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  • 1952. La hermandad de Oración en el Huerto reparte seis vírgenes entre los almacenes de aceitunas

    Con destino a varias industrias locales del gremio aceitunero, la antigua Hermandad de la Sagrada Oración en el Huerto de Dos Hermanas ha encargado construir seis reproducciones de su venerada titular, Nuestra Señora de los Dolores, en pequeño tamaño. Las reproducciones, que hemos podido admirar, merecen nuestro más encendido elogio y han sido realizadas por el prestigioso escultor Pineda Calderón. Nuestra felicitación más sincera a la celosísima hermandad, que tantas interesantes actividades viene desplegando.

  • ¿A mi hermano Alonso, en su memoria

    Se nos ha ido Alonso, después de dos largos años de sinsabores y de ilusiones. Agradecemos profundamente todas las muestras de amistad y condolencia que hemos recibido en estos días. No tenemos palabras para dar las gracias por ello.

    De las miradas y pesar de los amigos que nos han acompañado estos días, se desprende el cariño y la amistad que sienten por Alonso. Es como si no nos hubieran dado el pésame a su mujer, Marina y a su familia, sino que nos acompañaran para darse el pésame a sí mismos, porque con la pérdida de Alonso, todos hemos sufrido de alguna forma la pérdida de una parte de nosotros mismos.

    Miro hacia atrás y me acuerdo del cuadro de Valdés Leal “In Ictu Oculi”, porque en un abrir y cerrar de ojos vemos lo pronto que pasa la vida y en un abrir y cerrar de ojos, la rapidez con que llega el final del camino.

    La vida es un don que da Dios y que imbuidos en nuestra ignorancia no reconocemos, y lo mismo que nos da la vida, nos la quita. Alonso supo quitarse el velo de ignorancia que nos cubre, y reconoció muy pronto que la vida es una bendición de Dios y que esos dones que Dios nos da, tenemos que compartirlos con los demás y con toda vida.

    Alonso heredó de nuestra madre, Maruja, un don que sólo tienen los elegidos, el don de la simpatía y del señorío. Cualquiera que lo haya conocido puede dar fe de ello. Fue una persona que se dio a querer y muy querida por todos los que tuvieron la suerte de relacionarse con él. Marcó huella allá donde estuviere, ya sea en el equipo de balonmano, en la Caja Rural o con los seguros, pero sobre todo en su Hermandad del Rocío, a la que hizo grande en todos los aspectos y a los hechos me remito.

    ¡Ay esas olas mensajeras de los amores perdidos… de tu coro infantil que paristes y alegrastes! ¡Ay esas niñas de poco más de diez años que fueron tan felices gracias a tí y que hoy, ya con más de treinta años, has dejado huérfanas y desconsoladas, queriéndote y recordándote!

    En el camino de su vida fue dejando amigos, allá por donde pasó, siempre con la sonrisa en los labios, siempre con sus bromas y siempre con esos golpes de ingenio que se le ocurrían.

    En el equipo de balonmano bautizó a todo el mundo, todos teníamos un mote, porque mote que ponía, mote que se quedaba pa los restos.

    Cuando le comenté que me habían propuesto para dar el Pregón de Valme de este año, a uno como yo ajeno a esos menesteres, me dijo: «Quillo, a esto hay que echarle cojones y hay que darlo, por tu padre y por tu madre, que son los míos». Esos dos pares multiplicados por cien son los que él le estaba echando a una enfermedad, que desde hacía dos años vino a visitarlo, de la que nunca se quejó ni se rasgó las vestiduras por ello y que con la ayuda de su mujer, Marina, afrontó con una gallardía y entereza sin límites. Lo que no sabía en ese momento, es que toda esa bendita aventura del pregón, la hice por él.

    Se quedó con las ganas de presentarme. Me dijo que lo primero que iba a decir, si me presentaba, es que «he tenido la suerte de contar en estos dos últimos años con dos miembros más, agregados en nuestra familia: uno se llama Tomás y otra se llama Carmen». Ahí lo dejo, porque así lo quiso y con mi abrazo y agradecimiento para ambos y para todos los que, como nosotros, quisimos, queremos y querremos profundamente a una persona maravillosa que responde al nombre de Alonso y… «por la magistral lección de dignidad, fe y coraje que a todos nos ha dado». Descanse en la paz de Dios.

