Etiqueta: director

  • Antiguos alumnos preparan un libro de la historia del CEIP San Sebastián

    1401Es uno de los actos centrales de la conmemoración del 75 aniversario del colegio

    Uno de los centros más antiguos y con más solera de la ciudad, el Colegio San Sebastián, cumple este año su 75 aniversario. El que aún se conoce como el colegio del cementerio, porque se alzó sobre el antiguo camposanto de la zona, en el que se dice que estuvo enterrada Fernán Caballero, está organizando un calendario de actos con el fin de conmemorar esta efemérides.

    Uno de los proyectos más importantes y significativos de este aniversario será la publicación de un libro con la historia del centro. Un trabajo de investigación que está llevando a cabo un grupo de antiguos alumnos, periodistas e historiadores, con el que se está involucrando tanto el centro como el Ayuntamiento de Dos Hermanas. La idea, según comenta su director, Manuel Natera Marín, es facilitar a los actuales alumnos del colegio el material necesario para que conozcan parte de la historia de su centro y de su ciudad.

    1402Una historia que está algo difusa, debido a la pérdida de los archivos que ha sufrido el centro en las diferentes reformas en las que se ha visto involucrado. Lo que sí está claro es que se construyó en el año 1934 y se inauguró en 1935. A lo largo de su historia ha sufrido dos remodelaciones: una ampliación en 1975 y una reforma en 1993. Antes de llevar el nombre de San Sebastián, en la década de los 80, el colegio llevó el nombre de Calvo Sotelo; nomenclatura que hasta hace poco mantenía la asociación de madres y padres del centro.

    El colegio, de dos plantas, se alza sobre una parcela de 2.600 metros cuadrados y mantiene en la actualidad su misma estructura originaria, ya que es un centro sólido que, en su momento, fue ideado por el arquitecto Talavera, alumno del célebre Aníbal González. De sus instalaciones sólo se ha cambiado el suelo y reformado el techo, manteniendo desde la misma escalera al escudo de la República que aún luce en el patio.

    Centro cálido y familiar
    Aunque le falte por su antigüedad, en comparación con otros colegios, un salón de actos o de usos múltiples, las aulas del San Sebastián, según su director, “no tienen nada que envidiar a las aulas modernas, ya que conserva unos techos muy amplios”. Para Manuel Natera “se ha perdido a la hora de construir un colegio la idea de que fuera un sitio agradable en beneficio de su funcionalidad”. En este sentido, el Colegio San Sebastián se caracteriza por ser un centro cálido, con patio interior, al estilo de las antiguas casas sevillanas, que generan en los alumnos “una sensasión de familiaridad”. Asimismo, prosigue su director, “la idea de enseñanza como institución querida se palpa en este colegio, del que los antiguos alumnos guardan un buen recuerdo como un centro entrañable”.

    {xtypo_code}Más actos
    El colegio también quiere organizar para final de curso un encuentro de antiguos alumnos y profesores, además de preparar una exposición de fotos de estos 75 años de historia. Para ello, se hace un llamamiento a las personas que han pasado por el centro con el fin de colaborar en las mismas, organizando y acudiendo al encuentro, así como  facilitando, por ejemplo, material gráfico para la exposición.{/xtypo_code}

  • Una semana dedicada a profundizar en buenos hábitos

    1404Culmina la Semana Cultural dedicada a la alimentación sana y el medio ambiente

    El colegio Europa de Montequinto acaba de celebrar su Semana Cultural que ha estado dedicada en esta ocasión a la alimentación saludable y al medio ambiente. Se han realizado talleres de buenos hábitos, cocina o de collage de alimentación, todo ello complementado con una gymkhana para todos los ciclos sobre los juegos populares en el mundo con el fin de acercarse a otras culturas.

    Asimismo, dentro del proyecto Comenius Local and national symbols; foster European friendship, Juan Velasco Mesa, profesor de inglés y Ramón Sánchez Estepa, director del centro, han viajado a Sofía (Bulgaria), donde tuvo lugar el segundo encuentro con colegios de Bulgaria, Rumanía, Turquía, Gales, Italia, Grecia y Polonia para intercambiarse trabajos. El próximo encuentro será en Ankara (Turquía).

