Etiqueta: muerte

  • Nuevas detenciones por la agresión de la Romería de Valme

    Uno de ellos es un menor que ha pasado a la Fiscalía de Menores

    La Policía Nacional ha dado un nuevo paso en la investigación de la muerte de Jesús Ruiz, el cámara de televisión de 49 años que falleció tras pasar 15 días en coma por una “brutal paliza” durante la Ronería de Valme.

    Mientras que el día 5 se detenía a un segundo implicado al que se le inculpa un delito de encubrimiento y que fue puesto en libertad, el lunes, día 10, la Policía Nacional detuvo a un menor que ha sido trasladado a la Fiscalía de Menores.

    La Policía Nacional sigue adelante con la investigación mientras sigue sin conocerse la identidad del principal implicado, el primero en ser detenido el pasado día 30 de diciembre, como presunto autor de la muerte de este vecino de Dos Hermanas de 49 años de edad, ya que el caso continúa bajo secreto de sumario.

    Tras la toma de declaración, el inculpado ha sido el único que hasta la fecha ha ingresado en prisión.

     

  • Inocentes, ayer

    Veintiocho de diciembre:
    día de los inocentes.
    un día al que tanta gente
    reconoce -identifica-
    con las típicas bromitas
    de algún que otro pesado,
    el artículo imposible,
    el cuñadito jartible
    y un muñequito colgado.

    Aunque, rascando la cáscara
    del porqué tradicional
    que, a esta fiesta sin igual,
    diera razón y memoria,
    recordamos lo horrorosa,
    lo cruel y tenebrosa
    que es muchas veces la Historia.

    Así, por orden de Herodes,
    se segaron parvas vidas
    con la mano decidida
    y el poder por alegato,
    pasando a ser recordado
    el alarde comandado
    por cobarde asesinato.

    Y el tiempo se fue pasando;
    y limando tradiciones
    recordamos con canciones
    y con bromas año a año,
    a una barbarie de antaño,
    a un descalabro indecente
    que a Herodes marcó su sino
    llevándose, de camino,
    a un puñado de inocentes.

    Inocentes recordados…
    pasó el tiempo, no la esencia,
    siguen fiel a la querencia
    de la muerte justiciera:
    inocentes en patera
    ahogados en negra piel,
    africanos en tropel
    asesinados de SIDA,
    atormentadas guaridas
    de torturas caribeñas,
    emponzoñadas cigüeñas
    por venenos conocidos…
    Tantas guerras, tanta mierda,
    que ya no hay bando ni cuerda
    sin su trocito podrido.

    Por eso, mucho me temo,
    que junto al bromista día
    de inocentes, de alegría
    y navideños colores,
    en el año y su teatro
    trescientos sesenta y cuatro
    siguen siendo Día de Herodes.

  • Mala nota a voces

    Ya pasó el diez del diez, del año diez.
    Un número académico exigente,
    una nota especial -sobresaliente-
    para un tiempo sin lúcidos consensos
    que, entre gritos y Fiesta Nacional,
    resume un panorama-lodazal
    y apenas sí merece un mal suspenso.

    Los unos recriminan a los otros,
    los otros ponen verdes a los unos,
    y el resto va comiendo pan de humo
    obedientes, siguiendo, paso a paso,
    la crónica esperpéntica y atada
    a una muerte económica anunciada
    de suerte meteórica al fracaso.

    Y entre tanto vaivén, fútbol a espuertas
    de Primera, Segunda o Selección,
    con un toque de tenis y motor
    y un cazo de couché y sus estridencias…
    La escena está montada por la Historia:
    la comedia en lamentos de memoria;
    la tragedia de un tiempo en decadencia.

     

  • Mala nota a voces

    Ya pasó el diez del diez, del año diez.
    Un número académico exigente,
    una nota especial -sobresaliente-
    para un tiempo sin lúcidos consensos
    que, entre gritos y Fiesta Nacional,
    resume un panorama-lodazal
    y apenas sí merece un mal suspenso.

    Los unos recriminan a los otros,
    los otros ponen verdes a los unos,
    y el resto va comiendo pan de humo
    obedientes, siguiendo, paso a paso,
    la crónica esperpéntica y atada
    a una muerte económica anunciada
    de suerte meteórica al fracaso.

    Y entre tanto vaivén, fútbol a espuertas
    de Primera, Segunda o Selección,
    con un toque de tenis y motor
    y un cazo de couché y sus estridencias…
    La escena está montada por la Historia:
    la comedia en lamentos de memoria;
    la tragedia de un tiempo en decadencia.