    ¡Qué pronto anocheció la noche!
    ¡Qué pronto llegaste, madrugada!
    Uno nunca espera tal fin,
    aunque las sombras revolotearan.
    Se va perdiendo el pulso,
    la noche está callada.
    Lágrimas de impotencia, caen,
    poco a poco se nos va su mirada.
    Me quedé mudo y frío
    apenas me salían las palabras.
    Se me va un trozo de mí,
    una parte de mis entrañas.
    Una noche triste de noviembre
    se me fue mi hermano del alma.
    ¡Ay el vacío que dejaste!…
    lo llenaré con mis lágrimas,
    con la esperanza de verte algún día
    cuando la noche llame a mi casa.

  • Afrontando la vida

    (Mateo 25, 14-30) TIENES una vida en la que puedes desarrollar todo el potencial que tienes dentro; si no lo haces, lo pierdes para siempre; nuestra realidad es así, y no nos la podemos inventar.

    Hubo un tiempo en el que nuestra cultura estaba impregnada de un fatalismo que paralizaba todas las fuerzas de renovación que surgían. La vida campesina constataba la impotencia de nuestros esfuerzos ante la fuerza de lo imprevisible. Pero hoy la mentalidad que dispersa nuestras fuerzas y dilata nuestras decisiones hasta paralizarnos es justo la contraria; pensamos que todo es posible y siempre; que cuando queramos la vida cambiará con la decisión de nuestra voluntad. Hasta que la vida nos muestra que las oportunidades que se pierden no vuelven. Y nos lo muestra con una contundencia y una inexorabilidad que nos dejan mudos y derrotados.

    No nos podemos inventar la vida y perdemos el amor que no hemos amado, la esperanza que no dejamos que nos impulsara, la fe que escondimos por cobardía.

    Y es que lo que más nos esclaviza es el miedo. Miedo que parasita en nuestra falta de fe en que Dios es Padre, y nos quiere como sus hijos; miedo que se alimenta cuando juzgamos a los demás, condenándonos a nosotros mismos, porque no somos tan diferentes de ellos. Miedo que nos vence cuando, en vez de ver la hermosura de lo creado, rumiamos insatisfacciones, fracasos, o nuestros propios pecados.

    El evangelio nos invita a dejar de rumiar el fruto amargo de la mediocridad y a vivir lo que somos: hijos de Dios Padre, ungidos del Espíritu, hermanos pequeños de Jesucristo.

     

  • Bar Terraza Ave María, celebraciones con encanto

    Bar Terraza Ave María

    Un emblemático lugar donde disfrutar de la Navidad o realizar las celebraciones familiares

    Son fechas señaladas en las que hay que decidir dónde festejar las Navidades con nuestra familia, amigos o compañeros de trabajo. Y también buscar la mejor opción para reservar la comunión de nuestro hijo o hija.

    Alfonso Miguel Rubio ‘Fonti’ y Sole Millán nos ofrecen su experiencia y buen hacer para que nuestra celebración sea un éxito seguro.

    Bar Terraza Ave MaríaA sus completas instalaciones, que cuentan con un gran salón interior con aforo de hasta 200 personas y una amplia terraza, aislada del exterior, para mayor disfrute de los más pequeños, hay que sumarle su castillo hinchable y su barbacoa, que estarán funcionando toda la temporada, de miércoles a domingo (sábados y domingos también a mediodía).

    En este acogedor ambiente podemos saborerar su estudiada carta donde se dan la mano su experiencia con los fogones y la cuidada selección de productos de máxima calidad. El resultado, una amplia oferta culinaria adaptada a las necesidades y el bolsillo de sus clientes.

    BAR TERRAZA AVE MARÍA
    Avda. de Andalucía, s/n.

  • Una fe que merece la pena

    (Juan 2, 13-22) Llevamos demasiado tiempo viviendo un cristianismo vergonzante y acomplejado, como si tuviéramos que hacernos perdonar el hecho de tener fe, y de ser cristianos. Y así no vamos a ninguna parte.

    Mientras tengamos esa vivencia de la fe apocada y entristecida, aunque nos propongamos evangelizar, será  imposible. Nadie da lo que no tiene. Si no tenemos la alegría del evangelio, no la podemos dar. Una de las causas más importantes del éxito de la primera evangelización fue que, mientras los paganos habían perdido la confianza en su enjambre de dioses y su laberinto de mitos, el cristianismo aparecía a los ojos de todos como una fe que merece la pena vivir, porque es también una fe por la que merece la pena morir. Ese fue el testimonio de las comunidades cristianas y el testimonio apostólico que funda nuestra fe.

