Etiqueta: muerte

  • ‘Lolo’ ya ha sido incinerado tras realizarle una segunda autopsia

    Manuel Rodríguez Colorado 'Lolo'

    Sus restos mortales llegaron a Sevilla el pasado jueves desde Lisboa, donde falleció en extrañas circunstancias en la cárcel

    Ocho días después de su fallecimiento en la celda de una cárcel de Lisboa, donde estaba preso acusado de un delito de tráfico de drogas, Manuel Rodríguez Colorado, más conocido como ‘Lolo’, llegó el pasado  jueves a Sevilla.  Familiares y amigos estaban a la espera de los restos mortales de este vecino de Montequinto de 28 años, del que su familia ha denunciado las extrañas circunstancias que han rodeado su muerte.

    Tras movilizarse con una recogida de firmas, tanto física como virtual, consiguieron que un juez autorizara una segunda autopsia, al no revelarse en la primera las causas de su fallecimiento.

    Ésta se llevó a cabo el pasado domingo por la mañana, gracias a la implicación y colaboración del Ayuntamiento de Dos Hermanas, que ha corrido con los gastos de su traslado y posterior incineración, que tuvo lugar en la mañana del lunes.

    A la espera del informe de la autopsia, fuentes cercanas a la familia aseguran que los primeros datos hablan de múltiples contusiones en el cuerpo del fallecido, quien, al parecer, mostró resistencia a su muerte. Algo que podría confirmar la hipótesis que rodea el caso, en la que se apunta a su compañero de celda como supuesto autor de su muerte.

     

  • Perplejos ante la vida

    (Pasión según san Marcos) SIEMPRE NOS resulta incomprensible el asesinato de Jesucristo. Un hombre profundamente religioso al que los piadosos de su tiempo ansían eliminar; un profeta que abiertamente había declarado que su mesianismo no era político, ni se movía en los parámetros del poder mundano, al que se le condena por subversivo, por hacerse ‘rey’; un hombre rodeado de un nutrido grupo de seguidores, que había despertado una inusitada admiración, y que muere solo, abandonado por todos.Aún más, un hombre de Dios que se siente, en el último momento, abandonado por su Padre. Todo en la muerte de Jesucristo, en su asesinato, nos mueve a perplejidad.

    Toda muerte nos mueve a perplejidad y desazón. Los crueles asesinatos de cristianos a manos de islamistas; los subsaharianos que pagan con su vida el intento de buscar una vida mejor en nuestros países inhumanamente desarrollados; las personas que por enfermedad o accidente mueren en nuestro entorno…nos dejan con sentimiento de impotencia y vaciedad.

    Pero lo que nos deja perplejos no es la muerte, sino la luminosidad de la vida que cada persona tiene en su interior. La disolución de un ser vivo no nos llamaría a desazón si no palpáramos, sin comprender, la grandeza y la dignidad de cada persona. Es cuando la luz se oculta y nos deja a oscuras cuando con más claridad reconocemos que hemos nacido para dejarnos iluminar.

    La muerte de Jesucristo dejó en los que la vieron una sensación de vacío que les preparó para acoger la luz de una resurrección que nos sigue impulsando a los creyentes a dolernos de toda muerte, a acoger toda vida, a defender la dignidad de los más débiles.

     

  • Montequinto pide justicia para Manuel Rodríguez Colorado

    Partido del Fuente del Rey a beneficio de Martina

    Fue encontrado muerto en la cárcel de Lisboa a la espera de un juicio por un presunto delito de tráfico de droga  

    Familiares y amigos de Manuel Rodríguez Colorado ‘Lolo’, de 28 años de edad y vecino de Montequinto, han iniciado una serie de movilizaciones con las que piden justicia tras su muerte en una cárcel de Lisboa en la que estaba preso por un presunto delito de tráfico de drogas.

    Según un portavoz de la familia, Manuel fue encontrado muerto el pasado día 11 en su celda pero se desconoce la causa de su muerte, ya que la autopsia que se le ha practicado en Portugal no lo especifica. Familiares y amigos apuntan a su compañero de celda, un preso de Cabo Verde acusado por un delito de homicidio. Manuel, según este portavoz, había denunciado a esta persona por su bipolaridad, asegurando que podía peligrar su vida.

