (Mc 1, 12-15) “BASTANTE CUARESMA tenemos algunos ya. Lo que necesitamos es resucitar”. Tal que así podríais decir algunos a los que la enfermedad, el paro, u otros problemas os tienen bastante castigados. Y tendréis razón ; pero, tened en cuenta, que la esperanza no es planta que sin cuidados florezca y dé fruto.

    A veces las dificultades nos hacen arrugarnos y cejar en nuestro esfuerzo cotidiano por vivir conforme al bien. Comenzamos a compadecernos a nosotros mismos, a buscar algún consuelo y a mendigar compasión. Y todo esto, en vez de hacer que vivamos personalmente en paz, nos llena de tristeza y vacía de esperanza.

    La Cuaresma nos prepara para acoger la alegría y el amor de Dios.  Mirar, cara a cara, las ideas auto-destructivas que nos angustian; contemplar el alimento sencillo y cotidiano como signo del amor de Dios; encontrar tiempo para encontrarnos con nosotros mismos y con quien da consistencia a nuestra propia realidad; redescubrir lo que da verdadero sentido a nuestra vida acallando los ruidos que nos ensordecen cada día; acoger la inmensa verdad de que somos hijos y hermanos… ¿Quién dijo que es triste la Cuaresma?

    Si es austera es para que descubramos los bienes que disfrutamos; si es silenciosa es para que escuchemos la más delicada armonía. Es invitación a compartir generosamente lo que tenemos, sin que nos venzan las excusas que tantas veces ponemos. Si es verdad que somos ceniza, y lo somos; también es verdad que nuestros ojos pueden contemplar la sinfonía de colores con que, el sol y la llovizna,  adornan, callada e inesperadamente nuestros cielos.

     

  • In Memorian

    In memoriam

    A simple vista otro día pasa ante nosotros, otro día en el que las nubes se mueven, el viento demuestra su presencia y el sol sale y se esconde.

    Otro día en el que intentamos plantearnos la idea de no volverte a ver. Incapaces de aceptarlo. Ya hace tres años que te fuiste de nuestras vidas, y nada ha vuelto a ser igual sin ti. Te echamos muchísimo de menos toda tu familia. Y no hay un día que no te tengamos en nuestros pensamientos.

    Lástima que por 5 días no conocieses a tu nieto Jesús que gracias a él y su alegría nos ha hecho llevarlo un poco mejor, sobre todo a papá que falta le ha hecho y le sigue haciendo.

    Hasta siempre, con todo nuestro amor.

     

     

  • Llamados

    (Mateo 4, 12-23) LA PERSONA está hecha para creer en lo que la trasciende, en lo que es mayor que ella misma, mayor que sus propias ideas, mayor que sus propios logros, mayor que su propia vida. Las experiencias fundamentales que nos hacen vivir en realidad: el amar y ser amados, el decidir nuestro futuro, el crear algo nuestro con nuestras manos, el ver nacer y morir a nuestros seres queridos, el contemplar la belleza… todas estas experiencias nos hablan de lo que es mayor que nosotros mismos.

    Unas religiones ponen ese horizonte de trascendencia en la paz interior, en la búsqueda de una felicidad trascendente y suprema. Otras en la seguridad de cumplir unas normas procedentes de la voluntad de Dios, que limitan y ordenan toda la vida. La fe cristiana nace de una llamada, de la interpelación de un Dios Padre a cada uno de sus hijos. Una llamada que corta en seco la rutina y nos hace preguntar: “Señor, ¿qué quieres que haga?”.

    La vida, a creyentes y no creyentes, se nos vuelve a veces complicada. Los cristianos tenemos siempre el hombro amigo en el que llorar, la mano bondadosa que nos protege, la palabra que da sentido a nuestros sufrimientos; también, a Quien mira complacido nuestros logros; a Quien sonríe satisfecho con nuestras alegrías. La fe cristiana nace de un encuentro inesperado y, por así decirlo, “a traición”. Te llaman por tu nombre y sin  poder hacer otra cosa te detienes, y comienzas a tener tu vida en tus manos y a poder entregarla.

    “Ven conmigo” –nos dice-. No dice: “Estaré contigo”, sino “Ven a mi lado, para que vengas conmigo a estar con tu familia, a cansarnos en el trabajo, a buscar un mundo más justo, a sufrir en la cruz, a acoger la vida plena”.

     

  • ¡Felicidades!

    FelicidadesFelicidades
    A nuestros amigos Fernando y Ana Cristina os deseamos lo mejor, friends.

  • María Martos, convocada con la Selección Española

    La gimnasta María Martos convocada por la Selección EspañolaLa gimnasta nazarena María Martos, integrante del actual conjunto Junior de Dos Hermanas, ha sido convocada por la Selección Española para una concentración, el próximo 22 de Diciembre. Asimismo, hoy pondrán rumbo a Zaragoza, nuestros cuatro conjuntos del circuito A, alevín, infantil, junior y senior para participar en el Campeonato de España de conjuntos, donde les acompañará María Martos.