     

  • Patinazo de Eastwood

    1101INVICTUS

    Decir que Clint Eastwood es un magnífico director no es nada nuevo. Antes al contrario, son varias las películas que demuestran este hecho. Pero también es cierto que todos los maestros se equivocan. Tres ejemplos claros: Francis Ford Coppola, que tras varias muestras de su enorme talento, metió la pata con Jack, o la reciente e insufrible Tetro; Steven Spielberg, por su lado, perpetró las dolorosas La guerra de los mundos y Amistad; y Tim Burton, maestro en tantos y tantos filmes, machacó su historial con aquel petardo que fue el remake de El planeta de los simios. Ahora le ha llegado el turno a Eastwood.

     

    {xtypo_code}Estado Unidos, 2009. (134’)
    Título original: Invictus.
    Director: Clint Eastwood.
    Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz, Lori McCreary, Mace Neufeld.
    Guión: Anthony Peckham, basado en la novela de John Carlin.
    Fotografía:  Tom Stern.
    Música: Kyle Eastwood, Michael Stevens.
    Montaje:  Joel Cox, Gary Roach.
    Intérpretes: Morgan Freeman (Nelson Mandela), Matt Damon (François Pienaar), Tony Kgoroge (Jasón Tshabalala), Patrick Mokofeng (Linga Moonsamy), Matt Stern (Hendrick Booyens), Julian Lewis Jones (Etienne Feyder), Adjoa Andoh (Brenda Mazibuko), Marguerite Wheatley (Nerine).{/xtypo_code}

    Y es que el bueno de Clint se dejó convencer por Morgan Freeman para llevar a la pantalla la novela de John Carlin sobre el final del apartheid en Sudáfrica y la transición a un país democrático de la mano de Nelson Mandela. A priori, una historia interesante, con un buen director, un buen guionista, un buen equipo técnico y un gran reparto. Pero sólo a priori.

    El argumento se centra en un acontecimiento en concreto, el mundial de rugby celebrado en el país en 1995, para ejemplificar el proceso político en el que Mandela metió al país. De este modo, salvando las distancias, Invictus se convierte en una más (con mayor calidad, eso sí, que algo debe tener el ser Clint Eastwood) de esas cintas que abundan, la mayoría de una ínfima calidad, en la que un mal equipo de una deporte cualquiera, que no le gana a nadie, acaba siendo el campeón del torneo de turno (teniendo en cuenta que la película está basada en un libro basado, a su vez, en hechos reales, tampoco puede decirse que haya destripado demasiado).

    Lo último de Eastwood es de lo más flojo que se le recuerda, rodada de modo correcto (no podemos olvidar quién está detrás de la cámara), pero que es una cinta previsible, con bastante menos intensidad de la que se le presuponía, basada además en un deporte que no tiene tanto interés en nuestro país, con varios momentos carentes de toda credibilidad (la secuencia en la que el equipo, hasta entonces, bastante partidario del régimen anterior, acude a regañadientes a un gueto a jugar con los niños negros es el ejemplo más claro).

    El trabajo de Morgan Freeman es el de un gran actor, pero el resultado final no es el que se esperaba. Invictus es una cinta floja, previsible, demasiado larga y con una historia que pierde lo más interesante de la historia (todo lo que tiene que ver con el mandato de Nelson Mandela) a favor de una historia más baladí, centrada en el triunfo deportivo de un equipo segundón.

  • Poco brillo

    1501

    NINE

    Después de haber dirigido Chicago, uno de los mejores musicales de los últimos años, Rob Marshall vuelve al género con este homenaje al cine de Fellini, una película que llevaba muchos años deseando realizar. Nine es, efectivamente, una revisitación (vía musical teatral) de 8 y medio, la película en la que el realizador italiano escarbaba en la angustia del director en crisis, sumido en una crisis creativa justo cuando está a punto de empezar el rodaje de su nueva obra.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009. (118’)
    Título original: Nine.
    Director: Rob Marshall.
    Producción: John DeLuca, Rob Marshall, Marc Platt, Harvey Weinstein.
    Guión: Michael Tolkin y Anthony Minghella, basado en el musical de Broadway, basado en la película 8 y medio, de Federico Fellini.
    Fotografía:  Dion Beebe.
    Música: Andrea Guerra.
    Montaje:  Claire Simpson y Wyatt Smith.
    Intérpretes: Daniel Day-Lewis (Guido Contini), Marion Cotillard (Luisa Contini), Penélope Cruz (Carla), Nicole Kidman (Claudia Jenssen), Judi Dench (Lili), Kate Hudson (Stephanie), Sophia Loren (Mamma), Fergie (Saraghina), Ricky Tognazzi (Dante), Giuseppe Cederna (Fausto), Elio Germano (Pierpaolo).{xtypo_code}