    Hemos de pedir que salga de nosotros ese «demonio mudo» y permitirnos recuperar aquel atrevimiento de los primeros testigos del resucitado que les permitía decir sin arrogancia, pero con la mayor naturalidad, de lo que habían visto y oído. Ni nuestros pecados ni los pecados de la iglesia debe frenarnos a la hora de anunciar con nuestra vida, con nuestros gestos y con nuestras palabras que vivir en comunión con Jesucristo es la vida verdadera.

    El mayor problema de la Iglesia es que muchos bautizados han convertido su fe en religión, y han sustituido la experiencia del encuentro con Cristo por unos ritos y costumbres que no son dañinos, pero que no son fuente de evangelio, ni de evangelización. Ni tú ni yo somos uno de ellos, ¿verdad?

     

  • Agradecimiento

    En nombre de mi esposa, Gloria y en el mío propio deseamos mediante esta misiva agradecer a tanto familia, amigos y demás todo el apoyo, mensajes de ánimos y preocupación por el estado de ambos tras el desafortunado accidente que sufrimos el pasado Domingo, día 19 de Octubre, en el transcurso de nuestra Romería de Valme.

    En primer lugar agradecer al Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas, en la figura de D. Antonio Moran, por sus continuas llamadas de preocupación y ofrecimiento de ayuda que en todo momento se nos brindo. A los miembros de la Policía Nacional, Policía Local tanto de Dos Hermanas, como de Sevilla, y en la figura del Sub-oficial Francisco Monje, quien demostraron su profesionalidad y buen hacer, al brindarnos todo tipo de ayuda y facilitar de una manera rápida y eficaz el traslado de mi señora al hospital. A los miembros de Cruz Roja, Protección Civil y personal médico del servicio de Traumatología del Hospital Virgen del Rocio, por su exquisito trato, profesionalidad encomiable y rapidez de actuación, en unos momentos de nervios y agobios, típicos de una situación como la que vivimos. Aunque a día de hoy ambos nos recuperamos lentamente, pero satisfactoriamente de nuestras lesiones.

    Y como no podría ser de otra manera, el mayor agradecimiento a la Reina de Dos Hermanas, a Nuestra Celestial Protectora, a la que cuando nos encaminábamos para verla, en el día de cumplía 120 años de Romería, Ella ese día no quería que una desgracia lo desluciera y donde las palabras “Valeme y Protectora”, cobraron mayor énfasis, a Ella, a Nuestra Señora de Valme, Gracias Señora por tu intercesión y Protección, eternamente Agradecidos Madre Nuestra.

     

  • Agradecimiento

    En nombre de mi esposa, Gloria y en el mío propio deseamos mediante esta misiva agradecer a tanto familia, amigos y demás todo el apoyo, mensajes de ánimos y preocupación por el estado de ambos tras el desafortunado accidente que sufrimos el pasado Domingo, día 19 de Octubre, en el transcurso de nuestra Romería de Valme.

    En primer lugar agradecer al Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas, en la figura de D. Antonio Moran, por sus continuas llamadas de preocupación y ofrecimiento de ayuda que en todo momento se nos brindo. A los miembros de la Policía Nacional, Policía Local tanto de Dos Hermanas, como de Sevilla, y en la figura del Sub-oficial Francisco Monje, quien demostraron su profesionalidad y buen hacer, al brindarnos todo tipo de ayuda y facilitar de una manera rápida y eficaz el traslado de mi señora al hospital. A los miembros de Cruz Roja, Protección Civil y personal médico del servicio de Traumatología del Hospital Virgen del Rocio, por su exquisito trato, profesionalidad encomiable y rapidez de actuación, en unos momentos de nervios y agobios, típicos de una situación como la que vivimos. Aunque a día de hoy ambos nos recuperamos lentamente, pero satisfactoriamente de nuestras lesiones.

    Y como no podría ser de otra manera, el mayor agradecimiento a la Reina de Dos Hermanas, a Nuestra Celestial Protectora, a la que cuando nos encaminábamos para verla, en el día de cumplía 120 años de Romería, Ella ese día no quería que una desgracia lo desluciera y donde las palabras “Valeme y Protectora”, cobraron mayor énfasis, a Ella, a Nuestra Señora de Valme, Gracias Señora por tu intercesión y Protección, eternamente Agradecidos Madre Nuestra.

     

  • En el Dios de la Vida

    (Mateo 22, 23-30) Muchas religiones creen en la continuidad de la vida de las personas después de la muerte. Nuestro cuerpo, dicen los budistas, es como un vestido viejo del que el alma se despoja al morir. Los musulmanes también creen en un paraíso al que van los justos. A decir verdad, el primer rasgo de humanidad que constatan los antropólogos son los restos arqueológicos de tumbas, en las que siempre aparecen ofrendas que el difunto necesitará en la otra vida.