  • Afrontando la vida

    (Mateo 25, 14-30) TIENES una vida en la que puedes desarrollar todo el potencial que tienes dentro; si no lo haces, lo pierdes para siempre; nuestra realidad es así, y no nos la podemos inventar.

    Hubo un tiempo en el que nuestra cultura estaba impregnada de un fatalismo que paralizaba todas las fuerzas de renovación que surgían. La vida campesina constataba la impotencia de nuestros esfuerzos ante la fuerza de lo imprevisible. Pero hoy la mentalidad que dispersa nuestras fuerzas y dilata nuestras decisiones hasta paralizarnos es justo la contraria; pensamos que todo es posible y siempre; que cuando queramos la vida cambiará con la decisión de nuestra voluntad. Hasta que la vida nos muestra que las oportunidades que se pierden no vuelven. Y nos lo muestra con una contundencia y una inexorabilidad que nos dejan mudos y derrotados.

    No nos podemos inventar la vida y perdemos el amor que no hemos amado, la esperanza que no dejamos que nos impulsara, la fe que escondimos por cobardía.

    Y es que lo que más nos esclaviza es el miedo. Miedo que parasita en nuestra falta de fe en que Dios es Padre, y nos quiere como sus hijos; miedo que se alimenta cuando juzgamos a los demás, condenándonos a nosotros mismos, porque no somos tan diferentes de ellos. Miedo que nos vence cuando, en vez de ver la hermosura de lo creado, rumiamos insatisfacciones, fracasos, o nuestros propios pecados.

    El evangelio nos invita a dejar de rumiar el fruto amargo de la mediocridad y a vivir lo que somos: hijos de Dios Padre, ungidos del Espíritu, hermanos pequeños de Jesucristo.

     

  • La ONG Nazarena hace una donación a Cáritas

    La ONG Nazarena para la Esperanza ha hecho entrega a Cáritas de 600 litros de leche y 50 botes de cacao soluble, gracias a las aportaciones solidarias de sus asociados y simpatizantes.

    Así, desde esta organización se ha podido atender a  familias necesitadas y con niños pequeños. Por ello, desde la ONG, según su presidente Juan Bando, “confiamos en poder seguir canalizando la generosidad de la población y mantener periódicamente estas necesarias e imprescindibles ayudas a nuestros convecinos”.

    Las puertas de su sede en la calle La Hacendita  están abiertas de 18:00 a 20:00 horas, los lunes, miércoles y viernes.

  • El vacío de la existencia

    Ahí,
    donde las luces de los barcos desaparecen
    en el horizonte remoto,
    en el vacío de la existencia
    donde el tiempo guarda su mejor tesoro.
    Donde el amor invade todo el espacio
    sin atender a ningún otro argumento.

    Sin la juiciosa presencia de la palabra,
    sin la pesada carga de los cuerpos,
    la marea no baja
    dejando al descubierto los deseos frustrados.
    Donde jamás tienes que pedir perdón
    por tener la botella del ánimo vacía.

    Entonces ahí,
    en el más allá nos encontraremos,
    recordando nuestros recuerdos
    reviviendo la complicidad, la felicidad,
    liberados de esta vida mortal.
    Ahí, en ese lugar donde al fin acabaremos
    depositados definitivamente juntos para siempre,
    ahí, donde la llama del amor será eterna;
    donde encontraremos la perdida ternura
    de nuestro primer beso.
    Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. Mª. Teresa de Calcuta.

  • Una fe que merece la pena

    (Juan 2, 13-22) Llevamos demasiado tiempo viviendo un cristianismo vergonzante y acomplejado, como si tuviéramos que hacernos perdonar el hecho de tener fe, y de ser cristianos. Y así no vamos a ninguna parte.

    Mientras tengamos esa vivencia de la fe apocada y entristecida, aunque nos propongamos evangelizar, será  imposible. Nadie da lo que no tiene. Si no tenemos la alegría del evangelio, no la podemos dar. Una de las causas más importantes del éxito de la primera evangelización fue que, mientras los paganos habían perdido la confianza en su enjambre de dioses y su laberinto de mitos, el cristianismo aparecía a los ojos de todos como una fe que merece la pena vivir, porque es también una fe por la que merece la pena morir. Ese fue el testimonio de las comunidades cristianas y el testimonio apostólico que funda nuestra fe.

    Hemos de pedir que salga de nosotros ese «demonio mudo» y permitirnos recuperar aquel atrevimiento de los primeros testigos del resucitado que les permitía decir sin arrogancia, pero con la mayor naturalidad, de lo que habían visto y oído. Ni nuestros pecados ni los pecados de la iglesia debe frenarnos a la hora de anunciar con nuestra vida, con nuestros gestos y con nuestras palabras que vivir en comunión con Jesucristo es la vida verdadera.

    El mayor problema de la Iglesia es que muchos bautizados han convertido su fe en religión, y han sustituido la experiencia del encuentro con Cristo por unos ritos y costumbres que no son dañinos, pero que no son fuente de evangelio, ni de evangelización. Ni tú ni yo somos uno de ellos, ¿verdad?