     

  • Mala nota a voces

    Ya pasó el diez del diez, del año diez.
    Un número académico exigente,
    una nota especial -sobresaliente-
    para un tiempo sin lúcidos consensos
    que, entre gritos y Fiesta Nacional,
    resume un panorama-lodazal
    y apenas sí merece un mal suspenso.

    Los unos recriminan a los otros,
    los otros ponen verdes a los unos,
    y el resto va comiendo pan de humo
    obedientes, siguiendo, paso a paso,
    la crónica esperpéntica y atada
    a una muerte económica anunciada
    de suerte meteórica al fracaso.

    Y entre tanto vaivén, fútbol a espuertas
    de Primera, Segunda o Selección,
    con un toque de tenis y motor
    y un cazo de couché y sus estridencias…
    La escena está montada por la Historia:
    la comedia en lamentos de memoria;
    la tragedia de un tiempo en decadencia.

     

  • 11 S. 9 años

    Pasó el once de septiembre.
    Comedia, telediario,
    la muerte y el calendario
    se volvieron uno solo,
    y otra vez torre y avión
    repartieron la ecuación
    repitiendo el protocolo.

    Me parece que fue ayer
    cuando vimos derrumbarse
    la torres, y agazaparse
    la paz que, aún olvidada,
    retando a amor e intelecto
    recibía allí, en directo,
    su más directa estocada.

    Cuánta muerte desde entonces.
    Y antes, cuánta…sin mesura;
    despreciando la cordura;
    aniquilando al hermano…
    Y la historia se repite
    aunque se evita, salpique
    al mundo primermundano.

    Este año, sin embargo,
    un pastor -sin pastoreo-
    por amor al famoseo
    se nos puso a predicar
    -cada loco con su tema-
    traqueteando al sistema
    con la quema del Corán.

    Cuánto loco y cuánto miedo.
    Dos terribles aliados
    de tristes iluminados
    que, en delirios de grandeza,
    desprecian en fotogramas
    a todo cuanto reclama
    su propia naturaleza.

  • La herencia

    (Lucas 24, 46-53) MUCHOS TENEMOS la suerte de haber heredado de nuestros padres una inmensa fortuna. Y no por que tuvieran muchas fincas que nos legaran al fallecer, sino porque nos entregaron lo mejor que la humanidad puede ofrecer: amor incondicional, capacidad de sacrificio por el otro, serenidad ante los problemas, alegría sencilla y vitalismo como forma de vida.

    Uno no recuerda a sus padres con agradecimiento porque fueran los más listos, ni los más valientes, ni los más “de nada”. Uno los recuerda con una sonrisa porque siendo buenos le enseñaron a vivir en la bondad. Hasta los pequeños defectos –de vez en cuando un mal genio, si le gustaba criticar a los vecinos, si alguna vez bebía más de la cuenta…–quedan en el olvido, o se revisten de comprensión e indulgencia.

    Cuando las personas vivían su muerte en la propia casa rodeadas de los suyos, y no en un hospital sin intimidad ni cercanía, de forma deshumanizada, no era raro que un padre o una madre bendijeran a sus hijos antes de morir, y que les hiciera una serie de recomendaciones en el lecho de la muerte, que se convertían en palabra de Dios para ellos, y les servían para vivir más unidos, para caminar en la bondad.

    En el evangelio de esta semana vemos a Jesús bendiciendo a sus discípulos antes de irse al cielo, y prometiendo que nos hará llegar su herencia, nada menos que su propio Espíritu.

    ¿Qué sentimientos pondrá una madre al bendecir a sus hijos en el lecho de muerte? ¿Qué sentimiento tendrá Jesús al bendecirte, a ti, este domingo de la Ascensión, al finalizar la misa? Cuando te bendiga, al acabar la misa, inclina la cabeza.

  • Relevo sevillano

    Una vez Jesucristo fue enterrado,
    Su palabra, Su vida, Su mensaje,
    la lección de Su muerte y Su bagaje
    se empezaron a anclar en Su pasado.

    Llegaron a pensar que la promesa
    de vencer a la muerte con Su vida
    se empezaba a perder con Su partida
    como un fuego a la efímera pavesa.

    Aún así, la promesa se cumplió
    completando el encargo del Mesías,
    de forma que aún muriendo, a los tres días,
    Jesús de Nazaret resucitó…

    Y aquí resucitar suena a clarines,
    a explosión de colores sempiternos,
    a emoción, a querencias entre cuernos
    que están ya en nuestra esencia y sus confines.