    La  nueva cinta de Marshall es, pues, un poco redundante. Y aunque no es la primera adaptación de una obra de teatro, ni de una película, lo diferente es que ésta no aporta nada nuevo. Ni siquiera en los números musicales, la mayoría de ellos interpretados por actores y actrices que ni saben cantar ni saben bailar (el resultado queda medianamente bien por la magia del cine, del montaje y de la planificación, que oculta en numerosas ocasiones los pies del intérprete), y que en diversos momentos recuerdan alarmantemente a los ya utilizados por Marshall en Chicago (hasta alguna de las melodías se parecen a las utilizadas en aquella ocasión).
    Guido Contini es un exitoso director de cine. Está a punto de empezar el rodaje de su nueva película, pero tiene un pequeño problema: no tiene guión, ni ninguna idea de lo que va a rodar. Además, todas las mujeres de su vida se le presentan para intentar aportarle alguna idea o meterle en más problemas.

    Nine tiene un par de buenos números musicales, que son los que se recuerdan y los que se quedan. Concretamente los de Kate Hudson y, sobre todo, Fergie (aunque la interpretación que destaca sobre todas ellas es la de la francesa Marion Cotillard, ganadora del Oscar el pasado año por su papel en La vie en rose). El resto no destaca demasiado, demasiado brillo de lentejuelas, pero poca fuerza e intensidad.
    No es este el mejor musical, precisamente. Se le ha dado más bombo del que merece, y ni siquiera Day-Lewis, que tan bien acostumbrados nos tenía a buenas interpretaciones, puede brillar en una película en la que la parafernalia, el brillo y, sobre todo, la fuerza, se han quedado atrás, víctima de las tijeras y de las malas elecciones en la sala de montaje.

  • Concierto de La Estrella en la capilla del Gran Poder

    El próximo viernes, día 29, a las 21:00 horas, la agrupación musical de La Estrella ofrece en la capilla del Gran Poder un concierto enmarcado dentro del ciclo con motivo de su 40 aniversario. El recital, que estará presentado por Juan José Blanco Morales, se cerrará con la marcha Jesus del Gran Poder, de Antonio Miguel García Bernardez, director musical de la banda e incluida en su último disco. Aprovechando este acto se hará entrega a la hermandad de la partitura de dicha composición.

  • Muñecos rotos

    1501NÚMERO 9

    Auspiciado por dos pesos pesados de la industria como son Tim Burton y Timur Bekmambetov (autor de la saga Guardianes de la noche y Guardianes del día, además de Wanted, aquella cinta de las balas con efecto) el director Shane Acker debuta en el largometraje con esta historia post-apocalíptica, en la que recupera su mayor éxito hasta la fecha, un cortometraje de mismo título y semejante historia que hace cinco años le llevó a las puertas de los Oscar.

     

    {xtypo_code}Estados Unidos, 2009.(79’)
    Título original: 9.
    Dirección: Shane Acker.
    Producción: Timur Bekmambetov, Tim Burton, Dana Ginsburg, Jinko Gotoh, Jim Lemley.
    Guión:  Pamela Pettler.
    Música: Deborah Lurie.
    Montaje:  Nick Kenway.
    Intérpretes: Animación.{/xtypo_code}

    Lo que los personajes de aquel corto no tenían, y sí tienen en la película, es voz. De hecho, la primera intención de Acker era crear una película muda (algo que no es tan descabellado como parece, de hecho, si recuerdan una reciente obra maestra de la animación como Wall-E, los diálogos no aparecen hasta que la cinta ya está muy avanzada). En esta Número 9 ocurre algo parecido, ya que en las primeras secuencias, el protagonista deambula en solitario y en silencio por un planeta deshabitado y destruido, sin diálogos, y el resultado funciona.