    Desde su muerte, hace una semana, el cuerpo de Manuel sigue en Lisboa, aunque a la familia ya se le había informado en varias ocasiones de su traslado a Dos Hermanas. Las últimas informaciones al respecto hablan de una posible incineración del cuerpo en tierras lusas.

    Desde su entorno, que se sienten desamparados por las autoridades, se pide la vuelta del cadáver y no se descarta una nueva autopsia, ante las posibles irregularidades detectadas en el caso.

    Los hechos que se le imputaban al fallecido ocurrieron hace más de un año y estaba a la espera de un juicio que se debería haber celebrado el pasado lunes.

     

  • In Memorian

    El mes pasado se nos fue Ángeles Ruíz Monge, a causa de esta enfermedad tan terrible que nos cuesta pronunciar su nombre. Era una madre y abuela muy luchadora, estuvo dedicada a su casa, su familia y en particular a sus cuatro nietos, desde el nacimiento de cada uno de ellos. Fue una persona muy abierta y entregada, siempre estaba de buen humor y en cualquier reunión le gustaba contar anécdotas graciosas o chistes. A mi hija Clara la quería mucho desde que nació y ella quería mucho a su tita Geli, las dos se reían con mucha frecuencia.

    Era la hermana más pequeña de todas y las más alegre, querida por toda su familia, nos queda de ella para satisfacción de todos sus familiares, su recuerdo, a pesar de lo doloroso que es una muerte y al saber que no la volveremos a ver, pero la tendremos en nuestro pensamiento, aunque nos falte su compañía y sus palabras de aliento y alegrías.

    Tu esposo, hijos, nietos y demás familiares te recordaremos siempre, te has ido con la tranquilidad de que te hemos acompañado en todo momento hasta el último día.

  • En el Dios de la Vida

    (Mateo 22, 23-30) Muchas religiones creen en la continuidad de la vida de las personas después de la muerte. Nuestro cuerpo, dicen los budistas, es como un vestido viejo del que el alma se despoja al morir. Los musulmanes también creen en un paraíso al que van los justos. A decir verdad, el primer rasgo de humanidad que constatan los antropólogos son los restos arqueológicos de tumbas, en las que siempre aparecen ofrendas que el difunto necesitará en la otra vida.

    Cuando se busca la secularización de la vida política y social, surge la necesidad de “honrar la memoria de los que han fundado la nación”; unas honras que en poco se distinguen del culto a los difuntos.

    Los cristianos no creemos en la supervivencia de nuestra alma cuando el cuerpo muere. La fe cristiana no se basa en el deseo humano de pervivir a la muerte, sino en la experiencia de la resurrección de Cristo. Por el testimonio de los apóstoles creemos que Jesús, muerto en la cruz, resucitó y se convirtió en fuente de vida para los que creen en él. Por esa fe sabemos que nuestros difuntos viven en él; que el amor que vivieron sigue vivo, porque él es amor y quiere que su amor sea eterno.

    Por nuestra fe los cristianos sabemos que nuestros difuntos viven de la presencia y la bondad del Dios de la Vida. Dios es Vida, y en su presencia la muerte se desvanece. En su presencia hasta nuestra mezquindad retorna al impulso del que nació: la necesidad de ser protegido y amado; y en su presencia se ve colmado.

  • En el Dios de la Vida

    (Mateo 22, 23-30) Muchas religiones creen en la continuidad de la vida de las personas después de la muerte. Nuestro cuerpo, dicen los budistas, es como un vestido viejo del que el alma se despoja al morir. Los musulmanes también creen en un paraíso al que van los justos. A decir verdad, el primer rasgo de humanidad que constatan los antropólogos son los restos arqueológicos de tumbas, en las que siempre aparecen ofrendas que el difunto necesitará en la otra vida.

    Cuando se busca la secularización de la vida política y social, surge la necesidad de “honrar la memoria de los que han fundado la nación”; unas honras que en poco se distinguen del culto a los difuntos.

    Los cristianos no creemos en la supervivencia de nuestra alma cuando el cuerpo muere. La fe cristiana no se basa en el deseo humano de pervivir a la muerte, sino en la experiencia de la resurrección de Cristo. Por el testimonio de los apóstoles creemos que Jesús, muerto en la cruz, resucitó y se convirtió en fuente de vida para los que creen en él. Por esa fe sabemos que nuestros difuntos viven en él; que el amor que vivieron sigue vivo, porque él es amor y quiere que su amor sea eterno.