    Cuando se busca la secularización de la vida política y social, surge la necesidad de “honrar la memoria de los que han fundado la nación”; unas honras que en poco se distinguen del culto a los difuntos.

    Los cristianos no creemos en la supervivencia de nuestra alma cuando el cuerpo muere. La fe cristiana no se basa en el deseo humano de pervivir a la muerte, sino en la experiencia de la resurrección de Cristo. Por el testimonio de los apóstoles creemos que Jesús, muerto en la cruz, resucitó y se convirtió en fuente de vida para los que creen en él. Por esa fe sabemos que nuestros difuntos viven en él; que el amor que vivieron sigue vivo, porque él es amor y quiere que su amor sea eterno.

    Por nuestra fe los cristianos sabemos que nuestros difuntos viven de la presencia y la bondad del Dios de la Vida. Dios es Vida, y en su presencia la muerte se desvanece. En su presencia hasta nuestra mezquindad retorna al impulso del que nació: la necesidad de ser protegido y amado; y en su presencia se ve colmado.

  • En el Dios de la Vida

    (Mateo 22, 23-30) Muchas religiones creen en la continuidad de la vida de las personas después de la muerte. Nuestro cuerpo, dicen los budistas, es como un vestido viejo del que el alma se despoja al morir. Los musulmanes también creen en un paraíso al que van los justos. A decir verdad, el primer rasgo de humanidad que constatan los antropólogos son los restos arqueológicos de tumbas, en las que siempre aparecen ofrendas que el difunto necesitará en la otra vida.

    Cuando se busca la secularización de la vida política y social, surge la necesidad de “honrar la memoria de los que han fundado la nación”; unas honras que en poco se distinguen del culto a los difuntos.

    Los cristianos no creemos en la supervivencia de nuestra alma cuando el cuerpo muere. La fe cristiana no se basa en el deseo humano de pervivir a la muerte, sino en la experiencia de la resurrección de Cristo. Por el testimonio de los apóstoles creemos que Jesús, muerto en la cruz, resucitó y se convirtió en fuente de vida para los que creen en él. Por esa fe sabemos que nuestros difuntos viven en él; que el amor que vivieron sigue vivo, porque él es amor y quiere que su amor sea eterno.

    Por nuestra fe los cristianos sabemos que nuestros difuntos viven de la presencia y la bondad del Dios de la Vida. Dios es Vida, y en su presencia la muerte se desvanece. En su presencia hasta nuestra mezquindad retorna al impulso del que nació: la necesidad de ser protegido y amado; y en su presencia se ve colmado.

  • Presentación del dvd ‘Cuando pasa la Amargura’

    Será el viernes, a las 20:00 horas, y luego, III Encuentro de Capataces y Costaleros en la capilla de la hermandad

    El viernes, día 24, a las 20:00 horas, tendrá lugar en la Capilla de Amargura la presentación del DVD Cuando pasa la Amargura,  un trabajo audiovisual realizado por Antonio Pino, que muestra la historia de esta corporación, así como su última procesión del pasado Viernes Santo.

    Tras esta presentación, se dará paso a la tercera edición del Encuentro de Capataces y Costaleros Ciudad de Dos Hermanas, que organiza la hermandad.  Este dará comienzo a las 21:00 horas con la participación de la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Estrella.

    Estará moderado por Alfonso M. Rubio  y por  Francisco J. López. El cartel lo integran grandes capataces de la Semana Santa sevillana y nazarena, como Juan Manuel Martín Jiménez, capataz del Prendimiento de Sevilla; Juan Manuel Martín Núñez, capataz del Prendimiento y del Señor de la Salud de Los Gitanos de Sevilla; Luis Martín Núñez, del Prendimiento de Sevilla; Pedro Sánchez Lara, capataz general de la Hermandad de Cautivo de Dos Hermanas; José Manuel Pedrera Pérez, al frente  del palio de Nuestra Señora del Amor y Sacrificio (Santa Cruz) y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso (Gran Poder), ambas de Dos Hermanas.

    {xtypo_code}Ambigú por la Bolsa de Caridad
    Al finalizar el acto, la hermandad abrirá un ambigú en la Plaza Virgen de la Amargura, cuyos beneficios irán destinados a la Bolsa de Caridad de esta Hermandad. Allí se podrá adquirir el DVD que se presentará esa noche. {/xtypo_code}