    La historia, como decimos, es la misma que la de su afamado corto, aunque estirada y con los convenientes añadidos para que no resulte cansina. El planeta ha sido víctima de una guerra entre los humanos y las máquinas. La vida ha desaparecido de la faz de la Tierra, sólo un grupo de seres extraños, una especie de muñecos de trapo, deambulan por el desolado lugar buscando la salvación.

    El filme de Acker, al igual que ya ocurría con el corto del que procede, es una potente obra con un alto nivel estético, pero al contrario que en aquella, la intensidad de la ambición en la temática ha bajado y el interés narrativo ha perdido bastante. Y, pese a su brevedad, tiene algunos momentos reiterativos, algunas escenas que se notan alargadas (no en vano, como decimos, la historia ya la contó el director en un corto de once minutos).

    No es una obra de arte, pero sí un nuevo punto de vista, una nueva alternativa para los aficionados a la animación para adultos (aunque ese tema tampoco está tan claro en esta Número 9, el que esté destinada a un público adulto), una nueva ventana que se abre para un público con cierto criterio estético y artístico.

  • El CTV estrena uno de sus montajes más arriesgados

    2001Tras poner en escena dos obras de teatro de producción propia y gran éxito, como Perdóname o El Canal, el Colectivo de Teatro Vistazul vuelve a las tablas con una de sus apuestas escénicas más arraigadas.

    Caracterizado por ser un grupo al que le gusta profundizar en las raíces más profundas del teatro, en esta ocasión se presentan ante su público con una montaje clásico, La traición en la amistad,  la única obra de la primera autora de teatro en castellano, María de Zayos y Sotomayor.

    Una dramaturga, alabada por el público y reprimida por la Inquisición, que en este montaje da muestra de un fino sentido del humor para reflejar en una comedia clásica la tan traida rivalidad de las mujeres por el amor de un hombre. Dando un buen ejemplo, según su director Antonio Morillas, “de la visión femenina de las relaciones de pareja”.

    {xtypo_rounded_left3}Estreno
    La traición en la amistad se estrena el sábado, día 19, en el teatro municipal, a las 21:00 horas. Las entradas, a 3 euros, se ponen hoy a la venta en el mismo teatro.{/xtypo_rounded_left3}

    Con esta obra, el CTV se enfrenta por primera vez al reto de llevar a escena una obra clásica en el sentido estricto de la palabra. Ya que, lo que había hecho hasta la fecha (La venganza de don Mendo, Don Juan Tenorio o Los cuentos del Decamerón) eran obras con cierto contexto histórico pero de autores contemporáneos.

    En este sentido, el CTV ha querido apostar fuerte con esta obra, ambientada en el alto barroco, realizando un esfuerzo importante en la confección, por ejemplo, del vestuario, a cargo de Lola Páez, con “un cuidado respeto” a la época, en lo que al tipo de tejido y formas se refiere. También destaca su imponente y compleja escenografía no apta para todo tipos de escenarios; todo ello completado con unos juegos de luces y decorativos a la altura de las circunstancias.

    {xtypo_rounded_right3}18 actores
    participan en este montaje en verso, algunos de ellos, nuevas incorporaciones.{/xtypo_rounded_right3}

    Para su director, Antonio Morillas, el grupo ha querido realizar este esfuerzo, ya que “es muy difícil que una versión contextualizada moderna de un clásico aporte algo más que la original”. Y  en muchos casos, prosigue, “se desvirtúa tanto que se llega a destrozar la obra”.

  • El CTV estrena uno de sus montajes más arriesgados

    2001Tras poner en escena dos obras de teatro de producción propia y gran éxito, como Perdóname o El Canal, el Colectivo de Teatro Vistazul vuelve a las tablas con una de sus apuestas escénicas más arraigadas.

    Caracterizado por ser un grupo al que le gusta profundizar en las raíces más profundas del teatro, en esta ocasión se presentan ante su público con una montaje clásico, La traición en la amistad,  la única obra de la primera autora de teatro en castellano, María de Zayos y Sotomayor.