    Por nuestra fe los cristianos sabemos que nuestros difuntos viven de la presencia y la bondad del Dios de la Vida. Dios es Vida, y en su presencia la muerte se desvanece. En su presencia hasta nuestra mezquindad retorna al impulso del que nació: la necesidad de ser protegido y amado; y en su presencia se ve colmado.

  • 1895. Muere al pasarle por encima su propio carro

    Día de luto en el pueblo al conocerse la muerte del vecino Francisco Vázquez Machado. Conducía un carro cargado de maíz y tuvo la desgracia de caerse, de tal suerte que le pasó el vehículo por encima, produciéndole la muerte en el acto.

  • Estreno en la narrativa con un homenaje a su marido

    Rosa María Martos Guillén

    Rosa Mª Martos presenta mañana su libro ‘Cáncer, hasta que la muerte nos separe’

    Rosa María Martos Guillén se estrena en el terreno de la narrativa en prosa con un libro con el que quiere rendir homenaje a la figura de su marido. Cáncer, hasta que la muerte nos separe es el título de este, el quinto libro de la poetisa. Rosa comparte con el lector, a modo de autobiografía, “mis años vividos junto a mi marido Miguel, sobre todo en los años de su enfermedad, entre finales de 2003 y 2008”.

    Ha sido uno de los proyectos más difíciles para la escritora nazarena, y no por el cambio de registro narrativo, sino por la temática que aborda. Rosa ha dedicado tres años de su vida, “ya que me ha costado mucho trabajo escribirlo”, acompañando la narración de sus vivencias con fotografías de su familia.

    Con este libro lo que Rosa pretende es que “quede constancia de la lucha de mi marido contra la enfermedad, para que sea un ejemplo para sus hijos, su familia y todas aquellas personas que lo querían”.

    El libro, prologado por el doctor Miguel Ángel Gómez, se acompaña con un disco en el que se refleja en imágenes su vida. Vídeo que se proyectará mañana jueves, día 24, a las 19:00 horas, durante el acto de presentación que tendrá lugar en el Centro Cultural La Almona y que será presentado por el poeta local José María García Domínguez. También se ofrecerán actuaciones musicales, se leerán poemas e intervendrán todas aquellas personas que quieran hacer su aportación algo al acto.

  • Día de la Loma

    Celebración del Día de La Loma

    El Colegio La Loma ha conmemorado la muerte de su fundador, Cristóbal Chanfreut, con una jornada de convivencia con actividades culturales, deportivas y la degustación de una paella.

  • ¿Celebración de la Muerte?

    (Pasión según San Mateo) LOS CRISTIANOS, en Semana Santa, no recordamos el aniversario de la muerte de Cristo. Recordar una muerte es siempre un momento de tristeza y desesperación; y, para nosotros, la Semana Santa es fiesta de profunda alegría.

    Los cristianos no celebramos una muerte, sino el culmen de una vida de amor y de entrega. Celebramos la pasión que nuestro Dios, hecho carne en su Hijo Jesucristo, siente por todos los hombres y mujeres del mundo. Un amor más apasionado que el que siente una madre o un padre por sus hijos. Celebramos el amor apasionado que expresó Jesús de Nazaret para los pobres y los pecadores, para con los débiles y todos los que veía sufrir. Celebramos su amor apasionado por la verdad y la justicia; por lo más auténtico de toda persona, escondido, a veces, para ella misma.

    Esa pasión por el hombre lo llevó a la cruz; lo condujeron quienes odiaban al hombre; quienes, en el fondo, también se odiaban a sí mismos; quienes valoraban más la basura del dinero de la fama o el poder que su propia vida.
    La Semana Santa es celebración porque podemos vivir la alegría de que ese amor de Jesucristo está vivo dentro de nosotros, alentando lo mejor de la humanidad y de la Iglesia.

    Nuestra celebración de la Semana Santa ha de ser esta: volver los ojos al amor de Dios, que impulsa y perdona, que acoge y se entrega, que lucha y acaricia; que quiere que también nosotros participemos de su pasión. De su pasión por la verdad, por la justicia, por los débiles y los que sufren; de su pasión por la vida.