    Así es Sevilla: una mezcla que entrevera
    la lágrima en el rostro y en la copa,
    seguidas, seguiditas entre notas
    que son el dulce son de primavera,
    sacando, tras un palio, los tendidos…
    una forma especial de dar sentido
    al ruán y al volante a su manera.

  • Muerte en primavera

    Se murió Miguel Delibes:
    superador del lenguaje;
    pintor de tiempo y paisaje;
    equilibrista de huellas.
    Cantor de sinceridades;
    de sencillas mezquindades
    que sublimara su estrella.

    Nos murió de voz madura.
    De la luz irresistible
    que se yergue, inconfundible,
    sobre palabras sin peso,
    y que envueltas en verdad
    repelen mediocridad
    siempre prestas al regreso.

    Se nos fue para, curioso,
    ser, por fin, redescubierto
    por el lector —ese incierto
    chubasco desorientado—
    que habrá de volver a él,
    con su muerte por dintel,
    victorioso del pasado.

    Apenas se apagara el agua
    nos abrió la primavera
    dejando a la flor primera
    como aldaba de su muerte,
    dejando el olor a jara
    siempre unida —entreverada—
    a su vida y su suerte.

    Paso a un grande de las letras.
    Se marchó sin estridencias
    aprendida la conciencia
    de las letras y sus cuitas,
    en un vuelo alborotado
    —hoy por él, más enlutado—
    de una “milana bonita”…

  • Miedo a la soledad

    1501NACIDAS PARA SUFRIR

    Miguel Albaladejo es uno de los directores más prolíficos de nuestra cinematografía, ya que desde que debutó con La primera noche de mi vida (hace doce años) ha estrenado ocho filmes, en los que ha tocado tanto la comedia como el drama. En esta ocasión, con esta Nacidas para sufrir, se ha decantado por la primera (aunque no deja de lado cierto toque tristón) y de la que es mejor no desvelar demasiado de su argumento.

     

    {xtypo_code}España, 2009. (114’)
    Escrita y dirigida: Miguel Albaladejo.
    Producción: Gerardo Herrero.
    Fotografía:  Kiko de la Rica.
    Montaje:  Pablo Blanco.
    Intérpretes: Adriana Ozores (Purita), Petra Martínez (Flora), Maria Alfonsa Rosso (Madre de Purita), Malena Alterio (Marta), Maria Elena Flores (Tía Josefa), Marta Fernández-Muro (Salvadora), Sneha Mistri (Maria Pilar), Mariola Fuentes (Mariana), Mari Franç Torres (Mari Carmen), Jorge Calvo (Cantante), Ricard Borras (Ciriaco).{/xtypo_code}

    Albaladejo se traslada al medio rural (que ya había tocado ligeramente en otras cintas) para contarnos la historia de Flora, una mujer que se ha dedicado toda su vida a cuidar de sus mayores, pero ahora, superados los setenta y tras la muerte de su tía teme quedarse sola y que sus sobrinas (a las que tuvo que cuidar tras la temprana muerte de los padres de las pequeñas) quieran llevarla a una residencia. Su única esperanza de salvación es Purita, la mujer que ha estado ayudándole a cuidar de sus parientes enfermos los últimos años.

    La cinta se sustenta en unas interpretaciones soberbias de la pareja protagonista, Petra Martínez y, sobre todo, Adriana Ozores (en su cuarta colaboración con Albaladejo), y en un buen guión, de marcado estilo realista, que mezcla las situaciones cómicas con el drama del miedo a la soledad (principal tema de la historia). Tiene algunos momentos que resultan forzados, y quizás se le pueda achacar el uso (y, pocas veces, abuso) de algún que otro tópico, pero ello impide que el director haya logrado una de sus mejores obras en esta cinta.

    Nacidas para sufrir tiene todos los ingredientes de una comedia romántica con una diferencia muy simple: sus protagonistas no son conscientes de estar en una comedia romántica. Todos los pasos y elementos incluidos en toda relación base para un filme de este género se encuentran en la cinta de Albaladejo.

    Un filme que deja buen sabor de boca, que provoca más de una carcajada, algún que otro pellizco, y que está repleto de verdad, que seguramente funcionará más por el boca a oreja que por una publicidad exacerbada, pero al que, por otro lado, le falta ese algo que hace que una película pase a la historia.