    Una dramaturga, alabada por el público y reprimida por la Inquisición, que en este montaje da muestra de un fino sentido del humor para reflejar en una comedia clásica la tan traida rivalidad de las mujeres por el amor de un hombre. Dando un buen ejemplo, según su director Antonio Morillas, “de la visión femenina de las relaciones de pareja”.

    {xtypo_rounded_left3}Estreno
    La traición en la amistad se estrena el sábado, día 19, en el teatro municipal, a las 21:00 horas. Las entradas, a 3 euros, se ponen hoy a la venta en el mismo teatro.{/xtypo_rounded_left3}

    Con esta obra, el CTV se enfrenta por primera vez al reto de llevar a escena una obra clásica en el sentido estricto de la palabra. Ya que, lo que había hecho hasta la fecha (La venganza de don Mendo, Don Juan Tenorio o Los cuentos del Decamerón) eran obras con cierto contexto histórico pero de autores contemporáneos.

    En este sentido, el CTV ha querido apostar fuerte con esta obra, ambientada en el alto barroco, realizando un esfuerzo importante en la confección, por ejemplo, del vestuario, a cargo de Lola Páez, con “un cuidado respeto” a la época, en lo que al tipo de tejido y formas se refiere. También destaca su imponente y compleja escenografía no apta para todo tipos de escenarios; todo ello completado con unos juegos de luces y decorativos a la altura de las circunstancias.

    {xtypo_rounded_right3}18 actores
    participan en este montaje en verso, algunos de ellos, nuevas incorporaciones.{/xtypo_rounded_right3}

    Para su director, Antonio Morillas, el grupo ha querido realizar este esfuerzo, ya que “es muy difícil que una versión contextualizada moderna de un clásico aporte algo más que la original”. Y  en muchos casos, prosigue, “se desvirtúa tanto que se llega a destrozar la obra”.

  • Una sátira muy suave

    2101ALGO PASA EN HOLLYWOOD

    No es una novedad utilizar el mundo del cine para contar una historia. Han sido numerosas las cintas que tienen por argumento el cine, los rodajes, la industria… El cine dentro del cine, vamos. Desde clásicos como El crepúsculo de los dioses, a cintas más recientes como Tropic Thunder, sin olvidar obras fundamentales como El juego de Hollywood de Robert Altman o tan variopintas como Cómo conquistar Hollywood (una de las debilidades no confesadas de este que les habla).

    Estados Unidos, 2009. (106’)
    Título original: What just happened.
    Dirección:  Barry Levinson.
    Producción: Mark Cuban, Robert de Niro, Barry Levinson, Art Linson, Jane Rosenthal.
    Guión: Art Linson, basado en su propia novela.
    Fotografía: Stéphane Fontaine.
    Música: Marcelo Zarvos.
    Montaje: Hank Corwin.
    Intérpretes: Robert de Niro (Ben), Catherine Keener (Lou), Sean Penn (Sean Penn), Bruce Willis (Bruce Willis), John Turturro (Dick Bell), Robin Wright Penn (Kelly), Stanley Tucci (Scott Solomon), Kristen Stewart (Zoe), Michael Wincott (Jeremy Bruell).

    En esta cinta, dirigida por el irregular Barry Levinson, que cuenta con un cada vez más flojo Robert de Niro como protagonista y productor, y basada en una novela del productor Art Linson (que cuenta sus propias experiencias), Algo pasa en Hollywood (por cierto, otra muestra de una mala traducción de un título original) cuenta las desventuras de un productor durante dos semanas duras de su vida, en las que tiene que lidiar con un director que se niega a remontar su película, a las exigencias de una estrella, a otras sanguijuelas varias de la industria, mientras sufre las presiones de sus jefes e intenta mantener lo poco que queda vivo de la relación con su familia.

    Algo pasa en Hollywood tiene algunos momentos en los que se puede percibir la sátira que intenta plasmar, los juegos de poder que se ocultan en la industria y las miserias del negocio. El problema es que, estando detrás uno de los grandes estudios, como es el caso, se podía prever que no iba a haber tanta mala hostia como se podría esperar. Si a ello le sumamos que Levinson es un director que no es muy propicio a morder la mano que le da de comer, el resultado es este, una cinta que pretende ser mordaz, pero que se queda en una película ligera, mucho más suave que otras (como la del maestro Altman, por ejemplo, donde, por cierto, también aparecía Bruce Willis interpretándose a sí mismo, como en ésta)

    El argumento va de un lado a otro sin mucho acierto en casi todo su metraje, pasando de una de las historias a otra (del director a la estrella quejosa, a los problemas familiares…), resultando muy previsible en la finalización de todas ellas. No es tan mordaz como pretende, incluso tiene momentos que son hasta aburridos, provocados por un ritmo cansino. Si a ello le sumamos el hecho de que ninguno de los protagonistas está en su mejor momento (de Niro lleva años lejos de sus grandes trabajos), el resultado es éste, una película con un argumento que se prevé interesante, pero que (como en otras ocasiones) carece de la mordacidad que se le presupone.

  • Una sátira muy suave

    2101ALGO PASA EN HOLLYWOOD

    No es una novedad utilizar el mundo del cine para contar una historia. Han sido numerosas las cintas que tienen por argumento el cine, los rodajes, la industria… El cine dentro del cine, vamos. Desde clásicos como El crepúsculo de los dioses, a cintas más recientes como Tropic Thunder, sin olvidar obras fundamentales como El juego de Hollywood de Robert Altman o tan variopintas como Cómo conquistar Hollywood (una de las debilidades no confesadas de este que les habla).

    Estados Unidos, 2009. (106’)
    Título original: What just happened.
    Dirección:  Barry Levinson.
    Producción: Mark Cuban, Robert de Niro, Barry Levinson, Art Linson, Jane Rosenthal.
    Guión: Art Linson, basado en su propia novela.
    Fotografía: Stéphane Fontaine.
    Música: Marcelo Zarvos.
    Montaje: Hank Corwin.
    Intérpretes: Robert de Niro (Ben), Catherine Keener (Lou), Sean Penn (Sean Penn), Bruce Willis (Bruce Willis), John Turturro (Dick Bell), Robin Wright Penn (Kelly), Stanley Tucci (Scott Solomon), Kristen Stewart (Zoe), Michael Wincott (Jeremy Bruell).

    En esta cinta, dirigida por el irregular Barry Levinson, que cuenta con un cada vez más flojo Robert de Niro como protagonista y productor, y basada en una novela del productor Art Linson (que cuenta sus propias experiencias), Algo pasa en Hollywood (por cierto, otra muestra de una mala traducción de un título original) cuenta las desventuras de un productor durante dos semanas duras de su vida, en las que tiene que lidiar con un director que se niega a remontar su película, a las exigencias de una estrella, a otras sanguijuelas varias de la industria, mientras sufre las presiones de sus jefes e intenta mantener lo poco que queda vivo de la relación con su familia.

    Algo pasa en Hollywood tiene algunos momentos en los que se puede percibir la sátira que intenta plasmar, los juegos de poder que se ocultan en la industria y las miserias del negocio. El problema es que, estando detrás uno de los grandes estudios, como es el caso, se podía prever que no iba a haber tanta mala hostia como se podría esperar. Si a ello le sumamos que Levinson es un director que no es muy propicio a morder la mano que le da de comer, el resultado es este, una cinta que pretende ser mordaz, pero que se queda en una película ligera, mucho más suave que otras (como la del maestro Altman, por ejemplo, donde, por cierto, también aparecía Bruce Willis interpretándose a sí mismo, como en ésta)

    El argumento va de un lado a otro sin mucho acierto en casi todo su metraje, pasando de una de las historias a otra (del director a la estrella quejosa, a los problemas familiares…), resultando muy previsible en la finalización de todas ellas. No es tan mordaz como pretende, incluso tiene momentos que son hasta aburridos, provocados por un ritmo cansino. Si a ello le sumamos el hecho de que ninguno de los protagonistas está en su mejor momento (de Niro lleva años lejos de sus grandes trabajos), el resultado es éste, una película con un argumento que se prevé interesante, pero que (como en otras ocasiones) carece de la mordacidad que se le presupone.